Fernández-Fernández y Sun Tzu

Por Sergio Cancio

Sun Tzu es un famoso filósofo oriental y un estratega militar chino. Y es famoso porque escribió, probablemente, el libro más influyente sobre estrategia militar de la historia de la humanidad, hace 2500 años atrás. Han sido tan importantes y tan versátiles sus consejos sobre estrategia, que esos consejos que originalmente eran sobre estrategia militar también han sido adaptados a la estrategia, por ejemplo, del mercado, es decir, la estrategia de los empresarios para su éxito comercial. Digamos también que sus consejos pueden aplicarse, tranquilamente, a cualquier deporte. Y por supuesto, sus ideas han sido aplicadas, mil veces, en la estrategia política.

El nombre del libro de Sun Tzu es un nombre pomposo y controvertido: “El Arte de la Guerra”. ¿Cómo es que hacer la guerra es considerado un arte? ¿Es posible? Cuando algo es difícil de manejar… suele decirse que es un “arte” hacerlo bien, aunque el resultado de ese arte sea algo tan terrible como la muerte. Choca un poco la idea de que un filósofo, y sobre todo uno oriental, uno chino, como Sun Tzu, sea un artista de la muerte, un artista de la guerra. La verdad que uno se imagina a los filósofos y sobre todo a los orientales como gente de paz, un tanto jipis, si se quiere. Pero está claro que este no es el caso.

Sun Tzu tiene mil consejos prácticos, muy prácticos para ganar una batalla. Pero hace hincapié muy especialmente en uno en particular: el efecto sorpresa. Según otro gran estratega, Karl Von Clausewitz, el efecto sorpresa crea en los adversarios la confusión y el desaliento. Enfatiza el efecto psicológico: la sorpresa quita al enemigo la posibilidad de reflexionar inmediatamente. Según los principios del ejército yanqui: se trata de golpear al enemigo en un momento, o lugar o de una manera para lo que no estaba preparado dicho enemigo. Por eso, la sorpresa puede cambiar decisivamente el equilibrio de poder. Y en ese sentido, la sorpresa constituye la base de todas las iniciativas. “Todo lo inesperado tiene un gran efecto” (Federico el Grande).

La dupla Fernández-Fernández conmocionó a toda la política este sábado por la mañana. No a todo los argentinos (muchos argentinos no saben quién es Alberto), pero si a toda la política. Ese efecto sorpresa iba dirigido a sus adversarios, e incluso, a sus posibles aliados.

Su adversario principal, el macrismo, necesitaba de Cristina como candidata a presidenta. El macrismo no tiene nada que sostener, nada que ofrecer, porque no hay un solo numero que hable bien del gobierno; excepto, que ellos se han plantando duramente, categóricamente, como la alternativa a Cristina; pero ahora eso se les escapa entre los dedos: Alberto no es Cristina. Alberto expresa uno de los sectores más críticos al kirchnerismo. Alberto se fue del kirchnerismo criticándolo, y lo critico por más de 10 años. Alberto critico a Cristina cuando Alberto tenía menos poder que ella, se imaginan lo que puede hacer teniendo más poder que ella…? Y ellos, los macristas, lo saben. Saben que Alberto cierra, bastante, la grieta que ellos necesitan.

Alberto no es Cristina, él es capaz de acercar aliados que ella no. Como los gobernadores que hasta el sábado estaban con Alternativa Federal. Hoy Schiaretti, Pichetto, Urtubey y Lavagna se sienten solos, le soplaron los aliados. Hasta tal vez pierden a su principal referente: Sergio Massa. Que se ve seducido y en negociación con la dupla Fernández-Fernández. Pero aún si eso no fuera así, haber logrado que muchos gobernadores se acerquen a la dupla Fernández es crear, sin dudas, un escenario electoralmente muy favorable para la dupla; pero, sobre todo, y más importante aún, también muy favorable para gobernar. Gobernar un país en esta situación económica necesita tener la mayor cantidad de aliados posibles, y parece que la formula de la sorpresa lo está logrando.

¿Por qué la candidata que estaba mejor posicionada en las encuestas dio un paso al costado y le cedió un lugar a otro? Hay muchas especulaciones sobre eso… son validas todas. “Porque esta judicialmente muy arrinconada…” dicen algunos. “Porque está muy cansada emocionalmente y tiene sobrados motivos personales para no asumir nuevamente la responsabilidad presidencial…” dicen otros… “Como un acto de renunciamiento histórico para calmar la grieta social y político de la que también fue responsable…” dice sus más fieles seguidores. O simplemente…porque esa es la mejor jugada política que encontró para desarmar a su rival… tal como aconsejaba Sun Tzu… creemos algunos.

¿Ustedes… qué piensan?

La Quinta Pata

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