Experiencia inédita. Pandemia coronavirus

Por Clara Schor Landman*

Clara Schor Landman sostiene que la pandemia del COVID-19 es una experiencia inédita que marca un antes y un después, tras la cual ya nada va a ser igual. ¿Qué decir?, ¿qué hacer? Por ahora saber perder saberes, creencias, costumbres, estilos de vida. Y se pregunta: ¿Será posible un cambio cultural, reemplazar los criterios de la política capitalista por criterios de políticas sociales?

I.

¿La lógica del capitalismo estalló? ¿La naturaleza biológica desparramó su faceta destructiva para los seres humanos? ¿Fue sorpresa o previsible? Sabemos poco, casi nada. Por ahora sabemos que es necesario el aislamiento, nuevas costumbres de higiene, un tiempo de cuarentena para reducir la reproducción del virus.

No hay remedios, ni vacuna todavía. Los servicios de salud desbordan de enfermos, escasean los insumos se selecciona la modalidad de atención por edad- los más jóvenes van primero… Médicos, enfermeras, camilleros también contagiados. Espantosa sensación de indefensión subjetiva y social, un enemigo convive con nosotros, sin distinción nos toma a todos por igual.

Un enemigo invisible nos goza, nos arrebata la posición subjetiva-elegir, decidir- impone cuarentena. Torsión de la posición de sujetos a posiciones de objetos- nos deciden según el capricho de la peste. Sin defensa frente a lo Real imposible de simbolizar, horrible de soportar frente a peligros de contagio en escala geométrica y riesgos de muerte.

Recordaba que hace un tiempo, Jorge Alemán manifestaba que cualquiera que sea la posible caracterización del capitalismo, en su mutación neoliberal, hay un hecho que se impone: el carácter ilimitado del mismo. Se comporta como una fuerza acéfala, que se expande ilimitadamente hasta el último confín de la vida.
Mutación neoliberal, como capacidad de producir subjetividades que configuró un paradigma individualista, empresarial, competitivo y gerencial de la propia existencia.

II

Marzo 2020, se desbarajustó el paradigma neoliberal, la peste muestra que es condición necesaria y suficiente estar unidos, solidarios y cada uno en su casa con la finalidad común de ser parte responsable del conjunto social para reducir la expansión del coronavirus. Ya no se trata de «gente», ni de «vecinos», sino como lo señaló J. Butler, «nosotros- entre otros- el pueblo es una enunciación que busca dar lugar a la pluralidad social que nombra»

Es decir, finalidad común y subjetiva para reducir el goce- satisfacción mortuoria- de la pulsión que ejerce sobre nosotros la fuerza bruta de la peste.

Pueblo responsable, ciudadanos responsables en conjunción con un Estado responsable.

La experiencia que estamos transitando ya da señales; por una parte, se evidencia que el neoliberalismo no sabe y no le interesan las catástrofes humanas, sigue la lógica de la empresa, de las finanzas, rechaza al Estado responsable de la salud, la vivienda, la educación y el medio ambiente como derechos ciudadanos.

Por otra parte, estamos frente al problema que algunos irresponsables abusan de los derechos, renuncian a su responsabilidad y se disponen a correr riesgo para otros y para sí mismo.

Los medios de comunicación también tienen responsabilidad social; sin embargo, a veces se esfuerzan en dar sentido, argumentos falsos que parecen verdaderos en lugar de informar a la común-unidad: Conjunto de personas que se juntan e interactúan debido a valores, problemáticas comunes.

III

Así como el capitalismo instauró la premisa «todo es posible», «todo está permitido», en este momento el Estado, a raíz del coronavirus mundializado, instala la premisa inversa: «no todo es posible». Prevención, restas, regulaciones, privaciones, límites, cambios en las formas de vivir de cada uno, tanto como de los conjuntos sociales, controles y sanciones para quienes no colaboren en la responsabilidad compartida.

Experiencia inédita, marca un antes y un después, ya nada va a ser igual ¿Qué decir?, ¿qué hacer?

Por ahora saber perder. Saber perder saberes, creencias, costumbres, estilos de vida.

Con el saber perder, ¿Sería posible un cambio cultural: reemplazar los criterios de la política capitalista por criterios de políticas sociales? ¿Otras articulaciones entre el fantasma de cada uno y los imaginarios colectivos?

Principios sociales en tensión con los principios del capital. Necesarias construcciones de otras narrativas para la época.

IV

No sabemos. Dos referencias para la problemática planteada:

«Generar una cultura implica ejercer poder. No hay sociedad sin conflicto de poder»
Gramsci.

«Responsabilidad social en la vida democrática, es prestar servicios a la sociedad ligado al compromiso individual necesario con su propia sociedad».

«A la responsabilidad social se la mide por el impacto que una decisión del sujeto tiene en la sociedad.»
Aristóteles

Buenos Aires, 26 de marzo de 2020

*Psicoanalista. Dra. Ciencias Sociales UBA
Investigadora CLACSO
Prof. UNDAV

 

La Tecl@ Eñe Revista Digital de Cultura y Política
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