¿Cómo reordenarías esta serie?: «la visión, el bosque, la ceremonia, las miniaturas, la ciudad…»

COMPILADO: 31 escritores argentinos responden la pregunta 25 del ‘En cuestión: un cuestionario’ de Rolando Revagliatti.

Entre diciembre de 2018 y diciembre de 2020, treinta y un escritores argentinos fueron respondiendo las treinta y cinco preguntas que conforman el En cuestión: un cuestionario’ de Rolando Revagliatti‘. Estas entrevistas-cuestionarios fueron difundiéndose en la Zona Literaria de El Ortiba. Con el formato de Compilados cada una de las preguntas y respuestas se publican periódicamente en el orden establecido por el entrevistador.


¿CÓMO REORDENARÍAS ESTA SERIE?: «LA VISIÓN, EL BOSQUE, LA CEREMONIA, LAS MINIATURAS, LA CIUDAD, LA DANZA, EL SACRIFICIO, EL SUFRIMIENTO, LA LENGUA, EL PENSAMIENTO, LA AUTENTICIDAD, LA MUERTE, EL AZAR, EL DESAJUSTE». DIGAMOS QUE UN REORDENAMIENTO, O DOS. Y HASTA PODRÍAS INTENTAR, POR EJEMPLO, UNA MICROFICCIÓN.


RODOLFO A. ÁLVAREZ: De vuelta, es mucho, amigo. Me excede. Me remito si querés a todos los libritos que escribí. Eso.

FERNANDO DELGADO: Al final la ceremonia fue en el bosque. Desecharon el sacrificio que les provocaría realizarla en la ciudad, por su poca autenticidad. Percibieron una sensación de sufrimiento, de muerte, pero enseguida repararon el desajuste que podía provocar el azar. Al caer la noche danzaron, como la lengua en el pensamiento, danzaron hasta encontrar su propia identidad.

JOSÉ MUCHNIK: El exilio implica cambio de nuestro lugar en el mundo, implica sufrimiento pérdida sacrificio, también azar desafío horizonte. Exilio de una lengua, una ciudad, de uno mismo. Desajuste, tensión creadora / aniquiladora. Reconstruir danzas ceremonias autenticidad. Sembrar pensamientos para que germinen árboles con raíces en suelos lejanos: «Hachazo separando / la yema del verbo / la palabra del labio / el ventanal del aire // Exilio cuchillo cortando instantes en dos cuatro seis ocho hasta el nanosegundo que descoser puede el forro reversible del tiempo, comprendemos entonces que todos los caminos dolores atardeceres… son el mismo, que todos los muertos confluyen en un punto, que todas las hojas vuelan, caen y regresan a la misma tierra, que los otoños nos muestran lo esencial, mas no entendemos el lenguaje de los tonos. // Hachazo separando / el patio del cielo / duendes del bosque / palabras del verbo» (extraído de «Exilio» en «Desgarros…»).
Nota bene: Cuando me exilié en Francia en el mes de septiembre de 1976, todos mis manuscritos fueron puestos a resguardo en el sótano de la ferretería de Boedo. Al año me informan que una inundación malogró rollos de alambre, pintura en polvo, calentadores primus…, también mis manuscritos. Pérdida absoluta, sufrimiento, también horizontes brotando de la pérdida.

BIBI ALBERT: La ciudad, el pensamiento, el desajuste, el sufrimiento, el sacrificio, el azar, el bosque, la visión, la ceremonia, la danza, la lengua, la autenticidad, la muerte, las miniaturas.
«La ciudad me impedía pensar, me desajustaba, me hacía sufrir todo ese sacrificio de recorrerla sin verla, de fatigarla sin vivirla. El azar me llevó lejos. Y el bosque fue una visión, una revelación. Allí la ceremonia, la danza, una nueva lengua, tanto más auténtica, más verdad. La muerte quedó atrás, gimiendo por sus pobres miniaturas, sus pedacitos de nada.»

CLAUDIA SCHVARTZ: ¡No!… Rechazo esta pregunta por barroca y pedigüeña.

JORGE CASTAÑEDA: La ciudad fue mi entorno; el bosque solamente lo conocí por los cuentos infantiles; la visión despertó mi atracción por las artes; la lengua nunca me la comieron los ratones; sacrificios hicieron mis padres; de las ceremonias he estado lejos siempre que he podido; las miniaturas y los alfeñiques me dejan cierta indiferencia; para la danza y los saraos soy muy torpe; me agrada el pensamiento y su construcción en personas inteligentes; trato de ser auténtico pero no siempre lo logro; sufrimiento fue el del Señor y el de los grandes artistas y filósofos (Pascal, Miguel de Cervantes, Arthur Schopenhauer, Soren Kierkegaard, Franz Kafka, Ernesto Sabato). Del azar solamente me gustan los juegos y me disgustan los desajustes. La muerte es una compañera que espera paciente nuestras ganas de partir.

JORGE LUIS LÓPEZ AGUILAR: Paso, Revagliatti. Un jubilado como yo no debe trabajar demasiado.

LUISA PELUFFO: Paso. Ya me hiciste trabajar bastante.

RITA KRATSMAN: Obviando estrictamente ese ordenamiento prefiero responder la pregunta con una microficción basada en el cine que incluye algunos temas de la serie.

Recreación de «Muerte en Venecia» de Luchino Visconti

«Venecia o Venezia que en veneciano es Venesia (con «s») y en veneciano antiguo Venexia: un lugar para morir.
Todo me mira a través de la espuma feroz del agua y me muevo para comprobar mi propia ferocidad como una torpe imitación de esa furia. Sobre los esqueletos de los pájaros se irá la historia de estos días.
¡Ay Venecia, si pudiera evitar estas gotas plateadas de sudor! Sopla el Siroco mientras leo a Keats y descubro a Tadzio y nos miramos y me colma de felicidad que ocurra así, calladamente. Me demoro entonces entre las lonas infladas por el viento, miro los dulces quehaceres de la naturaleza para encontrar de repente lo excelso: cuerpos aceitados por el yodo de la orilla y él ahí. La pasión pareció estar diseñada para dar a luz a un dios. Qué rubor entusiasta al verme jugueteando con la avidez, un brote de verano vespertino que la mente no puede sopesar sin omitir la nube negra que no pasa. Corta el aire la voz de una contralto y el día se resiste, llegan sin embargo noticias de estertores, velas, como en le Fondamenta degli incurabili junto al enorme espejo líquido pisoteando las fachadas.»

LAURA CALVO: «La visión de aquel bosque le desató la lengua; todas esas miniaturas creadas por su pensamiento cobraron autenticidad y no hubo sacrificio, ni azar, ni desajuste en la invisible ceremonia, ni en la danza oficiada para aliviar el sufrimiento de la ciudad cercana de la muerte.»

ROGELIO RAMOS SIGNES: La ciudad, el pensamiento, la autenticidad, la visión, la lengua, el bosque, la danza, la ceremonia, las miniaturas, el azar, el desajuste, el sufrimiento, el sacrificio, la muerte.
Creo que en ese orden ya está el microrrelato para mí, que a la vez es el camino opuesto que añoro en la respuesta a la pregunta anterior.

LUIS BENÍTEZ: El desajuste de la visión es el bosque y su ceremonia y el pensamiento la autenticidad, cuando el azar de la muerte se traduce en la danza de la ciudad, la lengua del sufrimiento y el sacrificio, con todas sus miniaturas. Lo anterior parece un «cadáver exquisito» jugado en solitario.

LILIANA AGUILAR: En principio, el orden más común, creo:
Lado A: las valoraciones negativas o dolorosas: sacrificio, sufrimiento, muerte, desajuste.
Lado B: las valoraciones positivas: autenticidad, pensamiento, lengua, danza, ciudad, visión.
Lado C: las neutras: azar, miniaturas, ceremonia, bosque.

El micro: «Azar»
«Todo lo que sale por la punta de mi lengua son pensamientos en miniatura. Sería la razón por la que aparento un desajuste de la visión del mundo circundante: donde existen rascacielos de ciudad, veo montañas agujereadas como si fueran cuevas. Donde bosques, el sufrimiento del árbol que declina, anticipándose a la muerte.
No se crea que estos pensamientos en chiquito precisan de una ceremonia de alto sacrificio o loca autenticidad para manifestarse. No.
Cada vez que el azar pasa por la puerta de mi casa, lo tomo por sus alas y con él, vuelo.»

GUILLERMO FERNÁNDEZ: «Me detengo en el bosque ya anoche. Veo algo que no distingo. Creo que son hombres que danzan como un rito tribal frente a una miniatura de barro. Me acerco sin ser observado. Le hablan en una lengua que el hombre de barro silencia, pero saben que va a ser sacrificado en el fuego. Entre ellos se señalan como para manifestar lo que piensan. Pero lo verdaderamente auténtico ya lo decidieron. Van a confirmar lo que los años denominaran azar: la muerte del hombrecito es solo un desajuste para que alguien de la tribu viva. La ciudad queda lejos porque no sufre por víctima.»

MÓNICA ANGELINO: El pensamiento, la lengua, la visión, la autenticidad, el sufrimiento, el sacrificio, la danza, el bosque, las miniaturas, la ceremonia, la ciudad, el azar, el desajuste, la muerte. ¡Con eso basta para mi desgaste cerebral!

DAVID ANTONIO SORBILLE: Intentaré una reescritura de un texto propio.

«Hoy he vuelto a la ciudad, caminé por sus calles, recorrí sus límites y sus bares, crucé la nueva plaza y visité a la otra por azar, esa gran extensión de tierra, bosque y pensamiento que alberga un refugio de jubilados al lado de la iglesia, y por un momento, regresé sobre mis pasos y reconocí al inexistente Instituto Frenopático, con sus siete hectáreas y media de terreno alto y fértil, con sus trece pabellones en orden disperso entre jardines y un parque bien cultivado entre las miniaturas de yeso. Aquellas imágenes que revivió mi memoria, ahora significaban esta nueva visión convertida en arcilla de la historia y, como ese hombre que, al borde del lago, en la profundidad misma del agua clara, encuentra la respuesta a un estado del alma, intento, casi con obstinación, hacer un puente entre el pasado y el presente, que abre mis ojos y me impulsa a superar el sufrimiento que danza en una ceremonia desafiando a la muerte. Por eso, no puedo hacerme el distraído en el momento del crepúsculo. Detrás de las horas dispersas surge el deseo de trascender en un gesto cargado de autenticidad. Escribo, mientras tanto, en el viento de la lengua. Un vuelo de pájaros cruza el espacio. Observo a los personajes de relatos no escritos. Sufro con sus conflictos. Me alegra, también, la sonrisa abierta cuando el herrero, el albañil, la dueña del bazar, el plomero, el médico, la modista, el carpintero, la vendedora de flores, transforman el sacrificio de la dura realidad que nos golpea. Es poco, pero es la única manera que tengo para responder al desajuste de esta breve ansiedad por lo espontáneo. Lo difícil sería abandonarnos, renunciar a todo. Ahora sólo pienso en el retorno a mi hogar y, tal vez, como Peter Handke, «seguir elaborando la más fugaz de las materias, tu aliento».»

CARLOS NORBERTO CARBONE: Vistas así resultan caóticas y atractivas: no sé si puedo o quiero mejorar ese orden-desorden dado.
Pero, intentando ordenarlas, diría que empiezo por el pensamiento y la lengua para seguir con la autenticidad, la ceremonia y la visión; ahí dudo entre el bosque y la ciudad, luego la danza, el azar y las miniaturas y, por último, la muerte, el desajuste y el sacrificio.

LEONOR MAUVECIN: El desajuste campea en una ciudad donde el sufrimiento y la visión de la muerte están sujetos al azar. Allí el sacrificio es la danza de las miniaturas como una ceremonia cotidiana. El bosque, sinónimo de naturaleza, surge entonces como el auténtico pensamiento. Una lengua salvaje que nos habla de la vida.

RUBÉN SACCHI: Podría intentar algo así: Bosque, miniaturas, ceremonia, danza, visión, pensamiento, lengua, autenticidad, azar, desajuste, ciudad, sufrimiento, sacrificio, muerte. Es un orden posible y es la historia de la humanidad que se está contando sola.

HORACIO PÉREZ DEL CERRO: «De la ceremonia de las miniaturas, el bosque danza el sacrificio de la ciudad que se debate en el azar de su autenticidad ante la muerte. Infringe el necesario sufrimiento a las capitales del ocio, y su desajuste a la brevedad del pensamiento.»

MARÍA AMELIA DÍAZ: El bosque, la visión, la lengua, la danza, el sufrimiento, la autenticidad, el pensamiento, el sacrificio, la muerte, el azar, la ceremonia, las miniaturas, el desajuste, la ciudad.

«Algunos individuos, a escondidas, celebraban antiguos rituales. La ceremonia del sacrificio se llevaba adelante en el bosque a través de la danza, mientras se pronunciaban invocaciones en una lengua prohibida. La víctima se elegía al azar, pero no había pensamientos de muerte o de sufrimiento, todo era un simulacro, una autenticidad solo ritual que trataba de conjurar el desajuste que producían los habitantes en las grandes ciudades.»

CRISTINA MENDIRY: La ceremonia de la danza
La visión de un bosque
La autenticidad del sacrificio
El pensamiento de la muerte
La ciudad en miniatura
El desajuste del azar
El sufrimiento de la lengua

La ceremonia de la muerte en miniatura
La visión de un bosque en una ciudad
La autenticidad del azar de la lengua
El sufrimiento del desajuste del pensamiento
La danza del sacrificio

«La danza del sacrificio, en la ceremonia de la muerte en miniatura, crea una visión de un bosque en una ciudad. Sin la autenticidad del desajuste de la lengua que muere en el sufrimiento del azar del pensamiento.»

SANTIAGO SYLVESTER: Lo que haría, y es lo que hago con mucha frecuencia, no es una microficción que nunca he practicado, al menos conscientemente, sino acudir con todas esas palabras a un diccionario etimológico. Ahí sí que se esconde una cantidad enorme de relatos apasionantes, que acompañaron a la humanidad en nada menos que en su construcción social.

ROBERTO D. MALATESTA: No, así como la ordenaste me satisface plenamente… Perfecto, Rolando, no lo podrías haber hecho mejor.

GLORIA ARCUSCHIN: «Aquí nadie muere, nunca. No hay sufrimiento, porque nadie debe hacer sacrificios, aquí se comen los manjares naturales que se ofrecen, aquí se goza y se murmuran las palabras primigenias. No se piensa, el azar va presentando los sitios donde sentarse a mirar los ríos transparentes. Hasta que la ceremonia en el bosque de árboles sutiles indica que los cuerpos sinuosos, harán el amor. La autenticidad del deseo está en los cuerpos. Y la ciudad de la felicidad total, cae en su mayor, único final y fatal desajuste. El paraíso llega a su fin, comienza un mundo de miniaturas reales, la infancia, ella ahora lo sabe, ha terminado.»

RAFAEL FELIPE OTERIÑO: Ay, Rolando, me ponés en un brete. No soy proclive a los juegos de ingenio ni a las adivinanzas. Las palabras son para mí un mundo dentro del mundo. Hablan de las cosas, pero no son las cosas. Dejo que sean ellas las que me visiten, para recién luego comenzar yo mi labor. De don y trabajo, he hablado antes, con la mira puesta en conferirle forma verbal al impulso que me lleva a escribir. Me quedo, pues, del lado de Dylan Thomas, cuando muestra asombro (él le llama «enamoramiento») frente a las palabras: «Ahí están ellas, aparentemente inertes, hechas de blanco y de negro, pero de su propio ser surgen el amor, el terror, la piedad, el dolor, la admiración, todas esas abstracciones que hacen peligrosas, grandes y soportables nuestras efímeras vidas» («Manifiesto poético»).

ALEJANDRO MÉNDEZ CASARIEGO: Se me hace difícil. Hay muchas palabras allí que jamás uso: no creo haber usado las palabras bosque, miniatura, autenticidad, azar o desajuste, jamás. Por lo tanto, el orden tendría más que ver con lo aleatorio, con un lanzamiento de dados. Sí he usado ciudad, sacrificio, sufrimiento, ceremonia, danza, pensamiento y visión. Tal vez el uso o no uso de estos vocablos sea más significativo que un armado artificioso.

LILIANA DÍAZ MINDURRY: No escribo microficciones sino muy raramente y de esa lista sólo me interesan el bosque, la ceremonia, la danza, el sacrificio y la visión.

CARMEN IRIONDO: ENCIERRO

¿Serán las miniaturas negras en la visión
presagio, el desajuste cercano de la muerte?
La ceremonia en el bosque del azar, la danza
primitiva, la autenticidad, lo transparente.
Pero ya no se danza en la ciudad, se han ido las
mujeres llevando el sufrimiento, el sacrificio.
La lengua maternal ya no te alcanza, queda
un nombre de flor: el pensamiento.

LUCAS MARGARIT: La ciudad y sus hombres ya son miniaturas.
Me quedo lejos, en la ceremonia y en el bosque.
La visión y la danza son cada sacrificio.
El desajuste de lo que desespera: el azar en la lengua.
El sufrimiento en la autenticidad.

CARLOS DARIEL: Ensayaré el siguiente orden, de forma provisoria, siempre, lo único permanente es el cambio, reza un proverbio budista:
La lengua, porque es nuestra materia constitutiva y distintiva en tanto animales humanos.
Le sigue una de sus inmediatas consecuencias: el pensamiento.
Muy cerca, la visión, en tanto representativa de todo aquello asimilable a la función perceptiva, sin la cual nos dominaría la ceguera en todos sus sentidos.
El sufrimiento, porque el dolor es vehículo de conciencia, punto de partida de todo crecimiento de orden espiritual.
Luego el sacrificio, complementario de la renuncia, los dos resortes de una vía de realización.
No faltará el desajuste, como piedra en el camino que se deberá sortear.
Del mismo modo el azar, elemento inevitable, porque no de todo se puede ejercer control ni dominio, no todo se puede prever.
Importantes son el bosque y la ciudad, como referencias geográficas representativas de la naturaleza y la cultura.
La danza, símbolo del movimiento artístico, del movimiento de búsqueda estética, será otra de las cuentas relevantes de este collar.
Las miniaturas, porque nos enseñan que en los detalles está la diferencia.
La muerte, condición sin la cual estaríamos condenados al espanto de la eternidad y ya no nos sería posible ninguna superación.
La ceremonia, como síntesis ritual de este recorrido propuesto y, finalmente, la autenticidad, como corolario y confirmación de que no nos hemos traicionado.

Julio 2022

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