Entre la incertidumbre, la vergüenza y la esperanza

Por Hugo Presman*

La incertidumbre del presente abarca la posibilidad del sueño de terminar con una pesadilla, y tiene como escenario la vergüenza de haber descendido a la categoría de semicolonia, donde nos gobiernan desde el exterior, y desde ahí se hace campaña para la prolongación de la pesadilla. La esperanza está, como escribió el filósofo francés Henri Bergson: “El futuro no es lo que va a venir, sino lo que nosotros vamos a hacer”.

Hay un gobierno formal en la Casa Rosada que actúa como delegado de los mandantes Lagarde – Trump. La situación es tan impúdica que el principal diario oficialista La Nación fundado por Bartolomé Mitre después del exterminio de dos tercios de la población del Paraguay cuyas fuerzas militares dirigió, en ese medio, con la firma de la periodista liberal Florencia Donovan, tituló en su tapa el 3 de junio: “Macri-Trump, la fórmula para llegar a octubre”. Cuando un gobierno reduce a su país a la condición de colonia, resulta lógico que la presidenta real sea la directora gerente del FMI Christine Lagarde, cuyo futuro está atado a la suerte de Argentina en su aspiración de ser candidata a presidente de Francia, después de haber sido Ministra de Economía de Nicolás Sarkozy. Por eso también es coherente que su discurso discurra ahora con el mismo lenguaje de sus subordinados argentinos: “Es una situación económica increíblemente complicada que creo que muchos jugadores, incluidos nosotros mismos, subestimamos un poco cuando empezamos a tratar de armar con las autoridades argentinas un programa para abordar lo que había sido crítico con la economía, la posición fiscal, la posición de cuenta corriente”. Por si faltaba algo habló de la pesada herencia recibida. Una semana antes había advertido de cara a octubre que “Sería tonto de parte de cualquier candidato darle la espalda al trabajo que se está haciendo”. El embajador norteamericano Edward Prado previamente a su llegada al país, en marzo de 2018, avisó que vendría a Buenos Aires a “mejorar el sistema judicial”. Traducido: hay que fortalecer la justicia como la última trinchera del poder económico y como ariete de todo lo que huela a populismo. Trump está dispuesto, si es necesario, a usar fondos importantes del tesoro norteamericano, para fortalecer al gobierno promercado para su continuidad en una recreación intensa y promiscua de las relaciones carnales con EE.UU. El espantapájaros es hoy el populismo como antes fue el comunismo.

La campaña electoral de CAMBIEMOS, es solventada por la formula LAGARDE-TRUMP, cuya devolución estará a cargo del pueblo argentino por varias generaciones. Como muestra de las fuerzas “republicanas” que apoyan al hijo de Franco, se ha sumado Jair Bolsonaro que de visita a nuestro país “pidió que el pueblo argentino vote con la razón y no con la emoción”. En el desfile de presidentes emergentes de la restauración conservadora que depreda el continente, visitó al país el presidente de Colombia Iván Duque que declaró: “La reelección de Macri es fundamental para América Latina… Yo creo que en buena hora en América Latina han aparecido otros gobiernos que tenemos como prioridad demostrar a la sociedad que las cosas se pueden alcanzar con sacrificio y el debido esfuerzo. Si bien hay cosas que en lo inmediato pueden ser impopulares, lo más importante son los beneficios de mediano y largo plazo para nuestros pueblos”

Son gobiernos que caminan de rodillas, con una genuflexión extrema hacia los EE.UU, que quieren entrar al mundo como subordinados aunque sea por la puerta de servicio, mientras empobrecen a sus pueblos y levantan como Dios a los mercados y cuyos templos inescrupulosos son los bancos.

SIMPOSIO PARA POLITÓLOGOS

Sobre una situación económica con todos los números en rojo, con una destrucción diaria de varias docenas de empresas de todos los tamaños, con el vaciamiento de la ciencia, con el incremento superlativo de la pobreza, con una distribución fuertemente regresiva del ingreso, con un endeudamiento que condiciona el futuro de varias generaciones, con un industricidio importante, con escenas obscenas como subsidiar la compra de autos importados mientras caen los consumos de leche y carne y aumentan los de whisky y champagne. Donde las empresas productivas pierden y las de servicios públicos y el sistema bancario se enriquecen. Donde el mercado interno se angosta y las exportaciones suben magramente, y las importaciones se achican por la recesión, con una caída del producto bruto en tres de los cuatro años de gobierno. Donde el ajuste llega a las viandas de los comedores y en los hospitales no hay vacunas. Por eso no es de extrañar que habiendo votado cerca del 47% del electorado, el peronismo unido ganó en casi todas las provincias con excepción de Jujuy, donde fue en dos fracciones, y en las PASO de Mendoza. El gobierno sobre quince elecciones perdió 13 haciendo este domingo en Santa Fe una elección paupérrima, alcanzando apenas un 19%. Han ganado los oficialismos provinciales siendo las excepciones Santa Fe y Tierra del Fuego. Le queda al macrismo como carta ganadora en las PASO, la Capital Federal, donde el peronismo parece inclinarse por una fórmula nueva que no cargue con el peso de derrotas de larga data, aunque nada garantiza una mejor elección. Sólo una avalancha opositora podría con el efecto cascada cambiar un resultado que parece puesto en la Capital de los argentinos.

