Facebook, el negocio de pescar incautos y espiar

Por Emilio Marín

Mark Zuckerberg tuvo que declarar en el Congreso de EE.UU. por escándalos en que se vio envuelto Facebook. Una empresa próspera, ligada al espionaje.

Facebook nació en 2004, creada por el estudiante de Harvard, Mark Zuckerberg, como red de uso de esa casa de estudios, luego extendida a otras universidades como Boston y MIT. Dos años más tarde se convirtió en una red social, difundida a todo el mundo mediante la web.

Zuckerberg tuvo dos socios originales Peter Tiel y Jim Breyer, también de Stanford University, abogado el primero e inversionista en medios y tecnología el segundo. Al crecer como negocio, FB tuvo más herramientas y aplicaciones, y acumuló más capital e importancia social y política.

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Así, de los primeros millones de usuarios de habla inglesa pasó también al de español, donde hoy cuenta con más de 350 millones de usuarios. Mensualmente la usan 2.167 millones de usuarios.

FB sufrió el impacto de escándalos mundiales que había generado. Zuckerberg tuvo que comparecer en el Congreso norteamericano el 10 y 11 de abril pasado, por el affaire Cambridge Analytic. Este lío había comenzado el mes anterior, cuando The New York Times y el británico The Observer publicaron que directivos de CA en un video grabado en Channel 4 de Londres admitían haber influido en elecciones varias, desde Estados Unidos hasta Argentina, mediante el empleo de data de Facebook.

Un profesor de la Universidad de Cambridge, Aleksandr Kogan, había obtenido mediante encuesta los datos de 270.000 usuarios de FB y los vendió a Cambridge Analytic, quien los amplió a 50 millones. Con esa información sobre perfiles, gustos, opiniones, prejuicios, etc, la empresa intervino a favor de Donald Trump en los comicios de 2016. El magnate había contratado a CA pagando 6,2 millones de dólares, por la utilidad para su proselitismo. En esa firma era inversionista su entonces jefe de campaña, Steve Bannon.

Zuckerberg no salió bien parado del interrogatorio de varios congresistas. Por ejemplo no supo contestar en cuántas plataformas ajenas a su empresa están los “like” y “compartir” de Facebook, lo que amplifica su llegada.

Quizás las preguntas incómodas de esos legisladores no eran muy puras pues podían obedecer a otros medios concentrados de (in) comunicación. Hace años que CNN y Fox, adversarios entre sí, reclaman a EE.UU. mayores controles sobre los negocios de FB e Internet.

Tres debates.

La primera consecuencia negativa para el emporio de Zuckerberg fue que el valor de sus acciones cayó 7 por ciento. De todas maneras no hizo mucho impacto pues en 2012 valía 104.000 millones de dólares y hoy 50 por ciento más.
No es la primera vez que Facebook está en la picota. Ya en 2008 hubo denuncias de su involucramiento con la CIA y el Pentágono. Más tarde debió retroceder frente a sus usuarios, tras pretender cambiar las reglas de juego y quedarse para siempre con la data de éstos. Se incentivó la competencia interimperialista, cuando la demócrata Hillary Clinton denunció la intromisión rusa, no comprobada, a favor de Trump en los comicios de 2016, que ahora debería releerse en clave de Cambridge Analytic y no moscovita.

¿Facebook es culpable de la entrega de datos a CA? Sí. Zuckerberg admitió su error y prometió cambiar esa metodología.

El primer debate gira en torno a si efectivamente podrá cambiar ese tráfico de data de los millones de usuarios. No lo hará, porque se pegaría un tiro en el pie o en la sien. Su negocio es facilitar las ofertas y ventas de miles de compañías con sus millones de usuarios-clientes, cuyos gustos, bolsillos y necesidades conocen mejor que ellos porque los han moldeado a sus valores de mercado. Facebook es un gran negocio y lo seguirá siendo, más allá que algunas franjas más jóvenes migren a Instagram u otras redes. A lo sumo su dueño principal tratará de no ofrecer flancos tan alevosos como en el caso CA.

El segundo debate, muy ligado al anterior, es cultural. ¿La humanidad, o gran parte de ésta, seguirá estupidizándose como hasta ahora, pasando en Facebook tantas horas de su día, subiendo fotos sin ton ni son, dando la data de sus comidas, preferencias electorales y hasta sexuales, dialogando con quienes no conoce, comprando sólo porque la moda lo indica, etc?
El tercero tiene que ver con la seguridad de las personas, o dicho desde el ángulo inverso, del espionaje de la CIA y 16 agencias de seguridad estadounidenses y sus relacionadas de Israel, Reino Unido, Francia, etc.

Entre los tres fundadores de la compañía, estuvo Jim Breyer, relacionado con la Asociación Nacional de Capital de Riesgo (NVCA), donde se dan cita inversionistas ligados a los servicios de inteligencia. Una de las ampliaciones de capital de FB fue piloteada por Greylock, asociada a In-Q-Tel, una firma de la CIA para explorar tecnologías de vanguardia para su plan de dominación mundial. Empresas ligadas al espionaje, como Microsoft, adquirieron partes minoritarias del paquete de Facebook.
El usuario cree que esa red es para contactar amigos y contarles cómo se siente en la vida, pero en la práctica es como pez en una pecera, vigilado todo el tiempo por Big Brother.
No es una historia lejana. Aparte de ser usuarios de FB, los argentinos fuimos parte de las andanzas electorales de Cambridge Analytic. El jefe de Gabinete tiene una Unidad de Opinión Pública y un regimiento de trolls. Y hay un proyecto de reforma procesal penal que el CELS y otros organismos objetaron por ser “alarmante que el juez ordene la vigilancia acústica de conversaciones privadas del imputado que tengan lugar fuera del domicilio de cualquiera de los interlocutores, la vigilancia remota de los equipos informáticos y la vigilancia a través de dispositivos de seguimiento y de localización”. El autor es Marcos, no Mark.

laarena.com.ar

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