El PRO cruzó los Andes

Por Emiliano Guido

A tono con un clima de época regional y global, el magnate y ex Jefe de Estado Sebastián Piñera triunfó por una ventaja mayor a la esperada por su propio búnker frente al candidato de la izquierda. En lo que parece ser un copy-paste del programa de Cambiemos, la nueva gestión en La Moneda comenzará con un fuerte recorte de empleados públicos, especialmente en los ministerios “sociales”. “En la secretaría de Juventud el 80% de los cargos está ocupado por operadores políticos”, advirtió el ex dueño de LAN. Macri recibe una buena noticia en la agenda internacional luego de una semana agria tras el frustrado acuerdo comercial con la Unión Europea y la fallida cumbre de la OMC.

Foto: Presidencia

Las encuestas volvieron a fallar en Chile. El balotaje reñido, vaticinado por todas las consultoras, no sucedió. El magnate Sebastián Piñera, ex dueño de la compañía aérea LAN, del club de fútbol COLO COLO y del canal Chile Visión, venció al ex locutor estrella de esa misma emisora y candidato de la coalición progresista Nueva Mayoría Sebastián Guillier por nueve puntos porcentuales. Fue un triunfo contundente. De norte a sur. En trece de las quince regiones del país, los ciudadanos chilenos votaron mayormente al bloque conservador Chile Vamos.

En marzo próximo, entonces, la actual Jefa de Estado Michelle Bachelet, quién volverá seguramente a ser asesora ad honorem de la ONU, le cederá los mandos presidenciales a Sebastián Piñera. Es la tercera vez que Piñera y Bachelet protagonizan esa ceremonia, antes lo hicieron en 2010 y 2014. La tan glorificada democracia chilena parece una réplica del film El Día de la marmota, donde sus protagonistas padecen la pesadilla de vivir el mismo día, una y otra vez, en un loop infinito.

En principio, el nuevo balance de poder chileno evidenciado en la primera vuelta electoral, donde el buen resultado electoral de nuevas fuerzas como el Frente Amplio (FA), pero también del neopinochetismo representado en el diputado José Antonio Kast, pusieron en jaque al tradicional bipartidismo local, fue más fructífero para Piñera. En definitiva, el amigo de nuestro Jefe de Estado Mauricio Macri se mostró en el último tramo de la campaña electoral más pétreo y sólido en su defensa a la casta local ante un dubitativo y ambiguo Guillier, quién evidentemente fracasó en su intento de unir a un campo progresista modelo 2017 más heterogéneo y elástico, ya que en su interior conviven tácticamente la moderada Democracia Cristiana y el autonomismo anticapitalista del FA.

La caza electoral del mapuche en Chile

En declaraciones a Nuestras Voces, el politólogo Patricio Navia, quién sorprendió los últimos días al respaldar públicamente a Piñera tras haber trabajado como asesor electoral del candidato progresista Marco Enríquez Ominami, reforzó la idea de que Piñera logró instalarse como más leal y orgánico a su clase, por contraposición a un Guillier débil como comandante del bloque popular, con un comentario punzante: “En Los Condes (La Recoleta de Santiago de Chile) Piñera ganó con el 82% de los votos. Mientras que en el distrito de Puente Alto (histórico bastión de La Concertación, hoy Nueva Mayoría) Guillier apenas triunfó por seis puntos. Queda claro que lo de meterle mano al bolsillo a los ricos asustó al barrio alto y no entusiasmo a los sectores populares”.

Uno de los líderes del Frente Amplio, el ex dirigente estudiantil y actual diputado por la sureña región de Magallanes Gabriel Boric, expuso ayer los cortocircuitos que existieron las últimas semanas entre las dos naves nodrizas del hemisferio rojo chileno, Nueva Mayoría y el ascendente Frente Amplio, dos coaliciones con más diferencias que comunes denominadores en temas sensibles como el actual modelo extractivista o la criminalización de los mapuches, con una antipática declaración contra Guillier: “Queda claro que no bastaba el ‘anti-Piñera’ para convocar a una mayoría. El candidato oficialista nunca se comprometió a realizar transformaciones profundas y este es el resultado. Seguramente, van a haber varios nuevomayoristas (por dirigentes del gobierno saliente) que tratarán de encontrar en el Frente Amplio una excusa a su fracaso. Nosotros nos dedicaremos, en cambio, a ser oposición firme, responsable, con proyecto propio y junto a los movimientos sociales”.

