
| The Forestal Land, Timber and Railways Company Limited fue una empresa inglesa que se instaló en Santa Fe en 1906 por una cesión de tierras que la provincia hizo para saldar una deuda con otra empresa británica. La empresa explotó durante sesenta años casi dos millones de hectáreas de bosques de quebracho más importantes del planeta, que se alzaba en el Chaco austral. Lo que quedó fue un páramo incultivable, decenas de pueblos fantasmas y el recuerdo del horror en miles de argentinos y sus descendientes. |
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La
Forestal es el nombre de una empresa argentina de capitales extranjeros
que manejó buena parte de la actividad política y económica de un sector
del norte argentino a fines del siglo XIX y a principios del siglo XX. Su
nombre es tristemente recordado por haber significado la destrucción de
una parte importante de los recursos naturales, la explotación de sus trabajadores
y los oscuros contactos con el poder de turno.
La devastación natural
Esta empresa de origen inglés, pero además con capitales franceses y alemanes,
fue iniciada en 1872 a raíz de un empréstito perjudicial que la Argentina
obtiene con la empresa Murrieta de Londres. Esta firma llevó a la desastrosa
explotación de 1.500.000 hectáreas de quebrachales en el Chaco Austral (norte
de la provincia de Santa Fe, sur de la provincia del Chaco y noreste de
la provincia de Santiago del Estero). Según algunas versiones, la explotación
llegó hasta la zona de El Impenetrable chaqueño. La empresa exportaba postes
y durmientes para el ferrocarril, rollizos y, esencialmente,
tanino.
Mecanismos espurios
La firma se propagó y llevó adelante el usufructo, a saber: compra de tierras
a precios miserables, subsidios de la Nación y de las provincias sin pagos
de devoluciones y constantes sobornos a funcionarios públicos. Un caso por
antonomasia era el de Lucas González, quien era uno de los representantes
de la firma Murrieta en el país pero, a la vez, era el funcionario nacional
encargado de negociar con la misma empresa sobre los alcances de la misma.
Estado dentro de un Estado
La Forestal resultó ser un gran negocio para sus múltiples dueños que contaba
con ferrocarriles, puertos propios y pagaban a sus vapuleados trabajadores
con vales que éstos a su vez debían de canjear en los almacenes de la mismísima
empresa. El caso alegórico fue de Aniceto Barrientos de Villa Ana (Santa
Fe) que, durante su vida de asalariado en la empresa, fue contabilizando
cuántas veces recibía el mismo vale con el mismo número y llevando la anotación
en un cuaderno registró 137 veces. La Forestal además tenía una fuerza propia
de represión, la "gendarmería volante", financiada por la propia empresa
y armada y uniformada por el gobierno provincial del gobernador Enrique
Mosca quien sería luego candidato a vicepresidente por la Unión Democrática
en 1945.
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Las huelgas: muerte y represión
Las grandes luchas obreras contra la empresa comenzaron en 1919 y que contaron
con la colaboración de los anarquistas de la FORA además de socialistas
y sindicalistas libres. La primera huelga en el mes de julio fue en reclamo
de un aumento salarial, jornada de solo 8 horas de trabajo y suspensión
de masivos despidos compulsivos. La segunda huelga, se produjo entre diciembre
de 1919 y enero de 1920 en la cual el gobierno nacional movilizó a soldados
del Regimiento de Infantería Nº 12 de Rosario con asiento en Rosario. La
tercera huelga en La Forestal del año 1922 fue la más importante y culminó
con una salvaje represión, lo cual la "gendarmería volante" y otras formaciones
parapoliciales impunemente patrocinadas por el gobierno de Hipólito Yrigoyen
actuaron despóticamente con un saldo de centenares de muertos y 19 dirigentes
huelguistas condenados a la cárcel. En el cuaderno del capataz Aniceto Barrientos
registraba lo siguiente: "a los muertos los apilaban uno sobre otro, le
clavaban el cuchillo en la nuca por si estaban vivos, desde ese día tenía
miedo de volver a trabajar porque nos miraban con odio, como si fuéramos
perros sarnosos".
El final de la empresa
La firma se retiró del país en el año 1966 debido a la brusca caída de los
aranceles internacionales de la madera y el tanino reemplazado por nuevos
productos. La Forestal dejó graves consecuencias económicas, ecológicas,
y humanas. La acentuación de la tala del quebracho para la ganancia capitalista
agotó ese recurso natural, en lo humano y económico el 95% de sus trabajadores
no pudieron jubilarse, muchos perdieron sus hogares, las industrialización
fue destruida y los pueblos se empobrecieron y su gente alimentó los suburbios
de las grandes ciudades creando villas miserias.
Consecuencias
del negocio forestal
Santa Fe perdió casi el 90% de sus bosques [2004]
Los bosques y montes naturales
de la provincia de Santa Fe apenas representan el 14 por ciento de los existentes
en 1935. Eso es lo que se desprende del reciente informe de la Secretaría
de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación que comparó las cifras
que pintan el paisaje de la deforestación impune que se generó en los últimos
setenta años. Una pérdida varias veces millonaria en dólares que ningún
gobierno provincial reclamó a favor de los santafesinos. Al contrario, a
lo largo de la historia del siglo veinte, el Estado ha pagado precios muy
altos por las tierras yermas, consecuencia de la depredación que generaron,
fundamentalmente, dos grandes empresas: La Forestal, en el norte, y Celulosa,
en el sur. Ambas firmas tuvieron un poder político superior al de los gobiernos
locales que debieron controlarlas y que siempre obedecieron sus reclamos.
Ahora que varios legisladores plantearon la necesidad de cuidar lo poco
que queda de la flora autóctona también sería bueno que alguien, aunque
sea una vez, reclame por los daños ocasionados a la población a través de
la explotación irracional de la naturaleza.
El informe
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El trabajo fue realizado por
la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación y el Instituto
Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), en el marco del Programa de
Acción Nacional de Lucha contra la Desertificación.
De 1.100.000 kilómetros cuadrados de bosques naturales que contabilizó el
censo forestal de 1935 sólo quedan poco más de 330.000. En aquel entonces,
el 39 por ciento del territorio nacional estaba cubierto de bosques; hoy,
la superficie boscosa no llega al 12 por ciento.
"Un problema grave que estamos teniendo es la expansión desordenada de las
fronteras agrícolas. Para frenar esta situación vamos a impulsar subsidios
para quienes protejan los bosques y, aunque el Estado nacional no tiene
injerencia directa sobre los recursos naturales (porque son patrimonio de
las provincias), vamos a promover una ley de ordenamiento territorial, para
asignar cantidades de hectáreas para cada uso", dijo Atilio Savino, titular
de la Secretaría de Ambiente, que depende del Ministerio de Salud.
"Se están sacrificando superficies ricas en biodiversidad, destinándolas
a fines bendecidos circunstancialmente por vaivenes del mercado de efímera
duración. Se está extendiendo la frontera agropecuaria a fuerza de arrasar
bosques y selvas y desplazar importantes comunidades rurales. Creo que debemos
avanzar hacia una ecología social, a través de procesos productivos más
sustentables", agregó el titular de esa cartera, Ginés González García.
El informe advierte, a su vez, que en esta pérdida de biodiversidad, en
este empobrecimiento cualitativo de nuestros bosques, se juega la suerte
del 40 por ciento de sus especies vegetales y animales. De hecho, ya hay
unas cuantas amenazadas: corren peligro de extinción, entre otros, el pino
paraná y el palo rosado, en Misiones; los lapachos, las quenoas y el roble
amburana, en la selva de Yungas; el palo santo y algunas especies de quebracho,
en el Chaco; y los alerces y algunas araucarias y cipreses, en el Sur.
Cada año, todavía, se desmontan unas 30.000 hectáreas de bosques. "Nosotros
aseguramos que son muchas más. Estamos documentando qué está pasando con
el 30% de bosques que nos queda y recibimos a diario denuncias sobre el
tema. En Salta, hasta se están vendiendo reservas ecológicas para sembrar
este cultivo", alerta Emiliano Ezcurra, de Greenpeace. Los lugares más castigados
son las selvas de Yungas y la misionera, el monte chaqueño y Tartagal, en
Salta.
El caso santafesino
En 1935, la superficie de bosques y montes naturales en la provincia de
Santa Fe sumaba 59 mil kilómetros cuadrados.
Hoy, en 2004, apenas 8.253 kilómetros cuadrados.
Solamente el 13,98 por ciento de lo que había siete décadas atrás.
Es decir que se perdió el 86 por ciento de lo que había.
¿Quién se hace responsable por esos 50.747 kilómetros cuadrados de bosques
y montes naturales que ya no existen en la provincia?.
¿Cuánto dinero representa semejante superficie que tuvo, además, un costo
ecológico, sanitario y social de proporciones para los habitantes de Santa
Fe?.
Detrás de ese saqueo también existe una historia de permisos otorgados por
el propio Estado a favor de la explotación irracional de los recursos.
Asimismo se verifica un mínimo control de las ganancias que obtuvieron las
grandes empresas dedicadas a la extracción y comercialización de los árboles.
Se cobraron impuestos mínimos en relación a los excedentes que tenían esas
firmas y, a posteriori, se pagaron altos precios para la reestatización
de territorios convertidos en virtuales desiertos.
Hacia mediados de los años noventa, el cálculo de lo que solamente fue explotado
por La Forestal estiraba la cifra del costo ecológico a 3 mil millones de
dólares.
Nadie reclamó por esta legítima acreencia que tiene el pueblo santafesino.
Esos 50.747 kilómetros cuadrados de bosques y montes naturales que ya no
son, forman parte de tres procesos de explotación irracional de los recursos
naturales: el quebracho colorado en el norte, el eucalipto blanco en el
sur y el talado indiscriminado que ahora sirve de base para plantar soja
en regiones que antes poseían una gran diversidad natural.
La Forestal
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Treinta y siete cajas de hierro
partieron del puerto de Liverpool el 10 de marzo de 1874, embarcadas en
el buque "Gassendi". El destino era Santa Fe, traían 180.187 libras esterlinas.
Era el total de un empréstito celebrado por la firma londinense Murrieta
& Compañía y el gobierno de la provincia con el objetivo de conformar el
capital inicial del Banco Provincial de Santa Fe.
El crédito se había firmado el 22 de junio de 1872 y el apoderado de la
prestamista era el doctor Lucas González, quien luego también arbitraría
de representante del Estado santafesino a la hora de saldar la deuda.
En julio de 1881, la deuda era de 110.873 libras esterlinas y 3 chelines.
La provincia, a sugerencia del polifuncional Lucas González, decidió pagar
ese compromiso con tierras fiscales.
Se le otorgaron, entonces, 668 leguas de territorio. Fue por medio de una
ley de la propia legislatura santafesina sancionada el 5 de octubre de 1880.
"Los capitalistas de Londres cumplían a conciencia con su función, como
que eran hombres de una nación imperialista; la responsabilidad debemos
buscarla -a esta altura del estudio que realizamos- en tierra argentina,
y a ella es ajena el pueblo, gobernado por el régimen de una democracia
permanentemente escamoteada", escribió Gastón Gori en su imprescindible
"La Forestal. La tragedia del quebracho colorado", editado en 1965.
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La escritura debía ser firmada
por el mismísimo Juan Bautista Alberdi que intervenía a nombre del gobierno,
pero no lo pudo hacer por problemas de salud. Lo reemplazó un inglés, Federico
Woodgate. Junto a Lucas González, firmaron "la entrega del Chaco santafesino
en una extensión de 1.804.563 hectáreas".
El gobierno cobró 1.002.594 pesos, pero devolvió en juicios reivindicatorios
la suma de 3.212.190 pesos.
Así nació la Santa Fe Land Company, después Compañía de Tierras, Maderas
y Ferrocarriles La Forestal Limitada, después La Forestal Argentina Sociedad
Anónima de Tierras y Maderas y Explotaciones Comerciales e Industriales.
En 1915, un diputado provincial de Santa Fe, Romeo Saccone, salió en defensa
de La Forestal diciendo que "pretender gravar con un sistema impositivo
elementos primordiales del progreso, cuando precisamente el Congreso Nacional
para ayudar toda iniciativa privada, suprimió totalmente los derechos a
la importación de rieles, no sería digno de una provincia que pretende y
con razón ser uno de los exponentes más firmes del adelanto y de la civilización
en este país". Esos eran los empleados de la empresa.
