"Podrán cortar todas las flores, pero no detendrán la primavera"

NOTAS EN ESTA SECCION:
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Che, de chico, por Juan Sasturain   |   Historias del viaje que convirtió a Ernesto en Che Guevara  |  Guevara, por Rodolfo Walsh
El asesinato del Che   |   Che, hombre del siglo XXI, por Inti Peredo, Bolivia, 1969   |   Por las rutas del doctor Guevara, por Envar El Kadri
Breve cronología del Che y su época   |   La imágen del mundo  |  El Che existencial, encuentro con Jean-Paul Sartre
Acerca del Che, algunas cartas   |   Enmascarar un mito: Un rostro para el Che Guevara   |   Cartas de Perón con motivo de la muerte del Che
Che: Una aclaración necesaria, por Jorge Gómez Barata   |   Las manos del Che, historia secreta
Pasajes y personajes de la guerrilla de Ñancahuazú   |   Entrevista con Gary Prado, el capturador del Che, 2006

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Consternados, rabiosos

Vámonos,
derrotando afrentas

Ernesto Che Guevara

Así estamos
consternados
rabiosos
aunque esta muerte sea
uno de los absurdos previsibles

da vergüenza mirar
los cuadros
los sillones
las alfombras
sacar una botella del refrigerador
teclear las tres letras mundiales de tu nombre
en la rígida máquina
que nunca
nunca estuvo
con la cinta tan pálida

vergüenza tener frío
y arrimarse a la estufa como siempre
tener hambre y comer
esa cosa tan simple
abrir el tocadiscos y escuchar en silencio
sobre todo si es un cuarteto de Mozart

da vergüenza el confort
y el asma da vergüenza
cuando tú comandante estás cayendo
ametrallado
fabuloso
nítido

eres nuestra conciencia acribillada

dicen que te quemaron con qué fuego
van a quemar
las buenas nuevas
la irascible ternura
que trajiste y llevaste
con tu tos
con tu barro

dicen que incineraron
toda tu vocación
menos un dedo
basta para mostrarnos el camino
para acusar al monstruo y sus tizones
para apretar de nuevo los gatillos

así estamos
consternados
rabiosos
claro que con el tiempo la plomiza
consternación
se nos ira pasando
la rabia quedará
se hará más limpia

estás muerto
estás vivo
estás cayendo
estás nube
estás lluvia
estás estrella

donde estés
si es que estás
si estás llegando

aprovecha por fin
a respirar tranquilo
a llenarte de cielo los pulmones

donde estés
si es que estás
si estás llegando
será una pena que no exista Dios

pero habrá otros
claro que habrá otros
dignos de recibirte
comandante.

Mario Benedetti
Montevideo, octubre de 1967

Credo del Che


El Ché Jesucristo

fue hecho prisionero

después de concluir su sermón en la montaña

(con fondo de tableteo de ametralladoras)

por rangers bolivianos y judíos

comandados por jefes yankees-romanos.

Lo condenaron los escribas y fariseos

revisionistas

cuyo portavoz fue Caifás Monje

mientras Poncio Barrientos trataba de lavarse

las manos

hablando en inglés militar

sobre las espaldas del pueblo que mascaba

hojas de coca

sin siquiera tener la alternativa de un Barrabás

(Judas Iscariote fue de los que desertaron de la

guerrilla

y enseñaron el camino a los rangers)

Después le colocaron a Cristo Guevara

una corona de espinas y una túnica de loco

y le colgaron un rótulo del pescuezo en son de

burla

INRI: Instigador Natural de la Rebelión de los

Infelices

Luego lo hicieron cargar su cruz encima de su

asma

y lo crucificaron con ráfagas de M-2

y le cortaron la cabeza y las manos

y quemaron todo lo demás para que la ceniza

desapareciera con el viento

En vista de lo cual no le ha quedado al Ché otro

camino

que el de resucitar

y quedarse a la izquierda de los hombres

exigiéndoles que apresuren el paso

por los siglos de los siglos

Amén.
 


"Jorge Cruz" (Roque Dalton)



 

 

A treinta y ocho años del Che 1967 - 2005

Por Pablo Mora

Si el poeta eres tú, como dijo el poeta, y el que ha tumbado estrellas en mil noches de lluvias coloridas eres tú, qué tengo yo que hablarte, Comandante. Si el que asomó al futuro su perfil y lo estrenó con voces de fusil fuiste tú, guerrero para siempre, tiempo eterno, qué puedo yo cantarte, Comandante. (Pablo Milanés).

Estás en todas partes. En el indio hecho de sueño y cobre. Y en el negro revuelto en espumosa muchedumbre, y en el ser petrolero y salitrero, y en el terrible desamparo de la banana, y en la gran pampa de las pieles y en el azúcar y en la sal y en los cafetos, tú, móvil estatua de tu sangre como te derribaron, vivo, como no te querían, Che Comandante, amigo.

Cuba te sabe de memoria. Rostro de barbas que clarean. Y marfil y aceituna en la piel de santo joven. Firme la voz que ordena sin mandar, que manda compañera, ordena amiga, tierna y dura de jefe camarada. Te vemos cada día y puro como un niño o como un hombre puro, Che Comandante, amigo.

Pasas en tu descolorido, roto, agujereado traje de campaña. El de la selva, como antes fue el de la Sierra. Semidesnudo el poderoso pecho de fusil y palabra, de ardiente vendaval y lenta rosa. No hay descanso.

¡Salud, Guevara! O mejor todavía desde el hondón americano: Espéranos. Partiremos contigo. Queremos morir para vivir como tú has muerto, para vivir como tú vives, Che Comandante, amigo. (Nicolás Guillén)

Te han cubierto de afiches, de pancartas, de voces en los muros, de agravios retroactivos, de honores destiempo. Te han transformado en pieza de consumo, en memoria trivial, en ayer sin retorno, en rabia embalsamada. Y quizás han resuelto que la única forma de desprenderse de ti o dejarte al garete es vaciarte de lumbre, convertirte en héroe de mármol o de yeso y por lo tanto inmóvil o mejor como mito o silueta o fantasma del pasado pisado; sin embargo tus ojos interminables, Che, miran como si no pudieran mirar, asombrados tal vez de que el mundo no entienda que treinta y tres años después sigues bregando dulce y tenaz por la dicha del hombre. (Mario Benedetti)

Pudiste haber muerto en un terremoto cuando bebías unos tragos con los amigos de tu barrio, cuando fuiste declarado no apto para el servicio militar obligatorio, cuando tuviste tu primer desengaño amoroso y te fuiste a recorrer el mundo como un ferrocarrilero perdido. O sea noche. Cuando los muchachos del colegio se burlaban de ti porque no sabías bailar caminito que el tiempo ha borrado, y la soledad creció como un águila misteriosa en tus labios. Sí. Pudiste haber muerto en el cine o en la tranquilidad de la lluvia como cualquiera de nosotros: pensando en las musarañas, en carlitos gardel o en el cabro de borges. O en esa vecina que creía en la amistad como un árbol lleno de espejos. Pero jamás falleciste ni siquiera cerraste los ojos cuando te cortaron las manos y te dispararon un tiro en la nuca y otro en el pecho. Ni cuando escribías en la selva algunos breves poemas al pie de un tronco musgoso. Ni cuando amanecías buscando el sol en los bosques. Ni cuando mandaste al diablo a monje (del pc-boliviano) y te quedaste solo, besando con tus compañeros la soledad de la noche. Y menos cuando triunfó la revolución y los caracoles y retamas abrieron sus espumas de fuego. Porque no morirás jamás "sabueso contemporáneo" de la historia. Pues solamente falleciste como tú querías: recordando la historia de los hombres y avanzando a gritos en el río y escupiéndole en el corazón a tu verdugo y haciéndole comprender a una humilde profesora las miserias de su patria y las sombras agujereadas de su vida. (Nicolás Guillén)

Yo tuve un hermano. No nos vimos nunca pero no importaba. Yo tuve un hermano que iba por los montes mientras yo dormía. Lo quise a mi modo, le tomé su voz libre como el agua, caminé de a ratos cerca de su sombra. No nos vimos nunca pero no importaba, mi hermano despierto mientras yo dormía, mi hermano mostrándome detrás de la noche su estrella elegida. (Julio Cortázar)

Tu mano gloriosa y fuerte desde la historia dispara cuando todo Santa Clara se despierta para verte. Aquí se queda la clara, la entrañable transparencia de tu querida presencia, Comandante Che Guevara. Seguiremos adelante, como junto a ti seguimos y con Fidel te decimos Hasta Siempre Comandante. (Carlos Puebla)

Así estamos, consternados, rabiosos, aunque esta muerte sea uno de los absurdos previsibles. Da vergüenza mirar los cuadros, los sillones, las alfombras; sacar una botella del refrigerador, teclear las tres letras mundiales de tu nombre en la rígida máquina que nunca nunca estuvo con la cinta tan pálida. Vergüenza tener frío y arrimarse a la estufa como siempre, tener hambre y comer esa cosa tan simple, abrir el tocadiscos y escuchar en silencio sobre todo si es un cuarteto de Mozart. Da vergüenza el confort y el asma da vergüenza, cuando tú comandante estás cayendo … ametrallado, fabuloso, nítido… eres nuestra conciencia acribillada. Dicen que te quemaron... con qué fuego van a quemar las buenas buenas nuevas, la irascible ternura que trajiste y llevaste con tu voz, con tu barro. Dicen que incineraron toda tu vocación menos un dedo… basta para mostrarnos el camino, para acusar al monstruo y sus tizones, para apretar de nuevo los gatillos.

Así estamos, consternados, rabiosos, claro que con el tiempo la plomiza consternación se nos irá pasando, la rabia quedará, se hará más limpia. Estás muerto, estás vivo, estás cayendo, estás nube, estás lluvia, estás estrella… Donde estés … si es que estás … si estás llegando… aprovecha por fin a respirar tranquilo, a llenarte de cielo los pulmones. Donde estés … si es que estás … si estás llegando … será una pena que no exista Dios. Pero habrá otros, claro que habrá otros dignos de recibirte comandante (Mario Benedetti)

Como si San Martín la mano pura a Martí familiar tendido hubiera, como si el Plata vegetal viniera con el Cauto a juntar agua y ternura, así Guevara, el gaucho de voz dura, brindó a Fidel su sangre guerrillera y su ancha mano fue más compañera cuando fue nuestra noche más oscura. Huyó la muerte. De su sombra impura, del puñal, del veneno, de la fiera, sólo el recuerdo bárbaro perdura. Hecha de dos un alma brilla entera, como si San Martín la mano pura a Martí familiar tendido hubiera. (Nicolás Guillén)


A 46 años del asesinato de Ernesto "Che" Guevara. Producción Télam

Prohibido llorar sobre los vivos a ochenta años de la augusta gesta, frente a los de Bolívar y Camilo, a treinta del viraje hacia la estrella. Al pie de tus treinta años te decimos: préstanos tu morral y tu escopeta, tus focos, tus Vietnams y tus caminos, tu esperanza, ternura y arrechera. Préstanos tu montaña, tus morteros, tu magia, soledad, naufragio y suerte, tus planos, tus trincheras, tus secretos. Préstanos tu escondite y taburete y tu diario y tus manos y portentos para empuñar fusiles nuevamente. (Pablo Mora)

¿Treinta y tres años ya? ¿O sea que pudimos seguir sobrando treinta y tres años en un mundo en que no estaba él? ¿O sea que hay una generación que ha podido nacer, crecer y engendrar en un mundo en que desde hace treinta y tres años falta él? ¿Cómo concebir el mundo treinta y tres años sin él? Lo dejamos solo comandante sin ejército… creyeron que había muerto y anunciaron "el fin de la historia" como si ya todos pensáramos igual con la indócil excepción de Chiapas y de Cuba, pero yo sé, sabemos que la historia sí puede terminar antes de que regrese el hombre nuevo que él anunció, trayendo consigo como la más bella utopía de América y por eso lo espero para poder seguir vivo y poder seguir esperando lo que viene entonces, Che. ¿Hasta la victoria siempre? (Jorge Enrique Adoum).

Guevara, como todos los soñadores, no triunfó. Lo mataron, como a todos los héroes desbocados. Quizás nadie sepa nunca hasta dónde pudo haber llegado su locura. Quizás por eso su tumba está en nuestro corazón. (Adriano González León).
 

Como Anfiáreo, la muerte no interrumpe sus recuerdos. La aristía, la protección en el combate, la tuvo siempre a la hora de los gritos y la arreciada de cuello, pero también la areteia, el sacrificio, el afán de holocausto. El sacrificarse en la pirámide funeral, pero antes dio las pruebas terribles de su tamaño para la transfiguración. Donde quiera que hay una piedra, decía Nietzsche, hay una imagen. Y su imagen es uno de los comienzos de los prodigios, del sembradío en la piedra, es decir, el crecimiento tal como aparece en las primeras teogonías, depositando la región de la fuerza en el espacio vacío. (José Lezama Lima).

Ahora serán las palabras, las más inútiles o las más elocuentes, las que brotan de las lágrimas o de la cólera; ahora leeremos bellas imágenes sobre el Fénix que renace de las cenizas, en poemas y discursos de ira fijando para siempre la imagen del Che. También estas son palabras, pero no las quiero así, no quiero ser yo quien hable de él. Pido lo imposible, lo más inmerecido, lo que me atreví a hacer una vez, que sea su mano la que escriba estas líneas. (Julio Cortázar).

Crezcan como buenos revolucionarios. Estudien mucho para poder dominar la técnica que permite dominar la naturaleza. Acuérdense que la Revolución es lo importante y que cada uno de nosotros, solo, no vale nada. Sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario. (Ernesto Che Guevara).

Ejemplo indestructible y que, aun destruido en la persona, en nada habrá de menguar la lucha que se lleva adelante para la liberación de la América nuestra – la auténtica, la que verdaderamente podemos llamar "nuestra" en tiempo presente. El mito, la leyenda, la conseja, la tradición transmitida de boca en boca, lleva, a lo ancho de las tierras, en el lomo de las cordilleras, a lo largo de los ríos, el nombre del Che. Nombre de un hombre por siempre inscrito en el gran martirologio de América, que se hizo uno con la idea misma de la revolución y, caído, habrá de levantar nuevas energías revolucionarias en el camino donde, según últimas palabras de su diario, el paso de sus hombres "había dejado huellas". Huellas que no se borran. Que jamás habrán de borrarse. Que quedan marcadas en el sueño del continente entero. (Alejo Carpentier).

El Che, como pocos hombres en nuestro hemisferio, entendió que la revolución es una gran aventura. Un desafío a la realidad y un compromiso feroz con la imaginación. Un ejército ético propio de una conciencia de titanes, donde se sabe de antemano y con lucidez que la libertad se inventa en la acción sublime de cada día. (Iván Darío Álvarez).

La figura del Comandante Che Guevara es hoy más que nunca para nosotros como un relámpago de oro en la conciencia. Su acción y su pensamiento, su increíble audacia histórica, constituyen una permanente advertencia para todos aquellos que pensamos, con Marx, que no basta con interpretar el mundo, sino que es preciso cambiarlo, transformarlo, alterarlo revolucionariamente. El Che Guevara hablaba constantemente de la necesidad de crear un hombre nuevo, que él llamaba "el hombre del siglo XXI", y advertía que esa era una tarea enormemente dificultosa; nosotros, aquí y ahora, tenemos el deber, al recordar hoy la figura del guerrillero asesinado, de meditar a fondo sobre ese principio revolucionario que, desgraciadamente, ha sido tomado muy poco en cuenta por los revolucionarios socialistas. (Ludovico Silva).

¿Dónde estás, caballero, el más puro, caballero, el mejor caballero? Encendiendo el hachón guerrillero en lo oscuro, señora, en lo oscuro. (Mirta Aguirre).

Che recuerda lo que ya sabemos desde Espartaco y que a veces olvidamos: la Humanidad encuentra en la lucha contra la injusticia un escalón que la eleva, que la hace mejor, que la convierte en más humana. (Subcomandante Marcos).

Fuente: www.poesia.org.ve


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El Che inmortal

Por Pastor E. Durán, 17/10/2005)

Me encontraba en los días finales de septiembre disfrutando del Festival Folklórico de la Mejorana en Guararé, cuando observé el famoso retrato del Che Guevara con su estrella de comandante en la boina, estampado en el sweter de un joven lugareño. Viví en Guararé la época de la epopeya de la Sierra Maestra, transmitida a través de la revista cubana Bohemia.

Después del triunfo de la Revolución socialista, seguí la trayectoria del legendario médico guerrillero. Por eso, no pude más que experimentar una vez más la admiración por la inmortalidad del Che, porque, como bien lo dijo el escritor argentino Emilio Corbière, 'Ernesto Guevara no es sólo el quijote revolucionario, el teórico de la construcción socialista, es algo mucho más importante: es el ejemplo moral'. Sí, antes de ser guerrillero, como joven inquieto, se encontraba realizando un viaje de placer por toda Latinoamérica recién graduado de médico, cuando lo sorprendió en Guatemala el derrocamiento del presidente socialista Jacobo Arbenz, derrocamiento financiado por el gobierno norteamericano de aquella época; salió fugazmente de Guatemala tras una rápida pero profunda compenetración del drama político e ideológico, rumbo a México, donde -siendo asmático- se unió al grupo de jóvenes cubanos que derrocarían al dictador derechista Fulgencio Batista, abandonando a su familia, su fortuna, su carrera profesional. Allí en México, tras un entrenamiento militar, recibió el apodo de 'El Che', que llevaría con agrado porque le recordaba a su patria chica: Argentina, apodo con el cual se haría famoso tras el triunfo de la Revolución Cubana. En Cuba abandonó los altos cargos que ocupaba como dirigente del gobierno, para involucrarse en otra guerrilla, en Bolivia, donde caería herido y sería fusilado en una escuelita rural por órdenes del gendarme internacional.

Dicen los idealistas que eso se llama 'moral revolucionaria'. La misma que llevó al escritor norteamericano John Reed a pelear en la Revolución de Octubre junto a los obreros y campesinos rusos. La misma que llevó al médico Norman Bethune, a unirse a los revolucionarios chinos, distinguiéndose por su valor y conocimientos científicos, en representación de la izquierda de Estados Unidos y Canadá. Fue la misma moral que mantuvieron los brigadistas internacionales que convergieron en 1936, en la España Republicana, para luchar contra el fascismo. El venezolano Francisco Miranda, precursor de la independencia latinoamericana, también peleó lejos de su tierra como voluntario en la Revolución Norteamericana de 1776 y en la Revolución Francesa de 1789. Regresó a su Patria chica, para luchar por la independencia de las colonias hispanoamericanas.

Al Che, los imperialistas le cortaron las manos sólo para cotejarlas con sus huellas dactilares y estar seguros de que se trataba de él. Pero desaparecieron el resto de su cuerpo creyendo que así lograrían desaparecerlo por siempre. Y, qué casualidad, al lado de la tumba del Libertador Simón Bolívar hay un féretro abierto, esperando que allí logren algún día reposar los restos de Miranda, porque al igual que pasó con los despojos del Che, los de Miranda fueron desaparecidos. Los imperialistas y sus esbirros criollos tienen esta costumbre de ensañarse con los cuerpos de los revolucionarios. Igual sucedió con los restos del dirigente popular izquierdista Floyd Britton, del dirigente campesino Encarnación González, del dirigente indígena Tomás Palacios Salinas y muchos otros que combatieron a la dictadura contrainsurgente de Omar Torrijos y Manuel Antonio Noriega en nuestro país.

Cuando se habla de moral aplicada a un comunista, es decir, a un materialista -filosóficamente hablando-, a uno que no cree en Dios, pero que está dispuesto a dar hasta la vida por los pobres, nos viene a la mente un largo listado de 'comunistas' entre comillas, más bien 'pancistas', que traicionaron sus ideales y a sus compañeros por una beca, por un puesto en el engranaje gubernamental o hasta por un par de zapatos. A esos habría que recordarles las palabras del Che: 'El socialismo económico sin la moral comunista no me interesa. Luchamos contra la miseria, pero luchamos al mismo tiempo contra la alienación. Uno de los objetivos fundamentales del marxismo es eliminar el interés, el factor 'interés individual' y el lucro de las motivaciones psicológicas. Marx se preocupa tanto de los factores económicos como de su repercusión en el espíritu. Llamaba a esto 'hecho de conciencia'. Si el comunismo se desinteresa de los hechos de conciencia, podrá ser un método de distribución, pero no será jamás una moral revolucionaria' (Che).

Fuente: www.argenpress.info


Che, de chico

Por Juan Sasturain

Se sabe que el Che es de Rosario; ahí nació el 14 de junio del ’28. Pero mal que les pese a los rosarinos, fue un toque. Llegó en la panza de su madre embarazada poco antes, y en sus brazos se fue poco después. ¿De dónde venían y adónde iban tan apurados Celia de la Serna y Ernesto Guevara Lynch, joven pareja aventurera? Venían y se fueron, enseguida de parir, a la selva. Por barco, para más datos: se fueron a Caraguatay.

“Caraguatay” suena ucrónicamente casi cubano. Suena como “Camagüey”, por ejemplo. Sin embargo, Caraguatay –que quiere decir “agua dulce de ananá silvestre”– es puro topónimo guaraní y nombra una colonia del Alto Paraná, a medio camino entre Posadas y las Cataratas. Antes se llegaba sólo por el río; hoy se alcanza desde el sur por una Ruta 12 parejita y cambiante de palmeras, subidas y bajadas constantes, hasta el momento de girar a la izquierda hacia el Paraná, cambiar asfalto por tierra obviamente colorada.

La Colonia Caraguatay es hoy un municipio pero alguna vez fue un pedazo de selva virgen que alguien, la Colonizadora, comenzó, en la primera posguerra, a segmentar para su explotación. Cayeron suizos y alemanes vestidos de blanco y con sombrero de corcho en el “Iberá” –un lento vapor con ruedas de paleta que había acarreado ingleses por el Nilo– y también criollos como el ex estudiante de arquitectura de San Isidro y su joven esposa. No vivían más de cien personas en la colonia cuando en octubre de 1927 Guevara Lynch tomó posesión de sus 200 hectáreas, construyó la casa de madera con entrepiso sobre pilotes de material y –según cuenta en Mi hijo el Che– se dedicó él también a intentar la explotación del bosque natural y el cultivo de la yerba mate. No se quedaría mucho tiempo, sin embargo. Según algunos, se fueron con su bebé en el ‘30; según otros, estuvieron dos años más. La unidad de explotación siguió un tiempo hasta que la vendieron en 1940. Y de la casa original, o de la que se supone que lo fue, sólo quedan los pilotes. Pilotes con vista al río allá abajo, a la barranca y a la isla Caraguatay que está ahí nomás, entre el verde, río arriba. Y la permeable costa paraguaya a pocos golpes de remo.

Hay fotos de Ernestito. Son casi las primeras. Una, sostenido de las manos para dar los primeros pasos; alguna otra en la cruz del caballo, con su padre a la rienda. El texto evocativo lo recuerda dando pasos vacilantes, llevando el mate de mano en mano, yéndose de panza al suelo al tropezar entre risas. Poco más que eso.
Hace unos siete años, un poco más de la décima parte de aquella propiedad originaria se convirtió en el Parque Provincial Ernesto Guevara de la Serna. Dentro de él, en la zona más acotada de tres hectáreas, va tomando forma el Solar del Che. Ahí está lo que queda de la vivienda original y, como sede para las actividades del Solar, la casa que construyeron posteriores propietarios, reacondicionada, más las instalaciones complementarias. El recorrido turístico es breve y denso en sensaciones. Un sendero entre sombras húmedas y tupidas lleva al arroyo Salamanca –proveedor entonces de agua dulce, del baño fresco para todos– apenas a trescientos metros de la casa. El silencio equívoco poblado de rumores de agua y alternos cantos de pájaros es sobrecogedor. Por ahí anduvo el Che de chico; de muy chiquito lo bañaban en esas aguas, pisaba ese barro, oía esos ruiditos. Un ambiente natural no demasiado diferente –piensa uno, es inevitable– del que lo vio morir como hombre y como quien vuelve a casa, en La Higuera boliviana.

Inevitable, necesariamente, no todo es turismo y recuerdos de haber estado para llevarse a casa. El fin de semana pasado, precisamente, al cumplirse un año más de la muerte de Guevara, en este Solar del Che que lo recuerda y homenajea ya puesto a punto, hubo unas jornadas de pensamiento nacional y latinoamericano organizadas por las autoridades de Cultura de la provincia. Y todos se llevaron algo más que una foto con gorra y estrella famosa: la sensación, la certeza de que las cosas empiezan alguna vez en alguna parte. En este caso, precisamente ahí.
Fuente: Página/12, 12/10/05


Historias del viaje que convirtió a Ernesto en Che Guevara

Clarín reunió a tres de sus compañeros en la travesía que siguió a la registrada en la película "Diarios de Motocicleta". Hacía más de 50 años que no se veían.

CARLOS "CALICA" FERRER, JOSE MARIA NOGUES Y OSCAR VALDOVINOS EVOCAN Al AMIGO A 38 AÑOS DE SU MUERTE

Walter Curia y Ricardo Rios.
wcuria@clarin.com; rrios@clarin.com

Cuidámelo mucho a Ernestito". A Carlos "Calica" Ferrer todavía le resuena el pedido, casi un ruego de Celia en la estación Retiro del Belgrano, cuando el tren arrancaba rumbo a Bolivia. Era el reclamo propio de una madre que no se resignaba al destino nómade de su hijo. Calica, el amigo, asintió casi de compromiso. Había una precaria hoja de ruta, pero se respiraba en el aire que ese viaje sería más que una colección de anécdotas y que iba a terminar en un punto no calculado por nadie. Era comprensible: ni Celia, ni Calica, ni el entusiasta puñado de amigos que fue a despedir a los viajeros, podía imaginar que esa travesía iba a convertir al entonces flamante médico Ernesto Guevara de la Serna en el Comandante Che Guevara.

Pasó mucho tiempo desde aquel 7 de julio de 1953. Pero el recuerdo aparece con nitidez en un living de un departamento en el barrio de La Boca, hoy escenario del reencuentro —después de más de 50 años— de tres de los compañeros de aquel recorrido que tuvo para Guevara como estación terminal, tres años más tarde, la inhóspita Sierra Maestra, en la isla de Cuba. Ninguno llegó tan lejos.

Calica, el que subió en Retiro, quiso cumplir con el plan y siguió viaje a Venezuela, separándose de su compinche de la infancia en Guayaquil, Ecuador. Frustrado estudiante de medicina, hoy está retirado de la actividad mercantil. Nunca se retirará de la evocación de su amigo.

José María Nogués, ex ministro de Economía de Tucumán y hoy asesor en finanzas, formó parte de esta historia mientras duró la escala boliviana. Asesor legal de sindicatos y ex hombre fuerte del Partido Intransigente, Oscar Valdovinos compartió el destino de Ernesto hasta la hora del adiós en Guatemala. Fue el último de ellos en verlo con vida.

"Cuando vi Diarios de Motocicleta llevada al cine, me emocionó escuchar a Celia cuando le pide a Alberto Granados (el otro gran amigo del joven Guevara) lo mismo que me pidió a mí", rememora Ferrer. Y agrega: "Mirá qué nene me tocaba cuidar", riéndose de sí mismo. Ernesto y Calica se conocían de una infancia común en Alta Gracia, Córdoba. Ya adolescentes vivieron a pocas cuadras en el barrio porteño de Palermo.

Para los tres, que ya pasaron la barrera de los 70, el Che Guevara es Ernesto. Para los tres, Ernesto era un joven inteligente, culto por encima de la media, de humor cáustico. Para Valdovinos, más directo, cultivaba un "humor jodido".

Pasajeros de segunda clase, en Tucumán subieron a su tren a Nogués. Ya no quedaban rastros de las botellas de vino Toro y el pollo que otros amigos les habían arrimado en Córdoba. Nogués, universitario como ellos, era la llave para entrar a Bolivia: su padre daba cobijo a quienes como él eran exiliados antiperonistas No era éste el caso, sin embargo.

La Argentina despidió a Guevara en La Quiaca con un ataque de asma que estremeció a todo el grupo. No habían servido, estaba visto, los improbables cigarrillos del "Doctor Andreu", que Ernesto fumaba "por prescripción médica".

Bolivia garantizaba emociones fuertes: el gobierno revolucionario de Víctor Paz Estenssoro pretendía cambiar el mundo. Había disuelto el Ejército y se aprestaba a repartir la tierra entre los campesinos, una mayoría indígena que resultaba un enigma para los aventureros, impotentes para franquear el muro de silencio que les presentaban. Ninguno de ellos le encuentra hoy sentido a la decisión del Che de regresar a ese mismo escenario, donde encontraría la muerte una década más tarde.

"Lo de Bolivia se torna inexplicable", dice Valdovinos, que cuando era el joven "Valdo" asegura haber hablado mucho con Ernesto de sus experiencias con los indígenas. Valdovinos ya había pasado por Bolivia en un "tour militante" que arrancó en la Facultad de Derecho de La Plata y terminó en virtual exilio del régimen de Perón.

También se apunta Nogués: "Para mí fue un suicidio". Nogués, el "chicato vendutto" para Ernesto, cuenta un episodio que consigna cualquier biografía rigurosa sobre el Che. "Espolvoreaban a los indios con DDT en los pasillos del ministerio de Asuntos Campesinos para matarles los piojos". Esas cabezas blanqueadas de veneno tornarían crítica la mirada del grupo sobre la revolución. "Nosotros decíamos que era la revolución del DDT", recuerdan hoy.

Ernesto no era fácil de impresionar. Relata Nogués que un día lo encontró haciendo una cola en espera de una cuchara y un plato con los que un grupo de collas comía en la calle. Calica no compartía esos hábitos. "Vos sos un pituco de mierda", le recriminaba Guevara. Empezaba a abrirse una grieta entre ambos.

¿A donde iba Guevara? El plan original era reencontrarse en Venezuela con Granado, que le garantizaba trabajo en un leprosario igual que durante el viaje de la motocicleta. De ahí en adelante todo estaba abierto: "Una noche en el cabaré Gallo de Oro, Ernesto me confesó que quería trabajar allí dos años, hacerse de un toco de guita y luego viajar a París a especializarse en alergia", recuerda Nogués. "Mi asma es alérgica", me decía Ernesto.

En el living de La Boca se amontonan los recuerdos. Bolivia los conectó con otro exiliado: Ricardo Rojo, un radical "progresista", como lo definen hoy, que se había escapado de una comisaría porteña. Rojo no pasa inadvertido en la vida del Che. Muchas veces se cruzaron sus caminos. Pero es un personaje que despierta controversias entre estos hombres. Hablan de una historia negra, de una posible pertenencia a los dictados de la CIA y de un libro sobre el Che plagado de imprecisiones. Jon Lee Anderson, autor de una biografía definitiva de Ernesto Guevara coincide en subestimar el valor de "Mi amigo el Che", de la pluma de Rojo.

Ni las juergas con la alta sociedad paceña de la mano del tío de Nogués ("Gobo", un bonvivant latinoamericano) ni las experiencias en las minas de wolframio detuvieron a Ernesto, el "jefe" de la expedición para Calica.

De los aires revolucionarios de Bolivia pasaron a la dictadura de Odría en Perú, donde los de Alta Gracia conocerían la cárcel, unas horas apenas. Los pocos libros sobre la experiencia boliviana que llevaba Guevara no fueron la mejor carta de presentación y se los confiscaron.

Hay coincidencia en que Ernesto no era por entonces un militante político. "Todos éramos gorilas. Y así como Ernesto era antiperonista, también era anticomunista. Tenía sí una gran sensibilidad social", dice Valdovinos, que conocería a Guevara en Guayaquil, en setiembre de 1953.

Más, Chancho (como le gustaba a Guevara que lo llamaran) se fastidiaba con el calor de las discusiones políticas entre Rojo y Valdovinos, declarado entonces como trotskista. "Déjense de joder, siempre con lo mismo", recuerdan sus rezongos en la pensión de mala muerte que compartían en Ecuador.

Perú había pasado como una exhalación con escalas en Machu Picchu y Cuzco. Las condiciones en Guayaquil eran miserables y ya no había objetos que vender. Pero al menos tenían todo el tiempo del mundo para buscar algún modo de supervivencia.

Valdovinos daba conferencias sobre tango y reforma agraria, tema que le costó algún mal momento con la oligarquía de Cuenca. Ernesto consiguió un conchabo en el puerto de Guayaquil, midiendo las entradas de los buques bananeros. Junto a Valdovinos aparecieron otros dos viajeros también universitarios de Derecho de La Plata: Eduardo "Gualo" García y Andrews "Andro" Herrero, ya muertos.

El proyecto Venezuela se fue al diablo para Ernesto. Los platenses y Ricardo Rojo lo persuadieron de no perderse la experiencia revolucionaria de Jacobo Arbenz en Guatemala. Calica no cultivó resentimiento por el cambio de planes de su amigo. "Sí me dio bronca cuando me envió un telegrama a Quito: ''Llegó barco bananero. Nos vamos con Gualo''. Era el barco de la United Fruit". Enemigos íntimos a bordo.

Valdovinos no sólo se les había adelantado: en la escala Panamá, contrajo un matrimonio relámpago, con Luzmila, la hija de un empinado diputado panameño. Sin autorización del padre de la novia, Valdovinos se fugó y la pareja se reencontró en Guatemala.

Entre la llegada de Ernesto, el 31 de diciembre, y la caída de Arbenz pasaron ocho meses, en los que Guevara contactó por primera vez a exiliados cubanos que escaparon de la muerte en el fallido asalto al Cuartel de la Moncada que lideró un joven abogado en Santiago de Cuba: Fidel Castro. Habían pasado apenas cinco meses de ese episodio, que coincidió con el inicio del viaje aventurero de Guevara mucho más al sur de la región.

La revolución guatemalteca necesitaba médicos. Y los viajeros necesitaban comer, mucho más Ernesto, de un hambre voraz y que solía aconsejar cuando los platos estaban llenos: "Hay que comer por las dudas".

Valdovinos recuerda la expectativa con la que lo mandaron a Ernesto para su primer día de empleo en el Ministerio de Salud, dominado entonces por el comunismo local. "Lo vestimos y lo peinamos como a un chico. Queríamos vivir todos de ese trabajo durante meses", dice.

La ilusión colectiva se derrumbó en días: Guevara se negó a hacer una contribución de su bolsillo, "los sacó cagando" y se mandó a mudar. Cambió el ministerio por la venta ambulante. Ofrecía con singular éxito entre los indígenas locales unos cristos negros que encendían una lamparita en su interior.

Valdovinos no se quedaría a ver el fin de Arbenz y la transformación de Guevara. Volvería a Panamá, ya indultado por su suegro y casado por Iglesia. Ernesto fue el testigo religioso de esa boda.

El gesto le valió que Valdovinos le regalara su traje . Lo bautizó "Oscar", siguiendo la insólita costumbre de ponerle nombre a sus trajes. Dos números más grande de lo que pedía su talla, Valdovinos recuerda a Guevara metido en ese ambo agitado por el viento en la pista del aeropuerto. El hombre que flameaba en ese traje gris tiza tenía por delante en Guatemala sólo un mes más. Lo esperaba un exilio en México y un traje de comandante de la revolución cubana.

LA REVOLUCION CUBANA, LAS MUJERES Y EL AMIGO

Cuando tres hombres de setenta se ponen a hacer memoria

Pero vos has comprado la historia de la CIA!". Calica Ferrer se indigna frente a una insinuación de José Nogués sobre el destino trágico de Camilo Cienfuegos, uno de los líderes de la revolución cubana muerto en condiciones nunca claras, a poco de la caída de Batista.

La discusión se tensa entre los viejos compañeros de viaje de Ernesto Guevara, quienes van a tener visiones diferentes sobre el rumbo del régimen de Castro y hasta sobre los motivos que llevaron al Che a la muerte en La Higuera, Bolivia, hace hoy 38 años.

Ferrer es el más apasionado, el hombre que alimenta al mito del Che contra todo cuestionamiento y quien va a defender cada una de sus decisiones. "El destino quiso que Ernesto muriera así para que hoy sea quien es", dice Calica. Y acuña un comentario agudo: "La clase media argentina admira a Guevara, pero al mismo tiempo el Che los incomoda". Se confiesa "no comunista".

Nogués es un hombre de espíritu crítico y va a hablar sin contemplaciones sobre la revolución. "Ya en 1964 Ernesto publica un artículo en la revista económica de Oxford, en Londres, con críticas muy duras a los errores económicos de Castro".

Valdovinos, que fue funcionario de Frondizi en los sesenta, se declara un "entusiasta defensor" de la revolución cubana y elogia los logros sociales. Pero cuestiona "la poca flexibilidad de Fidel para instrumentar una política de adecuación" ante la caída de la Unión Soviética y habla de "resquebrajamientos" en el entorno de Castro. Nogués coincide con él: "A su edad, Castro no puede manejar las luchas internas. El sistema es perverso: he estado con cubanos en Londres, respetabilísimos, que han sido liquidados por el poder en La Habana".

Tres hombres de más de 70 años hablan de lo que fueron sus vidas a los 20. Mencionan al primer peronismo como "una democracia fuerte", una figura que va a ser festejada, hablan de las dictaduras de derecha y de las experiencias "populistas" en los 50. Cambian ironías sobre sus actuales estados.

—Nunca he podido escribir sobre Ernesto. Me niego —admite Valdovinos.

—¿Por qué? —colabora Calica con los periodistas.

—Tendría que ser crítico de su pensamiento político.

Valdovinos fue el único de ellos que alcanzó a ver al Che como personaje. Fue en la casa de Celia, la madre del comandante, el 18 de agosto de 1961, cuando llegó de incógnito a la Argentina para entrevistarse con el entonces presidente Frondizi en Olivos. Fue apenas un abrazo: Guevara debió huir ese mismo día de una Argentina y un Gobierno sometidos por el partido militar.

Aparece en la conversación la peruana Hilda Gadea, la primera mujer de Ernesto, clave en su formación política. "Era fea como un susto", asegura uno de ellos. Los tres justifican el casamiento de un tipo exitoso con las mujeres en la contención que Gadea sabía darle durante sus feroces ataques de asma. Pero en la pareja había un magnetismo intelectual indiscutible.

Fin de cena y brindis. "Por los amigos. Y sobre todo, por aquel que nos convocó". Ernesto.
Fuente: Clarín, 13/10/05


Guevara, por Rodolfo Walsh

El presente texto fue extraído de una recopilación de artículos sobre el Che Guevara publicado por la Casa de las Américas en 1986.

¿Por quién doblan las campanas? Doblan por nosotros. Me resulta imposible pensar en Guevara, desde esta lúgubre primavera de Buenos Aires, sin pensar en Hemingway, en Camilo, en Masetti, en Fabricio Ojeda, en toda esa maravillosa gente que era La Habana o pasaba por La Habana en el 59 y el 60. La nostalgia se codifica en un rosario de muertos y da un poco de vergüenza estar aquí sentado frente a una máquina de escribir, aun sabiendo que eso también es una especie de fatalidad aun si uno pudiera consolarse con la idea de que es una fatalidad que sirve para algo.

Lo veo a Camilo, una mañana de domingo, volando bajo en un helicóptero sobre la playa de Coney Island, asomándose muerto de risa y la muchedumbre que gozaba con él desde abajo. Lo oigo al viejo Hemingway, en el aeropuerto de Rancho Boyeros, decir esas palabras penúltimas: "Vamos a ganar, nosotros los cubanos vamos a ganar". Y ante mi sorpresa: "I´m not a yankee, you know".

Interminablemente veo a Masetti en las madrugadas de Prensa Latina, cuando ya se tomaba mate y se escuchaba unos tangos, pero el asunto que volvía era el de esa revolución tan necesaria, aunque hoy se presenta tan dura, tan vestida con la sangre de la gente que uno admirado simplemente quiso.

Nunca sabíamos en Prensa Latina, cuándo iba a venir el Che, simplemente caía sin anunciarse, y la única señal de su presencia en el edificio eran dos guajiritos con el glorioso uniforme de la sierra, uno se estacionaba junto al ascensor, otro ante la oficina de Masetti, metralleta al brazo. No sé exactamente por qué daban la impresión de que se harían matar por Guevara, y cuando eso ocurriera no sería fácil.

Muchos tuvieron más suerte que yo, conversaron largamente con Guevara. Aunque no era imposible ni siquiera difícil yo me limite a escucharlo, dos o tres veces, cuando hablaba con Masetti. Había preguntas por hacer pero no daban ganas de interrumpir o quizá las preguntas quedaban contestadas antes de que uno las hiciera. Sentía lo que él cuenta que sintió al ver por única vez a Frank País: sólo podría precisar en este momento que sus ojos mostraban enseguida el hombre poseído por una causa y que ese hombre era un ser superior. Yo leía sus artículos en Verde Olivo, lo escuchaba por TV: Parecía suficiente, porque Che Cuevara era un hombre sin desdoblamiento. Sus escritos hablaban con su voz, y su voz era la misma en el papel o entre dos mates en aquella oficina del Retiro Médico.

Creo que los habaneros tardaron un poco en acostumbrarse a él, su humor frío y seco, tan porteño, debía caerles como un chubasco. Cuando lo entendieron, era uno de los hombres más queridos de Cuba.

De aquel humor se hacia la primera víctima. Que yo recuerde, ningún jefe de ejército, ningún general, ningún héroe se ha descrito a sí mismo huyendo en dos oportunidades. Del combate de Bueycito, donde se le trabo la ametralladora frente a un soldado enemigo que lo tiroteaba desde cerca, dice: "mi participación en aquel combate fue escasa y nada heroica, pues los pocos tiros los enfrenté con la parte posterior del cuerpo". Y refiriéndose a la sorpresa de Altos de Espinosa: "no hice nada más que una retirada estratégica a toda velocidad en aquel encuentro". Exageraba él estas cosas, cuando todos sabían que acaba de recordar Fidel, que lo difícil era sacarlo del lugar donde hubiera más peligro. Dominaba su vanidad como el asma.

En esa renuncia a las últimas pasiones, estaba el germen del hombre nuevo que hablaba.

Guevara no se proponía como un héroe: en todo caso, podía ser un héroe a la altura de todos. Pero esto, claro, no era cierto para los demás. Su altura era anonadante: resulta más fácil a veces desistir que seguirlo, y lo mismo ocurría con Fidel y la gente de la Sierra. Esta exigencia podía ponernos en crisis, y esa crisis tiene ahora su forma definitiva, tras los episodios de Bolivia.

Dicho más simplemente: nos cuesta a muchos eludir la vergüenza, no de estar vivos porque no es el deseo de la muerte, es su contrario, la fuerza de la revolución, sino de que Guevara haya muerto con tan pocos alrededor. Por supuesto, no sabíamos, oficialmente no sabíamos nada, pero algunos sospechábamos, temíamos. Fuimos lentos, ¿culpables? Inútil ya discutir la cosa, pero ese sentimiento que digo está, al menos para mí y tal vez sea un nuevo punto de partida.

El agente de la CIA que según la agencia Reuter codeó y panceó a cien periodistas que en Valle Grande pretendían ver el cadáver, dijo una frase en inglés: "awright, get the hell out of here".

Esta frase con su sello, su impronta, su marca criminal, queda propuesta para la historia. Y su necesaria réplica: alguien tarde o temprano se irá al carajo de este continente. No serán los que nacieron en él. No será la memoria del Che.

Que ahora está desparramado en cien ciudades entregado al camino de quienes no lo conocieron

Buenos Aires, octubre de 1967


El asesinato del Che

Por: Froilán González, historiador y escritor cubano  (Fecha publicación:03/09/2005)

El asesinato del Che y a la vez grave error político no podrá ser borrado, aún con las campañas de difamación más sofisticadas para ultrajar su imagen. La maquinaria de la mentira, al final, se desmoronará ante la verdad.

La decisión de asesinar al comandante Ernesto Guevara aquel 9 de octubre de 1967 se tomó en Washington. Era un prisionero de guerra herido y sin que se le celebrase ningún juicio, un agente de la CIA, fríamente, como han actuado siempre, dió la orden de disparar. El Che fue uno de los primeros de la larga relación de asesinados en América Latina en aquel año 1967 y luego desaparecidos.

Veinte años después, el doctor Walter Guevara Arce, quien fuera expresidente del país y en esos momentos Ministro de Relaciones Exteriores del General Barrientos expresó: 'Además de haberse cometido un crimen, fue un grave error político'.

Después de casi 40 años, ni la prensa pagada para ello, ni las mentiras, ni los burdos y bien remunerados mecanismos de desinformación, han podido borrar el hecho, ni ocultar el cadáver como pretendieron. La Historia de Torturas y Asesinatos en Nuestra América, tutoreada y adiestrada por los gobiernos de los Estados Unidos de Norteamérica, jamás podrá ser olvidada.

Cada vez que se acerca el 9 de octubre, periodistas y escritores afines al Imperialismo norteamericano o pagados por estos, tratan de desviar a la opinión pública del hecho principal.

El asesinato de un prisionero de guerra

Repiten año tras año, los falsos argumentos. Las tergiversaciones comenzaron desde el mismo momento del crimen. Después del asesinato, la CIA intensificó la campaña desinformadora, con el propósito de distorsionar la actividad guerrillera y calumniar a sus principales protagonistas.

Sus especialistas prepararon múltiples acciones. Una de las líneas tenía corno objetivo desacreditar la imagen de Tania la Guerrillera. Con este fin publicaron un artículo en Berlín Occidental donde citaban a un desertor, supuesto exoficial de inteligencia de los servicios secretos de la RDA, nombrado Guether Maennel, quien, según la información, se dirigió a la República Federal de Alemania, donde formuló diferentes calumnias sobre ella. El artículo, fabricado por la CIA, se publicó el 5 de mayo de 1968 en el diario alemán Welt Ann Sontang.

En el mes de junio de ese año, llegó a la ciudad de La Paz un oficial de la CIA, para hablar con algunos periodistas previamente seleccionados por la embajada norteamericana.

La conversación se efectuó en la casa situada en la calle 14 No. 235, del residencial barrio de Calacoto; el motivo era mostrar el artículo publicado en la República Federal de Alemania. Días después, el periódico El Diario de La Paz lo reprodujo íntegramente y el oficial de la CIA se volvió a reunir con los periodistas.

Uno de los asistentes contó que cuando el oficial le preguntó su opinión y le pidió que escribiera al respecto, le respondió: 'Nadie en Bolivia va a creer esas historias fantásticas'.

El oficial de la CIA le respondió: 'No importan los bolivianos, ellos son analfabetos, no saben leer, importan los europeos y los norteamericanos. Allí un por ciento va a creer, otro por ciento le convendrá creer, a otro por ciento le haremos creer, el resto dudará. Nuestro éxito consistirá cuando hagamos de los guerrilleros unos aventureros y de Tania una mujer vulgar.' Con igual insistencia le detalló la extraordinaria importancia de los medios de comunicación para utilizarlos en función de estos intereses y le ofreció una importante remuneración económica por el mencionado artículo.

Le aclaró que el objetivo no era Tania, sino el Che, al que su imagen e influencia dentro del movimiento revolucionario debía afectarse. Orientó las frases que debían atribuirle para que fueran repetidas constantemente.

En torno a la guerrilla del Che en Bolivia y su figura, se desarrolló una sistemática y bien orquestada campaña de publicidad: libros, folletos de todo tipo, reportajes, editoriales, comentarios, entrevistas, pero en todas manipulaban y tergiversaban la verdad. Se utilizaron escritores afines, se divulgaron datos falsos que ellos tomaban y repetían.

La CIA y sus especialistas, sus enormes recursos y sus infames planes no han logrado deteriorar la imagen y el prestigio del Che, porque como dijo Abraham Lincoln, se puede engañar al pueblo una parte del tiempo, se puede engañar a una parte del pueblo todo el tiempo, pero lo que no se puede es engañar a todo el pueblo todo el tiempo. Se ven obligados cada año a insistir en sus calumniosos comentarios, pero el Che continúa su lucha inmortal.

Los autores y periodistas que se han prestado sistemáticamente a esas calumnias, por lógica del tiempo, se van muriendo y la historia los olvida, pero el Che y sus justas ideas continúan. Aparecen nuevos detractores, pero son los mismos, porque dicen lo mismo y responden a los mismos intereses.

El asesinato del Che produjo una repulsa y condena que se inscribe en la historia de la humanidad de forma perpetua y nunca podrá ser borrada.

Los obreros, estudiantes, campesinos, profesionales, intelectuales y gobiernos progresistas de todo el mundo expresaron su indignación, por el asesinato del Comandante Ernesto Che Guevara el 9 de octubre de 1967. Las manifestaciones de desaprobación y condena llegaron hasta las mismas sedes diplomáticas de Bolivia en las principales capitales del mundo y en los propios Estados Unidos. La prensa de la época constituye una fuente de infinito valor que precisa la repercusión del crimen.

En toda la América Latina se realizaron múltiples actos, la ciudad universitaria de Loja en Ecuador fue denominada 'Ernesto Che Guevara', y se realizó un acto nacional de homenaje a su memoria. La oradora principal Nela Martínez, prestigiosa escritora ecuatoriana, entre otras cosas, expresó:

'Vi su retrato difundido bajo grandes caracteres gozosos de la prensa internacional y lloré. ¿Quién no se conmovió con la noticia? Hasta los propios cómplices del crimen buscaron maneras de limpiarse las manos. La máscara de Pilatos vuelve a ocultar los rostros de los verdugos a través de los tiempos.

'Tendido en una piedra de lavar su cadáver no era un cadáver. Los ojos abiertos nos miraban. En su rictus no se advertía el sello de la muerte. Desafiante su gesto en el último instante. Aquella sonrisa vencedora, de su otro triunfo, iluminaba el día. Su rostro de combatiente del mañana quedó impreso en los Andes.

'Viejas leyendas, de los que regresarán para continuar la guerra comenzada, circularán de boca en boca a oídas en el largo silencio del campo, en los caseríos de barro y paja, en la otra historia de los iletrados. ¿Cuánto tiempo anduvo Tupac Amaru haciéndole la guerra a la Corona de España, a la enemiga del indio? Largo fue el tiempo de la espera, hasta que no una, dos y cien veces, regresó. Toda la conmoción del levantamiento más grande en contra de la colonia no se perdió cuando su cuerpo fue partido y repartido en los cuatro puntos cardinales del Tahuantinsuyo. Nuevas epopeyas silenciadas, silenciosas por su propia naturaleza, han sacudido las entrañas de los pueblos del Ande.

'Los fuegos permanecen adentro, igual que en los volcanes. Cuando le sacuden al continente, se siente que la lava se les subió a los hombres hasta la conciencia...'

En México, el periodista Leopoldo Zea escribió en el matutino Novedades: 'Todos los pueblos de América, todos los pueblos que en el mundo luchan por su liberación y su libertad, sienten en sus corazones un dolor profundo por la muerte del Comandante Guevara, caído frente al enemigo común de los pueblos y los hombres.'

En todas las capitales europeas hubo protestas, en un multitudinario acto efectuado en Italia, María Teresa León, en nombre de su esposo, el famoso poeta Rafael Alberti dijo: 'Yo traigo el dolor y la pena de Rafael Alberti, y con la mía, la de todos los exiliados de España, y el dolor de los que se quedaron allá con la mirada vuelta hacia la libertad, el dolor de la juventud española que no doblan las rodillas y que había visto en el Che Guevara un héroe del rabioso tiempo presente de nuestra América Latina...

'Murió en su ley, próximo a la América más pobre, más abandonada, despojado de todo, menos de su esperanza. En el lugar en que lo asesinaron brotarán dos fuentes: la de la libertad y la de la justicia. Los indios bolivianos, los desheredados de un continente, murmurarán su nombre, dirán que está vivo, que golpea a sus puertas porque tiene sed y dejarán en las ventanas una jarra de agua para que el Che beba al pasar. Porque pasará y recorrerá todo un continente y su nombre será la fuerza del futuro, la alta estrella de la Cruz del Sur que llamará a toda la América a alzarse y luchar por su independencia política y económica contra todos los dominios extranjeros.'

Las cadenas de televisión y estaciones de radio informaban sobre los sucesos en Bolivia y el asesinato del Che. En Nueva York, una nutrida manifestación recorrió las calles de esa ciudad con campanas, ataúdes, incienso y flores condenando el crimen, a las tres de la tarde se concentraron frente a la puerta de la misión boliviana en las Naciones Unidas.

Desde Washington, el periodista George Weeks refirió el 21 de octubre: 'El líder comunista internacional Ernesto Che Guevara fue uno de los héroes en la manifestación pacifista realizada hoy aquí.

'Millares de retratos del argentino-cubano muerto en Bolivia fueron repartidos entre los manifestantes a medida que se reunían ante el monumento de Abraham Lincoln, para iniciar la concentración de protesta de 36 horas contra la guerra de Vietnam.'.

El Gobierno boliviano recibió elogios y felicitaciones de Estados Unidos. En un discurso pronunciado por el senador norteamericano Howard Baker, expresó públicamente el agradecimiento. En esta comparecencia afirmó que los sucesos tenían una honda significación para Estados Unidos; que los 460,6 millones de dólares designados a Bolivia era un precio muy bajo para la victoria que les había otorgado, ese era el costo de la guerra de Vietnam en una semana.

En Bolivia se realizaron diferentes actos, en el Aula Magna de la Facultad de Derecho, se comparó al Che con Simón Bolívar, Sucre y otros patriotas latinoamericanos y los estudiantes reclamaron que se le concediera la ciudadanía boliviana post morten, por ser él luchador de la liberación de Bolivia.

En Argentina, los estudiantes desfilaron por las principales avenidas de varias ciudades. En Rosario se produjeron actos de protestas contra el crimen cometido. La juventud peronista circuló una carta de Juan Domingo Perón, como un homenaje al Che y de condena por su asesinato. Ese mismo día el sacerdote Hernán Benítez le ofreció una oración fúnebre, en una de sus partes dice:

'Los dos tercios de la humanidad oprimida se han estremecido con su muerte. El otro tercio, en lo secreto de su alma, no ignora que la historia del futuro, si caminamos hacia un mundo mejor, le pertenece al 'Che' por entero. Un día nada lejano el Tercer Mundo victorioso incluirá su nombre en el martirologio de sus héroes...'

Al inicio de su oración, el Sacerdote expresó: 'Ha muerto con las características de los héroes de leyenda, quienes en la conciencia popular no mueren. Como los judíos del Viejo Testamento creían siempre vivo al profeta Elías, los españoles del medioevo al Cid Campeador y los galeses a Artús, es posible también que, en los años venideros, los soldados del Tercer Mundo crean sentir la presencia alucinante del 'Che' Guevara en el fragor de sus luchas.

