El reencuentro. La plaza como reafirmación democrática

Por Bárbara Orbuch*

Al mismo tiempo que nuestro país asumirá la presidencia de la Comisión de DDHH de la ONU y con Lula y Mujica junto a las madres y Abuelas de Plaza de Mayo, el acto convocado por el gobierno electo en el 2019 volcó a las calles nuevamente a miles de ciudadanos que repactaron su compromiso democrático y el anhelo de una patria grande.

Ambos líderes latinoamericanos fueron víctimas de las derechas fascistas de la región, inclusive de su versión 2.0, el Lawfare y la destitución del gobierno electo por el pueblo por alianzas perversas entre la concentración del poder real y el poder Judicial.

Vivencias traumáticas por las que también transitamos y que aún debemos resolver.

Nuevas formas de hostigamiento y proscripción política con diferentes armas.

La comunicación de los líderes políticos con su pueblo es siempre un eje primordial de la gobernanza y el fundamento primordial del movimiento peronista, la fuente de su genuina esencia nacional y popular.

En medio de la negociación con el FMI y la recalcitrante y reactiva afrenta de la derecha vernácula, que como señaló la Vicepresidenta “No se hace cargo” resurge la voz del pueblo en la calle que ofrece una contundente prueba de lealtad y apoyo.

La misma derecha que nos devolvió al infierno de este hostigador organismo y nos colocó nuevamente frente a este trauma recidivante en nuestra historia. Y en medio de tantas voces del pasado, resurge la voz de la movilización popular que se expresa anhelante ante un escenario de reconstrucción.

La plaza llena, imagen indeleble de la presencia popular que acude a la cita y reafirma un lineamiento consagrado en nuestra escritura trascendental como nación: la reivindicación de los Derechos humanos conforma un acuerdo democrático incuestionable de nuestro pacto social. Además da cátedra frente a otros pueblos del mundo que aún están en la búsqueda de su memoria.

No es un aniversario más del regreso de la democracia. Es un momento clave del curso del gobierno y de la re-integración regional, porque las amenazas latentes y el resurgimiento de las derechas negacionistas , agresivas y pro-dictaduras, volvieron a desfilar con virulencia, aprovechando el clima social displacentero de la pandemia. Las desigualdades se exacerbaron aún más y la incertidumbre asoló en todos los frentes, la desazón se expandió como el virus, en todas las esferas del desenvolvimiento humano, inhibiendo además , la posibilidad de estrechar concretamente el lazo social en un tiempo fáctico.

Los años macristas de endeudamiento, timba financiera y reprimarización económica fracasaron rotundamente, pero sus modos de subjetivación continúan haciendo mella, mediante mecanismos perversos que insisten.

Hoy el pueblo se convoca y es convocado retomando el resultado de la voluntad popular tras la nebulosa de una amnesia posttrauma. Y este acontecimiento es un reencuentro y una reafirmación democrática.

Se augura un crecimiento de la economía, aún cuando la doble pandemia dejó un margen de maniobra reducida por el vasallaje del endeudamiento fraudulento. Por otro lado, el desfasaje del salario y los precios realentizaron los avances esperados, teniendo en cuenta el retroceso prominente del salario real al que se llegó antes de la llegada del gobierno y luego por los efectos de la pandemia.

Sin embargo, la reconstrucción es posible siempre y cuando se pongan límites a los buitres y la decisión de apoyo al gobierno popular constituye una apertura hacia adelante.

Cristina Fernández puso de manifiesto los problemas estructurales de la Argentina de modo sencillo y lúcido: la fuga de capitales y la valorización de nuestra moneda, marcando la agenda de la recuperación económica; inclusive señaló lo primero, como punto de negociación necesaria con el Fondo Monetario Internacional, convocándolos a la responsabilidad y al hallazgo de los dólares fugados en los paraísos fiscales.

Alberto Fernández, remarcó la importancia de la memoria, el repudio total al terrorismo de estado y a los titulares del endeudamiento reciente, también apeló a su memoria de gobierno, donde la vacunación y la recuperación del sistema de salud se llevaron un gran porcentaje de la temporalidad de gobierno, de acuerdo a la contingencia que marcó la pandemia.

El encuentro es un tiempo común y es hora de dar lugar a la emocionalidad del pueblo mayoritario que depositó su voto en las urnas y no quiere retroceder en derechos sociales, ni va permitir ser atropellado por una derecha conservadora y reaccionaria.

La Plaza de Mayo y su inmenso poder simbólico son una verdadera sentencia para nuestra historia y este ha sido un nuevo encuentro cabal con la líder política, el pueblo y el gobierno en acto. La plaza llena habla, le da un sentido y un direccionamiento a la regeneración del progresismo en América Latina y una reafirmación de la democracia en nuestro país y en la región.

Las infatigables madres y abuelas en el escenario, siempre abrazadas y veneradas por el pueblo que no olvida , reiteran la clara señal de no dar ni un paso atrás y no bajar jamás las banderas de una patria justa y soberana.

*Psicoanalista. Lic.en Psicología (Universidad de Buenos Aires) y UNED (España). Docente y Asesora Pedagógica en el Nivel Medio. orbuchbarbara@gmail.com

Diciembre 2021