La situación general tiene cierto parecido con las legislativas de 1987, donde el radicalismo de Alfonsín sólo ganó en la Capital y Río Negro. De ahí que la sigla UCR, en la ironía popular, pasó a significar Únicamente Capital y Rio Negro.

Con este panorama, con actos e inauguraciones de obras sin público, es para un simposio de politólogos explicar cómo CAMBIEMOS, según la mayoría de las encuestas, sesgadas varias de ellas, tiene sorprendentemente probabilidades en el balotaje. Las verdaderas encuestas, que son las elecciones realizadas en 15 provincias, desmienten categóricamente a los encuestadores.

Una paradoja es que el electorado en general se inclina por candidaturas muy moderadas que proponen gobiernos que apliquen aspirinas para combatir un cáncer. La gravedad de la situación, la herencia a afrontar, la desfavorable situación internacional, la caída del precio de los conmodities, la deuda contraída impagable, la gigantesca deuda interna, la situación de pobreza e indigencia de millones de argentinos, obligan a la adopción de medidas muy lejos de las aspirinas.

OFENSIVA Y CONTRAOFENSIVA

El oficialismo había quedado desorientado con la hábil maniobra estratégica de Cristina Fernández de dar un paso atrás y postular a un político moderado, hábil negociador y crítico durísimo en los dos mandatos de la ex presidente, siendo en sus orígenes, uno de los fundadores del kirchnerismo. Un clima, mezcla de sorpresa y derrota, atravesó a la coalición electoral del PRO y de los radicales. En los patéticos referentes del partido centenario, la pérdida de Córdoba capital, Santa Rosa y Paraná, disminuyó la presión creciente por los cargos y produjo la alerta de una derrota en primera vuelta. La necesidad de ampliar la alianza alentada por los radicales, decidió al Presidente. El elegido por descarte fue Miguel Ángel Pichetto, ante la negativa previa de Ernesto Sanz y Juan Manuel Urtubey. Es un dirigente que mezcla habilidad parlamentaria y oficialismo perenne, sin inserción ni electoral ni territorial, con un desparpajo declarativo que compite con el de Elisa Carrió.

Pichetto está a la derecha de Macri, que a su vez está a la derecha del Fondo Monetario Internacional. Un silogismo que concluye que Pichetto está a la derecha del Fondo y que el absurdo lleva a ubicar en esta deducción lógica al Fondo casi en el centro izquierda, de esta derecha que va perdiendo el pudor de reconocerse como tal. Paradojas de una sociedad, como buena parte del planeta, virada hacia la derecha en donde la cultura neoliberal forma parte del sentido común de sectores importantes. El establishment, los medios dominantes, celebran la incorporación a la coalición promercado de un peronista descafeinado, light, tan desmesurado como la mayoría de los conversos y que como tal participa y sobreactúa todos los prejuicios reaccionarios. Capaz de pasar de jefe de una amigable bancada opositora a vicepresidente de la fórmula oficialista. Antes a esto se lo caracterizaba lisa y llanamente como traición. El protagonista del sainete lo formula livianamente así: “El concepto de traición es muy precario, carente de un nivel de inteligencia, es un agravio estúpido. En la política ese concepto tiene otras valoraciones. En general es un punto de fractura con el pasado, cuando uno deja algo atrás y empieza a construir algo nuevo”

El gobierno y la oposición han movido las piezas. El tablero político conmovido. Cristina Fernández intentando recuperar una parte importante de la masa electoral fluctuante, sin la cual el triunfo se torna difícil. Mauricio Macri mandándole un mensaje al establishment y a los mercados que tienen que seguir confiando en él. Pichetto es una carta con dos mensajes: recuperar gobernadores a los cuales representó y operó en el Congreso, jugada por el momento que parece tardía y, por otro lado, aumentar la difícil gobernabilidad de un gobierno hasta las elecciones, con una promesa de apertura hacia el futuro. Si le alcanzara a Cambiemos para ganar, tendrá luego varios de los gobernadores peronistas de su lado, ejercitando el habitual pragmatismo que entierra banderas ideológicas, y la hábil muñeca de Pichetto en el Congreso.

TUPACARIZACIÓN DE LA AVENIDA DEL MEDIO

De los cuatro jinetes que estaban en la conformación de la inicial “ancha avenida del medio” su desmembramiento la redujo a un sendero estrecho, una bicisenda, que sin embargo puede eventualmente jugar un papel significativo si sortea parcialmente la polarización, engrosa sus filas con los votos de los desencantados de CAMBIEMOS, aquellos que nunca votarían a Fernández-Fernández. La fórmula Lavagna-Urtubey, es una amenaza cierta para Macri-Pichetto en la primera vuelta, por drenaje de votos, pero seguramente los mismos volverán al redil neoliberal si hay balotaje. Sergio Massa intimó con varios de los máximos referentes polarizados hasta bordear la indignidad. Capaz de afirmar contundentemente que era necesario un gran frente para derrotar al macrismo, coqueteó con Vidal y Larreta desde Alternativa Federal, hasta que presionado por intendentes y legisladores propios retornó en forma confusa al lugar del que se había ido en el 2013. Simétricamente, el otro integrante de la avenida del medio, Miguel Angel Pichetto, siendo el jefe complaciente de la oposición en el Senado, pegó el salto hacia la formula oficialista. Borocotó debería ser reivindicado como un precursor, pero entonces el escándalo le costó su carrera política, lo que demuestra el acostumbramiento social a las peores prácticas. Juan Schiaretti apoyará formalmente la formula Lavagna-Urtubey, no llevará candidato a presidente y jugará implícitamente a favor de su amigo y antiguo empleador Mauricio Macri.

En síntesis: el resto que queda de la avenida del medio puede definir la elección en primera vuelta a favor de la fórmula FF, en la medida que alcance más allá del 10%. En la eventualidad del balotaje dicho electorado favorecerá mayoritariamente a la fórmula Macri-Pichetto. En la Provincia de Buenos Aires la fórmula de la bicisenda, si lleva como candidata a gobernadora a Graciela Caamaño favorece a María Eugenia Vidal, porque se asienta en posibles votantes peronistas antikirchneristas y de pejotistas que encuentran en la gobernadora la forma de esquivar al kirchnerismo de los candidatos Kiciloff-Magario.

A su vez, el gobierno sufre sangría a su derecha con la candidatura del fundamentalista José Luís Espert, que con su 2 o 3% y alrededor del 1% de los de Gómez Centurión, terminan constituyendo una pinza con la de Lavagna que hiere a Macri-Pichetto.

Mención aparte ha sido el descubrimiento por los medios cómplices y opinadores precarios de Miguel Angel Pichetto después de más de 30 años en la vida pública, presentado como una mezcla de Churchill y De Gaulle. El mediocre escritor y pésimo analista Federico Andahazi afirmó: “La elección de Pichetto es el hecho más importante en la política argentina del siglo XXI”. A su vez el historiador Jorge Ossona del Club Político Argentino, grupo intelectual de apoyo al gobierno escribió en Clarín: “Hasta en su propia compostura no es difícil adivinar la actitud de un hombre de Estado; de una figura crucial en el armado de los consensos hacia adentro u afuera del peronismo sin los cuales nuestra democracia contemporánea hubiera exhibido vicios y desviaciones aún mayores de las que tuvo”

Finalmente, es fácil pronosticarles a los seguidores de casi todas las alianzas que deberán preparar sus estómagos para una ingesta importante de batracios.

INCERTIDUMBRE ANTES, INTERROGANTES DESPUES

Pocas veces se ha dado un panorama electoral tan incierto. Es un milagro que con 4 años desastrosos no sólo en la economía sino en todas las áreas de un gobierno donde la transparencia es oscura, los delitos y la corrupción se disfrazan de “conflictos de intereses”, la justicia opera como ariete de los opositores y ha hecho de la mentira permanente un axioma, todavía esté lejos de ser derrotado. En otras notas he intentado algunas hipótesis de explicación, que no corresponde reiterarlo ahora.

