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Che Bandoneón

Parecía dormido sobre el fueye. Cerraba sus ojitos rasgados y rojizos -andá a saber por qué-, quizás por la noche, porque era paseador de adoquines y gran respirador de fresquitos de la madrugada.

Se dormía, dicen, con el bandoneón como una mina sentada sobre las gambas, y él haciéndole mimitos, con sus manos delicadas y regordetas. Se apoliyaba el gordo.

O tal vez era al revés, y era él quien lo hacía dormir al bandoneón, cantándole una áspera canción de curda -esas que le gustan tanto al fueye- y lo arrastraba lentamente, como quien no quiere la cosa, a esos barrios lambeteados de sueño, y entonces el fueye soñaba que venía de un país lejanísimo, brumoso y umbrío donde siempre hace un frío de cagarse y donde la gilada -unos gringos rubios, grandotes y pelotudos- parlan en un lunfa que ni el Carlos de la Púa, vea.

Y que venía para aquerenciarse en Buenos Aires. Para prestar su alma de lata, y sus vértices de firuletes nacarados, y sus botones de marfil acariciado, y su piel de magnolia que mojó la luna.

Para entregarse por entero como un crucificado, morfen y chupen che, éste es mi cuerpo, ésta mi sangre, éste es el llanto que te presto, el llanto al que vos no te animás y al que todos los machos bien machos le reculan.

Esos machos que solo agachan la zabeca cuando el rezongo sagrado y febril del bandoneón les recuerda que aquel dolor existe. Y que jode. ¡Y cómo jode.!

Ese es el único milagro que te ofrezco: regalarte un puñado de serpentinas de colores para bailar una milonga, arrojarte a la cadencia cortesana de algún valsecito entreverado, despertar el erotismo turgente que devora en un tangazo con cortes.

Pero sobre todas las cosas interpretar esa baldía, esa profunda, esa innombrable tristeza que te parte en dos, hermano, y que solo vos y yo sabemos.
 
Dicen que me fui de mi barrio, mentiras dicen, si siempre estoy volviendo, con Homero y con mi pobre vieja, que me compró el primer fueye a los doce años, catorce cuotas de diez pesos, y el sueño del pibe, ¿querés ganarte unos mangos dogor?    



33 años sin Pichuco
Historia argentina - Revolución de mayo

Video de Amnistía contra la tortura

El drama de los campesinos paraguayos

Una laptop interminable, indestructible...
y bastante inverosímil


Por Roberto Bardini (Bambú Press)

La increíble PC del comandante Raúl Reyes, número dos de las FARC asesinado el 1 de marzo pasado en Ecuador por tropas colombianas, resultó ser una voluminosa caja de caudales binarios, repleta de correspondencia, documentos comprometedores, planes desestabilizadores y financiamientos secretos que, en manos de expertos en inteligencia contrainsurgente, parecen multiplicarse como los cinco panes y dos peces bíblicos con los que Jesús alimentó a cinco mil seguidores a orillas del Mar de Galilea.

El pequeño computador bolivariano es, como se sabe, una súper máquina blindada a prueba de ataques aéreos, ya que resistió exitosamente las diez bombas GBU 12 Paveway II con que la Fuerza Aérea de Colombia arrasó el campamento guerrillero en pocos minutos. Estos proyectiles, diseñados para destruir edificios, hangares, pistas aéreas, puentes, embarcaciones y rampas de lanzamiento de misiles, pesan más de 200 kilos y pueden atravesar casi dos metros de hormigón armado. Observadores del ejército ecuatoriano comprobaron que en el reducto de las FARC los explosivos dejaron cráteres de 2,40 metros de diámetro por 1,80 metros de profundidad... pero la locuaz laptop salió ilesa.

Aunque la inteligencia militar colombiana continúa extrayendo un documento tras otro en esa especie Caja de Pandora portátil e invulnerable, queda la sensación de que cada hallazgo es más de lo mismo, con la obvia finalidad de comprometer al presidente Hugo Chávez en el financiamiento a la cincuentenaria organización insurgente y al gobierno de Rafael Correa como un cómplice que aporta territorio.


Niñas rebeldes y putas azarosas

Por José Pablo Feinmann

Si Evita hubiese sido una señora de la oligarquía, ninguno de estos machistas, de estos tipos llenos de odio por los que llegan desde abajo, por los que ocupan los lugares que no deben, le habrían dicho nada.
Lo mismo con Cristina Fernández y sus carteras o sus relojes.
¿Alguien imagina posible que se le cuestionara a Victoria Ocampo tener una casona tan opulenta en las Barrancas de San Isidro?
¿Alguien le dijo algo a Marcelo T. de Alvear por las joyas de su suntuosa mujer, Regina Pacini?
Lo que subyace es lo siguiente: la oligarquía tiene lo que tiene porque tiene "derecho" a tenerlo.
"Los campos no se compran, se heredan" le dice Elina Colomer a Juan Duarte en "Ay Juancito".
Y no solo derecho, tambien sabe como usarlo.
A la oligarquía le cae bien ser rica, rumbosa.
A los otros, a los que carecen de linaje, el lujo solo les sirve para revelar su ambición.
"Quieren ser lo que no son".     

Detrás del escenario

Por Eduardo Aliverti

Hay, sólo tal vez, una buena noticia. Si se prolonga la medida de fuerza del movimiento campestre, como bautizó Eduardo Grüner a eso que la inmensa mayoría denomina “el campo”, habría la posibilidad de que aparezcan en escena las verdaderas estrellas de la obra. Porque, y entre otras causas principales gracias al ocultamiento periodístico, hasta ahora apenas aparecieron los actores de reparto.

