El General Enrique Mosconi: el camino hacia un Ayacucho económico. A cien años de la creación de YPF

Por Juan Godoy*

“Es bueno vitorear a la Patria, pero es mejor ayudarla a vivir contribuyendo a su engrandecimiento y bienestar”. (Enrique Mosconi)

“El espíritu nacionalista que YPF ha marcado en su labor, señala el camino de nuestra liberación económica, de nuestro desarrollo industrial emprendido por nosotros mismos, con nuestra voluntad, nuestro esfuerzo y nuestros capitales (…) Esa sería la senda que conduciría al pueblo argentino al poderío y a la grandeza moral y material”. (Enrique Mosconi)

Enrique Mosconi es una de las figuras más representativas de lo que Carlos Piñeiro Iñíguez denomina como “intelectuales militares” (Piñeiro Iñíguez, 2010), entendiendo a éstos como integrantes del sector militar de la sociedad que reflexionan acerca de diversas problemáticas y lo manifiestan en diferentes formatos como conferencias, libros, publicaciones periódicas, etc. Si bien, como decíamos, son varias las temáticas que trabajan algunas aparecen en el centro como la defensa nacional, la dependencia, la necesidad del desarrollo industrial, el rol a cumplir por las Fuerzas Armadas en un país con las características de la Argentina, etc. y mayormente estas temáticas las piensan entrelazadas. Se trata de la construcción de un sistema de ideas (aunque no esbozado como tal en tanto aparece disperso), que parte de la realidad nacional.

Figura arquetípica de la línea nacional de las Fuerzas Armadas que atraviesa toda nuestra historia desde el surgimiento del ejército nacido de las entrañas del pueblo improvisado en armas para luchar contra la invasión británica (1806-1807), sentando las bases de una postura anti-colonialista en función de la soberanía, la emancipación y la conciencia nacional. Varios estudiosos de la temática militar han señalado certeramente la co-existencia de esta línea con una contrapuesta, que expresa lo contrario: lo anti-popular, la alianza con las potencias, etc. A lo largo de nuestra historia claramente tuvimos expresión en ambos sentidos. Por el lado nacional: José de San Martín, Luis Ernesto Vicat, Alonso Baldrich, Manuel Savio, Aníbal Montes, Oca Balda, Juan Ignacio San Martín, Enrique Guglialmelli, Hernán Pujato, Franklin Lucero, Juan Pistarini, Federico Gentiluomo, Juan José Valle, el Mayor Alberte, Juan Perón, etc. En la línea anti-nacional: Bartolomé Mitre, Ricardo Vera, Agustín P. Justo, Pedro Eugenio Aramburu, Isaac Rojas, Guillermo Suárez Manson, Horacio Mayorga, Horacio Estrada, Osvaldo Andrés Cacciatore, Orlando Agosti, Eduardo Massera, Jorge Rafael Videla, etc. por nombrar algunos casos al azar que vienen a nuestra memoria rápidamente de uno y otro lado.

La línea nacional que expresa Mosconi es parte de un conjunto de militares que  fundamentalmente entre los años 20 y 40, propusieron un conjunto de ideas críticas del país semi-colonial subordinado a Gran Bretaña[1], poniendo de relevancia las vulnerabilidades del modelo dependiente, no casualmente Yelpo la caracteriza en el estudio que realiza sobre esta generación militar como una corriente (que no es todo el río), que expresa un “proyecto alternativo” (Yelpo, 1987). Estas ideas, que son de una magnitud significativa tanto por la cantidad como por la profundidad de las mismas, van a tener en gran medida una implementación en los años del peronismo.

Estos militares nacionales, como el caso Mosconi, pensaron en la defensa nacional atada al control nacional sobre la estructura económica, de comunicación, transporte, y a la necesidad del avance en la industrialización, desde ya ligada a la industria bélica concreta, pero también más allá de la misma, es decir un desarrollo industrial de toda la nación aprovechando los enormes recursos que posee el país. Esta última cuestión se enlaza con la noción de Nación en Armas (Von der Goltz, 1927), expresada por Von der Goltz, que Perón sintetiza (relaciona tanto a otras cuestiones como autores, desde ya), y vincula a nuestra realidad en el famoso discurso en la apertura de la Cátedra de Defensa Nacional de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), el 10 de junio de 1944. (Perón, 1944)

Habían pasado varios años de la batalla de Caseros y Pavón que terminaron catapultando a Mitre a la Presidencia durante la cual se van a tejer los hilos de la Argentina como una semi-colonia británica, al mismo tiempo que eliminar los obstáculos a ese modelo de país. También ya se había insurreccionado Mitre contra Avellaneda en 1874 y sufrido una derrota a manos de Julio Argentino Roca, no sería última. En esos años el 21 de febrero de 1877, durante la presidencia de Avellaneda, nace Enrique Mosconi en Buenos Aires. Justamente antes que el “zorro” vuelva a derrotar al mitrismo insurreccionado en el 80, e iniciado su gestión en la cual va a comenzar a modernizar las Fuerzas Armadas hasta que, ya en su segunda presidencia se dicte la Ley de Servicio Militar Obligatorio diseñado por Pablo Riccheri (1901).

Es este ejército, bajo la impronta modernizadora del roquismo, al cual se integra y en el cual se forma Mosconi, ya que hace su ingreso al Colegio Militar en 1891, y egresa del mismo en 1894 como Subteniente de Infantería. Luego hace su ingreso a la “Cuarta Arma”, la de Ingenieros, y en 1896 asciende a Subteniente 2º, dando inicio al mismo tiempo a la Carrera de Ingeniería en la Universidad de Buenos Aires. Con 25 años es reconocido por el Ministro Riccheri como Ingeniero Militar.

Ya en 1904 viaja en misión a Europa. Son años de una profunda formación, en los cuales puede acercarse a los avances tecnológicos en materia del instrumental militar, al mismo tiempo que en relación al desarrollo industrial y a la estrategia militar. Dos años más tarde de iniciada su misión hace su ingreso al Ejército alemán. En 1912 logra el grado de Teniente Coronel, y unos años después, hacia 1915 es nombrado como Subdirector General de Arsenales de Guerra, asumiendo al otro año el cargo de Director del Arsenal “Esteban de Luca”. Durante el desempeño de esta tarea logra su ascenso a Coronel. También Mosconi, a partir de 1920, ocupa el cargo de Director del Servicio Aeronáutico del Ejército[2] (al mismo tiempo, otro “intelectual militar” ligado a la cuestión aeronáutica, nos referimos a Jorge Crespo asume la Dirección de la Escuela de Aviación Militar). (Pien, 1999)

Tempranamente Mosconi muestra en los cargos vinculados a los arsenales, pero más aún en el desempeño en la Dirección del Servicio Aeronáutico que no solo se venía formando como “pensador militar”, sino también como lo que Perón denomina “realizador”, entrecruzando esas dos aristas que lo constituyen en esa figura arquetípica que hicimos referencia. Brevemente podemos observar que durante su dirección crea varios aeroclubes como el de la ciudad de Rosario, el de Mendoza y el aeródromo de San Isidro. Asimismo pone de relevancia la necesidad de avanzar en la cooperación necesaria entre la aviación civil y militar. Se propone el avance de la aviación diagramada en virtud de un proyecto nacional de desarrollo, profundizando la fabricación nacional del material aéreo. Asimismo piensa a la aviación en tanto pilar fundamental de la soberanía, ya que considera que “cuanto más avancemos en el dominio del espacio, tanto más próspera será la República, y tanto más respetable la fuerza de la nación”. (Mosconi, 1941: 31) En esos años también realiza un proyecto de rutas aéreas. Interesado siempre no solo en las realizaciones sino también en la investigación, el estudio y la difusión de la centralidad de la aviación crea en 1920 la Revista El Palomar de la cual es Director.

Muchas veces sabemos que hay acontecimientos que marcan la vida de los sujetos, actuando incluso como un “parte aguas” en la biografía individual. Es el caso de Mosconi cuando intenta comprar combustible a la empresa norteamericana Wico para unas maniobras de entrenamiento de la aviación, decimos intenta porque la empresa se niega a suministrar combustible a menos que hagan un pago en efectivo con antelación (Mosconi resalta que incluso el servicio aeronáutico no tenía ninguna deuda con la empresa, lo que agrava la situación). Cabe destacar que por entonces esa empresa norteamericana es la única que vende nafta de aviación en nuestro país.

Mosconi, ya había advertido durante un Congreso de Ingeniería el peligro de la dependencia del petróleo importado para una nación. Ahora lo vivía ya no en términos teóricos, sino en la realidad, por eso formula la siguiente hipótesis: “¿y si en lugar de tratarse de un simple raid de entrenamiento se debiera cumplir la orden de atacar una escuadra enemiga que desde la rada amenazara con sus cañones la Ciudad de Buenos Aires? O  bien, si se debiera realizar con toda urgencia un ataque aéreo contra una formación enemiga que pusiera en peligro la Capital Federal?”. (Mosconi, 1983: 30) En ese momento Mosconi se juramentó que iba a realizar todo lo que estuviera a su alcance para solucionar esta problemática que encarnaba un grave peligro para la nación.

Así, en 1922 bajo el influjo de Mosconi se crea YPF siendo el mismo designado como Director de la empresa. Carl Solberg en su conocido libro sobre el petróleo y el nacionalismo comenta que “la designación de Mosconi a la cabeza de YPF fue bien recibida por el ejército, donde la campaña del coronel (que entonces tenía cuarenta y cinco años de edad) a favor de las industrias de la aviación militares le habían ganado popularidad y prestigio”. (Solberg, 1982: 138)

Su capacidad resolutiva y de gestión queda en evidencia, ya que antes que la compañía cumpla cinco meses, ya produce nafta para la aviación. Sostiene Larra certeramente que “un solo surtidor de nafta funcionaba el día en que Mosconi se hizo cargo de la Dirección General. A partir de 1922 los surtidores con la sigla de YPF encerrada en un círculo con los colores argentinos comienzan a esparcirse por la Capital Federal, por sus suburbios, por las rutas más alejadas del país; esos primeros surtidores de YPF en competencia denodada con los de la Wico, los de la Shell, los de la Esso, son otros tantos fortines de avanzada del inmenso mecanismo que Mosconi ha levantado”. (Larra, 1976: 69) Como en el caso del servicio aeronáutico Mosconi piensa una publicación, y en 1924 crea el Boletín  de Informaciones Petrolíferas.

Su gestión es detallada minuciosamente en un publicación que él mismo realiza (como en estudios vinculados a la temática o a la figura), y pensamos hoy que ni algunos de los detractores de las políticas de cuño nacional pueden discutirla. Consideramos que Mosconi al frente de YPF demuestra en los hechos la zoncera que sostiene que “el estado es un mal administrador”, poniendo de relevancia la capacidad técnica para el desarrollo del país, del control y explotación de sus propios recursos en forma idónea. (Scenna, 1980)

La Argentina es pionera en materia petrolera en tanto constituye el primer país (sin contar la Unión Soviética), que logró la organización de una industria petrolera en forma vertical, integrada y bajo la órbita estatal. En este sentido y por la orientación que le imprime Mosconi YPF constituye un modelo de desarrollo petrolero desde una perspectiva nacionalista en materia económica. (Solberg, 1982) La creación de YPF expresa la emergencia/fortalecimiento de la conciencia nacional en virtud de dejar atrás el país primitivamente agropecuario.

La cuestión nacional no obtura que también se piense en la cuestión social, encarnando así Mosconi un nacionalismo popular, afirma el General que: “organizando el trabajo y las explotaciones de las riquezas nacionales con hombres y dinero del país, mejoraremos evidentemente nuestras condiciones de vida”. (Mosconi, 1938: 136)

No resulta casual que Mosconi estreche lazos con los jóvenes forjistas, entre los que sabemos, se cuenta la figura de Arturo Jauretche (principal articulador político de la agrupación), quienes lo llaman: “digno soldado de la emancipación nacional”. (Barbero y Devoto: 1983: 129)  Asimismo los libros de Mosconi son donados por sus hijas a la Biblioteca de FORJA, y los forjistas piden permiso para editar un trabajo del General. La admiración es mutua ya que Mosconi envía una carta a “los miembros de la patriótica, entusiasta y brillante agrupación FORJA”, en quienes ve a “los futuros pioners de nuestra independencia integral. La alegoría es magnífica, pues han interpretado fielmente lo que debe ser: “la espada al servicio de la Patria” (…) mis augurios para el más franco éxito corone la patriótica obra que están empeñados”. (Carta Mosconi a FORJA. 20-4-1940. Cit. en Godoy, 2015: 315)

El pensamiento de Mosconi entronca con la gran tradición del pensamiento vinculada a la reconstrucción de la Patria Grande. La conformación de esa gran nación inconclusa desvela al General. Piensa en esos términos en el sentido de una estrategia defensiva conjunta, pero también como política ofensiva no en tanto empresa colonial, sino en vinculación a una política emancipadora.

