75 años después de la Victoria, voluntarios de Rusia y Alemania buscan a sus caídos

¿Quién tiene tiempo, en medio de una batalla, de dar digna sepultura a todos los caídos? 75 años después de concluida la Segunda Guerra Mundial, descendientes de los que lucharon en bandos opuestos se afanan juntos por buscar e identificar los restos de los innumerables ‘desaparecidos en combate’ que dejó la contienda. Ya sea en tierra rusa o alemana, o en las aguas del Báltico, su búsqueda es también un homenaje con el que esperan saldar parte de la deuda histórica contraída con esos soldados.

«Suele decirse que una guerra no acaba hasta que se entierra al último soldado», recuerda el buscador Konstantín Bogdánov, cuyo grupo explora el Báltico tratando de establecer dónde yacen los restos de los 24 submarinos soviéticos desaparecidos en ese mar durante la Segunda Guerra Mundial.

El equipo de Bogdánov, ‘Honor a los buques de la Gran Victoria’, es solo una parte de un masivo movimiento de buscadores en Rusia, en el que participan 42.000 voluntarios. Otro representante del movimiento, Artur Oljovski, lleva más de 30 años buscando a soldados desaparecidos. Al principio solo, pero luego empezó a implicar a estudiantes de colegio. Ahora su organización es una de las mayores de Rusia.

En su labor —en los últimos seis años han encontrado unos 120.000 soldados soviéticos— los buscadores rusos colaboran con sus homólogos alemanes. Por primera vez los invitaron a unirse a ellos en 1992. Uno de los primeros que respondió a la llamada fue el presidente de la Asociación para la Búsqueda de los Caídos en Europa Oriental, Albrecht Laue. Explica que se interesó por la búsqueda de los caídos por su historia familiar.

«Por lo que a mí respecta, todo empezó con la investigación de lo que le pasó a mi abuelo. Mi abuelo paterno también luchó en la guerra, en el frente oriental, en Rusia. Luchó cerca de Vorónezh como teniente y comandante de una compañía. Murió allí el 24 de septiembre de 1942», recuerda Laue.
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Las expediciones internacionales tienen sus reglas. Primera: los caídos son enterrados en el país donde fueron encontrados. Segunda: si los alemanes encuentran un soldado soviético, invitan a los excavadores rusos a recuperarlo, y al revés, los rusos llaman a alemanes a recuperar a los suyos. Lamentablemente, los políticos frecuentemente se entienden mucho peor que los buscadores.

«En Polonia se nos ve casi como invasores, y lo mismo en Letonia. Suelen ponernos obstáculos por cuestiones políticas. […] En Lituania tenemos prohibido excavar. Sé que hay soldados nuestros, me lo han mostrado, pero no los podemos recuperar», indica el organizador de la expedición de búsqueda de soldados soviéticos caídos en el extranjero Antón Torgashov.

«Pero yo creo que todos los soldados merecen ser debidamente enterrados. No olvidemos que el frente de guerra no estaba únicamente en nuestro territorio, atravesaba Polonia, Alemania, Letonia, Lituania», agrega el buscador.

RT en español

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