Cruzar el Rubicón

Por Mónica Peralta Ramos

En el año 49 A.C., Julio César llegó con su ejército polvoriento y sudoroso hasta el río Rubicón, la frontera norte entre la nación romana y la Galia Cisalpina, y se detuvo antes de cruzar. Se había propuesto terminar con la oposición de un Senado romano que, por instigación del Cónsul Pompeyo, le había ordenado dejar el mando y licenciar a sus tropas. Cansado del trajín de innumerables batallas exitosas, ordenó acampar a la vera de las aguas rojas y turbulentas. Mientras sus soldados descansaban, Cesar se enfrascó en una espesa meditación. El rumor del río calmó su ánimo. Sabía que, de ahí en más, cualquier cosa que hiciese tendría severas consecuencias en su vida personal y política.

Pretendiendo defenderse del avance enemigo, Roma había prohibido cruzar el río con armas y soldados. Julio César confrontaba además un problema mayor: el recelo de Pompeyo y de la aristocracia romana. Cruzar el río ahora implicaba desatar consecuencias que podrían terminar con su vida o con la de Pompeyo, pudiendo iniciarse en este caso una larga lucha contra la oposición aristocrática en el Senado. Después de arañar lo más profundo de su ser, Julio César optó por cruzar el río. Pompeyo y varios dirigentes de la oposición huyeron ante el avance de César y Roma fue conquistada sin derramar sangre. Este episodio, sin embargo, abrió paso a un largo periodo de intensas luchas por el control del Imperio Romano.

El profundo drama vivido por Julio César a la vera de un río de aguas atormentadas y rojas como la sangre, ha llegado hasta nuestros días encarnado en su decisión de «cruzar el Rubicón». Esta metáfora alerta sobre la importancia de meditar sin concesiones los riesgos de nuestros actos ante situaciones muy difíciles que parecen no tener salida. Apela también a un fenómeno más profundo y complejo, algo que en los tiempos que corren pasa desapercibido: la existencia de límites, de un antes y un después que resignifica la esencia de todos nuestros actos, tanto en la vida personal como en la política. Un límite implica que hay ejes que nos referencian, que no todo «vale lo mismo». Transgredir un límite precipitará consecuencias por las que se pagará un precio. Muchas veces este residirá en la degradación de los valores a los que aspiramos, como individuos y como nación.

En un mundo donde las élites naturalizan actos de violencia extrema para imponer sus intereses específicos por encima del bien común, donde sus mensajes construyen un sentido común que da por sentado como algo natural el decir una cosa y hacer otra, el Rubicón es el símbolo que apela a resignificar los actos y los mensajes iluminándolos con la potencia de los intereses que se persiguen y con la esencia de los valores que se transgreden. Así, el límite muestra que las fechorías que se realizan desde la suma del poder no son naturales y dadas desde siempre sino un engendro de los tiempos que vivimos, signados por la violencia y la codicia de unos pocos que concentran el poder e imponen un sentido a la vida cotidiana que es la antítesis de los valores que creemos perseguir.

La vida es como el Rubicón, un constante fluir y salpicar de momentos puntuales en los que, con mayor o menor intensidad, se sucede el torrente imponderable de acciones, reacciones y consecuencias. Sin embargo, a veces un momento especifico adquiere dimensiones eternas. Esto sucede a menudo y, sin embargo, no nos damos cuenta. Esta semana, algunos episodios ocurridos en los Estados Unidos y en nuestro país apelan a la posibilidad, siempre vigente, de cruzar el Rubicón y precipitar consecuencias inesperadas.

La Reserva Federal no puede volver atrás

En declaraciones recientes ante el Comité de Finanzas del Senado norteamericano, Jerome Powell, Presidente de la Reserva Federal, advirtió que no hay que entusiasmarse con repuntes modestos y parciales de la economía pues «tendrán que pasar años» hasta que esta recupere los niveles que tenía antes de la pandemia. En este contexto incierto, las tasas de interés se mantendrán cercanas a cero por un buen tiempo y se está muy lejos del momento en que se podrá poner fin a los programas de la Reserva destinados a comprar activos financieros con problemas (zerohedge.com 17 6 2020). Así, Powell admitió implícitamente que la única solución a la crisis actual es profundizar las políticas de flexibilización monetaria y tasas cercanas a cero seguidas desde 2008. Esto implica que la Reserva Federal está encerrada en una trampa y fuga hacia adelante, profundizando los fenómenos que llevaron a la crisis actual y preparando así el escenario para una debacle económica y financiera de magnitudes inéditas.

En efecto, y como hemos visto en otras notas, la flexibilización financiera a tasas de interés cercanas a cero ha engendrado un endeudamiento ilimitado y una creciente falta de liquidez de dólares, tanto en el sistema financiero local como en el internacional. En los tres últimos meses la Reserva Federal ha emitido 3 billones (trillions) de dólares para inyectar liquidez al sistema. Hacia el 19 de mayo su hoja de balance ascendía a los 6,98 billones (trillions) de dólares y equivalía al 28% del total de la deuda del gobierno federal. Esto es inédito (wallstreetonparade.com 19 5 2020).

La adquisición constante de deuda nueva para saldar deuda vieja, da lugar a una brecha creciente entre el incremento de la deuda y el de la producción. El creciente endeudamiento, a su vez, es posible gracias a una emisión monetaria al infinito. Este fenómeno tiende a erosionar el valor del dólar como moneda internacional de reserva. Otra consecuencia de estas políticas es la desconexión creciente entre el crecimiento de los valores de los activos financieros impulsado por la especulación que desata la inyección de liquidez a tasas cercanas a cero, y el estancamiento de la producción. Esto último desemboca en desempleo, salarios congelados o la baja y consiguiente caída de la demanda de consumo. La flexibilización monetaria profundiza las transferencias de rentas e ingresos desde el conjunto de la sociedad hacia un 5% de la población que concentra el 80% de la tenencia de los valores financieros. Esto intensifica la desigualdad económica y social y echa leña al fuego de la protesta social que hoy sacude al país del norte.

En estas circunstancias, la Reserva no puede subir las tasas de interés para depurar las finanzas y reactivar la economía pues esto haría implosionar al enorme endeudamiento existente. Decide entonces intervenir en el mercado financiero para ganar tiempo y postergar un agravamiento de la crisis. Esto la constituye en el árbitro en medio de la tormenta que irá a decidir quién triunfa y quién naufraga. Desde marzo esto se ha concretado a través de los vehículos especiales creados por la Reserva para «estabilizar» las finanzas comprando activos tóxicos, en todos los mercados financieros a excepción del mercado de acciones. Para ello contrató a Larry Fink, titular de BlackRock, uno de cuyos fondos, el LQD, tiene una posición dominante en el mercado financiero.

La primera consecuencia de la designación de BlackRock fue una estampida en el precio de los activos financieros, incluidos los de su pertenencia, que experimentaba problemas desde principios de marzo. Hacia el 19 de dicho mes el valor de LQD ascendía a 28.000 millones (billion) de dólares. Dos meses después llegaba a 46.7 mil (billion) millones de dólares. (politico.com 7.6 2020). Al mes de junio solo este fondo había absorbido la mitad de la financiación disponible para la compra de bonos corporativos en el mercado secundario (barrons.com 1 6 2020). Esta semana la Reserva amplió su intervención en el mercado financiero: BlackRock gestionará la compra de bonos corporativos directamente a las empresas que los emiten. Así, la Reserva pasa a tener cada vez mayor injerencia sobre las corporaciones y un grupo muy reducido de intereses privados decide quién se salva de la crisis.

Paralelamente a estos desarrollos, nuevos indicadores muestran la persistencia de la crisis económica y su progresiva profundidad. Esta semana la cantidad de empresas que se declararon en quiebra superó lo acontecido en los últimos 11 años (zerohedge.com 23 6 2020). Paralelamente, aunque más de 46 millones de personas han pedido beneficios por desempleo desde que comenzó la crisis en marzo, las empresas grandes continúan expulsando mano de obra y muchos de los beneficios por desempleo otorgados inicialmente terminarán hacia fines de julio (cnbc.com 18.6 2020). Esto ocurre mientras la economía sigue en picada, más de 100.000 empresas han cerrado definitivamente (nber.gov, april 2020) y más de 100 millones de créditos personales de distinto tipo enfrentan problemas por falta de pago (wsj.com 18 6 2020).

