Así nos recibió el patriarcado en el 2018

El revuelo en torno a las declaraciones de Facundo Arana, Cacho Castaña y el caso Fernando Pastorizzo funcionó como excusa para “educar al feminismo”: decirle cómo debe ser, de qué manera comportarse, de qué forma reclamar y qué cosas cuestionar.

Por Sol Montero

En lo (poco) que va del 2018, cada semana hay un tópico nuevo para educar al feminismo. Decirle cómo debe ser, de qué manera comportarse, de qué forma reclamar y qué cosas cuestionar.

Estamos todxs de acuerdo en salir a repudiar un femicidio y unirse al “Ni Una Menos”. Sin embargo, cuando se empieza a cuestionar qué hechos, dichos y sentidos comunes de nuestras vidas cotidianas sustentan la desigualdad de las mujeres respecto de los varones, el tema se complica y la bajada moral y pedagógica no tarda en llegar. No es el qué, es el cómo.

Acto nº1: El galán, la maternidad, el aborto y las feministas

En una entrevista le preguntaron a Facundo Arana qué opina sobre el embarazo de su ex pareja. Si una se pone en “exigente” debería preguntarse por qué es necesaria esa opinión del varón acerca de una ex pareja, ¿qué legitima esa voz? ¿Por qué como entrevistador/a se elige esa pregunta? La respuesta del actor acerca de la maternidad y la realización como mujer es ya conocida y generó un debate en el lugar donde casi todos los temas de actualidad se debaten: las redes sociales.

En una de esas plataformas, una actriz criticó sus declaraciones y comentó que había abortado. Mujeres, maternidad y aborto pueden leerse como partes de un debate, una discusión no saldado (para algunxs) sobre la legalización del aborto. Se sucedieron más intercambios virtuales y múltiples opiniones sobre el aborto.

Dos semanas después de los declaraciones de Arana, el diario de mayor tirada publicó (en el día de mayor tirada) una entrevista donde le preguntaron por el debate que se generó a partir de sus declaraciones. Tras un primer tuit en el que se disculpaba por la forma en que se había expresado sobre la maternidad y afirmaba que iba a repensar y estudiar, en la entrevista logró “discernir” entre feminismo(s). Parecía haber hecho un curso acelerado.“Para entender eso, no sigo a las que son feministas de pacotilla, sino a las de verdad, como Florencia Etcheves y fue ella la que retuiteó un video en el que Favaloro habla de la necesidad de la legalización del aborto. Y digo qué bueno cuando hablan los que saben. El feminismo debería cuidar que su brazo fundamentalista no se lo coma”.

Resulta curioso ver cómo se dio esa circulación en el discurso del sujeto, quien tras poner (voluntaria o involuntariamente) en primera plana la cuestión de la maternidad, se propone reflexionar sobre sus dichos para finalizar con un juicio sobre el movimiento de las mujeres. Sería interesante pensar pues, ¿qué es lo que hace de pacotilla o no a ciertas feministas?

Acto nº 2: Cacho relajado, violación y el humor como respuesta a todo

Se estrenó el magazine de la mañana de un canal de aire. Panelistas, conductorxs e invitadxs desde algún móvil desde algún lugar de la temporada. Cacho Castaña presente. Puede ser Mardel o Carlos Paz. Al músico le preguntaron por el debate que se generó por lo de Arana. Tras una serie de reflexiones que contaban lo difícil que es entender a las mujeres, el artista llega a una conclusión: “Hace años los poetas queremos saber qué tienen en la cabeza y nunca lo supimos, hagan lo que quieran, relájense (…) Si la violación es inevitable, relajate y goza.”

Silencio en el estudio. Se escuchó un “bue” en off. Y el conductor: “Yo te conozco Cacho, ya sé en qué concepto lo estás diciendo, porque ahora te van a sacar de contexto”. A lo que Castaña agregó: “Van a decir `mirá lo que dijo, es un violador´ (…) Trato de ponerle un poco de humor a algo que es tan complicado.” Minutos después un periodista quiso cuestionarlo sobre estos dichos y la respuesta de Castaña fue algo así como “vos no me entendiste, gil”.

El video de la frase circuló en las redes sociales y se armó debate. Otra vez, debate virtual, debate en los medios. Horas después Castaña pidió disculpas por sus declaraciones, Mariano Iudica salió en la radio y comenzó la segunda emisión del magazine hablando del tema. También salieron algunas notas en portales sobre la “autocensura” que empiezan a tener que ejercer ciertas figuras públicas del espectáculo.

La reflexión sobre por qué dijo lo que dijo, por qué eso que se decía antes como un chiste y ahora genera – de mínima – cierta incomodidad, sigue brillando por su ausencia en los medios masivos de comunicación.

Acto nº 3: El homicidio de Fernando Pastorizzo. Ni una, nadie, nunca, nada menos.

El 29 de diciembre Nahir Galarza asesinó de dos tiros a Fernando Pastorizzo. Eso dice la declaración y las notas que toman esa declaración como fuente. Más o menos detalles sobre el vínculo de ambos serán necesarios en el proceso judicial que emita su veredicto sobre la joven que se adjudicó la autoría del crimen.

El caso no es Fernando Pastorizzo, como han sido los casos de Micaela García, Angeles Rawson, Melina Romero. Para los medios de comunicación el caso es Nahir Galarza. Nahir y sus fotos en sus redes sociales, Nahir y su alimentación mientras se encuentra detenida. Otra vez, la mujer es el foco.

Asimismo – como todo – debate en las redes, debate en los medios y – otra vez – el ojo en el feminismo. Tal como sostenía la periodista Mariana Carbajal hace unas semanas en el suplemento “Las 12”, desde la excepcionalidad se busca ejemplificar para discutir el “Ni Una Menos”. De vuelta, una bajada moral sobre las feministas y cuáles son sus reclamos. Toda violencia está mal, de uno u otro lado, ¿ven chicas? Ese parece ser el mensaje que emiten para el feminismo. El tema es que el movimiento feminista como tal no avala violencias, sino eliminar la violencia que genera la desigualdad de las mujeres respecto a los varones.

Así estamos en lo que va del 2018, y eso que en esta líneas no se contempló el movimiento en Hollywood con el #MeToo y la respuesta que generó el #MeNeither. Ni tampoco se habló de los casos de femicidios que hubo en este año en Santa Fe o en Corrientes.

Estas son tres situaciones que fueron públicas. En cada una de ellas está el sistema patriarcal operando en todos sus niveles y son eso: pedazos de un todo. Pero también está la resistencia al patriarcado que se cristaliza en los reclamos de los derechos de las mujeres y que emerge para cuestionar lo que antes se naturalizaba. Sí, para obligarte a estudiar Facu, porque además de pedir que dejen de matarnos, deseamos construir un mundo de igualdad entre géneros en todos los ámbitos. En eso andamos.

Agencia Paco Urondo