Discurso canalla. La fuga del capital simbólico

Por Bárbara Orbuch *

[Carlos Alonso: En el infierno]

El canalla y la economía Libidinal: Responsable exento.

El canalla se desprende de su responsabilidad subjetiva, carece de sentimiento de culpa, es un forajido al que solo convoca el dios de la manipulación del otro como objeto, provocando una detención en su política fantasmática.

La vocación identificatoria del canalla está unívocamente dirigido a los símbolos y a los objetos del poder, a los cuales les rinde pleitesía. En una analogía supraestructural, el canalla pregona el establishment como menú fijo, allí donde encuentra el único destello de su brillo fálico para adorarlo y venerarlo a costa de cualquier precio que el deseo le imponga. El no pagará ninguno jamás. Los costos de su desfalco lo pagarán los incautos que abonen la tierra de su poder canalla.

La absorción libidinal dejará reseco al otro , y la celebración de la entrega del deseo al mejor postor, hará que se detengan los deseos de todos. El canalla petrifica el deseo, en el mejor de los casos , lo transporta hacia un aeropuerto que lo depositará en un territorio off shore, extemporáneo y ajeno.

El capital simbólico de las significaciones fenece en las manos heladas del canalla: Enfriar la economía libidinal es su potestad asegurada, fugando el monto libidinal para hipotecarlo en beneficio propio, a cargo de un garante otro , que pagará su deuda eterna.
Más allá del principio del placer. Más allá de la ética.

El canalla puede angustiar como un perverso, constituirse tan cruel como un sádico. Puede transformarse en aquello que anhela el neurótico, hacerlo soñar con su paraíso perdido y encarnar sus fantasías más idealizadas.

El canalla puede abducir, reducir, replegar al otro, puede efectivizar el recuerdo del neurótico acerca de sus peores circunstancias y hacérselas reexperimentar . Puede ubicarse como un cancerbero del discurso que dé inicio a la apertura de las puertas del infierno y le señale las coordenadas geopolíticas de su derrotero mental. Conoce los hilos de su conciencia , posee un saber acerca de como circunscribir y producir un cerramiento de los sentidos , para finalmente encarcelar su deseo . Además, posee la llave para exculparse y fugarse hacia otra escena.

Mundo Canalla.

En el mundo del canalla , el poder es ilimitado y unívoco, se dirige a suprimir al enemigo, a todo movimiento de los cuerpos sociales, a subvertir la lógica de la legalidad plural, todo en su discurso es discrecionalidad, omnipotencia larvaria o parasitaria .

En la crueldad para socavar la dignidad del otro y pulverizarla, se apropia de los estándares imaginarios de la forclusión, la privación y la mutilación. Puede escarbar en los símbolos identitarios, para vaciarlos de sentido, manipular significantes , territorializar la herida del otro y revolverle las tripas con fruición.

Mientras los sufrientes padecen la mortificación de su dolor emocional, la posición canalla presentifica el desguace de sus principios rectores.
El canalla se desprende de la Ética, no responde a sus mandatos , sino a la multinacional del goce exclusivo . Disgrega la “dermis social”, rompe los lazos:los lazos del amor y los lazos sociales. Se asume como ruptura de la identidad social, derramando atomizaciones individuales para extender su dominio en beneficio de su propia satisfacción vacía. El canalla es el emprendedor de la deriva ética, su meta es la individuación desubjetivante y expoliadora de la identidad social.

Tamaña empresa la del canalla: Emprender la fuga del capital simbólico.

*Psicoanalista. Lic. En Psicología UBA y UNED.