
San Julián Centeya, todas las botellas que arrojaste al mar, todas las palomas mensajeras que lanzaste a las tinieblas, todas las voces que alzaste en el desierto, todas las palabras vulgares con que embelleciste las cosas sagradas, las cosas vulgares, todas, todas, llegarán a destino. ¡Qué Dios nos oiga!, embelleciste las cosas sagradas, con que embelleciste las cosas vulgares, todas, todas, llegarán a destino ¡Qué Dios nos oiga! - César Tiempo
Biografía de Julián Centeya.
Gentileza de Radiofona.com |
La ví llegar (Julián Centeya),
canta Raúl Iriarte con La Orquesta de Miguel Caló.
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Julián Centeya - Introducción a
"Entre prostitutas y ladrones" |
Julián Centeya - En cana (de
"Entre prostitutas y ladrones") |
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Julián Centeya - Compadre (de
"Entre prostitutas y ladrones") |
Julián Centeya - El chanta (de
"Entre prostitutas y ladrones") |
El
hombre gris de Buenos Aires
Bajo el sello de la editorial Corregidor, Norberto Galasso, fecundo historiador
y hombre enraizado en la cultura nacional, es decir popular de los argentinos,
acaba de publicar "Julián Centeya, el poeta de las musas reas".
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Como se sabe, Julián Centeya fue el seudónimo más conocido del poeta Amleto
Enrico Vergiati, nacido en Parma, Italia, en 1910 y llegado a playas argentinas
doce años más tarde.
Su padre había sido periodista en el diario socialista "Avanti", de Parma, y se
vio obligado a emigrar con su familia ante el arrollador avance de los "camisas
negras" mussolinianos. Al no conocer el idioma, debió ganarse la vida entre
nosotros con el bíblico oficio de carpintero. Hay varios poemas donde su hijo lo
recuerda. El más célebre es aquel que empieza: "Quisiera amasijarme en la
infinita / ternura de mi barrio de purrete, /con un cielo cachuzo de bolita / y
el milagro coleao del barrilete".
En Buenos Aires el joven Amleto cursa hasta el tercer año en el Colegio Nacional
Rivadavia, del que también habían sido discípulos sus amigos Cátulo Castillo y
César Tiempo. Expulsado por mala conducta, según algunos, dejado libre por sus
continuas "rabonas", según otros, abandona el hogar paterno y comienza una vida
azarosa, viviendo en pensiones de mala muerte, comiendo salteado y practicando
el periodismo bohemio de la época, al tiempo que confraterniza con poetas,
prostitutas, curdas, ladrones y cafañas en "bodegones turbios de humo agrio" y
otros antros más sombríos de una ciudad sumida en las abyecciones sociales y
políticas de la Década Infame.
En esas andanzas por las redacciones más diversas, usó distintos seudónimos -
Juan Sin Luna, Enrique Alvarado, Shakespeare García- pero en 1938 escribe una
milonga en que inventará su nombre definitivo: "Me llamo Julián Centeya, / por
más datos soy cantor. / Tuve un amor con Mireya. / Me llamo Julián Centeya, / su
seguro servidor".
Todavía en 1941 firma como Enrique Alvarado su libro de poemas negros "El
recuerdo de la enfermería de San Jaime": "Qué hago yo con el recuerdo de la
enfermería de San Jaime/ puesto que tú me has dejado con el recuerdo de la
enfermería de San Jaime. / Mira: tengo la cara sucia de llanto.../ ¡Ah! Si tú
supieras qué triste resulta vivir así, / siempre así, / teniendo entre las manos
/ el recuerdo de la enfermería de San Jaime...". Acotemos que enfermería de San
Jaime o "St. James infirmary" llamaban los negros norteamericanos al lugar donde
se expendían bebidas alcohólicas. Y éstas y el tabaco –para desesperación de su
mujer, Gori Omar- fueron los mejores amigos de bohemia del poeta callejero.
En los años del peronismo –pleno empleo y buenas remuneraciones- el peregrinar
de Julián de pensión en pensión (y de desalojo en desalojo) se fue sosegando.
Pero en 1955, pese a que jamás ostentó pensamiento partidista alguno, "la
irresponsabilidad oficial situó en la calle a multitud de periodistas", y entre
ellos a él.
"Puchereó", como lo había hecho tantas veces en su vida, refugiándose en el
mundo del tango, presentando alguna orquesta en un boliche, borroneando rápidas
glosas radiales. "No haber tenido nada fue su todo", como el mismo escribiera de
su amigo Dante A. Linyera.
Por esos años lee mucho y "medita" los poemas lunfardos de "La musa mistonga",
libro que en 1964 le editan los hermanos Freeland en su colección "Filólogos del
habla popular". En el prólogo al mismo, Julián revela su arte poética: "Yo no
descubro nada, menos invento. Repito. Recuerdo. Hago, y no como ejercicio,
memoria. A ello sucede el verso, manera de revelar por fuera lo que llevo
adentro y lo hago, sí, en un lunfa al que le confiero primitividades de
historia, no sin dejar de prestarle la oreja, a lo que tiene de actual, de
inmediato, de reciente".
Su segundo poemario lunfa, "La musa del barro", se lo publica una editorial más
distinguida, Quetzal, y lo presenta la novelista Martha Lynch. Para 1968 los
intelectuales argentinos han empezado a revalorizar a los escritores populares.
Y Julián lo es en grado sumo. Basta leer sus poemas "Mi viejo", "Pichuco" y "Atorro",
para comprobarlo. O su estremecedor "Muerte del punga": "La muerte lo pungueó en
el conventillo, / quedó en el patio de crispada zurda; / venía de lejo el canto
de los grillos / y entraba el tano Giacumin en curda". Sin olvidarnos de aquel
magistral soneto a Aníbal Troilo, por él bautizado "Bandoneón mayor de Buenosaires":
"Estás en el dolor impar del amasijo / que refundió tu cuore en
alba y luna. / En tus manos el fueye es una cuna / y en ella desvelao te mira un
hijo. // Estás en el misterio profundo de la cosa, / cerrás los ojos para ver
por dentro. / No sé con qué carajo hacés la rosa/ del barro inaugural que vino
al centro.// Me verdugueás, ¿sabés?, lleno de asombro/ cuando te escucho con la
luna al hombro / traer del tango elemental el eco // con luz de pucho y copa
levantada / en el boliche aquel de la cortada / tan cordial y tan nuestro como
el queco".
No volvió a publicar otro libro de poesía y recién en 1978, póstumamente,
aparecen dos recopilados en uno: "La musa maleva" y el surrealista "Piel de
palabra" o "El ojo de la baraja izquierda".
Pese a ser un hombre de tango, Julián no escribió mas de cincuenta letras de
tangos, valses y milongas. Y a contramano de su bohemia, su capacidad de trabajo
fue inmensa. Como periodista llegó a trabajar en cinco publicaciones a la vez.
Escribió sobre cine, deportes, costumbrismo, tango, lunfardo, información
general. Fue glosista, animador, conductor, libretista radial y, en sus últimos
años, comentarista televisivo. "Tarde –como él mismo decía-, ahora que estoy
flaco y fulero".
Su novela "El vaciadero" – una cruda inmersión en la quema de basura de Villa Soldati- se publicó en 1971. Alguna vez habrá que volver a ella, a sus breves y
dramáticas escenas, a sus personajes delineados con maestría, a la atmósfera
agobiante y tortuosa que le imponen esas regiones marginales de Buenos Aires.
Julián Centeya murió una madrugada de julio de 1974 en una residencia
geriátrica, solo.
Han pasado 33 años de ese día, "la alta edad de su silencio", como él mismo
podría haber escrito, y hoy Norberto Galasso le rinde homenaje con este pequeño
gran libro en el que se reconstruye con arte y con amor la estatura poética y
humana del Hombre Gris de Buenos Aires.
Como síntesis se puede afirmar que Julián fue un poeta (y de los buenos) en el
papel, pero más lo fue en la vida. Lo mejor de su talento, ¿qué duda cabe?,
quedó en el genial chisporroteo repentista de su palabra, vertida
dispendiosamente en programas de radio, conferencias y charlas con amigos en
cafés de madrugada. Esta anécdota que trae Galasso, ahorra cualquier otra
disquisición. Julián que como Cátulo Castillo amaba a los perros, tuvo uno
llamado Chango que cierta vez lo mordió. "Me mordió fulero, ¿sabés?... Se
juntaron los vecinos… Empezaron a gritar… que estaba rabioso… Que tenía que
llevarlo al Pasteur. ¡Al Pasteur! Y yo no lo llevé… ¿Cómo iba a meter en cana a
mi propio perro…?".
Funte: www.lacoctelera.com/temas_argentinos
Los
italianos y el tango
Por Oscar Mármol*
Cuando a fines del siglo XIX comienza una inmigración que duraría
interrumpidamente hasta el año 1930, los nacidos en Italia que arribaron a la
gran aldea que era Buenos Aires, enriquecieron con su trabajo a refundar nuestra
patria.
La Italiana fue una de las inmigraciones mas importantes por su apego al
trabajo.
Los Italianos, además de sus conocimiento laboral , traían con ellos sus
tradiciones culturales musicales que fueron un factor fundamental para el
nacimiento del Tango.
Grandes compositores, interpretes, y poetas Italianos , con otros integrantes de
inmigraciones como la Española o la Judia, conformarían la cantera que proveería
aquellos hombres que fundarían , la música que estaba naciendo en el Río de la
Plata, y que seria con los años la carta-musical de presentación en el mundo; El
Tango
Fue muy importante el atavismo que ellos supieron transmitir a sus hijos quienes
tomaron la posta para poder mantener vigentes hasta nuestros días, nuestro
tango.
Los primeros inmigrantes...
En 1895, arriba al puerto de Buenos Aires una joven inmigrante italiana de
nombre Socorro Salomone, quien traía de la mano a su pequeño hijo de 4 años.;
llegaban de un pueblito llamado Troina, de la ciudad de Sicilia..
Ese rubiecito de ojos azules seria con los años, uno de los juglares mas
queridos en el ambiente porteño y gauchesco, hablamos del Gran Ignacio Corsini.
LORENZO LOGATTI – Clarinetista - Nació en FOGGIA el 7-11-1872 / Falleció el
19-03-1961 - Clarinetista – autor del tango El Irresistible que en l908 fue uno
de los mejores tangos instrumentales que por su ritmo vibrante, llegó a ser
grabado por todas las orquestas a través de los años..
IGNACIO CORSINI – El Caballero Cantor - Nació en SICILIA el 13-1891 / Falleció
el 26-07-1967 – Conjuntamente con Carlos Gardel y Agustín Magaldi conformarón un
trío vital que dio el punto inicial al TANGO CANCIÓN.
Don Ignacio fue, autor de la letra "Aquel cantor de mi pueblo".
ANTONIO SCATASSO – Guitarrista/ Pianista - Nació en SICILIA el 25-02-1886 /
Falleció el 29-07-1956 - participó en el el trío de Augusto P. Berto en 1913
Autor de la música - El Poncho del Amor.-integro la orquesta de F. Canaro
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MARIO BATISTELLA – Poeta - Nació en VERONA el 05-11-1893 / Falleció el
10-10-1968 - autor de las letras de... Al pie de la Santa Cruz - Amores de
Estudiante-Bronca-Cuando tu no estas- Cuartito Azul -Me da pena confesarlo
-Medallita de la suerte-Melodía de arrabal-No aflojes-Remembranza- Sueño
querido...etc
CAYETANO PUGLISI – Violinista - Nació en SICILIA el 02-01-1902 / Falleció el
02-11-1968 – integro los conjuntos de Roberto Firpo y Pedro Mafia
Autor de la música de los tangos Diez Años y Milonguero.
MANLIO FRANCIA – Violinista - Nació en VENECIA el 29-06-1902 / Falleció el
07-05-1981– Integro las orquestas de Osvaldo Fresedo – Carlos Di Sarli – Julio
De Caro
ANTONIO RODIO – Violinista - Nació en TARENTO - el 25-01-1904 / Falleció el
01-06-1980 - integró los conjuntos de Pedro Mafia y Enrique Delfino
Acompaño a Carlos Gardel conjuntamente con el pianista Rodolfo Biagi
En la grabación de 6 temas el 19-04-1930.-
ALFREDO BIGESCHI – Letrista - Nació en ELBA -el 18-12-1908 / Falleció el
25-03-1981– La Novena – Tango Argentino – Siete Palabras...
AMLETO BERGIATI – Poeta - (Julian Centeya) – Nació en PARMA – el 15 –10-1910
Falleció el 26-7-1974 –autor de las letras de Claudinette-Julian Centeya-La vi
llegar-Lluvia de abril – Mas alla de mi rencor... arias poesías lunfardas.
JULIO CAMILLONI – Letrista -Nació en ANCONA el 11-05-1911 / Falleció el
07-01-1977 – Estas en mi corazón – La ultima – Predestinada –
Tengo un amigo – Tu angustia y mi dolor entre otras letras...
JOSE BRAGATO – Cellista - Nació en UDINE el 12-10-1915 (el ultimo grande de la
época de oro, que goza a la fecha , de muy buena salud–colaboro en 1954 con
Astor Piazolla en la creación del OCTETO BS.AS. además integró las orquestas de
Anibal Troilo, Atilio Stampone y Osvaldo Fresedo también siendo cellista estable
de la orquesta sinfónica del teatro Colón.
ROBERTO MAIDA – Cantor-Nació en CATANZARO el 3-03-1908 / Falleció el 30-03-1993
Cantor – uno de los mejores embajadores de nuestro Tango, viajó por todo el
mundo, con la orquesta de Catulo Castillo, amigo de Carlos Gardel, a su vuelta a
Bs. As.
Cantó con Miguel Caló, con Ricardo Malerba, y con Francisco Canaro grabando mas
de 200 temas.
ALBERTO MORAN – ( Remo Andrea Domenico Recagno). - Cantor Nació en STREVI el
15-03-1922 / Falleció el 16-08-1997 .
Fue cantor de Osvaldo Pugliese desde enero de l945 a marzo de l954 dejando
grabados 54 temas. Posteriormente con Armando Cupo continua su carrera como
solista dejando grabados 70 temas.
ALBERTO MARINO – (Vicente Marinaro) – Cantor – Nació en VERONA
El 26-4-1923 / Falleció el 21-06-1989 – Por su coloratura de voz el maestro
Alfredo Gobbi lo bautizó LA VOZ DE ORO DEL TANGO.
Entre los años 1943 a 1947 fue el cantor que acompaño a Francisco Fiorentino ,
primero y después a Floreal Ruiz en la orquesta de Aníbal Troilo.
Por su enorme popularidad decide continuar como solista y Emilio Balcarce arma
el conjunto Orquestal que lo acompañaría en la parte musical.
PABLO MORENO – Cantor – Nació en COSENSA - el 21-10-1923/ Falleció el 4-09-1980
-Cantó con la orquesta de Franchini Pontier donde siempre se comento que la
interpretación del tango ANOCHE interpretado por este cantor es inigualable,
buen interprete afinado, nunca llegó a ser figura en Buenos Aires, y se radico
en el URUGUAY donde falleció.
HECTOR DARIO – (José Petraglia) – Cantor - Nació en CATANIA el 8 –12-1938 (En la
actualidad esta en plena actividad) – Comenzó en el tango de la mano de su tío
(hermano de su madre) JORGE CASAL (Carmelo Papalardo)- Debuto en la radio con la
orquesta de Joaquin Do Reyes . En 1960 se incorpora a la orquesta de Franchini
Pontier seis años con Pontier y una extensa gira por el Japón.
Fue cantor de Jose Baso, y en la actualidad trabaja en todos los reductos
tangueros.
