El colapso

Por José Blanco

«Si el actual incremento de la población mundial, la industrialización, la contaminación, la producción de alimentos y la explotación de los recursos naturales se mantiene sin variación, alcanzará los límites absolutos de crecimiento en la Tierra durante los próximos cien años» (Conclusión del informe de 1972)

En marzo de 1972, en vísperas de la conferencia de la ONU sobre el ambiente, el Club de Roma (CR) publicó Los límites del crecimiento (LC), escrito por un grupo de científicos del Instituto Tecnológico de Ma­ssachusetts, un encargo de la propia ONU. LC tuvo algunas actualizaciones posteriores a su publicación, con datos cada vez de mejor calidad. Su conclusión: si las tendencias se mantenían sin cambios, la humanidad sufriría un colapso durante la primera mitad del siglo XXI. A 50 años de la publicación, un amplio número de estudiosos, en artículos académicos y libros, reconocen su enorme realismo. El propio CR conmemora el estudio con un nuevo libro, Earth for All: A Survival Guide for Humanity, de próxima publicación, y con diferentes eventos y programas (https://www.clubofrome.org/ltg50-events/).

El estudio partía de un apotegma simple: no existe ningún sistema de crecimiento infinito. La humanidad ha padecido colapsos múltiples en su larga historia; uno próximo puede ser de mucho mayor envergadura, incluida la extinción. Malthus (1766-1834), el «pesimista», creía que el incremento de la población aumentaría «a un ritmo geométrico», mientras «el crecimiento de los recursos para la subsistencia crecerían a un ritmo aritmético». Como consecuencia de la escasez, habría guerras, epidemias, vicios y crímenes, que llevarían a la población a «un límite» insuperable: era la tesis del estancamiento. Los estudios de CR son peores: prevén el colapso de los humanos.

LC no era una profecía, no era una revelación, menos aún un programa político. Era apenas un intento de evaluar lo que sucedería con un sistema complejo, como el sistema-mundo, si no se tomaban ciertas decisiones. LC se basó en un modelo llamado World3 para estudiar las interacciones entre las variables globales de población, fertilidad, mortalidad, producción industrial, disponibilidad de alimentos, servicios públicos, recursos no renovables y contaminación. El modelo desarrolló hasta nueve escenarios, de los cuales han sido destacados cuatro: 1) business as usual; 2) business as usual 2; 3) tecnología integral, y 4) mundo estabilizado.

  • El escenario 1 representa el «no hacemos cambios, seguimos como vamos». El objetivo es el crecimiento económico permanente: la proyección del modelo, es el colapso.
  • El 2 considera el doble de recursos que el 1, para responder a la crítica de que había mucho más recursos disponibles de los estimados en los años 1970. En este caso el colapso es una crisis, no por escasez de recursos, sino una crisis ambiental extrema.
  • El 3 incluye el supuesto de los tecnólogos de que la humanidad puede innovar ilimitadamente; podría evitar, por tanto, las catástrofes proyectadas en 1 y 2. Pero ocurre en este escenario un declive acelerado, resultado de una absorción de recursos por la innovación tecnológica que deja sin recursos suficientes a la producción agrícola, y a los servicios sanitarios y la educación. Este escenario se vuelve un imposible.
  • El 4: la humanidad desiste del objetivo de crecimiento permanente; abandona una porción inmensa del consumo, por innecesaria. La sociedad cambia sus prioridades desde el consumo material y el crecimiento industrial ilimitados, hacia la salud, la educación, la reducción de la contaminación; la tecnología se basa en el uso eficiente de los recursos materiales. En el mundo real, ninguna tendencia se acerca a la trayectoria de los supuestos del escenario 4.

LC no incluyó el colapso nuclear, en la actualidad en el más alto nivel de la historia. Es de suponerse que Earth for All, el nuevo libro del CR, lo incluirá. Tampoco discute –quizá no lo haga Earth for All– lo que significa «crecimiento económico».

Documental: Último aviso-Los límites del crecimiento.

El mundo real es una economía monetaria capitalista. El crecimiento del producto –crecimiento del sector agropecuario y del industrial– ocurre con su par monetario: el crecimiento del ingreso (crecimiento de los salarios, y de las diversas formas de las ganancias de capital). La producción agropecuaria y la industrial tienen lugar, principalmente, en unidades productivas empresariales privadas. El objetivo de los propietarios de esas unidades es obtener ganacias, no el volumen físico del producto; éste importa siempre vinculado a la maximización de las ganancias. Obtenidas las ganancias en un periodo dado, una parte de las mismas acrecientan el valor acumulado del capital; por cuanto el capital crece, es menester alcanzar unas ganancias acordes con un capital mayor; así cada ciclo productivo. El volumen físico de la producción crece, porque es el medio de alcanzar mayores ganancias. El objetivo «crecimiento» no puede ser removido.

En el ejercicio continuo del crecimiento de la producción, hay ciclos de altas y bajas (las crisis recurrentes), pero la tendencia es crecer, crecer, crecimiento de las ganancias. El freno está fuera de lugar. El aumento del empleo, o significa crecimiento de las ganancias, o su existencia es imposible. El escenario 4 es, en condiciones capitalistas, cándida fantasía.

La Jornada