Casal limpia mejor

Por Ricardo Ragendorfer

El procurador subrogante, Eduardo Casal, se está encargando del trabajo sucio luego de que las operaciones del gobierno desplazaran a Alejandra Gils Carbó. Arrancó creando una área para encuadrar las protestas sociales como terrorismo y ahora desplazó de la oficina especial contra la violencia institucional al fiscal Félix Crous. ¿Quiénes integran el dream team del nuevo jefe de los fiscales que busca congraciarse con Macri y quedar definitivamente en el cargo?

Félix Crous. Foto: Fiscales.gob.ar

Este episodio fue reconstruido por el realizador Constantin Costa-Gavras en su película Sección Especial (Section Speciéle/1975). Durante el verano de 1941 el marqués Fernand Brinon, delegado del gobierno colaboracionista de Vichy ante los invasores alemanes, es recibido en París por el Sturmbannführer Karl Bömelburg. El motivo: acordar el marco legal para la represalia por la muerte en manos de la Resistencia de un oficial del Tercer Reich.

El anfitrión va al grano: “El atentado exige la vida de seis franceses acusados de terrorismo”. Brinon le advierte que no hay detenidos por el hecho. De modo que los ejecutados deberán ser personas capturadas con anterioridad. Y qué la ley entonces tendrá que ser aplicada en forma retroactiva.

– ¿Aquí las leyes son retroactivas? –pregunta Bömelburg.

– No. Pero podemos hacer que las sean.

– ¿De qué manera?

– Bueno… se dará instrucciones en tal sentido al tribunal.

– ¿Quién dará esa instrucción?

– El ministro de Justicia, claro está.

Cada vez más sorprendido, Bömelburg quiere saber:

– ¿Aquí es él quien instruye a los tribunales?

– No. Pero podemos hacer que lo haga.

¿Acaso en un contexto con tal laxitud jurídica personajes como Germán Garavano, Patricia Bullrich, Claudio Avruj y el mismísimo Mauricio Macri no se hubieran sentido a sus anchas?

De hecho, el Presidente –según informó Ari Lijalad el 11 de diciembre en Nuestras Voces– acaba de impulsar la designación de la abogada Agustina Díaz Cordero como jueza del fuero civil, siendo ella nada menos que la hija de Lilia Gómez Alonso de Díaz Cordero, la magistrada que instruye la causa por deudas de su familia con el Estado por el Correo Argentino.

Premio para la hija de la jueza del Correo que benefició a Macri

Sólo en las últimas 48 horas la actualidad judicial se completa con otras tres noticias: la increíble multa impuesta por el Tribunal Oral Nº 6 al abogado y dirigente social Juan Grabois –en base a un olvidado decreto de la llamada Revolución Libertadora– al considerar insultantes hacia los magistrados su alegato en el juicio por la toma del la comisaría 24ª, tras el asesinato del “Oso” Cisneros; la inhumana negativa del juez federal Claudio Bonadío a excarcelar al ex canciller Héctor Timerman en la antojadiza causa por el Memorándum con Irán, pese a su grave estado de salud, y el desplazamiento del fiscal Félix Crous de la Procuración contra la Violencia Institucional (Procuvin).

Esta última circunstancia no es sino una secuela del paso al costado que dio la titular del Ministerio Público Fiscal, Alejandra Gils Carbó, luego de casi dos años de empeñoso hostigamiento por parte del Poder Ejecutivo. Y con el agravante de que Crous integra la agrupación Justicia Legítima, que la alianza Cambiemos identifica como uno de los “enemigos” a neutralizar. Para colmo, la Procuvin intervino en el comienzo de la pesquisa por la desaparición de Santiago Maldonado, lo cual le generó al fiscal la animosidad de los cabecillas del Ministerio de Seguridad. El encargado de desplazarlo fue el procurador subrogante, Eduardo Casal.

Operación Gils Carbó completada

En diálogo con Nuestras Voces, Crous confirmó la situación, y dijo: “El sucesor interino de la doctora Gils Carbó, en rigor, aún de licencia hasta fin de mes, me citó en su despacho para comunicar que me va a reemplazar al frente de la Procuvin. Aún no tengo la resolución oficial. Pero, claro, la palabra del doctor Casal es oficial. También tuvo la amabilidad de ofrecerme que eligiera otro destino, y opté por Crímenes de Lesa Humanidad”.

La pregunta es si la Procuvin seguirá existiendo. Al respeto, una fuente vinculada al nuevo procurador aseguró que sí, y que su propósito únicamente es “bajarle el perfil” a esa área, además de pretender al frente de la misma a un funcionario “con menos notoriedad” que Crous. Ya se sabe que en el sinuoso idioma de la política judicial, ambas cosas tienen un incierto significado.

Pero sí es posible adelantar que Casal no es un “tiempista”. Apenas horas después de convertirse en procurador subrogante emitió una resolución para crear una estructura que articule estrategias tendientes a luchar contra el “extremismo violento y el terrorismo internacional”. Semejante debut es un signo inequívoco de su empeño por parecer más “amarillo” que el sol sin otro propósito que ser confirmado definitivamente en el cargo. Claro que para ello eligió una temática algo forzada ya que en la Justicia local no existen causas por terrorismo, con excepción de los atentados a la Embajada de Israel y la AMIA. Su inquietud coincide con la doctrina norteamericana de las “Nuevas Amenazas”, que considera sediciosos los actos de protesta, algo muy a tono con la religión del macrismo.

Procurar antiterrorismo

Ese sería el paso inicial de una profunda contrarreforma en el Ministerio Público de la cual él sería su timonel, algo impropio en un procurador interino. Por eso a sus espaldas se rumorea que su misión consiste sencillamente en hacer el trabajo sucio con la idea de que su reemplazante definitivo no arrastre el estigma resultante de tan indeseada labor. Tanto es así que su condición de veterano burócrata cuaja con ese destino.

En los pasillos de la Procuración todavía se lo recuerda por haber sido el “garrote” de Ángel Agüero Iturbe, quien supo comandar dicho lugar durante la presidencia de Carlos Menem, con quien compartía un estudio jurídico en La Rioja. Aquel hombre, muy cuestionado por diversas trapisondas, fue sucedido por otro menemista de fuste, Mariano Cavagna Martínez, al que Casal también sirvió con abnegación. Se puede decir que en el Ministerio Público él ya era parte del mobiliario. Y un amanuense de lujo para las peores causas. Por caso, haber favorecido a represores requeridos durante la década del ’90 en Italia al escamotear las notificaciones de los juicios por crímenes de lesa humanidad en Roma. Así obtuvieron el dulce beneficio de ser condenados “en rebeldía”.

Típico exponente de la derecha judicial, Casal ya conformó una “mesa chica” genéticamente impoluta. Su mano derecha es el secretario letrado Juan Manuel Olima Espel, ahora a cargo de la Coordinación Institucional. Se trata del hijo pródigo de Juan Carlos Olima, el vicecanciller menemista procesado por el contrabando de armas a Ecuador y Croacia. Por su parte, el doctor Juan Manuel Casanovas fue puesto en la secretaría Disciplinaria y Técnica. Se trata del vástago de Jorge Casanovas, el hombre que puso Carlos Ruckauf al frente del Ministerio de Justicia bonaerense, cuya ideología lo situaba a la diestra de Atila. Y en la oficina de prensa Casal tuvo el gesto de ubicar a un familiar de su dilecto amigo, el doctor Roberto Durreu, secretario de Justicia durante la presidencia de Jorge Rafael Videla.

Un dream team para alguien que anhela dejar su huella en la historia.

Nuestras Voces