Hoy no se chupa

Por Martín Granovsky

El texto que sigue contiene expresiones que pueden herir la sensibilidad de los lectores. Pero no tanto como la hirió Néstor Penovi, el vendedor de autos de Wilde que se hizo famoso en todo el mundo porque filmó, en Moscú, un video digno de un boludón. Humillaba a una adolescente rusa haciéndole repetir las palabras “quiero”, “chupar” y “pija”, tres vocablos que la chica no entendía.

El escándalo fue enorme. Da para fijar un día y adosarle un lema: “Hoy no se chupa”. En la Argentina funcionaría seguro. En Brasil también. Hay boludones de Río y San Pablo que andan por las calles de Rusia haciendo en portugués lo mismo que Penovi. Y quién les dice si para el mundo entero no sería una buena idea que el movimiento feminista instalase ya mismo un día para el No.

Imagino un reparo: ¿por qué la fecha del “Hoy no se chupa” deberían ponerla las mujeres y no los hombres? Sencillo: porque el sexo oral lo practican tanto hombres como mujeres, pero solo la fellatio se relaciona en el imaginario colectivo, y a menudo en la realidad, con el poder o el abuso de poder .

Segundo reparo posible: planteada de ese modo, la jornada internacional de protesta tiene un tono heterosexual. Sería excluyente de las comunidades LGBT o LGBTIQ, lesbianas, gays, bisexuales, trans, intersexuales y queer. Lo queer indica directamente un rechazo por clasificaciones vinculadas con la orientación sexual o el género. Mi contestación insiste con el punto anterior: al menos en lo discursivo, el abuso de poder remite siempre al mundo heterosexual, o más bien a una mujer haciendo lo que un hombre le impone.

Tercer reparo: si el sexo oral supone placer para las dos partes, ¿el hecho de que una parte se prive del placer, o sea las mujeres, no añadiría una mutilación más al ejercicio libre del deseo? Aclaro que es solo un día. En todo caso, atraviesa el mismo problema quien hace huelga en un trabajo que disfruta. Se priva de algo que le gusta. A embromarse un día, entonces, que el efecto lo vale. ¿O nunca se embromaron sin épica de por medio, lo cual es mucho más triste?

 


 

Cuarto reparo: ¿no es poco un solo día? Gente, la idea apunta a protestar y generar un hecho visible. Es lo mismo que en el mundo gremial. No tiene idéntico sentido, y menos igual efectividad, un paro por tiempo indeterminado que una medida fuerte y nítida con comienzo y fin. El paro por tiempo indeterminado se termina diluyendo. Quienes paran suelen acabar siendo víctimas dobles: porque antes se les vulneró un derecho y porque luego sufren el castigo que sobreviene a la derrota. El “Hoy no se chupa” es para un día. Un paro general de 24 horas no cambia la historia, naturalmente, pero ayuda a poner el foco sobre un problema. Una jornada de 24 horas con un lema común contribuiría a mostrar con reflectores un fenómeno que de tan corriente ni se ve.

Quinto reparo: ¿por qué deberían adherirse todas? Obviamente, para que se note. Les aseguro que ningún varón dejaría de hablar del tema. Supongo que también sería asunto de conversación para las mujeres, pero no quiero incurrir más todavía en la sospecha de “mansplaining”, esa palabra bastante fea que surgió de “man” y “explaining”, “hombre” y “explicando”. Algo así como “nena, yo te voy a explicar”. Encima después Marta Dillon se enoja conmigo.

No crean que estoy haciendo un chiste. Simplemente trato de copiar algo de la fabulosa creatividad del movimiento feminista y su capacidad de producir hechos notorios y comprensibles.

Sé perfectamente que Penovi no fue solamente un boludón de 47 años gastando a una chiquita de 15. Si hubiera sido así, y solo así, ya habría resultado humanamente grave. La cargada debe tener una dosis importante de fair play. La gracia está en que alguien entre y caiga pero también en que, potencialmente, esa persona tenga la capacidad de responder y superar la gastada. De replicar y vencer. Si no, adiós juego. Sin paridad de armas el chiste puede convertirse en una vejación. Que es, precisamente, lo que sucedió en Moscú.

Otro argumento que pone en duda la hipótesis del mero boludón es sociológico. ¿Ustedes conocen algún caso en que mujeres de 47 años hayan filmado a un adolescente ruso de 15 años diciendo palabras cuyo significado ignora como “quiero”, “chupar” y “vagina”?

La novedad fue la reacción social. No hubo una histeria colectiva pidiendo aumentar las penas sino un estallido de redes y medios que dejó algo en claro: los valores están cambiando. Penovi o no se dio cuenta o no quiso darse cuenta del cambio (imposible saber cuál de las dos hipótesis vale) y quedó expuesto como un símbolo. Tan expuesto que todavía ni siquiera se entiende de qué pide disculpas: si de haber hecho lo que hizo, de ser como tantos otros o de haberse descuidado. Pero claramente entendió que no podía volver a la Argentina sin pedir disculpas públicas.

El caso será difícil de olvidar. Será más inolvidable todavía, creo, si se instaura el Día que sugiero. Pero incluso sin ese Día la vicepresidenta y los senadores que quieren revertir la media sanción de la Cámara de Diputados sobre el aborto libre harían bien en tener en cuenta el profundo significado de la reacción social:el antisexismo llegó para quedarse. Todo el mundo conoce, ya, la diferencia entre comportarse como un simple boludón y humillar a una mujer.

martin.granovsky@gmail.com



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *