Fuera de broma: ¿Quién es Mauricio Macri?

Un presidente que vive en campaña, esta hipercoacheado y no cumplió con sus promesas

Hay una cantidad (medible) de desgracias individuales, de dolores públicos, de gente en la calle, miserias colectivas, que van formando la verdadera silueta del Presidente.

Por Liliana Viola

¿Quién es Mauricio Macri? Muy difícil hacer el retrato de un presidente en funciones, siempre sale movido. Pero más difícil, un presidente como Macri que no habla de corrido, que se presenta en modo spot, vive en campaña, se asume hiper coacheado y es dueño de un ejército de trolls. ¿Se puede sostener que sigue siendo El Pibe que le declaraba moqueando hace más de una década a su biógrafa Gabriela Cerruti: «Crecí con el peor enemigo en mi espalda, y encima era mi papá»? ¿O es el empresario astuto que supo capitalizar el conflicto edípico con un viejo zorro que ya venía devaluado para la opinión pública?

«Así es Mauricio. Se queja, se queja, pero siempre usó todo lo mío. Agarra todo lo que le conviene”, completaba el relato Franco Macri mientras nos legaba una advertencia parafraseable: Así es Mauricio, se queja de la pesada herencia sabiendo que sólo atizando el odio puede sostenerse mientras comete graves errores que nos colocan al borde del default e implementa políticas que sólo benefician a su grupo. Ningún nene de papá, fue el encargado de llevar adelante varias empresas del negocio familiar, entre ellas el negociado del Correo Central y estuvo al frente de la operación por la que fue acusado de contrabando.

Pero, ¿acaso tarambana y ambicioso se contradicen? Macri es el político que hace 4 años antes que compartir poder con Sergio Massa, candidato seguro a gobernador, prefirió jugarse la provincia con una desconocida pero marketineable María Eugenia Vidal. Es el mismo que ahora también se la juega obligándola a cargar con el lastre de su descenso en las encuestas mientras llora en el cierre de campaña, al decir su nombre.

¿Es Macri, como dicen, la suma de la familia aspiracional de su madre, el contratista del Estado que fue su padre, los muchachos del Newman y los libros de Ayn Rand, su biblia de cabecera? Da miedo pensar que haya forjado su liderazgo, como sugiere Cerruti, en la figura de Roark, uno de los personajes de esa saga que hizo leer a todos los que lo rodean, desde su esposa a su vicepresidenta: “Roark es un arquitecto individualista que fue capaz de destruir un edificio con sus obreros adentro porque no iba a ceder a las críticas ni a las perspectivas de otros. El que cree que el altruismo destruyó a la humanidad y que el egoísmo es la fuerza que la salva.”

Macri visto de frente

En esta indecisión estaba cuando una amiga, que sabe de política y de economía mucho más que yo, se apareció por whatsapp. ¿Con qué imagen sintetizarías el perfil de Macri? “Yo empezaría describiéndolo de frente.” ¿Por ejemplo? “Contándote que voy a tener que cerrar la fábrica.” Le pregunto si no exagera y otra vez se está ahogando en el vaso del cual su fábrica ha salido viva siempre, y me responde con un meme inspirado en la última performance de Macri “No se inunda más”.

En los 60, su padre, un químico loco y gallego, encontró la fórmula de un pegamento para textiles y marroquinería, imbatible en el mercado, tanto que aún en épocas críticas, incluido 2001, le dio a su familia y a la de sus 10 empleados para “vivir como reyes”. ¿No debería estar en una buena racha, teniendo en cuenta que es tiempo de mandar a arreglar zapatos viejos? Me manda un meme con cabeza de Macri y cuerpo de gato con botas. “¿Sabés quién era uno de nuestros principales clientes? Alpargatas, que se retiró del país el mes pasado.” Ni libros ni Alpargatas, pienso, buena síntesis de la gestión del PRO.

“Igual, no me siento sola: en lo que va de Cambiemos cerraron unas 7500 empresas chicas y se perdieron 130 mil puestos de trabajo industriales. Pero además aumentaron los monotributistas: la nueva forma oficial del trabajo precarizado.” Mi amiga planea resistir hasta octubre, sin el apoyo del desmantelado REPRO (Programa de Recuperación Productiva) pero con el yeite del carry trade: pide crédito afuera donde le cobran intereses razonables y lo pone en un plazo fijo aquí donde le dan fortunas. “Si mi padre viera que su orgullo de científico y obrero se sostiene con bicicleta financiera se vuelve a morir. Pero yo no como vidrio. Claro que tampoco como lo que come el equipo de Cambiemos, que te hacen colgar el cartelito de “Yo lo Voto” mientras jamás trajeron los millones que tienen afuera.” Le respondo con un Macri que baila con la música de MLPQTP y mientras proceso la mala noticia, me doy cuenta de que la única industria pujante que ha quedado en este país es la industria del meme.

Yo soy tu chiste

“Si están en sus casas en remera y en patas, es porque están consumiendo energía de más». Con esta frase de tipo canchero y jodón quedó congelado en la memoria popular uno de los factores clave en el cierre de fábricas: desde diciembre de 2015 y hasta abril de este año, el índice que mide las tarifas de electricidad pasó de 100 a 1148, y lo mismo con el gas.

Un Presidente meme, o mejor dicho, memeable, secundado por un gabinete idem, los aportes gloriosos de Lilita Carrió y de Gabriela Michetti, sostenido por un periodismo que también se memerizó, consiguieron mucho más que una distracción frente a las inhumanas políticas de gobierno, mucho más que un lucro cesante convertido en lucro recreativo: el hábito de lidiar con una realidad previamente procesada como ironía. ¿Quién es Macri? Un gran productor de realidad chatarra.

Los analistas políticos oficiales se alinearon con el estilo meme que consiste principalmente en animarse a habitar el ridículo. Y así fundar ese territorio donde todo pasa, todo vale. ¿O alguien le cree a Lanata cuando dice que no sabe qué significa la I de Intersexuales en la sigla LGBTTIQ y remata, en clara estigmatización de una fuerza disidente, con que es la I de izquierda? Kamikazes ideológicos, funcionan como bombas de estruendo que interrumpen el hilo de toda posible reflexión. ¿De qué estábamos hablando? Feinman festeja sus propias payasadas frente a estudiantes de secundario que lo dan vuelta; y todos se ríen con cierta complicidad cuando un abogado falso declara que Majul es “un pelotudo fosforescente. Apagás la luz y te das cuenta que hay un pelotudo en la habitación». Alejandro Rozitchner, “el tallerista del entusiasmo” sistemáticamente tira alguna tontera que alimenta la trama de una realidad inconcebible.

Pero, ¿hay algo más irrisorio por inadmisible que la idea de un presidente empresario que coloca empresarios amigos en los puestos clave? En el país memerizado, un exalumno del Newman al que se le escapa un sorry se lleva la marca de otro chiste escándalo: que el CEO de Shell esté a cargo del Ministerio de Energía, el CEO de Dietrich dirija Transporte, el Presidente de la Sociedad Rural se convierta en Ministro de Hacienda.

Desde la primera escena donde el flamante presidente que baila en el balcón de la casa rosada y no sabe dónde meter el bastón de mando hasta el candidato de estas elecciones que luego de no haber cumplido con ninguna de sus promesas, pide que lo voten porque sí, hay una cantidad (medible) de desgracias individuales, de dolores públicos, de gente en la calle, miserias colectivas, que van formando la verdadera silueta del Presidente.

Claro que no está solo. No le daremos a Durán Barba ni al mismo Macri todos los créditos de un modo de deshacer la política y sus lazos sociales que tan bien ejercitan personajes como Donald Trump y Bolsonaro, entre otros. Tampoco le entregaremos el sentido del humor mientras nos seguimos preguntando… ¿por qué los gatos se adueñaron de internet?

11/08/19 P/12

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