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    Allen Ginsberg (1926-1997), poeta yanqui nacido en Newark, Nueva Jersey. Portavoz de la Beat Generation de los años cincuenta, cantor de la América underground y voz de vagabundos y marginados, su libro Aullido (1956) constituye una crítica furiosa contra las falsas esperanzas y rotas promesas de la historia de su país. Otros libros de poesía son Kaddish (1961), Sandwiches de realidad (1963), Noticias del planeta (1968) y Sudario blanco (1987). Sus Cartas del Yagué (1963) interrelacionadas con TV baby poems (1967) expresan con un lirismo casi místico sus sentimientos anarquistas y nacionalistas. Tuvo una participación activa en los grupos que se opusieron a la guerra en Vietnam, se asoció al Movimiento por los Derechos Civiles y dio su apoyo a todas las organizaciones defensoras de la libertad de expresión. Es reconocido además como uno de los padres espirituales del Flower Power y del hippismo, movimientos sociales que se extendieron por el mundo entero. Las minorías étnicas, sexuales y religiosas hallaron en él una voz solidaria dispuesta a hacer del compromiso una razón de vida. Fue arrestado en varias ocasiones por encabezar marchas de protesta de toda índole.

    Recibió premios, honores, becas, pero también fue una de las fuentes de mayor energía imaginativa de esa comunidad de mentes lúcidas conformada por los beats y el administrador de lo que muchos en tono burlón bautizaron como la Empresa Allen Ginsberg ("Allen Ginsberg Industries"), que consistía en una oficina en Nueva York financiada por él desde la cual emitía sus 'mensajes’, pero que también funcionó como una bolsa de trabajo para muchos poetas con dificultades económicas.

    Una canción por Allen Ginsberg

    Por Michael Slate

    Obrero Revolucionario #905, 4 de mayo, 1997

    A Allen Ginsberg le hubiera encantado. El sábado me desperté en otro mundo. El despertador del radio me despertó, pero no oí las voces monótonas de los reporteros de la emisora pública (NPR) sino una voz que no oía en muchos años, una voz que con urgencia me machacaba el cerebro, la voz de un poeta que leía las primeras líneas de un poema que cambió mi vida.

    He visto los mejores cerebros de mi generación destruidos por la locura,
    famélicos, histéricos, desnudos,
    arrastrándose de madrugada por las calles de los negros en busca de un colérico
    picotazo,
    pasotas de cabeza de ángel consumiéndose por la primigenia conexión
    celestial con la estrellada dinamo de la maquinaria de la noche,
    que, encarnación de la pobreza envuelta en harapos, drogados y con vacías
    miradas, velaban fumando en la sobrenatural oscuridad de los pisos de agua
    fría flotando sobre las crestas de la ciudad en contemplación del jazz

    Al oír esas palabras, que no había oído en más de una década, una sombra triste cruzó mi corazón. Antes de terminar las zetas de jazz, se me aguaron los ojos, pues me di cuenta de lo que había sucedido. Allen Ginsberg-amigo del pueblo, poeta supremo, ser humano, payaso, narrador de la verdad, cazador de dragones, enemigo de la opresión, que celebraba la vida, condenaba todo mal e inspiró a toda una generación- había muerto. Cuando terminó ese fragmento del poema, volvió la voz monótona: Allen Ginsberg, de 70 años de edad, murió hoy, 5 de abril, a las 2:39 de la madrugada, unos días después de habérsele diagnosticado cáncer terminal del hígado.

    Muerto no es una palabra que hubiera usado para describir a Allen Ginsberg. Las palabras para describirlo son, y siempre serán: incontrolable, desafiante, audaz, amoroso y vivo. Como dijo su amigo y primer editor, Lawrence Ferlinghetti, al enterarse de que Allen tenía cáncer: "Allen Ginsberg está muriendo/Eso dicen todos los periódicos/Las noticias nocturnas/Está muriendo un gran poeta/Pero su voz/no morirá/Su voz está sobre la tierra".

    Hoy es difícil imaginarse el efecto que Allen Ginsberg, y los otros poetas escritores y artistas beat y músicos de jazz, tuvieron sobre generaciones jóvenes y sobre todo el mapa político y cultural de Estados Unidos. Mi propia experiencia puede ayudar a contar esa historia. En mi primer año de universidad, un profesor me dio el poema "Howl" (Aullido) de Allen Ginsberg. En ese entonces, para mí la poesía era algo que uno tenía que memorizar y repetir como loro, y no algo que nos podía iluminar la vida.

    Me llevé "Aullido" a la casa y lo puse sobre la cómoda; de vez en cuando lo miraba pero no lo leía. A la semana el profesor se dio cuenta de que todavía no lo había leído y por tanto me hizo comprender unas cuantas cosas. Me contó cómo era vivir en el sofocante clima reaccionario de los años 50, y lo que significó para él que voces como las de Ginsberg, Jack Kerouac, William Burroughs, Gregory Corso, y otros poetas y escritores beat reventaran ese sofocante ambiente. Ese mismo día, cuando llegué a casa, me puse a leer "Aullido". Tuve la sensación de que Ginsberg me perforó huecos en el cráneo y sus palabras estallaron como petardos de luz en lo más profundo del cerebro. Lo volví a leer y consulté libros y el diccionario para comprender las palabras y referencias que no entendía. Lo leí por tercera vez y nada en mi vida volvió a ser igual. Una vez Allen vino a mi ciudad a leer sus poemas y yo aproveché la oportunidad para mostrarle mis escritos. Lo que me dijo me impresionó mucho. Leyó todo lo que le di y me alentó a seguir escribiendo. Me dio consejos muy valiosos. Me dijo que tenía una alternativa, que podía escribir para "ellos" o para cambiar algo; y que si quería que mis palabras sirvieran para algo en este mundo tendría que ser sincero. Sincero era la palabra clave. En muchos respectos, ese fue mi primer paso al periodismo revolucionario.


    América (más abajo está la traducción)

    Allen se hubiera atacado de la risa al leer algunos de los obituarios que le han escrito. Se hubiera reído y luego hubiera encontrado la forma de desafiar y escandalizar a quienes hoy lo quieren convertir en un santo estadounidense después de satanizarlo en vida. La idea de que los tiesos locutores que cada noche llevan a cabo el lavado de cerebro se pusieran a leer "Aullido", el poema que tocó el clarín para que una generación pateara todo lo que esa gente considera decente en política y cultura, lo hubiera matado de la risa. Cuando sacaron de sus oficinas a los pesados poetas y académicos oficiales para hablar sobre el lugar de Ginsberg en el panteón de los grandes poetas que lo influenciaron (William Blake, Walt Whitman, Ezra Pound y William Carlos Williams), querían hacernos olvidar que muchos de esos mismos poetas y académicos lo atacaron en vida, lo criticaron por no seguir las reglas y por escribir lo que para ellos era poesía inculta. Pero ahora que está muerto, que no les puede contestar, lo elogian.

    Desafío absoluto

    Allen se crió en Paterson, New Jersey; fue el segundo hijo de una padre socialista que enseñaba en la escuela pública y una madre comunista, nacida en Rusia, que escapó del terror cosaco en 1905. De niño, su mamá, a quien le hicieron una lobotomía en un manicomio, donde murió, lo llevaba a reuniones del Partido Comunista. Allen decía que el compromiso político de su madre lo estimuló a estudiar derecho en la Universidad Columbia. Ahí conoció y se hizo amigo de Jack Kerouac, William Burroughs y otros, y fue cuando decidió "dejar de hablar con un cráneo hueco" y dedicarse a la vocación de poeta. Allen fue expulsado de la universidad porque un administrador sospechó que tenía una relación homosexual con Jack Kerouac.

    En una ocasión Allen intentó seguir una carrera "normal": consiguió un trabajo en una agencia de publicidad y emprendió una campaña para vender el dentífrico Ipana. Pero de inmediato abandonó ese mundo como alma que lleva el diablo.

    La esencia de su vida era desafiar a la autoridad y hacer pedazos lo convencional. Le encantaba retar y burlarse del sistema. Una vez le pidieron describir sus creencias políticas y él contestó con dos palabras: desafío absoluto. En el otoño de 1955, cuando leyó "Aullido" por primera vez en el Six Gallery de San Francisco, electrizó a todos los presentes. A él le sorprendió mucho que ese poema, que no pensaba publicar, pasara a ser el toque de clarín que puso en marcha a la juventud rebelde de todo el país. Al gobierno le dio un patatús: le echó la policía encima a Ferlinghetti por publicarlo y venderlo, y lo llevó a juicio por obscenidad. Cuando ganó en el juicio, "Aullido", que celebraba la enajenación, la rebelión, la sexualidad y el amor, recorrió el país uniendo a los rebeldes.

    Los poetas reconocidos también detestaban a "Aullido" y a Allen. Su poema, que rompió toda convención, y las ideas que propuso sobre la poesía, cambiaron la poesía para siempre. Allen descartó todas las reglas sobre metro y ritmo, y dijo con mucha alegría que el ingrediente más importante de la poesía era la sinceridad, que un fragmento de pensamiento podía ser una estrofa y que la experiencia de cualquiera podía ser un poema. Dijo que el ritmo y el metro podían ser la lengua de la calle o las notas de un saxofón; que la vida de cualquier ser humano podía ser la "materia" de la poesía. Allen ayudó a sacar a la poesía de las aulas académicas para que todo mundo disfrutara de ella, no solo leyéndola y escuchándola, sino escribiéndola. De repente, la poesía pasó a ser un medio por el cual las masas podían expresar sus ideas sobre la vida. Y la poesía llegó a ser una parte importante del movimiento.

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    Allen Ginsberg, NY Youth Call Annunciation/"First Blues"

    Después de la publicación de "Aullido", Ginsberg se volvió más desafiante. No hubo movimiento importante de oposición del que no fuera parte. Combatió el racismo a muerte y trabajó con poetas negros (como Amiri Baraka y Bob Kaufmann) y músicos de jazz (como Charles Mingus, Elvin Jones, Don Cherry y Thelonius Monk) para unir a blancos y negros. Luchó por los derechos civiles y cuando empezó la guerra de Vietnam organizó protestas y un movimiento en contra. En 1968 fue arrestado en Chicago durante la convención del Partido Demócrata. El 1º de Mayo de 1970, le rociaron gas lacrimógeno en una protesta convocada en Yale por el Partido Pantera Negra. Su arte alcanzó proporciones legendarias por atacar el militarismo yanqui, el materialismo craso, la violación de países oprimidos, el racismo, la discriminación y las ideas convencionales de toda clase. Asumió el papel de dirigente de la rebelión juvenil de los años 60 y de su cultura, y desafió con gusto y audacia los valores tradicionales familiares y todo lo que era sagrado para el American way of life. Muchas importantes personalidades del mundo cultural de ese entonces, como Bob Dylan, Ken Kesey, Andy Warhol, John Lennon, Yoko Ono, Charles Mingus, Abbie Hoffman y muchos otros, trabajaron con él y fueron influenciados por su trabajo y activismo político.

    Lucha contra el sistema

    El reflujo de la década de los 60 no menguó a Allen. Empezó a recibir elogios y reconocimiento, pero eso no lo llevó a la "normalidad". Lo nombraron miembro de la Academia Americana de Poetas y del Instituto de Artes y Letras. En 1973 obtuvo el Premio Nacional del Libro por su libro The Fall of America: Poems of These States, 1965 to 1971, y fue finalista del premio Pulitzer en 1995 por su libro Cosmopolitan Greetings: Poems 1986-1992. Escribió poemas que desenmascararon y condenaron las atrocidades que cometía el imperialismo yanqui aquí y por todo el mundo: escribió sobre el sha de Irán y participó en protestas contra él; escribió sobre los crímenes de Estados Unidos en Centroamérica; condenó la energía nuclear; atacó a la guerra contra la droga por ser en realidad una guerra contra el pueblo con características fascistas; denunció el papel de la CIA en el narcotráfico, primero en el sudeste asiático y después la conexión entre la contra y la coca. Lo hizo en poemas como "CIA Dope Calypso" (1972), "NSA Dope Calypso" (1990), y terminó la trilogía de los calipsos en 1991 con "Just Say Yes Calypso", una devastadora condena de la guerra del Golfo que termina así: "Cuando ondeen una cinta amarilla y una bandera aceitosa/ Di sí o te acusarán de maricón".

    Por su activismo poético y político, el director del FBI, J. Edgar Hoover, lo consideró un enemigo de la seguridad interna. En 1965 dijo que Allen era un peligro para el presidente de la nación. Según él, Ginsberg era "potencialmente peligroso" y un "subversivo" que ha "demostrado inestabilidad emocional (por ejemplo residencia e historial de trabajo inestables) y comportamiento irracional y suicida". También lo acusó de haber manifestado "fuertes y violentos sentimientos contra Estados Unidos", y de "una inclinación violenta y antipatía hacia el orden social y el gobierno". No importaba que Allen era budista y que el pacifismo era un importante aspecto de su vida. Muchas veces le tendieron trampas para arrestarlo por cosas de droga. Allen les contaba a sus amigos que en la casa tenía una pila de un metro de documentos del FBI sobre él. Hasta los primeros años de la administración Reagan, Allen estaba entre las personas que la Agencia Estadounidense de Información consideraba "inadecuadas" para desempeñar funciones como voceros del gobierno en el extranjero. Es un mérito de Allen que siempre que contaba de la persecución de la que era víctima, decía que la persecución de artistas y activistas negros era peor.