Presencia militar y esperanza de cambio

Este fin de semana Trump enfrentó una nueva derrota política. Rompiendo todos los protocolos de distanciamiento social en plena ola de rebrote de la pandemia en el país, convocó a un encuentro masivo en Tulsa, bastión republicano, para detonar su campaña electoral. En un clima marcado por el racismo de sus comentarios sólo consiguió juntar a 10.000 personas. La mitad del estadio quedo vacía y varios organizadores del evento contrajeron Covid-19. Trump trató de compensar este fracaso, subiendo el tono de la retórica agresiva contra las manifestaciones anti raciales detonadas por el crimen de George Floyd y advirtió que los «anarquistas» que «intenten mancillar los símbolos y estatuas de los líderes de la Confederación serán castigados con hasta 10 años de cárcel» (zerohedge.com 23 6 2020). Esto contrasta con la prohibición de despliegue de la bandera de la Confederación por parte del Jefe la Marina el 5 de junio pasado, y las recomendaciones del Jefe del Ejército elevadas al Secretario de Defensa para hacer lo mismo en su área especifica. El jueves este último anunció que está contemplando prohibir todos los símbolos e imágenes de héroes de la Confederación en todas las áreas militares del país (usatoday.com 25 6 2020). Reafirmó así el alejamiento del Pentágono de un Presidente cada vez más cuestionado por su mal manejo de la pandemia y de la protesta social y cuya popularidad está disminuyendo rápidamente en todas las encuestas.

Durante el gobierno de Trump el gasto en defensa llegó a representar casi la mitad del presupuesto anualmente aprobado por el Congreso. Siguiendo una política iniciada tiempo atrás, la policía fue abastecida con material de guerra y entrenamiento provisto por las Fuerzas Armadas (cnn.com 17 6 2020). La cobertura fílmica de la brutal represión policial durante las recientes manifestaciones contra el racismo ha hecho visible tanto el abuso policial como el material de guerra utilizado contra la población civil. Así, por primera vez en mucho tiempo la militarización de la vida de un país cuya economía es estimulada por la guerra empieza a salir a la luz del día y golpea a la coyuntura política. La creciente resistencia de los sindicatos de la policía a las restricciones de sus presupuestos, a la eliminación de buena parte del equipo militar utilizado y a la fiscalización de sus acciones, ha sido apoyada por Trump y culmina por estos días con la convocatoria del sindicato de la policía de Nueva York, el más poderoso de todos, al ausentismo policial el 4 de Julio, día de la independencia nacional.

Un hecho singular encapsula el clima político del momento: el desempeño espectacular en las primarias demócratas de esta semana de varios candidatos progresistas que buscan desplazar al establishment de su partido. El triunfo de Jamaal Bowman en el distrito 16 del Estado de Nueva York sobre el diputado Eliot Engel, titular desde hace 16 años de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados, es tal vez el hecho más rutilante. Engel contaba con el apoyo de Hillary Clinton y Jack Schumer, máximos dirigentes del partido demócrata. En su primer discurso, Bowman recordó sus orígenes y marcó hacia dónde va. Nacido «en la pobreza enraizada en un sistema fracturado y corrupto hasta el corazón… especialmente en las últimas décadas… un sistema que nos está matando mentalmente, psicológicamente y espiritualmente… forzándonos a vivir en un país y en un mundo donde tanta gente ha perdido la esperanza y la fe, no sólo en el sistema político sino también en nosotros mismos… nuestro movimiento ha llegado para recuperar la fe, la esperanza y la creencia de que todo es posible… si enraizamos nuestros valores de igualdad, humanidad y justicia en todo lo que hacemos» (thenewyorker.com 24 6 2020).

Enrarecimiento político en la Argentina

El clima político se tensa rápidamente al mismo tiempo que la pandemia avanza en el país y se endurece la cuarentena en la región del AMBA. Mientras Macri y dirigentes de su entorno firman una solicitada junto con dirigentes de la derecha de otros países en defensa de la democracia ante el avance de una cuarentena autoritaria (infobae.com 25 6 2020), la puja macrista por desestabilizar al gobierno se interna cada vez más por el camino sin salida de la incitación al caos violento. A los intentos de paralizar el funcionamiento legislativo, se han sumado esta semana apelaciones al uso abierto de la violencia. Una nota poco inocente del diario Clarín mostrando un silobolsa roto y acusando, sin prueba alguna, «a los K» de haber perpetrado el delito, fue la excusa que utilizó un conocido economista vinculado al PRO para convocar por Twitter a «poner francotiradores para defender la propiedad privada» (lamatriznoticias.com.ar 23 6 2020). Su llamado fue seguido de otros, provenientes de supuestos productores autoconvocados a defender por las armas la propiedad privada. Esto ocurre en circunstancias en que se multiplica la evidencia de la participación de Macri y de muchos dirigentes y ex funcionarios macristas en la conformación de un complejo sistema de espionaje clandestino e ilegal para encarcelar a la oposición durante la era de Macri y cometer otros ilícitos.

El caso Vicentin se ha convertido en una caja de Pandora. El intento oficial de expropiación/ intervención de la firma por la comisión de múltiples delitos que afectan a cuantiosos bienes públicos y a la propiedad privada de miles de productores agropecuarios ha sido transformado por el macrismo y las organizaciones de grandes empresarios, en una bandera en defensa de la propiedad privada. El presidente de la Sociedad Rural de Córdoba, sin embargo, ha empezado a filtrar algo de claridad en este despropósito, apoyando la intervención estatal ante el desfalco de la empresa y la necesidad de defender la propiedad privada afectada por el corrupto vaciamiento de Vicentin (radionacional.com.ar 23 6 2020).

Esto ocurre en el contexto de una emergencia nacional por la pandemia y de una crisis económica y social de magnitud inédita, que se intensifica diariamente. Hoy toda la economía funciona en base a subsidios de distinto tipo y nueve de cada diez argentinos recibe algún dinero del Estado. En el primer trimestre de 2020, comparado con igual periodo del año anterior, el PBI cayó -5.4% y el desempleo subió a 10.4%. Al mes de marzo ya habían cerrado 2.222 fabricas durante los últimos 12 meses y solo en abril la industria cayó un 31% interanual (bae.com 18.5 2020). Se prevé una caída mas profunda de la producción en los meses que vienen y un creciente cierre de empresas. El aumento de la concentración del capital y de la extranjerización están, pues, a la vuelta de la esquina.

Así, el caso Vicentin adquiere múltiples facetas. No solo muestra el reino del revés, donde en defensa de la ley se promueve la comisión de ilícitos de toda índole. Vicentin apunta a un futuro no muy lejano donde el Estado tendrá que intervenir para salvar empresas en lugares estratégicos. Ya hay dos casos que, por diferentes motivos, se acercan a ese desenlace: Sancor y Molino Cañuelas. Las dos empresas son de vital importancia para la industria de la alimentación.

La historia reciente nos muestra las consecuencias nefastas de la intervención de un Estado «bobo» en la economía. Con subsidios de todo tipo, protección arancelaria, contratación de bienes y servicios, licuación de deudas y hasta venta de activos públicos a precios de remate, el Estado argentino ha impulsado una acumulación del capital que ha conformado, a lo largo de décadas, una matriz productiva dominada por grandes grupos económicos con participación de capital extranjero. Esta matriz se reproduce a través de la dependencia tecnológica y el endeudamiento ilimitado, fenómenos que hemos estudiado en notas pasadas y otros trabajos publicados.

La crisis económica actual plantea un dilema de hierro que los problemas de la pandemia y la cuarentena no pueden invisibilizar: o el Estado articula nuevas formas de intervención en la economía que tiendan a romper el endeudamiento y la dependencia tecnológica, o la crisis actual estrangula toda posibilidad de cambio de matriz productiva y por ende de desarrollo nacional con inclusión social. Asimismo, los últimos acontecimientos de esta semana muestran la necesidad de movilizar el apoyo hacia las políticas que buscan erradicar el hambre en el país y asegurar la vigencia plena del Estado de Derecho. Esta movilización de los que votaron al gobierno puede hacerse sin romper la cuarentena. Las voces de estos sectores, silenciadas hasta ahora, son el mejor antídoto al caos social propiciado por el macrismo.

El Cohete a la Luna

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