Efemérides: Un 21 de octubre nació Héctor Tizón

Héctor Tizón nació el 21 de octubre de 1929, en Yala, un pequeño pueblo de la provincia de Jujuy, un caserío íntimo enclavado entre montañas, bosques y lagunas, en el camino que sube a la Quebrada de Humahuaca, a 12 kilómetros de la capital, San Salvador. Allí mismo, en un aula para todos los grados, «en forma salteada, cuando la escuela funcionaba», realizó sus estudios primarios. Entre 1943 y 1948 vivió en Salta, donde cursó el secundario y publicó sus primeros cuentos en el diario El Intransigente. En 1949 se radicó en La Plata y cursó la carrera de Derecho, título que obtuvo en 1953 y que le valió, a partir de 1958, una carrera diplomática que supo capitalizar para su literatura: durante su estancia en México como agregado cultural, se vinculó, entre otros, con los escritores Juan Rulfo, Ernesto Cardenal, Ezequiel Martínez Estrada, Augusto Monterroso y Tomás Segovia. También en México, publicó, en 1960, su primer libro, el volumen de relatos A un costado de los rieles. Ese mismo año fue enviado como cónsul a Milán.

En 1962, renunció a la Cancillería y regresó a su tierra, donde se desempeñó, fugazmente, como ministro de Gobierno, Justicia y Educación. Lejos ya de las funciones públicas, dirigió, meses después, el diario Proclama y se abocó de lleno a la literatura y la abogacía; en gran medida, también, a los viajes: entre 1963 y 1975 recorrió Europa y África, llegó a Turquía; largamente caminó la Puna y la Quebrada de Humahuaca. Cada regreso -esa pasión tan suya-le ofrendó, indefectiblemente, el renovado amor por la propia tierra. En 1976, emprendió, no obstante, otro viaje, más obligado y triste: tras el golpe militar que inició el oscuro Proceso de Reorganización Nacional, Héctor Tizón se exilió en España. Paralizado, pasó allí los primeros cinco años sin escribir; trabajó en editoriales, diarios y revistas y colaboró, como dactilógrafo, en las traducciones que su mujer, Flora Guzmán, realizaba para la editorial Siglo XXI. En 1982, regresó a la Argentina y, una vez más, a Yala. Allí siguió viviendo, escribiendo, siendo íntegramente Héctor Tizón. Allí conoció, a su vez, el reconocimiento que, lenta pero sostenidamente, le llegó del país y del extranjero. También se desempeñó como juez de la Corte Suprema de Justicia de su provincia.

Homenaje constante y tácito a sus orígenes, sus libros están hoy traducidos al francés, al inglés, al alemán, al ruso y al polaco y le valieron, entre otras distinciones, la de Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, otorgada por el gobierno francés, el Premio Consagración Nacional y, en 1999, el Premio Dos Océanos, concedido por el Festival de Cines y Culturas de América Latina de Biarritz.

Su literatura nace de historias que, generación tras generación, la gente de su pueblo -de fuerte tradición altoperuana-se transmitió en forma oral. El escritor escuchó esos relatos desde muy chico. «Me los narraba mi ama de leche -cuenta-en un lenguaje especial, con palabras quechuas y castellanas, distinción que, luego, cuando empecé a leer libros, me planteó mi primera inquietud literaria: el choque entre un lenguaje y otro, entre el lenguaje de los escritores y el de la gente de mi pueblo.» Lejos de las modas y del esnobismo intelectual, Tizón, ante esa disyuntiva, hizo prevalecer la voz de su tierra y, con calidad poética, la sumó al amplio registro de la mejor literatura. Murió el 30 de julio de 2012.

Héctor Tizón: mateando con el diablo y los muertos

Un viernes por la mañana de 1974, en el día de los muertos, María Esther Gilio se bajó de un micro en Yala, junto a un ceibo grande, y enfiló para la casa del doctor Tizón. En un puñado de días, entre los dos tejieron esta charla publicada en la crisis #21 en la que el juez y escritor jujeño que murió en 2013 habla de fantasmas, de sentencias que son cuentos y encrucijadas y pistas, a la vez, para entender su obra literaria. Gilio, por su parte, logra una entrevista que es crónica afiebrada de la Puna, retrato de un escritor atravesado por el paisaje y reflexión de este género que manejaba como nadie. Descargar la revista Crisis Nro. 21, enero de 1975: https://ahira.com.ar/wp-content/uploads/2018/06/CrisisN21.pdf

+info: http://elortiba.org/old/tizon.html