Evidentemente, en el corto plazo, Nueva Mayoría y el Frente Amplio tendrán una guerra abierta por ocupar el liderazgo de la oposición. Piñera, seguramente, surfeará a gusto en esa división. Muchos de los referentes del FA vienen de ser reprimidos y rociados con gas pimienta cuando condujeron la denominada revolución de los pingüinos, la revuelta estudiantil contra el sistema privatista chileno, que estalló en el primer mandato presidencial de Piñera. Es probable que la nueva bancada parlamentaria del FA presente más batalla en el hemiciclo. El futuro de Nueva Mayoría es una incógnita. El ala más conservadora de la coalición, la Democracia Cristiana, presentó candidata propia en la elección mientras que la cúpula de su partido hegemónico, el Partido Socialista, sigue malhumorada con Bachelet por haber apoyado la candidatura del “independiente” Guillier y no al macho alfa del PS, el también ex primer mandatario Ricardo Lagos.

Argentina y Chile : el avance neoliberal

Macrilatina

El gobierno argentino anudó la última semana dos noticias horripilantes para su hoja de ruta comercial: primero, la falta de consenso en la cumbre ministerial de la Organización Mundial de Comercio en Buenos Aires visibilizó que el proceso económico global va en una dirección opuesta al librecambismo pregonada por el PRO; segundo, y lo que es mucho más grave para la libido del gobierno de los CEO, la férrea y proteccionista posición mostrada por la Unión Europea en la última ronda de negociaciones mantenida con el Mercosur frustró la anunciada puesta en marcha del Tratado de Libre Comercio entre los dos bloques. Nuevamente, la política exterior comercial de Cambiemos parece estar anclada en un sistema mundo que se desvaneció hace veinte años, cuando la voz cantante la tenían Bill Clinton y Wall Street.

Pero, evidentemente, Macri podrá ufanarse en advertir que su fórmula del éxito para llegar a la presidencia, un cuantioso patrimonio y una popularidad cimentada como dirigente de fútbol, ya tiene su tercer caso testigo en la región. El ex presidente de Boca Juniors, su amigo Horacio Cartes en Paraguay, también magnate y ex presidente del popular club Libertad, y ahora Piñera en Chile, parecen consolidar una tendencia peligrosa en la región a la hora de maridar política y negocios.

Por lo tanto, el gobierno argentino encontrará en el Chile de Piñera a un aliado de hierro en un momento en el que el Palacio San Martín ha decidido ir por todo para desenterrar todo lo hecho en materia de integración regional durante las gestiones de Néstor Kirchner y Cristina Fernández. Recordemos que, en los últimos días, Cambiemos dejó trascender que hará todo lo posible por abandonar su membrecía dentro de la Unasur, organismo cuyo primer Secretario General fue Néstor Kichner y que fue clave en mediar durante las alzadas territoriales y policiales que jaquearon a los gobiernos de Evo Morales y Rafael Correa, por considerarlo una espacio regional “adicto a los planeas bolivarianos chavistas”, y también porque el Canciller y especialista en protocolo Jorge Faurie no toleró su falta de adhesión regional para que prosperará la candidatura del frepasista José Octavio Bordón como nuevo frontman de la entente.

Argentina y Chile : el avance neoliberal

Volviendo al otro lado de la Cordillera, la nueva gestión de Piñera promete replicar mucho de los andamiajes de su primer mandato en La Moneda: rigurosidad en el manejo del gasto público, y colocación for export de Chile en la góndola global con sus recursos primarios históricos: cobre, mariscos, vinos. Es cierto que el actual Piñera cuida mucho más las formas discursivas. Los medios más influyentes como El Mercurio o La Tercera recalcan la voluntad del magnate por construir “una agenda programática más al centro a la derecha”. Sin embargo, en el primer debate presidencial televisivo, un desbocado Piñera recitó una música programática muy en sintonía con las propuestas que hoy defiende el gobierno argentino: austeridad extrema en el “gasto de la política” (viáticos ministeriales incluido) y recorte talibán del presupuesto social: “el 60% de los programas del ministerio Social no se están implementando porque solo existen para solventar a los operadores políticos del gobierno”, espetó Piñera.

Lo cierto es que ganó Piñera. Soplan vientos de derecha en la región. La siempre ocurrente usuaria Pantera Grasa lo gráfico muy bien en la red social Twitter: “Chile, sin Mundial y con Piñera. Eso sí que es el infierno”.

Nuestras Voces