El amigo, el compañero

Crónicas carcelarias

Por Ramiro Ross

En la vida de todo militante, hay momentos en que tenemos que etiquetar, aunque no nos guste la palabra, a quienes nos rodean, porque no es, y no debe ser lo mismo, un amigo que un compañero, el primero es aquel a quien le podemos confesar nuestros temores, nuestros sueños, nuestras búsquedas, compartimos un café, una mesa donde contarnos nuestros éxitos y fracasos amorosos, nuestros primeros escritos y poesías, pero hay cosas que no debemos contarle, y si somos militantes de algún partido de los llamados “de izquierda”, es probable que si le contamos parte de nuestras actividades les puede traer problemas, y si eso ocurre durante una dictadura, hasta les puede costar la vida, por eso, por el bien de ellos y por compromiso con nuestra elección ideológica debemos callar, y eso nos produce una sensación de que traicionamos la amistad. ¿Porqué, si el amigo nos cuenta sus actividades nosotros le escondemos las nuestras? Esa pregunta nos tuvo a mal traer a muchos, y eso se agudiza cuando más valoramos la amistad.

Desgraciadamente, al consultarlo con el grupo político con quienes nos sentimos afines y con nuestros compañeros con los que compartimos nuestra militancia, solo encontraremos respuestas rígidas, del ‘Manual del Buen Militante’, y a veces no terminan de convencernos, porque, según mi parecer, la amistad no es tan racional ni se rige, o no se debería regir, por reglas ortodoxas.

Muchos hemos caído en el error de comentar nuestras actividades con ese amigo del alma, que estamos seguros no nos defraudará y guardará nuestro secreto, pero ese pensamiento no es el correcto, ya que estamos condenando a otra persona a callar en caso de caer detenido, y tal vez, ese silencio les cueste purgar una pena en la cárcel por no delatarnos.

Si nos ponemos a pensar en el compañero de militancia, sabemos que es mejor no sepa donde vivimos, ni nuestro teléfono, por eso el lugar, hora y fecha de cada reunión se resuelve en la anterior, así nos liberamos de una posible sospecha de denunciarnos a las fuerzas de represión si cae detenido.

Para ser honesto, sabemos que debemos confiar en nuestros compañeros en caso de enfrentamiento con nuestro enemigo, pero le ocultamos nuestros datos personales y a nuestros amigos debemos ocultarles los actos que realizamos para luchar contra una dictadura, aunque esos actos nos marquen para toda la vida.

Esas preguntas que nos permitan saldar la distancia entre un compañero y un amigo, muchos aún no pudimos terminar de cerrar.

Febrero 2019

Blog del autor: http://lamuralladeramiroross.blogspot.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Tu comentario debe ser aprobado por los administradores antes de ser publicado