En otra parte de su oración exclamó: 'Hace ya años había entrado en la leyenda. Sus enemigos podrán achacarle extravíos ideológicos todos los que quieran. Pero nadie sensato va a negarle pasión, coraje, heroísmo y una constancia en su vocación a toda prueba. Le dolía adentro del alma el dolor de las masas...'

El ejemplo, la dignidad, el valor y el decoro del Che seguirán vivos en el recuerdo y la memoria de los pueblos. Sus detractores serán, todos, a no dudarlo, despreciados y olvidados.
Fuente: www.argenpress.info


Che, hombre del siglo XXI

Inti Peredo, Bolivia, 1969

Che fue un hombre del siglo XXI. Aunque su nombre resplandece en la historia "sólo" como un genio militar, el desarrollo político y social de los pueblos, que brotará como un torrente de la lucha de liberación, lo tendrá que situar como el revolucionario más completo de nuestra época.
Ernesto Guevara y Fidel Castro aparecen en el escenario continental en un momento histórico en que el imperialismo norteamericano ejerce sin contrapeso su dominación sobre nuestros países: ordena masacres en forma sistemática; cambia a gobiernos corrompidos por otros más Inmorales; los gobernantes tradicionales se disputan el triste cetro de quién es más lacayo y servil y se presencia el grotesco espectáculo de veinte manos extendidas pidiendo limosna a Estados Unidos; los pueblos son dirigidos por grupos claudicantes, políticamente pacificados, fatalistas, incapaces de catalizar a esa cantera generosa y rica que es la masa, para Iniciar la gran aventura de nuestra independencia definitiva.
Existe desencanto, frustración y desconfianza.
En medio de esta noche negra de coloniaje y agresión, la Revolución Cubana, victoriosa sangre del pueblo hecho poder, muestra un camino para sacudir las cadenas. Camino duro, cruel y largo, pero el único real para triunfar: la lucha armada.
Enérgicamente derriba viejos y nuevos mitos creados por fuerzas pseudorrevolucionarlas que, al enquistarse dentro del sistema se convierten en parte de él. Cuando más tratan de introducir reformas para perfeccionarlo. En la práctica se olvidan que el imperialismo es nuestro principal enemigo y que hay que combatirlo hasta extirparlo de raíz.
América oprimida, patria con líderes sin vigencia, se nuclea entonces esperanzada tras la bandera de los nuevos conductores: Che y Fidel. Che se identifica con el pueblo y se funde con él para emerger más enriquecido ideológicamente, más puro. A su vez el pueblo se identifica con el Che y trata de formarse en su ejemplo. Y esa revolución considerada como fenómeno "excepcional" remece a las masas adormecidas por principios ideológicos monstruosamente deformados.
Che rescata la ideología revolucionaria, la coloca en su justo lugar, le da interpretaciones correctas y la enriquece con aportes teóricos que tendrán vigencia mientras exista opresión imperialista. Después entraremos al mundo de] hombre nuevo, que él se empeñó en formar, tipificó y representó con su ejemplo de heroísmo que ahora motoriza a Juventudes de todos los continentes. La huella de su humanismo está impresa en sus actos. Constructor de vanguardia de la sociedad socialista cubana, destruyó implacablemente el falso concepto de excepcionalidad que se le otorgó a esta revolución. Porque no creía en esta supuesta excepcionalidad, sistematiza el pensamiento bolivariano de "La Patria es América", impulsando a nuestros pueblos a convertir este continente oprimido en un escenario de la guerra antiimperialista tan importante como el heroico Vietnam.
Che no dudó jamás que en América Latina son más fuertes los factores que nos unen de los que nos separan: tenemos un lenguaje común excepto Brasil; tradiciones, costumbres y situación socioeconómica similares. Somos explotados brutalmente por el imperialismo. La democracia es tina simple ficción. Estamos gobernados por tiranos y los países que tenían débiles rasgos de democracia burguesa los han trocado en masacres horrendas, hambre y cárcel para el pueblo.
Heredamos de los españoles colonialistas las formas feudales de la explotación de la tierra. El desarrollo del capitalismo crea nuevas situaciones y los patrones latifundistas se alían con el imperialismo para crear el capital financiero y monopolista cuyo radio de acción es mundial. Se pesa a la etapa del colonialismo económico generosamente calificado de "subdesarrollo "por los economistas domésticos.
El subdesarrollo no es otra cosa que la explotación, el saqueo de nuestras riquezas por la potencia imperial, el subempleo, la cesantía, el hambre y la miseria. En todos los países latinoamericanos, excepto Cuba, el panorama es idéntico.
Las condiciones objetivas, entonces, para la liberación continental, están dadas por los factores enumerados, por la represión brutal y desmedida, por el odio que se acumula cada vez con más fuerza en el pueblo. Como valor subjetivo sólo falta la conciencia (elemento tan indispensable en cada análisis que se haga sobre el Che) de que la victoria sobre el imperialismo mediante la lucha armada llegará tarde o temprano, que es el único camino para alcanzar la libertad.
La excepcionalidad no existe. Sólo ha cambiado la "calidad" de la lucha. Ahora será más sangrienta, sin tregua, más dura como se demostró en las montañas de Ñancahuazú. El imperialismo aprendió su lección, no está desprevenido.
Por eso Che escoge a Bolivia como foco inicial de la gesta liberadora continental. Sus misérrimas condiciones de vida son producto de la fría explotación en complicidad con los gobernantes lacayos. Aquí está todo el por hacer: desde una revolución agraria que cree formas de vida modernas satisfaga las necesidades del pueblo hasta un desarrollo Industrial sólido que lo independice de la importación de productos manufacturados esenciales vendidos a precios de usura y en condiciones humillantes.
Hombre de fina percepción, el Che comprende que es inhumano que una población de cuatro millones de habitantes consuma apenas 1.800 calorías por persona, cuando el consumo necesario para subsistir en condiciones adecuadas es de 3.000 calorías; que se consuman 30 litros de leche o de productos lácteos por persona al año, cuando en los países desarrollados el consumo es de 300 litros, que el 10% de la población no tenga casa donde vivir, y que las que existen, incluyendo las de los oligarcas y corrompidos del régimen, sean malas, no reúnan condiciones de salubridad, porque el 86% de ellas no están dotadas de instalaciones de agua en su interior y que el 42% de la población muera por desnutrición o por enfermedades parasitarias. Ésta es otra de las causas principales de su viaje a Bolivia.
La grandeza del Che resalta con más nitidez cuando interpreta a Mark -"monumento de la inteligencia humana como acostumbraba definirlo-, para normar todos sus actos y para desarrollar dentro de la sociedad cubana y, por qué no decirlo, en una masa tan heterogénea como la europea, la asiática y la americana, tina conciencia, que permita al hombre obtener tina verdadera liberación en toda su extensión. Y eso es el comunismo porque a la luz, de los hechos nadie podrá discutir ya que el Che fue un verdadero comunista, el mejor de todos, en una época en que la lucha ideológica lleva al mundo a sucesivas guerras (Cuba, Corea, Argelia y Vietnam).
De esta conciencia decantada o, en términos no exagerados, purificada, derivan conceptos económicos que colocan a Marx no en calidad de fetiche, de ideas que pierden su sentido original, sino en posición de pensamiento vivo y activo. Lo mismo hace con Lenin.
Ejemplos son la NEP, la teoría del valor, y la planificación socialista. ¡Cuántos economistas famosos, cuya palabra era considerada ley, caen pulverizados por los disparos conceptuales del Che!
Con rigurosa seriedad científica demuestra que la NEP (o nueva política económica de la URSS) es un concepto leninista transitorio para desarrollar las bases de la sociedad soviética. Es un repliegue táctico en un momento especial de la historia del primer país socialista del mundo. Sin embargo en forma dogmática y ligera muchos economistas y dirigentes de la política económica de varios países socialistas la aplicaron o la aplican otorgándole validez universal permanente. Consecuencia de ese falso análisis son los retrasos y altibajos económicos que surgen más tarde en los países socialistas. Por eso defiende con firmeza la dirección político-económica partiendo de que "el comunismo es una meta de la humanidad que se alza conscientemente".
De la aplicación mecánica de la NEP nacen graves contradicciones que el Che no vacila en atacar, una vez que las ha detectado, sin temor a que los teóricos equivocados lo combatan despiadadamente.
Así es posible presenciar discusiones de elevado nivel en las que el Che planta una bandera que para nosotros tendrá una vigencia permanente cuando dice:
"Si el estímulo material se opone al desarrollo de la conciencia, pero es una gran palanca para obtener logros en la producción ¿debe entenderse que la atención preferente al desarrollo de la conciencia retarda la producción? En términos comparativos, en una época dada es posible, aunque nadie ha hecho los cálculos pertinentes, nosotros afirmamos que en tiempo relativamente corto el desarrollo de la conciencia hace más por el desarrollo de la producción que el estímulo material, y lo hacemos basados en la proyección general de] desarrollo de la sociedad para entrar al comunismo, lo que presupone que el trabajo deja de ser una penosa necesidad para convertirse en un agradable imperativo
Ante los ojos asombrados M mundo, crece y se desarrolla ahora una nueva sociedad socialista, la de Cuba, mejorada, heroica, solidaria con todas las luchas de liberación, que practica activamente el internacionalismo proletario, que vence las dificultades porque tiene una conciencia desarrollada: la que Che, Fidel y los más esclarecidos dirigentes le dieron en el exacto momento histórico.
Por esta razón no hablamos de Che como una cosa muerta: sus ideas están vigentes. Al hablar de Che no podemos dejar de mencionar a Fidel, ni al hablar de Fidel podemos dejar de mencionar a Che.
La influencia que ha ejercido el Che en la juventud de varios continentes, su magnetismo personal y su grandeza se acrecentó hasta convertirse en una leyenda apasionante, que movilizó al imperialismo a presionar a través de sus medios publicitarios para que se anunciara dónde estaba.
Paralelamente se inició una campaña publicitaria fabulosamente orquestada y sostenida durante largo tiempo, con el objetivo de tratar de disminuir su figura, y neutralizar, aunque fuera levemente, el impacto político, militar y emocional que provocaría su aparición dirigiendo la lucha de liberación en algún lugar de] mundo. Con este objeto se inventaron rencillas entre Che y Fidel, discrepancias entre Che y la Revolución Cubana (que era parte de él mismo), presentándolo como un hombre "herido en su amor propio", "despreciado, atacado por sus ex amigos". En esta forma el gesto grandioso del Che, su responsabilidad dirigiendo un foco guerrillero, podría aparecer mezquino, personalista y hasta resentido.
Este problema preocupó al imperialismo desde el año 1965, y desde entonces hasta ahora, a poco más de un año de su muerte, la CIA ha empleado diversos agentes y medios para desarrollar esta labor. El más notorio de estos agentes por los medios de difusión que se pusieron a su alcance, es el abogado de nacionalidad argentina, Ricardo Rojo, autor de un folleto titulado "MI amigo el Che".
Es infantil presumir que el Che pudiese haberme entregado una lista de sus amigos. Es indudable que un revolucionario sólo considera amigos a sus camaradas de lucha. Y en este sentido, el Che fue siempre categórico para delimitar dónde empezaba y dónde terminaba la amistad. Ejemplos notorios se pueden encontrar en todos sus escritos, partiendo de los episodios guerreros de la Sierra Maestra hasta su diario en Bolivia. Che era un hombre capaz de emocionarse y en su vida de guerrillero y conductor de pueblos siempre tuvo un gesto sentido, tina palabra cariñosa para sus amigos. Y amigo del Che fue Patojo el revolucionario guatemalteco que murió combatiendo por la libertad de su patria. Amigo del Che era Camilo, el legendario guerrillero de la Sierra Maestra. A otros hombres los quiso en un sentido diferente, como quiere un padre a sus hijos. Es el caso de Tuma y Rolando.
Frente a figuras tan limpias y heroicas ¿pudo Che alguna vez considerar "su amigo" a un individuo de una línea política tan zigzagueante y tortuosa como Ricardo Rojo, que es el mismo que comerció con la vida y memoria de los guerrilleros de Salta, que esperó la muerte de la madre de Che para inventar diálogos y conversaciones con ella y su hijo?
No me hubiese referido a las calumnias de Rojo contra Che y las supuestas divergencias con la Revolución Cubana, pues ellas ni siquiera son novedosas, si no fuera que alguna gente de buena fe pudiese considerar que el relato mal intencionado de Rojo estuviese escrito por una amigo y porque algunos párrafos presentados que parecen verosímiles, no pueden ser desmentidos por sus protagonistas porque ya están muertos.
Afortunadamente por la misma fuerza moral del Che, que guiaba todos sus actos, y por su conducta heroica, demostrada en muchas batallas, ninguna leyenda tortuosa urdida por la CIA o por sus agentes, algunos de los cuales con audacia y descaro se autotitulan "amigos", podrá empañar su querida Figura o manchar su paso de revolucionario por Cuba, donde dejó un pueblo que lo ama.
La identificación entre Che y Fidel, el respeto y cariño mutuo, eran indesibles. No es casual que Che, hombre que odiaba los halagos personales o para otros, haya escrito sobre Fidel:
"Tiene las características de gran conductor que, sumadas a sus dotes personales de audacia, fuerza y valor, y a su extraordinario afán de auscultar siempre la voluntad del pueblo, lo han llevado al lugar de honor y de sacrificio que hoy ocupa. Pero tiene otras cualidades importantes, como son su capacidad de asimilar los conocimientos y experiencias para comprender todo el conjunto de una situación dada, sin perder de vista los detalles y su inmensa fe en el futuro, y su amplitud de visión para prevenir los acontecimientos y anticiparse a los hechos, viendo siempre más lejos y mejor que sus compañeros. Con estas grandes cualidades cardinales, con su capacidad de aglutinar, de unir, oponiéndose a la división que debilita; su capacidad de dirigir a la cabeza de todos la acción del pueblo; su amor infinito por él, su fe en el futuro y capacidad de preverlo, Fidel Castro hizo más que nadie en Cuba para construir de la nada el aparato hoy formidable de la Revolución Cubana".
¡Cuánta sinceridad hay en este juicio! Para nosotros que convivimos con el Che hasta la batalla final, que aprendimos a conocerlo como ser humano integral, como soldado, comandante y camarada insuperable, las obligaciones de la Revolución Cubana -vanguardia de nuestra Patria Americana- son más grandes. Así también la identificación de Fidel con el Che, del pueblo cubano con el Che, son absolutas. Nadie mejor que Fidel para sintetizar el dolor que causó su muerte:
"...Nos duele no sólo que se haya perdido como hombre de acción, nos duele lo que se ha perdido como hombre virtuoso, nos duele lo que se ha perdido como hombre de exquisita sensibilidad humana, y nos duele la inteligencia que se ha perdido. Nos duele pensar que tenía sólo 39 años en el momento de su muerte, nos duele pensar cuántos frutos de su inteligencia y de esa experiencia que se desarrollaba cada vez más, hemos perdido la oportunidad de percibir".
"Desde el punto de vista revolucionario, desde el punto de vista de nuestro pueblo, ¿cómo debemos mirar nosotros el ejemplo de Che? ¿Acaso pensamos que lo hemos perdido? Cierto es que no volveremos a ver nuevos escritos, cierto es que no volveremos a escuchar de nuevo su voz. Pero el Che le ha dejado al mundo un patrimonio, un gran patrimonio, nosotros -que lo conocimos tan de cerca- podemos ser en grado considerable herederos suyos".
Nosotros, guerrilleros del ELN, queremos aspirar también a ese honor. Y ningún camino más puro, más honesto, que reiniciar la lucha continental en el escenario que lo dejó impreso en el sitial más alto de la historia: Bolivia.

¡VICTORIA 0 MUERTE!

Fuente: Revista de la Junta de Coordinación Revolucionaria



Por las rutas del doctor Guevara

Por Envar El Kadri

El doctor Ernesto Guevara de la Serna llega a Guatemala en diciembre de 1953 y se aloja en una pensión de la calle 5ta., donde le escribe a su madre: La capital no es más grande que Bahía Blanca y dormida como ella''.

Pero la ciudad está muy despierta, porque desde la promulgación de la Constitución de 1945 se abolieron las servidumbres y prestaciones personales de los ``indios'', y se reconoció la igualdad de derechos ciudadanos para todos los habitantes, en su gran mayoría mayas, hasta entonces denigrados y degradados, a pesar de su brillante pasado. El gobierno de Juan José Arévalo (1945-51) había promovido la reforma bancaria, educativa y cultural, dictando un Código de Trabajo que sirvió para reconocer y poner en práctica los derechos sociales; inspirado en la Reforma Universitaria de Argentina, sancionó la autonomía universitaria, y además de reconocer a la República Española y establecer relaciones con la Unión Soviética, condenaba a las dictaduras latinoamericanas, particularmente la de Somoza en Nicaragua. También cometía ``la herejía'' de condecorar a Perón con la Orden del Quetzal, por su actitud, en 1947, de romper el boicot estadunidense a los puertos de Guatemala, ordenando a los buques de la Flota Mercante Argentina hacer escalas allí y llevando, según les contó el propio Arévalo a Guevara, armas argentinas para su ejército.

El gobierno de Jacobo Arbenz que lo sucedió, sanciona además el decreto 900 de 1952 para liquidar el latifundio y las relaciones semifeudales de producción. En 1953 se habían expropiado y repartido casi 2 millones de hectáreas, de las cuales 161 mil pertenecían a la poderosa United Fruit. Co., entonces propiedad del hermano del secretario de Estado, Foster Dulles. Todo ello, sumado a la creación de la CGT, la Confederación Nacional Campesina y la existencia del Partido Guatemalteco del Trabajo, fundado en 1948 como Partido Comunista, será el pretexto para la intervención estadunidense.

Pero a principios de 1954, el joven doctor Guevara de la Serna se gana la vida como puede: venderá con los cubanos „ico López y Armando Arencibia el Cristo Negro de Esquipulas, al que le colocan una lamparita para hacerlo más atractivo; dará clases de español; hará gestiones para trabajar como médico en el Petén, pero rechaza la condición previa de afiliarse al PGT; prepara un libro que nunca terminará sobre la condición del médico en América Latina y, como siempre en este viaje, pasa hambre: ``El otro día me tomaron el tiempo en 50 metros, poniendo un bife, y todos los cronómetros marcaron cero'', le escribe a Zoraida Boluarte, despidiéndose con ``un cariñoso abrazo del pobre Che''.

En este ambiente, Guevara conoce a Hilda Gadea, exiliada peruana que ``tiene un corazón de platino, por lo menos; su ayuda se siente en todos los actos de mi vida diarios...'' y empieza un romance que culminará en casamiento en México.

Sin embargo, no son tiempos para romances. Cuando el gobierno anuncia que expropiará 883 mil hectáreas más, Estados Unidos decide que no puede permitir la continuación de ``un gobierno comunista'' y a través del coronel Castillo Armas, lanza su ``cruzada libertadora'', que terminará con el gobierno de Arbenz y la revolución. El 14, 15 y 16 de junio de 1954, aviones piloteados por estadunidenses bombardean la casa de Gobierno, preanunciando el final.

Guevara se alista en los Comités de Defensa de la Revolución, se inscribe en el Socorro Médico de Urgencias, recibe instrucción militar en las Brigadas Juveniles, impulsa una resistencia que no se realiza: ``era necesario pelear y casi nadie peleó, era necesario resistir y casi nadie quiso hacerlo'', escribe. El embajador argentino Nicasio Sánchez Toranzo lo lleva a la embajada, pero Guevara no quiere asilarse; hace un paquete con sus libros y los manda a su tía Beatriz, y en agosto, cuando aviones argentinos llegan para evacuar a todos los asilados, decide continuar el viaje.

México

Cuando Guevara llegó el 21 de septiembre de 1954 a la estación del norte, México era la capital del exilio: puertorriqueños independentistas, cubanos enemigos de Batista, nicas enemigos de Somoza, dominicanos enemigos de Trujillo, guatemaltecos enemigos de Castillo Armas... sin contar con los republicanos españoles, cuyo gobierno era para el de México la representación oficial de España. Honrosa tradición que se mantuvo en los años 70 cuando recibieron además a chilenos, uruguayos, argentinos y mantuvieron relaciones con Cuba, a pesar de las presiones.

Ese México moldeó el temple del doctor Guevara de la Serna, aunque criticara lo que para él fue la débil posición oficial frente al derrocamiento de Arbenz en Guatemala. El doctor Mario Salazar Mallén, jefe del Hospital General, le consigue una plaza en la Sala de Alergia, donde vuelve a engancharse con los cubanos, al encontrarse con „ico López. En la lucha por la sobrevivencia, Guevara compra una cámara Retina 35 mm y comienza a trabajar de ``fotógrafo ambulante''.

En noviembre se encuentra con Hilda Gadea, con quien pasea por la ciudad, Toluca, Cuernavaca; van al cine a ver Romeo y Julieta o Arriba el telón, de Cantinflas. Le gusta tanto el humor del cómico mexicano, su hablar sin decir nada, que cuando quiere reírse de sí mismo se compara con él.

Al comienzo de 1955, Guevara encuentra en un tranvía al periodista argentino Alfonso Pérez Vizcaíno, quien le ofrece trabajar para la Agencia Latina como fotógrafo en los II Juegos Panamericanos. Lo hace del 6 al 20 de marzo, algunas de sus fotos son publicadas y en junio cobra 3 mil pesos, la mitad de la suma convenida, que representa un alivio para su economía.

En esa época conoce a Raúl Castro, quien lo ayudaba a recoger gatos callejeros con los que realizaba experimentos sobre alergia. En julio lo invita a la casa de María Antonia González, calle Emparan 49, donde conoce a Fidel Castro, recientemente liberado por una amnistía. ``Recuerdo que nuestra primera discusión versó sobre política internacional. A las pocas horas de la misma noche, en la madrugada, era yo uno de los futuros expedicionarios''.

Al enterarse de la caída de Perón en septiembre, le escribe a su tía Beatriz: ``Yo no sé bien qué será, pero sentí la caída de Perón un poquito. La Argentina era una ovejita gris pálido, pero se distinguía del montón; ahora ya tendrá el mismo colorcito blanco de sus 20 primorosas hermanas...''

De su matrimonio con Hilda, nace el 15 de febrero de 1956 Hilda Beatriz Guevara Gadea, que inscribirán como mexicana, en homenaje al pueblo de México. Cuando Fidel visita a la recién nacida, conversan sobre la necesidad de comenzar el entrenamiento del grupo que marchará a Cuba para derrocar a Batista. En el rancho Santa Rosa, cerca de Chalco, será nombrado jefe de personal de los futuros expedicionarios. El republicano español Alberto Bayo les da instrucción militar, les hace leer y repetir las 150 preguntas a un guerrillero, manual redactado por él mismo.

El 24 de junio lo detienen junto al resto de sus compañeros y lo llevan a la Estación Migratoria, que diversos autores sitúan en la calle Miguel Schultz número 27, y que nosotros ubicamos entre los números 103-105, donde hoy funciona la Escuela Primaria Luz Oliveros. En esta cárcel lo visita Ulises Petit de Murat, amigo de sus padres, quien estaba seguro de liberarlo con un trámite especial. Guevara rechaza la excepción y poco después le dice a Fidel que de ninguna manera retrase la revolución por él. ``Yo no te abandono'', fue la respuesta de Fidel. ``Y así fue, porque hubo que distraer tiempo y dinero preciosos para sacarnos de la cárcel mexicana.''

La solidaridad mexicana se manifiesta con la visita del ex presidente Lázaro Cárdenas, que hace gestiones para liberarlos, lo que ocurre a los 57 días. El gobierno mexicano no se deja presionar por Batista y en lugar de expulsarlos, los libera, ``invitándolos a abandonar el país a la mayor brevedad posible...'' Todos pasan a la clandestinidad y continúan la preparación: Antonio del Conde, El Cuate, que les había provisto de armas, les prepara el yate Granma, en el río Tuxpan. En la madrugada del 25 de noviembre de 1956, 82 hombres casi pelean por subir a esa cáscara de nuez, donde sólo entrarían 20 como mucho. Temen quedar fuera de la expedición, que prevé llegar en tres días a Cuba y tardará siete...

El equipo del cineasta Miguel Pereira toma las últimas imágenes, allí donde el río Tuxpan se une al golfo de México. Seguimos las huellas del viaje que llevó al doctor Guevara desde la porteña estación Retiro, el 7 de julio de 1953, cuando pensaba ir a trabajar al leprosario San Pablo, en Venezuela, hasta Tuxpan, cuando entrará en la historia como el legendario Che.

(Envar El Kadri, argentino, fundador de las Fuerzas Armadas Peronistas. Detenido en 1968 y liberado en 1973, exiliado en Francia entre 1976-83. Productor cultural, falleció en 1998.)


Breve cronología del Che y su época

1928
• 14 de junio: Nace Ernesto Guevara, en Rosario. Su familia es de ascendencia burguesa. Su padre tiene un yerbatal en Misiones.
1945
• La familia del Che está instalada en Buenos Aires. Guevara se inscribe en Medicina.
1951
• Diciembre: Guevara parte en su primer viaje latinoamericano. Salen en motocicleta con un amigo. Cruzan a Chile, adonde la moto queda inutilizada. Pero siguen a «dedo» y a pie cruzando al Perú, Brasil (adonde trabaja un tiempo en un leprosario), Colombia y Venezuela.
1952
• 10 de marzo: Golpe militar en Cuba. Asume el dictador Fulgencio Batista, quien ya había sido presidente en 1940 y era desde entonces el «hombre fuerte» del país.
• 9 de abril: Revolución obrera y campesina en Bolivia. Los mineros, obreros y campesinos se sublevan contra el régimen de la «rosca» oligárquica-imperialista. Los mineros armados de dinamita, escopetas y otras armas rudimentarias, destrozan al ejército patronal en La Paz. Las minas son tomadas y nacionalizadas. Los campesinos toman las tierras y forman sus milicias. Se funda la COB (Confederación Obrera Boliviana). Con el apoyo del PC y de un sector del trotskismo, asume el gobierno el MNR (Movimiento Nacionalista Revolucionario). Su candidato Víctor Paz Estenssoro había ganado las elecciones en 1951.
1953
• Guevara, ya vuelto a Argentina, rinde las materias que le quedaban y se gradúa en marzo de médico alergista en la UBA. Poco después parte en su segundo y definitivo viaje hacia América Latina. Pasa por Bolivia, país que lo impresiona profundamente por el proceso revolucionario que vivía. Sigue haciendo «dedo» o a pie, hasta Guatemala en Centroamérica.
• Asume en Venezuela el dictador Marcos Pérez Jiménez.
• Golpe del general Rojas Pinilla en Colombia.
• 5 de marzo: Muere José Stalin, el dictador que domina la URSS. Poco después asume la conducción del PCUS Nikita Jruschov.
• 26 de julio: El Cuartel de Moncada, en Santiago de Cuba, es asaltado por un grupo dirigido por Fidel Castro, como parte de la lucha contra la dictadura de Batista. Fidel es un joven abogado, miembro del Partido del Pueblo (ortodoxo), que había fundado en 1948 Eduardo Chibás encabezando una escisión del partido gobernante. Luego de varios enfrentamientos y habiendo tomado el Hospital Militar, los asaltantes son derrotados y capturados; muchos de los presos son asesinados y hay más de 60 muertos. A comienzos del mismo año otro grupo había intentado también sin éxito tomar el Cuartel Columbia, centro del poder en La Habana. Cuando son enjuiciados los asaltantes del Moncada, Fidel Castro asume su propia defensa, denuncia los crímenes de la dictadura y anuncia las propuestas de su movimiento, en un alegato conocido como La historia me absolverá. El partido comunista cubano, que se denomina Partido Socialista Popular, se alinea con Batista, critica el asalto al Moncada y luego la lucha guerrillera, el sabotaje y las quemas de caña como obra de gángsters, pequeñoburgueses y anticomunistas. Cinco años después, poco antes del derrumbe final de Batista, en agosto de 1958, se unió al Frente Cívico antidictatorial.
1954
• 17 de junio: Guatemala es invadida por mercenarios armados por el imperialismo yanqui contra el gobierno nacionalista burgués (similar al peronismo argentino de entonces) de Jacobo Arbenz. Guevara estaba viviendo ahí; actúa en la defensa civil y transporta armas para la resistencia contra el golpe. Arbenz es derrocado. El nuevo gobierno proyanqui, la dictadura de Castillo Armas, inicia una sangrienta represión. Guevara se salva refugiándose en la embajada argentina; posteriormente parte exiliado a México.
• 24 de agosto: Suicidio del presidente de Brasil, Getulio Vargas, en medio de una aguda crisis política.
1955
• Mayo: El Che se casa con Hilda Gadea, exiliada peruana a la que había conocido en Guatemala.
• Mayo: Fidel y sus seguidores son amnistiados y se exilian. En México Fidel organiza un grupo armado. Allí recluta a Ernesto Guevara, el Che, quien es designado médico de la pequeña tropa.
• 16 de setiembre: Un golpe militar derroca al gobierno de Perón en Argentina. Asumen el general Lonardi y el almirante Rojas. Lonardi muere y asume el general Aramburu. Imponen una dictadura sangrienta.
• Diciembre: En Cuba, tras una serie de paros ferroviarios, telegrafistas y bancarios, se declara una huelga azucarera. En 1955/56 no cesan las luchas populares y crecen los atentados contra el régimen.
1956
• Febrero: Nace en México Hildita, la primera hija del Che.
• Febrero: XXº Congreso del PCUS (Partido Comunista de la Unión Soviética), en el cual Jruschov hace un «informe secreto» contra Stalin y el «culto a la personalidad». Se reafirma la coexistencia pacífica con el imperialismo impuesta por Stalin.
• En Perú finaliza la dictadura de Manuel Odría, que gobernaba desde 1948 y asume Manuel Prado.
• 23 de octubre: Rebelión antiburocrática en Hungría, que es aplastada poco después por la invasión de los tanques del Ejército Rojo enviados por Moscú. También hubo levantamientos en Polonia, que son desmontados por la negociación entre los dirigentes estalinistas polacos, la Iglesia y el PCUS. En 1953 ya habían reprimido con los tanques soviéticos a los trabajadores de Berlín Oriental.
• En Brasil es elegido presidente Juscelino Kubitschek.
• 2 de diciembre: 82 combatientes llegan a Cuba con el yate Granma. Su desembarco tenía que coincidir con un alzamiento en Santiago, pero se descoordinan. Las acciones en Santiago son el 30 de noviembre, mientras el Granma estaba aún en el mar, y son derrotadas. El 5 de diciembre, luego de perder el armamento y las provisiones, los combatientes del Granma son sorprendidos por el ejército y masacrados. Quedan solo 12 sobrevivientes, entre los cuales están Fidel y Raúl Castro, Camilo Cienfuegos y el Che Guevara.
1957
• Es derrocado Rojas Pinilla en Colombia y al año siguiente se realizan las primeras elecciones según el pacto de «Frente Nacional», por el que se alternarán en el poder los partidos Conservador y Liberal.
• 17 de enero: Primer ataque victorioso en la Sierra Maestra. Una patrulla guerrillera sorprende a unos 12 o 15 hombres del ejército que se rinden al cabo de una hora de lucha.
Con las armas logradas tomaron el pequeño cuartel de La Plata y días después derrotan parte de un destacamento que los persigue. Ese año será de creciente actividad en las zonas rurales y las ciudades, con acciones de sabotaje y enfrentamientos al ejército.
• Febrero: El periodista de The New York Times, Herbert Matthews, viaja a Cuba y se entrevista con Fidel en la Sierra Maestra. Cuenta Guevara que así «se informó al mundo -sobre todo a Cuba- con exacta noción de nuestra permanencia en la Sierra Maestra y la seguridad de que Fidel vivía» (Pasajes de la guerra revolucionaria).
• 28 de mayo: Los guerrilleros de Fidel realizan un ataque exitoso a la guarnición de Uvero, que estaba sobre la costa, bien pertrechada y tenía aeropuerto. Mueren un tercio de los combatientes que participan, aunque como hecho político se difunde en toda Cuba, fortaleciendo la lucha antidictatorial. Las fuerzas rebeldes comienzan a tener zonas bajo su control.
1958
• En los primeros meses del año crecientes sectores de la pequeña burguesía urbana y campesinos se unen al movimiento de Castro, que empieza a adquirir un carácter masivo.
• 9 de abril: En Cuba el M-26 (Movimiento 26 de Julio) convoca a una «huelga general revolucionaria» que fue un completo fracaso. Se la organizó como una operación militar, en secreto y con anuncios sorpresivos.
• Abril: Rebelión en el Cuzco (Perú), que prácticamente queda en manos de los campesinos.
• Mayo: Movilizaciones y huelga estudiantil en Panamá; son reprimidas violentamente.
• En Venezuela es derrocado Pérez Jiménez con una huelga general y una rebelión militar. Se convocan elecciones; gana al año siguiente Rómulo Betancourt de Acción  Democrática.
• 20 de octubre: El Ejército Rebelde de Fidel sanciona en la Sierra la «ley de reforma agraria», que se aplica a medida que liberan regiones.
• 3 de diciembre: La dictadura de Batista convoca unas elecciones fraudulentas. El M-26 llama a la abstención y a quedarse en las casas. Vota escasamente un 20% del electorado.
El aislamiento de la dictadura es casi total. Estados Unidos e Israel suspendieron sus ventas de armas debido al desprestigio de Batista.
• 16 de diciembre: El avance del movimiento armado corta la carretera central que une La Habana con Oriente en Cuba.
1959
• 1º de enero: Triunfo de la revolución. Cae Santa Clara y se rinde la guarnición local, de 3.500 hombres. Está rodeada Santiago. Toda la provincia de Oriente está en manos rebeldes. Batista se fuga a Ciudad Trujillo (República Dominicana) y queda fugazmente al frente del gobierno el presidente de la Corte Suprema. Desde Radio Rebelde Fidel ordena el avance de sus fuerzas sobre Santiago y La Habana y llama a la huelga general a toda la población a partir del 2 de enero. Desde el 1º los trabajadores habían tomado los sindicatos, echado a los burócratas de la dictadura y se habían realizado grandes mitines en La Habana y Santiago en medio de una huelga general.
• 2 de enero: En Santiago, Camilo Cienfuegos, con apenas 500 hombres toma el cuartel Columbia, donde una guarnición de 20.000 no había llegado a combatir contra la revolución.
• 4 de enero: Entra en La Habana la Columna Nº 8, con el Comandante Guevara al frente.
• 8 de enero: Llega a La Habana Fidel Castro, quien había esperado en el Oriente la rendición total de las fuerzas de la dictadura. Se forma un gobierno de «unidad nacional democrática». Se nombra presidente provisional a Manuel Urrutia Lleó, magistrado que había votado contra la condena a los rebeldes del Granma que habían sido apresados.
Urrutia expresaba a los sectores burgueses y terratenientes que fueron rompiendo con Batista y simpatizaban con el M-26. Primer ministro es Miró Cardona, un hombre de confianza del Departamento de Estado norteamericano. La inmensa mayoría de la burguesía latinoamericana, con los gobiernos de Frondizi (Argentina) y Betancourt (Venezuela) a la cabeza, celebran el triunfo de Castro.
• Mediados de enero: En Buenos Aires estalla la huelga del Frigorífico Municipal.
Frondizi, ordena al ejército ocupar el establecimiento.
• En Perú se produce un desprendimiento del APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana) y se constituye el APRA Rebelde, guevarista, dirigido por Luis de la Puente Uceda, que luego se transformará en el MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria).
• Mayo: Fidel Castro visita Buenos Aires; lo recibe el canciller, Carlos Florit.
• Julio: Renuncia el presidente cubano Urrutia.
• 7 de setiembre: Guevara regresa a Cuba luego de una gira de tres meses por países de Europa, Asia y Africa. Se entrevista con Tito en Belgrado.
• Noviembre: Guevara es designado presidente del Banco Nacional de Cuba. Hay una serie de cambios en el gabinete.
• 28 de noviembre: Se repiten incidentes en la Zona del Canal de Panamá. Los manifestantes son reprimidos por fuerzas panameñas y yanquis.
• Diciembre: En Argentina un grupo armado toma una comisaría en un poblado del interior de Santiago del Estero. El jefe, «Comandante Uturunco», y otros miembros del grupo son capturados y se desarticulan. Se señaló como su inspirador al dirigente peronista John William Cooke. Bajo la influencia de la Revolución Cubana, comienzan a formarse grupos guevaristas que tratan de hacer guerrilla en la mayor parte de los países del continente. Algunos de ellos, como en Paraguay, son de muy corta vida.
1960
• 8 de febrero: Visita Cuba el ministro soviético Anastas Mikoyan. El 12 se firma un acuerdo comercial entre Cuba y la URSS.
• Mayo: Las refinerías de petróleo que operaban en Cuba, pertenecientes a compañías de EE.UU., se niegan a vender petróleo o a facilitar buques tanques para su traslado. También se niegan a procesar el petróleo comprado a la Unión Soviética. La URSS envía por barco el petróleo necesario para mantener funcionando la industria.
• 16 de junio: Cuba nacionaliza las refinerías de petróleo.
• 30 de junio: Se declara la independencia del Congo Belga. Patrice Lumumba es designado primer ministro.
• 6 de julio: El presidente Eisenhower, en represalia a las medidas del gobierno cubano contra las petroleras yanquis, cancela parte de la cuota de importación del azúcar cubano.
• Agosto: Se reúne en Costa Rica la OEA. Se denuncia «la intervención o amenaza de intervención, aún cuando sea condicionada, de una potencia extracontinental en asuntos de las repúblicas americanas», en una alusión evidente a la URSS. Desde La Habana se responde con la Primera Declaración, donde se «condena, en fin, la explotación del hombre por el hombre, y la explotación de los países subdesarrollados por el capital financiero».
• Setiembre: Llega Fidel Castro a Nueva York, para participar en la Asamblea de la ONU. Un sector de la intelectualidad y la juventud de EE.UU. tiene simpatía por la revolución. Se forman los comités «Fair Play for Cuba»; entre los intelectuales se cuentan Paul Sweezy, Paul Baran, Leo Huberman y Wright Mills. En Europa simpatizan con Cuba Jean Paul Sartre y otros.
• 19 de octubre: El Departamento de Comercio de EE.UU. prohíbe por primera vez el embarque de numerosos productos hacia Cuba, intentando paralizar su industria por falta de materias primas y repuestos.
• Octubre: Guevara encabeza una misión económica que viaja a Europa y Asia. Visita Moscú, presenciando el desfile del 7 de noviembre en la Plaza Roja. En China lo reciben multitudes y firma un tratado de amistad chino-cubana con Mao Tsé-tung.
• Guevara publica su texto «La guerra de guerrillas».
• 8 de noviembre: Ganan la presidencia de EE.UU. Kennedy y Johnson, del Partido Demócrata.
• 13 de noviembre: En Guatemala, un grupo de oficiales inicia un levantamiento contra la complicidad del ejército y el gobierno guatemaltecos en los planes de invadir a Cuba.
Entre ellos estaban el capitán Marco Antonio Yon Sosa y los tenientes Luis Turcios Lima y Luis Trejo Esquivel, que impulsaron el M-13. En marzo de 1961 se vincularon a otros grupos opositores al gobierno y para fines de ese año comenzaron acciones guerrilleras.
• Diciembre: Queda definitivamente cortada la cuota azucarera cubana en el mercado yanqui. La URSS y los países del COMECON (acuerdo comercial de la URSS con los países de Europa del Este que dominaba) hacen un acuerdo para comprar el azúcar a un precio preferencial.
1961
• 8 de enero: EE.UU. rompe relaciones con Cuba.
• 18 de enero: Patrice Lumumba es asesinado en Katanga.
• 31 de enero: En Brasil Kubitschek le pasa el mando presidencial a Janio Quadros.
• Febrero: En el Nordeste de Brasil, en Recife (estado de Pernanbuco), hacen una manifestación los campesinos muertos de hambre que, descalzos, con rifles y machetes, exigen tierras. Los encabeza Francisco Juliao, hijo de una acaudalada familia terrateniente que desde hace seis años está impulsando las «ligas campesinas», sindicatos rurales.
• 13 de marzo: El presidente Kennedy lanza la «Alianza para el Progreso», con el supuesto objetivo de desarrollar los países del continente, pero que es parte del plan yanqui de profundizar la colonización de América Latina y aislar a Cuba.
• 31 de marzo: Queda totalmente suprimida la cuota de azúcar cubano que compraba EE.UU.
• 9 de abril: Se publica en la revista Verde Oliva, órgano del Ejército Revolucionario Cubano, el trabajo de Guevara «Cuba: ¿Caso excepcional o vanguardia en la lucha contra el colonialismo».
• 17 de abril: 1.500 «gusanos» contrarrevolucionarios, muy bien armados y entrenados por la CIA, desembarcan en Playa Girón o Bahía de los Cochinos (Cuba). En tres días son aplastados.
• 1º de mayo: Segunda Declaración de La Habana, que proclama el carácter socialista de la Revolución Cubana.
• 30 de mayo: Cae asesinado el dictador dominicano Leónidas Trujillo, quien gobernaba desde 1930. Al año siguiente hay elecciones y gana Juan Bosch.
• Julio: En Nicaragua, Carlos Fonseca Amador y Tomás Borge fundan el FSLN (Frente Sandinista de Liberación Nacional)
• 5 de agosto: Comienza la Conferencia en Punta del Este del CIES (Consejo Interamericano Económico y Social). Participa Guevara, quien denuncia las agresiones económicas y militares de EE.UU., informa los progresos de Cuba en las áreas de educación, salud y otros aspectos sociales y llama a la solidaridad continental. Por orden de EE.UU. se establece a escala continental la «Alianza para el Progreso», para cerrar filas contra la revolución cubana y en toda América Latina. Como representante de Cuba, Guevara no firma la declaración final. Terminada la Conferencia, Guevara se entrevista con un representante personal de Kennedy, en un contacto que procura infructuosamente un acercamiento entre Cuba y EE.UU. Viaja secretamente a Buenos Aires, invitado por Frondizi, quien se entrevista una hora con él a solas. Luego va a Brasilia, donde recibe una condecoración del presidente Janio Quadros.
• En Perú, en los valles de La Convención y Lares, en el Cuzco, Hugo Blanco venía encabezando un proceso de movilización armada y tomas de tierras de los campesinos de la zona. Blanco había ingresado al trotskismo en Argentina; en 1958 regresó a Lima y debió refugiarse en el Cuzco para evitar la represión a los protagonistas de las movilizaciones multitudinarias contra la visita de Nixon. Comenzó a activar en la Federación de
Trabajadores Cuzqueños, de mayoría campesina y fue delegado por el Sindicato de Chaupimayo. Siguiendo la orientación del sector del trotskismo en el cual participaba también Nahuel Moreno impulsó la sindicalización y la toma de tierras. Se fundó el FIR (Frente de Izquierda Revolucionario). Los campesinos impusieron al gobierno el reconocimiento de sus tierras tomadas.
• 25 de agosto: En Brasil, renuncia el presidente Janio Quadros. En setiembre asume el vice, Joao Goulart, en medio de movilizaciones urbanas y rurales, que se fortalecen con el triunfo de Cuba. En el campo sigue desarrollando el movimiento armado de las ligas campesinas que lidera Juliao. Comienzan a formarse en distintas ciudades algunos grupos guevaristas.
• 2 de octubre: Declaración de amistad entre China Popular y Cuba.
• 9 de diciembre: Colombia rompe relaciones con Cuba.
1962
• Enero: Comienza a actuar en Falcón, Venezuela, un grupo armado de 20 hombres dirigidos por Douglas Bravo y Teodoro Petkoff, ambos dirigentes del PC.
• Enero: Cuba es expulsada de la OEA. Poco después rompe relaciones diplomáticas con Cuba el gobierno argentino de Frondizi.
• 23 de enero: Graves incidentes por movilizaciones en Caracas; 32 muertos y más de mil detenidos.
• 24 de enero: El Depto. del Tesoro yanqui anuncia que se prohíbe la entrada en EE.UU. de cualquier producto elaborado, en todo o en parte, con productos de origen cubano aunque fuesen fabricados en cualquier otro país.
• 3 de febrero: Kennedy decreta un embargo total al comercio de EE.UU. con Cuba.
• 29 de marzo: En Argentina es derrocado el presidente Frondizi. Asume el vicepresidente, Guido.
• 12 de mayo: Estados Unidos envía las primeras tropas a Vietnam.
• Mayo: La presión guevarista provocó en el FIR peruano una desviación militarista. Un sector realizó expropiaciones bancarias para juntar fondos. La represión casi aniquiló al FIR. Hugo Blanco, debilitado por esa represión y por el reflujo de la movilización, cayó preso luego, en mayo de 1963. Fue condenado a muerte en un juicio en Tacna, pero la presión nacional e internacional logró que en 1968 se le conmutara la pena por 25 años de prisión. Permaneció preso en El Frontón, junto con Eduardo Creus, militante de Palabra Obrera de Argentina, que, discrepando con los guerrilleristas, había actuado con el FIR. Creus había caído preso en 1962; fue brutalmente torturado y condenado a 17 años.
• En Perú se constituye el ELN (Ejército de Liberación Nacional), dirigido por Héctor Béjar y con militantes provenientes en su mayoría del PC que siguen la línea del foco campesino guevarista. Años después, tanto Béjar como el otro dirigente del grupo, Gadea, pactan con el gobierno peruano y se transforman en funcionarios.
• En El Salvador se divide el PC, con una mayoría guevarista que se desintegró tres años después sin haber realizado ninguna acción armada.
• 3 de agosto: Con la entrada victoriosa de Ben Bella en Argel, triunfa la lucha por la independencia de Argelia contra el colonialismo francés.
• 22 de octubre: EE.UU. detecta la instalación en Cuba de rampas de lanzamiento de  misiles intercontinentales soviéticos y estalla una crisis. Luego son retirados. El PC Chino critica a Jruschov por «suave».
• Diciembre: A medida que aumentan las acciones de la guerrilla venezolana se agudiza la represión. Se suspenden las garantías constitucionales y se ilegaliza al PC y al MIR.
• Diciembre: En Guatemala, el M-13 de Yon Sosa y Turcios Lima se une al PGT (el partido comunista, que se volcó a la lucha armada) y otros grupos fundaron las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias).
• 31 de diciembre: En el estado de Guerrero (México) son aplastadas las manifestaciones contra el fraude electoral impulsadas por la ACNG (Asociación Cívica Nacional Guerrerense). Sus dirigentes pasan a la clandestinidad. Su dirigente Genaro Vázquez, de origen campesino, reivindicaba la orientación guevarista de la lucha armada. Fue detenido en México en 1966 y liberado por un comando en 1968. Muere en 1972 en un accidente automovilístico y su organización se desintegra.
1963
• 6 de febrero: La Casa Blanca de EE.UU., buscando un bloqueo total, anuncia que las mercaderías compradas con dinero del gobierno norteamericano no serían embarcadas en naves de bandera extranjera que hubieran mantenido tráfico comercial con Cuba después del 1º de enero de ese año.
• Febrero: El ejército venezolano comienza operaciones en gran escala contra la guerrilla. Se forman las FALN (Fuerzas Armadas de Liberación Nacional) al unirse varios grupos. La dirección política la encabeza Fabricio Ojeda.
• Febrero: Se publica en la revista Cuba Socialista el artículo de Guevara «Contra el burocratismo».
• Abril: Gira de Fidel Castro por la Unión Soviética.
• 8 de julio: El Depto. del Tesoro yanqui congela todos los billetes cubanos en territorio de EE.UU. y prohíbe toda transferencia de dólares hacia o desde Cuba, así como cualquier otra transacción vía terceros países.
• 31 de julio: En Uruguay, primera acción del MLN (Movimiento de Liberación Nacional) - Tupamaros, que se había fundado el año anterior. Son los primeros que, adhiriendo a la revolución cubana, pretenden aplicar los principios guevaristas no a la sierra sino a la ciudad. «Cuba es un ejemplo. En lugar del largo proceso de formación del partido de masas, se instala un foco guerrillero con una docena de hombres y este hecho genera conciencia, organización y condiciones revolucionarias que culminan con una verdadera revolución socialista» («30 preguntas a un tupamaro»).
• Setiembre: Aparece publicado en la revista Cuba Socialista el trabajo de Guevara «Guerra de guerrillas: un método».
• Setiembre: Comienza a organizarse en Salta (Argentina), en la zona limítrofe con Bolivia, un grupo guerrillero. Participan el periodista argentino Jorge Masetti y varios cubanos que habían combatido con Guevara en la Sierra Maestra. Masetti había sido uno de los fundadores de la revista Prensa Latina y se hace llamar «Comandante Segundo» (el «primero» era el Che). En diciembre los habría detectado el ejército. Todos murieron en la selva o en los primeros enfrentamientos a la represión. En diez meses el grupo desapareció.
• 19 de noviembre: En Venezuela, ante las elecciones, la guerrilla llama a la abstención y a una huelga general que fracasan. Hubo enfrentamientos y varios muertos. Las elecciones se realizan normalmente y gana el candidato oficialista Raúl Leoni de Acción Democrática.
Comienza una crisis en las fuerzas guerrilleras, que se repliegan al campo y que finalmente se extinguirán a fines de los ’60. Ante el gobierno democristiano de COPEI (Comité de Organización Político Electoral Independiente), cuando asume Rafael Caldera en 1969, un sector importante de la guerrilla pacta la entrega de las armas y una amnistía. Teodoro Petkoff en 1996 es ministro de Planeamiento del gobierno venezolano y aplica el plan de ajuste del FMI.
• 22 de noviembre: Muere asesinado en Dallas (EE.UU.) el presidente Kennedy.
• Diciembre: En Palabra Obrera, organización trotskista argentina encabezada por Nahuel Moreno, el dirigente Ángel Bengoechea -que había sido enviado a Cuba para conocer de cerca el proceso revolucionario y recabar ayuda para Hugo Blanco- se retira del partido para organizar un grupo armado de inspiración guevarista. Al año siguiente muerenél y otros de sus seguidores en un accidente provocado al manipular explosivos.
1964
• 9 de enero: Decenas de miles de panameños salen a las calles reclamando por la soberanía del Canal y se enfrentan con las tropas norteamericanas. El levantamiento popular tiene al frente a los estudiantes del Instituto Nacional , que intentan izar la bandera de Panamá en la Zona del Canal. Queda un saldo de 22 muertos y 500 heridos.
• Febrero: En Chihuahua (México) surge un movimiento en reacción a la violencia contra los campesinos y la confiscación de sus tierras por parte de una familia terrateniente de la región de Madera -los Ibarra- amparada por el gobierno del estado. Al fracasar las tratativas y negociaciones, un pequeño grupo vuela con dinamita un puente en las propiedades de la familia; en marzo es asesinado Florentino Ibarra. Buscan en los estados de Chihuahua y Sonora (México) a los integrantes del grupo, que al año siguiente fue diezmado. Reivindicaba la entrega de la tierra a los campesinos y la industrialización del campo.
• 13 de marzo: En Brasil, Goulart ordena la expropiación de varias refinerías de petróleo de propiedad particular y vastas extensiones de tierras no cultivadas. Hay comités de apoyo al gobierno en la base de las fuerzas armadas, entre la tropa y suboficiales, especialmente en la marina.
• 31 de marzo: En Brasil, un golpe militar encabezado por el mariscal Humberto Alencar de Castelo Branco derroca al presidente Goulart, quien, en medio de un gran ascenso de masas, había promulgado una serie de reformas sociales.
• Marzo: En Argentina, operaciones del ejército contra el grupo guerrillero de Salta culminan en mayo con el aniquilamiento del grupo.
• Julio: En Colombia se forman las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), que tenían una amplia base campesina y respondían a la dirección política del PC. Son expresión de una guerra campesina que se inició luego del aplastamiento de una rebelión urbana conocida como el «Bogotazo» en 1948. Este levantamiento popular habíasido detonado por el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán, dirigente del Partido Liberal. En esos momentos se realizaba un Congreso estudiantil del que participaba el jóven estudiante Fidel Castro. A partir de entonces se inició en Colombia lo que se llamó «la violencia», que dejó un saldo de centenares de miles de muertos. La guerra civil en el campo fue dirigida durante una primera etapa por los liberales, que peleaban contra los terratenientes organizados en el Partido Conservador. Al mismo tiempo que las FARC se constituyó el ELN (Ejército de Liberación Nacional), dirigido por Fabio Vázquez, quien estuvo en Cuba hasta 1963. En 1965 se incorporó el cura Camilo Torres. Con el correr de los años se siguieron formando distintos grupos guerrilleros. Tanto las FARC como el ELN siguen actualmente en actividad.
• Julio: La OEA vota sanciones económicas y políticas contra Cuba. Votan en contra Chile, Bolivia, Uruguay y México. Venezuela rompe relaciones diplomáticas.
• Agosto: Primeros bombardeos de aviones norteamericanos contra Vietnam del Norte.
• Setiembre: Ruptura definitiva entre la URSS y China.
• 15 de octubre: En la URSS, deja la jefatura el primer ministro Jruschov, «por razones de salud». Lo reemplaza Brejnev.
• 3 de noviembre: Gana Johnson, del Partido Demócrata, las elecciones en EE.UU.
• 4 de noviembre: Un golpe militar en Bolivia, encabezado por Barrientos y Ovando, derroca al presidente Paz Estenssoro y desata la represión contra la COB y en especial contra los mineros, ilegalizando las organizaciones sindicales.
• Diciembre: Guevara habla en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Denuncia el bloqueo yanqui contra Cuba.
1965
• Febrero: En Argel se realiza el IIº Seminario de la Solidaridad Afroasiática. Guevara pronuncia el célebre «discurso de Argel», llamando a la integración de la lucha antiimperialista. A los países «socialistas» más grandes, y en particular a la URSS, les reclama que fijen precios favorables al desarrollo de los países del Tercer Mundo en su intercambio comercial y la entrega de armas gratis a cualquier pueblo que las necesite.
• En marzo Guevara abandona Cuba y no volverá más. Luego se informa que partió hacia el Africa. «Otras tierras del mundo reclaman mis modestos esfuerzos», le dice a Fidel en su carta de despedida. En julio está combatiendo junto a los guerrilleros «simbas» (leones) contra los mercenarios blancos de Chombé en el Congo.
• Marzo: En Argentina se funda el PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores) alunificarse Palabra Obrera, organización trotskista que encabeza Nahuel Moreno, con un grupo dirigido por Roberto Santucho, el FRIP (Frente Revolucionario Indoamericano Popular), que se había formado en Tucumán y otras provincias del norte.
• Abril: Insurrección popular en Santo Domingo (República Dominicana) exigiendo que se reponga al presidente constitucional derrocado dos años antes, Juan Bosch. El levantamiento popular fractura al ejército y triunfa. Se forma un «gobierno provisional revolucionario» presidido por el coronel Caamaño Deno. El país es invadido y ocupado por «marines» yanquis, con el taparrabos de la OEA y el argumento de impedir que sea una nueva Cuba. Grandes manifestaciones de repudio en toda América Latina. También enBuenos Aires, donde el gobierno radical de Arturo Illia pretendía enviar dos barcos para  apoyar a los invasores yanquis.
• Al realizarse el XXIIIº Congreso del PCUS, el delegado cubano Armando Hart, ante la ayuda a cuentagotas que reciben los combatientes vietnamitas, presenta la moción de que la URSS y China declaren a Vietnam «territorio inviolable» y le den apoyo total.
• Agosto: En Chile se funda el MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria), conjóvenes escindidos del PC y el PS, mayoritariamente estudiantes. Van a encarar la lucha armada a partir del ’69. Cuando se desarrolla la campaña electoral de la Unidad Popular que llevaría a Salvador Allende al gobierno en setiembre de 1970 suspenden las acciones armadas. Apoyaron al gobierno de la Unidad Popular.
• Setiembre: Golpe militar en Indonesia. Cae el gobierno de Sukarno, con el cual colaboraba el Partido Comunista. En pocas semanas son asesinados más de 300.000 comunistas.
• 3 de octubre: Fidel Castro da a conocer, al iniciarse una reunión del Comité Central del Partido Comunista, la carta de despedida del Che, haciendo público que éste se ha ido deCuba.
1966
• Marzo: Se convocan en Guatemala elecciones presidenciales. El M-13 promueve el boicot. El PGT y las FAR llaman a votar por uno de los candidatos, Julio César Férnandez Montenegro, un sanguinario títere de los yanquis, que gana las elecciones. Bajo su protección nació la Mano Blanca, una organización paramilitar que asesinaba militantes conocidos. En octubre muere Turcios Lima en un accidente automovilístico. Las fuerzas guerrilleras fueron siendo diezmadas por la represión.
• 28 de junio: En Argentina un golpe militar encabezado por el general Onganía derroca al radical Arturo Illia.
• En Brasil, una escisión que se había producido en el PC siguiendo el enfrentamiento entre la URSS y China impulsa una guerrilla en Araguaia, al sur del Estado de Pará. Fueron aniquilados en 1972. Distintos grupos organizaron guerrillas urbanas, cuyo pico fue en 1968/69. El más conocido de sus dirigentes fue Carlos Marighella. Había ingresado al PC en los años ’30 y estuvo preso entre 1936 y 1945. Ese año fue amnistiado y elegido diputado federal. En 1964 rompió con el PC. En 1967 participó en Cuba de la reunión de la OLAS (Organización Latinoamericana de Solidaridad) y a su regreso fundó la ALN (Alianza Libertadora Nacional).
• Octubre: En Perú muere Luis de la Puente Uceda (guevarista fundador del APRA Rebelde y el MIR) en un enfrentamiento con el ejército.
• 7 de noviembre: El Che instala su finca base en Ñancahuazu, Bolivia. A fin de mes ya habían llegado los cubanos que esperaba, y unos pocos bolivianos. Relata el Che que Monje, el secretario general del PC de Bolivia, a pesar de no tener ninguna experiencia político militar, exigió la jefatura de la operación.
1967
• 8 de enero: El Comité Central del PC boliviano rompe toda relación y apoyo al grupo de guerrilleros. A fines de enero, el Che escribe en su diario: «Como lo esperaba, la actitud de Monje fue evasiva en el primer momento y traidora después. Ya el Partido [comunista boliviano] está haciendo armas contra nosotros y no se dónde llegará, pero eso no nos frenará y quizá, a la larga sea beneficioso (casi estoy seguro de ello). La gente más
honesta y combativa estará con nosotros, aunque pasen por crisis de conciencia más o menos graves».
• Enero: Un grupo policial recorre la zona de Ñancahuazu, posiblemente alertado por vecinos que vieron movimientos extraños. El grupo guerrillero acelera sus preparativos.
• 27 de febrero: Aumenta la agresión yanqui en Vietnam. Fuerzas navales de EE.UU. bombardean Vietnam del Norte.
• Comienzos de marzo: Llegan hasta donde está el Che el francés Régis Debray y un argentino, Bustos. Son detenidos cuando intentan irse de la zona.
• 23 de marzo: Primer choque de la guerrilla del Che con el ejército.
• Abril: Manifestaciones multitudinarias en Nueva York y San Francisco que exigen el cese de los bombardeos yanquis a Vietnam. El campeón mundial de boxeo Cassius Clay (Mohamed Alí) va preso cuando se niega a alistarse en el ejército para ir a Vietnam.
• Mayo: En México se produce la masacre de campesinos de Atoyac. Lucio Cabañas, dirigente estudiantil y campesino miembro del PC, que había acompañado las luchas cívicas de Genaro Vázquez en Guerrero, huye a la sierra y comienza a organizar un grupo guerrillero que aparece en 1970 (el Partido de los Pobres).
• Agosto: Se realiza en La Habana el primer congreso de la OLAS, que reúne a partidarios de la revolución cubana de todo el continente. Proclama el «derecho y el deber de los pueblos de hacer la revolución» y la define «ante todo como la lucha contra el imperialismo y las oligarquías de la burguesía y la propiedad terrateniente».
• 8 de octubre: Guevara es asesinado en Bolivia.
•10 de octubre: Comienza en Argel la Conferencia Tricontinental. Guevara en abril había escrito su mensaje, bajo el lema: «Crear dos, tres... muchos Vietnam es la consigna».
Allí dice que «las burguesías autóctonas han perdido toda su capacidad de oposición al imperialismo -si alguna vez la tuvieron- y sólo forman su furgón de cola. No hay más cambios que hacer: o revolucion socialista o caricatura de revolución».
• Diciembre: En Argentina culmina una escisión en el PRT, al formarse el PRT (La Verdad), con los seguidores de Moreno, y el PRT (luego ERP, Ejército Revolucionario del Pueblo) de Roberto Santucho, que a partir de entonces se vuelca a la actividad guerrillera.
En el ’66 se habían formado las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias), con integrantes venidos del PC y peronistas. En el ’67 se habían formado las FAL (Fuerzas Armadas de Liberación), con militantes escindidos del Partido Socialista Argentino. Los distintos grupos guerrilleros comienzan a incrementar sus actividades en el país a partir de 1970. Los Montoneros serán la principal guerrilla peronista.
1968
• 30 de enero: Las fuerzas de Vietnam del Norte y del Vietcong lanzan la Ofensiva del Tet, el mayor operativo militar hasta entonces, que obliga a los norteamericanos a comenzar poco después negociaciones (las conversaciones de «paz») con los representantes del Vietcong.
• 1º de mayo: En Bolivia, movilizaciones masivas en las principales ciudades del país repudian a la dictadura de Barrientos. Los mineros exigen la reposición de los viejos jornales y la devolución de los sindicatos y sus propiedades. Los maestros, aumento de salarios. En esas movilizaciones urbanas y obreras aparece numerosas veces el nombre del Che y se repudia a sus asesinos.
• 6 de mayo: Violentos incidentes en el Barrio Latino de París e imposición del estado de sitio. Los conflictos estudiantiles y obreros habían comenzado en marzo; en mayo la  creciente rebelión estudiantil detona una huelga general revolucionaria. Las columnas obreras, especialmente de textiles y del automóvil, ocupan el centro de París. Hay barricadas por todos lados. Prácticamente se esfuma el poder del presidente De Gaulle en medio de la crisis. Este logra poner en marcha algunas medidas que le permiten retomar el gobierno, pero es obligado a renunciar al año siguiente, el 28 de abril, luego de salir derrotado en un referendum. En realidad acabó con él la revolución de mayo de 1968. El ascenso se extiende a toda Europa, América Latina y el resto del mundo. Los estudiantes salen a las calles en casi todos los países de América Latina. Grandes movilizaciones se producen en México, donde el gobierno hace una masacre en Tlatelolco. También hay un gran ascenso obrero y estudiantil en Uruguay, Argentina, Chile y Bolivia. En Checoeslovaquia comienza un proceso de movilizaciones antiburocráticas que se conoce como la «primavera de Praga».
• Movilizaciones estudiantiles y huelgas en el Uruguay, que irán aumentando durante varios años.
• 20 de agosto: Las tropas del Ejército Rojo enviadas por Moscú aplastan la revolución checa. Fidel Castro apoya la invasión.
• Setiembre: En Taco Ralo, Tucumán, son detenidos durante preparativos guerrilleros integrantes de las FAP (Fuerzas Armadas Peronistas). Entre sus dirigentes están Envar el Kadri y Carlos Caride, fundadores de la Juventud Peronista en 1958.
11 de octubre: Golpe de la Guardia Nacional en Panamá, como resultado de años de ascenso en las luchas obreras, estudiantiles y populares, divisiones en la burguesia y crisis en las relaciones con Estados Unidos, que ocupan la Zona del Canal. Al año siguiente el brigadier general Omar Torrijos se transforma en el "hombre fuerte" del país.
• Octubre: En Perú un golpe militar derroca a Fernando Belaúnde Terry. Asume una junta encabezada por el general Velazco Alvarado. Belaúnde volverá a la presidencia en 1980.
• 5 de noviembre: Gana las elecciones de EE.UU. el republicano Richard Nixon.
1969
• Febrero: El Inti Peredo, que había combatido con el Che en Ñancahuazu, reorganiza las acciones del ELN boliviano.
• 5 de abril: Asaltos de grupos guerrilleros contra puestos militares en Argentina. En Buenos Aires, un grupo de las FAL desarman a la guardia del Instituto Geográfico Militar y luego a la del Regimiento 1 de Infantería. Caen detenidos.
• 27 de abril: Muere el dictador boliviano Barrientos en un accidente de aviación. Lo sucede el vice, Adolfo Siles Salinas.
• 29 de mayo: Se produce en Argentina la semiinsurrección obrera conocida como el Cordobazo. Previamente se había dado el Rosariazo y había conflictos obreros y movilizaciones estudiantiles en varias provincias. La dictadura queda herida de muerte y en 1971 Onganía es sustituido, primero por el general Levingston y luego por el general Lanusse. Las movilizaciones y conflictos obreros y estudiantiles se siguen desarrollando desde el Cordobazo, imponiendo crecientes libertades. Lanusse impulsará un proceso político de pactos con el peronismo y el radicalismo hacia una apertura electoral para tratar de desviar el ascenso.
• Junio: Huelgas multitudinarias en Uruguay, en particular de bancarios.
• 26 de junio: Las FAR incendian trece supermercados Minimax en Buenos Aires, en repudio a la visita de Nelson Rockefeller.
• Setiembre: En Brasil, la ALN secuestró al embajador de EE.UU. Charles B. Elbrick, con lo que obtuvo la liberación de 15 presos y la difusión de un comunicado. En noviembre Marighella murió en una emboscada policial en San Pablo. Al año siguiente surgirá otro grupo encabezado por un joven capitán del ejército, Carlos Lamarca, que integró los grupos VPR (Vanguardia Popular Revolucionaria) primero y MR-8 (Movimiento Revolucionario 8 de Octubre) después. Actuó en San Pablo y se hizo conocido al secuestrar a los embajadores de Alemania y Suiza. Fue capturado y ejecutado en 1971.
• 26 de setiembre: En medio del creciente ascenso de los mineros, estudiantes, sectores de la pequeña burguesía urbana y sectores campesinos, el general Alfredo Ovando derroca a Siles. Ovando se ve obligado dar libertades, a permitir el funcionamiento de los sindicatos
y se comienza a reorganizar la COB.
• 8 de octubre: Los Tupamaros realizan una operación espectacular tomando la ciudad uruguaya de Pando con 45 militantes. Hay enfrentamientos y caen varios combatientes.
• Octubre: Grandes movilizaciones en EE.UU. contra la guerra de Vietnam.
 

Alberto Díaz Gutiérrez, "Korda" (1928-2003), tomó la clásica foto del Che con su vieja cámara Leica, provista de un lente de 90 milímetros, un semitelefoto de potencia regular, rayado por el uso en la superficie. Se hallaba a unos siete metros —¿o eran diez?— de distancia del comandante guerrillero y, precisa, sí, que era una tarde opaca, invernal. Eso explica, dice ahora, que la imagen no sea supernítida, que parezca envuelta en una aureola, que algunos crean verla como una nube en el ambiente: la cabeza solitaria del Che se difumina en una luz pareja y suave.

No hubo ninguna elaboración intelectual en eso. La luz solar, escasa, y el desgaste del lente imprimieron al retrato su atmósfera. ¿Y la composición? "Bueno, ya eso es otra cosa. Es eternamente mía", afirma. "Si yo le hubiera dado un poco más de negro en el hombro a la imagen, la foto se me hubiera caído". Llevé el negativo a la ampliadora, enderecé la figura y le di aire alrededor. Creo que el público exige esos detalles del encuadre. Por eso, al verla, encuentra una belleza y una armonía que no sabe de dónde salió, pero que es responsabilidad del artista, y eso es lo que hace que una foto pueda ser única.

La fecha: el 5 de marzo de 1960. Cubría como fotorreportero de Revolución la despedida del duelo de las víctimas del sabotaje, perpetrado por la CIA, al barco francés La Coubre —dinamitado en el puerto habanero—, y metido entre la muchedumbre paneaba con su cámara, de izquierda a derecha, el entarimado donde se emplazó la tribuna. De pronto, el Che avanzó hacia la primera fila para mirar la escena. Korda alcanzó a hacer uno, dos o tal vez tres disparos seguidos; un minuto, minuto y medio después, volvía a perderse el Che en el fondo de la tarima. Pero ya había captado la imagen, la misma que siete años después, a la muerte del guerrillero argentino, el editor italiano Feltrinelli (utilizando precisamente esa foto que le regalara en ese mismo 1967 el propio Korda a su paso por Cuba) difundiera en millones de carteles. Alberto Korda, dice, nunca cobró un centavo por dicha fotografía, hasta que en 1999 se le reconoció por primera vez los derechos de autor sobre la foto, luego de que llevara ante los tribunales londinenses a dos agencias publicitarias que la habían utilizado para una campaña comercial de la productora de vodka Smirnoff.

El dinero que se le pagó, lo donó al gobierno cubano para adquirir medicamentos para niños, algo que, según declaró, de haber estado vivo, el propio Che hubiera hecho.

LA IMAGEN DE KORDA EN ALTA DEFINICIÓN (1774x2400)   |   OTRA IMAGEN DEL CHE DE ALTA DEFINICION (1482x2398)


El Che existencial

Crónica del encuentro entre el Che y Jean Paul Sartre

Por Wilson García Mérida

En 1960 Jean Paul Sartre se entrevistó con el Comandante Ernesto Guevara en su despacho del Banco Central de La Habana, pasada la media noche. En aquel memorable encuentro entre el Che y el autor de "El ser y la nada", también estuvo presente Simone de Beauvoir.

Sartre llegó a La Habana cuando entraban en vigor el sabotaje económico de Estados Unidos y la conspiración de la CIA contra la isla socialista. Las fiestas de carnaval se habían suspendido y Fidel organizaba una colecta nacional para comprar armas y aviones que permitirían proteger a la revolución naciente.

A mi compadre Jorge Campero, el poeta de los árboles eventuales, le debo una primera noticia sobre aquella hermosa fotografía de Korda: el Che encendiéndole un puro a Jean Paul Sartre, mientras Simone de Beauvoir los observa complacida en aquella enorme sala del Banco Central de La Habana.

Algún tiempo después de ver aquella foto, pude obtener el libro (“Sartre Visita Cuba”, La Habana, 1960, Ediciones R) en el cual el filósofo narra la historia de ese encuentro celebrado durante su visita a Cuba en 1960, a meses del triunfo revolucionario.

Sartre llegó a La Habana cuando entraban en vigor el sabotaje económico de Estados Unidos y la conspiración de la CIA contra la isla socialista. Las fiestas de carnaval se habían suspendido y Fidel organizaba una colecta nacional para comprar armas y aviones que permitirían proteger a la revolución naciente.

Durante el mes que duró la visita, el pensador del existencialismo se entrevistó con intelectuales -poetas y escritores- como Nicolás Guillén y Lisandro Otero. La desestalinización del régimen cubano o las diferencias sustanciales con el proceso soviético en la Europa del Este, eran temas favoritos en aquel Sartre enamorado de Cuba y su futuro.

El autor de «El ser y la nada» conversó también con el Che, a quien identificaba como el símbolo viviente de la naturaleza juvenil de la revolución cubana. Los ministros de Fidel: Armando Hart, el Che, Oltuski, Raúl Castro, apenas rebasaban la treintena de años en sus edades..

El culto a la energía

“Puesto que era necesaria una revolución” -escribió Sartre-, «las circunstancias designaron a la juventud para hacerla. Sólo la juventud experimentaba suficiente cólera y angustia para emprenderla y tenía suficiente pureza para llevarla a cabo».

La ética del trabajo, sustento vital de la revolución, emergía según Sartre de la cualidad juvenil de los líderes cubanos. Ahí estaba el Che, Ministro de Industria y Presidente del Banco Central, trabajando en la zafra como el obrero común y trasladando ladrillos en carretillas, en horas de oficina.

“Hoy, en el taller, en los campos, en un ministerio, el trabajo es joven, verdaderamente joven”, constata Sartre. “Y el mando avanza en el sentido de las agujas de un reloj: es necesario no haber vivido demasiado para mandar; para obedecer, basta no tener más de 30 años”.

Ciertamente, en Cuba su edad preservaba a los dirigentes. Su juventud les permitió afrontar el hecho revolucionario en su austera dureza. Si tenían que aprender, si debían ayudarse con conocimientos técnicos, los responsables no se dirigían a nadie: se las arreglaban por sí solos. He ahí la clave existencial del éxito revolucionario, de su potencial autogestionario aún hoy en proceso de desarrollo, a pesar del vil bloqueo norteamericano.

Y eso también explica la capacidad de alerta que mantiene despiertos a los pueblos revolucionarios ante conspiraciones oscuras como aquellas que suele tramar la CIA.

Los cubanos, decía Sartre hace 44 años, casi llegan a repetir la frase de Pascal: «Es preciso no dormir».

Se diría que el sueño los ha abandonado, que también emigró a Miami. “Yo sólo les conozco la necesidad de velar”. Aquellos jóvenes -agregaba Sartre valorando esta ética revolucionaria- rinden a la energía, tan amada de Stendhal, un culto discreto. “Pero no se crea que hablan de ella, que la convierten en una teoría. Viven la energía, la practican, quizá la inventan: se comprueba en sus efectos, pero no dicen una palabra de ello. Su energía se manifiesta.”

Una cita a medianoche

El Che tenía 32 años cuando se entrevistó con Jean Paul Sartre. El filósofo parisino descubrió en Guevara la encarnación de la vigilia revolucionaria, esa que la trajo a morir en Bolivia con el rostro despierto. “El comandante Ernesto Guevara es considerado hombre de gran cultura y ello se advierte: no se necesita mucho tiempo para comprender que detrás de cada frase suya hay una reserva en oro” -observó Sartre en 1960-.

«Pero un abismo separa esa amplia cultura, esos conocimientos generales de un médico joven que por inclinación, por pasión, se ha dedicado al estudio de las ciencias sociales, de los conocimientos precisos y técnicos indispensables en un banquero estatal».

El Che presidente del Banco Central de Cuba, había fijado su cita con Sartre a una hora insólita: medianoche. “Y todavía tuve suerte’, recordó, ’los periodistas y los visitantes extranjeros son recibidos amable y largamente, pero a las dos o tres de la madrugada” .

No esperó mucho para encontrarse con el Che. "Se abrió una puerta y Simone de Beauvoir y yo entramos: un oficial rebelde, cubierto con una boina, me esperaba: tenía barba y los cabellos largos como los soldados del vestíbulo, pero su rostro terso y dispuesto, me pareció matinal. Era Guevara".

A la hora de aquel encuentro, medianoche, el visitante francés notó que el Comandante acababa de salir de la ducha.

"Lo cierto es que había empezado a trabajar muy temprano la víspera, almorzado y comido en su despacho, recibido a visitantes y que esperaba recibir a otros después de mí. Oí que la puerta se cerraba a mi espalda y perdí a la vez el recuerdo de mi viejo cansancio y la noción de la hora. En aquel despacho no entra la noche".

En aquellos hombres en plena vigilia, al mejor de ellos, dormir no les parece una necesidad natural sino una rutina de la cual se han librado más o menos.

No sé cuándo descansan Guevara y sus compañeros. Supongo que depende: el rendimiento decide; si baja, se detienen. Pero de todas maneras, ya que buscan en sus vidas horas baldías, es normal que primero las arranquen a los latifundios del sueño’.

Mientras cavilaba, Sartre llevó a sus labios un habano apagado; y entonces el Che activó su encendedor ofreciéndole un fuego que allí, a esa hora de la medianoche, parecía un átomo luminoso chispeando en la atmósfera insomne de la revolución.

Imágen: Simone de Beauvoir, Jean-Paul Sartre y Ernesto Che Ghevara


Acerca del Che

DE UNA ENTREVISTA A LA TV YANQUI

"Lisa Howard: Así pues, Comandante Guevara, tenemos la impresión de que dos de sus problemas más importantes son esa dificultad a la hora de disciplinar al pueblo a un estado comunista y una especie de asfixiante burocracia...
Che: Nuestros problemas ¿no? (asegurándose de que entendió bien)
Lisa Howard: Sí
Che: Nuestros dos problemas principales son: el imperialismo y el imperialismo. Entonces, después, pueden venir los demás. Pero ahora le puedo contestar a la pregunta que usted me hace."

CARTA A SUS PADRES

Queridos viejos:
Otra vez siento bajo mis talones el costillar de Rocinante, vuelvo al camino con mi adarga al brazo.Hace de esto casi diez años, les escribí otra carta de despedida. Según recuerdo, me lamentaba de no ser mejor soldado y mejor médico; lo segundo ya no me interesa, soldado no soy tan malo. Nada ha cambiado en esencia, salvo que soy mucho más consiente, mi marxismo esta enraizado y depurado. Creo en la lucha armada como única solución para los pueblos que luchan por liberarse y soy consecuente con mis creencias. Muchos me dirán aventurero, y lo soy, sólo que de un tipo diferente y de los que ponen el pellejo para demostrar sus verdades.
Puede ser que ésta sea la definitiva. No lo busco pero está dentro del cálculo lógico de probabilidades. Si es así, va un último abrazo. Los he querido mucho, sólo que no he sabido expresar mi cariño, soy extremadamente rígido en mis acciones y creo que a veces no me entendieron. No era fácil entenderme, por otra parte, créanme, solamente, hoy. Ahora, una voluntad que he pulido con delectación de artista, sostendrá unas piernas fláccidas y unos pulmones cansados. Lo haré. Acuérdense de vez en cuando de este pequeño condotieri del siglo XX. Un beso a Celia, a Roberto, Juan Martín y Patotín, a Beatriz, a todos. Un gran abrazo de hijo pródigo y recalcitrante para ustedes.
Ernesto

CARTA A HILDITA

Febrero 15 de l966
 
Hildita querida:
Hoy te escribo, aunque la carta te llegara bastante después; pero quiero que sepas que me acuerdo de ti y espero que estés pasando tu cumpleaños muy feliz. Ya eres casi una mujer, y no se te puede escribir como a los niños, contándoles boberías o mentiritas. Has de saber que sigo lejos y estaré mucho tiempo alejado de ti,

haciendo lo que pueda para luchar contra nuestros enemigos. No es que sea gran cosa pero algo hago, y creo que podrás estar siempre orgullosa de tu padre, como yo lo estoy de ti.
Acuérdate que todavía faltan muchos años de lucha, y aun cuando seas mujer tendrás que hacer tu parte en la lucha. Mientras, hay que prepararse, ser muy revolucionaria, que a tu edad quiere decir aprender mucho, lo más posible, y estar siempre lista a apoyar las causas justas. Además, obedece a tu mamá y no creerte de todo antes de tiempo. Ya llegara eso.
Debes luchar por ser de las mejores en la escuela. Mejor en todo sentido, ya sabes lo que quiere decir: estudio y actitud revolucionaria, vale decir: buena conducta, seriedad, amor a la Revolución, compañerismo, etc. Yo no era así cuando tenia tu edad, pero estaba en una sociedad distinta, donde el hombre era el enemigo del hombre. Ahora tu tienes el privilegio de vivir otra época y hay que ser digno de ella. No te olvides de dar una vuelta por la casa para vigilar a los otros críos y aconsejarles que estudien y se porten bien. Sobre todo Aleidita, que te hace mucho caso como hermana mayor.
Bueno, vieja, otra vez, que lo pases muy feliz en tu cumpleaños. Dale un abrazo a tu mama y a Gina, y recibe tu uno grandote y fortísimo que valga por todo el tiempo que no nos veremos, de tu Papi.

OTRAS VOCES:

"Una de las lecciones políticas más instructivas, en los tiempos de hoy, sería saber lo que piensan de sí mismos esos millares y millares de hombres y mujeres que en todo el mundo tuvieron algún día un retrato del Che Guevara a la cabecera de la cama, o en frente de la mesa de trabajo, o en la sala donde recibían a los amigos, y ahora sonríen por haber creído o fingido creer. Algunos dirían que la vida cambió, que Che Guevara, al perder su guerra, nos hizo perder la nuestra, y por tanto era inútil echarse a llorar, como un niño a quien se le ha derramado la leche. Otros confesarían que se dejaron envolver por una moda del tiempo, la misma que hizo crecer barbas y alargar melenas, como si la revolución fuera una cuestión de peluqueros. Los más honestos reconocerían que el corazón les duele, que sienten en él el movimiento perpetuo de su remordimiento, como si su verdadera vida hubiese suspendido su curso y ahora les preguntase, obsesivamente, adonde piensan ir sin ideales ni esperanza, sin una idea de futuro que dé algún sentido al presente.

Che Guevara, si tal se puede decir, ya existía antes de haber nacido, Che Guevara, si tal se puede afirmar, continuó existiendo después de haber muerto. Porque Che Guevara es sólo el otro nombre de lo que hay de más justo y digno en el espíritu humano. Lo que tantas veces vive adormecido dentro de nosotros. Lo que debemos despertar para conocer y conocernos, para agregar el paso humilde de cada uno al camino de todos."

José Saramago


Enmascarar un mito: Un rostro para el Che Guevara

Para burlar la persecución de la CIA, la curiosidad de la KGB y la indiscreción de los conocidos

Por Jorge Gómez Barata

Dentista de profesión, se siente como pez en el agua operando en la clandestinidad, vive en La Habana, le llaman Fisín y fue el encargado de inventarle un rostro al Che Guevara para burlar la persecución de la CIA, la curiosidad de la KGB y la indiscreción de los conocidos. Tengo el privilegio de ser su amigo.

Ahora, como si le hubieran desclasificado la memoria, paladeando los recuerdos, a cuenta gotas, Luis García Gutiérrez, en una ópera prima escrita a los 85 años, nos cuenta lo que él llama: La Otra Cara del Combate, titulo de un libro suyo, convertido en un suceso editorial.