* Historiador. Abril 2007
Fuente: www.clubdelprogreso.com
Por www.nuevociclo.com.ar
El 26 de julio de 1974, día en que se cumplían 32 años de la muerte de Roberto
Arlt y 22 años de la muerte de Eva Perón, se nos fue para el barrio de donde no
se vuelve el hombre gris de Buenos Aires Amleto Vergiatti mas conocido como
Julián Centeya.
Había nacido en Italia, allá por 1910, en el pueblo de Borgotaro, en la
provincia de Parma, la última ciudad -recordaba él- que se rindió al fascismo.
Mi viejo -recuerda Julián- Carlos Vergiatti, era periodista; trabajaba en el
diario socialista "Avanti", del cual era jefe de redacción Benito Musolini,
quien andaba en amores con una rusa Angélica Balavanof.
Después de la marcha sobre Roma, 1920, la represión se descargó sobre la
izquierda en Italia y el exilio se ofreció como única posibilidad de subsistir.
Mi viejo tuvo que venirse como refugiado político con mi vieja, mis dos
hermanas, yo y un perro que llamábamos Pri Pri. Y al mentar a su viejo, Julián
se amasija en el recuerdo, como reclamando la posibilidad de volver a verlo,
siquiera un minuto, como antes.
Mi viejo
Quisiera amasijarme en la infinita
ternura de mi barrio de purrete
con un cielo cachuzo de bolita
y el milagro coleao del barrilete
Verlo a mi viejo
un tano laburante que la cinchó parejo, limpio y largo
y minga como yo
un atorrante
que la va de "sover"
y se hace el raro
Vino en "Conte Rosso
fue un espiro
tres hijos, la mujer, a más un perro
como un tungo tenáz cinchó de tiro
todo se lo aguantó: hasta el destierro
y aquí palmó
aquí yace adormecido
mi viejo, el pobre tano laburante
se las tomó una noche de descuido
y nos dejó un recuerdo lacerante
Qué mundo habrá encontrado en su apoliyo
si es que hay un mundo pa los que se piantan
quizás el cuore cuyo se hizo grillo
y su mano cordial es una planta.
Con el tano laburante y su familia llegó a la Argentina en 1922,cuando tenía 12
años. Primero intentaron suerte en San Francisco (Córdoba) donde el viejo
"paraba la olla" trabajando la madera, enfrentando las dificultades siempre con
alegría, con optimismo.
"El viejo carpintero fue mi gringo
grandote, bonachón, siempre polenta,"
pero, la miseria los cerca y los atrapa.
"Mi madre aguantiñó la mishiadura
ni una sola palabra
siempre chanta
el dolor le había puesto una dulzura
en los ojos tan claros de ternura
me daba pena verla siempre en yanta".
Ya no había lugar en la Argentina agraria para estos inmigrantes "de última" y
bien pronto debieron instalarse en el conventillo de Buenos Aires, detrás de
cuyo pintoresquismo - el patio con malvones, el farol alumbrando la milonga -
escondían sus terribles rostros, la tuberculosis, la promiscuidad, el hambre.
"La vida fué pa ellos strafute
cinchar y mal vivir, duro programa
el destino jugó de farabute
y la miseria cruel se mandó el tute
Me vas a hablar a mi de cinerama"
Frustrado estudiante secundario, mandadero de comercio, jugador de fútbol,
taquígrafo y mas que nada vagabundo, experto en el oficio de no hacer nada para
encender los primeros versos:
Por el duro empedrado de Famatina al este
la novia quinceañera con cita de portón
y el corralón que tuvo la chatita celeste
y la luna de siempre plateando el paredón
Qué fue de la muchacha aquella que me amaba
Celina, aquella rubia, Celina se llamaba
su nombre era de cielo. Recuerdo que la amé.
Por entonces se hace hombre y poeta en el Boedo de fines de la década del 20.
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"Yo lo trepé a Boedo
viniendo desde el fondo de Chiclana
y era muchacho
el Boedo legendario el de La Balear y El Aeroplano
el de Eufemio Pizarro y "la chancha" muerto de bala en la ancha vereda de la
puerta del Biarritz
y mi junada de asombro entreveró a Gorki con Barleta
a Mario Mariani con Gustavo Riccio, a Chejov con Nicolás Olivari
cuando con dos monedas me compré "Versos de una...", que le editó Zamora a César
Tiempo
Un Boedo con Una literatura de fábrica y de tango de gustaciones ácidas.
Un Boedo que enarbolaba una literatura molesta para los escritores bien comidos,
para la gente sensata de las cátedras de Literatura, los editoriales y los
diarios serios. A Julián, como a tantos otros, le salió al cruce la estructura
cultural montada por la clase dominante.
El quería hablar del punga, del cafiolo, de la piba que lo encandiló (no morfo
más que el pan de su sonrisa), de los chorros y los laburantes, dela musa
mistonga y la musa de barro. No lo dejaron.
Quiso volar como poeta, y lo bajaron enseguida, arrinconándolo en una radio, en
un diario, donde el alma se le iba a jirones y donde solo de vez en cuando podía
enarbolar un verso.
Publicó, sin embargo, varios libros de poemas y una novela El Vaciadero. Pero lo
mejor de él se desperdició en las charlas interminables de la madrugada,
"con luz de pucho y copa levantada
en el boliche aquel de la cortada
tan cordial y tan nuestro como el Queco".
Por eso fue desparejo como poeta. Por eso le faltó continuidad. Cómo la iba a
tener luchando con las cédulas judiciales de desalojo, contra la guita que no
alcanza
"en un mundo, pibe
donde para caminar hay que pisar al otro".
De ahí su desilusión y el alcohol, la amargura y ese himno a la frustración y al
escepticismo que tituló como despedida con el nombre lunfardo de la muerte:
Atorro
Encanutado en la última pilcha
negao a todo
piantado de mí
En la pinchada que da el atorro
como de nada
puesto en el forro
de un jonca e' pino me iré de aquí
Linda sbrufata la de mi vida
me puso chanta "mamá" miseria
si todo ha sido una piojería
no se dió una, siempre en la vía
pa mi cincharla fue cosa seria
Sobre mi llaga pasé la lengua
cuando la chanta se tomó el piro
y en la mentira de otra salvada
me jugué el todo, quedé sin nada
si es de milagro creé, que respiro
"No tuve un llanto que me llorara
y no habrá un llanto cuando finisca
"solari y rosi"
voy de zarpada
y cuando se haga, no habrá mancada
que otro baraje para esa brisca
Algún gomía de esos que quedan
rante y polenta como Barquina
batirá el justo de la pulpeta
y acaso cuente que fuí un poeta
dueño del mundo que da la esquina
y que no tuve más berretines
que los comunes
que fuí sencillo
hecho a ternura, solo en la yeca
con horizontes que me dio el feca
sin otra cosa que un cuore e' grillo
No quiero nada
no se escapelen
paz de lamentos
si me voy piola
En el finirla está la salvada
se va conmigo mi alma cansada
que hace diez siglos no quiere lolas.
Con estos versos pareció que bajaba definitivamente los brazos, derrotado por
quienes odian a los gorriones, a los juglares, a los barrios de casitas chatas.
Sin embargo, la bronca pudo más y empinándose sobre ella levantó un último
insulto para quienes le envenenaron la vida y aún también para aquellos que por
miedo o indiferencia resultaron cómplices
Habré de inventarme una puteada esdrújula
para arrojarla contra la vidriera del mundo
y contársela después a Cendrás y a Rimbaud
que tan mierdamente vivieron como yo
Claro que habré de inventarme una puteada esdrújula
porque yo me he desentendido de un Dios
que permitió que César Vallejo se muriera de hambre
la tarde de un día gris que contabilizaba sus piojos
Habré de inventarme una puteada esdrújula
Ud dese por invitado
Se lo merece .
Amleto Vergiatti. Para el pueblo: Julián Centeya "el hombre gris de Buenos
Aires".
Fuente: http://www.nuevociclo.com.ar/juliancenteya.htm
LETRAS Y POEMAS
La vi llegar
(1944)
La vi llegar...
¡Caricia de su mano breve!
La vi llegar...
¡Alondra que azotó la nieve!
Tu amor -pude decirle- se funde en el misterio
de un tango acariciante que gime por los dos.
Y el bandoneón
-¡rezongo amargo en el olvido!-
lloró su voz,
que se quebró en la densa bruma.
Y en la desesperanza,
tan cruel como ninguna,
la vi partir sin la palabra del adiós.
Era mi mundo de ilusión...
Lo supo el corazón,
que aún recuerda siempre su extravío?.
Era mi mundo de ilusión
y se perdió de mí,
sumándome en la sombra del dolor.
Hay un fantasma en la noche interminable.
Hay un fantasma que ronda en mi silencio.
Es el recuerdo de su voz,
latir de su canción,
la noche de su olvido y su rencor.
La vi llegar...
¡Murmullo de su paso leve!
La vi llegar...
¡Aurora que borró la nieve!
Perdido en la tiniebla, mi paso vacilante
la busca en mi terrible carnino de dolor.
Y el bandoneón
dice su nombre en su gemido,
con esa voz
que la llamó desde el olvido.
Y en este desencanto brutal que me condena
la vi partir, sin la palabra del adiós...
Yo
A León Benarós, troesma y gomía
Lo bato sin esparo, claramente,
con el chamuyo que me dio la yeca;
yo soy un cusifai que francamente,
como Discepolín, se hizo en el feca.
De contrapinta se me dio la peca,
con una mina que me puso chanta.
Me la llevó un balurdo. Era una seca.
Deliró por el centro y fue yiranta.
Qué querés, Benarós, que yo te diga;
no me queda del pan más que una miga,
y a contramano un pensamiento fijo.
En la última tela voy jugado
pero habré de salvarme, ya estufado:
una cheno cualunque me amasijo.
En ocasión de una visita a Aníbal Troilo, que actuaba entonces en el teatro
Odeón, y llevado por el dibujante Betanín, con la posibilidad de realizar una
comedia musical con el autor de Sur, para mi sorpresa, al darme la mano, Aníbal
Troilo repitió estas palabras del poema de Julián Centeya: "Que querés, Benarós,
que yo te diga…". (León Benarós)
Julián Centeya
Me llamo Julián Centeya
por mádato soy cantor.
Nací en la vieja Pompeya,
tuve un amor con Mirella.
Me llamo Julián Centeya,
su seguro servidor.
Me llamo Julián Centeya,
sí supe ser, más llorar.
En un recuerdo va ella,
compadre no llega mella.
Me llamo Julián Centeya,
no le quiero recordar...
Noche de un tiempo
que ya no vuelve...
Viejos recuerdos
que fui cantando...
Amores hondos
que se me fueron...
Toda tu gloria
la estoy llorando...
En la cortada de arena
con tango de Juan de Dios,
esa vida hechar mi buena,
cuanta en la noche serena.
En la cortada de arena
bailé ganando un amor.
Me llamo Julián Centeya
no se le vaya a olvidar.
Si quiere buscar mi huella,
la encontrará por Pompeya.
Me llamo Julián Centeya
pa' lo que guste mandar...
Noche de un tiempo
que ya no vuelve...
Viejos recuerdos
que voy cantando...
Amores hondos
que se me fueron...
Toda tu gloria
la estoy llorando.
La cana
A la final, ya ves, saltó la bronca
el gil, que se avivó, la fue de esparo
de cruzada un botón lo chapó al monga
y me sirven a mí, si no me paro.
Yo siento que ese fato mishio y raro
de vos me aleja y es lo que más siento
la parlo poco, lo sabés, y claro
y amas te es rejunao mi sentimiento.
Tu breón te cayó en cana, negra amada,
la tasuer me empaqueta de zarpada
y espero una aliviada en la sentencia.
Batile al bepi, que me fui de viaje,
portame entre otras cosas algún traje.
Yo me la aguanto. Vos tené paciencia.
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