Sea que quiera citárselas simplemente como “grandes compañías agroexportadoras”; o bien si prefiere hablarse de los jugadores decisivos en la cadena de especulación comercializadora y del producido agrotóxico, nombres como Bunge, Dreyfus, Cargill, ADM, Molinos (y Monsanto, claro está, como semillero monopólico), vienen permaneciendo cuidadosamente ocultos, no sólo en todo el tiempo que lleva el choque con “el campo”, sino cada vez que se habla o discute sobre política y rumbos granarios, o de comercio exterior en general. 

La revolución francesa de mayo de 1968

Por Alan Woods

Mayo de 1968 fue la mayor huelga general de la historia. Entonces, como ahora, la burguesía y sus apologistas se congratulaban de que las revoluciones y la lucha de clases fueran cosas del pasado. En su mayoría, la izquierda fue tomada completamente por sorpresa, porque habían descartado a la clase obrera europea como una fuerza revolucionaria.

Previsión y sorpresa

Mayo de 1968 fue la mayor huelga general de la historia. Este poderoso movimiento tuvo lugar en el punto culminante del auge económico capitalista de la postguerra. Entonces, como ahora, la burguesía y sus apologistas se congratulaban de que las revoluciones y la lucha de clases fueran cosas del pasado. Luego llegaron los acontecimientos franceses de 1968, que parecían caer como rayos de un cielo azul claro. Estos tomaron completamente por sorpresa a todos aquellos en la izquierda, la mayoría, que habían descartado a la clase obrera europea como fuerza revolucionaria.    

En mayo de 1968, The Economist publicó un suplemento especial sobre Francia para celebrar los diez años de gobierno gaullista (en referencia al Presidente francés, General De Gaulle. Nota de EM). 


De terroristas “buenos”

Por Juan Gelman

Que los hay, los hay. Al menos para el gobierno de W. Bush: los Mujaidines del Pueblo (MEK, por sus siglas en inglés) pasaron de la lista oficial de terroristas “malos” establecida por el Departamento de Estado a la de los “buenos”. Son disidentes iraníes que perpetraron atentados terroristas para Saddam Hussein cuando su guerra contra Irán y más que una organización es un culto. Luego de la invasión a Irak, sus miembros se instalaron en los campos de entrenamiento de Ashraf, Habib –en plena Basora– y otros con el conocimiento y el consentimiento de los ocupantes. Un reciente estudio de Human Rights Watch denuncia a lo largo de 28 páginas las violaciones de los derechos humanos perpetradas por los MEK (hrw.org, 1-5-08).    

Rosa Luxemburgo. La llama ardiente de la revolución

Por Ramiro Ross

Cuando el 5 de marzo se cumplieron 137 años del nacimiento de Rosa Luxemburgo (1871-1919), pocos partidos de izquierda recordaron la fecha. Nacida en Polonia, en el seno de una familia culta, con solo 16 años de edad ingresa al Partido Proletario, un movimiento revolucionario clandestino.

Luego de fundar la socialdemocracia en Polonia, su formación política y filosófica, muy influenciada por el marxismo, hace que se enfrente con la dirigencia de la Segunda Internacional. Rechaza la idea que estaba minando la socialdemocracia acerca de resolver la lucha de clases por intermedio de las elecciones parlamentarias, exigiendo una y otra vez que las organizaciones político-obreras, formen a las masas en otro tipo de lucha. Esa tipo de actitudes la convierte a una partidaria de los Bolcheviques Rusos en su enfrentamiento con los Mencheviques pequeñoburgueses durante la revolución Rusa. Cuando le informan sus compañeros que es buscada para matarla, se niega a esconderse, en esos momentos estaba trabajando en sus críticas a los desvíos de la revolución que Stalin estaba llevando a cabo en Rusia. Durante un allanamiento que hace la policía al Partido Comunista Alemán es apresada y asesinada. Tenía 48 años.

Al cumplirse 89 años del asesinato (15 de enero 1919), en manos de oficiales prusianos, que no fueron otros que los antecesores de las SS hitlerianas y parientes directos de los militares que ejecutaron golpes de estado durante el siglo pasado en Latinoamérica, tenemos que reconocer que, la poca y casi nula difusión de su obra y su pensamiento, obedece, sin duda al miedo que aún ejerce su palabra sobre gobernantes, intelectuales y dirigentes de todo pelaje. 

 
Después hay que llegar

Un texto de Julio Cortázar

Se puede partir de cualquier cosa, una caja de fósforos, un golpe de viento en el tejado, el estudio número 3 de Scriabin, un grito allá abajo en la calle, esa foto del Newsweek, el cuento del gato con botas, el riesgo está en eso, en que se puede partir de cualquier cosa pero después hay que llegar, no se sabe bien a qué pero llegar, llegar no se sabe bien a qué, y el riesgo está en que en una hora final descubras que caminaste volaste corriste reptaste quisiste esperaste luchaste y entonces, entre tus manos tendidas en el esfuerzo último, un premio literario o una mujer biliosa o un hombre lleno de departamentos y de caspa en vez del pez, en vez del pájaro, en vez de una respuesta con fragancia de helechos mojados, pelo crespo de un niño, hocico de cachorro o simplemente un sentimiento de reunión, de amigos en torno al fuego, de un tango que sin énfasis resume la suma de los actos, la pobre hermosa saga de ser hombre.    
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