Con su proverbial modestia y férreo sentido de la disciplina, Fisín declinó concederme una entrevista a propósito del aniversario de la caída del Che en Bolivia, no obstante, no pudo impedir que, valiéndome del libro y de retazos de otras tertulias, cuente su historia. Enterado de mi propósito me advirtió: “Siempre que se hable del Che, el protagonista debe ser el Che”.

A mediados de la década de los sesenta, el Che Guevara que ya era una leyenda, dejó de ser noticia en Cuba. Su rostro querido y familiar se ausentó de televisión y su voz dejó de ser escuchada. No se presentaba en los actos públicos, no acudía a las reuniones del Ministerio de Industrias ni representaba a la revolución cubana en el extranjero. Luego nos enteramos: Estaba en Africa, haciendo lo que mejor sabía hacer: combatir.

Los esfuerzos por desarrollar la lucha revolucionaria en el Congo no fructificaron y se hizo necesario replegar a los combatientes, entre ellos al Che, que se trasladó a Dar-es-Salaam, Tanzania.

Hacer invisible para amigos y enemigos la recia personalidad del guerrillero y ocultar su rostro familiar y querido, fue la tarea que en 1965 el Comandante Ramiro Valdés, entonces Ministro del Interior de Cuba, encomendó a Fisín.

Luis C. García Gutiérrez se inició en la actividad clandestina en 1948, cuando el partido comunista cubano en el que militaba, lo asignó a su Comisión de Habilitación, entidad ligada a la Comisión Militar del Partido, encargada de crear coberturas que permitieran a la organización y a sus líderes, funcionar en la clandestinidad.

La Comisión de Habilitación proveía a los militantes y dirigentes con documentación falsa y creaba para ellos nuevas identidades, mediante disfraces, acciones cosméticas, manipulaciones de ortodoncia, no sólo para sobrevivir a la represión, sino para cumplir misiones dentro y fuera del país.

Fue esa experiencia acumulada a lo largo de casi 20 años, en los que “camufló” a prácticamente todos los líderes del partido, habilitándolos para entrar o salir del país, viajar a las provincias o participar en reuniones y la confianza de que se hizo merecedor, lo que hicieron que se le confiara la delicada misión de metamorfosear al Che para desplazarse de Africa a Europa.

Sin perder tiempo, Fisín elaboró el diseño que estimó apropiado al físico y al carácter del jefe guerrillero que fue aprobado por Ramiro Valdés quien le indicó ponerse en contacto con el Comandante Manuel Piñeiro, “Barba Roja” quien le organizó un itinerario que pasaba por Praga, París y El Cairo, donde lo esperaba un enviado de La Habana que lo escoltó hasta Dar-es-Salaam.

El día de navidad de 1965, arribó a Tanzania, se encontró con el Che y comenzó a trabajar para dotarlo de una apariencia nueva que fuera también convincente.

La técnica consistió en un chaleco para llevar bajo la ropa, que aumentaba unas libras de peso y confería a quien lo usara la apariencia de un individuo giboso; zapatos que elevaban en varios centímetros la estatura, espejuelos aparentemente de cristales muy gruesos, un corte de cabellos que suprimía el “pico de viudo” como llaman al nacimiento del pelo en el centro de la frente, y unas prótesis dentales que alteraba los rasgos del rostro.

En el trabajo de enmascarar la identidad del Che, dueño de un carácter y de una personalidad sui generis, se tomaron en cuenta elementos de su perfil psicológico, para crear una alternativa en la que se sintiera cómodo e incluso pudiera alternar con otras personas.

Por extraño que parezca, hacer desaparecer el rostro agraciado y simpático del Che, muy parecido a Cantinflas, convirtiéndolo en un ser anodino y ordinario, incluso un poco bobalicón, fue un éxito para Fisín. Cumplida la misión retornó a La Habana. El resto de la operación no le concernía.

De regreso trajo una extraña encomienda. El Che le entregó para que hiciera llegar a Manuel Piñeiro, 25 centavos de dólar. Barbarroja aceptó la moneda y comentó: - “Qué creé el Che que nos vamos a caer por veinticinco centavos.” Broma o no, el secreto de la enigmática transacción financiera se fue con ellos a la tumba.

Fue Piñeiro quien meses después, le ordenó viajar a Praga, el Che enviaba por él, tal vez para que le revisara la dentadura, pero más bien para que le hiciera compañía. Durante las semanas que permaneció en la capital de Checoslovaquia, pasearon por las afueras, conversaron, hicieron fotos, jugaron ajedrez, practicaron tiro y, con razón o sin ella, el Che tuvo ocasión de criticar a Fisín.

Otra vez en La Habana, el “sacamuelas” regresó a sus tareas hasta que fue nuevamente convocado por Manuel Piñeiro. Esta vez no tuvo que viajar a Africa ni a Europa, el legendario guerrillero se entrenaba en Pinar del Río, una provincia del occidente cubano próxima a La Habana.

Durante algunas semanas, Fisín convivió con el destacamento que luego haría historia en Bolivia y casi llegó a creerse uno de ellos. No fue así. Lo más que logró fue que el Che le sugiriera la posibilidad de llevarlo consigo cuando hubiera algún territorio liberado.

Era 1965 y Fisín tenía 47 años. A él no le parecían demasiados, aunque en el grupo que entrenaba con el Che, lo trataban como un anciano, llamándolo: “Guerrillero de la Guerra Civil Española”.

En la aventura hubo una nota amarga cuando el Che, al despedirlo en Pinar del Río, justo antes de viajar a Bolivia para entrar en la historia, le advirtió:

- “Si usted comenta algo con un viejo militante, se esterarán los soviéticos y, de ser así, se enteraría el partido boliviano y, de ser así, se enterará la policía boliviana, porque ellos están “penetrados” por la policía”.

Acostumbrado a confiar y a creer en el partido que también había creído y confiado en él, Fisín hubiera preferido no recibir tal advertencia.

Los hechos están a la vista: nadie se enteró.

Siempre que hablo con Fisín me asalta una duda: ¿Será así de verdad o estará disfrazado?

Un día se lo comenté a un amigo común quien lo retrató:

“Ese viejo es un león vestido de civil”.
Fuente www.argenpress.info, octubre 2005


Carta del General Perón con motivo de la muerte del Che

Madrid, 24 de octubre de 1967

Compañeros:

Con profundo dolor he recibido la noticia de una irreparable perdida para la causa de los pueblos que luchan por su liberación. Quienes hemos abrazado este ideal, nos sentimos hermanados con todos aquellos que en cualquier lugar del mundo y bajo cualquier bandera, luchan contra la injusticia, la miseria y la explotación. Nos sentimos hermanados con todos los que con valentía y decisión enfrentan la voracidad insaciable del imperialismo, que con la complicidad de las oligarquías apàtridas apuntaladas por militares títeres del pentágono mantienen a los pueblos oprimidos.

Hoy ha caído en esa lucha, como un héroe, la figura joven mas extraordinaria que ha dado la revolución en Latinoamérica: ha muerto el Comandante Ernesto "Che" Guevara.

Su muerte me desgarra el alma porque era uno de los nuestros, quizás el mejor: un ejemplo de conducta, desprendimiento, espíritu de sacrificio, renunciamiento. La profunda convicción en la justicia de la causa que abrazo, le dio la fuerza, el valor, el coraje que hoy lo eleva a la categoría de héroe y mártir.

He leído algunos cables que pretenden presentarlo como enemigo del Peronismo. Nada más absurdo. Suponiendo fuera cierto que en 1951 haya estado ligado a un intento golpista, ¿que edad tenia entonces?. Yo mismo, siendo un joven oficial, participé del golpe que derrocó al gobierno popular de Hipólito Irigoyen. Yo también en ese momento fui utilizado por la oligarquía. Lo importante es darse cuenta de esos errores y enmendarlos. ¡Vaya si el "Che" los enmendó!.

En 1954, cuando en Guatemala lucha en defensa del gobierno de Jacobo Arbenz ante la prepotente intervención armada de los yanquis, yo personalmente di instrucciones a al chancillería para que le solucionaran la difícil situación que se le planteaba a ese valiente joven argentino; y fue así como salio hacia México.

Su vida, su epopeya, es el ejemplo más puro en que se deben mirar nuestros jóvenes, los jóvenes de toda América Latina.

No faltaran quienes pretendan empalidecer su figura. El imperialismo temeroso del enrome prestigio que ya había ganado en las masas populares; otros, los que no viven las realidades de nuestros pueblos sojuzgados. Ya me han llegado noticias de que el Partido Comunista Argentino, solapadamente, esta en campaña de desprestigio. No nos debe sorprender ya que siempre se ha caracterizado por marchar a contramano del proceso histórico nacional. Siempre ha estado en contra de los movimientos nacionales y populares. De eso podemos dar fe los peronistas.

La hora de los pueblos ha llegado y las revoluciones nacionales en Latinoamérica son un hecho irreversible. El actual equilibrio será roto porque es infantil pensar que se pueden superar sin revolución las resistencias de las oligarquía y de lo monopolios inversionistas del imperialismo.

Las revoluciones socialistas se tiene que realizar; que cada uno haga la suya, no importa el sello que ella tenga. Por eso y para eso, deben conectarse entre si todos los movimientos nacionales, en la misma forma en que son solidarios entre si los usufructuarios del privilegio. La mayoría de los gobiernos de América latina no van a resolverlos problemas nacionales sencillamente porque no responden a los intereses nacionales. Ante esto, no creo que las expresiones revolucionarias verbales basten. Es necesario entrar a la acción revolucionaria, con base organizativa, con un programa estratégico y tácticas que hagan viable la concreción de la revolución. Y esta tarea, la deben llevar adelante quienes se sientan capaces. La lucha será dura, pero el triunfo definitivo será de los pueblos. Ellos tendrán la fuerza material circunstancialmente superior a la nuestra; pero nosotros contamos con la extraordinaria fuerza moral que nos da la convicción en la justicia de la causa que abrazamos y la razón histórica que nos asiste.

El Peronismo, consecuente con su tradición y con su lucha, como Movimiento Nacional, Popular y Revolucionario, rinde su homenaje emocionado al idealista, al revolucionario, al Comandante Ernesto "Che" Guevara, guerrillero argentino muerto en acción empuñando las armas en pos del triunfo de las revoluciones nacionales en Latinoamérica.

Juan Domingo Perón
 

Carta de Perón a Ricardo Rojo con motivo del libro "Mi Amigo El Che"

Madrid 2 de Agosto de 1968

“Estimado amigo: al terminar de leer su interesante obra “Mi amigo el Che”, deseo agradecerle la amabilidad de habérmelo enviado y dedicado: ha sido un verdadero placer su lectura. Esta relación histórica complementa admirablemente el contenido del “Diario del Che Guevara” publicado por el Gobierno cubano y da una idea real de los dolores y sacrificios de todo orden que este extraordinario hombre ha debido soportar en su agitada vida de revolucionario".

“Sin cuanto usted nos informa de su paso por el Congo y muchas otras circunstancias, no sería fácil comprender que un hombre ya fogueado y experimentado en la guerra de guerrilla se haya encontrado en Bolivia en una situación tan precaria de medios y preparación. La “guerra de guerrilla”, al contrario de lo que algunos creen, es más vieja que “mear en los portones”, pues se practicaba en gran escala ya en la época de Darío II. Desde entonces, hasta la II Guerra Mundial de 1938-1945, no ha dejado de ser en algunos sectores y circunstancias, la forma de luchar".

“Pero, como forma atípica de guerra, tiene sus exigencias originales, según sean las condiciones que la situación presenta. La empresa de Ernesto Guevara era, a la vez que temeraria, casi suicida".

“Yo, como profesional, he estudiado profundamente la guerra en la selva y he sido el creador del “Destacamento de Montes”, que en la atualidad tiene guarnición en Manuela Pedraza, precisamente cerca de donde el Che tuvo que desarrollar sus tremendas operaciones, sin más medios que su extraordinario valor personal y la firma decisión de vencer que le animaba como hombre de una causa. Sin embargo, cuando se opera contra fuerzas regulares especialmente preparadas para esa clase de lucha, tales virtudes no son suficientes; es preciso, por lo menos, contar con algo seguro en cuanto a fuerzas y medios de subsistir en medio tan inhóspito".

“Pero, pese a todo, yo creo como Usted, que el sacrificio del Comandante Che Guevara no ha sido en vano: su figura legendaria ya ha llegado con su ejemplo a todos los rincones del mundo y muchos anhelarán emularlo. Es que esta clase de sacrificios no sólo valen por lo que hacen, sino también por el ejemplo que dejan para los demás. Hasta su muerte, por la forma miserable en que se ha producido, ha tenido la virtud de mostrar claramente, con la clase de bárbaros que ha tenido que vérselas".

“Yo soy de los que piensan que, así como no nace el hombre que escape a su destino, no debiera nacer el que no tenga una causa para servir, que justifique su pasaje por la vida. Guevara ha sido el hombre de una causa y eso es suficiente para colocarlo en la Historia con valores propios e imborrables. Por otra parte, combatir con éxito o sin él contra el imperialismo, ha sido en todos los tiempos un sello de honor para los hombres libres y eso nadie lo podrá borrar del epitafio que Guevara tiene sobre su tumba incierta en el espacio, pero tremendamente verdadera en el tiempo".

“Le agradezco nuevamente su gentileza y lo felicito por su libro tan instructivo para la juventud como útil para todos nosotros”.


Che: una aclaración necesaria

Encarcelado, el Continente hubiera sido convertido en un permanente hervidero. A 38 años de su muerte.

Por Jorge Gómez Barata

Motivados por su brillante trayectoria revolucionaria, por la limpieza de su vida, por la altura de su ejemplo y lo dramático de su muerte, los admiradores del Che Guevara tienden a idealizarlo y a imaginar sus horas finales como hubieran querido que fueran.
[Che: su última foto con vida]

Próximos al 8 de octubre, efemérides de su muerte, otra vez se habla de su caída en combate.

De ese modo, los que han convertido a Ernesto Guevara en un símbolo del desinterés y de la consecuencia, de la capacidad de insistir y de luchar aun cuando sean lejanas las probabilidades de éxitos, creen rendirle un homenaje mayor.

Caer combatiendo era para el Che una posibilidad con que se familiarizó desde su juventud, una alternativa frente a la estuvo cuando se enroló en el Granma y con Fidel Castro desembarcó en Cuba para luchar contra una tiranía de la que únicamente conocía los relatos y por la liberación de un pueblo donde nunca había estado.

La posibilidad de que en su camino se interpusiera el hierro, no lo atemorizaba ni lo detenía. El propio Fidel Castro, al enumerar sus cualidades, señala como una especie de talón de Aquiles, su excesiva agresividad. Caer rifle en mano en la Sierra Maestra, en una quebrada boliviana, en las márgenes de Lago Tanganica o en cualquier lugar en que lo sorprendiera la muerte, era para él un riesgo calculado.

Mas, el Che Guevara no murió en combate sino que fue fríamente asesinado.

Matar al Che Guevara cara a cara, como hacen los soldados que luchan por una u otra causa, en guerras donde el respeto al adversario cuenta, hubiera sido un galardón para sus enemigos que han de cargar eternamente con el estigma de haberlo asesinado muchas horas después de haberlo capturado herido, inerme y extenuado.

Sus adversarios no tuvieron la altura y la humanidad que se necesita para curar sus heridas, aliviar su dolor físico o mitigar su asma. Ninguno se le aproximó para demostrarle el respeto que sienten los hombres de armas por los adversarios que opusieron viril resistencia.

Al Che Guevara no lo mató un soldado, sino que lo ejecutó un verdugo.

No importa que quien tiró del gatillo fue un soldado ebrio, se sabe que aunque la orden de ultimarlo la dio el entonces presidente René Barrientos, éste la recibió del embajador norteamericano en la Paz quien fue directamente instruido desde Langley, la sede de la jefatura de la CIA.

Herido y prisionero, el Che los aterró.

La perspectiva de llevarlo a juicio los desbordó porque era obvio que no podrían soportar el peso de sus argumentos ni la presión de la opinión pública mundial.

Las palabras del Che hubieran sido más mortíferas que sus balas.

Encarcelado el Che, el Continente hubiera sido convertido en un permanente hervidero.

Por eso lo asesinaron.

© Jorge Gómez Barata, profesor universitario, investigador y periodista cubano, autor de numerosos estudios sobre EEUU.
Fuente: Altercom


Las manos del Che, historia secreta de cómo se confirmó su muerte en Bolivia

UN MITO MUNDIAL

El camino que recorrió esta investigación

El 24 de octubre de 2004, bajo el título "Los secretos que la Argentina guarda sobre el Che" Clarín reveló el prontuario policial de Ernesto Guevara Lynch de la Serna, alias Che, que estaba celosamente guardado en la caja fuerte 336 de la Policía Federal Argentina bajo el número de identidad 3.524.272. Esa investigación se había realizado a lo largo de varios meses tanto en los archivos de la Cancillería, de la Policía Federal, del Ministerio de Defensa y en los archivos de las Fuerzas Armadas. También se había rastreado documentación y testimonios en Bolivia, así como en los archivos de documentos desclasificados del Departamento de Estado y de la CIA en los EE.UU.

En esa investigación se mostró, por primera vez, el registro de las huellas digitales del Che, antes de su asesinato en La Higuera y cómo el gobierno militar argentino, comandado por el general Juan Carlos Onganía, había registrado el ingreso clandestino del Che a Bolivia en noviembre de 1966, además de la colaboración que prestaba a la CIA y al gobierno militar boliviano liderado por el general René Barrientos para atrapar al guerrillero, que por entonces no era un ícono mundial sino un enemigo del Estado. También se admitía que los peritos policiales Pellicari, Rolzhauzer y Delgado guardaban un hermético silencio sobre la historia que les había tocado vivir y que los documentos, actas y fotos oficiales eran esos secretos de Estado que hacen que la Historia sea, a veces, un acontecer ciego, azaroso e incomprensible. Hace más de seis meses, como había ocurrido un año antes, y en verdad continuando con una investigación que no se daba por terminada, se solicitó al ministro del Interior, Aníbal Fernández, que esos oficiales fueran relevados de la orden de callar. El jefe de Policía, Néstor Valleca, los convocó: les pidió que casi cuarenta años después de ocurridos los hechos, los argentinos pudieran conocer con precisión oficial lo sucedido en ese viaje a Bolivia donde debieron identificar las manos amputadas del Che. Les pidió que "trabajaran para la Historia" y que, en ese camino, quedaban autorizados a contar la verdad. Así, Pellicari y Delgado llegaron a la redacción de Clarín para entrevistarse con quien esto escribe. Los peritos, ya retirados —Pellicari como comisario general y Delgado como comisario inspector—, trajeron en sus manos un valioso tesoro oficial: las fotos y las actas que aquí se muestran y la historia que aquí se cuenta. Documentos y testimonios que son a partir de ahora tan irrefutables como el mito del Che.

DOCUMENTOS INEDITOS TRAS 38 AÑOS DE MISTERIO

Las manos del Che, historia secreta de cómo se confirmó su muerte en Bolivia

Tres policías argentinos viajaron a ese país para comprobar que el guerrillero asesinado el 9 de octubre de 1967 era Guevara. Por primera vez, cuentan la historia de cómo tomaron las huellas de las manos del Che, amputadas por orden de la CIA. El misterio que aún envuelve a esas manos.

María Seoane.
mseoane@clarin.com

A las tres y media de la mañana del 12 de octubre de 1967, el teléfono sonó en la casa del subinspector y perito dactiloscópico de la Policía Federal Argentina (PFA), Nicolás Pellicari.

—Pellicari, tiene que estar en el comando de jefatura, inmediatamente —escuchó de su jefe, el inspector Federico Vattuone.

Pellicari saltó de su cama como un soldado que es convocado a una batalla desconocida: no sin angustia, no sin curiosidad.

A las cuatro de la mañana estaba reportándose en el Departamento Central de Policía. Junto a él estaba el subinspector Juan Carlos Delgado, ambos integrantes de la Policía Científica que dependía de la Dirección de Investigaciones. Allí, se les sumó el perito escopométrico inspector Esteban Rolzhauzer. Allí se enteraron de que el jefe de la PFA, general Mario Fonseca, les ordenaba trasladarse a Bolivia para certificar que el guerrillero asesinado por los Rangers —un cuerpo de elite— y la CIA en La Higuera era Ernesto Guevara Lynch de la Serna, alias Che. Las instrucciones eran precisas: debían viajar a Santa Cruz de la Sierra donde los estaría esperando el cónsul argentino en La Paz, Miguel Angel Stoppello. Pellicari tenía entonces 32 años, Delgado, 33 y Rolzhauzer, 37. Debían identificar al Che no sólo por sus huellas dactilares; también por la letra que describía —"con el trazo confuso de un médico" (diría más tarde Rolzhauzer)— su lucha, su utopía y su derrota en la selva boliviana. Los policías tomaron cuatro horas para preparar todos los elementos técnicos para su trabajo, y buscaron la única ficha dactiloscópica que existía de Guevara en la Argentina, en su legajo de identificación personal 3.524.272: eran impresiones tomadas el 29 de octubre de 1947, veinte años antes, con una coincidencia de fechas por lo menos misteriosa en momentos en que también eran argentinos quienes debían certificar su muerte. A las 8 de la mañana del 12 de octubre, en la base aérea de El Palomar Pellicari, Delgado y Rolzhauzer subieron a un avión Guaraní que los llevó a Santa Cruz de la Sierra.

¿Sabían acaso que la noche del 9 de octubre, el dictador boliviano general René Barrientos le había pedido al dictador argentino, general Juan Carlos Onganía, que los enviara para identificar al Che? ¿Sabían acaso que deberían identificar unas manos sin el cuerpo del Che? No. Porque los hechos que rodearon la decisión de hacer desaparecer el cadáver del Che y amputarle las manos entonces fueron ocultados con la obsesión de un secreto militar extremo por los protagonistas de su asesinato en la escuelita de La Higuera, un lugar perdido en la selva boliviana cerca de la Quebrada del Yuro, el 9 de octubre de 1967.

El Che había sido capturado por una patrulla militar de rangers a cargo del general boliviano Joaquín Zenteno Anaya y el coronel Andrés Selich, con la activa colaboración de los agentes cubananos Félix Rodríguez y Julio Gabriel García, ambos de la CIA. Antes de morir, el Che había insultado a su interrogador de la CIA, Rodríguez. Y le había ordenado a su verdugo, el sargento boliviano Mario Terán:

—¡Póngase sereno, y apunte bien! ¡Usted va a matar a un hombre!

La muerte había sido ordenada por Barrientos, quien había consultado con su par estadounidense, el entonces presidente Lyndon B. Johnson, si dejar vivo a ese enemigo tan temido, a ese médico argentino, revolucionario por convicción, cubano por decisión, que había nacido en Rosario el 14 de junio de 1924. Que sufría de un asma terminal pero de una decisión igualmente terminal de combatir "al imperialismo donde quiera que esté"; que se había enrollado en la batalla del Movimiento 26 de Julio liderada por su amigo, Fidel Castro, para terminar con la dictadura de Fulgencio Batista en Cuba y levantar las banderas de la Cuba socialista. Que había sido ministro de la revolución, que había combatido en el Congo, que se había transformado en el principal enemigo comunista de la Guerra Fría encarada por los EE.UU. y la URSS. Que nunca había abandonado el deseo de volver a pelear por el socialismo en la Argentina y que, en ese camino, con su asma a cuestas, decidirá internarse en la selva boliviana para trazar focos de retaguardia al ingreso de él con una vanguardia guerrillera en el norte argentino.

De esa convicción y de los movimientos del Che en Bolivia estaba enterado el gobierno de Onganía. Lo sabía su canciller, Nicanor Costa Méndez, lo sabía el embajador argentino en Washington, Alvaro Alsogaray. Lo sabía el jefe de la SIDE, el entonces coronel Marcelo Levingston; el jefe del Batallón 601, coronel Hugo Miatello y el entonces jefe de la Central Nacional de Inteligencia, mayor Alberto Alfredo Valín, quien tenía contactos con el jefe de la estación de la CIA en el Sur, John Tilton. Fue Tilton quien le había solicitado a Valín, el 15 de noviembre de 1966, el mismo día que se supo que el Che había entrado a Bolivia, que le enviara las huellas dactilares de Guevara.

¿Los peritos policiales argentinos vieron acaso el prontuario de Seguridad Federal (guardado en la caja fuerte 336) y regenteado por Valín —según informará años después Clarín en su edición del 24 de octubre de 2004— donde se dejaba constancia de las huellas tomadas por el Ejército a Ernesto Guevara en su empadronamiento militar en Córdoba en 1944 bajo el número 6.460.503, servicio del que luego fue exento por el asma? No. Valín no era ni sería cualquier militar. Espiaba entonces los movimientos de los argentinos, integrados a los comandos de apoyo al Che en Tarija, Bolivia, y en Salta. Su historia está ligada a la lucha anticomunista más fiera. Sería el jefe del temible Batallón 601 entre 1974-1977, en la dictadura de Videla, y el encargado de descabezar a las cúpulas de la guerrilla guevarista argentina del ERP y la peronista Montoneros. Y fue él quien, en 1967, le informó a Miatello, su jefe, y luego a Onganía, la comunicación de la CIA: el Che había sido muerto en Bolivia y había que identificarlo.

Nada de esto sabían ni siquiera sospechaban los policías dactiloscópicos argentinos Pellicari y Delgado cuando aterrizaron, en la tarde del 12 de octubre de 1967, llevados por un avión de la Fuerza Aérea boliviana, en La Higuera. No sabían —según contará años más tarde el general Arnaldo Saucedo, jefe de la inteligencia militar boliviana—, que Barrientos y la CIA (según consta en documentos desclasificados del Departamento de Estado de los EE.UU. a cargo entonces de Walt Rostow) habían decidido hacer desaparecer el cuerpo del Che. Que, según contará el cubano de la CIA Félix Rodríguez (que los peritos policiales argentinos conocerán), Barrientos habría propuesto cortarle la cabeza al Che y enviarla a Cuba para que Fidel Castro aceptara la muerte de su colaborador y amigo más entrañable. Sabía que alguna prueba debía enviar, que con las huellas digitales no sería suficiente para que Fidel anunciara al mundo la muerte del Che. La CIA estuvo de acuerdo en que fueran las manos amputadas y los diarios secuestrados la prueba final.

La prueba se hacía indispensable para certificar la muerte del Che. En esos días, además, el hermano del Che, Roberto Guevara, que había intentado reconocer el cadáver de su hermano, no había podido hacerlo y, por lo tanto, la familia no iba a certificar que el muerto en La Higuera era el Che. El testimonio del entonces jefe de la inteligencia militar boliviana, el general Arnaldo Saucedo, fue distinto: en la mañana del 9 de octubre de 1967, el mayor de carabineros Roberto Quintanilla, cuyo jefe era el ministro del Interior de Bolivia, Antonio Arguedas, le tomó la misma mañana del asesinato del Che en Vallegrande las huellas digitales y realizó dos mascarillas donde quedó estampado el rostro del guerrillero (ver La vida y la muerte en...). Que luego, esa tarde, los médicos Moisés Abrahan Baptista y José Martínez del Hospital Señor de Malta de Vallegrande certificaron la muerte de Guevara por nueve balazos e hicieron un protocolo de autopsia pero nunca se extendió una partida de defunción. Que en la mañana del 11 de octubre, porque el cadáver apestaba, Barrientos ordenó a Arguedas y a Quintanilla cortarle las manos, misión que cumplió el médico Baptista con la precisión de un cirujano. Quintanilla, entonces, guardó las mascarillas, y a las manos del Che las colocó en una lata con formaldeído (formol). El cuerpo fue enterrado por el ranger Andrés Selich junto con otros 3 cuerpos cerca de la pista de Vallegrande y el silencio sobre el destino de esos cadáveres lo cubriría todo por décadas. Pero la orden general sería decir al mundo que el cadáver había sido incinerado.

Tras las huellas finales

Así que, cuando Pellicari, Delgado y Rolzhauzer llegaron a La Higuera, el 12 de octubre de 1967, el cadáver del Che había desaparecido. Ellos contaron a Clarín que entonces los recibió el jefe del estado mayor del ejército boliviano, general Juan José Torres, y les dio la versión oficial:

—El Che fue incinerado.

Torres sería presidente de Bolivia en 1971, con una impronta izquierdista que haría que el periodista Rodolfo Walsh lo llamara "el general proletario". Fue asesinado por un grupo de tareas en 1976, en Buenos Aires, como un favor de Videla al dictador de Bolivia, general Hugo Banzer.

Pellicari y Delgado recuerdan que esa noche vuelven a Santa Cruz de la Sierra y que en la mañana del 13 de octubre vuelan a La Paz. Que inmediatamente "nos presentamos en la Embajada argentina. Allí nos recibió el secretario Jorge Cremona. Estaba el cónsul Stoppello con nosotros, y se nos pone en manos del capitán de navío, agregado naval en la delegación, Carlos Mayer, encargado de los enlaces militares". Recién en la mañana del 14 de octubre, Mayer lleva a los peritos al cuartel general de Miraflores en La Paz, por orden del comandante Ovando Candia y del ministro Arguedas. Entran— recuerda Delgado— a una "gran sala que era la del comando de operaciones. Allí llegó Quintanilla, con un paquete envuelto en diarios. Era una lata de pintura que cuando la abrimos el olor del formol nos volteó. Eran las manos del Che, amputadas quirúrgicamente. Y nos dimos cuenta de visu, porque habíamos visto sus marcas, que eran las manos del Che. Luego, estuvimos trabajando durante ocho horas. Porque debíamos probar lo que sabíamos."

Mientras los peritos dactiloscópicos trabajaban en esa sala, Rolzhauzer analizaba en otra la letra del Che en su diario boliviano. "Tuvimos— recuerda Pellicari— que emparejar las papilas, los pulpejos o yemas de los dedos parecían pasas de uva, y tuvimos que extraer el formol. Además, tropezamos con la dificultad de que el Che, que había vivido y trepado en la montaña y en la selva, tenía las crestas papilares casi destruidas, es decir, la yema de los dedos no tenía ni depresiones ni surcos. Entonces decidimos usar un método indirecto: el Dorrego, que era un ayudante de la policía científica y había inventado en un caso llamado "Fontecovas"— el de una mujer muerta, de la que se descubrió sólo una pierna, porque los estudiantes de Medicina la habían tirado luego de analizar su cuerpo en la Morgue— y consistía en pegar a los dedos una película de polietileno entintada y luego pegarla en las fichas, y luego fotografiarlas. Así lo hicimos, con este método indirecto pero indubitable." (Ver La vida y la muerte...)

Mientras trabajaban, un oficial de inteligencia de la armada argentina, adjunto de Mayor, cuyo nombre no recuerdan, tomó casi a escondidas de los militares bolivianos las fotos que aquí se reproducen. "Los bolivianos no querían que tomáramos fotos.

Pero nosotros sabíamos que se debía probar no sólo que eran las huellas, sino que nosotros estábamos identificándolas". A las 16 horas del sábado 14 de octubre de 1967 los peritos argentinos certifican indudablemente que las huellas de esas manos sin cuerpo y la letra del diario de Bolivia pertenecen a Ernesto Guevara, alias Che. Se deja constancia de todo lo actuado por ellos en un acta que ratificaron Mayer, Stoppello, Pellicari, Delgado y Cremona, por la parte argentina y Quintanilla y el teniente de navío Oscar Pamo Rodríguez, ayudante de Ovando Candia, por la parte boliviana. Hicieron tres copias: una para el gobierno boliviano, otra quedó en la embajada argentina en Bolivia y otra trajeron a Buenos Aires. (Ver Una prueba...)

Luego de firmar el acta, Quintanilla sorprendió a los policías argentinos.

— ¿Ustedes se llevarán las manos?— les dijo casi dando por hecho que sí las reclamarían.

— No, nuestra misión termina aquí— contestó Pellicari.

En la noche del 14, los peritos policiales debieron pernoctar en Tucumán por la tormenta que azotaba Buenos Aires y que derivó en una de las principales inundaciones del siglo. El 15 a las 18 horas, finalmente, se reportaron en al Departamento Central de Policía a su jefe. Pero no volvieron a su casa. El jefe de Policía Fonseca les dio la orden de ir a Casa de Gobierno a ver al Presidente. "Le informamos todo, le mostramos las fotos, el acta, el trabajo realizado, las huellas, todo...Y nos felicitó.", dijo Pellicari.

Onganía los hizo salir por una puerta trasera de la Casa Rosada para esquivar a los periodistas. Lo último que le escucharon decir fue:

— Guarden silencio. Que se ocupe el gobierno boliviano de informar. Yo no lo haré.

Hasta la tarde del miércoles 26 de octubre de 2005, en que llegaron a la redacción de Clarín con la orden de contar la historia, le hicieron caso. Aunque muchas veces sintieron la necesidad de contarla, de decir al mundo que ese hombre muerto en La Higuera "era un valiente, que luchó por sus ideas". De decir: "esta fue la tarea profesional más importante de nuestra vida". Aun lo fue para Pellicari, a quien le tocó identificar el cadáver de Pedro E. Aramburu, el general y ex presidente de la revolución que derrocó a Perón en 1955, asesinado en Timote por los Montoneros en 1970. Pellicari se integró en 1987, como comisario general, a la plana mayor del "mejor jefe de Policía que tuvo la institución, Juan Pirker". Y con Delgado, fueron profesores de Papiloscopía durante años.

La mayoría de los protagonistas del asesinato del Che están muertos. Sus manos amputadas tuvieron un destino misterioso.Las habría llevado el ministro del Interior boliviano Arguedas— ex comunista, ex nacionalista, sospechado de agente de la CIA o de agente de Fidel— a Cuba, como llevó el diario del Che. Las habría llevado el agente cubano de la CIA, Rodríguez, a EE.UU.. Se habrían enterrado con sus restos — encontrados en Vallegrande por un equipo de científicos argentino-cubanos en 1997— en Santa Clara, Cuba, donde fueron y son honrados. Alguien deberá contar hasta el final, y con precisión oficial, está historia, sea Estados Unidos o sea Cuba.

En tanto, tal vez alguien recuerde el poema del gran Pablo Neruda: "le cortaron las manos y aún golpea con ellas."
Fuente: Clarín, 30/10/05


Pasajes y personajes de la guerrilla de Ñancahuazú

Víctor Montoya*

La guerrilla de Ñancahuazú, en la que muere el Che Guevara, no fue un acontecimiento espontáneo ni aislado en las selvas del sudeste boliviano, sino una gesta que, desde un principio, contó con el beneplácito del Partido Comunista de Bolivia

A mediados de 1965, cuando algunos militantes jóvenes, que por entonces estudiaban en La Habana, solicitaron a Jorge Kolle Cueto autorización para someterse a un intensivo entrenamiento guerrillero, éste, a la sazón segundo secretario de su partido, no vaciló en darles su consentimiento, al igual que Mario Monje, quien se comprometió con Fidel Castro para iniciar en breve plazo la lucha armada en Bolivia.

Una vez que los jóvenes concluyeron su capacitación en el campamento guerrillero, Mario Monje se apresuró a celebrar un “pacto de sangre con ellos, consistente en pincharse la vena y dejar gotear la sangre al suelo, jurando combatir por la liberación del país hasta vencer o morir”. Cuando se le informó que el mismo Che Guevara comandaría la guerrilla, Monje exclamó: “Con el Che combatiré donde quiera pudiera ser”. Empero, al informarse de que la lucha asumiría proyecciones internacionales, guardó un sospechoso silencio.

A medida que los preparativos del foco guerrillero llegaban a su fase final, un miedo acosador se apoderaba del corazón de los traidores. Mario Monje, quien al principio parecía el más intrépido, comenzó a desechar los proyectos que él mismo concibió en Cuba. El escritor Jesús Lara, ilustrando este acto cobarde, dice: “Su tremendo desacierto estuvo en habérselas dado de valiente ingresando al campamento guerrillero, haciendo aquel ostentoso pacto de sangre y predicando la lucha armada, sin prever las consecuencias”. Luego añade: “ Destacó a Coco Peredo a fines de octubre, con la misión de ir a transmitir a Inti la orden de poner fin al entrenamiento de la gente en el campamento (cubano). Empleaba el efugio que claramente mostraba su propósito de esquivar su compromiso, dejando burlado a tantos jóvenes que habían depositado en él su fe y su confianza”.

El 12 de noviembre de 1966, Inti Peredo llegó a Cochabamba. Aprestó sus enmiendas y se marchó hacia El Pincal, junto al Río Ñancahuazú, donde su hermano Coco, Rodolfo Saldaña y Jorge Vázquez Viaña adquirieron un latifundio vasto, boscoso y accidentado. Simultáneamente al viaje del joven guerrillero, Jorge Kolle Cueto hubo de comentar, como desconociendo el estallido del foco guerrillero, que se gestaba a espaldas del Partido Comunista una acción armada, dirigida por extranjeros y un núcleo de bolivianos, a pesar de haber sido él quien informó en el Congreso del Partido Comunista de Uruguay que, en Bolivia, se preparaba la lucha armada con proyección continental.

Cuando Mario Monje se internó en Ñancahuazú, acompañado de Coco Peredo, a fines de diciembre de 1966, estaba muy nervioso y, dándoles la mano a los guerrilleros, les saludó fríamente. Discutió la jefatura de la guerrilla con el Che; entretanto el Inti, quien estaba ya seguro de que la organización en la cual moldeó sus ideales no se incorporaría a la lucha, y mucho menos Monje, apuntó en su diario de campaña: “Monje me pidió conversar con los compañeros bolivianos. Inmediatamente consulté con el Che para preguntarle si esto era posible. Che contestó afirmativamente. Se inició entonces una reunión dramática, tensa a veces, persuasiva en otros pasajes”, Y, a la pregunta de por qué era el desacuerdo, Monje contestó con firmeza: “El mando militar es una cuestión de principios para nosotros, tan de principios que el Che no me lo quiere entregar. Por eso nuestro desacuerdo es absoluto (...) Las palabras de Monje nos indignaron –dice el Inti–, sobre todo, cuando calificó al Che de ‘extranjero’, negándole estúpidamente su calidad de revolucionario continental. Pero su vergüenza llegó al extremo cuando nos propuso desertar”.

El Che, en un mensaje dirigido a Fidel Castro, evaluó este encuentro como sigue: “Leche: la entrevista se realizó. Estanislao (Monje) planteó tres puntos para aceptar (que el PCB apoye a la guerrilla y que ésta esté dirigida por el Che). 1. Salir elegantemente de la dirección del partido. 2. Ser el jefe real del movimiento mientras éste tuviera magnitud boliviana. 3. Realizar una gira por América para convencer a los partidos de que se debe apoyar a los movimientos de liberación. Contesté que el 1 y el 3 los solucionara como le pareciera, el 2 no lo podía aceptar”. Y, en su mensaje del 23 de enero de 1967, lo consideraba ya a Monje su enemigo, exactamente como al general René Barrientos Ortuño, presidente boliviano de entonces.

Fidel Castro, a tiempo de revelar el diario del Che, atacó al primer secretario del Partido Comunista de Bolivia, acusándolo, sin vacilaciones, de saboteador y traidor. Palabras que, en ese contexto histórico, no sólo se referían a Monje, sino a todos quienes no cumplieron con su compromiso.

Sin embargo, el día en que la declaración de Castro trascendió a la prensa, los traidores de la guerrilla, que lucen de comunistas, pegaron el grito en el cielo y escribieron en su periódico: “El Partido Comunista de Bolivia no acepta la tutela de nadie por revolucionario, genial o experimentado que fuere”. Tiempo después, como era de suponer, Fidel Castro recogió sus palabras en un artículo que, además de servir de introducción a “El Diario del Che”, decía textualmente: “Mario Monje, esgrimiendo el título de Secretario del Partido Comunista de Bolivia, pretendió discutir al Che la jefatura política y militar del movimiento, sin tener ninguna experiencia guerrillera ni haber librado jamás un solo combate. Pero Monje, no satisfecho del resultado, se dedicó a sabotear el movimiento, interceptando en La Paz a militantes comunistas bien entrenados que iban a unirse a la guerrilla”; hecho que fue “criminalmente frustrado por dirigentes incapaces, charlatanes y maniobreros”.

Jesús Lara, corroborando esta afirmación, escribió: “Un día entre mayo y junio de 1967, se presentó Loyola Guzmán al comité regional de Cochabamba con una nota de Jorge Kolle. Traía la misión de gestionar el refuerzo en hombres a Ñancahuazú, Esa noche el comité regional, reunido en pleno, acogió ahincadamente la petición y accedió a ella. Se dijo que habían veinte jóvenes dispuesto a partir. Loyola regresó a La Paz, satisfecha de haber cumplido con éxito su misión. Debía en seguida enviar de allí un instructor y guía encargado de conducir al refuerzo a la montaña. Pero al día siguiente mismo llegó de La Paz un funcionario con la contraorden terminante del propio Kolle: el comité regional de Cochabamba no debía mandar un solo hombre a Ñancahuazú. Los camaradas que desearan ir a incorporarse a la guerrilla debían hacerlo por cuenta exclusiva, sin comprometer en lo más mínimo al partido. De ese modo la decisión del comité regional quedó frustrada”.

Una vez que los traidores fueron revelados por los acontecimientos históricos, no tuvieron otra alternativa que dar un giro a sus concepciones, puesto que Ñancahuazú no era más en sus escritos ni en sus labios la epopeya precursora de la revolución socialista, sino una aventura infortunada. El Che dejó de ser patriota latinoamericano para trocarse en estratega equivocado y los guerrilleros en pequeños burgueses desesperados.

1. Tania, la guerrillera inolvidable

Cuando Tamara Bunker (Tania) llegó a Bolivia en noviembre de 1964, con el nombre de Laura Gutiérrez, de nacionalidad argentina y profesión etnóloga, en la frontera andina se le anticipó un viento que hablaba la lengua aymara.

Tania vivió en La Paz dando la apariencia de ser una persona pudiente y, valiéndose de su vasta cultura e inteligencia, empezó a hilar amistad con personalidades afines a la cúpula del gobierno. Así, camuflada, se mantuvo por mucho tiempo sin que nadie sospechara de ella, ni siquiera los presidentes René Barrientos Ortuño y Alfredo Ovando Candia, junto a quienes emerge su imagen en una fotografía captada durante una concentración campesina.

Al iniciar la fase de preparación y organización de la lucha armada, Tania era ya un engranaje indispensable en el desarrollo del trabajo urbano de la guerrilla, aunque “la idea general de su utilización por el Che –recuerda Harry Villegas (Pombo)– no era de que participara directamente en la ejecución de acciones, sino que, dadas las posibilidades de conexiones en las altas esferas gubernamentales y dentro de los medios donde se podía obtener algún tipo de información estratégica y de importancia táctica, dedicarla abiertamente a este tipo de tarea y mantenerla como reserva, desde el punto de vista operativo, que en un momento determinado fuera necesario utilizar a una persona que no fuese sospechosa, contándose con alguien confiable para poder realizar el ocultamiento de algunos compañeros e incluso la recepción de algún mensajero que viniese con algo extremadamente importante”.

En diciembre de 1966, en vísperas de Año Nuevo, Tania y Mario Monje llegaron al campamento guerrillero, donde los esperaba el Che. Su llegada fue un verdadero júbilo para todos, no sólo porque la conocían desde Cuba, sino también porque llevó consigo grabaciones de música latinoamericana.

En esta ocasión, el Che habló primero con Tania y después con Monje. A Tania le dio la instrucción de viajar a Argentina para entrevistarse con Mauricio y Jozami, y citarlos al campamento. A Monje, que pretendía detentar el mando supremo de la lucha armada, le dijo: la dirección de la guerrilla la tengo yo y en esto no admito ambigüedades, porque “tengo una experiencia militar que tú no tienes”. A lo que Monje contestó: mientras la guerrilla se desarrolle en Bolivia, “el mando absoluto lo debo tener yo (...) Ahora si la lucha se efectuara en Argentina estoy dispuesto a ir contigo aunque no más fuera para cargarte la mochila”.

Apenas Tania cumplió su misión sorteando los obstáculos, retornó acompañada, entre otros, de Ciro Bustos (sobreviviente de la guerrilla de Salta). Y desacatando las instrucciones del Che, quien la ordenó no regresar a Camiri porque corría el riesgo de ser detectada, condujo en su jeep a Régis Debray, Ciro Bustos y otros, a la Casa de Calamina en Ñancahuazú.

Éste fue su tercer y último viaje a la base guerrillera, puesto que a partir de entonces se incorporaría a la lucha armada. Es decir, a compartir con sus compañeros todo cuando aprendió en Cuba. El Che, considerándola una combatiente más, le entregó un fusil M-1.

Su adaptación al medio geográfico fue asombrosamente rápida, a pesar del terreno abrupto. “Había momentos en que hubo que colgarse por sogas –dice Pombo–, en que hubo que gatear, prácticamente, arañando sobre las rocas, y podemos decir con toda sinceridad que Tania lo hizo en muchísimos casos con más efectividad que algunos compañeros, que, siendo hombres, tampoco estaban adaptados a este tipo de condiciones de vida”.

No obstante, meses después, debido a su delicado estado de salud, el Che la dejó en el grupo de la retaguardia, donde habían algunos elementos considerados “resacas”, y donde el valor estoico de Tania sirvió de ejemplo a varios de sus compañeros, junto a quienes, cuatro meses más tarde, caería acribillada en la emboscada del Vado del Yeso.

A fines de agosto de 1967, la tropa guerrillera, comandada por Vilo Acuña Núñez (Joaquín), salió al Río Grande y, orillándolo, llegó al cabo de una jornada a la casa de Honorato Rojas, de quien, meses antes, dijo el Che: “El campesino está dentro del tipo; incapaz de ayudarnos, pero incapaz de prever los peligros que acarrea y por ello potencialmente peligroso”.

Cuando la retaguardia contactó a rojas, nadie pensó que la delación de este cobarde los arrojaría bajo el fuego enemigo. En efecto, el día en que fue apresado junto a otros campesinos, se comprometió a colaborar con las tropas del regimiento Manchego 12 de Infantería.

Por la noche, los guerrilleros durmieron en la casa del campesino y, al despuntar el alba, se retiraron previo al acuerdo de que al día siguiente los guiaría, por un paso corto, hacia el Vado de Yeso.

Esa misma noche, una compañía de soldados, dirigida por el capitán Mario Vargas, marchó en dirección al Masicuri Bajo. Al otro día, el jefe del destacamento discutió los últimos detalles del plan con Rojas. “Usted haga lo que los guerrilleros le han pedido –le dijo–. Pero hágalos cruzar el Vado exactamente donde yo le diga y no más tarde de las tres”.

El 31 de agosto, a la hora convenida, los guerrilleros se encontraron con el campesino, quien les guió un trecho y les indicó el Vado. De súbito, la columna guerrillera hizo un alto y el teniente Israel Reyes (Braulio), como presintiendo el holocausto anunciado, dijo: “Hay muchas pisadas por este lugar”. El campesino, dubitativo, contesto: “Son mis hijos vigilando a los chanchos”.

Los guerrilleros caminaron un trecho y, antes de que el sol declinara a su ocaso, el campesino se despidió dándoles la mano. Luego se alejó sin volver la mirada, mientras su camisa blanca servía como señal a los soldados agazapados en las márgenes del río, prestos a presionar el dedo en el gatillo.

El capitán Vargas, al detectar a los guerrilleros entre los árboles que sombreaban el sendero, levantó los prismáticos a la altura de sus ojos y divisó la imagen física de Tania; era una mujer blanca en medio de la estepa verde, delgada por las privaciones de la lucha. Llevaba pantalones moteados, botines de soldado, blusa desteñida, mochila y fusil al hombro.

La distancia entre las tropas se hizo cada vez más corta. Braulio se internó en la emboscada y los soldados apuntaron sus armas contra los guerrilleros.

Braulio fue el primero en sentir el roce tibio del agua. Volteó la cabeza y, machete en mano, ordenó cruzar el río. Tania avanzaba en la retaguardia, antecedida por un guerrillero boliviano a quien el Che lo llamó “resaca”. Cuando se hubieron sumergido en el agua –excepto José Castillo–, con la mochilla pesada y sosteniendo el arma sobre la cabeza, el capitán Mario Vargas impartió la orden de abrir fuego. Los tiros vibraron como alambres tensos y, en medio de un torbellino de agua y cuerpos, los combatientes fueron cayendo en ademanes de fuga. Quienes no murieron en la primera descarga, se dejaron arrastrar por la corriente o se zambulleron. Braulio, haciendo ágiles contorsiones, disparó contre un soldado que estaba en el flanco, mientras los otros fallecían dando tiros en el aire. Tania intentó manipular su fusil con destreza, pero una bala le atravesó el pulmón y la tendió sobre el remanso.

Entre las ropas chamuscadas, la sangre y los cadáveres, quedaron dos prisioneros y otro que se escabulló en la maleza, hasta que una patrulla de rastrillaje dio con él y lo acribilló en el acto.

Al cabo de la masacre, los soldados, que disparaban todavía contra todo bulto que flotaba en el agua, no dieron con el cadáver de Tania. El médico José Cabrera Flores (Negro), al verla herida, quiere salvarla y se deja arrastrar por la corriente. El médico sale a la orilla arrastrando el cuerpo de la guerrillera. Verifica que está muerta, abandona el cadáver y vaga por los senderos, hasta que lo encuentran por el rastreo de los perros. El médico es asesinado por el sanitario de la patrulla que lo capturó. Los soldados prosiguen la búsqueda de Tania y, a los siete días, encuentran su cadáver en la orilla. Se encontró también la mochila, con algo que tanto quiso a lo lago de su vida: la música latinoamericana.

Concluida la misión, los soldados inician su marcha hacia Vallegrande, con los cuerpos de los guerrilleros atados a largas ramas.

El capitán Mario Vargas es condecorado con galones y promovido a mayor de ejército por su fulgurante carera militar y, al mismo tiempo, es víctima de trastornos psíquicos y pesadillas angustiosas, en las que ve a Tania incorporándose con el fusil en alto, dispuesta a vengar su muerte.

2. La nostalgia peleadora del Inti

Era ágil y de mediana estatura; tenía el rostro alargado, las cejas pobladas y los ojos hundidos. Militó en el Partido Comunista y participó en la fundación del Ejército de Liberación Nacional (ELN), junto a otros jóvenes bolivianos que hicieron su campaña junto al Che.

Siendo aún adolescente, atraído por los misterios que encierran las selvas del oriente boliviano, abandonó sus estudios secundarios y se hizo autodidacta. Años más tarde, cuando ingresa en la guerrilla comandada por el Che, algo le bullía en la mente como anunciándole la futura tragedia, quizá el hecho de que Ñancahuazú no ofrecía las mismas condiciones estratégicas que Camiri, donde el campesinado había superado ya su postración feudal para transformarse en un sólido proletariado industrial.

El Inti, al cabo de ganar la distancia, llegó a la base guerrillera. Su mirada alcanzó la figura del Che y su cara se iluminó de asombro y felicidad. La impresión que le causó la personalidad de ese hombre de rostro barbado se le perpetuó en la mente. “Era la noche del 27 de noviembre de 1966 –recuerda el Inti–. Me golpearon varias reacciones: turbación por el respeto que le tenía (y mantendré siempre), emoción profunda, orgullo de estrecharle la mano, y una satisfacción difícil de describir al saber con absoluta seguridad que en ese momento me convertía en uno de los soldados del ejército que dirigía el más famoso comandante guerrillero (...) Al poco rato, Pombo me entregó una carabina M-2 (mi primera arma) y el equipo de combatiente. Sin embargo, esa anoche comenzó mi vida de revolucionario verdadero”. Posición en la cual se mantuvo a lo largo de la lucha, viendo morir a una brazada de sus ojos al primer guerrillero, a un joven de físico muy débil, quien, al cabo de hacer un brusco movimiento, cayó en las aguas turbulentas del Río Grande. Inmediatamente, Rolando se zambulló tratando de salvarlo, pero era demasiado tarde. Después, otro guerrillero boliviano (Carlos) desapareció en las aguas turbias del río y el Che apuntó en su Diario: “Era considerado el mejor de los bolivianos en la retaguardia, por su serenidad, seriedad y entusiasmo...”.

A pesar de estos incidentes, los guerrilleros prosiguieron la marcha, hasta que una mañana de marzo, apenas escucharon fuertes chapoteos en el río, se apostaron con sus armas para tender un cerco a los soldados. De pronto se desató un tiroteo intermitente. Al cesar el fuego, los guerrilleros tenían en su poder siete muertos, seis heridos, once prisioneros y algunos oficiales que hablaron todo cuando sabían.

El 10 de abril, los guerrilleros libraron dos combates en un día. Uno después de desdibujarse los primeros matices del alba y, otro, antes de palidecer los últimos rayos del ocaso; dos enfrentamientos en los cuales desarmaron al ejército, y ocasión en la que fue hecho prisionero el mayor Rubén Sánchez, quien, según relata el Inti, se comportó con “altura y dignidad”. Cumplió con admirable decisión el compromiso que contrajo con la guerrilla y salvó la vida de Régis Debray.

El 8 de mayo, a la altura del Río Ñancahuazú, los guerrilleros tendieron una nueva emboscada a una tropa dirigida por un subteniente, que se aproximó hacia los fusiles camuflados en la maleza. Cuando un soldado detectó a los guerrilleros, el subteniente disparó atolondrado contra toda sombra que se movía en derredor. Los guerrilleros, parapetados en la cruzada, contestaron con fuego graneado, derribándolo en el acto.

El subteniente se incorporó a ciegas, a tientas, dio un giro y echó a correr en dirección al río, con una bala alojada en el cuerpo. Seguidamente, otro tiro lo desplomó con un ruido sordo. Al revisar sus bolsillos, encontraron una carta en la que su esposa le pedía una cabellera de guerrillero “para adornar el living de la casa”.

Entretanto los mercenarios del gobierno seguían las huellas de los combatientes, el Che y su diezmado grupo de vanguardia llegó el 6 de octubre a la quebrada del Churo, donde pasaron la noche bajo un peñol que tenía la forma de un techo. En la tarde del día 7, una campesina cruzó por sus miradas vigilantes, arreando una manada de cabras. Tres guerrilleros la persiguieron hasta su casa y, al caer la noche, constataron que la anciana vivía con una hija paralítica y otra enana. Así que continuaron la macha quebrada adentro, cruzando sitios sumamente pedregosos, que la avanzada miopía del chino la hacia cada vez más lenta y fatigosa.

La mañana del 8 de octubre, el viento soplaba helado, provocando escalofríos y entumeciendo las manos. “Los que teníamos chamarras nos la colocamos”, dice el Inti.

Los guerrilleros, al detectar la presencia de Boinas Verdes, organizaron de inmediato la toma de posiciones en un pequeño cañón lateral. El Che puso a Urbano y Pombo en la parte superior de la quebrada; a Benigno, Aniceto y Willy, en el extremo inferior; y mandó a Pachunga al flanco izquierdo como observador. Luego dio las instrucciones de que no se comenzara el combate sino hasta que él diera la orden.

A eso de las 8 de la mañana se escuchó el primer disparo de la compañía y, dos horas después, el combate se inició en la parte superior de la quebrada. Urbano y Pombo resistieron manteniendo a raya al ejército, mientras los demás se retiraban quebrada abajo. “Todo parecía indicar que el Che detectó el avance del ejército –dice Pombo–.Tomó como medida revelar a Urbano y a mí, que estábamos en la parte superior, por el Ñato y Aniceto. Cuando ellos llegaron adonde estábamos, nos plantearon que dice que el Che que retornemos. En ese momento, el ejército dice que en la quebrada hay dos, y comienzan a tirar. Allí se inició el tiroteo. Como comienza por nuestras posiciones, y el Che nos había dado la indicación de que mantuviéramos esta posición, costara lo que costara, para garantizar la retirada de los demás, mandamos a Aniceto a que le pregunte al Che de que si ya comenzó el combate nos retiramos o si cumplimos la orden inicial. Aniceto va, pero cuando llega donde estaba el puesto de mando, donde estaba el Che, éste ya se había retirado. Retorna donde estábamos nosotros, le dan un tiro en la cabeza y lo matan”. Entonces, los soldados gritan desde sus posiciones: “¡Cayó uno, cayó uno!...”.

Los guerrilleros comienzan el despliegue y, mientras el tiroteo va menguando, el Che se queda a cubrir la retirada de los enfermos, hasta que es herido en la pantorrilla derecha. Un proyectil perfora el cañón de su fusil. No encuentra otro medio para seguir resistiendo y comienza a trepar una ladera ayudado por Willy. El chino, despojado de sus lentes por unas ramas, se queda a tantear el lugar donde habían caído; trance en el que cae a merced de los soldados, al igual que el Che y Willy.

En tanto esto ocurría en un lado de la quebrada, en el otro, Urbano y Pombo hacían proezas para salir de un recóndito a una cañada, pero les cortan el paso con ráfagas de ametralladoras. Pombo da un brinco, sale corriendo y llega hacia donde está el Ñato. En la guarida sólo queda Urbano. Le disparan. No le dan por el ángulo de tiro y deciden sacarlo con granadas. En eso, un manto de polvo producido por una explosión le permite salir con vida.

Los guerrilleros avanzan hacia una loma, que era el punto de encuentro. A su paso encuentran la mochila del Che y, al registrarla, comprueban que se había llevado todas las cosas de valor. Cuando llegan al pie de la loma, escuchan silbidos y voces: “Cojudo, cojudo, no avancen, que los soldados están en la loma de enfrente”. Eran Benigno, Dario y el Inti, quienes, desde sus posiciones, dejaron fuera de combate a varios soldados.

“Anochecía cuando bajamos a juntarnos con Pombo, Urbano y Ñato, y a buscar nuestras mochilas –dice el inti–. Ya estábamos en nuestro medio. Preguntamos a Pombo:

–¿Y Fernando (Che)?

–Nosotros creíamos que estaba con ustedes, nos respondieron”.

Al caer la noche, envueltos por el rumor de la naturaleza, los seis fugitivos rompieron el cerco. A partir de entonces avanzaron sólo en la oscuridad, convencidos de que la noche era la compañera del guerrillero. Caminaron por zonas inexploradas, aprendiendo otra vez a sobrevivir en condiciones difíciles. Días y noches sin comer ni dormir, soportando el peso de la mochila, ascendiendo por colinas para luego descender rodando como ovillos, arrastrándose entre los hierbajos del monte, viendo sobrevolar helicópteros encima de los árboles, escurriéndose de sus perseguidores por quebradas de riscos filudos y empinados, cruzando arroyos y caminos abruptos.

Romper el cerco tendido por el enemigo, les costó la vida del Ñato, quien, a poco de evadirse en una loma, fue alcanzado por una bala que lo tendió boca abajo. Los otros seguían corriendo más allá de sus perseguidores, oyendo voces a lo lejos. Pero después, sólo el eco de sus propios pasos.

El Inti y Urbano fueron los primeros en salir del laberinto de la montaña al asfalto de la ciudad.

Dos años más tarde, cuando el Inti fue detectado por los esbirros del gobierno en una casa de seguridad, el Ministerio del Interior recibió órdenes terminantes del Servicio de Inteligencia Militar para abolir de raíces al Ejército de Liberación Nacional (ELN), dirigido desde la clandestinidad por Guido Peredo Leigue (Inti).

En la madrugada del 9 de septiembre de 1969, un grupo de fuerzas combinadas rodeó la casa de seguridad donde se refugiaba el prófugo. Acto seguido, los asaltantes abrieron fuego desde todos los ángulos. En el interior de la habitación, el Inti intentó defenderse con un revólver que se le encasquilló. Entonces quiso lanzar una granada, pero el vértigo de una bala hizo impactó en su brazo. El explosivo chocó contra el umbral de la puerta y estalló en el cuarto. Una vez arrinconado entre los vidrios que volaron por doquier, el Inti cayó gravemente herido en manos de sus verdugos, quienes, sin dejar transcurrir mucho tiempo, lo trasladaron a las dependencias del Ministerio del Interior, donde le partieron el cráneo a culatazos.

3. La muerte heroica del Che

El mismo año en que se decretó la Reforma Agraria en Bolivia, pasó por La Paz un joven de nacionalidad argentina, cuyo nombre era Ernesto Guevara de La Serna; aguerrido de carácter y médico de profesión.

Este personaje de aguda inteligencia y vocación libertaria, pronto se vio envuelto por los gritos revolucionarios de un pueblo que acababa de derribar a la oligarquía nacional, empuñando las mismas armas que inventó la burguesía. Éste fue, acaso, la primera escuela donde el Che aprendió a respirar la pólvora de la revolución, puesto que, catorce años más adelante, ofrendaría su sangre por la libertad en este mismo territorio

El “Che de América”, quien en sus sueños veía los Andes como la Sierra Maestra de la liberación continental, volvió a Bolivia en noviembre de 1966, vía Madrid y Sâo Paulo, con el seudónimo de Adolfo Mena Gonzáles, de nacionalidad uruguaya y como “enviado especial de la Organización de los Estados Americanos (OEA)”. El Che, junto a otros guerrilleros, partió hacia Cochabamba; de allí tomaron la carretera de Santa Cruz, en procura de alcanzar el desvío a Camiri, donde llegó la civilización apenas fue descubierto el petróleo, y donde corrió sangre apenas fue descubierta la guerrilla.

La noche del 7 de noviembre, el Che se internó en una zona diferente a la Sierra Maestra, en una región cuyas condiciones naturales eran desfavorables para desarrollar la lucha, puesto que Ñancahuazú, a diferencia de la Sierra Maestra, presentaba cadenas montañosas áridas y riscosas; terrenos desprovistos de árboles frutales y escasos en fauna; ríos caudalosos y senderos que se podían vencer sólo machete en mano; climas sofocantes en verano y fríos y lluviosos en invierno. Es decir, la supervivencia en esta zona del sudeste boliviano se tornaba en una verdadera odisea. Además, la Sierra Maestra, donde antes combatió el Che junto a Fidel Castro, era una región económicamente activa, que permitió al Movimiento 26 de Julio formar una red de colaboradores entre los líderes del lugar. En Ñancahuazú, en cambio, aparte de existir regiones que no figuraban en los mapas oficiales, los pobladores actuarían como auténticos soplones.

Con todo, el Che, quien detestaba el desorden, se dio la tarea de organizar una base de retaguardia, que sirviera como campo de adiestramiento militar, depósito de armas, medicamentos, víveres y, sobre todo, como la “primera escuela de cuadros”, con aulas al aire libre, donde los guerrilleros más capacitados impartieran lecciones de gramática, aritmética, historia, economía política e idiomas.

El Che, a poco de explicar que los cubanos no estaban en la montaña para hacer la revolución en lugar del pueblo boliviano, sino para ayudar a desencadenar la insurrección popular, emprendió la tarea de explorar nuevas bases de operaciones, perdiendo combatientes en las aguas del Río Grande y en algunas escaramuzas. Mientras esto acontecía en Ñancahuazú, desvinculado de la actividad urbana, los distritos mineros eran cercados por el ejército la noche del 23 de junio de 1967. En Siglo XX, Llallagua y Catavi, ni bien se apagaron las fogatas de San Juan, las ametralladoras acallaron el plañir de la sirena del sindicato y acribillaron a los trabajadores, arguyendo que sus dirigentes decidieron apoyar económica y militarmente a la guerrilla.

Régis Debray, refiriéndose a esta masacre impune, escribió: “En el valle y en las minas, el grito revolucionario era ahogado, a un mismo tiempo, por las mismas armas y los mismos enemigos (...) Ni los guerrilleros ni los mineros podían alcanzar sus objetivos respectivamente separados los unos de los otros (...) Hay algo patético en este encuentro fallido, y es que se mutilaba a cada una de las partes por la ausencia la una de la otra: la guerrilla era como un hierro de lanza sin lanza, una punta acerada pero sin mango, que no ofrecía asidero para que un usuario colectivo socialmente apto, la cogiera e hiciera de ella el arma arrojadiza ofensiva que debía ser. Y la vanguardia de la clase obrera era como un asta de madera sin hierro en el extremo, como un arma sin filo ni punta, desprovista de eficacia militar, aun para defenderse contra la agresión enemiga. La reunión de estos dos elementos disyuntivos hubiera traído aparejada la constitución de una respuesta armada de clase, de un verdadero instrumento de victoria”.

A medida que las horas se hacían días y los días meses, el asma implacable del Che le sofocaba la respiración. No obstante, la tropa guerrillera proseguía la marcha en procura de encontrar al grupo de Joaquín, que se perdió entre los matorrales a falta de medios de comunicación, y con la perspectiva de estimular la lucha revolucionaria en las ciudades y contar, de una vez por todas, con el apoyo del campesinado.

El Che y una veintena de guerrilleros remontaban en dirección al norte, tras la búsqueda de zonas más propicias para la resistencia, sin tener ya reservas alimenticias y golpeados por la noticia de la pérdida de las cuevas, donde depositaron sus documentos y medicamentos. Es decir, la victoria se tornaba cada vez más difusa, a pesar de que se mantenían con la moral inquebrantable.

En el resumen del mes de septiembre, el Che apuntó en su diario: “Las características son las mismas del mes pasado, salvo que ahora sí el ejército estaba mostrando más efectividad en sus acciones y la masa campesina no ayuda en nada y se convierten en delatores”. A esto se añaden las declaraciones del Camba y León, quienes, aprovechando una de las escaramuzas, desertaron dejando la mochila y el fusil, y, por supuesto, la muerte irreparable de Miguel, Coco y Julio, quienes fueron abatidos en una emboscada desprovista de defensa natural. “La emboscada de La Higuera –dice el Inti– marcó una etapa angustiosa y difícil para nosotros. Habíamos perdido tres hombres y prácticamente no teníamos vanguardia”.

Sin embargo, la columna guerrillera, reducida a un grupo de diecisiete figuras silenciosas, avanzó venciendo los peligros y escondiéndose en la oscuridad, hasta llegar al cañadón del Churo, donde los cerros áridos y los arbustos no ofrecían ninguna protección que los permitiera eludir al enemigo.

El 8 de octubre, el aire era glacial y diáfano. Los Rangers rodearon sigilosamente el Churo y el Che, por última vez, se enfrentó cara a cara con sus adversarios. Hecho prisionero, con una herida en la pierna y sin arma, fue conducido a empellones hacia la rústica escuelita de La Higuera.

La captura del guerrillero fue comunicada de inmediato al presidente de la república, quien, malhumorado por la publicidad que generó el proceso de Régis Debray, pidió que los generales de las tres fuerzas decidieran el futuro del guerrillero. Según se supo después, la votación de los generales fue unánime a favor de la ejecución.

Al día siguiente, a primera hora, un helicóptero atestado de militares de alta graduación aterrizó en La Higuera. Andrés Selich fue el primero en interrogarle al Che. El militar le aventó un golpe en la cara y el Che le escupió a los ojos. Se sabe también que el general Alfredo Ovando Candia, a tiempo de dar órdenes a su subalterno, dijo: “Liquide a los prisioneros en la forma que sea, pero liquídelos”. Seguidamente, los mismos autores de la masacre en las minas, subieron al helicóptero y se ausentaron hacia la sede de gobierno.

Pasado el mediodía, los asesinos cumplieron las órdenes. Un cabo y un teniente entraron en el aula, donde estaban el Chino y Willy. Se plantaron cerca de la puerta y apuntaron sus M-1 respectivamente. “¡De cara a la pared!”, ordenó el teniente. “Si usted me va a matar, quiero verlo”, replicó Willy. A los contados segundos, una descarga de fuego desplomó a los guerrilleros.

El coronel Zenteno Anaya, protagonista principal del Churo, transmitió las órdenes de ejecutar lo determinado por los asesores de la CIA y poner punto final a uno de los episodios más trascendentales del foco guerrillero en América Latina.

En 1977, “Paris Match” publicó el testimonio del suboficial Mario Terán, quien, borracho, ultimó al Che: “Dudé 40 minutos antes de ejecutar la orden –confesó–. Me fui a ver al coronel Pérez con la esperanza de que la hubiera anulado. Pero el coronel se puso furioso. Así es que fui. Ése fue el peor momento de mi vida. Cuando llegué, el Che estaba sentado en un banco. Al verme dijo: Usted ha venido a matarme. Yo me sentí cohibido y bajé la cabeza sin responder. Entonces me preguntó: ¿Qué han dicho los otros? Le respondí que no habían dicho nada y él contestó: ¡Eran unos valientes! Yo no me atreví a disparar. En ese momento vi al Che grande, muy grande, enorme. Sus ojos brillaban intensamente. Sentía que se echaba encima y cuando me miró fijamente, me dio un mareo. Pensé que con un movimiento rápido el Che podría quitarme el arma. ¡Póngase sereno –me dijo– y apunte bien! ¡Va a matar a un hombre! Entonces di un paso atrás, hacia el umbral de la puerta, cerré los ojos y disparé la primera ráfaga. El Che, con las piernas destrozadas, cayó al suelo, se contorsionó y empezó a regar muchísima sangre. Yo recobré el ánimo y disparé la segunda ráfaga, que lo alcanzó en un brazo, en el hombro y en el corazón. Ya estaba muerto”.

Pasado las 13:00 hrs. todo había concluido para la CIA y sus secuaces nativos.

Los documentos del Che pasaron de su mochila a un cajón de zapatos, que depositaron en la caja fuerte del Alto Mando Militar Boliviano, clasificado como “secreto militar”, su fusil fue a dar a manos del coronel Zenteno Anaya, su reloj Rolex a la muñeca del coronel Andrés Selich y la pipa al bolsillo del sargento Bernardino Huanca, mientras la gesta del Che pasó a ocupar un sitio privilegiado en la historia universal.

Bibliografía
1. Daher, Ricardo: La gesta boliviana, Liberación, Malmoe, octubre de 1987.
2. Debray, Régis: La guerrilla del Che, Ed. Siglo XXI, Argentina, 1975.
3. Debray, Régis: La crítica a las armas, Ed. Siglo XXI, México, 1975
4. Daher, Ricardo: La gesta boliviana, Liberación, Malmoe, octubre de 1987.
5. Guevara. Ernesto-Che: Obras 1957-1967. I. La acción armada; Ed. Francois Maspéro, París, 1970.
6. Lara, Jesús: Guerrillero Inti, Ed. Los Amigos del Libro, cochabamaba, 1971.
7. Peredo-Leigue, Guido-Inti: Mi campaña junto al Che, Ed. Siglo XXI, México, 1979.
8. Rojas, Martha. Rodríguez, Mirta: Tania, la guerrillera inolvidable, Ed. Instituto Cubano del Libro, La Habana, 1974.
9. Vacaflor, Humberto: Los diarios inéditos del Che, Cambio 16, Madrid, junio de 1984.

* Escritor boliviano radicado en Estocolmo


"El Che Guevara se equivocó cuando eligió Bolivia"

Entrevista exclusiva con Gary Prado, el general retirado que saltó a la fama por haber comandado la compañía que capturó al Che en La Higuera. Treinta años después, el ahora político cruceño analiza los cambios en la región y el surgimiento del fenómeno Evo Morales.

Por Eduardo Febbro desde Santa Cruz de la Sierra

El general ha visto pasar muchas cosas. Hoy que el tiempo ha transcurrido a borbotones el general recibe en su cómoda casa de Santa Cruz de la Sierra y habla con fluidez de la Bolivia contemporánea y de ese hecho que se ha quedado atrapado en el tiempo, siempre presente, enigmático, como el personaje de La Invención de Morel que mira una escena cuyo misterio está en el asombro de la repetición. El general Gary Prado es uno de los pocos hombres que tiene del Che Guevara una imagen distinta a la que guarda la historia universal. El lo arrestó el 9 de octubre de 1967 en el poblado boliviano de La Higuera. Gary Prado era capitán cuando estaba al mando de la compañía de los rangers que capturó al Che en las inhóspitas regiones del sudeste boliviano. El ya general retirado estuvo con el Che unas 15 horas hasta que lo entregó al comandante de la división. De esas horas Gary Prado no conserva el recuerdo de un héroe, sino el de un hombre muy ajeno al mito que persiste. “Era un hombre derrotado que se preguntaba cuál sería su futuro.” El general retirado es un héroe para algunos y una pesadilla para otros. Hace unos años, cuando era embajador de Bolivia en México, el crítico de cine y escritor mexicano Alberto Hijar le tiró una copa de vino a la cara diciéndole “a la salud del Che, asesino”.

Gary Prado siempre ha negado cualquier vinculación con la muerte del Che. Prado ha dicho una y mil veces: “Lo he entregado vivo”. El general tampoco acepta la llamada maldición que ha perseguido a quienes estuvieron metidos en el arresto del Che. Hace 25 años que está paralítico por un disparo en la espalda. Según dice él mismo: “Fue una bala amiga”. A diferencia de los otros protagonistas de la captura, Prado conserva sus influencias y su papel político. Así recibe en su casa, a poco tiempo de presentar su candidatura –y perderla– a la Asamblea Constituyente por la región autonomista de Santa Cruz de la Sierra. El antaño capitán que puso fin a la enrancia boliviana de Ernesto “Che” Guevara reside en el país cuyo presidente, Evo Morales, profesa las ideas del Che y fue electo por un poderoso movimiento social con sólidas bases en esa sensibilidad política. De Vallegrande a la Bolivia más grande e igualitaria propuesta por Morales, Prado ha visto desfilar infinitos cambios. Hoy habla sobre la transformación que marca una frontera en la historia de su país, y también del otro episodio, de aquel momento casi eterno, siempre abierto a los interrogantes, a las dudas, a las proyecciones, a los sueños de lo que pudo ser y a la realidad de lo que fueron los inexplicables días del Che en el corazón de las tinieblas.

–Usted es uno de los personajes de la historia latinoamericana. Ha estado en el centro de episodios muy distintos de la historia de su país, desde la captura del Che hasta el momento actual, en donde usted se ha candidateado a la Asamblea Constituyente. De militar a demócrata, ¿qué ha cambiado en la historia?

–En el caso de América latina en general y de Bolivia en particular siempre ha habido factores internos y externos. En la década de los ’60 había corrientes dominantes: había surgido Cuba y el modelo estaba en efervescencia. Al mismo tiempo, existía una presión de los Estados Unidos para la instauración de gobiernos militares. Estados Unidos se estaba enloqueciendo entre Europa y Vietnam, no tenía posibilidades de atender América y les dijo a los militares: “A ver, muchachos, háganse cargo ustedes de este problema del comunismo, hagan que no prospere”. Y ahí vino el castigo: se cayeron todos los gobiernos, hasta gobiernos tan probadamente constitucionales como los de Uruguay o Chile. Ambos cayeron en la corriente. Está entonces esa tendencia externa que se apoya en las ambiciones militares internas. Ambos objetivos coinciden y por eso tenemos 20 años de un ciclo de gobiernos militares en América latina. Ese ciclo termina cuando el presidente Jimmy Carter llega a la Casa Blanca y dice “basta de dictadores”. Ahí nos vino la fiebre electoral y en pocos años nos democratizamos todos. Pero la bomba de tiempo que tenemos ahora es que no le hemos resuelto los problemas a la gente.

–Pero estamos en el país del Evo y en el país del Che. Usted combatió al segundo y participa a su manera en el proceso que encarna el primero. Usted estuvo en un momento de la historia y ahora es protagonista del otro. ¿En qué se equivocó el Che y en qué no tiene que equivocarse Evo Morales?

–El Che se equivocó al contradecir lo que él mismo había escrito. En su libro de la guerra de guerrillas dice “en un país donde se mantengan las formas democráticas, al menos con apariencia, es imposible hacer la revolución”. Aquí teníamos un gobierno democrático, elegido, con un gobernante popular como era Barrientos, el Congreso funcionaba y había libertad de prensa. Y el Che vino a hacer la revolución. ¿Cómo lo explica usted? Se equivocó en elegir a Bolivia, ése fue su primer gran error. El segundo gran error que cometió fue dividir sus fuerzas. La falta de previsión lo llevó a eso. Hay un momento en que la guerrilla se divide en dos grupos, cuando van y lo dejan a Regis Debray y nunca más vuelven a encontrarse los dos grupos. Eso es un error infantil. Nunca más se encontraron. Deambularon en el bosque de un lado a otro hasta que fueron derrotados por separado. El tercer error que cometió es que cuando se ve que la cosa ya no va, ¿para qué persistir? Si usted lee el Diario del Che y habla con Benigno (compañero del Che en la campaña de Bolivia), esos últimos días son totalmente surrealistas. Sabían que el ejército se les estaba viniendo encima. En vez de dispersarse y decir bueno, hasta otro día camaradas, dejamos los fusiles, nos compramos un pantalón y una camisa, nos sacamos la barba y sálvese quien pueda. No, siguieron marchando.

–¿Y Evo Morales? ¿Qué error no debería cometer?

–El error que no tiene que cometer es salirse del marco democrático. Tiene que respetar las reglas del juego. Hasta ahora ha respetado algunas y con mucha habilidad ha soslayado otras. Pero eso en algún rato se lo van a cobrar. No se puede gobernar por decreto cuando hay leyes, no se puede decir cambiamos la Constitución para cambiar todo así porque sí. Está bien, iremos a la Constituyente, pero ¿si no sale como él quiere? ¿Qué va a pasar? ¿Se va a enojar? Lo otro tiene que ver son sus amiguitos, porque eso no le gusta a mucha gente. En América latina somos exageradamente nacionalistas. Entonces, a Evo, que se jacta de ser nacionalista, le van a cobrar si aparece recibiendo consignas de afuera.

–A usted le parece positiva la llegada al poder de Evo Morales o, al contrario, es algo negativo.

–No, yo creo que es un hecho positivo, desde luego que sí. Es positivo porque representa un cambio en la mentalidad de la gente y se presenta también como la consolidación de un proceso democrático iniciado hace más de 50 años. Es un paso muy positivo para el país, para que nos integremos todos de una buena vez. Es obvio que ha habido discriminación y abusos de algunas clases.

–Sacando el camino de la lucha armada, Evo Morales, que llegó al poder mediante las urnas, está nutrido por muchas de las ideas del Che que usted mismo combatió.

–Pero no son ideas del Che, son ideas del ciudadano común.

–Ahora es así, antes no tanto.

–No, ¿por qué? No me va a decir que el ciudadano común no tenía sus aspiraciones de trabajo, de educación y de salud antes de que aparezca el Che Guevara. Hace dos mil años Jesucristo andaba proclamando lo mismo. No son ideas del Che. Acá ha habido una gran operación mediática de muchos años para crear el mito, pero ¡hágame el favor! Las ideas no son del Che. Son las aspiraciones naturales del ser humano.

Fuente: Página/12, 18 de agosto 2006


"¡Póngase sereno y apunte bien! ¡Va a matar a un hombre!"

La frase que el Che le dijo a su verdugo, narrada por el militar boliviano en su reporte, pasó a la historia

Con las manos temblorosas de inseguridad el militar lo barrió con dos ráfagas. Cuenta que iba titubeante, quizás por el alcohol que había bebido, quizás por el miedo, porque sobrio no encontró valor para cumplir la orden de asesinar a Ernesto Che Guevara.

El verdugo fue un joven suboficial boliviano, Mario Terán, quien aquel 9 de octubre de 1967, dudó 40 minutos antes de disparar.

“Sus ojos brillaban intensamente”, contó Terán a la Revista Paris Match en 1977.

“Sentía que se echaba encima y cuando me miró fijamente, me dio un mareo. Pensé que con un movimiento rápido el Che podría quitarme el arma. ¡Póngase sereno –me dijo– y apunte bien! ¡Va a matar a un hombre! Entonces di un paso atrás, hacia el umbral de la puerta, cerré los ojos y disparé la primera ráfaga.

El Che, con las piernas destrozadas, cayó al suelo, se contorsionó y empezó a regar muchísima sangre. Yo recobré el ánimo y disparé la segunda ráfaga, que lo alcanzó en un brazo, en el hombro y en el corazón. Ya estaba muerto”.

Corría el año 67, la revolución cubana estaba en plena efervescencia, su ejemplo podía intoxicar a medio continente, como una epidemia de romanticismo libertario y eso Estados Unidos no podía permitirlo.

Las órdenes de la CIA llegaron rápido al Gobierno de Bolivia que organizó a un grupo de ‘rangers’ para capturar a los portadores del desorden.

Al mando del comando especial para cazar al Che, iba el capitán Gary Prado, quien se precia de haberlo capturado y lava sus culpas al asegurar una y mil veces que lo entregó vivo. Es posible.

El capitán Prado capturó al Che, tras semanas pisándole los talones. El Che había escrito en su diario: …“Ahora sí el ejército estaba mostrando más efectividad en sus acciones y la masa campesina no ayuda en nada y se convierten en delatores”.

Casi presentía el final, pero no huyó despavorido, si no que insistió a pesar de estar acorralado, sin refuerzos, sin medicinas; algo inexplicable para su perseguidor que lo califica de “error”.

“Sabían que el ejército se les estaba viniendo encima. En vez de dispersarse y decir bueno, hasta otro día camaradas, dejamos los fusiles, nos compramos un pantalón y una camisa, nos sacamos la barba y sálvese quien pueda. No, siguieron marchando”. (Entrevista a Gary Prado, en ‘Página12’, agosto 18, 2006).

El día 8 de octubre eran un puñado de guerrilleros que avanzaban por la Quebrada del Yuro, una zona montañosa e inhóspita, donde el Che con el arma inutilizada y herido en una pierna fue hecho prisionero junto a dos de sus compañeros.

Esa misma tarde se enteraban en la capital boliviana. Sin perder tiempo los generales llevaron a votación qué hacer con el hombre más buscado de América. La decisión fue unánime: ejecutarlo. Sería rápido y silencioso. Evitaría alborotos innecesarios y no daría tiempo a que la opinión internacional se movilizara.

Era el fin...¿O el principio? del Che...

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