La escuelita del odio

De una pequeña semillita puede nacer un gran infierno neoliberal.

Por Mónica López Ocón

(Foto: Télam)

Los maestros se esfuerzan en paliar online los efectos de muchos meses sin clases presenciales. El gobierno nacional intenta solucionar el tema de los chicos sin conectividad. Con un método pedagógico digno del personaje de Capusotto Micky Vainilla, el jefe de Gobierno porteño pretendía reunirlos en una plaza para darles conexión a la intemperie porque, después de todo, están acostumbrados a ella, por lo que podría ser interpretado como un gesto de ecoternura: liberarlos del encierro entre cuatro chapas y devolverlos a su hábitat.

Mientras los que tuvieron que “caer” en la educación pública (Mauricio Macri dixit) sufren los efectos de la crisis que produjeron cuatro años de macrismo y que agudizó el coronavirus, la escuelita del odio sigue viento en popa a pesar de la pandemia o, incluso, incentivada por ella. Es más, sus programas incluyen cada vez más materias y sus profesores se vuelven día a día más exigentes.

Inspirándose en la universidad pública, también la escuelita del odio, a pesar de ser privada, ha implementado un ciclo básico común para homogeneizar destrezas y conocimientos, de forma que los alumnos egresen convertidos en sólidos profesionales del odio, la bronca y el resentimiento, tan hábiles para participar de un banderazo como para apoyar intentos destituyentes de mayor envergadura.

Los profesores, por supuesto, no tienen problemas de conectividad, sino todo lo contrario. Están sobreconectados al punto de poder inundar las redes de noticias falsas e insultos de toda índole. Es así que con sus redes atrapan a algunos pescados en una suerte de examen de ingreso a partir del cual los alumnos seleccionados estarán en condiciones de comenzar el difícil curso preparatorio multidisciplinario que incluye desde escatología verbal a deportes extremos como la patada voladora y la trompada artera. Aquí, el programa introductorio a la carrera de odiador profesional.

Módulo 1: Cultivo del odio en maceta, un deporte de riego: a) Plantación de semillas de insatisfacción existencial, frustración personal, gorilismo heredado y aspiraciones de ascenso social no realizadas. b) Métodos de riego diario y continuo con las noticias de los medios hegemónicos. c) Estrategias para neutralizar críticas enemigas: hasta seis plantas de odio no es delito, son para consumo personal y familiar.

Bibliografía obligatoria: Las uvas de la ira, de John Steinbeck, y El medioevo peronista, de Fernando Iglesias.

Módulo 2: Deposiciones lingüísticas para usar en manifestaciones antioficialistas: a) Cómo decir cualquier cosa y que parezca un pensamiento. b) Ejercicios de cuerdas vocales para gritar como un energúmeno. c) Modulaciones de la voz para mostrar indignación ante el micrófono de un canal que apoya al gobierno, desde el grito primal hasta los matices de la insania mental. c) Reducción drástica del vocabulario a unas pocas palabras y frases breves: corruptos, asesina, chorra. Esta última palabra debe utilizarse prolongando la vibrante múltiple para que sea aún más vibrante y más múltiple hasta que suene como una ametralladora: chorrrrrrrrra. Para que el efecto resulte más realista en la imitación del arma, la palabra debe repetirse con la misma pronunciación un mínimo de tres veces. En el caso de expresiones verbales de más largo aliento se recomienda el uso de la llamada oración pasiva con se: “se robaron un PBI”, “se afanaron todo”, “se tienen que pudrir en la cárcel”.

Bibliografía obligatoria: Manual para odiadores y misóginos, de Javier Milei, Eva Perón, aventurera o militante y Los deseos imaginarios del peronismo, de Juan José Sebreli. El odio es más fuerte, libro basado en la película Neoliberalismo feroz. Uno menos de Eduardo Feinmann.

Módulo 3: Cómo defender la República atacando a la democracia. a) Estrategias en manifestaciones antioficialistas: escupitajo, trompada y denigración del periodista en nombre de la libertad de expresión. b) Literatura de anticipación: cómo saber que el gobierno hará fraude en las elecciones de medio término del año que viene. c) Cómo apretar jueces democráticamente y sin quebrar la separación de poderes. d) Tácticas para distinguir entre las bondades de un decreto de Macri y las maldades de uno de Alberto Fernández y decretar de inmediato su descalificación.

Bibliografía obligatoria: Lo que me dijo la bola de cristal, de Lilita Carrió. Seee, me parece que el gobierno llegará al fin de su mandato, de Juanita Viale.

Módulo 4: El desafío de la blancura. a) Cómo cambiar las bases de un deporte que hasta el momento ha sido injusto y discriminador y comenzar a practicar sin culpas tiro al negro. b) Prácticas homofóbicas: ¡ojo!, los homosexuales también son negros aunque algunos no lo parezcan. c) La inferioridad de la piel oscura: choriplaneros, ocupas y otras plagas de la tolerancia política indiscriminada.

Bibliografía obligatoria: El que quiera andar armado que ande armado, de Patricia Bullrich. Las ventajas de tener una familia blanca, pura y hermosa, de Pamela David. En nalgas cerradas no entran moscas de Alfredo Olmedo. Las ignoradas ventajas de la esclavitud, de Marcos Peña y Juliana Awada.

Aclaración final: cultivar el odio es el mejor microemprendimiento. De una pequeña semillita puede nacer un gran infierno neoliberal.

Tiempo Argentino

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