La Justicia son relaciones de fuerza, lo demás es cuento

Por Demián Verduga

La Justicia son relaciones de fuerza. No es un tema argentino. Hay un documental muy interesante filmado por un grupo de cineastas norteamericanos. Se llama, traducido al español, Los tres de Memphis. Narra la historia de tres adolescentes en un pueblo del interior de EE:UU. Uno de esos pueblitos en los que hay casas de madera todas iguales, una al lado de la otra, y en los que la sociedad tiene un enorme apego a la religión. En ese pueblo aparecieron tres niños asesinados en el bosque. La presión social sobre el poder judicial y la policía para encontrar un culpable era enorme. A esto se sumaron los medios de comunicación con un sensacionalismo sin límites. En ese clima aparecieron tres adolescentes, fanáticos de Marylin Manson, más una serie de testimonios sueltos que los acusaban de realizar ritos satánicos. El extraordinario documental muestra cómo se los condenó a cadena perpetua basado en una catarata de prejuicios.

La película se mostró en HBO. Despertó tanta indignación que muchísimas personas en todo Estados Unidos comenzaron a organizarse en grupos para pedir por los tres de Memphis. Resumiendo: luego de 15 años de lucha social, marchas, y dos documentales más siguiendo la vida de estos adolescentes, el fallo se revirtió. Los adolescentes habían perdido más de 15 años de vida en la cárcel.

Una de las cuestiones que mejor retrata la película es que fue la presión social y mediática la que empujó un fallo basado en prejuicios para dar una respuesta rápida. Y fue la presión social al revés la que logró dar vuelta esa decisión. Era Estados Unidos. No un país latinoamericano.

Otro ejemplo sobre lo mismo es lo que pasó acá en el barrio con el 2×1 para los genocidas presos que había votado esta misma Corte Suprema durante el gobierno de Mauricio Macri. La reacción social fue tan contundente y masiva que el propio macrismo, que había impulsado por la bajo la decisión, se puso al frente de la ley que la dio vuelta. Fue, otra vez, las relaciones de fuerza lo que definió el tablero. ¿O acaso alguien cree que hubiera habido Juicio a las Juntas y luego derogación de los indultos de Menem sin las Madres y las Abuelas batallando todos los días de su vida?

En esas relaciones de fuerza, en ese debate cultural, juega la presencia en la calle y los medios de comunicación. La derecha se viene movilizando de modo sistemático, aunque sea con 1000 personas, por cualquier cosa que implique cuestionar al gobierno al que se oponen. El peronismo, por responsabilidad frente a la pandemia, no ha salido a defender al gobierno, ni a reclamar por la reforma judicial, ni por el aborto legal. Nada.

En el otro punto, los medios, muestran que quizás sea hora de que el gobierno revise su propia política. No sólo con los medios alternativos sino con los públicos. Porque la derecha tiene una capacidad de presión mediática incomparable con lo que está enfrente. Y esa presión es parte del juego de las relaciones de fuerza, al igual que la calle.

El fallo de la Corte en el que acepta el salto de instancia para tratar la situación de los tres jueces (Bruglia, Bertuzzi, Castelli) trasladados por Macri a dedo para perseguir opositores, festejado por los medios del establishment y los políticos de Cambiemos, es la prueba palmaria de las relaciones de fuerza. La derecha jugó con los medios y con la calle pidiendo un fallo. Del otro lado faltaron las dos cosas con igual intensidad. Y ya está claro quien ganó en este primer tiempo del partido. El final está abierto, pero también dependerá de las relaciones de fuerza el resultado. El resto es cuento.

Tiempo Argentino

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