Alberto no es un tipo perfecto

Defectos de un presidente

Escribe Rubén Mayer

Anteojos que envejecen, un perro con nombre extranjero, siempre la misma corbata, fotos tocando la guitarra. ¿Y así queremos integrarnos al mundo? Alguien que asesore urgente a Fernández, por favor.

[Él] lo pidió. Cuando estaba en campaña pidió que le hiciéramos saber si perdía el rumbo, si se alejaba de lo que había prometido o de lo que todos y todas esperábamos. Por eso, para responder a su pedido y a mi deber con ciudadano comprometido y , porque señalando los errores a tiempo y expresando nuestras diferencias es la forma en que el campo nacional y popular se fortalece, adelanto un balance de estos primeros tres meses de gestión de Alberto Fernández:

Los lentes: ¿alguien me puede explicar por qué mira desde arriba de los lentes? Alguien que lo quiera bien que le diga que eso lo hace más grande de lo que es, que le agrega mínimo 10 años. El tipo ya está bastante canoso como para darse esos lujos. ¿Es que nadie de su entorno se dio cuenta ya? ¿Hay o no hay un jefe de gabinete acaso?

La corbata: no es un detalle menor. Siempre un gris apagado, medio pum para abajo, nunca un color más vivo, más alegre. Y ojo que los detalles dicen mucho de la persona y que cómo te ven te tratan, o algo así creo.

El dedo: y dale con el dedito. Casi pierde el debate presidencial por eso. No la puede cortar, no hay caso. Cuando empieza así tengo que dejar de ver porque me enerva, es más fuerte que yo.

El tono del discurso: ¿tanto le cuesta levantar un poco la voz de vez en cuando? Poner un poco de énfasis, indignarse, enojarse incluso llegado el caso. No es mucho pedir, hablamos de lo básico. Ahí creo que le juega una mala pasada su rol docente: no se puede sacar ese traje, no puede y no puede.

Emocionalidad: se emociona demasiado seguido para mi gusto, lo que le da una imagen de debilidad que no es aconsejable a la hora de negociar con los poderosos. Como estos tipos prestan mucha atención a estas cosas, es difícil que no vean ahí claras señales de entreguismo. En fin, otra vez sopa.

El perro: no tengo nada en contra de los perros; es más, me gustan y si no tengo uno es porque vivo en un departamento de 2 ambientes y sin balcón, además. Pero, ¿por qué Dylan? Si tanto le gusta Nebbia ¿por qué no le puso Litto, por ejemplo? Además, el hombre tiene que darse cuenta que cuando sale en las fotos con el animal parece una de esas propagandas de alimento para mascotas. No estamos en nuestro mejor momento, lo acepto; pero es el presidente de un país, ¡caramba!

La guitarra: acá me hacen acordar de la guitarra. Ay esa guitarra… Siempre dando la nota; bueno, justamente. Encima hasta en Francia ya saben que le gusta tocar la guitarra. A veces parece que lo hace a propósito.

Su pareja: ¿tenía que llamarse Fabiola? Habiendo tantas mujeres a las que les seduce el poder, pudiendo elegir quiero decir, ¿no podía encontrar otra?, con un nombre más acorde a su investidura y que no se preste a la rima fácil. Que alguien me lo explique.

Podría seguir pero para no darle de comer a los que me acusan de gataflorismo me plantó acá. Y también para que después no anden diciendo que me pongo impaciente, que no veo el global, que el tipo hace nada que está el poder, etc, etc.

Sólo por eso, es que le voy a dar unos meses más. Pero que quede bien claro: yo no voté esto.

 

Socompa. Periodismo de Frontera

Un comentario

Responder a gustavo lorda Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *