Bruto

ZONA LITERARIA | EL TEXTO DE LA SEMANA

Por Marcelo Cohen

Ahora me debe estar buscando el director. Seguro que me debe estar buscando. Entonces me encierro acá y me va a encontrar el día del quinoto.

Qué me va a encontrar, si debe estar ocupado llevándolo a que lo curen al maricón de Benítez, a que le curen la oreja y los ojos. Mariconcito, ése sí que es un mariconcito. Y para que quede para siempre lo voy a escribir, total ahora que estoy solo, encerrado acá, lo puedo poner tranquilo para que todos los que vengan a mear lo vean. Benítez maricón, dos veces lo voy a poner, Benítez maricón, y aunque lo hayan visto ahí tirado con esa sangre que le salía por las orejas igual hay que escribirlo; para que no se olviden.

Y si el director al final me encuentra y lo ve escrito y me acusa, le voy a decir que sí. Más que echarme del colegio no va a poder. Pero ni siquiera eso va a hacer.

Va a abrir la puerta y va a decir alguna huevada y va a decir Maneiro es una vergüenza, no creí que fueras capaz de hacer una cosa así, vamos a tener que tomar medidas. Y a lo mejor hasta trata de agarrarme del brazo para sacarme porque yo le voy a decir que de acá no me muevo hasta que yo quiera. Pero que no me ponga la mano encima porque lo escupo, lo juro por Dios que lo escupo. Y le va a doler; porque ahora sé escupir con dolor, como me enseñó el gallego Martín, que cuando juega al fútbol con Pollito y le hace un túnel se da vuelta y le larga una escupida de salivita chica que sale fuerte entre los dientes y duele como balines.

Además no me importa que me digan turro por lo que le hice a Benítez. Que se joda el compadrito ése. Cuando el director venga y me pregunte por qué se lo hice le voy a decir que porque tenía ganas. Benítez ya me tenía podrido. Y si me dicen que nunca me había hecho nada me voy a callar, no voy a explicar lo que me hacia porque nadie lo va a entender. Ni mi hermana, que siempre se las da de que ella es la única que me conoce. Ella tampoco sabe, porque en los colegios de mujeres son todas unas taradas que nunca se Joroban ni se dicen puteadas. Las mujeres se pierden la mitad de las cosas porque son mujeres, y como mi hermana es mujer tampoco va a entender. El único que sabe cómo me molestaba Benitez soy yo. Y lo sé porque me siento detrás de él y a veces me doy vuelta para decirle qué hacés, boludo, cuando me pone la regla en el culo para que yo no pueda sentarme derecho y el maestro me diga Maneiro usted va a quedar encorvado como un viejo.

Y a mi qué me importa lo que él me diga. Yo sé que no voy a quedar encorvado porque estoy aprendiendo a nadar y me dijeron que la natación hace muy bien y no deja que a uno le quede la espalda doblada, y de eso el maestro no entiende nada y no sabe que yo pongo la espalda así porque tengo que tirar el culo bien para adelante para que Benítez no pueda ponerme la regla y me haga saltar y entonces el jetón del maestro no me diga nada de la espalda pero empiece a hinchar con que parece que tengo mal de San Vito que estoy todo el día moviéndome. Un día le voy a preguntar qué es eso del mal de San Vito que lo repite tanto y nunca nos cuenta nada. Y cuando explique lo que es yo voy a contestar que no tengo eso, que me muevo porque Benítez me mete la regla en el culo. Y ahí va a estar sonado el turro.

Pero eso no lo puedo hacer. Además ahora ya está, ahora ya le di con todo y no hace falta irle con alcahuetadas al maestro, porque todos se dieron cuenta de que si se hacen los vivos conmigo les va a pasar como a Benítez, que quedó sangrando y seguro que el director se tuvo que ir a curarlo. Por dos cosas no lo puedo hacer: porque ya no hace falta y porque yo no soy un mantequita que anda contando cuando los otros pibes me joroban. Por eso nunca le conté a nadie que Benítez me dice traga y nenito de mamá cuando el maestro me pone buenas rotas en los problemas de aritmética, que siempre me lo dice delante de los demás porque sabe que yo contra todos no puedo pelear. Entonces me las aguanto y sigo estudiando, pero no tanto como dice Benítez, siempre riéndose porque yo estudio más que Catalán, que tiene todo el cuaderno prolijito y subraya con dos colores.

Mentira. Yo estudio menos que Catalán, porque Catalán se pasa el día metido en la casa y no lo dejan salir hasta que termina los deberes y además no sale porque no le gusta jugar al fútbol ni a nada, y al final tanto estar leyendo el manual y no se saca las mismas notas que yo, a veces ni siquiera como Benítez, porque me parece que es medio bobo.

