El estudiante que la Triple A asesinó en los pasillos de la universidad

La UNS distingue con el Doctorado Honoris Causa a David «Watu» Cilleruelo

La Universidad Nacional del Sur resolvió otorgar el Honoris Causa post-mortem a David Cilleruelo, quien murió a los 23 años víctima de la Triple A, en 1975. «Es un acto de reparación histórica que busca reivindicar a Watu y a todos los estudiantes que sufrieron el terrorismo de Estado», dijo el rector de la UNS, Daniel Vega.

Por Constanza Bonsignore

La Universidad Nacional del Sur (UNS) otorgará el título Doctor Honoris Causa post mortem a David “Watu” Cilleruelo, asesinado a los 23 años en los pasillos de la UNS, en un operativo vinculado a la Triple A. La iniciativa para distinguir al dirigente de la Federación Juvenil Comunista y de la Federación Universitaria del Sur fue aprobaba por el Consejo Superior de la casa de estudios en el marco de un acto de reparación histórica, institucional y simbólica para las víctimas que sufrieron el terrorismo de Estado. 

«Es una iniciativa que surgió de manera natural por parte de un grupo de estudiantes y docentes. Para la UNS, esta distinción es un acto de reparación histórica muy importante, ya que busca reivindicar no solo el caso de Watu sino el de todos los estudiantes que sufrieron el terrorismo de Estado», señaló a Página/12, el rector de la universidad, Daniel Vega. 

El proyecto aprobado por el Consejo Superior pretende recordar la figura de “Watu”, un estudiante y símbolo de la militancia estudiantil, que cursaba Ingeniería Industrial en la UNS y el 3 de abril de 1975 fue asesinado en un pasillo del edificio de la universidad, Alem 1253, por miembros de la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A) que se desempeñaban como custodios del rector interventor, Remus Tetu. 

Watu militaba en la Federación Juvenil Comunista y pocos meses antes de su asesinato había sido electo secretario general de la Federación Universitaria del Sur. Numerosos testimonios señalaron como autor material a Jorge «Moncho» Argibay, integrante de la patota de la CGT bahiense y de la custodia de Remus Tetu, quien falleció impune. Otros acusados enfrentan actualmente el juicio penal por estos y otros crímenes de lesa humanidad que se lleva a cabo, justamente, en el Aula Magna de la UNS, y cuyo fallo se conocerá el próximo 2 de agosto.

«La figura de Watu es una figura icónica dentro de nuestra institución porque es el primer caso de un asesinato dentro de los pasillos de una universidad pública por parte del Estado. Esto se dio en el marco de una intervención al Rectorado. Fue un mensaje político, no solamente hacia el claustro estudiantil sino hacia toda la comunidad», señaló el rector Vega.  

El proyecto, aprobado por unanimidad, destaca que «es responsabilidad ineludible de las universidades nacionales mantener en el tiempo el recuerdo del período más nefasto de nuestra historia nacional como ejercicio de memoria social para recordar a las víctimas del Estado terrorista y reflexionar sobre las consecuencias que implica sustituir el Estado de Derecho». 

Ahora, el Consejo Superior dará intervención al Rectorado y por su intermedio, a la Subsecretaría de Derechos Humanos, para que eleven una nómina de cinco referentes de los derechos humanos que integren una comisión que asesore al Consejo Superior sobre la postulación en trámite. «Ahora hay toda una formalidad que cumplir. Estimamos que nos va a llevar un tiempo, estamos terminando de definir la nómina de evaluadores expertos en materia de derechos humanos», indicó Vega.

Desde 2006, la universidad incluye en su calendario académico el 3 de abril de cada año como el “Día de los Derechos Humanos de la UNS”, en conmemoración del asesinato de Watu. En 2016 se denominó “David Watu Cilleruelo” al Aula 1 del edificio de 12 de Octubre y San Juan, y en 2019 se hizo lo propio con la calle central del Campus Palihue.

30/07/21 P/12

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