Desde el Frente con Todos, está claro que su estrategia es sumar sin prejuicios englobando sectores hasta ayer divergentes. Tiene como objetivo patriótico derrotar a una pesadilla. Para ello debe alentar sueños de un país diferente y considerablemente mejor. Unir bajo un mismo techo a los que hoy no tienen a quien vender con los que actualmente no pueden comprar. A los que han sido expulsados por un modelo que los considera daños colaterales, con los que no estando excluidos viven en la inseguridad laboral, pérdida de poder adquisitivo y creciente precarización laboral. A los jóvenes a los que les han bajado la cortina que obstruye cualquier expectativa de futuro, a los mayores que le han amputado la posibilidad de una vida medianamente digna de un partido jugado ya en tiempo complementario. A los científicos a los que se los elogia en el discurso público falso pero que en la práctica se los envía nuevamente a lavar los platos, a las universidades que se las asfixia, a los educadores a los que se los condena a paliar en las aulas y los comedores las consecuencias de las políticas fondomonetaristas. A los que hoy se encuentran viviendo en la calle, a los cartoneros, a los integrantes de la economía popular, posiblemente se vean reconocidos en una frase del escritor mejicano Octavio Paz: “Quién ha visto la esperanza, no la olvida. La busca en todos los cielos y entre todos los hombres. Y sueña que va a encontrarla de nuevo…”. A muchos de los profesionales que le prometieron un cambio que fue una involución, la solución está cambiando en dirección contraria en el cuarto oscuro.

A los empresarios PYMES, a los grandes empresarios que son habilidosos para ganar en el mercado y sumamente ciegos por portar un vendaje ideológico equivocado que les impida entender y aprobar las políticas que realmente los benefician. Mayoritariamente apoyan gobiernos neoliberales como los gladiadores del circo romano que se acercaban al emperador y lo saludaban con el “¡Ave Cesar! Los que van a morir te saludan”. Un país es subdesarrollado por carecer de una burguesía capaz de hacer su propia Revolución Francesa, cosa que intentan hacer los gobiernos populares con el instrumento del Estado y apoyo popular; su ceguera ideológica le impide reconocer a su aliado y votan sistemáticamente por el retorno de Luis XIV.

Los interrogantes acerca del gobierno que puede realizar la fórmula Fernández-Fernández después de un eventual triunfo, es una incertidumbre superior aún al resultado electoral previo. La moderación puede ser una táctica positiva de campaña electoral, pero la gravedad de la situación obliga a tomar medidas profundas que de omitirse conduce a un fracaso previsible. Ser moderado puede ser necesario en el lenguaje a utilizar, en los gestos a concretar, pero no en las imprescindibles medidas a implementar. Para ser el peronismo perdonable, republicano, ya están otros, es un espacio ocupado por los peronistas descafeinados, vegetarianos deseosos de ser reconocidos por el establishment y lejos de las necesidades del pueblo.

Si se realizan muchas de las medidas imprescindibles que hay que concretar, la grieta aparecerá porque es la distancia que separa dos modelos. Si la presencia de Alberto Fernández por un lado y de Miguel Angel Pichetto por el otro garantiza la posibilidad de un cierre, como sostienen algunos periodistas cándidos, eso significaría que todo lo que se dijo sobre la grieta fue una zoncera que se podía sellar apenas con un curita. No es así.

ENTRE LA INCERTIDUMBRE, LA VERGÜENZA Y LA ESPERANZA

La incertidumbre del presente abarca la posibilidad del sueño de terminar con una pesadilla, y tiene como escenario la vergüenza de haber descendido a la categoría de semicolonia, donde nos gobiernan desde el exterior, y desde ahí y en cada visita de un presidente de la restauración conservadora se hace campaña para la prolongación de la pesadilla. La esperanza está como escribió el filósofo francés Henri Bergson, premio Nobel de Literatura: “El futuro no es lo que va a venir, sino lo que nosotros vamos a hacer”. El camino para hacerlo lo expresó alguna vez el psicoanalista Enrique Pichon Riviere: “En tiempos de incertidumbre y desesperanza, es imprescindible gestar proyectos colectivos desde donde planificar la esperanza junto a otros”.

Buenos Aires, 18 de junio de 2019

*Coconductor del programa radial EL TREN, con más de 14 años en el aire. Contador Público recibido en UBA. Fue profesor de Economía Política en la Facultad de Ciencias Económicas de la misma Universidad. Es Periodista. Sus trabajos son publicados en diversos medios nacionales e internacionales. Es autor del trabajo de investigación “25 años de ausencia” y participó con trabajos en los libros “Damián Carlos Álvarez Pasión por el libro” e “Insignificancia y autonomía”. Debates a partir de Cornelius Castoriadis.
Además es coautor del libro “Bicentenario de la Revolución de Mayo y de la Emancipación Americana”

 

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