El futuro después del COVID-19

Con textos de Rita Segato, Dora Barrancos, Horacio González, Jorge Alemán, Beatriz Sarlo y Ricardo Forster, entre casi treinta intelectuales de la Argentina, se lanzó la antología «El futuro después del Covid-19», un libro digital grauito dirigido por el antropólogo Alejandro Grimson, que se sitúa en la complejidad que otorga este presente de pandemia para pensar y trazar horizontes de cara a la construcción de un futuro, sino rupturista con el orden actual, al menos capaz de transformar las desigualdades.

La antología articula voces muy dísimiles entre sí, que ponen en agenda ideas, conceptos, historizaciones que permiten mirar para atrás, desmalezar el presente, desafiar al futuro. «Abrir horizontes, pensar el futuro, comprender el presente en su complejidad, son tareas claves para transformar las injusticias y las desigualdades», invita Grimson en la introducción.

Los 27 autores convocados para este texto, que forma parte del programa Argentina Futura, impulsado por la Jefatura de Gabinete de Ministros de la Nación, toman este escenario crítico como instancia para la reflexión; porque cuando lo que se pone en juego es la propia especie, las ciencias sociales y el arte tienen entre manos la posibilidad de complejizar el presente, y apuntar múltiples porvenires.

Horizontes

«En momentos de crisis, cuando la imaginación social está muy limitada, es muy difícil pensar más allá del corto plazo, del día a día, el presente puro. Tratar de comprender el pasado y el presente es fundamental para tener proyecciones de futuro y pensarnos como colectivos que habiliten otras posibilidades de acción», reflexiona Alejandro Grimson, asesor presidencial y a cargo del programa Argentina Futura, en diálogo con Télam.

«La crisis -según el antropólogo- puede ser asfixiante respecto de las capacidades de imaginación, las sociedades y sus instituciones tienen que resolver los problemas del día a día. La posibilidad de construir lineamientos de futuro, justamente, permite darle horizontes, sentidos a esas acciones del día a día y también potenciarlas y encontrar aquellas preferentes, más eficaces, más importantes en dirección a esos horizontes de futuros deseables».

La publicación recorre tres ejes temáticos: «El Estado que viene, desafíos y emergencias» con textos de González, Forster, Roberto Follari, Paula Canelo, Diego Sztulwark, Vicente Palermo, Juan Gabriel Tokatlian, Eduardo Fidanza y Atilio Borón; en segundo lugar «Un nuevo mapa político», desde las ideas de Sarlo, Barrancos, Segato, Maristella Svampa, Julian Rebón, Enrique Viale, Helena Carreiras , Andrés Malamud, Silvio Waisbord, María Esperanza Casullo y Walter D. Mignolo. Y la tercera parte del libro, compilada por Nahuel Sosa, Lila Siegrist y Federico Escribal, gira en torno a cómo pensar las nuevas subjetividades y allí escriben María Moreno, Andrea Giunta, Jorge Alemán, Gabriela Cabezón Cámara, Diana Maffia, Cristian Alarcón y María Pía López.

Pensamientos argentinos

Mientras Cabezón Cámara construye un relato literario a partir de unas remeras lavadas que cuelgan hace ya no sabe cuántos días para pensar en la suspensión de un tiempo sin tregua y aprovechar el texto para convocar a no permitir más lo que se daba; la antropóloga Rita Segato se ocupa de retomar un conjunto de «interpretaciones que dicen respecto al significado y uso a futuro de la pandemia», porque -como escribe- «cada uno de ellos se deriva y tiene como presupuesto un proyecto político y un sistema de valores que defiende».

En este punto, el libro acerca aportes producidos desde estas latitudes, ya que, según comenta Grimson, si bien «los pensamientos argentinos y latinoamericanos dialogan con todas las tradiciones y han sido muy audibles las expresiones de algunos en esta pandemia, diría que aquí la inmensa mayoría de los autores se sentirían bastante cómodos con la idea de que este tipo de conocimiento resulta indispensable porque son constitutivos de nuestras tradiciones pero, al mismo tiempo, son inadecuados porque vivimos en otras realidades. El coronavirus delata eso de una manera muy clara».

Y como toda producción de conocimiento es una conversación, muchos de estos textos dialogan con algunas ideas enunciadas por otros intelectuales, muchas de las cuales circularon con fuerza en Argentina tras la compilación de otra antología reciente, «Sopa de Wuhan». Barrancos, por ejemplo, dice «Aunque no creo que estaremos pisando en corto tiempo las cenizas del capitalismo -como se entusiasma Slavo Zizek-, pues ‘tantas veces lo mataron y tantas resucitó’, muchas voces indican que la crisis será peor que la de 1929-1930 y necesariamente habrá transformaciones en el orden mundial».

Y continúa: «Es una oportunidad histórica para mostrar con toda evidencia la tragedia de la desigualdad humana producida por las fórmulas del capitalismo, aun porque quedarán más expuestas que nunca las diferencias ominosas pues aunque el virus no se preocupa por distinguir las jerarquías sociales, cuando finalmente se cuenten las víctimas se verá cuánto más fueron afectados los grupos sociales que menos recursos tenían».

Distopía/utopía

Parafraseando a Frederic Jameson, «es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo», Grimson sostiene que la complejidad de esa operatoria se vincula con «un fenómeno que tiene algunas décadas, donde en los 90 el triunfo del discurso único, del Consenso de Washington, el gran relato del fin de las ideologías obturó las posibilidades o las potencialidades del pensamiento crítico, hasta cierto punto que siguió existiendo y siguió alimentándose pero en una dirección fuertemente subalterna».

«La distopía -explica Grimson- se fue tornando cada vez más frecuente en el cine y la literatura, mucho más que la utopía. Es mucho más frecuente que veamos narrativas acerca del fin del mundo que del capitalismo. Construir otras, y nuevas, utopías, es un desafío, que se hace más agudo cuando el mundo ya no podrá ser igual pero nadie sabe cómo va a ser. Justamente, ese cómo va a ser es parte de una construcción colectiva en el cual la propia imaginación cultural cumple un papel mayor al que muchas veces se le tiende a reconocer».

Fuente: Télam

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *