El prestigio moral de la crítica

Por Jorge Alemán*

La crítica se vuelve el refugio de las almas bellas donde se mira desde las alturas a aquellos que por acción y responsabilidad están atrapados en el telar contradictorio de la realidad y lo real ingobernable.

Es bastante lógico que la palabra Crítica tenga un gran prestigio “moral” en las izquierdas. Una gran tradición ilustrada la precede. Desde Kant a Marx, la crítica en su sentido formal es lo que establece el Límite de un discurso en la construcción de su saber. Luego, esto se ha traslado al léxico de las izquierdas ya que la misma lleva en su génesis la crítica al sistema de dominación imperante. El problema surge a partir del psicoanálisis, experiencia “contra ilustrada”, que indicó dos cuestiones claves. En primer lugar, la Crítica a veces refuerza lo criticado. En segundo, criticar, como lo hace el alma bella hegeliana, es muchas veces lo que oculta cómo se participa en lo criticado y funciona de coartada para “lavarse las manos”. De esto se infiere que en muchas ocasiones, la crítica para librarse de estos impases se erija en un bien supremo, trascendental, y a-histórico.

No importa ni el peso de la coyuntura, ni las tensiones y antagonismos que la atraviesan, lo importante es el prestigio de la Crítica como operación que muestra que nunca se ha hecho lo suficiente, o que se ha hecho mal o que se ha colaborado con aquello que se proponía transformar. Así la crítica se vuelve el refugio de las almas bellas o del delirio de presunción, donde se mira desde las alturas a aquellos que por acción y responsabilidad están atrapados en el telar contradictorio de la realidad y lo real ingobernable. En otros términos, la crítica en algunas ocasiones, es la represión del momento partisano. El que asume que su implicación está en la coyuntura y desde la coyuntura sabe que está irremediablemente expuesto a la crítica. No hay un punto exterior, afuera de la realidad, más allá de las coyunturas y al margen de los antagonismos, que nos permita ejercer la crítica sin tener muy en cuenta el momento, el lugar, el medio en que la misma se realiza. Vaya esto por Boaventura de Sousa “criticando” a Lula en el País de España. Acto, decisión, precipitación en la urgencia, imprevisibilidad, juegan de un modo más determinante que la crítica en el momento de la decisión.

El horror que prepara el neofascismo se detiene construyendo la fuerza política que lo confronte y no la actitud “moral” (no ética) de los que de inmediato señalan las fallas o imperfecciones como si encarnaran el tribunal de la Historia. Así como hay almas que ya sienten su propia bondad consagrada por el sólo hecho se ser de izquierdas, están los que se sienten moralmente superiores refugiándose en el prestigio eterno de la Crítica.

Madrid, 25 de noviembre de 2018

* Profesor honorario de la UBA, miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis, de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis (España) y de la Escuela de Orientación Lacaniana (Argentina). Poeta.

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