    Es difícil seleccionar una obra de Allen que ponga al desnudo la esencia de su labor poética. Hay mucho de qué escoger. Fue un artista prolífico; publicó por lo menos 16 colecciones de poesía y una cantidad similar de prosa, dos libros de fotografía y por lo menos media docena de grabaciones con diversos músicos. Desde 1977, Allen trabajó con Bob Dylan y el Rolling Thunder Revue, el Clash en el álbum Combat Rock, Patti Smith, Sonic Youth, Kronos Quartet, Philip Glass, Beck y U2, entre otros.

    Luego de oír la noticia de su muerte me puse a leer sus poemas por un par de horas. La lectura me hizo recordar muchas cosas y suscitó nuevos pensamientos e ideas. También me hizo recordar que a pesar de lo mucho que me gustaba su poesía, contenía cosas que como comunista revolucionario me inquietaban. Incluso en sus mejores obras, obras que criticaban acerbamente al imperialismo estadounidense, Allen daba latigazos anticomunistas, a veces contra líderes revolucionarios como Stalin y Mao. Y en los últimos años dijo en varias entrevistas que empezaba a creer que las protestas y manifestaciones en las que participó fueron en vano porque el pueblo seguía sufriendo, aunque de otra forma. Es cierto que el pueblo de Vietnam y de Irán todavía no han logrado su liberación, pero eso no quiere decir que las luchas contra el imperialismo estadounidense fueron en vano. Cuando leía esas cosas, me daban ganas de preguntarle qué hubiera sido de los pueblos vietnamita e iraní, o del de este país, si no hubieran luchado contra sus opresores.

    Allen tenía mil contradicciones. Al mismo tiempo que pregonaba anticomunismo o ponía en tela de juicio la eficacia de las luchas del pasado, seguía sirviendo al pueblo con su voz y el poder de sus palabras. Odiaba al imperialismo yanqui y todo el sufrimiento que causa por todo el mundo. El problema es que no comprendió a fondo la naturaleza del imperialismo y por tanto no veía cómo eliminarlo ni cómo liberar al pueblo. Para él, el camino era asegurar que todo individuo tuviera libertad absoluta para expresarse de cualquier manera que fuera en todo, de la sexualidad o la política. Hasta cierto punto, yo estaba de acuerdo con Allen porque se oponía a la censura, a "la policía del dormitorio", la quema de libros y la supresión del pueblo por sus creencias y manera de expresarse. Pero para mí, esa meta de libertad individual no es suficientemente radical y no puede ser la base para forjar una nueva sociedad libre de opresión. Muchas veces me he preguntado qué hubiera dicho Allen si en realidad hubiera comprendido lo que ocurría durante la Revolución Cultural en China, donde se movilizó a los artistas, poetas y escritores para crear arte, no solo ni simplemente para ellos mismos, sino para contribuir a la edificación de una sociedad socialista.

    Aullido para una nueva generación

    A fines de la década pasada, Allen enseñó en la Universidad Columbia y a principios de esta en el Brooklyn College. Indudablemente, el sistema esperaba que en el invierno de su vida se calmara y se tranquilizara. Sin embargo, siguió arremetiendo contra el sistema y todo lo que representa. Sus últimas obras atacaron la política de crueldad, la guerra contra los pobres y las mentiras e hipocresía de la clase dominante. Trabajó con Ed Sanders para agregarle nuevos versos al himno tradicional religioso "Amazing Grace" sobre la situación de los sin techo. Allen sabía a ciencia cierta que los mandamases de este país son "gente que se dice cristiana pero que odia a los pobres" y que demuestran una "inteligencia satánica" para atacar a los pobres. A principios de 1995, Allen escribió una potente respuesta a Newt Gingrich y el Contrato con América de los republicanos. El poema, titulado "Balada de esqueletos", contiene las siguientes estrofas: "Dijo el esqueleto militar/Compra bombas estrellas/Dijo el esqueleto de clase alta/Mata de hambre a madres solteras/Dijo el esqueleto subdesarrollado/Envíame arroz/Dijo el esqueleto de las naciones desarrolladas/Vende tus huesos para hacer dados". Luego grabó la "Balada de los esqueletos" con Philip Glass y Paul McCartney, y recorrió el mundo. El director de cine Gus Van Sant hizo una poderosa grabación de la obra que estuvo entre los videos favoritos de MTV y que después se presentó en el Festival de Cine Sundance.

    Allen nunca dejó de hacer llegar sus rayos de luz a nuevas generaciones de rebeldes. En una entrevista reciente le preguntaron qué haría si hoy, en esta época oscurantista, tuviera 20 años. Allen respondió, sin vacilar, que le encantaría escribir un "Aullido II" sobre el presente. Dijo que ojalá algo bueno resultara de la situación actual en el sentido de refrenar "el poder de Estados Unidos para joder al mundo". También dijo que habría que salvar el "alma de la nación", y que para eso sería necesario incluir en el poema una lista de los pecados cometidos por Estados Unidos aquí y por todo el mundo, como derrocamientos de gobiernos, invasiones, guerras, la masacre de indígenas, la esclavitud y continua opresión de los negros. Y concluyó: "El gobierno es manipulador y lleno de hipócritas que huyen de los verdaderos problemas de la ecología, la sobrepoblación, el sufrimiento de las clases bajas, la bancarrota del sistema médico, la gente sin techo, la desnutrición, la división entre las razas y la cuestión de la droga. Con toda la demagogia (de Bill Clinton y especialmente de Janet Reno) y confusión, la poesía se destaca como el único faro de la razón: un faro de claridad individual y lucidez en toda dirección, ya sea en la Internet, cafés, simposios o aulas universitarias. La poesía, y su vieja compañera la música, es un medio de comunicación que no controla el establishment".

    Los que estuvieron al lado de Allen antes de morir, dicen que escribió poemas febrilmente hasta el derrame cerebral que lo llevó al coma. Quién sabe, tal vez las viejas o nuevas palabras de Allen se enrosquen algún día, ojalá pronto, en un cerebro joven y quizás nazca un "Aullido II" o algo mejor. Mientras tanto, es hora de despedirme de Allen. Parte sabiendo que el pueblo te quiso y que sin duda te extrañará. De parte mía, gracias por los concejos, la inspiración, la celebración y por toda esa cheverísima poesía que serpentea por mi cerebro y me fortalece.

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    Fuente: http://www.laespiadelsur.com

    Homenaje a Allen Ginsberg

    Militante de las libertades civiles, experimentado catador de drogas, homosexual declarado, pionero en la difusión de religiones orientales, Allen Ginsberg (1926-1997) formó parte, junto a Jack Kerouac y William Burroughs, de la Santísima Trinidad de la Generación Beat, el movimiento que inyectó libertad a los Estados Unidos de la postguerra. Hace cincuenta años, Ginsberg publicaba su obra más famosa: Aullido, un largo poema con el que sacudió las mentes de una época atenazada por el fantasma nuclear y el conservadurismo, se alzó como la voz de su generación, inoculó el jazz en la poesía, anticipó el grito eléctrico del rock, dio a luz al ansia de libertad del hippismo y se convirtió en el heredero indiscutido de Walt Whitman, el primer gran poeta americano. Radar convocó a seis poetas argentinos para que rindieran homenaje a ese aullido que todavía resuena.


    LOS MOTIVOS DEL LOBO

    Por Juan Sasturain

    "A arremangarse las polleras, señoras: vamos a entrar en el Infierno." Esa, la última frase del prólogo a Howl and Other Poems, escrito por el clínico William Carlos Williams, es tan famosa y reveladora como la línea inicial del poema y del libro, primera nota larga del largo aullido: "Yo he visto a las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, hambrientas histéricas desnudas, / arrastrándose por las calles de los negros al amanecer en busca de un pinchazo furioso"

    El prólogo del maestro avisaba que ese vociferante declamador de enormidades que él había conocido prácticamente de pibe y casi de barrio –los dos coincidían en la sórdida Paterson, ciudad industrial y fea como tantas que el facultativo usó para su poema interminable– se había convertido en bardo bardero e inesperado (para él y para todos), profeta de un evangelio atroz y verdadero. Con temblorosa perspicacia, WCW ve de salida que se ha abierto una puerta, que ha reventado un dique –mejor–, que lo que viene no se parece a nada de lo que hay.

    Es claro que lo primero no fue ese texto, lo primero fue el sonido y la furia que lo precedieron. Porque si estamos recordando el medio siglo de un libro, la edición de City Lights, el escándalo de la letra impresa que nombraba lo habitualmente innombrable, habría que volver atrás –la vista y sobre todo el oído atrás– a recordar no un libro ni un texto sino un acto, una "performance" si cabe: la lectura fundante de noviembre del año anterior, cuando ese judío intelectual de anteojos gruesos que había venido del Este pero ya era de la carretera, homosexual y drogadicto, ese lobo joven no estepario se paró para aullar por un amigo encerrado en el loquero alguna vez compartido. Porque Howl, su alarido, es "por" Carl Solomon, no "para"; es como el Llanto de Lorca "por" su amado torero. Se paró, digo, aún sin barba ni túnica ni disfraz ni programa, para decir desde las tripas, recitar como quien se desangra o se caga o vomita una tenebrosa visión –a lo Blake, claro–, alentar los largos versículos de respiración bíblica, de olvidada y recuperada tradición whitmaniana.

    Desde el título, Ginsberg recupera la perdida oralidad, la poesía dicha, la dicha de decir, la palabra encarnada, inseparable de la inmediatez de la expresión verbal: escribir como se habla y de lo que se habla, con los ritmos de la lengua suelta y de la oreja siempre abierta, según el credo de Kerouac, primer modelo generacional.

    No es casual que –a la hora de las siempre ulteriores explicaciones– Ginsberg, tras hablar de Blake, de Whitman, de la Biblia, claro, cite tres textos no poéticos sino narrativos de nerviosa respiración: la prosa de On the road –aún inédito por entonces–, más la de Céline, más la de Génet... El poeta no parte de una forma previa a rellenar sino que se lanza a ciegas a decir y corta el verso como cortan sus entradas, sus largas frases furiosas, los boppers: Gillespie, Parker, Monk, Powell... Porque la música que acompaña a los beats –ese golpe bajo– no es el naciente y cuadrado rocanrol (habrá que esperar a la segunda mitad de los sesenta) sino el jazz que ensaya sin red desde la posguerra y que no se detendrá ya más hasta encontrar sus límites de inteligibilidad en el free.

    El aullido de Ginsberg –se sabe– tiene tres terribles partes y una esperanzada, jubilosa nota al pie. La primera es una visión, pero no profética sino testimonial: el bardo viene a contar lo que vio, lo que ve, un inventario atroz de iniquidades generacionales, expansión iterativa (ese "quienes" infinitamente repetido) de la primera afirmación, el verso famoso, en forma de olas sucesivas que abarcan todos los excesos de la transgresión, todos los caminos de Nueva York a California con escalas que recorrió Neal Carmody en autos robados.

    El segundo tramo es un apóstrofe, una maldición de aliento bíblico casi, escrita bajo los efectos del peyote, para ese Moloch, monstruosa divinidad bíblica que exigía sacrificios humanos de jóvenes, encarnado ahora en la Ciudad –San Francisco, Nueva York– que es a la vez el Capitalismo, la Civilización. Y el tercer segmento, una letanía a Carl Solomon, víctima ejemplar, que reitera el esquema iterativo para acompañarlo –"Estoy contigo en Rockland"– en el sentimiento, en el sufrimiento, en la vida bajo Moloch.

    Acaso no sea Howl el poema que más me gusta del libro. Un supermercado en California –con la imagen del poeta y del mismísimo Whitman paseándose entre las góndolas, por los pasillos "llenos de maridos"– y América, por su tono autobiográfico y la ironía final de poner su "hombro maricón" para que la rueda social siga girando, me resultan más accesibles, casi más cómodos, supongo. Porque es tenebroso oír aullar al lobo; y peor aún escuchar sus razones.



    EL SABOR DE LA ETERNIDAD

    Por Miguel Grinberg

    Además de ser uno de los grandes poemas épicos del siglo XX, Aullido constituye un testimonio emblemático de la resistencia juvenil contra la prepotencia imperial de todos los tiempos. En 1955, a los 29 años, cuando Irwin Allen Ginsberg leyó por primera vez en público (en verdad, ante sus pares de la generación beat y algunos pintores californianos) los versos ya definidos de ese extenso trabajo en vía de consumación, todos sintieron en San Francisco que estaban ante la pieza fundamental de un Renacimiento literario.

    La potencia descomunal de su alegato socio-contracultural apuntaba al poder tiránico del sistema militar-capitalista que el poeta equiparaba con Moloch, antigua deidad de los amonitas y los fenicios en cuyo honor los padres sacrificaban a sus hijos. Al año siguiente, la publicación del poemario, que además incluía otras piezas legendarias como Sutra del girasol y América, convertiría a Ginsberg en una irresistible personalidad internacional. A tal punto que, durante su paso por Praga el 1º de mayo de 1965, la juventud checoslovaca lo paseó sobre una carroza por las avenidas principales de esa capital, después de haberlo proclamado "Rey de Mayo", como acto de resistencia contra el stalinismo imperante. Entre los jóvenes universitarios de entonces estaba Vaclav Havel, estudiante de la Facultad de Economía y futuro dramaturgo, quien en 1991, a la hora de la emancipación nacional, sería presidente de su país.

    Antes que un libro, Aullido era un humilde folleto de 44 páginas prologado por un veterano y magno poeta de Paterson (Nueva Jersey), donde Ginsberg había nacido. Al aparecer la 24ª edición estadounidense (1971) ya se habían impreso 258 mil copias. Desde la inicial, el opúsculo estaba dedicado a sus tres mayores compinches generacionales: Jack Kerouac, a quien definía como "nuevo Buda de la prosa estadounidense"; William S. Burroughs y Neal Cassady. Y por el camino, claro está, el poema principal se tradujo en el mundo entero, y así Ginsberg estableció lazos de amistad con jóvenes poetas de todas partes, desde América latina (asistió en 1960 al Congreso Internacional de Escritores en Chile) hasta la Unión Soviética (en particular, los poetas rebeldes Evgueni Evtuchenko y Andrei Vosnezenski).

    ¿Por qué tanta trascendencia? Pues porque Aullido se refería a una tribu predominantemente norteamericana, pero con equivalencia en todas las latitudes: los jóvenes sofocados por el militarismo y las dictaduras, los artistas incomprendidos, los místicos, los locos, los gays, los amigos reventados, los perdidos en epopeyas alucinógenas, los inmolados en guerras imperiales, los maniáticos sexuales, los anarquistas, los pacifistas, los santos y otros sobrevivientes de lo que el maestro Henry Miller denominó "la pesadilla con aire acondicionado".

    El título completo de este poema cuyo núcleo no cesa de arder es Aullido por Carl Solomon. Un demente fuera de serie al que conoció durante una visita al manicomio Rockland de Nueva York, mientras visitaba a su madre allí internada (trágica heroína de otro poemario posterior todavía más descomunal: Kaddish por Naomi Ginsberg). Emergiendo de un electroshock, Solomon vio a Ginsberg sentado en un banco y le gritó: "¡Soy Kirilov!". El poeta le respondió: "¡Soy Mishkin!". Y ambos se trenzaron a debatir las instancias sutiles de Los poseídos de Dostoievski. Obviamente se hicieron muy amigos, y la inteligencia descomunal de Solomon detonó luego el tono elegíaco de Aullido. En pos de una esquiva conexión celestial.



    LA VOZ DEL CUERPO ELECTRICO

    Por Jorge Monteleone

    "Los versos están llevados hasta el extremo al que pueda llegar el aliento. Esa dicción siempre fue, para mí, no aquella que provenía de 'las fantasmales vestiduras del jazz’ sino la del cuerpo constelado del rock. Casi toda la mitología rocker está prefigurada en Aullido."

    Creo que conocí por primera vez el gran poema de Allen Ginsberg en unas hojas amarillentas, trabajosa, rabiosamente traducido y mecanografiado por un compañero de la carrera de Letras, cuyo nombre lamento haber olvidado. Lo tradujo palabra por palabra, con las oes agujereando las páginas y los acentos como pequeñas incisiones, sólo para divulgarlo como un evangelio apócrifo, con la convicción de un iniciado o de un predicador. Esa imagen conviene a las letanías de salmo bíblico del poema, a la exaltación de lo sagrado ("Todo es santo", escribió Ginsberg en la nota al pie de Aullido).

    Yo nunca había leído nada igual y no lo olvidé jamás, sobre todo porque ese primer verso salvaje resonaba de un modo inequívoco en los años de la dictadura: "He visto a las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, hambrientas histéricas desnudas".

    Pero Aullido es un poema menos para ser leído que para ser recitado y ser escuchado. De hecho, su propio nombre suena como una interjección: Howl. Y su verdadera epifanía en el mundo sucede cuando es leído en voz alta o susurrado en una lectura solitaria que tense las cuerdas vocales. Ginsberg afirmó que había escrito su poema "para el propio oído de mi alma y los dorados oídos de unos pocos". Mucho después escuché una de las múltiples lecturas públicas de Ginsberg y el efecto de su voz, de su dicción, es absoluto: toda la estructura de Aullido está basada, por un lado, en la repetición de ciertas cláusulas ("who" en la primera parte; "Moloch" en la segunda; "I’m with you in Rockland" en la tercera) y, por otro, en los versos llevados hasta el extremo al que pueda llegar el aliento, como si la respiración del cuerpo que lo sostiene e inviste estuviera inscripta para siempre en cada uno de sus versos. Esa dicción siempre fue, para mí, no aquella que provenía del inmediato universo estético de Ginsberg, el de "las fantasmales vestiduras del jazz", sino la del cuerpo constelado del rock, su carnal "conexión con el dínamo estrellado de la maquinaria de la noche". Reencontré esa dicción aproximativa y terca en la voz y el ritmo de Bob Dylan, que dice: "El fantasma de la electricidad / aúlla en los huesos de su cara / donde esas visiones de Johanna / han tomado ahora mi lugar". No hace mucho el círculo se ha cerrado cuando vi a Ginsberg, vagamente inmortal, hablando en el documental que filmó Scorsese sobre Dylan, No Direction Home.

    Casi toda la mitología rocker está prefigurada en Aullido. En el ritmo y en los vocablos de la lengua inglesa: beat, soul, my generation, the band, rotten, animals, Rockland, down to the river, los hipsters de cabezas angélicas que devinieron hippies. En las voces libertarias de la Costa Este. En la asunción total del cuerpo como encrucijada de todos los deseos, su expansión y su destrucción y su exaltación, donde las drogas, la sexualidad o la música no son fines sino medios. En la denuncia de todos los poderes coercitivos –la figura de Moloch– y el antibelicismo, la militancia contra el imperialismo norteamericano, contra el "Gólgota nacional fascista", la vindicación de las minorías sexuales y las diferencias raciales. La cultura del nomadismo, de las ciudades, de las interminables autopistas, de la extranjería. Los juegos de la obscenidad y los juegos de la mente, la imaginería del absurdo, la glosolalia exaltada. Las máscaras de la locura como devastación o reverso luminoso de la racionalidad, la sacralización del yo en su carne mortal, la transformación del psiquismo.

    Vasto, lenguaraz, antagonista del tiempo, el gigantesco hijo de Whitman había cantado de nuevo el cuerpo eléctrico.



    AULLIDOS DE PLACER

    Por Mario Trejo

    Los '60, gloriosa década, sí. No me la vais a contar a mí, hombre, que la viví acullí y acullá. Pero, ¿los '50? Nadie habla de los '50. En Buenos Aires, contra todo pronóstico, la vida era una gozada. Elena Cruz lo dijo mejor: era una partouze. Los vates nacionales, en cambio, estaban aquerenciados en el tintorro. Aunque ya Fontana y Pérez Morales administraban ácidos, mescalinas y psilocibinas. Había que ir a Brasil. Visite Brasil antes de que Brasil lo visite a usted.


    Medio siglo doppo los vernáculos no se han anoticiado. En Sâo Paulo del '51, la Hochschule für Gestaltung estaba en el Instituto de Arte Moderno de Piero Maria Bardi; y en el Largo do Sà, el enorme poeta Milton de Lima Sousa leía todo en todas las lenguas y al sol del mediodía tras tres caipirinhas me presentó a e.e. cummings (y a tantos otros), me dio su casa, su familia y su sanctasanctórum, donde viví algunos meses. ¡Qué épocas! Todo coronado por la Diosa eslava Irene Ivanovski (Miss Pelotas) e inhalaciones do Carnaval directas al alma. Pero éstas son otros trescientos cruceiros. ¿Verdad Drummond?

    En Buenos Aires, malgré tout, yerba, discos y libros venían de la mano de Henry Lewy (Calígula de las Dancing Waters, para la secta jazzera) y de Benny Lowderbach, tripulante de la Delta Lines que hizo equipo conmigo y con Michelle (née Elisa) Sorrentino (hija de Lamberti, gran periodista, con frente ruso y Stalag incluidos, y amigo de Curzio Malaparte hasta la muerte). La Sorrentino saltó de Italia a USA con su marido, piloto de guerra que se pegó un balazo apenas regresado a su patria. Luego se casó con Willie Alexander Maxwell, que supo ser bajista de King Cole y terminó como compañero de celda de Dexter Gordon y padre de mi ex mujer, Rochelle Maxwell. Michelle estuvo en todas antes de ser deportada. Aquí fue amada y odiada como Michelle Barbieri. Y a estas fuentes hay que añadir (¡atención! homenaje a la Librería Rodríguez y a Pygmalion de Corrientes y San Martín) el New World Writing, donde descubrí Jazz of the Beat Generation, adelanto de En el camino. De modo que cuando llegué a París, se abrió todo con Mason Hoffenberg (Candy). Ginsberg iba o volvía de Praga (amigos comunes, chismes, pero sin vernos). Lo mismo pasaría en La Habana. Cuando yo llegué (Crisis del Caribe), Ginsberg ya había sido expulsado por decirle a un micrófono que había tenido un wet dream con el Che. Recuerdo un salón infinito en Praga que fungía de club de jazz y donde se chupaba hasta que sólo seguían en la brega las checas almodóvar y uno aprovechaba. En el muro, gran foto de Ginsberg; en vivo, un bajo infernal de 16 años que luego sería Weather Report: Miroslav Vitous. Otro puente sobre el Río Beat fue Marc Schleiffer, el más joven, que sucedió a Le Roi Jones en la dirección de Kulchur y con quien compartimos a Maggie, cubana jazzera y Galina, rusa muy europea y acceso a toda cama, diplomática o no. Con Marc nos volvimos a ver en Beirut, corresponsal de NBC Radio y con rechazante mujer black power. En el Yerushalaim del '67 habían caído presos. Israel no perdona, pero condesciende, aunque hayas abrazado el Islam. Y con AG, finalmente coincidimos en Boulder Co.: Summer Program del Naropa Institute. Entre diversos workshops, él daba charlas sobre Rimbaud; MT, sobre The Smoking Ecologist. Joe Richey (The Underground Forest) quería una charla a dúo sobre el sexo en nuestras vidas. No pusimos muchas ganas. De modo que nos dedicamos a recordar lugares y amigos comunes y supe entonces que el valioso material inédito de Mason Hoffenberg (con Couquite Matignon hacíamos la navette entre Piazza Navona y Montparnasse) estaba en una de esas terrenales universidades americanas. La despedida fue de huevos revueltos (por mí) con bacon, pero con un sabrosón café nicaragüense, mientras poníamos a punto la traducción que habían inventado mis alumnos sobre Conversación galante, de nuestro bienamado Nicanor Parra. En esa línea donde le urgen a chupar las tetas, AG prefirió a mi Is now or never una suya mucho más mejor. Con su Leica me sacó las mejores. Que nunca tuve necesidad de ver. Pero sí ganas. Todavía.

    El Gran Ciego recuerda que alabar y denigrar son operaciones sentimentales que nada tienen que ver con la crítica. Yo llevo bajo mi piel a Blaise Cendrars, manco capaz cuyo Transsibérien rasga la noche anunciando la llegada de Howl. Ambos están de gira. On the road. Para siempre. Y el Vecino de Arriba observa. Observa.



    EL VERBO TO BEAT

    Por Tamara Kamenszain

    Yo tendría alrededor de 19 años cuando pegué, en la pared de mi cuarto, una foto de él totalmente desnudo. Todavía vivía con mis padres y ese hombre –más parecido por la larga barba y el poco pelo enmaraño a un linyera que a un sex-symbol para adolescentes– transformó mi reducto en un bunker con orden de clausura cada vez que alguna tía visitaba la casa. La foto del escándalo la recorté de El Angel del Altillo, una revista literaria que duró dos números y que publicó, por primera vez en estas latitudes (¿1966?), la traducción de un fragmento del Aullido y esa imagen de Allen Ginsberg que fue, para muchos de nosotros, la esperada muestra en blanco y negro de lo que verdaderamente era un beatnik. Por entonces también circulaba en el ambiente la revista Eco Contemporáneo, dirigida por Miguel Grinberg, que había traducido partes de otros poemas y que publicaba la correspondencia Ginsberg-Grinberg, un delicioso contrapunto entre dos interlocutores cuya similitud de apellidos de ninguna manera aseguraba la afinidad de ideas ("usted tiene caca en la cabeza" creo recordar que una vez le espetó el poeta al editor en ese estilo salvaje-verista-descarnado que para nosotros, por entonces, era la perfecta representación de la retórica beatnik). Tres años después (1969) apareció
    una antología de la poesía de Ginsberg que incluía Kaddish, Aullido y otros poemas. Hasta los que más objetaron la dispar traducción de Marcelo Covián se paseaban por la Galería del Este con un ejemplar bajo el brazo. Ediciones del Mediodía, el sello que publicó el libro, tenía un local de librería en esa galería uterina que invitaba a deambular por adentro de lo que se daba en llamar "la manzana loca" (Florida-Maipú-Paraguay-Charcas: la nueva fundación de Buenos Aires. Borges mismo vivió en esa cuadrícula cuyo imán central fue el Di Tella).

