Contra la testimonialidad: un aporte al debate de la militancia popular rumbo a octubre

Por Aldana Martino

“Unidad Ciudadana aparece como el espacio que logró constituirse como la única oposición real al macrismo para ponerle un freno al ajuste y a su política de entrega y represión, y también como el lugar desde donde podemos construir los consensos necesarios para discutir reclamos históricos, como el aborto legal, seguro, libre y gratuito”.

Este no es un análisis sobre los resultados de las PASO del domingo 13 de agosto, sino un intento de aportar al debate fraterno que está presente entre las fuerzas militantes jóvenes y populares, con los números en la mano, para la etapa que se viene.


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Formo parte desde muy joven de una organización que hunde algunas de sus raíces en las tradiciones de la “izquierda popular” o la “nueva izquierda”. Señalando algunos límites, crecimos mirando con cariño el kirchnerismo y renegando de las corrientes de la izquierda liberal, autonomista o dogmática, que en nuestro país fueron por una u otra vía funcionales a la derecha.

Los años de experiencia nos han demostrado que la tan mentada “alternativa superadora del kirchnerismo” que sostenían algunos de esos sectores no existió, sino que fue el propio espacio que se referencia en Cristina (y casi siempre por iniciativa de ella) el que demostró su capacidad de superarse y construirse como la mejor alternativa para nuestro pueblo. Hace tiempo que entendemos que no hay lugar para “empujar al kirchnerismo por izquierda” estando por fuera, porque ese rol ya lo cumplimos desde adentro las juventudes políticas transformadoras, que empujamos los horizontes de lo posible con una perspectiva profundamente popular.

Los resultados de las PASO dejaron un escenario político polarizado similar al del 2015. Las “vías del medio” fueron las grandes derrotadas, y la polarización parece también haber alcanzado a las opciones que se presentan a sí mismas como de izquierda o centro izquierda. Pero lo interesante de esta lectura es que ya no se da porque “los dos partidos tradicionales ocupan todo el espectro”, sino porque en esta Argentina gobernada por Macri, Cristina es la expresión que condensa a las mayorías peronistas, junto con las más importantes tradiciones populares y las juventudes que se sumaron a la política atraídas por el proyecto de país que encarnaron junto a Néstor Kirchner.

Quienes militamos con horizontes de cambio social profundo para nuestro país y para la región, tenemos la responsabilidad de construir correlaciones de fuerza favorables para nuestro pueblo y sus condiciones de organización, y eso se construye en la calle, en los territorios, en las facultades, defendiendo nuestros derechos de las consecuencias del proyecto neoliberal del Gobierno. Pero también discutiendo con seriedad cuál es la vía para disputarle a la derecha los espacios del Estado, que hoy reúnen casi en su totalidad. Cristina no sólo representa las posibilidades más reales para esto, sino que es quien cristaliza lo mejor de los últimos 12 años y la perspectiva más popular del campo nacional.

Es cierto que la dispersión de la oposición es una de las primeras cosas a saldar: ganarle a Cambiemos exigirá de nosotrxs el pragmatismo suficiente como para trabajar para unificar sectores que pueden representar perspectivas muy diferentes a la nuestra. El camino para lograr eso, sin embargo, no es el de “volver a traer” a los referentes más conservadores a costa de robustecerlos con un sector de la militancia popular. La tarea de la juventud militante es que mientras trabajamos en esa unidad, nos fortalezcamos para que el “vamos a volver” no sea una remembranza nostálgica del pasado, sino la firme convicción de que reunimos las condiciones para volver mejores, empujando más aún el horizonte con la agenda de conquistas que nos faltaron en los 12 años de Gobierno popular. En resumen: necesitamos construir un gran frente que nos permita oponernos a este Gobierno de ajuste y represión, que no ganó la elección pero que se consolidó como proyecto con la legitimidad suficiente en las urnas como para profundizar su rumbo los próximos dos años, con altas chances de volver a ganar en el 2019 si nosotrxs no avanzamos con éxito en mayores niveles de unidad. Una unidad que nos permitirá volver mejores solamente si fortalecemos el sector de la militancia popular y lxs referentes que reconocen en Cristina no sólo el mejor cuadro político del país, sino quien representa la garantía del rumbo popular de nuestra causa.

Unidad Ciudadana aparece como el espacio que logró constituirse como la única oposición real al macrismo para ponerle un freno al ajuste y a su política de entrega y represión, y también como el lugar desde donde podemos construir los consensos necesarios para discutir reclamos históricos, como el aborto legal, seguro, libre y gratuito.

En la Ciudad, la lista de Unidad Porteña contiene una enorme cantidad de militantes jóvenes, representantes de fuerzas políticas populares que son las responsables de empujar esta agenda que muy probablemente compartamos con las listas de izquierda. Con la diferencia de que buscamos disputarle el poder al macrismo para llevar esa agenda adelante de verdad, y no desde la denuncia y la testimonialidad.

Con la derecha neoliberal gobernando la Argentina, no son tiempos para seguir efectuando votos testimoniales con sectores que por izquierda plantean críticas a lo que pudo haber realizado mal el kirchnerismo, pero que en la práctica terminan siendo útiles a la fragmentación que se consolida en nuestro país.

Así lo leyeron también varios sectores de la izquierda popular cuando decidieron construir el frente Unidad Porteña para las PASO, con quienes tenemos la tarea de tender puentes para construir juntos la nueva mayoría que impulsa Unidad Ciudadana y garantizar que el 22 de octubre los votantes que se oponen al Gobierno sepan que el nuestro es el espacio que hoy impulsará la propuestas que todos los espacios afines realizamos en las PASO, que no distan tanto de lo que venimos militando en las calles desde siempre.

Octubre es la primer parada de un camino que nos exige la revisión de nuestras prácticas pero sobre todo los mayores niveles de audacia, sentido de la solidaridad y convicción de los que seamos capaces, para construir el proyecto popular capaz de ganarle a Cambiemos y garantizar para la Argentina nuevamente un proyecto de inclusión, soberanía, justicia social e integración regional hacia el camino de la Patria grande.

RELAMPAGOS. Ensayos crónicos en un instante de peligro. Selección y producción de textos: Negra Mala Testa Fotografías: M.A.F.I.A. (Movimiento Argentino de Fotógrafxs Independientes Autoconvocadxs).

Agencia Paco Urondo

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