La
ForestalUn hachazo a la dignidad del hombre - Crónica cantada - Intérprete: Enrique Llopis Texto: Rafael Ielpi Relatos: Emilio Lenski Música: Jorge Cánepa – J. L. Bollea Pistas 01- La esperanza (Camino a Tartagal) 02- El desencanto (Vámonos al Chaco) 03- La bailanta (Tres veces a la semana) 04- La huelga (Aquí estamos con la huelga) 05- La represión (Vienen los mercenarios) 06- Llegada del 12 07- El amor (Tan sin palabras) 08- Los ferroviarios (Hasta morir o vencer) 09- La tortura (Color tierra) 10- El incendio (¿Por qué no hacemos igual?) 11- El éxodo (Se acabó la vida, compañera) 12- Crónica de un olvido (Clic en la imagen para descargar, formato wma 42 Mb) |
En 1965, cuando los ingleses
decidieron retirarse del latifundio, el gobierno de la provincia decidió
pagarles 2,5 millones de pesos la legua cuadrada de peor calidad y 3,75
millones de pesos por legua cuadrada de estancia. Decía Gori que con esto
"siguen haciendo los ingleses sus negocios millonarios, mientras en esferas
gubernativas se exhibe como un triunfo, lo que es una nueva conquista de
la compañía que acumula ganancia sobre ganancia".
La empresa tuvo su propia bandera, su policía brava, sus ciudades, puertos
y ferrocarriles, moneda propia y más de 20 mil trabajadores, entre los que
no se contabilizaron los diputados, comisarios, jueces de paz y otros influyentes
funcionarios que recibían distintos favores de la empresa, como queda dicho.
Hubo poblaciones que recibieron los nombres de algunos presidentes del directorio
de la empresa, como sucedió con Patrick Ogilvie Campbell, que le prestó
su apellido al lugar en donde suele vivir el ahora senador nacional Carlos
Reutemann, Llambí Campbell.
La Forestal explotaba también campos en los departamentos del centro y sur
provincial, como San Martín, Belgrano y General López. Un dominio sobre
la mayoría del territorio santafesino.
Mientras tanto le pagaba a la provincia 300 mil pesos en moneda nacional
pero tributaba casi 9 millones de pesos a la corona británica, según el
balance del año 1916.
Entre 1947 y 1957, las ganancias de la empresa se calculaban en 50 millones
de dólares y hacia 1963, sus excedentes eran del orden de los 750 millones
de pesos nacionales.
En forma paralela, desaparecía el quebracho, se cerraban las fábricas y
crecía la desocupación y las poblaciones iniciaban el exilio interno.
También estuvieron las huelgas heroicas de los obreros y hacheros de 1919
y 1921, salvajemente reprimidas y algunas denuncias contra la explotación
en la legislatura provincial durante los años cuarenta.
Gastón Gori se lamentaba en 1965 que "en más de 2 millones de hectáreas
no existe ni una sola biblioteca y un censo de lectores daría un índice
cultural prácticamente nulo".
Contaba que en 1963, "La Gallareta se conmovía por el cierre de su fábrica
de tanino; pero la Compañía ni remotamente se cerraba como consecuencia
de un descalabro económico; por el contrario, sus ingresos brutos en ese
año fueron del orden de los 547 millones de pesos, así como en 1962, después
de la clausura en Villa Ana, fueron de 463 millones de pesos. Centenares
de millones por un lado, desocupación y miseria por el otro", sostenía el
notable escritor santafesino.
A cuarenta años del cierre de las últimas fábricas de tanino de La Forestal,
los números oficiales de los censos forestales hablan del desierto que siguió
a la empresa.
Solamente si la provincia oficiara de representante del pueblo santafesino
tendría la posibilidad de demandar a los herederos de la firma en millones
de dólares por exclusivamente el costo ecológico.
Lo social, lo humano, lo cultural, lo perdido por los impuestos mal cobrados,
sumaría otra cifra sideral que por ahora ni siquiera puede ser mensurada.
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Celulosa
La leyenda cuenta que los rosarinos Joaquín Lagos y Enrique Fidanza disfrutaban
en Roma del premio que les dejara un billete de lotería cuando el 15 de
enero de 1927 leyeron las páginas de "Il Popolo di Roma". Ese papel estaba
hecho con paja de trigo. La mencionada historia rosa sigue con el regreso
de ambos a Rosario y su prédica a otros cerealistas y al italiano Umberto
Pomilio, creador del sistema de transformación de la planta en papel. El
2 de febrero de 1929, con créditos del entonces Banco Provincial de Santa
Fe, nació Celulosa Argentina en la ciudad de Capitán Bermúdez. Su primer
directorio estuvo integrado por Eugenio Vogt, como presidente, Pomilio,
Juan Tamburini, Silvio Gagliardi, Ciro Tonazzi, Santos Manfredi, Eduardo
Grimaldi, Pedro Beristain y Antonio Morella.
Aquella fábrica de Capitán Bermúdez fue la primera planta del país dedicada
a producir pasta celulósica. En febrero de 1931 la máquina importada de
Alemania produjo las primeras 37 toneladas de papel. Un año después Celulosa
realizó su primera exportación hacia el Paraguay.
Celulosa se convirtió en todo un símbolo de poder económico, político y
social. Absorbió tres fábricas más antiguas, como Andino y Cía.; Papelera
Argentina, con sede en Zárate, en la provincia de Buenos Aires, y la Compañía
General Fabril Financiera, un desprendimiento de la Compañía General de
Fósforos, con planta en Bernal, también en el primer estado argentino.
A partir de 1939 se asoció a la empresa inglesa Duperial a través de Electroclor,
cuya planta era vecina de la original de Celulosa, en Capitán Bermúdez.
El objetivo era elaborar productos derivados del cloro sobrante de la fabricación
de la celulosa. En la primera mitad de los años cuarenta sustituyó la paja
de trigo, como materia prima para la pasta, por la madera. Fue entonces,
dice la historia oficial de la empresa, que se dedicó a plantar coníferas
en el delta del Paraná y en Puerto Piray, en Misiones.
Pero la historia de Celulosa es también parte de la historia nacional.
Hacia 1996 formaba parte del principal acreedor externo de la Argentina:
el Citibank.
En aquel año su primer trimestre exhibió una pérdida de 53 millones de pesos.
La empresa decidió presentar un recurso de crisis ante el Ministerio de
Trabajo de la Nación.
Cien trabajadores quedaron en la calle.
Uno de los representantes legales de la empresa era uno de los principales
referentes del poder económico nacional: Daniel Funes de Rioja, el abogado
que formó parte del selecto grupo de expertos que impuso la flexibilización
laboral durante los años noventa.
En 1991 trabajaban 618 obreros y otros 250 fuera de convenio. Pero había
otros 150 trabajadores invisibles, los hacheros.
Sumergidos en los montes de eucaliptos blancos en los llamados centros forestales
de la empresa, las familias de hacheros sobrevivían sin agua corriente,
ni luz eléctrica y con pocas posibilidades de higiene y salud.
El titular del centro forestal de aquellos años, ingeniero Guillermo García,
contestó: "No he tenido posibilidad de ir a los bosques por falta de tiempo.
No los conozco a los hacheros. Pero iría para satisfacer una curiosidad
de tipo turística. Pero no desde el punto de vista operativo porque no me
corresponde. Ya trasladé mi preocupación para que los responsables tomaran
acción inmediata", le dijo a este cronista.
En aquellos tiempos de principios de los años noventa, se conoció la existencia
de la
escuela
1231 que funcionaba en los propios territorios de la empresa.
En su momento, la ex secretaria general de la Asociación del Magisterio
de Santa Fe, delegación San Lorenzo, Analía Semorile, explicó: "A mi me
hicieron saber que no me acerque más a la tranquera que da entrada a los
campos de Celulosa y donde funciona la escuela 1231. No puede ser que maestras
tengan que estar saltando las tranqueras porque un capataz de Celulosa se
le ocurra cerrar la tranquera para que los hijos de los hacheros no tengan
clases", sostuvo.
La escuela en cuestión tenía siete cursos, una directora, Irma Benvenutti
de Giacone y dos maestras. Aunque contaban con partidas para el comedor,
no había dinero para cocineras, de allí que las propias docentes se encargan
de preparar la comida para los cuarenta alumnos, en su mayoría hijos de
los hacheros del monte de eucaliptos, propiedad de Celulosa.
"La escuela que dirijo pertenece al estado provincial, y, sin embargo, tanto
la estructura edilicia como la casi totalidad de los bienes muebles que
la misma posee, fueron suministrados por la empresa citada. Yo me pregunto,
¿no debe ser el estado quien garantice la educación e instrucción del pueblo?.
¿Por qué entonces, una escuela pública para funcionar decentemente tiene
que depender de los dineros que Celulosa Argentina no tiene la obligación
de dar?...", sostuvo la directora en una carta en que la defendía a la empresa.
Catorce años después los hacheros continúan en las mismas condiciones de
existencia aunque la propietaria de la empresa sea la uruguaya Fanapel en
un 85 por ciento del capital y haya vendido por un monto de 242 millones
de pesos durante 2003 con una ganancia de 61 millones de pesos.
Celulosa ha sido la principal impulsora de la deforestación en la zona sur
de la provincia pero su propia historia evidencia sus influencias políticas,
judiciales y económicas, no solamente en la región sino también a nivel
nacional.
Algunas ideas
La Forestal y Celulosa no son las únicas responsables de la desaparición
del 86 por ciento de los bosques y montes naturales santafesinos, pero si
tienen un alto grado de compromiso.
Ellas son las caras visibles de un negocio que no reparó en el mínimo sentido
de futuro, no solamente en relación al medio ambiente, sino con respecto
a las poblaciones vinculadas al negocio forestal.
Las historias de ambas empresas revela la subordinación de la clase política
municipal y provincial a sus mandatos de cuidar y agrandar sus ganancias.
Y hasta se pone de manifiesto como en lugar de devolver algo de lo mucho
que obtuvieron gracias al suelo y la gente de la provincia, cobraron indemnizaciones
ilógicas impulsadas desde la legislatura.
Pero el tercer factor económico de depredación, desocupación, pobreza y
migración interna que hoy sufre la provincia es lo que se oculta detrás
del llamado boom sojero.
La pérdida de los bosques y montes santafesinos debe también mensurarse
en dinero para que el estado intente una reparación para los habitantes
de las regiones que más sufrieron y sufren estos procesos de devastación
natural.
Un costo que puede calcularse a través del precio de cada hectárea o kilómetro
cuadrado hoy convertido en tierra yerma.
Es hora, alguna vez, de convertirse en acreedores de aquellos que usaron
todos los recursos a favor de sus propias ganancias sin reparar en ningún
tipo de costo.
Fuente: www.edicionuno.com.ar
Gastón
Gori, esperancino
17 de noviembre de 1915 - 17 de noviembre de 2004
Ese día tenía previsto presenciar en Santa fe una charla que brindaría el
escritor mexicano Carlos Fuentes, quien estaba participando del congreso
de la Lengua en Rosario, y en una breve escapada nos daría el gusto de poder
verlo en la ciudad capital. Pero sucedió lo de Gastón Gori, así que concurrí
a su sepelio en su tierra natal, Esperanza. Quizás tenga otra oportunidad
de verlo a Carlos Fuentes. Pero lo de Gastón Gori, era más fuerte, sentí
que aunque anónimamente, debía estar en el adiós a ese maestro y muchas
veces fuente de trabajos historiográficos que había escrito.
Mientras me dirigía desde Santo
Tomé, donde vivo hasta Esperanza, la mañana se presentaba luminosa y ya
algo calurosa, un día de sol y cielo azul, muy típico de la provincia de
Santa Fe. En el campo, los trabajadores agrícolas, sin dudas los nietos
o bisnietos de aquellas "Familias fundadoras de Esperanza", hoy desparramados
no sólo en lo que fue la colonia Esperanza, sino por todo el centro oeste
santafesino, se aprestaban en sus labores del campo, los trigos ya estaban
casi prontos para la cosecha.
El era de mi barrio, vivía a unas 3 cuadras de mi casa, había ido a mi misma
escuela, la 315 "Aarón Castellanos", era de noviembre, el mismo mes en que
nací, había andado por mis mismas calles y caminos, había visto el edificio
del ferrocarril, cercano al Molino Angelita, escuchado los "pitos" o silbatos
de las fábricas anunciando el comienzo o el final de las jornadas de los
obreros y trabajadores, aunque años antes, pero era la misma mística percibida,
la de un pueblo de trabajo y en eso se inspiró su obra, tal como lo que
había vivido desde chico, en ese pequeña ciudad cosmopolita, entre agraria
y urbana, entre campesina e industrial. Lo habían visto en esa calle San
Martín dos cuadras al norte del ferrocarril, donde estaba el negocio de
su padre, y por esa calle San Martín habían alguna vez estado juntos, José
Pedroni, Paillet, Gori, Riva, Stessens y otros personajes que dió Esperanza
y que tenían su ámbito de encuentro o de presencia en esas dos o tres cuadras
al norte del ferrocarril. (Según el propio Gastón: Manuel Streiger; Evaristo
Stessens; Omar Pedroni, hijo de José; el doctor Alfredo Heer , Armando Bruera,
Lionel Robert)
Y así luego de las ceremonias, terrones de tierra, de esta tierra generosa
de la que él tanto había hablado, fue cubriendo su féretro, allá en el cementerio
de Esperanza, para volver a ser algún día otra vez parte del ciclo de la
vida.
Hugo Zingerling
Esperanza despidió a Gaston Gori
El cortejo que traslada los restos del destacado escritor se detuvo frente
al edificio municipal donde recibió el reconocimiento de la comunidad. Sus
familiares participaron emocionados de la ceremonia que finalizó en el cementerio
local. En cada lugar representantes del Movimiento por las Letras, el Centro
de Estudios Históricos y el Intendente Municipal destacaron en sus mensajes
su aporte y su generosa personalidad.
Una vez ingresado a la ciudad de Esperanza, el cortejo fúnebre se dirigió
a la Escuela Normal, institución donde Gastón Gori se recibiera de maestro,
para luego detenerse frente al edificio municipal.
Allí se escucharon reconocimientos de Ruben Leonardi por el Movimiento Esperancino
por las Letras, un funcionario de la Secretaria de Cultura de la Provincia
y del Intendente Municipal Rafael De Pace que entregó el último adiós en
nombre de su ciudad natal.
Posteriormente todos los asistentes se dirigieron a la necrópolis local
previo paso por la Escuela 315 Aaron Castellanos, lugar donde Gastón Gori
cursara sus estudios primarios.
Finalmente en el Cementerio Municipal las palabras de despedida estuvieron
a cargo de José Luis Iñiguez por el Centro de Estudios Históricos.
Por Normando Gil y Nicolás Loyarte | nloyarte@cableydiario.com
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En la lluviosa
mañana del sábado 30 de noviembre de 2002, las asambleas barriales
de Fisherton hicieron salir el sol. |
El sábado 4 de enero de 2003
el escritor santafesino recibió en su casa a un equipo periodístico de Cable
& Diario y El Litoral.com. Aquella mañana calurosa fue inolvidable. Gastón
iluminó con simpleza aspectos sorprendentes de su vida: sus afectos y predilecciones,
su lectura crítica de la realidad y los anhelos para los que, él afirma,
serán sus próximos tres años de vida. La conversación fue por momentos íntima,
espontánea, mágica. Preciso y lento como su tortuga, Gastón recorrió su
obra y habló de sus autores de cabecera. Subió la escalera angosta y oscura
hacia una puerta vidriada para mostrar su desordenada biblioteca, el escritorio,
testigo de su desconcierto, su tristeza y sus ansias de luz cuando escribió
La Forestal en noches de Vigilia Retenida (sus borradores inéditos), y su
primera máquina de escribir que azarosamente recupero hace poco. En el patio,
sentado bajo el fresco de la Bignonia, el señor de lo picaflores compartió
su mundo de pájaros, el trato cálido con su tero, su pato y las calandrias.
En esta presentación, El Litoral.com pone a disposición de sus lectores
el texto completo de la entrevista que testimonia la vida de uno de los
escritores esenciales de nuestra provincia.
En el patio de la bignonia
...miles de hectáreas habré caminado por los campos, pero nunca encontré
un pájaro muerto. Y cuando mueren en jaulas, siempre dicen que mueren de
tristeza. Pero no es que mueren de tristeza, es que el final de la muerte
es una muerte de tristeza, para el ser humano también. Agonía, qué quiere
decir: la tristeza de morir... agonía, es la tristeza de morir. Todos morimos
tristes cuando morimos por cosas naturales.
Y morimos —como decía el pastor protestante— ‘‘Y José era muy bueno y murió
de su última enfermedad'' —comenzó Gastón Gori la charla.
Gastón, ¿está escribiendo?
Yo en este momento no estoy escribiendo libros. Pienso en libros, inclusive
tengo concebidos libros, pero no voy a escribir. Porque tengo que hacerlo
en forma manuscrita y la vista no me permite hacer bien las letras. Aunque
puedo escribir bastante bien, por haber escrito millones de veces las palabras,
pero no quiero escribir un libro. Esa es una de las razones.
Tengo una hija que revisa todo lo que yo escribí. Y es la única que puede
leer mis manuscritos y no equivocarse. Inclusive corrige los errores que
comente la desgrabadora, que a veces no sigue el sentido de las cosas y
pone cualquier palabra.
¿No le gusta dictar?
No, dictar no me gusta. El estilo oral es una cosa y el estilo escrito es
muy distinto. El fenómeno de cerebración es distinto. Ahora, hace poquito
dicté un trabajo. ‘‘Perdido en los quebrachales'' se llama. No es muy largo,
lo publicó un suplemento de Reconquista. Lo escribir casi por un compromiso
con Julio Acosta, director de la editorial Ameghino. El me pidió que escribiese
eso. En la contratapa dice que mi entusiasmo por el trabajo de La Forestal
me llevó a perderme dos veces en los montes. Quería escribirlo y me ayudó
una chica que vive en frente de mi casa que me sigue muy bien cuando dicto.
Pero es muy difícil el tema. Escribirlo me resultó dificilísimo, por el
fenómeno psicológico que hay que realizar. Lo alcancé a escribir y salió
lindo, dice mi mujer, pero mi mujer no es que me ama, es chupamedia mía.
¿Gastón, no piensa escribir más?
No. Yo no pienso escribir otro libro más. Tengo motivos para hacerlo y tengo
cosas concebidas, pero no lo voy a escribir.
¿Cuándo tomó esta determinación?
El hecho de que me haya disminuido la vista; por ejemplo: yo te miro a vos,
y te veo dentro de un rato y no te reconozco. Además de la pérdida de la
vista tengo un infarto cerebral crónico. Quiere decir que hubo muerte de
neuronas. Entonces esta muerte de neuronas me afectó los hemisferios cerebrales
donde la vista, el aparto óptico, manda las imágenes. Bueno, yo a eso no
lo tengo más completo. Ese es un inconveniente muy grande, porque también
me hace perder la memoria visual. Y perder aunque sea una parte de la memoria
es perder ya una parte del pensamiento. Aunque sea perder la memoria inmediata,
la antigua no. Yo me puedo acordar de muchísimas cosas viejas. Inclusive
de demasiadas cosas me acuerdo, debería acordarme de menos.
¿Cuántos libros tiene publicados?
Hay 47 primeras ediciones, incluyendo algún folleto, y hay 40 reediciones
de libros. Ochenta y siete veces me publicaron libros, y tengo 87 años.
Y como he resuelto vivir hasta los 90 años me van a faltar 3 libros. Uno
ya está casi en camino, después de los otros dos me faltaría elegir uno,
porque el último libro que me gustaría reeditar es un libro que yo quiero
mucho: se llama ‘‘La pluma incesante''. Es decir: 90 años y 90 veces se
habrán publicado libros míos, y terminarlo con el libro ‘‘La pluma incesante''
sería muy simbólico, me gustaría mucho hacerlo. Y ya te digo, como voy a
vivir 3 años más, eso está resuelto, en eso ya no hay problema...
¿Por qué dice eso? ¿Cómo puede usted determinar que va a vivir 3 años más?
Lo he resuelto.
¿Y qué va a hacer dentro de
3 años?
Voy a vivir como vivo. Voy a vivir como vivo.
Pero, ¿por qué dice que va a morir dentro de 3 años?
Ah, yo digo 3 años como el límite de lo que yo he resuelto vivir. Pero si
llego a los 90 años pido una prórroga (risas).
¿A quién se la pide?
Hay un ente que nosotros no podemos definir, (nocierto) (sic). Puedo pedírsela
al destino, puedo pedírsela a Dios, por ejemplo; ése es el ente que no podemos
definir. Dicen que hace todas las cosas, pero parate con Dios, ¿no? Porque
a mí me mandó un infarto cerebral. Después, saco también en consecuencia
que Dios no tiene memoria o no lleva anotado nada, porque me mandó un infarto
cerebral y después ahora último me mandó un cáncer de próstata. ¿No vio
en la libretita que ya era bastante? Hubiera puesto: ‘‘Le mando un resfrío,
le mando una tos...'', cualquier cosa. Pero ¿por qué un cáncer? Si todo
el que tiene cáncer, aunque sea de próstata, muere de cáncer, (nocierto).
Pero yo creo que a pesar de eso, con la ayuda de los científicos actuales,
3 años más voy a vivir. Y si no vivo los 3 años más, vengan y repréndame:
‘‘¡Incumplidor! ¡Traidor! ¡Traidor! ¡Usted nos ha engañado! A ver, diga
ahora ¿por qué nos ha engañado?''. Y yo no te voy a contestar nada (risas).
Teóricamente, si usted quiere vivir 90 años, la prórroga la tendría que
pedir en el 2005.
Eso mismo, en el 2005 pediría una prórroga.
¿Entonces le quedan 2 años?
¿Dos años?
Estamos en el 2003.
Sí.
¿Qué día nació usted?
Yo nací el 17 de noviembre de 1915 (silencio). Así que 90 años sería en
el 2005. Y bué, es un número hasta simpático.
Orden cronológico de ediciones y reediciones
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GASTON GORI – FICHA BIBLIOGRAFICA
1940 – ANATOLE FRANCE…Ed. Porter Hnos. Bs. As. Ensayo.
1941 – SOBRE LA TIERRA ENSANGRENTADA, Porter Hnos. Bs. As. Ensayo.
1942 – MIENTRAS LLEGA LA AURORA, Porter Bs. As., poemas.
1943 – VIDAS SIN RUMBO, Ed. Colmegna, Santa Fe, cuentos.
1945 – Y ADEMAS ERA PECOSO… Ed. Castelví, Santa Fe, Cuentos.
1946 – SE RINDEN LOS NARDOS, Ed. Espadalirio, Santa Fe, poemas.
1946 – INTERMEZZO DE LAS ROSAS, Ed. Colmegna, Santa Fe, ensayo.
1947 – COLONIZACION SUIZA EN ARGENTINA, Ed. Colmegna, ensayo histórico.
1947 – EL INDIO, EL CRIOLLO Y EL GRINGO, Ed. Dpto. Estudios Etnográficos.
1948 – COLONIZACION, Estudio histórico y social. Ed. Colmegna, Santa Fe,
cuentos.
1949 – EL CAMINO DE LAS NUTRIAS, ED. Colmegna, Santa Fe, cuentos.
1950 – HA PASADO LA NOSTALGIA, Ed. Colmegna, Santa Fe, ensayos.
1951 – VAGOS Y MAL ENTRETENIDOS, Ed. Colmegna, Santa Fe, ensayo.
1952 – LA PAMPA SIN GAUCHO, Ed. Raigal, Bs. As., ensayo.
1952 – Segunda edición de ANATOLE FRANCE, Ed. Colmegna.
1952 – Segunda edición de Y ADEMAS ERA PECOSO, _Ed, Colmegna.
1954 – FAMILIAS COLONIZADORAS DE SAN CARLOS, Ed. Colmegna, historia.
1955 – Segunda edición de EL CAMINO DE LAS NUTRIAS, Ed. El Litoral, Santa
Fe.
1956 – LA MUERTE DE ANTONINI, Ed. Doble P., Buenos Aires, novela.
1958 – EL PAN NUESTRO, Ed. Galatea – Nueva, Visión, Bs. As., ensayo, social
del campo.
1958 – EL DESIERTO TIENE DUEÑO, Ed. Doble P. , Buenos Aires.
1958 – ANIBAL PONCE, Ed. I.R.C.A.U., Buenos Aires, ensayo (folleto).
1958 – DIARIO DEL COLONIZADOR ENRIQUE VOLLENWEIDER, Ed. Universidad Nacional
del Litoral, Santa Fe.
1962 – EDUARDO WILDE, ED. Fondo Municipal, Santa Fe, ensayo.
1964 – INMIGRACION Y COLONIZACION EN ARGENTINA, Ed. Eudeba, Bs. As., ensayo.
1964 – Segunda edición de VAGOS Y MALENTRETENIDOS, Ed. Colmegna, Santa Fe.
1965 – LA FORESTAL, tragedia del quebracho colorado, Ed. Platina, Buenos
Aires, ensayo.
1969 – ESPERANZA MADRE DE COLONIAS, Ed. Museo de la Colonización, Santa
Fe, ensayo.
1971 – Segunda edición de INMIGRACION Y COLONIZACION EN ARGENTINA, Ed. Eudeba,
Buenos Aires.
1971 – LA NARRATIVA EN LAREGION DEL LITORAL, Ed. Museo de la Colonización,
Santa Fe, ensayo.
1972 – Tercera edición de Y ADEMAS ERA PECOSO, Ed. Diagraf, Buenos Aires.
1972 – LA TIERRA AJENA, drama de la juventud agraria. Ed. La Bastilla, Buenos
Aires, ensayo.
1973 – FAMILIAS FUNDADORAS DE LA COLONIA ESPERANZA, Ed. El Colono, Esperanza.
1974 – Segunda edición de "LA FORESTAL, tragedia del quebracho colorado",
editorial "PROYECCION", Buenos Aires.
1974 – Tercera edición de "VAGOS Y MALENTRETENIDOS", ed. "Alonso", Buenos
Aires.
1974 – Segunda edición de "FAMILIAS FUNDADORAS DE LA COLONIA ESPERANZA",
Ed. Colmegna, Santa Fe.
1975 – POEMAS EN LA TORMENTA, Ed. Tupambaé, Santa Fe, Poemas.
1976 – PALABRAS DE REFUTACION GOZOSA, Ed. Tupambaé, Santa Fe, relatos.
1976 – NICANOR Y LAS AGUAS FURIOSAS, Ed. Tupambaé, Santa Fe, Relatos.
1976 – PASE SEÑOR FANTASMA, Editorial Tupambaé, Santa Fe, Cuentos.
[Recopilado hasta 1976 - proximamente desde 1976 hasta nuestros días]
Hugo Zingerling
Fuente: www.esperanza.gov.ar
"¡Güelga
nomá, chamigo!"
Por Osvaldo Bayer
Es una constante de hierro: la historia les da la razón siempre a los luchadores
de la dignidad, por más humildes que sean. Y tal vez, por humildes, sus
figuras se recortan en el tiempo con más claridad. Sucedió allá por los
años veinte. En la tierra del quebracho. A los hacheros se les comenzó a
prohibir los pañuelos rojos que, como costumbre, llevaban al cuello, y las
camisas rojas que vestían en el trabajo. Ese color acostumbrado en los habitantes
de la región no se podía usar más porque, según los serviles empleados de
la empresa inglesa La Forestal, era "comunista y anarquista". La policía
privada de la empresa se encargaba de proceder: trabajador que llevaba pañuelo
rojo o camisa granate era obligado a desnudarse, le daban latigazos hasta
desvanecerlo y le prendían un cintillo azul y blanco y le hacían gritar
bien fuerte: ¡viva la Patria!
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Todo esto en la Argentina
de don Hipólito Yrigoyen, elegido por el pueblo, que mandó al ejército argentino
a reprimir al gauchaje alzado que se había levantado al grito de "¡Oh, añá!
¡Güelga nomá, chamigo!", levantando el puño y con pocos rémingtons "Colí",
de caños y culatas recortados, que les habían hecho llegar los anarquistas
de Buenos Aires a través de los marineros de los buques del Paraná. Fue
una solidaridad épica. La huelga reventó como una bomba de brazos alzados
desde el Chaco santafesino, por el Chaco, Formosa, hasta el mismo Puerto
Infierno, y la parte santiagueña desde Quimilí a Pampa de los Guanacos.
Los obreros ferroviarios anarquistas pararon el Central Norte Argentino
y el Provincial de Santa Fe para impedir el movimiento de tropas del 12
de Infantería, en el cual estaba el teniente Juan Domingo Perón. Pero no
sólo los ferroviarios sino también los marineros de la FORA pararon las
embarcaciones y las tripulaciones de los barcos extranjeros que venían a
recoger la sagrada madera roja de los quebrachales se negaron a recibirla.
Y los portuarios, con sus rostros arrugados de puro indios, escupían a los
crumiros traídos de otras latitudes que servían por un pan y un vaso de
vino a los señores británicos bajo el cielo impiadoso de un permanente sol
despiadado. Dos millones de hectáreas poseían los gentlemen de Londres.
("¿Argentina? Oh, yes, yes, sí, sí, allá hablan portugués, buena carne").
Dos millones de hectáreas, dos millones de hectáreas. Dos millones... de
madera noble, de madera dura como el hierro. Roja. Arbol tras árbol, de
cien años de crecimiento, caían para Su Majestad Británica, y desaparecían
para los hijos de la tierra.
Globalización de la injusticia, que se joda la negrada, son todos borrachos,
haraganes, analfabetos, sucios, no saben ni hablar castellano, se maman.
Metalen bala, nomás. En el mismo año, el 10 de Caballería fusilaba a los
peones patagónicos en defensa de los latifundios británicos.
Los curas se metieron en sus templos a rezar y para agradecer la infinita
bondad de Dios, nuestro Señor. Mientras los hijos de la Tierra gritaban
"Oh, añá, güelga nomá, chamigo". Pero la empresa británica no se anduvo
con chicas, inmediatamente armó su propia policía. El mismo modelo que en
los años setenta emplearía uno de los hombres más desdeñables de nuestra
historia, López Rega: las tres A. Bajo el nombre de Liga Patriótica Argentina
(fundada en Buenos Aires por el Perito Moreno, Monseñor D’Andrea, el acaudalado
Manuel de Anchorena y Manuel Carles, funcionario radical). La Forestal contrató
a temibles criminales que traían de la cárcel de Misiones y les puso sombreros
cowboys que los obreros llamaban "sombrero galpón" a los cuales les adosaban
una escarapela patria. Y salían a la búsqueda de obreros huelguistas para
acribillarlos a balazos. La primera víctima fue el dirigente anarcosindicalista
Francisco Coronel, el más querido por las peonadas y hacheros de Puerto
del Infierno. Jamás ni el ejército ni la policía molestó a los cuadros criminales
de la Liga pagados por la empresa extranjera. Al contrario, los protegieron
para asegurar el éxito final. El monumento final a tanta crueldad e ignominia
fue el incendio del local de la Federación Obrera y las viviendas de todos
aquellos trabajadores que no se sometieron. El últimoen resistir fue el
gaucho Altamirano, que cayó en poder de los bandidos de La Forestal, a quien
no sólo lo curtieron a latigazos sino que le prendieron fuego a su casita
donde vivía con su mujer y numerosos hijos. Todo en nombre de la libra esterlina.
Pero el asesinato de obreros no fue lo más terrible de esta injusticia que
entristece esas zonas, vacías ya de nobles bosques. En 1939, muchos años
después de la huelga, el diputado Doldán denunciaba la verdadera consecuencia
del capitalismo ladrón. El diputado Doldán denunciará en la Cámara de Diputados:
"En el departamento Vera, sobre 4463 defunciones sólo 1533 enfermos tuvieron
asistencia médica y cerca de 3000 no la tuvieron.
Estudiando las cifras de la mortalidad infantil desde 1928 a 1938, considerando
los nacidos muertos y los fallecidos hasta los diez años de edad inclusive,
el 42,5 por ciento corresponde a niños. Pero la cifra es más abultada porque
muchas criaturas nacidas muertas o fallecidas poco después del parto no
son denunciadas al registro civil, lo que ocurre en los parajes más apartados
y boscosos. Y ahora viene otro párrafo que desbarata toda posible disculpa
o interpretación contraria: en el distrito de Garabato el 80,5 por ciento
de los fallecimientos corresponde a la juventud entre los once y los treinta
y cinco años". No sólo se habían llevado nuestros árboles sino también nuestros
niños. Todo el mundo se calló la boca. A políticos, militares y a la Iglesia
les pareció todo lo más natural. Estoy en la Feria del Libro. He comenzado
a acariciar las tapas de un libro. Es La Forestal, de Gastón Gori, vuelto
a editar después de más de treinta años. El maestro Gastón Gori, conciso,
justo, valiente.
Pese a las represiones que sufrió en su vida de ochenta y cuatro años, que
continúa en su denuncia constante, ve que muy poco es lo que ha cambiado.
Hace más de treinta años describía así el final de esta tragedia griega
que es La Forestal, síntesis desgarradora de lo que fue capaz el primer
mundo con las riquezas de las latitudes del sur. "La Forestal llegó, robó
y se fue; casas desocupadas y entre yuyales, en cuyos derrumbes, grietas
y descascaramientos trabajan el tiempo y las lluvias; viejas casillas despintadas
con sus chapas retorcidas y sin gente que las habite; ranchos caídos. Derruida
la antigua fábrica de tanino, la zona es la imagen del desaliento, es el
saldo de la evacuación de La Forestal. Altos yuyos en los antiguos clubes
y cancha de tenis de los altos funcionarios y en las explanadas de las playas
donde defendieran su vida obreros en trágicas horas y donde el sudor de
varias generaciones regara el suelo; yuyos en la vieja herrería, yuyos avanzando
y cubriendo los vestigios de instalaciones para un ferrocarril que ya no
existe; yuyos en los intersticios de puertas y ventanas de casas abandonadas.
Rodeadas de tristeza en las caras de niños que piden limosna." Pero la memoria
revive. Este libro, La Forestal, de Gastón Gori, está de nuevo entre nosotros,
testigo de la infame historia de la explotación del hombre y de la riqueza
de la naturaleza. Ojalá los maestros enseñen a sus alumnos lo que ocurrió
por los años veinte en tierra argentina para que comprendan aquel "¡Oh,
añá! ¡Güelga nomá, chamigo!", como el arma de la rebeldía contra nuestra
tan actual humillación. Gracias, viejo maestro Gastón Gori, el de las tierras
de mi niñez.
Fuente: Pagina/12, 04/99
"La
forestal de Gori me impulsó a investigar la Patagonia trágica"
Entrevista a Osvaldo
Bayer
El prestigioso escritor santafesino participó
de los actos del 24 de marzo que se organizaron en nuestra ciudad. Hace
algunos meses, con motivo de la feria del libro, el autor de la "Patagonia
Rebelde" estuvo en LT10, y por los micrófonos de la radio, recordó al entrañable
Gastón Gori, nos contó con lujo de detalles la disputa histórica que tienen
los Bayer y los Kirchner, y reflexionó sobre la democracia argentina.
El autor de "Severino Di Giovanni, el idealista de la violencia" y "La Patagonia
Rebelde" nació en nuestra provincia allá por el año 1927, estudió historia
en la Universidad de Hamburgo a mediados de los años ‘50 y es uno de los
periodistas y escritores más respetados de la Argentina. Su trayectoria
cuenta que trabajó en los diarios "Noticias Gráficas", en el patagónico
"Esquel", en "Clarín", donde fue secretario de redacción, y actualmente
es una de las firmas importantes de Página 12. Cuando Osvaldo Bayer relata
algún acontecimiento histórico tenemos la certeza que sus respuestas tienen
la precisión del investigador, la pasión del escritor y el compromiso del
militante de las causas justas.
-Osvaldo ¿Cuándo y cómo lo conoció a Gastón Gori?
- Fue en el año 1976. Recuerdo que charlamos largo y tendido en su patio.
Yo me había ido al exilio en el ‘74 porque aparecí en la lista de las tres
A por la película "La patagonia Rebelde". Caímos en desgracia Héctor Olivera,
Héctor Alterio, Luis Brandoni, entre otros. Obligado a abandonar el país
me fui a Alemania. Pero en febrero del 76 volví, porque Isabel Perón había
llamado a elecciones. Por aquellos días, dije: "Bueno, si hay elecciones
va a haber más libertades". Pero en esta vida hay que estar sobretodo bien
informado (Risas). Volví y cuatro semanas después estábamos en dictadura,
y fue imposible salir. Yo lo admiraba mucho a Gastón antes de conocerlo,
porque fue un precursor en el relato de las tragedias obreras con "La Forestal".
La verdad es que me impulsó a investigar la Patagonia trágica, porque él
escribió "La forestal" en el ‘65 y yo empecé la investigación de la patagonia
en el ‘68. Así que un día de marzo del ‘76 toqué la puerta de la casa de
Gastón Gori y comenzamos nuestra amistad.
-Osvaldo ¿Qué pasó con el abuelo de Kirchner?
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El quebracho colorado, árbol forestal nacional
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-Es una vieja disputa familiar
entre los Kirchner y los Bayer. Mis padres vivieron en Río Gallegos entre
el año ‘20 y el ‘23, y justamente ahí, mi padre fue testigo de los fusilamientos,
y gracias a sus relatos nació mi interés por aquella historia. En Río Gallegos
no había nadie que hablara alemán, el único era Carlos Kirchner. Entonces,
mi padre y el abuelo del presidente se hicieron amigos y hablaban en alemán.
Mi padre no sabía que el abuelo de Kirchner era usurero. Un buen día, vino
el abuelo de Kirchner y le dijo a mi padre: "Kaspar necesito 10 mil pesos".
Era muchísimo dinero, para que se den una idea con esa plata se compraba
una casa muy buena. Mi padre le prestó esa plata y Carlos Kirchner nunca
se la devolvió. Por este motivo, al hombre que mi padre odió más en su vida
fue al abuelo del presidente. Además, el abuelo de Kirchner tenía un hotel
con orquesta de señoritas, a las cuales las explotaba y esto lo contaban
los obreros. Cuando hice la investigación encontré volantes obreros que
decían: "Kirchner miserable, explotador". Pensando en la venganza familiar
lo publiqué en mis libros (risas). El abuelo de Kirchner también fue colaboracionista
con el ejército. No fue un fusilador pero apoyaba, y un hermano de él fue
el fotógrafo oficial del ejército. Las fotos del Coronel Varela haciéndose
el napoleón se las debemos a él. Estos documentos pasaron a la historia
gracias al tío abuelo de Kirchner. Un buen día, canal 9 me invitó a una
entrevista porque se iba a hacer una obra teatral sobre la patagonia y convocaron
también a varios otros. Yo estaba en un saloncito esperando para entrar
al estudio y me encuentro con Cristina Fernández de Kirchner, que en aquel
tiempo era diputada nacional. Yo percibí que me miraba, me miraba, me miraba…y
de pronto me dice: "Escuchame una cosa, ¿Vos sos Osvaldo Bayer? Le contesto
que sí. Y me increpa diciendo: "Vos tenés una tara mental". Se expresa así
porque es muy abierta ¿Viste? (risas). "Vos tenés un complejo, cada vez
que leo un libro tuyo hablás del abuelo de mi marido, te escucho por radio
y hablás del abuelo de mi marido, no tenés otro tema", me cuestionó. La
verdad que a mí me pareció un tanto insolente de su parte. Entonces la provoqué
y le dije: "Y bueno, si el abuelo de tu marido era un atorrante…". Y ella
hizo un movimiento con la boca y afirmó: "No era un atorrante, era un pícaro".
"Bueno, sí, era un pícaro, pero devuélvanme con intereses todo lo que me
deben. Hoy sería un millón y medio de dólares", retruqué.
Un tiempo después ocurrió algo imprevisto. Kirchner, ya presidente, me invitó
a ver la Patagonia Rebelde en el salón blanco de la Casa de Gobierno. Yo
creí que era una gran cargada, porque después de que me quemaron los libros,
de exiliarme por la película, de estar diez años prohibida, de pronto se
daba en el salón blanco de la presidencia. Parecía la novela de un tipo
que está loco. Esas cosas pasan en la Argentina. Entonces fuimos con el
director y los actores. Mientras estábamos esperando entró Kirchner y se
dirigió hacia mí. Recuerdo que me dio un abrazo que todavía me duelen todos
los huesos. Mientras la gente aplaudía, me dijo al oído: "No era mi abuelo,
era el hermano de mi abuelo". Y yo lo miré como diciendo, "vamos nene, mirá
que investigué bien". Después vino Felipe Sola y también me dio un gran
abrazo, y yo ya empecé a sospechar de mí mismo. Me dije: "¿Que está pasando?
(Risas)
Luego, la revista Noticias y el diario Perfil se aprovecharon de esto y
titularon: "Bayer: El abuelo de Kirchner era usurero". Cosa que me pareció
muy baja, porque el nieto no tiene nada que ver con los pecados del abuelo.
Pero Kirchner se vengó. Un buen día, me llamó por teléfono un amigo y me
dijo: "Así que Kirchner te nombró embajador en Alemania. Tenés casi 80 años
y ahora te venís a convertir al peronismo". "¿Quién te dijo eso?", le pregunté.
Y respondió: "Lo dijo Lanata en televisión". Nunca lo pude desmentir del
todo porque como la había dicho Lanata algo quedó. Fui a verlo a Lanata
y le pregunté: "¿De dónde sacaste esa información?" Y Jorge me dijo: "Mira,
entre vos y yo, me llamó Kirchner y me dijo que te había nombrado embajador
en Alemania".
Osvaldo ¿Cómo entiende esta esquizofrenia que tenemos los argentinos de
sublimar y después esconder nuestra historia? ¿Cómo explica estas contradicciones
permanentes?
Tendríamos que hacer un seminario sobre esta problemática porque es larguísima.
Pero es la falta de democratización que tenemos. Fuimos gobernados por dos
partidos políticos y tuvimos 14 golpes militares. Es decir, jamás el pueblo
salió a la calle o fue incitado a defender la democracia. Ninguno de nuestros
presidentes elegidos por el pueblo fueron capaces de defender la casa de
gobierno. No tenemos el ejemplo de Salvador Allende, en Chile, que prefirió
morir para defender ese símbolo. Nuestros presidentes huyeron todos, algunos
en forma patética. Además, nunca se sabe qué programa tienen nuestros presidentes.
Por ejemplo, se elige al peronismo y uno de sus presidentes hace el programa
económico más liberal de la historia del mundo, el señor Menem. Ni que hubiera
sido un liberal inglés del siglo pasado. O los radicales, que suben y no
se sabe que van a hacer. ¿Qué es lo que buscaba De la Rúa? Un presidente
que cambió de ministro de economía y terminó llamándolo a Cavallo. En este
país no votamos un programa, votamos gente, votamos slongans. Por ejemplo
en la última elección a jefe de gobierno en Buenos Aires había un afiche
de Patricia Bulrich que decía: "Te quiero país". Sí Patricia, todos queremos
al país, pero ¿qué proponés?
A pesar de todos los golpes militares que hemos tenido, el último lo dice
todo, las democracias no fueron capaces de votar una ley que la defienda.
Uriburu tiene un monumento colosal en Balcarce. Uriburu, el primer golpista
de la argentina. ¿Cuántos gobiernos peronistas y radicales tuvo la ciudad
de Balcarce luego de Uriburu? Nadie se atrevió a tocarlo. Claro, hay que
mirar adelante no hacia atrás. ¿Cómo en un país un señor Bussi luego de
ser un dictador asesino puede presentarse tranquilamente en la democracia
y ser elegido por el pueblo? En qué país ocurren estas cosas. Yo traje la
experiencia de los alemanes, porque estudié allá en la post guerra, en relación
al castigo que sufrieron los criminales nazis. Acá no pasa nada. Deberíamos
tener una ley en defensa a la democracia que sostenga que todo general o
coronel que hace un golpe de estado sea condenado a prisión perpetua y con
sus bienes pague los daños que ha cometido. No, aquí todo sigue igual, Acuérdense
de Onganía, siguió siendo general y pretendió presentarse a una elección.
Y recuerden también los partidos políticos que colaboraron con la dictadura,
por ejemplo Mon Roy con Lanusse, que era el mejor hombre de Balbín. Todo
esto hay que revisarlo. Acá ustedes me permiten hablar, pero en otras radios
me preguntan: "¿Cómo es la vida en Alemania?"
Luciano Lazzarini
Fuente: "De Radio Somos 2006" LT10, 23/03/07
Introducción
de las notas de investigación sobre el auge y la decadencia de la compañía
inglesa de tanino La Forestal, publicadas entre mayo y agosto de 1969 en
la Revista Georama
Las ciudades fantasmas
Por Rodolfo Walsh
Hacía diez años que el hombre faltaba del pueblo y sabía que la fábrica
se hallaba cerrada. Pero no le importó demasiado, porque sus intereses estaban
en otra parte y ya no era peón ni capataz. Así que visitó a sus amigos y
arregló sus asuntos sin pasar por la fábrica, hasta que una tarde sus pasos
lo llevaron, cruzó distraído un puente, atravesó el portón y dice que el
silencio lo hizo despertar. Hacía tiempo que el hombre no lloraba.
/
La chimenea está allí: sesenta y cinco metros de ladrillo vertical en cuya
punta supo flamear, los días de festejo, la bandera inglesa. Pero ya nadie
sube sus peldaños oxidados. Las víboras fluyen por el canal de humo, asoman
a los derrumbes, se meten en las oficinas desiertas.
-Este
mes matamos cuarenta –dice Reinaldo Silva.
Las manos y los gestos del último empleado de La Forestal, en Villa Ana,
reconstruyen los tres pisos que faltan entre las paredes con espesor de
muralla, los huecos que fueron ventanas, las aserrineras convertidas en
fosos. Bosta de caballo cubre el piso que presumió de parqué, y un retoño
de ombú crece entre la invasora maleza amarilla.
Aquí se molía el quebracho, los rollizos empujados por el gato hidráulico
gemían y se desintegraban contra las cuchillas de acero; aquí pasaba la
cinta transportadora por el aserrín que iba a cocimiento. Uno puede imaginar
a los hombres semidesnudos, cubiertos apenas por el chiripá, sudando entre
nubes de vapor junto a las baterías de difusores, las tinas y los vácum,
cortando con el brazo el chorro espeso y caliente que secaría tomando la
forma de las bolsas, la cortante dureza del quebracho y su color, antes
de ser embarcado para curtir los cueros y las pieles de medio mundo.
Pero es inútil. Las máquinas que trituraron un bosque han desaparecido;
mojarritas nadan en la pileta que alimentó las baterías y sirvió de piscina
a los gerentes; las calderas duermen amontonadas como grandes elefantes
muertos.
La fábrica de tanino de Villa Ana no fue la primera, ni la última, ni la
más importante entre las plantas de La Forestal clausuradas en los últimos
veinte años. Pero ninguna dejó un testimonio tan impresionante de la caída
de un imperio. A su alrededor, el pueblo agoniza desde 1957. Sus nueve mil
habitantes se redujeron a tres mil. Diez mil hacheros de la zona emigraron
o cayeron en primitivas formas de subsistencia.
No quedan huellas de sus ranchos de paja, pero el pueblo Forestal, que albergó
a funcionarios y empleados, subsiste con sus casas de ladrillos encalados
en color crema, sus galerías de tirantes rojos, sus techos a dos aguas.
Cuatro de cada diez están hoy desocupadas, y una que ocupa media manzana
con jardín acaba de venderse en setenta mil pesos.
Sobre la plaza, en una esquina, la puerta del único hotel permanece inexorablemente
cerrada. Nada se mueve bajo el abrasador sol de la siesta. Un potrero donde
pastan los caballos fue pista de aterrizaje; la cancha de golf donde se
jugaron torneos internacionales ha sido removida por el arado. "Aquí vino
la reina de Inglaterra", dice una voz que también parece ausente. Y ella
misma contesta:
-Vivimos de recuerdos.
De los recuerdos más bien se muere, pero le voy a contar una cosa insignificante.
No vale la pena que la anote. Yo tenía nueve años y estaba muerto de sueño,
esperando que empezara el cine. Papá y mamá también, y todo el pueblo inquieto,
porque era la época en que se alzaron los hacheros. Hasta que entró el gerente
y se apagaron las luces. El cine empezaba cuando llegaba el gerente de La
Forestal.
Fuente: www.revistacontratiempo.com.ar
Transformación
ecológica y precariedad económica en una economía marginal. El Gran
Chaco argentino, 1890-1950
Por Adrián Zarrilli
Univerisdad Nacional de Quilmes, Universidad Nacional de La Plata y CONICET,
Argentina, trabajo presentado al XXII International Congress of the Latin
American Studies Association, Miami, Florida. March 16-18, 2000
La relación sociedad-naturaleza
Existe una estrecha relación entre sociedad y medio ambiente, ya que los
mismos son respectivamente subsistemas conformados del sistema global que
se condicionan entre sí. Por consiguiente, el desarrollo histórico de una
sociedad depende en medida considerable de su base ecológica y de sus recursos
naturales, mientras que el tipo y grado de desarrollo afectan directamente
esa base ambiental. Por ello resulta prioritario para un análisis bajo esta
perspectiva, el reconocimiento exhaustivo de la base actual y potencial
de recursos naturales de una sociedad. Sin embargo, debe tenerse en cuenta
que la propia condición de "recurso" que se le atribuye a algún elemento
de la naturaleza depende del conocimiento empírico, tecnológico y científico,
tanto como de las prioridades sociales.
Los
conocimientos científicos y tecnológicos están dirigidos a reproducir el
estilo de desarrollo a corto plazo. La carencia básica es de análisis dinámicos,
desde un punto de vista integral, que permitan interpretar dos subsistemas,
el social y el natural, y sus interrelaciones. Un análisis integral tiene
que incorporar las formas en que la acción antrópica influye sobre los sistemas,
el grado en que se modifican algunos de sus atributos como estabilidad,
elasticidad, etc, la comprobación de daños, los niveles de artificialización,
así como su capacidad de adaptación ante los cambios de factores climáticos.
En ese sentido muchos de los diagnósticos han eludido entrar a fondo en
la interpretación de las contradicciones sociedad-naturaleza que se dan
en los modos de producción predominantes en nuestro continente. Los enfoques
que atribuyen el origen del deterioro de la naturaleza al costo natural
del progreso científico y tecnológico encubren la utilización que determinadas
fuerzas sociales están haciendo de ella, estas consecuencias no son una
fatalidad que esté implícita en el propio progreso, sino el resultado de
las formas de desarrollo impulsadas por los sectores y grupos dominantes.
Aunque el hombre sea ,por lo general, quien desencadena con nuevas acciones
los cambios en la interacción sociedad-naturaleza, en muchos casos son los
cambios catastróficos o evolutivos de la propia naturaleza los que determinan
las modificaciones de la sociedad. Sea que esta desencadene los cambios
en las interacciones, o que no esté sino reaccionando frente a cambios ambientales,
las acciones sociales están de todas maneras condicionadas cultural e históricamente
por su experiencia, conocimientos y percepciones acumuladas en cuanto a
las acciones mutuas hombre-naturaleza. Uno de los procesos formativos culturales
más importantes es precisamente la adquisición de una sabiduría ecológica
empírica en relación con las formas permisibles y tolerables de explotación
de la naturaleza circundante, de cuya reproducción depende la supervivencia
de la población.
Nuestro objetivo central es, entonces, el estudio de esta especialización
de los recursos primarios en una región y un momento histórico determinados.
Su transformación artificial, sus conflictos, grados de especialización,
la racionalidad, la interacción y el deterioro progresivo de los mismos.
