Escribas y bufones

Por Fernando Borroni

Hace unos días un grupo de intelectuales y artistas firmaron una solicitada apoyando al gobierno de Mauricio Macri, esto es ya conocido por todos.

Conocido es también que desde muchos sectores salieron a cruzar esa carta argumentando distintas opiniones, todas válidas por cierto. Luego surgieron las criticas a quienes criticaron ese texto, hasta el mismísimo presidente de la Nación salió al cruce y aseguró que luego de difundirse la carta, muchos firmantes sufrieron un “linchamiento digital” por manifestarse a favor del oficialismo. Y agregó: «Nadie, de ningún signo y por ninguna causa, debe ser acosado por sus ideas»… Sí, si. Como lo lee. Sí…no se les cae la cara de verguenza…

Una vez más el presidente manipula los hechos y lleva las controversias a terrenos embarrados donde puede sacarle provecho. Este gobierno es tan, pero tan autoritario que cuando alguien critica desde las redes o en el ámbito que fuese, sus políticas o sus dichos sale a victimizarse y habla de linchamiento, de desprecio a la democracia, etc. Lo dice el gobierno que ha encarcelado a ciudadanos por haber insultado al primer mandatario desde las redes. Pero…ellos son los democráticos. Ellos que manejan un ejercito de trolls para perseguir, acusar y estigmatizar. Sí… el nivel de hipocresía no resiste análisis alguno, sólo el más profundo desprecio.

Ahora bien. Quiero sumar una mirada más acerca de este escrito de los intelectuales y artistas macristas. Primero advirtiendo que, por supuesto, cada uno puede decir lo que quiera de quien quiera mientras pueda argumentarlo desde cierta honestidad intelectual y un sincero respeto.

No somos «nosotros», precisamente, quienes habitamos el campo nacional y popular, quienes cercenamos la mirada del otro y su accionar. Todo lo contrario. La historia es prueba de esto. Las listas negras, las nóminas de quienes debían ser desaparecidos, el cierre de medios de comunicación opositores, la persecución planificada y sistemática a quienes expresan «lo distinto» han sido y son patrimonio de la derecha.

Pero volvamos a la carta de los «intelectuales y los artistas del Cambio», para detectar en ella cierto grado de complicidad en las consecuencias de este modelo neoliberal. ¿Son conscientes los firmantes que su solicitada los hace cómplices del hambre, de la desocupación y del «industricidio» en la argentina? Y digo cómplices porque conociendo esta realidad elijen ocultarla y si no elijen hacerlo es porque no la conocen, entonces estamos frente a otro tipo de problema que un “intelectual no debería ignorar”… En su escrito no mencionan la palabra hambre, ni desempleo, ni indigencia, ni caída del consumo, ni represión, ni presos políticos, ni endeudamiento, evidentemente el intelecto de estos intelectuales tiene un límite más que evidente y preocupante.

Cuando uno lee este escrito lleno de mentiras comienza a dudar de que los intelectuales firmantes sean tal y que los artistas acunen aun en su ser, algún rasgo de sensibilidad que siempre es recomendable en un artista.

Que un intelectual asegure, como lo hacen en este escrito mamarrachesco que «este gobierno es respetuoso de las libertades publicas y del estado de derecho», demuestra que su intelecto esta en franca decadencia o que lo están poniendo al servicio de un poder elitista, tan elitista que los aleja de la realidad. Le ponen su rúbrica a la construcción de un pensamiento único, a un relato del régimen que garantice profundizar el saqueo en nuestro país.

Sólo un intelectual alejado de toda inteligencia emocional capaz de reconocer los sentimientos propios y los ajenos puede sostener semejante barbaridad. O en todo caso deberá asumir que ha puesto su supuesta inteligencia al servicio de la razón de un poder que busca atontar a las masas populares y destruir toda inteligencia que parta del pleno conocimiento de lo que pasa.

Debo confesar, antes de continuar, que suelo ser un enemigo acérrimo de todos aquellos que se autodenominan intelectuales, porque por lo general o son ellos mismos quienes se ayornaron con ese «título de una nostálgica aristocrática» o se los ha determinado una clase que previamente se autodefinió como pensante por encima de otra a la que no cree capaz de esa virtud.

«El gobierno de Mauricio Macri respetó la división de poderes y se abstuvo de utilizar las herramientas del Estado para fines partidarios. Un ejemplo de ello fue la gestión de los medios públicos…», aseguran. ¿Nos están jodiendo? ¿Lo dicen de verdad?

Criticar esta “mamarachesca propaganda” (porque difícil es caratularlo de otra cosa) no es poner en discusión su derecho a expresar lo que quieran, lo que indigna es el nivel de ninguneo de la realidad y la mentira planificada que este texto significa y que la sostienen abiertamente porque creen estar perfumados de cierta honestidad intelectual.

¿Qué textos han leído estos intelectuales? La constitución seguro que no. ¿Cuán abarrotados de libros, de tesis están como para que no les quede al menos una rendija por donde mirar que sucede?

Marcos Aguinis es uno de los firmantes, el mismo que en el 2015 aseguró que Hebe de Bonafini y Estella de Carlotto eran “seres despreciables”, el mismo que afirmó que cuando Videla llegó al poder muchos argentinos se vieron aliviados (entre lo que seguramente se encontraba) y el que en la misma nota más tarde agregó: «Macri no necesita enriquecerse, es rico». ( Que nivel de análisis para semejante intelectual)

¿Por qué lo nombro y hago esta cita? Para decirles que todos han nacido de un mismo huevo, el de la serpiente. Algunos disfrazados de intelectuales, otros de actores, otros de cineastas y otros de políticos. Pero insisto, el problema no es que opinen, el problema es la mentira intencional para garantizar un status quo de saqueo al pueblo argentino, que busca confundir y manipular la realidad.

Pero no sólo con intelectuales se ha sostenido esta solicitada, sino también artistas y cineastas. Todos ellos aseguraron que: «En este gobierno encontramos un interlocutor dispuesto a escuchar…pasamos a una relación respetuosa del pluralismo y de la privacidad de los ciudadanos…En 2015 se inició un proceso de drásticos cambios para transparentar las acciones de gobierno. Se buscó recuperar el valor de la honestidad…y el Poder Ejecutivo respetó el accionar independiente de la Justicia para sancionar a quienes cometieron delitos»

Así como se lee. Firmado por artistas…

Me pregunto de estos artistas: ¿cuál es su arte, cuál es su estética, cuáles son sus musas inspiradoras, cuáles son sus percepciones y sus emociones para sostener semejante mentira frente a los ojos de todo un pueblo? … Quizás me educaron mal en la idea de aquello que llamamos arte. El arte libera, el arte se atreve, el arte rompe las formas, desafía a diario a la creatividad, tiene coraje, integra. El arte milita la vida en todas sus formas. El arte puede ser tan inmenso como el mundo de la imaginación sin límites, lo que jamás puede ser es un dispositivo de la muerte…porque entonces dejó de ser arte y estos tipos artistas. Y no precisamente por pensar distinto, que nadie se llame a engaño, sino por matar el pensamiento negando la vivencia.

Déjenme decirles, con todo respeto o no, que aquellos intelectuales y artistas al servicio de un poder autoritario que hambrea y reprime a su pueblo apenas son escribas y bufones, que ni el coraje tienen para ser ellos los que manden a un pueblo a la guillotina, entonces le dan los argumentos supuestamente conceptuales para que el verdugo ejecute. Más que nauseas dan tristeza…

30/07/19

Un comentario

  • Rolando Revagliatti dice:

    «aquellos intelectuales y artistas al servicio de un poder autoritario que hambrea y reprime a su pueblo apenas son escribas y bufones, que ni el coraje tienen para ser ellos los que manden a un pueblo a la guillotina»
    (escuchar la columna de Borroni de lunes a viernes, por la mañana, en la AM 750)

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