Es en este marco que Mosconi, al indagar en la cuestión petrolera entiende la necesidad de estrechar lazos con los demás países latinoamericanos que comparten problemáticas similares. Piensa que el avance de los monopolios extranjeros es parte de la penetración económica de las potencias en los países dependientes. De esta forma, la emancipación económica de la Argentina solo se puede lograr a partir de la emancipación de la Patria Grande. La balcanización va de la mano de estructuras económicas montadas en forma dependiente. No casualmente Perón afirma que “contra la política de los imperialismos de “dividir para reinar”, se antepone la de “unirse para no ser dominado”. (Perón, 2005: 53)

Mosconi dedica una de sus principales obras, donde expresa sus ideas en torno al petróleo y en relación a su gestión en YPF, a la juventud de América Latina con el anhelo que la misma tome el ideario expresado en el libro para “acelerar la marcha hacia el Junín y Ayacucho económicos”. (Mosconi, 1983: 21) En el centro del pensamiento de Mosconi anida la idea que el petróleo constituye uno de los puntales principales donde se puede afirmar una política en virtud de la emancipación económica. Pensó y diseñó una empresa petrolera como un pilar de la construcción de la conciencia nacional y del trabajo.

En la mejor tradición nacional piensa los lazos estrechos que nos unen a la Patria Grande tanto hacia el pasado, como en virtud de la posibilidad de un futuro de grandeza para nuestros pueblos y naciones. En el marco de pensar que el proceso de emancipación no puede meramente ceñirse a las “patrias chicas”, aboga fuertemente por el robustecimiento de la conciencia petrolera latinoamericana. Así viaja por varios países de América Latina (e incluso también lo hace al norte de América -a los Estados Unidos-). En estos viajes Mosconi aprovecha para profundizar su conocimiento en materia petrolera. En México, dónde es invitado por su Presidente: Plutarco Elías Calles, se vincula y conoce a diversas personalidades, entre las cuales vale destacar al General Lázaro Cárdenas quien nacionaliza el petróleo unos años más tarde.

Emprendiendo el camino hacia la Argentina pasa por Colombia, donde expresa el ideal de la integración de los países al Sur del Río Bravo, argumentando que “nuestros países inician el tercer período de su evolución: a la emancipación sucede la constitución política y a ésta debe suceder la organización económica. A los fundadores de la nacionalidad suceden los organizadores constitucionales, y a éstos las generaciones, la nuestra entre ellas que resolverán el bienestar de los habitantes del país por medio de la más adecuada y conveniente organización económica, es decir, por la mejor explotación de nuestras riquezas naturales, el mero aprovechamiento de sus potencialidades y por el desarrollo económico y especulativo de sus fuentes productivas. Esta es la tarea que no hemos cumplido y que nos espera, en cuya base se encuentra el petróleo; y los pueblos que con mayor inteligencia y precisión resuelvan su aprovechamiento tanto mejor y más elevado será el standard de vida que alcancen”. (Mosconi, 1938: 171-172)

En el noroeste argentino tiene una importante presencia y accionar la Standard Oil, quien entre su enorme poder ejerce incluso el “poder de policía” ante la muerte de uno de sus funcionarios, al mismo tiempo que pone presión sobre el gobierno para la firma de un contrato. Es en este marco que Mosconi visita Salta y Jujuy para conocer en primera persona la situación petrolera de esa región de nuestra patria. Fruto de esa experiencia devela el accionar nocivo de la empresa norteamericana y dirige un memorial al Ministerio de Agricultura con estas denuncia que luego edita con el nombre de “YPF contra la Standard Oil”. (Mosconi, 1984) Si bien en el norte la empresa que tiene presencia fuerte es la Standard Oil, también Mosconi pone de relevancia el papel que considera negativo de parte de la británica Royal Dutch. Resulta pertinente recordar que luego de la Primera Guerra Mundial las naciones buscan fuentes de combustible a lo largo y ancho del mundo, de esta forma, las empresas imperialistas apuntan a penetrar en los países que tienen estos recursos y saquearlos. (Pien, 1999)

Mosconi también evita, a través de un lapidario informe que el gobierno toma, la pretensión de la Standard Oil para la realización de un oleoducto desde nuestro país y Bolivia hasta la salida al mar por el Litoral. La norteamericana entonces toma la decisión de ir en camino al Chaco Paraguayo, lo que constituye parte de las causas de la guerra entre dos países hermanos (Bolivia y Paraguay) (Larra, 1976), por el apetito imperialista tanto por parte de la petrolera norteamericana como de la británica, cada uno de los países actúa como punta de lanza de las empresas extranjeras. (Chiavenato, 2005)

