El sol, la luna y la verdad

Una investigación de The Guardian que refuta el leit motiv de la propaganda amarilla

Por Juan López Chorne*

La inefable conducción de la coalición Cambiemos ha depositado a la República Argentina en una crisis económica comparable con la de 2001/2002. La administración Macri no solo agudizó los problemas que durante la campaña de 2015 prometió que eran simples de resolver, sino que raudamente edificó varios nuevos (destaco en este rubro el endeudamiento externo).

¿Cómo enfrentará Mauricio Macri el proceso electoral ante un fracaso tan incuestionable en el plano económico? Tampoco su gestión parece mostrar logros en otras áreas de gobierno que le permitan impulsar su candidatura. Así las cosas su reelección luciría como un objetivo inalcanzable. En primer lugar quiero señalar que la incompetencia estructural que ha demostrado Cambiemos en casi todos los campos de las políticas públicas no se verifica en las lides electorales. Consultoras y empresas de opinión pública; asesores electorales reconocidos internacionalmente y una amplia gama de “asistentes” en las redes sociales componen un verdadero ejército de expertos profesionales dirigidos con el terminante objetivo de ganar elecciones. No me parece exagerado ni reduccionista decir que la única área donde el PRO y Cambiemos han demostrado expertise y claridad estratégica es en el de las campañas electorales.

Venezuela, populismo y narcotráfico parece ser el combo de ilusionismo comunicacional al que apelará la coalición gobernante en su intento de tapar la constante destrucción de valor y producción, medidas de riqueza material para todas las corrientes económicas. Veamos a continuación qué manifiesta el oficialismo en cada uno de estos campos y expongamos el embuste desde una aproximación más bien científica. No se pretende sugerir que este sea el camino definitivo para desarticular la campaña desinformativa que desplegará Cambiemos. Es simplemente un modesto aporte para la construcción de algo superador.

Venezuela

El 11 de marzo, en el marco de un encuentro político-partidario, el diplomático de carrera Jorge Faurie dijo respecto a Venezuela: “Es un caso emblemático de dónde podríamos haber estado pero no queremos estar” (https://www.clarin.com/politica/tono-electoral-macri-arengo-tropa-pro-pidio-vencer-miedo_0_gRpw1R_PI.html).

Más visceral fue el asesor Jaime Durán Barba, que en una columna en el diario Perfil señaló: “Las que cometen los asesinatos masivos en Venezuela son guardias revolucionarias paramilitares. Si Cristina gana las elecciones, cambia la Constitución, como anuncia, y arma a los barras bravas, a su Vatayón Militante de presos comunes, a los motochorros y a grupos de narcotraficantes para que maten a sus opositores. Tendríamos una guardia semejante” (https://www.perfil.com/noticias/columnistas/cristina-maduro-y-el-autoritarismo.phtml).

Está claro, Venezuela es el “cuco” o el “hombre de la bolsa” si se nos ocurre portarnos mal en los próximos comicios.

De acuerdo al FMI, en 2018 Venezuela era el país con más inflación del mundo (https://www.cronista.com/economiapolitica/Argentina-finaliza-el-ano-entre-los-cuatro-paises-con-mas-inflacion-en-el-mundo-20181229-0001.html), le siguen Sudán y su vecino austral, Sudán del Sur. En cuarto lugar se ubica la Argentina con una inflación de casi 50%, un índice solo comparable y superado por los guarismos de la última hiperinflación de principios de los ’90.

Organismos multilaterales del Sistema de Naciones Unidas y de la sociedad civil, como Human Rights Watch (HRW), señalan que en Venezuela hay presos políticos. Esas mismas organizaciones señalaban en iguales términos las condiciones de detención de Milagro Sala.

En 2017 Venezuela colocó bonos al banco de inversión Goldman Sachs por un monto de 2800 millones de dólares, recibiendo solamente el 31% de su valor nominal (https://www.theguardian.com/world/2017/may/30/goldman-sachs-venezuela-bonds). Tiempo después Venezuela comenzó un default selectivo de su deuda externa. Entre 2016 y 2018 Argentina fue el país emergente que más deuda emitió en el mundo, aumentando exponencialmente su vulnerabilidad y dependencia externa en un lapso inéditamente corto. La ayuda de Madame Largarde evitó lo que parecía un inevitable default.

Argentina y Venezuela no fueron, no son ni serán países similares. Su construcción histórica, su composición social y su estructura económica son muy diferentes. Pero algunos aspectos de las administraciones de Macri y Maduro resultan llamativamente parecidos.

Populismo

En enero de 2018, en el Foro Económico Mundial en Davos, el Presidente Macri anunciaba “haber dejado atrás su experimento populista”. Ese mismo año Marcos Peña chicaneaba en un acto político en Quilmes: “El populismo se quedó sin votos y no acepta que es minoría”. Pequeñísima muestra para no cansar al lector de la permanente referencia y retórica que utiliza el gobierno en su señalamiento y diferenciación de la etapa kirchnerista como populista.

Muy recientemente, el prestigioso diario británico The Guardian encomendó a un equipo de científicos un amplio estudio sobre populismo. Los discursos de 140 líderes de 40 países fueron analizados por este grupo de expertos durante el lapso 2000-2018 para identificar el perfil “populista” de esos líderes y de esos países. ¿Cómo figuran en este estudio los malvados referentes populistas de los que nos salvó Cambiemos? “Not populist” (https://www.theguardian.com/world/ng-interactive/2019/mar/06/revealed-the-rise-and-rise-of-populist-rhetoric)

Narcotráfico

En su primer discurso ante la Asamblea Legislativa, durante marzo de 2016, el Presidente Macri fijó sus tres desafíos: “La Argentina con pobreza cero, derrotar el narcotráfico y unir a los argentinos”. Después de más de tres años a cargo del Ministerio de Seguridad, la Ministra Patricia Bullrich no puede explicar qué alquimia le permite conciliar un autodeclamado éxito en la lucha contra las drogas y el hecho de que, según sus colegas del Poder Ejecutivo en la Secretaría de Política Integral sobre Drogas (SEDRONAR), haya aumentado el consumo de estupefacientes durante su gestión (http://www.observatorio.gov.ar/media/k2/attachments/2017-10-05ZEncuestaZHogaresZconZcuestionario.pdf). A ver: si la gente consume más, los narcos vendieron más y las organizaciones criminales se enriquecieron más. Por más que le dé vueltas al asunto no se me ocurre de qué manera la gente puede consumir más drogas si cada vez hay menos. Tal vez la inversión de 50 millones de dólares en cuatro lanchas de guerra israelíes haya derrumbado drásticamente el ingreso de estupefacientes. Tal vez la invalorable colaboración de la DEA y sus locuaces agentes haya contribuido con el milagro. O tal vez sea simplemente un brutal error lógico o matemático de la Ministra.

Tapar todo lo posible los fracasos propios y profetizar apocalipsis y tempestades si triunfaran los rivales parece ser la única estrategia disponible. ¿Es posible construir semejante montaje? Estoy convencido de que Cambiemos tiene la capacidad y competencia para hacerlo. Y si la oposición no está a la altura de desenmascarar el embuste y la simulación, la República corre el riesgo de padecer cuatro años más de lo mismo.

Comentan que el Presidente Macri y varios de sus colaboradores cercanos son entusiastas de las tradiciones religiosas y filosóficas de Oriente. Sabrán entonces que según Budha hay tres cosas que no se pueden ocultar por mucho tiempo: el sol, la luna y la verdad.

* Dr. en Seguridad Internacional. Docente-Investigador de la Universidad Nacional de Quilmes

El Cohete a la Luna

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