    Pero, ¿qué nos enganchaba de la poesía de Allen Ginsberg a nosotros, adolescentes sesenteros, cuando medrábamos por la galería con expresión de iniciados o cuando nos reuníamos en el living de alguna casa de familia a aullar a grito pelado: "¡Carl Solomon! Estoy contigo en Rockland / donde estás más loco que yo"? A veces pienso que una poesía que es incapaz de atraer a los adolescentes no tiene futuro. Es que cuando un poema le dice algo –cuando se brinda como regalo– a la inocencia del lector juvenil, es porque lleva a cuestas el formato de una época. Si nos ponemos filosóficos, habría que decir que se trata de una cuestión de estética, pero también de ética o, lo que es lo mismo, de un encuentro con la verdad del decir. Basta con observar la forma de Kaddish o de Aullido para ver clarito –como en la foto de un desnudo– el mapa lírico de una época. Ni siquiera hace falta leer: con recorrer con la mirada la disposición de los versos uno ya se pone a aullar. Son textos que entran por los ojos, pero también por los oídos. Por eso, con ponerse a declinar el to beat también alcanza. Ese verbo móvil que arrastra en su valija una cadena de consecuencias que empieza por golpear y se multiplica en repetir, insistir, invocar, pedir. Es el verbo del viaje. Jack Kerouac lo tradujo on the road, en el camino. Viajar es golpear, es repetir, es insistir en el síntoma adolescente, es confiar en los efectos del estribillo, esa parada que va retomando siempre lo viajado para darle a la prosa su efecto poético. Prosodia beatnik, poesía pura que se permite caminar de un extremo a otro de la página sin entregar ni un milímetro de su potencia versificadora ("prosa poética" la llamábamos nosotros a veces, traduciendo mal, muy mal). En Kaddish, Ginsberg se da el lujo de contar minuciosamente toda la historia de Naomi, su madre. Desde que él tiene 12 años y la lleva a internar por primera vez a un psiquiátrico hasta que, veinte años después, ella muere y le deja al hijo una carta póstuma ("Tengo la llave. Casate, Allen, no tomes drogas, la llave está en la reja, en la luz del sol de la ventana"). El relato no se detiene ante nada porque no tiene la obligación de cerrar ningún cuento ("cantos, no cuentos", pedía Perlongher). Carl Solomon, Naomi, "las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura", todos los "personajes" del poema aguantan las vicisitudes de un relato espasmódico que, en última instancia, sólo busca anclar en la espiral metafórica.

    Perlongher entre nosotros es lo más ginsbergiano que se puede encontrar. Esa furia compulsiva para hacer que un verso repita la misma loca verdad cambiada hasta el cansancio es un motor de su ya mítico Cadáveres. Ese himno que los chicos que deambulan por Corrientes conocen de memoria. Por otra parte, hace más de un siglo que Whitman escribió su Canto a mí mismo, ese otro himno que Borges confiesa haber leído hasta el cansancio en su juventud. Son aullidos que se transmiten como música. De generación en generación. Y que, aunque estén de moda en una época, vuelven a golpear siempre, insisten, se repiten (como los Beatles, que patentaron el verbo to beat más allá de la literatura para que siempre pueda volver, intacto, a ella).



    LA INOCENCIA DEL DEVENIR

    Por Arturo Carrera

    En un relato de Nietzsche, el Ave Fénix le muestra al poeta un rollo de papel en llamas y le pide que no se asuste, le explica que es su obra, que hay que quemarla porque no encierra el espíritu de la época ni el de los que fueron en contra de esa época; pero sin embargo allí, insiste, hay una buena señal, porque hay toda clase de auroras.

    De un poeta sólo me interesan las auroras. Los estallidos epicúreos, las eras imaginarias, que despiertan o pueden llegar a despertar a los niños lectores de un instante o de un porvenir llamado cada vez "librito". La evolución mágica del deseo, la vocalización minuciosa, secreta a veces por la aceptación de un ritmo como el ordenamiento de la relación entre unos acentos y unas duraciones silábicas.

    Esos cambios en el poema hicieron de Allen Ginsberg –para utilizar la preciosa expresión de Jerome Rotemberg– un "técnico de lo sagrado". Un técnico, sin más, del movimiento de sus pasiones, que no fueron otras que la suma de autoconfianza de alguien que valora su vida a riesgo de reconocerla casi razonadamente –lúcidamente–; y de "cantarla".

    Esas pasiones tenían nombres: la forma, el éxtasis y el ritmo mediante la dicción de una "política" del canto. Whitman y William Carlos Williams fueron los poetas que impulsaron los primeros pasos de Allen Ginsberg en ese aullido mesurado. De Whitman imitó ese tono seráfico que aparece de pronto en sus poemas, muy visible en la nota al pie de página de su Aullido: "Todo es Santo. Todo el mundo es Santo. Todo hombre es un ángel", etcétera. De William Carlos Williams se abstuvo de adoptar el pie variable, pero forjó más bien el eco, la resonancia, el alcance de aquella invención métrica y la obsesión de su maestro: la de atraer para la poesía de habla inglesa el idioma de los americanos, su habla de todos los días. Pero sostuvo asimismo una posición místico-formal, me atrevería a decir, que siempre imaginé como una locura extraordinaria: lo que vio en Cézanne. Lo que investigó de Cézanne viajando incluso a Aix para conocer su casa, hurgando en sus papeles y sobre todo en sus cuadros. Lo que Cézanne llamaba "las pequeñas sensaciones de la naturaleza" lo subyugó. Y cuando Cézanne escribe: "... esta pequeña sensación no es otra cosa que Pater omnipotens aeterna Deus" (imagino el Cristo Pantokrator del poeta Héctor Viel Temperley). Ginsberg sueña que ésa era la clave hermética del extraordinario pintor. Cézanne había refinado a tal extremo sus visiones ópticas, que todos sus puntos de vista podían volverse satori, dice Ginsberg, iluminación, contemplaciones de la yoga. Y entonces supone que Cézanne no utilizaba las líneas de la perspectiva para crear un espacio sino que lo lograba mediante la yuxtaposición de un color contra otro. Y tuvo la idea de utilizar para sus poemas esa yuxtaposición que según él establecería una brecha "como la brecha espacial en la tela" que la mente puede llenar con la sensación de la existencia.

    Ahora bien, a esa experiencia podemos sumarle la devoción mística tras su lectura de Blake, más la lectura cantable de sus poemas más queridos (Aullido y Kaddish) con los que adoptó una manera de leer, digamos, poundiana; ese grado de dramatismo y voluptuosidad de Pound... Entonces chocamos con toda clase de auroras: "... hay una declaración de Artaud sobre el tema, que dice que ciertas músicas, al introducirse en el sistema nervioso, cambian la composición molecular de las células nerviosas o algo parecido...", comenta el propio Ginsberg.

    ¿Qué nos conmueve de un poeta a pesar de su tiempo y de sus filiaciones sino sus procedimientos poéticos y lo que excede esas "formas políticas", inocencia o articulación rítmica de los afectos?

    [Todas las notas del Homenaje pertenecen al Suplemento Radar de Página/12, 21/05/06]

    Conversación con Allen Ginsberg - Chile 1960

    Por Jorge Teillier

    Para encontrarnos con Allen Ginsberg recurrimos al azar, que parece seguir siendo el mejor medio para reunirse con un poeta. Así fue como al pasar un mediodía frente al Hotel Panamericano entramos a preguntar por el líder de la "beat generation". Mientras nos comunican que debe partir de un momento a otro a Concepción, lo vemos aparecer y nos acercamos a saludarlo. Su aspecto varía entre el de predicador religioso, comerciante ambulante y guerrillero cubano: frondosa barba, melena, desaliñado atuendo y un equipaje consistente en un gran bolso de buhonero y una caja de cartón.

    Conversamos en castellano, que Ginsberg habla en forma bastante fluida. Nos explica que lo aprendió durante sus viajes por el Caribe, cuando era marinero mercante, y en su estadía por varios meses en México (Chiapas y Yucatán). Al poco rato, para ilustrar mejor sus palabras, abre la caja de cartón que nos había intrigado, y nos muestra una serie de libros de nuevos poetas y prosistas norteamericanos, y algunas revistas y folletos que nos regala, como un predicador que viene a dejar su Evangelio al sur del Trópico de Capricornio. Es característica, nos parece, en Ginsberg, una actitud de avidez y curiosidad que se exterioriza en un afán de conocer cosas nuevas (apenas llegó a Santiago partió al Zoológico, en donde se hizo amigo del oso hormiguero, y luego visitó el café "Bosco", en donde trabó amistad inmediata con algunos poetas), o de hacer proyectos como el de estar varios meses en Chile, y luego atravesar a pie la Cordillera. Podríamos llamarlo, sin temor al mosdismo, un "angurriento", calificativo criollo que quizás le sería grato, pues durante la charla se autocalificó de "roto choro".

    Nos sorprende la destreza con que Ginsberg amarra nuevamente su equipaje. Nos explica que esto se debe a que durante un tiempo fue dependiente de almacén. Actualmente ha vivido gracias a sus ingresos que le proporciona su libro Howl (8 ediciones y más de 40.000 ejemplares vendidos desde 1956. Recordemos que además en Chile hay una edición de este poema traducido por Fernando Alegría). Además, ha grabado en disco sus poemas, y hace clases de composición en un colegio de San francisco.

    Así ha llegado al éxito terreno este poeta, a los 33 años, después de vivir y escribir en el infierno –como dice William Carlos Williams en el prólogo de Howl– y recorrer una vía crusis en el cual quedaron su madre Naomi, muerta en un Hospital de alienados, y su amigo Carl Solomon, encerrado actualmente en un Hospital de alienados. Su libro –conviene recordarlo– fue perseguido por la policía en nombre de la moral, lo que lo hace emparentarse con Baudelaire y Henry Miller.

    De su conversación, asaz fragmentaria, recordamos algunas afirmaciones:

    -Mi maestro es el gran poeta William Carlos Williams. Él renovó la poesía norteamericana, rompiendo con la retórica tradicional, al escribir versos medidos de acuerdo a la respiración y no al acento. Completó la revolución iniciada por Whitman, pues Williams ecribe en versos cortos, al contrario de los versos de gran aliento de Whitman.

    -Admiro profundamente a Jack Kerouac (nuevo Buda de la prosa americana). Su último libro de poemas México Blues es maravilloso. También admiro al prosista William Seward Borrouhs, autor de Naked Lunch, y a los poetas Gregory Corso (autor de Gasoline, John Wieners, autor de Hotel Wentley Poems), y al poeta católico Phillip Lamatia. (Al referirse a este último, Ginsberg nos dice que no es un católico muy ortodoxo, pus su mayor deseo es ser papa. Por su parte, Ginsberg nos dice que a él no le gustaría ser nadie, ni siquiera Ginsberg).

    -Mi amigo Carl Solomon permanece aún en el manicomio. Está empeñado en demostrar que es mucho mejor estar enfermo que sano. Lleva cuatro años en esta broma.

    -Casi nunca me interesan las novelas. Leo principalmente prosa lírica, escrita de una manera espontánea, y poemas. Tampoco me interesa en género de la "science–fiction".

    -Detesto la política cuando veo que las grandes naciones no hace más que armarse. El verdadero camino de la salvación es el de transformar el alma de los individuos.

    -Me gustaba Fidel Castro, pero me parece mal que haya prohibido fumar marihuana.

    Sobre el tema de los narcóticos, Ginsberg demuestra sentir extraordinario interés. Averigua cuáles se pueden encontrar en Chile. Le recomendamos el chamico ("datura estramonio") que V. P. Rosales señala en su Historia como estupefaciente usado por los mapuches durante sus ceremonias mágicas.

    Ginsberg demuestra especial interés por indicarnos que él y los miembros del Grupo de san Francisco, además de otros muchos jóvenes poetas de EE.UU. están empeñados en escribir en forma "espontánea", sin limitaciones retóricas. Así el último poema largo de Ginsberg "Kaddish" dedicado a la memoria de su madre, fue escrito en una sola noche; John Wieners escribió sus poemas del Hotel Wently como una especie de diario de vida. Le indicamos a Ginsberg que hay cierta similitud con la escritura automática preconizada por el surrealismo, pero él la niega. De todos modos, es evidente cierta semejanza. Hay similares procedimientos de ataque a la literatura y al modo de vida oficial, y es así como mientras los surrealistas editaban "la revista más escandalosa del mundo", Big Tagle, revista de la cual es uno de los directores Allen Ginsberg fue confiscada por escandalosa de acuerdo a una orden judicial. Por otra parte, hay mucha admiración por Antonin Artaud –Michel Mc Clure ha publicado un libro de poemas en su honor recientemente–, y por Jacques Prévert, especialmente en su primera época.

    Una modalidad original de estos poetas es la de unir la poesía a la música de jazz. Kerouac y Ferlinghetti la iniciaron, grabando poemas con singular éxito.

    Es interesante el interés existente en el grupo de Ginsberg por lo latinoamericano. En el último número de la revista Yugens se publica un poema de César Vallejo, con una nota en la cual se dice que es el mayor de los poetas de Sudamérica. Se anuncia para este año la publicación de los Antipoemas de Nicanor Parra, por City Light –la misma editorial que publicó Aullido (Howl). Cuando triunfó la revolución cubana, varios poetas, Kerouac entre ellos, publicaron un homenaje colectivo a Fidel castro. Mientras conversábamos, llegó Lawrence Ferlinghetti, quien nos entregó un poema dedicado a pedir la renuncia de Eisenhower.

    Anunciar que va a partir el bus que llevará a Los Cerrillos a los poetas. Ginsberg se despide, anunciándonos que volverá a Santiago por algún tiempo. Se echa su bolso al hombro, y parte a difundir al sur de Chile el evangelio de la "beat generation".

    Fuente: Jorge Teillier: Prosas, editorial Sudamericana, 1999.

    Allen Ginsberg trepa por Chile

    Por Vadim Vidal

    En enero de 1960, el poeta beatnik Allen Ginsberg estuvo en Chile. Vino por dos semanas y se quedó tres meses, la mayoría del tiempo en la casa de Nicanor Parra.
    Carreteó con Gonzalo Rojas, Ernesto Sábato, Violeta Parra, Teillier y toda la taquilla pensante de la época. Y los que se acuerdan de esos días, de esto se acuerdan

    ALLEN GINSBERG era pop cuando no existía el pop y actuaba como rockstar a pesar de que el rock contaba recién sus primeros pasos, y fue activista gay cuando no existía el gay power. Lo suyo era la poesía beat, el misticismo y el vagabundeo. Eso lo trajo a Chile en enero de 1960.

    En esa época, en Chile era usual que las universidades realizaran congresos durante el verano. Programado entremedio de un congreso de Psicoanálisis en la Universidad de Chile, y otro de escritores chilenos en la de Valparaíso, el "Primer Encuentro de Escritores Americanos" en la Universidad de Concepción fue la razón de la visita ginsbergiana. Además de su amigo Laurence Ferlinghetti (el otro poeta norteamericano perteneciente a la tribu de la Beat Generation que lo acompañó), entre las visitas ¡lustres de ese encuentro estuvieron Ernesto Sábato, Miguel Arteche, Nicanor Parra, Volodia Teitelboim. Gonzalo Rojas fue el de la idea: "Todo esto se gestó en noviembre de 1959, cuando me contacté en San Francisco con la librería de Ferlinghetti, City Lights, donde mandé una invitación a cuatro escritores de la Beat Generation. Vinieron dos. Jack Kerouac se excusó".

    Cuenta Rojas que para Ginsberg y compañía fue muy extraño que los mandaran llamar desde una punta del mundo y como anécdota, recuerda que los organizadores ofrecían traer a las esposas o parejas de los participantes, por lo que Ginsberg mandó pedir dos pasajes en primera clase, "una para él y la pareja con que andaba". Pero llegó solo.

    Nicanor Parra no los conocía, ellos tampoco a él, aunque Parra era citado como influencia para su poesía: en 1954, el poeta chileno había editado los "Poemas y Antipoemas" y el 56, Ginsberg dio a la luz su célebre "Howl" ("He visto a las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, hambrientas, histéricas, desnudas/ arrastrándose por las calles de los negros al amanecer en busca de una dosis furiosa..."). Desde Las Cruces, el antipoeta se recuerda: "Él estaba más bien en la onda gay, era lo que más le interesaba". Cuenta la leyenda que cuando le preguntaron en el aeropuerto a qué había venido a Chile, Ginsberg respondió "Vengo a coger", pero Parra no confirma la anécdota, ni tampoco lo hizo Ginsberg en una entrevista concedida a Noreste en 1987 .

    Según la evasiva respuesta de Ginsberg, "puede ser (que haya dicho eso). En Santiago conocí a mucha gente, salíamos a los bares de la calle Alameda... Tengo muchos amigos en Santiago". "Y sepa Moya si lo hizo, esa era su vida privada", acota Parra.


    Peter Orlovsky and Allen Ginsberg, New York City, December 30, 1963. Allen wanted to use this picture in his book "Nothing Personal", but his lawyer and his publisher convinced him that it would be too controversial

    No hay mayores registros de la visita y la mayoría de quienes la recuerdan lo hacen de un modo anecdótico, como si hubiera venido a Concepción y luego hubiera hecho sus maletas de vuelta a San Francisco. Pero la verdad es que el poeta se quedó un rato largo. Así lo contó el propio Ginsberg en Apsi en junio del 1987, a Sergio Marras: "Viajé por todo Chile. Estuve en Ancud en la casa de un poeta de allí. Su familia tenía una envasadora de pescado, y comí mucho pescado en tarro. Salí a pescar. Crucé Los Andes hacia Bariloche. También fui a Temuco. Me interesaban los araucanos y sus hierbas. Así que las busqué hasta que las encontré. Esas hierbas eran muy celebradas en la época. Producían efectos novedosos".

    En efecto, Ginsberg anduvo en Chiloé tras la pista del chamico, una hierba mapuche que se la había recomendado el poeta Jorge Teillier antes de abrir al congreso sureño. Teillier lo había interceptado a la salida del Hotel Panamericano, en Santiago, y aprovechó de entrevistarlo para Ultramar, la revista de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Chile. En esa nota, según Teillier, su aspecto era "entre predicador religioso, comerciante ambulante y guerrillero cubano: frondosa barba, melena, desaliñado atuendo y un equipaje consistente en un gran bolso de buhonero y una caja de cartón".

    Ángel Parra, que también estuvo con el poeta, cuenta desde París que éste se adaptó muy rápidamente a Santiago y que fue a San Diego a comprarse un overol azul. "De esos que tienen pantalón", recuerda su tío Nicanor en el Litoral Central. "Y nada más, ropa interior, no. Evidentemente que eso llamaba la atención".

    Bueno, Ginsberg también llamaba la atención cuando hablaba. En Concepción dijo que era "urgentemente necesario importar algunos kilos de marihuana para los escritores chilenos a fin de despertar su dormida percepción". Para Gonzalo Rojas, "llegó haciéndose, un poco presuntuosamente, el dueño de la cosa, como el desafiante". En todo caso, cuenta que eso era "pintoresco, simpático, con aire de mundo, y sirvió para ventilar al país".

    Nicanor Parra se acuerda que Ginsberg se adueñaba de los recitales de poesía. Años después, Parra siguió recitando junto a él en Nueva York y en distintos congresos y siempre llevaba algo preparado para hacerle el peso.

    En su paso por Concepción, Allen Ginsberg se instaló ante mil personas en el Foro de la Universidad, leyó poemas de su libro "El Aullido", en inglés, y el escritor Fernando Alegría, que lo había traducido, lo iba leyendo en español en forma simultánea. Se robó la película.

    Entre las anécdotas penquistas, todos los que estuvieron con él recuerdan su visita al mineral de Lota. Cuenta Rojas: "A la salida de las sesiones, que terminaban como a las cinco de la tarde, me iba con todos a Lota. Salíamos volando para alcanzar a llegar a la salida de los turnos de los mineros que habían entrado a las cuatro de la mañana, y que venían todos tiznados desde el fondo. Entonces yo les dije ¿quiénes son los valientes que se atreven a bajar al pique?, y éstos se atrevieron. Este era uno mucho más difícil y más profundo, había que meterse por las galerías. Me acuerdo que Ferlinghetti dijo que le recordaba cómo era la minería en Pennsilvania el siglo anterior. La visita le impactó y, de hecho, escribió un poema de eso, llamado Puerta escondida". Parra también estaba ahí y recuerda un chiste macabro: "Después de que vimos a los mineros volver del fondo de la tierra -todos éramos en ese tiempo marxistoides yo no sé quién le preguntó qué era lo que pensaba de esto, la explotación capitalista y él dijo: el mundo se divide en ricos y pobres. Estos ñatos han elegido ser pobres, que se cambien al otro bando: que se hagan ricos. Ese fue el chiste que hizo. Pero ese chiste hay que leerlo por debajo y por el lado, es muy complejo".

    Luego de Concepción, el gringo beat visitó Ancud, Bariloche, Temuco y de vuelta a Santiago. Ginsberg nunca se quedaba en un solo lado y esta no fue la excepción. La capital era sólo la escala para aventurarse en la ruta inca que había efectuado su amigo William Burroughs siete años antes. Claro que en la pasada conoció al clan Parra en extenso y también la bohemia santiaguina de la época. Nicanor Parra lo hospedó cerca de un mes en su casa de La Reina y compartió con Violeta y Ángel Parra, que vivían cerca. Todo esto mientras esperaba que su amigo Ferlingetti, que había vuelto a Norteamérica, le enviara unos cheques que le permitirían ir a Perú y Bolivia.

    Francisco Vejar, poeta y amigo de Jorge Teillier, dice que se contaban historias sobre su estadía en La Reina. Como que se inyectaba los brazos sin sacarse el chaleco. O que andaba trayendo un pasaporte que acreditaba médicamente que tenia que consumir "ciertas dosis" de drogas al día y que no se le podía privar de esas sustancias. Sustancias que, ciertamente, tenía problemas para conseguir. Gonzalo Rojas narra la irrupción que tuvo en el bar II Bosco, cuna de la bohemia santiaguina de entonces: "Me lo contaron, yo no lo vi, pero entró y gritó: ¡Vengo a buscar cocaína y maricones! Entonces, uno de los de ahí lo tiró de la chaqueta y le dijo: Ya, huevón, aquí está lleno de maricones y drogadictos, así que no venís a hacer ninguna cosa nueva". Agrega que "se hizo muy amigo de los escritores jóvenes ya que tenía sus devociones que todos saben, le interesaba mirar". Pero que no recuerda ningún escándalo mayor. Lo que ratificó el mismo Ginsberg en la entrevista que le dio a Sergio Marras: "No me enamoré de nadie, al menos particularmente, aunque le eché el ojo a un joven pintor que hacía unos dibujos muy buenos. No recuerdo su nombre".

    Uno de los últimos poetas que Ginsberg aprovechó de conocer fue Pablo de Rokha, quien vivía frente a la Estación Mapocho después de su viudez. Vejar cuenta lo que Teillier le contó a él: "Carlos de Rokha, su hijo, que es un enorme poeta, le preguntó a Ginsberg ¿es verdad que usted es marica? y él le dijo que sí. Entonces Carlos le recomendó que no le dijera nada de eso a su papá porque si no lo iba a echar a patadas".

    Con los años, la conversación que más recordó Ginsberg de su viaje fue la que sostuvo con los de Rohka: "Hablábamos de elecciones, de lo difícil que sería una elección en Chile si el Partido Comunista ganaba. Ellos decían entonces que, en ese caso, el Departamento de Estado intervendría, que Chile vivía a la sombra del imperialismo americano. En ese momento yo pensé que eran unos exagerados". El poeta beatnik hablaba en un castellano medio tarzanesco que aprendió durante sus viajes por el Caribe, cuando era marinero mercante.

    Pasaron otras cosas: al par de meses, Ginsberg quería arrancar de Santiaqo, ganoso de partir a Perú a probar la ayahuasca de manos de los indios amazónicos; y se enfermó, como le declaró en una carta a su amigo Sebastián Salazar Bondy. De los seis meses que pasó en Sudamerica, tres los pasó en Chile. Luego, partió a Perú, Bolivia, y se fue a la India, a exorcisar los dolorosos recuerdos de la muerte de su madre Naomi Ginsberg, presa de la esquizofrenia, a quien le dedicó su monumental letanía Kaddish que escribió en una sola noche. Poema que hizo poco antes de este viaje. Cuando ya era una leyenda viviente.

    Fuente: Zona de Contacto de El Mercurio
    13 de junio de 2003



    AULLIDO

    Allen Ginsberg y Gregory Corso en 1975

    He visto las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, histéricos famélicos muertos de hambre arrastrándose por las calles, negros al amanecer buscando una dosis furiosa, cabezas de ángel abrasadas por la antigua conexión celestial al dínamo estrellado de la maquinaria de la noche, quienes pobres y andrajosos y con ojos cavernosos y altos se levantaron fumando en la oscuridad sobrenatural de los departamentos con agua fría flotando a través de las alturas de las ciudades contemplando el jazz.

    Quienes expusieron sus cerebros al Cielo, bajo El y vieron ángeles Mahometanos tambaleándose en los techos de apartamentos iluminados.

    Quienes pasaron por las universidades con ojos radiantes y frescos alucinando con Arkansas y la tragedia luminosa de Blake entre los estudiantes de la guerra.

    Quienes fueron expulsados de las academias por locos por publicar odas obscenas en las ventanas del cráneo.

    Quienes se encogieron sin afeitar y en ropa interior, quemando su dinero en papeleras y escuchando el Terror a través de las paredes.

    Quienes se jodieron sus pelos púbicos al volver de Laredo con un cinturón de marihuana para New York.

    Quienes comieron fuego en hoteles coloreados o bebieron trementina en Paradise Alley, muerte, o purgaron sus torsos noche tras noche con sueños, con drogas, con pesadillas despiertas, alcohol y verga y bolas infinitas, ceguera incomparable; calles de nubes vibrantes y relámpagos en la mente saltando hacia los polos de Canadá y Paterson, iluminando todas las palabras inmóviles del Tiempo, sólidos peyotes de los vestíbulos, amaneceres en el cementerio del árbol verde, ebriedad del vino en los tejados, puestos municipales el neon estridente luces del tráfico parpadeantes, vibraciones del sol, la luna y los árboles en los bulliciosos crepúsculos de invierno de Brooklyn, estrepitosos tarros de basura y una regia clase de iluminación de la mente.

    Quienes se encadenaron a sí mismos a los subterráneos para el viaje infinito desde Battery al santo Bronx en benzedrina hasta que el ruido de las ruedas y niños empujándolos hacia salidas exploradas estremecidas y desiertos golpeados de cerebros absolutamente secos de esplendor en la melancólica luz del Zoo.

    Quienes se hundieron toda la noche en la luz submarina de Bickford's emergidos y sentados junto a la añeja cerveza después del mediodía en el desolado Fugazzi's, escuchando el crujido del destino en la caja de música de hidrógeno.

    Quienes hablaron setenta horas seguidas desde el parque a la barra a Bellevue al museo al Puente de Brooklyn, batallón perdido de conversadores platónicos bajándole espaldas las escaleras de escape de los alfeizares del Empire State lejos de la luna, gritando incoherencias, vomitando susurrando hechos y recuerdos y anécdotas y patadas en la bola del ojo y traumas de hospitales y cárceles y guerras, intelectos enteros disgregados en amnesia por siete días y noches con ojos brillantes, carne para la Sinagoga arrojada al pavimento.

    Quienes se desvanecieron en ninguna parte de Zen New Jersey dejando un reguero de ambiguas postales ilustradas de Atlantic City Hall, sufriendo sudores orientales y artritis Tangerianas y jaquecas de China bajo la basura en las salas sin muebles de Newark.

    Quienes dieron vueltas y vueltas en la medianoche por el patio de trenes preguntándose adónde ir, y fueron, sin dejar corazones rotos.

    Quienes prendieron cigarrillos en vagones traqueteando por la nieve hacia granjas solitarias en la noche del abuelo.

    Quienes estudiaron a Plotino, Poe, San Juan de La Cruz, telepatía y cábala debido a que el cosmos instintivamente vibraba en sus pies en Kansas.

    Quienes solos por las calles de Idaho buscaban ángeles indios visionarios que fueran ángeles indios visionarios.

    Quienes pensaban que sólo estaban locos cuando Baltimore destellaba en éxtasis sobrenatural.
    Quienes saltaron a limusinas con el Chinaman de Oklahoma impulsados por la lluvia de los pequeños pueblos a la luz callejera de la medianoche del invierno.

    Quienes haraganeaban hambrientos y solos por Houston buscando jazz o sexo o sopa, y siguieron al brillante español para conversar sobre América y la eternidad, una tarea sin esperanza, y tomaron un barco para África.

    Quienes desaparecieron en los volcanes de México dejando tras suyo nada excepto la sombra del estiércol y la lava y la ceniza de la poesía quemada en Chicago.

    Quienes reaparecieron en la Costa Oeste investigando el F.B.I. en barbas y pantalones cortos con grandes ojos pacifistas atractivos en su oscura piel entregando incomprensibles folletos.
    Quienes se quemaron sus brazos con cigarros encendidos protestando contra la bruma narcótica del tabaco del Capitalismo.

    Quienes distribuyeron panfletos supercomunistas en Union Square sollozando y desvistiéndose mientras las sirenas de Los Alamos los deprimían, y se deprimía Wall, y el ferry de State Islan también se deprimía.

    Quienes rompieron a llorar en blancos gimnasios desnudos y temblorosos frente a la maquinaria de otros esqueletos.

    Quienes mordieron detectives en el cuello y chillaron con placer en autos policiales por no cometer un crimen salvo su propia pederastia salvaje y su intoxicación.

    Quienes aullaron de rodillas en el metro y fueron arrastrados por el techo ondeando sus genitales y manuscritos.

    Quienes permitieron ser penetrados por el ano por virtuosos motociclistas, y gritaron con alegría.
    Quienes chuparon y fueron chupados por aquellos serafines humanos, los marineros, caricias del amor Atlántico y Caribeño.

    Quienes eyacularon en la mañana en la tarde en jardines de rosas y en el pasto de parques públicos y cementerios esparciendo su semen libremente a quienquiera que llegara.

    Quienes hiparon sin cesar tratando de reír pero se torcían de llanto detrás de un cubículo de un Baño Turco cuando el ángel rubio y desnudo venía a atravesarlos con una espada.

    Quienes perdieron a sus amantes por las tres viejas musarañas del destino, la musaraña tuerta del dólar heterosexual, la musaraña tuerta que hace guiños fuera del útero y la musaraña tuerta que no hace nada sino sentarse en su trasero y corta las hebras doradas intelectuales del vislumbre del artesano.

    Quienes copularon extáticos e insaciables con una botella de cerveza, un novio, un paquete de cigarrillos, una vela y se cayeron de la cama, y continuaron en el suelo y por los pasillos y terminaron desmayándose en la pared con una visión del último coño y llegaron a eludir el último atisbo de conciencia.

    Quienes endulzaron las conchitas de un millón de chicas temblorosas en el ocaso, y tenían los ojos rojos en la mañana pero preparados para endulzar las conchitas del sol naciente, destellantes traseros bajo los establos y desnudos en el lago.

    Quienes iban a putas en Colorado por miriadas en autos robados, N.C., héroe secreto de estos poemas, semental y Adonis del alegre Denver a la memoria de sus innumerables encamadas con chicas en lotes vacíos, patios de bares, hileras de desvencijadas casas rodantes en la cima de montañas, en cavernas o con demacradas meseras en familiares subidas de enaguas al lado del camino y especialmente la secreta estación de gasolina solipsismos de juan, y callejones pueblerinos también.

    Quienes se desvanecieron en vastas películas sórdidas, se transformaron en sueños, despertaron en un repentino Manhattan, y se encontraron a sí mismos fuera de los sótanos colgados sobre descorazonados Tokay y los horrores de los sueños de hierro de la Tercera Avenida y tropezaron con las oficinas de desempleo.

    Quienes caminaron toda la noche con sus zapatos llenos de sangre en los muelles esperando una puerta en East River para entrar a un cuarto lleno de vapor caliente y opio.

    Quienes crearon grandes dramas suicidas en el apartamento de los acantilados del Hudson bajo el rayo azul de la luna de tiempo de guerra y sus cabezas eran coronadas con el laurel del olvido.

    Quienes comieron la cazuela de cordero de la imaginación o digirieron cangrejos en el fondo lodoso de los ríos de Bowery.

    Quienes lloraron por el romance de las calles con sus carritos llenos de cebollas y mala música.
    Quienes se sentaron en cajas respirando en la oscuridad bajo el puente, y se levantaron para construir arpas en sus desvanes.

    Quienes tosían en el sexto piso del populoso Harlem con llamas bajo el cielo tuberculoso rodeados por las jaulas naranjas de la teología.

    Quienes garrapatearon toda la noche golpeando y rodando sobre elevadas incautaciones que en las amarillas mañanas eran estrofas de jerigonza.

    Quienes cocinaron animales podridos pulmones, corazón, pata ,cola borsht y tortilla soñando con el puro reino vegetal.

    Quienes se zambulleron en camiones de carne buscando un huevo.

    Quienes tiraron sus relojes del tejado para dar su voto a la eternidad fuera del Tiempo y despertadores cayeron sobre sus cabezas todos los días por la siguiente década.

    Quienes se cortaron las muñecas tres veces seguidas sin éxito, se rindieron y fueron forzados a abrir anticuarios donde pensaban que se ponían viejos y gritaban.

    Quienes fueron quemados vivos en sus inocentes trajes de franela en Madison Avenue entre ráfagas de versos plomizos y el parloteo borracho de los regimientos de acero de la moda y los chillidos de nitroglicerina de las agencias de publicidad y el gas mostaza de los editores siniestramente inteligentes, o cayeron por los taxis ebrios de la Absoluta Realidad.

    Quienes saltaron del Puente de Brooklyn esto realmente sucedió y quedaron desconocidos y olvidados en el aturdimiento fantasmal de los callejones de sopa y camiones de incendio de Chinatown, ni siquiera una cerveza gratis.

    Quienes cantaron por sus ventanas de desesperación, cayeron de la ventana del metro, saltaron en el sucio Passaic, brincaron en negros, gritaron por toda la calle, bailaron descalzos en trozos de copas de vino rotas grabaciones de fonógrafos de la nostalgia Europea jazz alemán de 1930 terminaron el whisky y se lanzaron gemebundos en baños sangrientos, gemidos en sus oídos y la ráfaga colosal del silbido del vapor.

    Quienes rodaron por las carreteras del viaje al pasado para cada uno el látigo del Gólgota reloj de la soledad de la cárcel o encarnación del jazz de Birmingham.

    Quienes condujeron una visión para encontrar la eternidad.

    Quienes viajaron a Denver.

    Quienes murieron en Denver.

    Quienes volvieron a Denver y esperaron en vano.

    Quienes aguardaron en Denver y empollaron solos en Denver y finalmente se fueron para encontrar el Tiempo, y Denver es solitario para sus heroínas.

    Quienes cayeron de rodillas en catedrales sin esperanza rezando por la salvación de cada uno y la luz y los pechos, hasta que el alma iluminara su cabello por un segundo.

    Quienes chocaron con sus mentes en la cárcel esperando criminales imposibles con cabezas doradas y el encanto de la realidad en sus corazones que cantaban dulces blues a Alcatraz.

    Quienes se retiraron a México para cultivar un hábito, o a Rocky Mount para ofrecer Buddha o Tánger a los muchachos al Southern Pacific a la locomotora negra o a Harvard a Narciso a Woodland para la sepultura o daisychain.

    Quienes exigieron juicios de cordura acusando a la radio de hipnotismo y fueron dejados con su locura y sus manos y un jurado colgado.

    Quienes arrojaron papas saladas a los conferencistas de Dadaismo en CCNY y subsecuentemente se presentaron ellos mismos en las baldosas de granito del manicomio con cabezas rapadas y un discurso arlequinesco de suicidio, demandando una lobotomía instantánea, y quienes a su vez se entregaron a la nulidad concreta de la insulina, Metrazol, electricidad, hidroterapia, psicoterapia, terapia ocupacional, ping pong y amnesia.

    Quienes en protesta seria dieron vuelta sólo una simbólica mesa de ping pong, descansando brevemente en catatonia, volviendo años después verdaderamente calvos excepto por una peluca de sangre, y lágrimas y dedos, a la visible fatalidad del hombre loco de los pupilos de los pueblos locos del Este, salas fétidas de Pilgrim State's Rockland's y Greystone discutiendo con los ecos del alma, pegando y rodando en la soledad-banca-dolmen-reinos del amor de medianoche, sueños de vida en una pesadilla cuerpos convertidos en roca tan pesados como la luna, con la madre finalmente, y el último libro fantástico arrojado por las ventanas del departamento, y la última puerta cerrada a las 4 A.M. y el último teléfono pegado a la pared sonando y la última pieza amueblada, un papel rosa amarillo torcido en un colgador de alambre en el closet, e incluso eso imaginario, nada sino un poco de esperanzadora alucinación ah, Carl, mientras no estés seguro yo no estoy seguro, y ahora tú estás realmente en la sopa animal total del tiempo y quienes por lo tanto corrieron a través de las calles congeladas obsesionados con un repentino destello de la alquimia del uso de la elipse el catálogo el metro y el plano vibrante.

    Quienes soñaron y encarnaron brechas en el Tiempo y Espacio a través de imágenes yuxtapuestas, y atraparon al arcángel del alma entre 2 imágenes visuales y unieron los verbos elementales y establecieron el nombre y rasgos de la conciencia al mismo tiempo saltando con sensación de Pater Omnipotens Aeterna Deus para recrear la sintaxis y medida de la pobre prosa humana y ponerse frente a ti estupefacto e inteligente y sacudirse con vergüenza, rechazando incluso revelar el alma para conformarse al ritmo del pensamiento en su desnuda y eterna cabeza, el vagabundo loco y el golpe del ángel del Tiempo, desconocido, incluso poniendo aquí lo que podría dejar de ser dicho en tiempo de volver después de la muerte, y surgieron reencarnados en los trajes fantasmales del jazz en la sombra del corno dorado de la banda y exhalar el sufrimiento de la mente desnuda de América para amar en un eli eli lamma lamma sabacthani saxofón que llora estremeciendo las ciudades bajo la última radio con el corazón absoluto del poema de la vida descarnada de sus propios cuerpos buenos para comer mil años.
     

    AMERICA

     

    América, te lo he dado todo y ahora no soy nada.
    América, dos dólares y veintisiete centavos. 17 de Enero de 1956.
    No aguanto mi propia mente.
    América, ¿Cuándo pondremos fin a la guerra entre seres humanos?
    Que te jodan a ti y a tu bomba atómica.
    No me siento bien, no me molestes.
    No pienso escribir este poema hasta que esté cuerdo.
    América, ¿Cuándo nos portaremos bien?
    ¿Cuándo vas a desnudarte?
    ¿Cuándo vas a mirarte a través de la tumba?
    ¿Cuando serás merecedora de tu millón de trotskistas?
    América, ¿Por qué están llenas de lágrimas tus bibliotecas?
    América, ¿Cuándo enviarás tus huevos a India?
    Estoy harto de tus absurdas exigencias.
    ¿Cuándo voy a poder ir al supermercado y comprar lo que necesite con mi cara bonita?
    América, después de todo, somos tú y yo los que somos perfectos, y no el otro mundo.
    Tu maquinaria es demasiado para mí.
    Me haces querer ser un santo.
    Debe haber otra manera de poner fin a esta discusión.
    Burroughs está en Tánger y no creo que vuelva. Sería demasiado perverso.
    ¿Acaso tratas de ser perversa o es sólo una broma de mal gusto?
    Intentaré ir al grano.
    Rechazo renunciar a mi obsesión.
    América, deja de presionarme. Sé lo que estoy haciendo.
    América, las flores del ciruelo están cayendo.
    No he leí­do los periódicos durante meses, cada dí­a alguien es juzgado por asesinato.
    América, me solidarizo con los sindicalistas.
    América, cuando era niño era comunista y no me arrepiento.
    Fumo marihuana siempre que tengo la oportunidad.
    Me siento en mi casa durante dí­as enteros contemplando las rosas en el armario.
    Cuando voy al Barrio Chino me emborracho y nunca me acuesto con nadie.
    Estoy convencido de que van a haber problemas.
    Me deberí­as haber visto leyendo a Marx.
    Mi psicoanalista cree que estoy perfectamente bien.
    No pienso rezar el Padrenuestro.
    Suelo tener visiones mí­sticas y vibraciones cósmicas.
    América, aún no te he dicho nada sobre lo que le hiciste a Tí­o Max cuando volvió de Rusia.

    Estoy hablando contigo.
    ¿O acaso vas a permitir que nuestra vida emocional sea dirigida por la revista Time?
    Estoy obsesionado con la revista Time. La leo cada semana.
    Su portada me mira cada vez que giro la esquina de la tienda de golosinas.
    La leo en el sótano de la biblioteca pública de Berkley.
    Siempre me habla sobre responsabilidad. Los hombres de negocios son serios. Los productores de pelí­culas son serios.
    Todo el mundo es serio menos yo.
    Y me da por pensar que yo soy América.
    Estoy hablando solo otra vez.

    Asia se alza contra mí­.
    No tengo la más mí­nima opción.
    Será mejor que tenga en cuenta mis recursos nacionales.
    Mis recursos nacionales consisten en dos porros de marihuana, millones de genitales, un literatura privada no publicable que va a 1400 millas por hora y veinticinco mil sanatorios mentales.
    No digo nada sobre mis prisiones, ni sobre los millones de desgraciados que viven en mis macetas bajo la luz de quinientos soles.
    Ya he acabado con las casas de putas de Francia, Tánger es la siguiente.
    Mi ambición es llegar a ser presidente a pesar de ser católico.

    América, ¿Cómo voy a escribir una santa letaní­a con tu mal humor?
    Continuaré, como Henry Ford, ya que mis estrofas son tan personas como sus coches.
    Más aún, son todas de diferentes sexos.
    América, te venderé estrofas a 2.500 dólares la pieza. 500 dólares de rebaja por tus estrofas viejas.
    América, libera a Tom Mooney.
    América, salva a los republicanos españoles.
    América, Sacco y Vanzetti no deben morir.
    América, yo también soy los chicos de Scottsboro.
    América, cuando tení­a siete años mamá me llevaba a las reuniones de la Célula Comunista, nos vendí­an garbanzos, un puñado por entrada, una entrada costaba un níquel y los discursos eran gratis.
    Todo el mundo era amable y solidario con los trabajadores.
    ¡Todo era tan sincero! No te haces una idea de lo bueno que era el partido en 1935.
    Scott Nearing era todo un gran anciano, un verdadero mensch.
    Madre Bloor me hizo llorar. Incluso una vez ví a Israel Amter con mis propios ojos.
    Todo el mundo debe haber sido espía.

    América, en realidad tú no quieres la guerra.
    América, son ellos los rusos malos.
    Los rusos, los rusos y también los chinos. Y los rusos.
    Rusia quiere comernos vivos. El poder loco de Rusia. Quiere sacar nuestros coches de nuestros garajes.
    Quiere llevarse Chicago. Necesita un Reader’s Digest Rojo. Quiere tener nuestras fábricas de coches en Siberia. Con su enorme burocracia controlando nuestras gasolineras.
    Y eso no es bueno. Argh. Ellos enseñar a Indios a leer. í‰l necesitar grandes negratas.
    Ah. Ella hacernos trabajar dieciséis horas al día. ¡Socorro!
    América, esto es algo bastante serio.
    América, esta es la impresión que te llevas al ver la televisión.
    América, ¿Son así las cosas?
    Mejor deberí­a irme al trabajo.
    Es verdad que no me quiero apuntar al ejercito o manejar un torno en fábricas de repuestos.
    De todos modos, soy miope y psicópata.
    América, trataré de arrimar mi hombro de maricón.


    YO NO SOY

    Yo no soy una lesbiana aullando en el sótano amarrada a una telaraña de cuero
    no soy un Rockefeller sin pantalones infartándose en la gran cama rococó
    no soy un intelectual ultra estalinista marica
    no soy un rabino antisemita negro sombrero barba blanca uñas muy muy sucias
    ni soy el poeta en la celda de la cárcel de San Francisco apaleado en vísperas del año nuevo por los cobardes lacayos de la policía
    ni Gregory Corso Orpheus Maudit de estos Estados
    ni ese maestro de escuela con un maravilloso salario
    Yo no soy ninguno que conozca
    de hecho sólo estaré aquí 80 años.

    Iglesia de San Clemente, 7 de marzo de 1983.-


    Lo que la marea devuelve en Vlissingen


    Para Simon Vinkenoog


    Plástico y celofán, cartones de leche y envases de yogur, bolsas de red
    azules y naranjas
    cáscaras, bolsas de papel, plumas y algas, palos y ladrillos.
    Jugosas hojas verdes, ramas de pino, botellas de agua, madera terciada,
    envoltorios de tabaco,
    tapas de frascos de café, tapitas de botellas de leche, cajas de arroz,
    soga azul, viejo zapato marrón, piel de cebolla
    blancos trozos de concreto gastados modelados por las mareas, galletas
    marineras,
    envases de detergente, corteza y tablas, un cepillo para la ropa,
    la tapa de una caja
    un aerosol de removedor, una pequeña cebolla marrón, una taza amarilla.
    Un muchacho con dos bastones camina en la orilla, una gaviota muerta, una
    zapatilla azul,
    La manija de un bolso, medio limón, un atado de apio, una redecilla__
    Tapa de corcho, pomelo, guante de tela engomado, cañitas voladoras mojadas,
    parvitas de algas marinas de un tono herrumbrado amontonadas a lo largo de las
    marcas que deja la marea en el murallón,
    el paragolpes plástico de un automóvil, casco verde partido por la mitad, un gran
    nudo de soga de cáñamo, un tronco de árbol desnudo de su corteza,
    una estaca de madera, un balde, una miríada de botellas plásticas, paquete vacío
    de tallarines marca Zara,
    un tambor gris largo plástico, de esos que se usan para transportar
    combustible, rollo de vendas, botellas de vidrio, latitas, un árbolito
    de navidad,
    un caño de hierro oxidado, yo mismo
    y mi pis.

    3 de enero de 1983.


    UNA POESIA PUBLICA

    El hecho es que los rusos son maricas
    y los chinos también, son grandes maricas amarillas
    Los norteamericanos maricas por naturaleza
    huyeron hacia el Nuevo Mundo a reventar indios
    ahora vamos a permitir que una compañía carbonífera
    ocupe sus territorios
    Somos tan maricas que explotamos bombas atómicas
    sobre los japoneses

    Yo mismo soy un marica famoso, hay que serlo para reconocer a otro
    y sé que el secretario de estado XYZ es un delicado marica
    le dió sus monedas a las Juntas asesinas de indígenas en Guatemala
    demasiado asustado para mirar en los ojos de los Escuadrones de la Muerte
    en el Salvador
    gritando sobre la amenaza que representa la pequeñísima Nicaragua
    para el desnutrido México
    El presidente ABC es el más grande de los maricas
    Hollywood es marica
    La Corporación Bechtel es marica
    Maricas como éstos les entregaron 200 billones a los patoteros del Pentágono
    pues temían ser apaleados si no les permitían a los Generales apoderarse
    de todo el dinero
    Y el público norteamericano también es marica
    Tiene miedo de que si no da todo lo que tiene en el bolsillo
    al Departamento de Defensa
    los hombres musculosos del Pentágono y los guapos de la CIA
    fajarán al Congreso y a la Corte Suprema
    y se adueñarán de todo el Bloque Occidental


    POR fAVOR AMO

    Mayo 1968

    por favor amo puedo tocar su mejilla
    por favor amo puedo arrodillarme a sus pies
    por favor amo puedo aflojar sus pantalones azules
    por favor amo puedo mirar su vientre de vello dorado
    por favor amo puedo bajar suavemente sus calzoncillos
    por favor amo puedo tener sus muslos desnudos ante mis ojos
    por favor amo puedo sacarme la ropa bajo su silla
    por favor amo puedo besar sus tobillos y su alma
    por favor amo puedo poner mis labios en su musculoso muslo sin vello
    por favor amo puedo dejar mi oreja apretada sobre su estómago
    por favor amo puedo envolver en mis brazos su culo blanco
    por favor amo puedo lamer su entrepierna rizada de suave pelusa rubia
    por favor amo puedo tocar con la lengua su orto rosado
    por favor amo puedo pasar la cara por sus bolas,
    por favor amo, por favor míreme a los ojos
    por favor amo ordéneme bajar al suelo,
    por favor amo dígame que lama su gruesa verga
    por favor amo ponga sus manos recias sobre mi cráneo peludo calvo
    por favor amo apriete mi boca contra su corazón-príapo
    por favor amo hunda mi rostro en su vientre, lléveme lentamente bien sujeto
    hasta que su dureza muda me llene la garganta hasta el fondo
    hasta que trague & saboree su delicado y tibio cañón punzante venoso Por Favor
    Amo aparte mis hombros y míreme fijo & hágame inclinar sobre la mesa
    por favor amo agarre mis muslos y levante mi culo hasta su cintura
    por favor amo la recia caricia de su mano en mi cuello su palma en mi trasero
    por favor amo levánteme, mis pies sobre sillas, hasta que mi hoyo sienta el aliento
    ............de su saliva y la caricia de su pulgar
    por favor amo hágame decir Por Favor Amo Cójame ahora Por Favor
    Amo engráseme las bolas y la boca peluda con dulces vaselinas
    por favor amo acaricie su pija con blancas cremas
    por favor amo apoye la cabeza de su pito en mi arrugado hoyo esencial
    por favor introdúzcalo suavemente, sus codos enlazados en mi pecho
    sus brazos descendiendo hasta mi vientre, mi pene toque con su dedo
    por favor amo métamela un poco, un poco, un poco,
    por favor amo hunda su enorme cosa en mi trasero
    & por favor amo hágame mover el culo para que se coma el tronco de la pija
    hasta que mis nalgas acaricien sus muslos, mi espalda arqueada,
    hasta que sólo esté mi erección, su espada clavada vibrante en mí
    por favor amo salga y deslícese lentamente hasta el fondo
    por favor amo láncela otra vez, y retírese hasta la punta
    por favor por favor amo cójame otra vez con su ser, por favor cójame Por Favor
    Amo empuje hasta que me duela la suavidad la
    Suavidad por favor amo hágale el amor a mi culo, dé cuerpo al centro & cójame para
    .............siempre
    .........como a una chica
    con ternura agárreme por favor amo yo me llevo a Usted,
    por favor amo & meta en mi vientre la misma dulce cruz caliente
    que manoseó en soledad Denver o Brooklyn o clavó en alguna virgen en estacionamientos
    .............de París,
    por favor amo condúzcame su vehículo, cuerpo de gotas de amor, de polvo sudoroso,
    cuerpo de ternura, cójame a lo perro más rápido
    por favor amo hágame gemir sobre la mesa
    gemir Oh por favor amo cójame así
    a su ritmo vibre clave & afuera-adentro-rebote & presione
    hasta que yo afloje mi orto un perro sobre la mesa aullando con terror y deleite que
    .............lo amen
    Por Favor amo dígame perro, bestia anal, orto húmedo,
    & cójame más fuerte mis ojos ocultos con sus palmas en torno de mi cráneo
    & zambúllase en latigazo de fuerza brutal por suave carne goteante
    & vibre cinco segundos hasta disparar su calor de semen
    una & otra vez, clavándola mientras grito su nombre lo amo
    por favor Amo.

    (Traducción de Cecilia Beltramo)


    ESFINTER

    Espero que mi viejo, que mi buen ojo del culo resista
    En 60 años no se ha portado nada mal
    Aunque en Bolivia una operación de fisura
    Sobrevivió al hospital de altiplano -
    Poca sangre, ningún pólipo, ocasionalmente
    Una leve hemorroide
    Activo, anhelante, receptivo al falo
    Botella de coca, vela, zanahorias
    Plátanos y dedos -
    Ahora el Sida lo vuelve cauteloso, pero
    Aún servicial -
    Fuera el mal rollo, dentro el condón
    Amigo orgásmico -
    Aún elástico correoso,
    Descaradamente abierto al placer
    Pero en 20 años más, quién sabe,
    Los viejos sufren todo tipo de achaques
    Cuello, próstata, estómago, articulaciones -
    Espero que mi viejo orificio se conserve joven
    Hasta la muerte, dilatado


    LAMENTACION DEL SIN TECHO

    Perdona, amigo, no quise molestarte
    Pero volví de Vietnam
    Donde maté a un montón de caballeros vietnamitas
    Algunas damas también
    Y no pude soportar el dolor
    Y de miedo cogí un hábito
    Y pasé por la rehaz y estoy limpio
    Pero no tengo lugar donde dormir
    Y no sé qué hacer
    Conmigo ahora mismo

    Lo siento, amigo, no quise molestarte
    Pero hace frío en la calle
    Y mi corazón está enfermo solo
    Y estoy limpio, pero mi vida es un desastre
    Tercera Avenida
    Y calle E. Houston
    En el paso peatonal bajo el semáforo en rojo
    Limpio tu parabrisas con un trapo sucio


    LA BALADA DE LOS ESQUELETOS


    Dijo el esqueleto Presidencial
    No firmaré ningún proyecto
    Dijo el esqueleto Vocero
    Sí lo harás

    Dijo el esqueleto Representativo
    Objeción
    Dijo el esqueleto Corte Suprema
    ¿qué esperabas?

    Dijo el esqueleto Militar
    Comprad bombas estrellas
    Dijo el esqueleto Clase Alta
    Hambread a las mamis solteras

    Dijo el esqueleto Yahoo
    Parad el arte obsceno
    Dijo el esqueleto Derecha
    Olvidaos del corazón

    Dijo el esqueleto Gnóstico
    La Forma Humana es divina
    Dijo el esqueleto Mayoría Moral
    No, no lo es, es mía.


    ESTA EPOCA INSTRUIDA

    Esta época instruida
    Se tira pedos
    Esta época instruida
    Camino despacio
    Esta época instruida
    Se acuerda de sus abuelas
    Esta época instruida
    Toma diuréticos, presión arterial alta,
    Vigila la sal y el azúcar
    Esta época instruida come menos carne, algunos
    Hace una década que dejaron de fumar
    Unos dejan el café, otros lo toman fuerte
    Esta época instruida presenció
    Los funerales de sus mejores amigos, llamó a
    Hijas y nietas por teléfono
    Unos conducen, otros no, unos cocinan,
    Otros no
    Esta época instruida
    A menudo
    No dice nada.