Pero, primeramente, enunciaremos como abordaron la temática del medio ambiente
las versiones clásicas y las alternativas a ellas.
Cada modo histórico de producción, cada sistema económico y social, ha combinado
de manera específica el trabajo humano, los saberes, los recursos naturales
y los medios de producción con el fin de producir (transformando y a la
vez consumiendo recursos naturales), distribuir y reproducir los bienes
necesarios en cada momento histórico para la vida. Es por ello que el objetivo
esencial de la Historia Ecológica se centra en el conocimiento de la lógica
económica, de las normas éticas y culturales propias de cada forma histórica
de producción, ya que al influir en las prácticas de los agentes sociales
en relación al medio, determinan el menor o el mayor grado de sostenibilidad
de la producción. Dicho en otros términos: cada formación social de producción,
entendida en su dobre vertiente de explotación del trabajo humano y de la
naturtaleza, marca los límites históricamente precisos a la eficiencia en
el manejo de los ecosistemas.
La destrucción ecológica, la sobreexplotación de los recursos naturales
y la degradación ambiental han caracterizado los procesos de incorporación
de las tierras boscosas a la economía capitalista. Los recursos ambientales
han sido una condición, pero también una externalidad y un costo del proceso
de producción de ganancias y excedentes económicos. Dos cuestiones se conjugaron
en esta transformación: por una parte la valoración de la naturaleza, por
parte de los actores sociales, que favoreció la sobreexplotación de los
recursos. Por otra parte, la crisis de realización del capital y la innovación
tecnológica que llevaron a reducir los ciclos de recomposición y revalorización
del capital, lo cual generó procesos de producción destructiva capaces de
multiplicar y acelerar la extracción de recursos no renovables, tal como
ocurrió con las explotaciones forestales argentinas y del Gran Chaco en
particular. Estas condiciones de reproducción del capital han llevado a
desarrollar patrones productivos orientados a maximizar las ganancias de
corto plazo, sin considerar las condiciones de conservación y regeneración
de los recursos renovables, induciendo procesos que han degradado la calidad
ambiental y los niveles de vida.
La riqueza forestal y el aprovechamiento de las maderas más buscadas, se
constituyó a mediados de la década de 1890, en el atractivo económico más
importante para la penetración en la zona del Gran Chaco Argentino. Pero
esta incorporación del territorio boscoso a la producción capitalista no
fue realizada con control estatal nacional o provincial, por el contrario
solamente hubo algunas normativas legales aisladas. Esta situación permitió
una explotación extractiva de carácter meramente coyuntural, sin intentar
siquiera la reproducción de las materias primas, con los consabidos perjuicios
socioeconómicos para la región.
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Otro de los "vales" de La Forestal |
La explotación de los ecosistemas
del nordeste argentino resultó totalmente contradictoria con las potencialidades
naturales de regeneración del bosque y poco o nada se investigaron las posibilidades
de regeneración artificial. Nuevamente es esta forma de explotación la que
contrastaba con el conservativo sistema pampeano. La expoliación se basó
en la cómplice indiferencia oficial: la política fue dejar hacer: el Estado
hizo renuncia de su poder de policía aun cuando las denuncias provinieran
de sus propios delegados.
La política ambiental del período considerado en el presente proyecto, puede
ser caracterizada como de "inacción"; advirtiendo que durante todo este
lapso, se explotaron los bosques con un criterio "minero", es decir, puramente
extractivo, sin prever su reposición, lo que de hecho los transformó en
un recurso no renovable.
Sí como se dijo, la explotación forestal, no mereció por parte del Estado
mayor atención y control, el resultado directo se dejo sentir sobre los
bosques que fueron talados, empleando generalmente mano de obra indígena
o de zonas limítrofes, sin planificación económica alguna, llevada adelante
por particulares a quienes sólo preocupaba su lucro personal o sectorial
y que poco parece haber reinvertido en la región degradada. Desde la legislación
propuesta por el presidente Nicolás Avellaneda en 1879-80, base de la ley
de tierras de 1903 y del decreto del mismo año reglamentario de la explotación
de bosques y yerbales, no se adoptaron resoluciones significativas hasta
fines de los años 40. La destrucción de nuestros bosques, se vió facilitada
por el económico y fácil acceso a las vías férreas y marítimas en la región
subtropical y en el sur argentino. Mientras el fisco resultaba defraudado
por las explotaciones clandestinas, que eludían fácilmente el sistema caduco
de contralor puesto en práctica.
En este sentido la legislación forestal en el orden nacional resultó escasa
y poco precisa y su aplicación generalmente ineficaz. Tales características
se acentúan en el caso de la legislación provincial, dirigida fundamentalmente
a obtener recursos fiscales, descuidando la preservación de los bosques
y sus riquezas. En consecuencia, es factible advertir el desamparo de la
región que podría estar asociado tanto a la inacción estatal cuanto a la
ausencia de una burguesía local establecida.
Recién en 1948 con el dictado de la ley Nº13273 de defensa, mejoramiento
y ampliación de bosques, se marca una ruptura en la comprensión del sistema
de explotación forestal argentino. El Estado Nacional comienza a interesarse
por las cuestiones referidas a la protección de los bosques, dando lugar
a una legislación que llenó el vacío legal al que se hizo alusión. Es recién
en ese año cuando el Poder Legislativo Nacional, emprenderá un estudio medular
sobre el problema forestal, nombrándose al efecto una Comisión Especial
Maderera y de Reforestación (de la cual participaron todos los sectores
comprometidos directa o indirectamente con la cuestión forestal), que llega
a término con el dictado de la ley, en el marco de una nueva orientación
política y económica de la Argentina.
El Gran Chaco Argentino
En el nordeste argentino, la región del Gran Chaco (Formosa, Chaco, Norte
de Santa Fe, Santiago del Estero y este de Tucumán y Salta) después de experimentar
los resultados poco halagueños de una economía ganadera criolla y el ciclo
azucarero que ese extingue frente al avance tucumano, ensaya –desde el último
quinquenio del siglo XIX- la práctica de la explotación de su riqueza forestal
quebrachera (1). .
La subregión este o Chaco santafesino es el área del quebracho colorado
taninero por excelencia, cercana a las vías fluviales, donde se instalan
las más importantes sociedades anónimas forestales de capital extranjero
lideradas por "The Forestal Land, Timber and Railways Co. Ltd" con sede
en Londres y "Las Palmas del Chaco Austral S.A.". Son ellas las que comercializan
tanino y rollizos de quebracho con destino al mercado externo
(fundamentalmente a Alemania, Gran Bretaña, EEUU) desplegando actividades
que procuraban ligar a la región –pero esencialmente a los intereses que
ellas mismas representan- con las metrópolis.
En la región el obraje fue el núcleo urbano-forestal por excelencia, el
que asegura la explotación de la riqueza boscosa; la cual una vez agotada
deja tras de si terreno arrasado que no se reforesta. Detrás de la depredación
avanza el ganado, la tierra se subdivide para formar medianas y pequeñas
estancias con una riqueza pecuaria que no puede competir con la ganadería
litoraleña de alta mestización a pesar de los sucesivos ensayos económicos
practicados, dando muestras de las complejas causas que el fenómeno encierra
(2).
La explotación del quebracho
La explotación del quebracho colorado es uno de los más sólidos ejemplos
históricos acerca de la explotación capitalista extractiva de un recurso
natural no renovable y de cómo este sistema expoliativo genera importantes
consecuencias negativas socioeconómicas.
La industria del quebracho se estableció en la Argentina como consecuencia
del descubrimiento efectuado en 1850 por un grupo de técnicos curtidores
franceses y alemanes, de las bondades que ofrecía el tanante obtenido a
partir del árbol de quebracho, especie forestal muy difundida en lo que
se conocía como Parque Chaqueño o Chaco Austral, que comprendía el norte
de la provincia de Santa Fe y las actuales provincias de Chaco, Formosa,
Santiago del Estero, este de Salta y de Jujuy.
Ya desde las últimas décadas del siglo XIX comenzó a utilizarse la madera
de quebracho en el proceso de curtiembre, los hermanos Harteneck utilizaron
la madera de quebracho en su curtiembre de Pirfmansen, Alemania, y basados
en los resultados positivos, decidieron la explotación en Sudamérica. En
1880 comienza la explotación de rollizos de quebracho colorado para diversas
curtiembres nacionales, por medio de una aserrinera impulsada a vapor.
Para 1890 se inaugura en nuestro país la industria del tanino, con la instalación
de la primera fábrica en Pehuajó, cerca del Empedrado (Corrientes) por una
sociedad alemana de Hamburgo, Herwig y Schmidt.
A partir de ese momento empieza a gestarse lo que después sería The Forestal
Land, Timber and Railway Co. Ltd. Por un lado, los hermanos Harteneck, quienes
estaban estrechamente vinculados con dos firmas de Hamburgo (Herwig y Renner)
instalan, con la colaboración del Sr. Carlos Casado, una fábrica en Calchaquí
en 1898. Por otro lado, anteriormente la firma Portalis y Cía., que ya explotaba
bosques, construye, en 1895, una fábrica de tanino en Fives Ville. La industria
del tanino se expandía rápidamente a principios de siglo. Las exportaciones
de tanino y rollizo eran las siguientes:
Tanino (exportaciones en toneladas):
1895 402
1900 5.957
1905 29.408
Rollizo (exportaciones en toneladas):
1895 172.949
1900 239.836
1905 285.587
Como vemos, era mucho más importante la exportación del rollizo que la de
extracto de colorado. La primacía de la exportación de rollizo sobre el
tanino recién se altera en 1913, año en que cambia la relación a favor del
tanino (3).
En el marco de esta expansión, los directores de La Forestal del Chaco,
deciden aumentar el volumen de su producción, para lo cual deben realizar
nuevas inversiones de capital. En 1905 se entrevistaron con el Barón Emile
de Erlanger de la firma Emile de Erlanger y Cía. De Londres, que se dedicaban
a financiar empresas industriales en los países sudamericanos, a través
del Banco Anglo Sudamericano controlado por ellos.
El Barón Erlanger aprobó la propuesta después de un estudio, y ya el 26
de marzo de 1905 se inscribe en el Registro Público de Comercio de la ciudad
de Londres la constitución de The Forestal Land Timber and Railway Co. Ltd.,
con sede en Londres y con un capital de un millón de libras esterlinas,
dividido en acciones ordinarias y preferidas por partes iguales. También
se emiten 550.000 libras esterlinas en debentures con el 5% de interés anual.
Aquí comienza lo que podemos llamar el primer período de The Forestal, que
se extiende hasta 1904. Durante 1902, las empresas Harteneck y Cía. Y Portalis
y Co., se fusionan en una misma empresa donde también participa el Sr. Renner
de la "Gerb und Farbstoffwerke H. Renner und C. Aktiengesellschaft" de Hamburgo.
Alemania, que, ya anteriormente, comercializaba producción de tanino y fabricaba
el mismo en Europa.
La nueva empresa se denomina Compañía Forestal del Chaco y pasó a ser la
más importante productora de tanino de quebracho en el orden mundial. Su
directorio estaba integrado por Carlos y Alberto Hartneck, Federico y Carlos
Portalis, Víctor Negri, Brígido Terán y otros, con un capital social de
m$n 3.000.000.
Entonces, La Forestal del Chaco posee: las fábricas de Calchaquí y Fives
Ville, el F. C. Florencia-Basail y otras redes, con material rodante, locomotoras
y vagones, edificios e instalaciones y el Puerto de Piracuá Miní, donde
había almacenes, depósitos, talleres, aserraderos, curtiembres, etc. Además
incorpora la fábrica de Empedrado, con 7.000 toneladas anuales de producción.
En el año 1903, la Forestal del Chaco instala otra fábrica en Villa Guillermina;
simultáneamente construye un ramal férreo de Villa Guillermina al Puerto
de Piracuacito sobre el Paraná, con la finalidad de embarcar tanino.
En 1904 se funda en el país La Argentina Quebracho Co., fundando como subsidiaria
de la empresa norteamericana New York Tanning Extract Co. Compró 278.477
has. De bosques. Construyó una fábrica en Tartagal con capacidad de producción
de 50 toneladas de tanino anuales y 70.000 toneladas de rollizos que exportaba
a Nueva York. Empleaba 2.000 personas aproximadamente (4).
En 1904 la Cía. Industrial del Chaco instala una planta en Tirol. En 1906
y continuando con su expansión, la Forestal del Chaco monta una nueva fábrica
en la Gallareta, provincia de Santa Fe, con una capacidad de producción
de 7.000 toneladas de tanino al año.
Aquí se nos hace necesario introducir nuevos grupos que van a confluir en
lo que se llamará The Forestal, Land, Timber and Railway Co., más tarde
La Forestal Argentina.
El primero es el Sr. Cristóbal Murrieta & Cía., con quienes, por ley del
22 de junio de 1872, el Gobierno Provincial de Santa Fe contrató un empréstito,
por intermedio de su apoderado en nuestro país, el Sr. Lucas González. Este
caso será explicado oportunamente. Asimismo, es necesario agregar que Murrieta
adquiere tierras en pago y luego las vende a la Santa Fe Land Co., que luego
es comprada por The Forestal en el año 1914.
The Forestal Land, Timber and Railway Co. Ltd.
La historia comercial de la empresa que con los años sería conocida con
el nombre genérico de La Forestal, es la inmensa influencia en la industria
taninera y en el contexto social de las provincias del Chaco y Santa Fe.
Este es el panorama general de la explotación del extracto de quebracho
hasta alrededor de 1906. Los bienes y tierras de La Forestal del Chaco en
la provincia de Santa Fe fueron valuados en la suma de 764.072 libras esterlinas
y los bienes y tierras ubicados en el Chaco en la cantidad de 294.072 libras
esterlinas, lo que hace un total de 1.058.144 libras esterlinas (5) .
Según un memorándum de constitución de The Forestal, la Cía. Forestal del
Chaco (por acuerdo celebrado en París) había convenido venderle "todas sus
propiedades de toda clase, ferrocarriles, concesiones, privilegios, edificios,
plantel de talleres, derechos, propiedades" por The Forestal.
Estos bienes comprendían:
propiedades sobre-----------------------472.000 has.
Derechos de explotación sobre-----------197.000 has.
Total-----------------------------------669.000 has.
Propiedades sobre-----------------------170 km. de vías férreas
Sobre los bienes inmuebles de la Cía. Forestal del Chaco, que pasaban a
integrar el activo de The Forestal, se constituyó una hipoteca a favor de
Sir Robert Harvey y del Barón Federico Alfredo de Erlanger como "fideicomisario
de los bonos de la emisión de quinientas cincuenta mil libras esterlinas"
con que se aumentaba el capital de la nueva compañía.
Al capital inicial de la Cía. Forestal del Chaco, evaluado como vimos en
1.058.144 libras esterlinas, los financistas ingleses aportan 550.000 libras
esterlinas más, garantizadas con una hipoteca sobre los bienes de la Cía
Forestal del Chaco, con lo cual llegan a 1.628.264 libras esterlinas; por
medio de esto controlan su gestión.
El primer directorio de la empresa se constituye el 16 de agosto de 1906
y está integrado por: Presidente: Carlos E. Gunther (era también Director
del Banco Anglo Sudamericano, controlado por Erlanger y Presidente de la
Cía. De Extracto de Carne Liebig, o sea el frigorífico "Smithfield" y figuraban
como directores el Sr. Herbert Elman (que también era Director de la British
and Foreing Marine Insurance Co. Ldt), el Barón de Erlanger, H.M. Kersey
D.S.O., banqueros, el Sr. H. Renner (Director de la Gerb und Farbstoffwerke
H. Renner und Co. Aktiengesellschaft, que ya pertenecía a la Cía. Forestal
del Cahco); el Sr. Harteneck y el Sr. Federico Portalis (6).
Las ventas de los productos elaborados se realizaban a través de un agente
alemán (Otto Bolms) de Hamburgo, que actuaba en la Cía. Renner.
El libro de 50° Aniversario de La Forestal nos explica claramente el cartel
organizado en la producción local; dice
"En el momento de la transferencia existía entre los fabricantes de extracto
de quebracho un convenio para asegurar la colación de sus respectivos productos,
a precios razonables y evitar una competencia ruinosa. El control de su
convenio estaba en manos de la Cía. Forestal del Chaco, en su carácter de
principal productos y, por lo tanto, a su debido tiempo fue transferido
a la nueva empresa" (7). .
El período de expansión de La Forestal
En el período comprendido entre 1906 y 1914, The Forestal expande sistemáticamente
sus dominios y organiza el mercado de tanino de quebracho, para lo cual
ha heredado de la Cía. Forestal del Chaco, un mecanismo de regulación de
precios controlado por ella misma.
Dicha expansión se produce en rápida progresión, quedando en 1909 consolidado
el monopolio al obtener el control de ventas de la empresa Quebrachales
Fusionados, su principal competidora (8).
Como ejemplo de la operatoría empresarial de The Forestal tenemos caso de
la absorción de la Compañía de Santa Fe, que sirve de claro modelo de práctica
monopolica.
Por ley del 22 de junio de 1872 el Gobierno Provincial contrató un empréstito
con la firma Murrieta y Cía. De Londres, cuyo apoderado en nuestro país
era el Sr. Lucas González.
Ocho años, más tarde, en septiembre de 1880, el Poder Ejecutivo Provincial,
no habiendo podido saldar el empréstito, manda a las Cámaras un proyecto
de ley donde plantea saldar lo adeudado en estos términos: por el artículo
primero, la tercera parte de la deuda sería satisfecha con bonos del Tesoro,
que devengarían intereses. Con el objeto de acelerar la amortización, estos
bonos serían aceptados por el Estado Provincial en pago de tierras públicas.
Se construye un ferrocarril que irá a atravesar las tierras de The Santa
Fe Land Co., cuya financiación no corre por cuenta de la misma empresa,
siendo ellos los beneficiados. Por el contrario, se emiten bonos que son
puestos en circulación, en los medios económicos de Santa Fe, además se
presta dinero a la provincia para que ésta pueda financiar el ferrocarril,
pero deberá devolver ese dinero más tarde a la propia empresa beneficiada
por la construcción, que por otra parte, hace también el negocio industrial
ya que construye el ferrocarril a través de una subsidiaria.
Compraron además 664 leguas cuadradas a $ 1.500 cada una en el mínimo permitido
por la ley de 1880, Archivo del senado, tomo 22, actas 1880 (9). Murrieta
y Cía pagó $ 1.002.594 por 1.804.563 has., adquiridas a la provincia y vendió
al año siguiente, el 8 de agosto de 1884 a la Cía de tierras de Santa Fe,
a razón de $ 5.292 la legua cuadrada con un 250 % de ganancia (10).
La transferencia de las tierras de Cristóbal Murrieta y Cía a la Santa Fe
Co. Ltd., le significó a la primera una ganancia de $ 2.402.407, equivalente
al doble de la deuda originaria de la Provincia con Murrieta.
Esta empresa subdividió una parte del terreno adquirido en lo que dieron
en llamar colonial (San Cristóbal, Ñanducita, etc.) loteando extensiones
variables que vendía a agricultores de la misma provincia que estaban invirtiendo
los capitales formados en años de tareas campesinas.
Estos lotes se veían capitalizados por el paso del ya mencionado ferrocarril.
De esa forma la empresa financiera realizaba captando no sólo el capital
invertido más una ganacia, sino los capitales de agricultores locales, generados
en años de trabajo productivo. El servicio prestado era sentar agricultores
en zonas sin otra organización que el ferrocarril, que algunos años más
tarde terminaron comprando.
En el informe del Sr. Marzoratti a la Secretaría de Industria señala:
"Asimismo, la nueva empresa (The Forestal Land, Timber and Railways Co.
Ltd) recibió la concesión de los rollizos destinado a la exportación como
asimismo el extracto de quebracho producido por la Santa Fe Land Co" (11).
O sea que había relaciones comerciales entre quien compraba rollizos y la
Santa Fe Land Co. Y también entre ésta y la Cía Forestal del Chaco, a la
que vendía rollizos. Estas relaciones se continúan con The Forestal, a la
que vende toda su producción de rollizos, como así también una pequeña cantidad
de tanino que producía.
En 1914, treinta años después de haberse constituido, la Santa Fe Land Co
es comprada por The Forestal.
La espera de estos treinta años, desde la fundación de The Santa Fe Land
Co. Hasta la venta de sus bienes a The Forestal, se debió a la extensa ocupación
de extensos lotes fiscales que, previo pago de los impuestos, pasaron a
su propiedad por la "ley de posesión treintañal", precisamente en 1914.
Superficie propiedad de La Forestal:
Santa Fe--------------------1.937.487 has
Chaco-----------------------328.688 has
Total------------------------2.266.175 has
La producción de tanino es ese período fue la siguiente:
1905 29.408 tons.
1910 53.251 tons.
1915 110.213 tons
En el año 1914 podemos decir que comienza un nuevo período para la industria
del extracto de quebracho en nuestro país. Hasta la fecha de iniciación
de la primera guerra, la política comercial de la empresa es marcadamente
expansionista mientras controla completamente a su competencia y en parte
la absorbe.
Con la guerra sobreviene una momentánea dislocación en el funcionamiento
de The Forestal, ya que su aparato funcionaba en Hamburgo y su director
en Londres.
Marzoratti dice en su informe: "al frente de la misma se encontraban funcionarios
casi todos ellos de origen alemán" refiriéndose a la organización de The
Forestal en la Argentina. Con la guerra, la empresa se ve obligada a organizar
su propio aparato de ventas centralizado en Londres (12).
"Durante la guerra el gobierno Británico permitió que la Co. Retuviera parte
de su personal, ya que la industria del quebracho fue considerada como una
de las industrias clave para el esfuerzo de guerra por la causa aliada"
(13).
A pesar del bloqueo de algunos países europeos, las ventas de extracto se
expanden sin parar, en la siguiente progresión:
Año Toneladas
1914 80.153
1915 110.213
1916 97.574
1917 90.777
1918 132.956
1919 139.667
1920 101.627
"En realidad puede afirmarse que fue durante la iniciación del conflicto
europeo de 1914 que se produce el auge y la proliferación de instalación
de fábricas de extracto de Quebracho, la mayoría de las cuales se ubicaron
en la zona del Chaco" (14).
Hasta superaba en toneladas y en valores a la exportación de tanino. Si
tenemos en cuenta que casi toda la comercialización estaba controlada por
The Forestal y los rollizos eran industrializados por fábricas europeas
y norteamericanas, resalta el hecho de que precisamente se produce un auge
de fabricantes nacionales de tanino y se invierten las tendencias del mercado
internacional a favor del tanino contra el rollizo.
Ante el surgimiento de diez fábricas de tanino, The Forestal abandonó su
política comercial anterior y adopta una nueva. En 1919, después de haber
completado la organización de su estructura de ventas, con sede en Londres,
organiza con los productores nacionales existentes en esa época, un cartel
llamado "Pool de fabricantes de extracto de quebracho" en base de financiaciones
y adjudicándose, a cambio de ello, el monopolio de ventas en los mercados
internacionales.
El pool estaba integrado por diez empresas y The Forestal cubría cerca del
55% de la producción y se hacía cargo de toda la comercialización. El mismo
se organizó en 1919 y duró hasta 1923.
Empresas que formaron el primer pool: Producción ton/año
- La Forestal 100.000
- Quebrachales fusionados 18.000
- Las Palmas del Chaco Austral 9.000
- La Formosa 9.000
- Campos y Quebrachales, Pto. Sastre 9.000
- Carlos Casado Ltda. 9.000
- Puerto Guaraní 7.500
- Puerto Galileo 5.000
- Atorrasagasti, Bargués, Piazza y Cía. 8.000
- Argentine Timber & Estates Co. 2.500
Total 177.000
Condiciones generales del pool:
Art. 2: La Forestal desempeñará el cargo de Agentes-Administradores-Vendedores
Art. 4: La Forestal se obliga a recibir por parte del pool el 70% de la
referida producción máxima.
Art. 19: La Forestal entregará al fabricante 100 pesos oro sellado por tonelada.
En caso que las existencias en Buenos Aires superaran las 15.000 toneladas.
La Forestal tendrá el derecho de suspender los pagos a que se refiere este
artículo hasta que bajen nuevamente a menos de 15.000 toneladas.
Art. 22: La Forestal no recibirá remuneración alguna por actuar como agentes
vendedores, salvo la que se refiere en el artículo 24.
Art. 24: Si en el año calendario determinado el producto neto de las ventas
del pool excedieran de $100 oro sellado por tonelada de extracto entregado
al pool, el 20% de tal excedente corresponderá a La Forestal en retribución
de sus servicios como agentes vendedores. El 80% restante se redistribuirá
entre los fabricantes en proporción de su parte de producción total, es
decir la cantidad efectivamente entregada al pool.
Art. 26: Quedan nombrados como liquidadores del pool la firma de Contadores
Revisadores Señores Touche, Faller & Cía. (15).
Formación del 2° Pool 1926-1931 o "Convenio de Caballeros":
Como consecuencia de la antedicha ley de Represión de Monopolios y la desaparición
del primer pool, se produce entre los productores una agresiva competencia
de precios, que significó un gran perjuicio a la economía nacional; el 1°
de marzo de 1926, La Forestal consiente en organizar un nuevo pool, esta
vez llamado "Convenio de Caballeros".
Los integrantes del referido Convenio fueron los siguientes:
Firmas integrantes del Convenio: Producción ton/año
La Forestal (incluyendo Fontana y Refinería Argentina)---------164.210
Quebrachales Fusionados--------------------------------------25.656
Materias colorantes--------------------------------------------9.312
Nellen & Turk--------------------------------------------------6.684
Atorrasagasti, Bargués, Piazza y Cía---------------------------13.600
Carlos Casado Ltda-------------------------------------------11.520
Campos y Quebrachales Puerto Sastre-------------------------11.400
Demetrio Baranda---------------------------------------------11.000
Cía. Forestal del Puerto Sastre--------------------------------11.400
Las Mercedes-------------------------------------------------9.144
La Chaqueña--------------------------------------------------7.872
Walter Hinckeldeyn--------------------------------------------5.952
Francia Argentina----------------------------------------------7.592
Compañía Noruego Argentina-----------------------------------4.416
José Femenía--------------------------------------------------7.488
La Formosa---------------------------------------------------10.560
Total:-------------------------------------------------------317.806
Empresas adheridas al Convenio:
International Products Corporation------------------------------30.000
Empresas no integrantes del Convenio (Outsiders)
Guillermo Welbers-----------------------------------------------6.000
Enrique Pfahl---------------------------------------------------1.500
Otto Franke (ex Argentine Timber & Estates)---------------------2.500
Las Palmas del Chaco Austral------------------------------------9.000
Total:---------------------------------------------------------19.000
Empresas del Convenio: 317.806
Empresas adheridas al Convenio: 30.000
Empresas no integrantes del Convenio: 19.000
Total: 366.806
Estos datos fueron extraídos del informe Marzoratti.
Este "Convenio de Caballeros" tenía una duración de tres años.
A fines de 1928, al encararse la renovación del pool, se produce la novedad
de que algunos de las fábricas anteriormente nombradas han ampliado su producción
hasta sobrepasar las 450.000 toneladas totales. De todos modos, el Convenio
se prolongó hasta 1931. Este pool, por acuerdo, debió terminar el 31 de
diciembre de 1931, pero, a causa de su política de precios, que se consideró
abusiva, se produjo una pronunciada disminución de la demanda.
Esto trajo aparejada fuertes discrepancias entre sus componentes, especialmente
entre Quebrachales Fusionados y La Forestal. Como consecuencia de esto,
este segundo pool se disolvió prematuramente en el mes de julio de 1931.
La Forestal, en el momento de la ruptura, poseía alrededor de un millón
de toneladas de tanino correspondiente a stock no vendido procedente de
los fabricantes que integraban el pool fiscalizado por ella misma; luego,
ante esta situación, resolvieron producir lo que dieron en llamar "una purga
a la industria", declarando una significativa baja en el precio de venta
del producto.
En esta fecha, 1931, The Foerastal Land, Timber and Railway Co. Ltd., agrupándose
con Fontana Ltda., y con D. Baranda Ltda., constituye La Forestal Argentina
Sociedad Anónima Industrial, Comercial y Agropecuaria, a quien en adelante
llamaremos La Forestal.
"La superficie de las tierras comprendidas en la operación era de 721.561
has. En Santa Fe y 467.937 en el Chaco, totalizando 1.189.498 has. Estas
cifras evidencian que La Forestal había vendido y entregado ya en ésta época
cerca de 1.200.000 has., prácticamente la mitad de los terrenos que poseía
a fines de 1914 (16)" ". Extraído de "publicación de La Forestal.
La Forestal empieza a desprenderse de sus tierras.
A partir de este momento sólo se construyen cuatro fábricas más: La Verde
en 1939, Monte Quemado en 1941, Santiago del estero en 1942 y, en el mismo
año, Vinalito Yuto (Jujuy).
En 1932, La Forestal empieza a comprar acciones de Quebrachales Fusionados
y en 1964 adquiere la mayoría del paquete accionario, eliminando así su
mayor competidor.
A partir de entonces comienza un nuevo período en la industria taninera
nacional, que podríamos caracterizar como de transición a la decadencia.
Al año 1943, ya habían cerrado las plantas de Colonia Benítez (1932), Reconquista
(1941) y Puerto Bermejo (1943).
En 1937 se forma el tercer pool hasta que en 1945 La Forestal deja de controlar
la producción taninera. Entre los años 1946 y 1947, a causa de la segunda
guerra mundial, se produce un nuevo auge de las exportaciones de extracto
de quebracho, pero finalizado esto, ya se inicia un último proceso, que
llega hasta nuestros días, produciéndose el cierre masivo de plantas productoras
de tanino.
Entre 1930 y 1940, la situación, en lo que hace a la distribución geográfica
de la industria, era la siguiente:
República Argentina:
Pcia del Chaco: 16 fábricas
Pcia de Santa Fe: 8
Pcia de Santiago del Estero: 2
Pcia de Formosa: 2
Pcia de Jujuy: 1
Pcia de Corrientes: 1
República del Paraguay:
Puerto Sastre: 1
Puerto Casado: 1
Puerto Guaraní: 1
Puerto Pinasco: 1
En esa distribución, la participación de las distintas provincias argentinas,
en el porcentaje de establecimientos que cada una tenía con respecto al
total del país, era la siguiente:
Pcia del Chaco: 53,4%
Pcia de Santa Fe: 26,6%
Pcia de Santiago del Estero: 6,7%
Pcia de Formosa: 6,7%
Pcia de Jujuy: 3,3%
Pcia de Corrientes: 3,3%
De esta forma, las fábricas argentinas, en número de treinta, representaban
el 89,3% del total de plantas productoras de extracto de quebracho en el
mundo, correspondiéndole a Paraguay, con cuatro establecimientos el 10,7%.
Surgen entonces con claridad tres períodos de instalaciones de fábricas:
el primero es el del comienzo de la actividad industrial, o sea hasta 1909,
el segundo comienza prácticamente con la primera guerra mundial (1915) y
se extiende hasta 1925 y el tercero coincide con la segunda guerra mundial,
1939 a 1942; en ese año, 1942, se instala la última fábrica.
Asimismo se observan dos períodos de cierre: el primero va desde 1922 hasta
1934 y el segundo desde 1950 a 1962, que se continúa en forma sistemática.
Se puede señalar, asimismo, que el segundo período de cierre coincide con
la implantación de un llamado plan de racionalización, tendiente a disminuir
la capacidad del extracto de quebracho argentino, lo que se ejecuta a través
del cierre de las propias fábricas de La Forestal y de otras, produciéndose
el desmantelamiento de las mismas. En ese mismo período se aumentan las
plantaciones de mimosa y se ponen en funcionamiento nuevas plantas de extracto
de la misma, culminando esta situación con un acuerdo monopolístico de precios,
que resulta ser más elevado de la historia y facilita, de esta manera, el
afianzamiento de las fábricas elaboradas de extracto de mimosa. Esto último
se lleva a cabo entre los años 1951 y 1956.
La Forestal, evidentemente, no tenía interés en el desarrollo de la competencia
y en la posible perturbación de su acción monopólica, explicando esto en
muchos casos, la compra de establecimientos, de paquetes accionarios, etc.
Por otra parte, teniendo en cuenta que muchas fábricas casi no trabajaron,
se desprende que algunas de ellas se instalaban para luego ser vendidas
y otras no disponían de la materia prima necesaria o, simplemente, no habían
estudiado los proyectos a fondo (17). .
La existencia de los cupos de producción no siempre se utilizó con sano
criterio y se observan frecuentes casos de cierres de fábricas con transferencia
de cupos.
La mayor parte de los bosques chaqueños fueron aprovechados mediante el
otorgamiento de concesiones, sin tomar en cuenta el valor real de la madera
en pie o lo que costaría reponer los bosques explotados. Generalmente las
cláusulas sobre regeneración del bosque cuando existieron no fueron respetadas.
Además la desaparición de grandes extensiones boscosas provoca daños visibles
al medio ambiente y otras alteraciones no menos importantes pero más difíciles
de evaluar. Entre las promeras tenemos: erosión, formación de dunas, desertificación,
avalanchas, embancamiento de ríos, extinción de especies. Entre las segundas:
cambios climáticos y aumento del dióxido de carbono. (18).
Conclusiones
Las inversiones nacionales trascienden la frontera y expanden la explotación
forestal al Chaco paraguayo. Sus beneficios y capitales invertidos están
a salvo, los de las economías marginales no; porque la reinversión allí
no se produce. La ausencia de una burguesóa local con asentamiento en la
región deja un lugar vacante en estos territorios nacionales y provinciales
que los sectores más influyentes de la economía metropolitana y de la región
pampeana. A pesar de no ser el Nordeste argentino una región aislada –ya
que cuenta con los rieles de tres compañías ferroviarias y una adecuada
red fluvial- su marginalidad se mantiene. Razones políticas y socioeconómicas
explican una situación de desequilibrio interregional que, paradójicamente,
alimenta la permanencia, fortalecimiento y hegemonía de la elite dirigente
de base agroexportadora que da sustento a la Argentina Moderna
La destrucción ecológica, la sobreexplotación de los recursos naturales
y la degradación ambiental han caracterizado los procesos de incorporación
de las tierras boscosas a la economía capitalista. Los recursos ambientales
han sido una condición, pero también una externalidad y un costo del proceso
de producción de ganancias y excedentes económicos. Dos cuestiones se conjugaron
en esta transformación: por una parte la valoración de la naturaleza, por
parte de los actores sociales, que favoreció la sobreexplotación de los
recursos. Por otra parte, la crisis de realización del capital y la innovación
tecnológica que llevaron a reducir los ciclos de recomposición y revalorización
del capital, lo cual generó procesos de producción destructiva capaces de
multiplicar y acelerar la extracción de recursos no renovables, tal como
ocurrió con las explotaciones forestales argentinas y del Gran Chaco en
particular. Estas condiciones de reproducción del capital han llevado a
desarrollar patrones productivos orientados a maximizar las ganancias de
corto plazo, sin considerar las condiciones de conservación y regeneración
de los recursos renovables, induciendo procesos que han degradado la calidad
ambiental y los niveles de vida.
La racionalidad económica capitalista se caracteriza por el desajuste entre
las formas y ritmos de extracción, explotación y transformación de los recursos
naturales y las condiciones ecológicas para su conservación, regeneración
y aprovechamiento sustentable. La aceleración en los ritmos de rotación
del capital y en la capitalización de la renta del suelo para maximizar
las ganancias o los excedentes económicos en el corto plazo pudieron ser
causales que generaron una creciente presión sobre el medio ambiente. Esta
racionalidad económica aparecer asociada con patrones tecnológicos que tienden
a uniformar la explotación y a reducir la biodiversibilidad.
La sociedad humana conforma su medio ambiente, pero al mismo tiempo su supervivencia
y desarrollo exigen la explotación del mismo. Se encuentra así en una situación
de juez y parte con respecto a la naturaleza, ya que la explotación del
medio ambiente interfiere con los ciclos ecológicos mencionados anteriormente.
Estas interferencias pueden ser asimiladas por los ecosistemas, ya que éstos
gracias a su heterogeneidad y complejidad, poseen una capacidad relativamente
amplia de "absorción de interferencias", de regeneración y autorreproducción.
Pero si exceden ciertos límites, la intensidad o persistencia de la interferencia
pueden llegar a desorganizar los ciclos regeneradores y reproductivos de
los ecosistemas, a tal punto de producir un colapso ecológico, exigiendo
los consiguientes reajustes sociales. En este sentido, es posible considerar
a esas interferencias, sus grados de intensidad y sus reajustes sociales,
como medios aptos para conocer la situación y evolución de las regiones
forestales nacionales y particularmente en el llamado Gran Chaco.
Notas
1. BORRINI, Héctor. "La industria a fines del siglo XIX en el Territorio
Nacional del Chaco". En: Octavo Congreso Nacional y Regional de Historia
Argentina". Bs As, 1988.; GIRBAL-BLACHA, Noemí. "Reflexiones sobre la historia
rural y la situación agraria de las economías extrapampeanas. El caso del
Gran Chaco Argentino y la explotación forestal (1895-1930)". En: BJERG,
M. y REGUERA, A. Problemas de historia agraria. Tandil, UNCPA, 1995, p.
272.
2. GIRBAL-BLACHA, Noemí. "Reflexiones sobre...op.cit. p.273.
3. CONSEJO FEDERAL DE INVERSIONES (1973). Diagnóstico sobre fabricación
de resinas fenólicas. Provincia del Chaco. Bs As, Serie Técnica 22, p.23
4. Idem, p.24
5. Idem, p.28
6. Monitor de Sociedades Anónimas, 1906
7. La Forestal al Servicio de la Grandeza Argentina. p.7
Período 1906-1914- Expansión de The Forestal.
1906- Recibe la concesión de los rollizos destinados a la exportación y
del extracto de quebracho producido por la Santa Fe Land Co.
1907- El Directorio de The Forestal decide construir su propia flota fluvial.
1908- Compra la totalidad del paquete accionario de la Cía. El Tanino, elaboración
de extracto de quebracho, con fábrica en El Mocoví.
1909- Toma el control de ventas de su principal competidora: la Cía Quebrachales
Fusionados, consolidando el monopolio.
1909- Se hace cargo de la colocación en el exterior de la producción de
Carlos Casado Ltda y de Puerto Galileo, empresas paragua