Yo me saco las notas porque soy más piola que Benítez y él me tiene envidia y entonces me dice traga. Pero yo no soy traga, yo me voy todas las tardes a la cortada a jugar al fútbol con el Gallego y Pollito y el hijo del panadero, que como el viejo le vende a todo el mundo y tiene guita siempre le regala una Pulpo cuando los coches nos agarran la que teníamos. Vale la pena ir a Jugar con el gordito de la panadería porque siempre trae la pelota y no dice rompe garpa como hacen todos. Por eso yo voy con él y no a la otra cuadra donde va Benítez, que además son todos unos maletas y nunca pudieron ganarnos un desafío y se tienen que aguantar que les demos un pesto de novela. De los partidos también me tiene bronca Benítez porque yo no soy un crack pero en nuestra cuadra juega el gallego, que está en la novena de San Lorenzo y cada vez que vienen les llenamos la canasta. Y lo peor es que cuando vienen a nuestra cuadra él me ve que yo juego en el equipo aunque no sea muy bueno, pero para el arco sirvo, y aunque me ve, en el colegio igual dice que soy un nenito de mamá que me paso todo el día viendo la televisión y estudiando. Eso tampoco se lo perdoné porque ya me tenía podrido, y hoy cuando le rompí la cara me acordaba también de las cosas que me dice y que yo nunca podía contestar que eran mentiras porque nadie me creía. Ahora sí, ahora me van a creer porque dijeron que soy flaco pero sé pegar.

Lo que pasa es que me tiene envidia porque a veces cuando hay algo que llevar a otro lado el maestro me manda a mí, y el que cuida la biblioteca de la clase soy yo, y no él, que siempre la quiso cuidar para poder quedarse adentro si no tiene ganas de salir en los recreos. Yo ahora me quedo cuidando la biblioteca y no salgo muchas veces a jugar al poli ladrón porque entre Benítez y Constanzo, que es amigo de él, siempre me agarraban y aprovechaban para tirarme al piso y darme flor de golpe porque ellos son más altos y saben poner la pierna para que uno se golpee. Me tiene envidia porque él es menos vivo y ayer le dio más rabia que nunca cuando hicieron el cuadro de honor y yo estaba primero y él quedó tercero, que ni siquiera segundo salió, porque segundo salló Catalán. Claro que por el cuaderno todo subrayadito con dos colores y los dibujos que se los hace el tío, y no por piola; porque todo el mundo sabe que Catalán es medio bobo. Y Benítez salió tercero y otra vez se puso a decir mirenló a Maneiro el acomodado. A mí, que mi vieja nunca vino a hablar con nadie al colegio porque dice que está muy ocupada, cómo voy a estar acomodado si ella nunca vino y ni lo conoce al maestro. Nenito de la mamá, decía Benítez, seguro que le hizo regalitos al maestro, y todos se mataban de la risa pero no se daban cuenta de que Benítez e; un turro porque él se burla de mí pero en el cuadro de honor está tercero y para estar tercero algo hay que estudiar. Y yo no podía decir todo eso porque tenia miedo de que me hiciera la zancadilla que sabe y me tirara al piso, y me tuve que ir a mí casa con una rabia bárbara y tampoco me pude quedar en la esquina porque Benítez seguía Jodiendo y todos se reían y me gritaban traga. Si hubiera sabido la fuerza que tengo no me aguantaba nada.

Pero recién hoy me di cuenta. O más bien me vino de golpe. Si, debe ser que me vino de golpe, porque el Gallego me contó que uno puede ser flaco pero si le agarran los nervios se le nubla la vista y le viene una fuerza que ni Bonavena lo casca. Y creo que hoy me pasó eso. Me empezaron a agarrar los nervios cuando estaba en la calle antes de entrar al colegio. Estaba Jugando a las figuritas y vino Benítez y vio que tenía una difícil y me la sacó y se puso a decir total los tragas nunca tienen tiempo de llenar el álbum. Se reía y yo no me atreví a gritarle porque tenía miedo de la zancadilla y de golpearme en el piso. Pero después, cuando me sacó la valija y dijo miren muchachos acá está la valija del nene de mamá y empezaron a pasársela con Constanzo porque querían hacerme correr de un lado para otro, me vino una electricidad en los brazos y me puse como loco, y aunque ya me la Iban a devolver ahí lo agarró porque seguía diciendo miren al marica, trae la valija llena de libros para estudiar en el recreo. Y yo sabía que lo decía de envidia porque él no cuida la biblioteca como yo y no se puede quedar los recreos en la clase. Y en un momento tuvo que parar de reírse porque yo ya lo había agarrado de la cabeza y le empecé a pegar hasta que Constanzo me agarró de atrás y me separó y me di cuenta de que Benítez estaba tirado en el piso con esa sangre que le salía por las orejas. Entonces me vine corriendo al baño y me encerré, y hasta ahora el director me deba estar buscando. O a lo mejor ya llamó a mi casa para decir que soy un bruto. Bah, a mis viejos no me importa lo que les diga porque total después voy y les cuento que le pegué a Benítez porque él me dijo gallego de mierda, y eso se lo van a creer y van a pensar que el director es un mentiroso y que yo hago bien en defenderme. La verdad no se la voy a decir ni a ellos ni a mi hermana porque las mujeres de estas cosas no entienden un pito.

Además si el director me dice bruto no me importa. Mejor que me diga bruto, y que me lo diga delante de todos, así se convencen de que soy bien machito y puedo seguir escribiendo en el baño Benítez maricón aunque sea flaco y tenca buenas notas.

Mejor que me diga bruto y no traicionero, porque si no todos se van a seguir acordando de que a Benítez le pegué por la espalda.

(De: Lo que queda)

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