Cómo reconocer a un garca

Temporada de avistajes

Por Mariano Nicolás Donadio | Foto: Horacio Paone

Ayer en la Plaza tuvieron su día de gloria. Conviene saber distinguir al garca del resto de los seres humanos. Con estas instrucciones no te podés equivocar.

  • Tienen una manera de vestirse, de pronunciar las palabras, sus tics y hasta un hábitat que les es propio. Una guía infalible para entrar sin errores el fascinante mundo del garquerío local.
  • El garca es muy de usar campera con canelones, con o sin mangas.
  • Vive en Nordelta o en Puerto Madero pero sostiene que todavía «sigue siendo ese pibe de Sarandí».
  • Leyó a Ayn Rand (o profesa las ideas de Ayn Rand sin haberla leído, porque es muy de garca no haber leído).
  • Dice «claramente» en cada frase.
  • Es fiel a su antiperonismo, la única identidad que alimenta su pensamiento político a lo largo de la historia.
  • Evade impuestos y se queja del «Estado ausente».
  • Proclama la necesidad de una «educación en valores» aunque no se sepa bien qué carajo significa eso.
  • Está más preocupado por Venezuela que por Argentina.
  • Incita a los demás a salir de la zona de confort.
  • Afirma que un despido es una buena oportunidad para reinventarse.
  • Sueña con una economía «más previsible». «Más previsible», para él, significa sin leyes laborales.
  • Dice que este país sufre, fundamentalmente, de un problema de educación. Confunde educación con buenos modales.
  • Se niega a identificarse como de derecha. Sostiene que la derecha y la izquierda son cosas del pasado.
  • Cada dos por tres amenaza con irse del país. No se va nunca.
  • Propone a sus empleados que «sean la mejor versión de sí mismos.»
  • Para subrayar su lado humano, cuando hay que presentarse se define como «hincha furioso de (completar con el nombre de un cuadro de fútbol).»
  • A la hora de garcar a alguien, confiesa que sufre por eso «más que nadie.»
  • Tiene un Facebook que está compuesto, fundamentalmente, por fotos familiares en una playa y campañas de change.org.

Socompa. Periodismo de Frontera