La DAIA macrista, más cuestionada que nunca

LA ULTIMA MANCHA FUE EL CASO ESMERALDA MITRE

La DAIA es una institución cuestionada por su ligazón a Israel, su injerencia judicial y su condición de grupo cerrado. Ahora, macrista, lo es mucho más.

Por Emilio Marín

La última crítica a la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas no tuvo que ver con su apoyo a las agresiones de Israel contra los palestinos ni con su injerencia judicial en la causa Nisman -jugando en política con Mauricio Macri- ni con su defensa de Rubén Beraja en el encubrimiento del atentado contra la mutual judía AMIA. La más reciente, que provocó la remoción de su titular Ariel Cohen Sabban, fue un asunto más bien ligado a delitos comunes.

Esmeralda Mitre (dizque actriz, aunque el cronista poco ducho desconoce películas o series donde haya trabajado como tal) había declarado que las víctimas del Holocausto no eran 6 millones de judíos sino menos. Y por eso fue citada de urgencia a la sede de la DAIA, Pasteur 633.

Allí la cuestionaron por sus dichos y la mujer salió muy compungida. Su calvario empezaba. Tras haber sido muy retada por ese tribunal inquisidor, Cohen Sabban le sacó una cita en su departamento, adonde la visitaría. En ese lugar el sionista le exigió dinero y algo más, le tocó el busto y la quiso besar en la boca. Ante la negativa y el pedido que se retirara de su domicilio, el presunto chantajista y abusador le dijo, para tranquilizarla, “no te voy a garchar”.

La víctima hizo denuncias a los medios, pero no en la Justicia. Su abogado, Ricardo Gil Lavedra, la desalentó con que tiene mucho trabajo y no podría representarla. Ningún fiscal inició de oficio una causa por supuesto intento de extorsión y abuso sexual. Son privilegios que tienen algunos tipos con poder y los de la DAIA son de esa clase.

En tren de aprender cosas básicas, esta mujer de la familia controlante de “La Nación” debería darse cuenta que a gente como Cohen Sabban no se le abre su casa. Y otra enseñanza: no repetir como el loro el negacionismo de su exmarido, Darío Lopérfido, quien impugnó que los desaparecidos fueran 30.000. Ella, siguiendo ese libreto negacionista, lo aplicó al Holocausto.

Círculo cerrado.

La cerrazón de la DAIA es ante todo política e ideológica, y pasa por defender al Estado de Israel, incluso de lo indefendible. Por ejemplo, en su web todavía está su comunicado “Israel bajo ataque”, del 21 de noviembre de 2012 en defensa del genocidio de Benjamín Netanyahu y la “Fuerza de Defensa de Israel” contra Gaza. Allí se lee: “aunque el mundo tiende a prestar atención una vez que Israel ha respondido al ataque, ello no debe llevarnos a perder de vista quién ha iniciado la actual confrontación entre Israel y el Movimiento de Resistencia Islámico, Hamas”. Así justificaba la segunda agresión del último tiempo, “Pilar Defensivo” (la primera fue en 2008, “Plomo fundido”) . La tercera y más brutal fue “Borde Protector” entre julio y agosto de 2014, con 2.200 muertos. Y la cuarta empezó el 30 de marzo pasado, cuando en Gaza fue la Marcha por el Día de la Tierra. Los soldados israelitas dispararon a gente desarmada y asesinaron a 16 personas. Ayer volvieron a reprimir, matando a 52 palestinos, en la movilización que conmemoraba la Nakba o día de la catástrofe, cuando ese pueblo fue arrasado de sus hogares y aldeas para dar nacimiento al Estado de Israel, hace 70 años.

La DAIA no hizo ni hará ningún comentario solidario con esas víctimas palestinas ni una crítica a Netanyahu y la FDI, críticas que sí hizo buena parte del mundo y también en Argentina.

También es una secta. Dice representar a la comunidad judía más importante del subcontinente, pero sus directivos son elegidos por 120 representantes. Si eso es democracia…

Ahora, tras el affaire Cohen Sabban, el Consejo del Interior de DAIA pidió las renuncias del flamante presidente, Alberto Indij y todo el Consejo Directivo. Por otra parte, la Federación Argentina de Centros Comunitarios Macabeos, con clubes como Hebraica, reclamaron nuevas elecciones. Sería interesante que fueran por voto directo para que una nueva etapa sea abierta por varios miles y no por un minoría esclarecida.

Desde el punto de vista de la política argentina (en la israelí orbitan alrededor del neonazi Netanyahu), está a la vista su pertenencia al bloque del PRO-Cambiemos. Por eso en yunta se opusieron al Memorándum de Entendimiento con Irán y reabrieron en forma irregular esa causa fabricada por Nisman, desechada por tres instancias judiciales. La última prueba de amor macrista se vio el 1 de mayo, cuando la DAIA firmó la solicitada del Foro de Convergencia Empresarial junto a la UIA, la Sociedad Rural y banqueros de ABA, en apoyo al tarifazo del gobierno y cuestionando a la oposición por supuesta demagogia. Muy antipopular lo suyo.

“Son un local de Cambiemos”, cuestionó alguien. ¿Acaso Luis D’Elía u otro amigo de Palestina? No. Lo declaró a Página/12, Jorge Elbaum, titular del Llamamiento Argentino-Judío y exdirector ejecutivo de la DAIA.

Que es un grupo que defiende lo indefendible lo prueba su histórico sostén al expresidente Rubén Beraja, banquero del Mayo-Patricios, cuya mano derecha era la madre del “Hada Buena” en la estafa a los ahorristas. Beraja fue procesado por encubrimiento en el atentado a la AMIA. Y Clarín publicó el 21/09/2006: “‘Consideramos que el procesamiento a Beraja alcanza a toda la comunidad judía’, le aseguró ayer a Clarín el presidente de la DAIA, Jorge Kirszenbaum, un día después de conocerse el fallo”.

Uno de los últimos comunicados de Cohen Sabban fue para ratificar que su querella oficial no estaba de acuerdo en la acusación al exbanquero, quien no estuvo un día preso en una causa con 85 muertos (sí por la quiebra del Mayo). Pertenecer a la entidad tiene sus privilegios, muchos más desde 2015, aunque antes también.

La Arena



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *