Erotología de una política revolucionaria

Por Rodrigo Lugones

“Es necesario construir el futuro. Porque éste ha sido demolido por el capitalismo neoliberal y reducido a una promesa de mayor desigualdad, conflicto y caos; eso sí, una promesa en oferta. Este colapso de la idea de futuro es sintomático de la situación histórica regresiva en la que nos encontramos y no, como muchos cínicos de todo el espectro político nos quieren hacer creer, un signo de madurez escéptica. Lo que el aceleracionismo persigue es un futuro más moderno, una modernidad alternativa que el neoliberalismo es intrínsecamente incapaz de generar. El futuro tiene que partirse para abrirse de nuevo, liberando nuestros horizontes hacia las posibilidades universales que ofrece lo de afuera”
Manifiesto Aceleracionista

¿Podrá el aceleracionismo comprender los procesos de América Latina?

Habrá que, en nuestra militancia, construir nuestra propia búsqueda. Crear nuestra Erotología para una política revolucionaria. Las hermenéuticas del sujeto, o la sujeto, son del sujeto, son hijas del Uno, y sólo del Dos (como lo dijo Badiou) sale lo colectivo. El Dos es el número del Amor, a partir de allí puede pensarse y nacer lo colectivo. Más allá está el 3, el 4. Mucho más allá el 10. Y más lejos las masas. Que, organizadas, en función del Eros y del principio regulador de la igualdad social, pueden lograr grandes transformaciones sociales. Una suerte de imperativo categórico de la igualdad puede guiarlas en esta tarea, de la igualdad real, no sólo en Estados socialmente responsables, que, conservando la división de clases, administran democráticamente los fondos capitalistas para generar una mayor participación y ascenso social, es decir, redistribución. No hay que rechazarlos, desde luego, porque anidan allí esperanzas, identidades, pertenencias, sueños y construcciones, además de posibilidades puras de construcciones que los integren en una superación sintética. La revolución será un sueño del futuro. Tal vez digital. Tal vez será un sueño digital.

El legado leninista nos dejó, sobre todo, una enseñanza; al enemigo hay que derrotarlo. Debe ser anulado. No sólo contenerlo en una lucha por Hegemonías y Contra Hegemonías al interior de una sociedad formal burguesa, atrasada o no, es decir, una sociedad socialmente desigual.

El mayor problema del capitalismo es que el marxismo sigue siendo una verdad. Verdad que no fue superada, porque, no fueron superadas las condiciones que le dieron origen. Aún hoy el capitalismo existe y se reproduce, eso es inapelable. Avanza en espirales descendentes, pero siempre de manera caóticamente decidida.

La contradicción radical más explícitamente velada en éste contexto internacional es la necesidad inminente de un cambio económico y una nueva forma de organización social más justa e igualitaria, la paradoja, como decía, es que estamos cada día un poco más lejos de lograrlo. Nos chocamos frente a ésta verdad. Por un lado la necesidad de que, para que el ser humano no se devore así mismo y al plantea, haga algo distinto que producir y reproducir ominosas masacres orgiásticas, bombas, totalitarilismos velados, inmigraciones descontroladas, invasiones neo-coloniales, saqueos, ingenierías financieras opacas que, cuando ven la luz, muestran la pornografía que expresa la búsqueda de la creación de dinero sin trabajo, es decir, la extracción de “ganancias” sin la mediación del trabajo humano. Eso que Michael Hardt denomina el pasaje de la ganancia a la renta. Por el otro, la realidad efectiva más dura, al decir de Zizek, es más probable un cataclismo que un simple cambio de sistema económico.

Todo ese aparato corporativo, que está en Rostchild y en muchos otros lugares, en secretas reuniones que, a la Kubrik, celebran en sádicas fiestas sexuales perversas, el pequeño grupo que controla el mapa y nos lleva al exterminio, la arquitectura gubernamental que ha tejido la organización social contemporánea, la fuerza de los “cinco ojos”, los ejércitos que recrean poderosas herramientas de control, vigilancia y castigo súper-masivo a través de redes de entretenimiento que lxs proveen de información que luego constituirá Big-Data que será cruzada para que la sociología de las encuestas sea la reina de los festivales del “analitycs”, está puesto al servicio del control y el asesinato de la disidencia política y una excelente y fenomenal administración de las campañas del marketing: eliminar la disidencia, vender más y mejor. Psicometrías híper individualizadas. Saber y predecir qué piensa, siente, hace, o hará cada unx de lxs miles de millones de seres humanos del planeta. Éste es el ethos de la Big Data: vender, vigilar, castigar, controlar, predecir.

Al mismo tiempo se produce, planetariamente, una deflación internacional. Sobra de todo. Las cosas cada vez valen menos. Aparecen cripto-monedas que son generadas por algoritmos. Ya no alcanzan sólo los algoritmos simples, sino que surgen los algoritmos cuánticos y sus correlativos procesadores cuánticos. Aquellos que pueden lograr que las asociaciones de información que recogen los programas diseñados por la NSA (la patrulla cibernética que ve las emociones, reacciones, gustos, pareceres, y “pensamientos” que flotan en la web) configuren una complejísima trama para la creación de la “alternativa revolucionaria”.

Vivimos en el cypher-watergate de la vida cotidiana: es hora de que lo sepamos.

Hace poco un historiador publicó un libro donde llegaba a una drástica conclusión: Ningún cambio social y económico puede darse sin grandes derramamientos de sangre. Lo demás es maquillaje. Maquillaje que embellece, claro. Nunca lo olvidemos. Pero maquillaje. Cuando la lluvia neo-liberal riega los semblantes, el rouge bestial se corre, y el rictus, demacrado, re-aparece.

Las revelaciones de Assange y Snowden. La primacía política de las derechas internacionales. Los gobiernos nacional populares, deben llevarnos a revisar la idea clásica de la Revolución, porque toda revolución, ya lo dijimos más arriba, tuvo que destruir los edificios teóricos de las anteriores, incluso de las verdades más firmemente soportadas. Incluso sus vigas clásicas. Lenin lo logró en un país atrasado. Las cartas de Marx a Vera Zasulich aun no se conocían y el socialismo sólo podía lograrse en los países industrialmente desarrollados. Ocurrió lo contrario: Rusia, China, Vietnam, Cuba, Nicaragua, etc. Todos países “atrasados”, de la periferia. Mao tuvo que escribir su “Libro Rojo”, según Ruben Dri un compendio de citas que toman del Haiku, del Zen, lo suyo. Pequeñas frases que deben ser recordadas. No parrafadas y análisis. Divulgación en clave cultural entendible. Clara.

Los sesenta y los setenta confluyen en la compleja trama pos-posmoderna, vienen a decir lo que todavía no pudo realizarse. Re-significar legados como el de Guevara que es heredero de la tradición leninista. Un legado que viene a proponer que lo imposible no es imposible. Que lo imposible puede realizarse. La más maravillosa victoria popular que subvierte todos los valores subjetivos y objetivos de una época. Una excepcionalidad contingente pero profundamente necesaria. Eso es una revolución. Es la posibilidad de pensar que todo se puede cambiar. Que la tercera opción, que no está presente en la democracia meritocrática neoliberal contemporánea, no es la vía de la reforma liberal, o de la conservación reaccionaria (las ofertas entre las que debemos elegir según la propaganda enemiga del realismo capitalista), sino la tercera, la que señala que todas las opciones disponibles están obturando la posibilidad de pensar y entender que existen otras, que existen y que son posibles. En definitiva el legado de Guevara es el del amor y el de la esperanza de un mundo mejor.

Necesidad, inmanencia y telelología son conceptos de los que, releyendo vivamente la teoría marxista más creativa, serán despojados del corpus post-capitalista, dejando atrás todas las falsas críticas que el post-estructuralismo le ha arrojado a la dialéctica revolucionaria. La incompletud de Gödel, el No Todo lacaniano, y la Totalidad Abierta de Sartre, anticiparon mucho antes que nada es acabado. El nacimiento de nuevos sujetxs sociales no obtura el rol que pueda cumplir la clase trabajadora, sino, que éste será suplementado por demandas que, por añadidura, harán plural y democrática su dirección política y no manipulatoria, como la lógica laclausiana de lectura crítica del marxismo ha intentado imponer.

La correcta valoración de procesos sociales latinoamericanos nos aportará valores políticos nuevos, donde tres variables se inscribirán en una erotología posible para una política prometeica, una política post-capitalista. Erotología en el sentido del estudio del erotismo, de la fuerza de Eros, sin más, del Amor, como motor para transformaciones sociales y psicológicas indescriptibles. Eros, apasionadamente enlazadx con Prometeo, en su acto rebelde fundador, nos proveerá un horizonte de sueños que podrán crear lo inesperado. Por el contrario de quienes afirman que el “acontecimiento” no puede producirse deliberadamente, afirmaremos la política como el campo de producción del acontecimiento. Será posible entregar una política revolucionaria a los posibles de Morfeo (no para dormir el sueño de los justos, sino para soñar el sueño de lxs justxs). Sueños, Amor y Rebeldía. Democracia, Estado y Revolución.

Los algoritmos del poder, los motores de búsqueda, el bio-software, todas son herramientas controladas por la Razón Capitalista. La impresora 3D es la sepulturera del proceso industrial. Potencialmente contiene la posibilidad de la creación de productos que prescinden de grandes maquinarias y saberes sofisticados. El hombre y la mujer vuelven a crear sus propias herramientas, pero pueden también reproducirlas en serie. Las potencialidades instaladas del contexto contemporáneo garantizan objetivamente las condiciones para la llegada de un sistema económico post-capitalista, pero las conciencias de la época están infectadas por la razón cínica, como falsa conciencia ilustrada (lxs cínicxs desengañadxs que no creen en nada) o las almas bellas del cinismo (quienes se ven a sí mismxs demasiado puros como para mancharse con “el barro de la política y la sangre de la historia”). La razón cínica y el alma bella son los modelos de conducta inconscientes de la época, ambas hijas del realismo capitalista postcomunista; su ética es la ética de la dimisión (la renuncia es el denominador común de las posiciones de sujeto descriptas, la aceptación del estado de las cosas). Sin embargo, lxs hijxs de ésta época pueden romper con las conductas vicariantes. Hacer algo diferente. En última instancia, y a pesar de toda predicción psicométrica, de todo condicionamiento, vigilancia, control y castigo, es posible el acto liberador.

Esta transformación deberá arrasar con la barrera entre individuos y procesos sociales. Entre el yo, y el nosotros social. Deberá prescindir de la escisión Cultura/Naturaleza. Se trata de un cambio psicológico, económico, social, político y cultural de escalas planetarias y de magnitud nunca antes visto. No será posible pensar que las posiciones del o la sujetx y su subversión son reaccionarias frente a las filosofías de los cambios económicos y sociales, de la acción de la humanidad sobre los procesos sociales. Los cambios de posiciones de lxs individuxs deberán encontrar una síntesis con las transformaciones sociales. Entre las historias de lxs individuos, sus novelas familiares, se filtran, constantemente, los acontecimientos de La Historia. Las locuras son los síntomas de las épocas.

El feminismo como movimiento que expone profundas críticas a la noción de “propiedad privada” contiene una multitud de posibles que nos obligan a poner contra las cuerdas a nuestra manera de entender el mundo y ser en él. Es todo nuestro sistema de creencias el que está en juego en las demandas feministas. Nos empujan a revisarnos. En esa lucha podemos reconocernos. En esas nuevas formaciones ideológicas debemos pensarnos. Re-hacernos.

Agencia Paco Urondo

 

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