    PRENDE LA CALEFACCION Y SIENTATE

    Prende la calefacción y siéntate
    Y mira a los yonkis en la calle

    Olvida las noticias del viejo Time-Warner
    Mira a los colgados del crack en la esquina

    Apaga la tele 7 en punto
    Están viendo yerba ahí a la vuelta

    Salario mínimo es lo que ganas
    Casi todos los narco-polis viven de coimas

    Haz mucho dinero con tu mafia
    Hasta que el viejo MacDonald produzca un empleo


    MI EQUIPO AL ROJO VIVO

    Mi verga al rojo vivo
    Tu verga es punto tramposo

    Mi política al rojo vivo
    Tu política es trampa tramposa

    Mi presidente al rojo vivo
    Tu presidente es mancha tramposa

    Mi tierra al rojo vivo
    Tu tierra es nudo tramposo

    Mi nación al rojo vivo
    Tu nación es podredumbre tramposa

    Mi cosmos al rojo vivo
    Tu cosmos una agachada haragana tramposa


    RICARDO III

    La edad endureciéndome las uñas de los pies
    El azúcar tapándome los nervios, a los músculos
    De mis piernas les falta sangre, rodillas flojas
    Corazón insuficiente, una pared-válvula tapada,
    Me falta el aliento, dos kilos y medio pura agua
    De sobrepeso-
    Hígado, intestino y pulmón cortados- levantado a las 4 a.m.
    Leyendo Shakespeare.
     



    Breve Glosario de Prácticas Sadomasoquistas (S/M)

    Términos y palabras referentes a las prácticas y disciplinas del BDSM

    24/7: Término conocido como la sumisión eterna, es decir ser sumiso/a y estar a las órdenes de un Ama/o las veinticuatro horas, los siete días de la semana.
    ABDUCCION: Rapto, poder por el que el Ama/o subyuga y domina a su esclavo/a.
    ABRASION: Estimular la superficie del cuerpo con cera caliente, roce de cueros, cepillos de cerdas,etc...
    AFEITADO: Rasurado u afeitado parcial o total del cuerpo o al menos una parte de él. En términos anglosajones se conoce como SHAVED o SHAVING.
    AMA: Mujer de carácter dominante a quien de debe entrega y obedencia. También conocidas como MISTRESS, DOMINA, DOMINATRIX.
    AMO: Idem que la definición de Ama, pero en el genero masculino. También conocidos como MASTERS.
    ANILLADO: Perforaciones que se realizan en diferentes partes del cuerpo, para la inserción de anillas, aros y otros adornos, conocido también como PIERCING.
    APARATOS: Cualquier utensilio válido, muebles etc...para la práctica sadomasoquista.
    AZOTE: Todo tipo de golpe, dado en cualquier parte del cuerpo. El más conocido es el spanking
    BALLGAG: Mordaza. Es una de las más apreciadas mordazas fetiche, consiste en una bola preferentemente roja, sujeta por una correa de cuero negro. Mantiene la boca abierta.
    BARRA ESPACIADORA: Barra de madera o metal que sujeta a los tobillos o las muñecas obliga a estos a permanecer separados e inmovilizados.
    BASTINADO: Castigo con un bastón rígido, se usa preferentemente para el castigo en las plantas de los pies.
    BESO NEGRO: Es la acción por la que el sumiso/a besa y lame el ano de su Ama/o. Conocido en su término inglés como RIMMING
    BI: Carácter bisexual, se emple tanto para dominantes como para sumisos.
    BLOW JOB: Expresión anglosajona que equivale a una felación, pero que también se atribuye a la eyaculación en la cara o boca del sumiso/a.
    BONDAGE: Es el arte de las ataduras para inmovilizar a un sumiso/a.
    BRANDING: Palabra anglosajona que equivale al marcado con fuego.
    CABALLETE: Tabla de madera. Se coloca verticalmente y se obliga a la esclava que se sostenga colocada de tal manera que el peso de su cuerpo descanse sobre los genitales hendidos por el tablón.
    CAMISA DE FUERZA: Especie de camisa fuerte abierta por detrás, con magas cerradas en su extremidad, propia para sujetar los brazos.
    CANNING: Otra palabra de origen inglés, que viene a decir el castigo practicado con con una caña de alma de bambú, castigo muy duro por cierto.
    CASTIGO: Es el sometimiento físico y psíquico por parte de un Ama/o sobre su esclavo/a, a través del dolor producido por cualquier medio.
    CATFIGHTING: Se denomina a la clásica lucha entre mujeresu hombre-mujer.
    CELDA: Lugar donde se procede a encerrar al esclavo/a. También es conocido como establo, mazmorra, serrallo, etc...
    CLAVE: Palabra acordada antes de los juegos y que significa el cese inmediato de la acción que se ejecuta sobre los esclavos.
    CLINICAL: Se trata de una sesión S/M con componentes clínicos, es decir uso de utensilios médicos, adoptando el rol de Doctor/a y paciente sumiso/a.
    COCK BALL TORTURE: Consiste en la tortura genital masculina.
    COCKRING: Aro de metal o cuero que se coloca en el pene o alrededor del escroto.
    CODIGOS: Reglas impuestas en una escena de BDSM en que los jugadores deben vestir de acuerdo a normas preestablecidas: médicos, uniformes, policías, fetichismo del latex o el cuero, etc.
    COPROFILIA: Degustación o embadurnamiento con heces del Ama/o.
    CORTES: Se ejecutan sobre la piel con una fina cuchilla, pudiendo crear cicatrices decorativas.
    CUERO: Material por el cual suspiran muchos sumisos, así como el látex, vinilo y PVC.
    CUNNILINGUS: Se produce cuando el sumiso/a da cuenta del clítoris y vagina de su Ama, utilizando para ello su lengua.
    DILDOS: Con este nombre se denominan a los consoladores, vibradores y prótesis fálicas.
    DISCIPLINA: Imposición de normas de comportamiento. Son fundamentales elementos del juego, que al ser infringidas imponen la necesidad de castigar a los esclavos.
    DISCIPLINA INGLESA: Como su palabra indica proviene de los castigos que se daban en las escuelas británicas del siglo pasado y que consiste en los azotes en los traseros de los sumisos/as por medio de las manos y sobre todo usando la temida vara o fusta. También se le conoce con el nombre de SPANKING.
    DOMA: Es la educación en el arte de la sumisión a un sumiso/a por parte de su Ama/o.
    DOG TRAINING: Entrenamineto del sumiso/a como perro o perra, con el consiguiente divertimento de su Ama/o.
    DUCHA: En el argot S/M, significa inyectar el líquido, generalmente agua, bajo presión, en la vagina o el ano.
    EQUUS: Entrenamiento equino del sumniso, es decir la Ama prepara a su sumiso para que haga de su caballo particular y montarlo y cabalgar a su antojo.
    ENCIERRO: Se trata de dejar al sumiso/a encerrado y a poder ser con una escasa movilidad, por el tiempo que el Ama/o estime oportuno.
    ENEMA: Consiste en la introducción de agua, solución jabonosa, líquido espumoso...por el ano del sumiso/a, para que retenga el mayor tiempo posible y después lo expulse. En general se usa para poder disponer de un recto limpio a la hora de jugar con él.
    ESCATOLOGIA: Abarca todo lo que tiene que ver con las expulsiones humanas, es decir las heces y la orina, coprofilia, enemas, lluvia...SCAT
    ESCLAVA: Mujer sumisa que disfruta entregándose a su Ama/o a través del dolor y el sufrimiento.
    ESCLAVO: Lo mismo en su versión masculina.
    ESCUPIR: Es el acto de humillación en el que el Ama/o procede a escupir sobre su sumiso/a, normalmente en la boca u obligando a saborear y tragar la saliva de su Ama/o. SPITTING
    FACESITTING: Se produce cuando la Ama se sienta sobre el rostro de su sumiso o sumisa, normalmente es usado este castigo en esclusiva por las Amas.
    FEMDOM: Término inglés por el cual es conocida la dominación femenina.
    FEMINIZACION: Se trata de la conversión de un sumiso en una "bella" mujer, normalmente como criada o sirvienta, en definitiva la humillación del hombre.
    FETICHISMO: En el ámbito del S/M, se denomina a la adoración que un sumiso/a tiene sobre una parte del cuerpod e su Ama/o, o prendas usadas por ellos.
    FISTFUCKING: Consiste en la penetracdión con la mano o puño, tanto por vía vaginal como anal.
    HAMMERLOCK: Las muñecas se atan a la espalda y luego se tira de ellas hacia la nuca. Es práctica muy apreciada en Japón.
    HAIRBONDAGE: Consiste en una práctica del BONDAGE comentado con anterioridad, se basa en atar un extremo de la cuerda del cabello del sumiso/a.
    HOGTIE: Término procedente de los rodeos de ganado americanos. Se emplea para referirse a la práctica de atar entre si las cuatro extremidades de los esclavos.
    HUMILLACION: Es toda humillación, consistente en vejaciones por parte de la Ama/o.
    INFANTILISMO: Fetichismo consistente en vestirse de bebé y usar ropas y objetos de niños muy pequeños.
    INFIBULACION: Colocar un anillo en la entrada de la vagina para impedir el coito. En su versión extrema se cosen los labios mayores con aguja e hilo de quirófano. Forma parte de los llamados "juegos de castidad".
    KAVIAR: Es el acto de defecar por parte del Ama/o sobre su esclavo/a.
    LLUVIA DORADA: Es la orina del Ama/o cuando lo hace sobre su sumiso/a. PISSING
    LIMITES: Pacto establecido entre los Amos y los sumisos, contando con confianza absoluta. Es el punto más allá de que un jugador de BDSM no consiente en ir. Los límites varian entre unas y otras personas y en cada situación.
    LOTO: Posición del bondage japonés. Las piernas se pliegan al estilo Buda.
    MAESTRO: Aquel que controla un juego sexual de dominación y sumisión.
    MALACA: Caña gruesa terminada en pera para sujetarla, usada para flagelar.
    MOMIFICACION: Consiste en momificar e inmovilizar totalmente al esclavo/a, por medio de vendas, plástico del que se usa en la cocina etc...
    MORDAZA: Cualquier objeto o técnica que amortigüe el sonido de la boca. Se dividen en mordazas reales, las que impiden articular palabras, y mordazas estéticas, las que cumplen una mera función ornativa como complemento del juego.
    PIERCING: Ver ANILLADO.
    PINZADO: Consiste en los castigos con las clásicas pinzas de colgar la ropa, aunque las hay especiales para la práctica del S/M como las metálicas preparadas para ser colgadas de ellas pesos que hagan más duro el castigo, asimismo también se pueden usar las pinzas dentadas que se utilizan en electrónica conocidas como de cocodrilo.
    PLANCHA: Mueble de Bondage formado por una plataforma o tabla horizontal con cuatro puntos fijos que permiten atar a los esclavos, obligándolos a permanecer extendidos sobre ella. Las mejores son las redondas, como los tablones de mesa camilla, pues facilitan el acceso al cuerpo de los esclavos desde todos los ángulos. Las mesas de masaje son una buena opción, las hay portátiles, firmes, seguras y no muy caras. Las camas comunes, muy empleadas, tienen algunos inconvenientes, los colchones blandos se hunden y su altura obliga al Dominante a trabajar inclinado.
    PISSING: Es la adoracion o fetichismo por la orina, simplemente con ver como alguien orina.
    PONYGIRL: Se trata de usar y entrenar a una sumisa como una yegua.
    PONYMAN: Lo mismo pero en su versión masculina.
    POTRO: Todo tipo de maderas o placas metálicas usadas para inmovilizar, generalmente tienen orificios por donde los esclavos deben introducir la cabeza, las muñecas, los pies o todo ello a la vez. Los orificios deben forrarse de guata o algodón para evitar roces. Tienen claras connotaciones medievales.
    RAPED: Se denomina a escenas con simulaciones de violaciones y dureza extrema.
    RIPPING: Práctica que consiste en desnudarse o desnudar a alguien mediante la rasgadura de la vestimenta.
    RUBBER: Es el fetichismo y volverse loco, con los trajes de goma etc...
    SACO: Bolsa, generalmente de cuero, hecha a la medida del cuerpo, provisto de correas para su sujeción.
    SESION: Es el espacio de tiempo en que el Ama/o tiene bajo su control al sumiso/a, ya sea esporádicamente o de forma continuada.
    S/M: Término con el que se conoce al sadomasoquismo.
    SPANKING: Azotado de las nalgas. Ver definición de DISCIPLINA INGLESA.
    STRAP ON: Es la sodomización masculina por medio de penes y prótesis fálicas.
    SWITCH: Se conocen con este nombre a las personas que disfrutan tanto como dominante o como sumiso/a.
    TRAMPLING: Normalmente esto es utilizado por las Amas y consiste en pisar literalmente a su esclavo, ya sea con el pie desnudo como con los zapatos puestos.
    TORTURE: Castigos duros y extremos.
    VAINILLA: Dentro del mundo S/M, significa el sexo normal o sexo sin BDSM.
    VOYEUR: Persona que le gusta mirar a otras mientras realizan alguna práctica sexual. El fenómeno fetichista sería el voyeurismo.
    WATERSPORTS: Todos aquellos juegos con la orina.
    WRESTLING: La clásica lucha libre.

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