El año anterior a la vuelta al poder de Hipólito Yrigoyen se produce la creación de la Alianza Continental que tienen a Mosconi (como a Alonso Baldrich, entre otros), entre los militares que se comprometen con la empresa. Esa Alianza Continental tiene en su centro el apoyo al proyecto de nacionalización de toda la estructura petrolera que va a marcar la segunda Presidencia de Yrigoyen. En este marco considera que “una política de conservación de nuestro petróleo sólo puede realizarse con éxito sobre la base de la nacionalización de los yacimientos del país, política que alejaría para siempre el peligro de dependencias extrañas, asegurando para nuestras instituciones fundamentales de la defensa nacional y de la vida económica de nuestra patria, el petróleo, combustible irreemplazable hasta ahora”. (Mosconi, 1938: 227)

Mosconi afirma en el prólogo al libro “El petróleo en el Norte” (una recopilación de la campaña del diario salteño el Intransigente contra la Standard Oil y por la nacionalización del petróleo), que “en todos los pueblos de la América Latina donde existen yacimientos, luchan los grandes trusts por el acaparamiento del subsuelo”, y más adelante sostiene que “sea la nación la que administre la riqueza petrolífera”. (Mosconi, 1984) Estas empresas no traen beneficios a los países donde tienen su accionar, sino más bien producen la expoliación de los mismos.

Asimismo en el prólogo al libro El Petróleo en el Norte se manifiesta en torno a la cuestión del petróleo sosteniendo: “hemos sido partidarios decididos de la nacionalización de los yacimientos de petróleo (…) Hoy, después de observar de cerca el panorama que esta compleja cuestión ofrece en los países latinoamericanos que acabo de recorrer, abrigo el convencimiento de que, por lo que refiere al petróleo, conviene al país el régimen de puerta cerrada, y mientras que el capital privado nacional no adquiera la capacidad técnica y la aptitud de espíritu que la empresa industrial requiere, no queda otro camino que adoptar el monopolio de Estado; pero en forma integral es decir, en todas las actividades de la industria: la producción, elaboración, el transporte y el comercio”. (Prólogo Mosconi. 1984: 385-386)  En la misma línea se manifiesta en Comodoro Rivadavia afirmando que “sin monopolio del petróleo es difícil diré más, es imposible para un organismo del Estado vencer en lucha comercial a las organizaciones del capital privado”. (Mosconi. 1984: 493)

El desarrollo de una política petrolera nacional debe estar contenida en un proyecto nacional que tenga entre sus principales finalidades que la nación pueda abastecerse por sí misma, que el país tenga independencia económica. Mosconi tiene una actitud recta en la gestión de YPF, considerando que la empresa nacional debía ser rectora y ejemplo tanto en la administración como en el desarrollo de una política petrolera. La defensa de la nacionalización debe también encontrar argumentos en esta última cuestión.

El pensamiento de Mosconi parte de la cuestión petrolera pero tiene un marco integral y profundo, argumenta Mosconi al respecto que “extraer las riquezas naturales, valorizarlas elaborándolas y activar el intercambio por el abaratamiento de los fletes ferroviarios y disminución del costo de los transportes, construir caminos, reducir el precio del combustible, aprovechar las fuerzas hidráulicas de las montañas, de la llanura y del mar, utilizar el viento, que es combustible azul, elevar lo más posible el nivel de vida colectivo y el bienestar general, que serena la conciencia y hace libre el espíritu, son medios de fortalecer a la Nación”. (Mosconi, 1983: 207-208) Es necesario organizar la producción en función del desarrollo industrial en búsqueda del fortalecimiento de la soberanía nacional.

Federico Bernal resume el tránsito del pensamiento de Mosconi: “su plan original era el del nacionalismo integral en materia de petróleo. Modificó esa opinión en 1925 y propuso, en consonancia con el sistema de la Anglo Persian, la sociedad mixta del Estado con las empresas extranjeras. Volvió a su proyecto inicial en 1928 al expresar que no queda otro camino que el monopolio del estado (…) Finalmente, en 1936 volvió a condescender con los partidarios del monopolio mixto, como mal menor debido a las dificultades que se oponían al monopolio estatal completo”. (Bernal, 2005: 54-55)

El golpe de septiembre del 30 es vinculado por varios pensadores e historiadores a la cuestión petrolera (se encuentran referencias en tanto el golpe “con olor a petróleo”), mientras que otros matizan esa injerencia. No obstante, nos encontramos que cuando el derrocamiento de Yrigoyen el 6 de septiembre, varios ministerios son ocupados por personajes ligados a los trusts petroleros, en este marco Mosconi sabe que su tarea al frente de YPF está terminada. Así, a tres días del golpe de estado renuncia, sin embargo a pesar de dar “un paso al costado” es detenido junto con Alonso Baldrich (también es detenido Arturo Orzábal Quintana que oficiaba como presidente de la Alianza Continental).

Mosconi también comprende la importancia del apoyo de Yrigoyen a su política en la empresa. Ahora, en este contexto dictatorial el Presidente de Facto José F. Uriburu envía a un emisario a consultarle si quiere colaborar con el gobierno, a lo que obtiene como respuesta una contundente negativa por parte de Mosconi. Se desata entonces una campaña de hostigamiento y acusaciones contra Mosconi. Finalmente lo terminan desterrando a Europa.

La figura de Mosconi aparece sintetizada en la pluma de uno de sus biógrafos Raúl Larra quien expresa que “partiendo de la defensa nacional, él había llegado a posiciones anti-imperialistas. Obsedido por el problema del autoabastecimiento en el problema del combustible, había creído en principio que toda la dependencia nacional residía en el petróleo. Pero sobre la marcha había ido comprendiendo que el petróleo, si bien importante en la economía, no lo era todo. Hay otras ramas fundamentales que liberar. El viene trabajando en un proyecto para nacionalizar los teléfonos y la energía eléctrica. Sólo a su  amigo Baldrich se lo ha confiado. Sabe que la conciencia nacional ha ido madurando y cree con patriótica ilusión en la derrota definitiva de los trusts del petróleo”. (Larra, 1976: 148-149)         

Mosconi fallece antes del advenimiento del peronismo, el 4 de junio de 1940, pero deja un legado que tiene una impronta fuerte en el desarrollo de la política llevada a cabo por dicho movimiento nacional, legado que también deja a las generaciones posteriores en tanto una férrea defensa del interés nacional, el levantamiento de una postura nacionalista-popular, con un accionar íntegro y ejemplificador tanto en la construcción de su ideario como en las enormes realizaciones que logra.

En el centro del ideario del General Mosconi se encuentra la noción que la independencia política debe completarse con la económica. Esta idea es la que recorre y por la que lucha toda su vida, al mismo tiempo que esa emancipación económica se liga estrechamente al control y explotación de nuestras riquezas en el marco de un proyecto nacional de desarrollo. Partiendo de la construcción de una política nacional se debe apuntalar la política entorno a la defensa de la Patria, de esta forma asevera que “la independencia del año 10 debe ser integrada con la independencia  de  nuestros  cañonea.  Nuestros  cañones  hoy  día no  son  independientes,  todos  sabemos por qué,  de manera que estamos  en  una situación que no puede  satisfacernos  absolutamente  y  que  sólo  podré  llegarnos  la  tranquilidad  al  espíritu el día que  digamos:  «La defensa de nuestro  país,  nuestro  derecho, nuestras  instituciones  políticas,  nuestra  riqueza  nacional.  todo está  garantizado  porque  la nación  tiene el  espíritu  firme y  cañones  que  pueden  tirar  hasta  que  sea  necesario». (Mosconi, 1938: 34)

Bibliografía

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[1] Tratamos profundamente a esta generación en Godoy, Juan. (2021). Nación, Fuerzas Armadas y dependencia. Los aportes a su resolución y la emergencia de una conciencia industrial en la Revista Militar desde la creación de YPF (1922), al 17 de Octubre de 1945. Buenos Aires: Editorial Punto de Encuentro.

[2] La relación de Mosconi con el desarrollo aeronáutico se puede profundizar en el folleto “Enrique Mosconi: propulsor de la aeronáutica”. (Larra y Nisivoccia., 1977) Asimismo, se puede consultar: “Documentación destinada a la aviación por el Ing. Mosconi. Homenaje al extinto Gral. Mosconi”. (Mosconi, 1941)

* Sociólogo (UBA). Doctor en Comunicación Social (UNLP). Magister y Especialista en Metodología de la Investigación (UNLa). Profesor de Sociología (UBA). Docente UNAJ. Autor de “La FORJA del nacionalismo popular”, “Volver a las fuentes”, “La brasa ardiente contra la cuádruple infamia”, “Nación, Fuerzas Armadas y dependencia”. Co-autor de “Las Malvinas argentinas y suramericanas».