La otra disputa, la otra justicia

Por Silvana Melo

(APe).- Mientras en los bordes de una sociedad básicamente injusta los pibes y las pibas van a la escuela de vez en cuando, estudian cuando logran alimentarse con cierta dignidad y no llegan al final del ciclo educativo –o si llegan lo hacen con una precariedad extrema-, el ministro con vanaglorias presidenciales abrochó un recorte de brutalidad inusitada. Y lo hizo en varias áreas de la educación, donde el camino es más sencillo porque los niños y las niñas no tienen mayor poder de daño que quedar en las orillas del abismo sistémico. Con un futuro flaco y desdentado. Justamente por eso se decidió ajustar en las herramientas destinadas a abrir caminos, a torcer destinos, a poner en manos de las infancias y adolescencias el pensamiento crítico y la habilidad de cuestionar. Las infancias y las adolescencias no amenazan, no avanzan con tractores sobre Plaza de Mayo, no hacen lock outs, no tienen ascendencia sobre los organismos internacionales.

Son niñas y niños de esta periferia del mundo. En su pobreza mayoritaria (si los niños se pudieran cortar, serían 6 y medio de cada 10), apenas un 28,9% logra un buen desempeño en Lengua y un 31,9 en Matemática. Con una caída escalofriante desde la pandemia, cuando el país perdió la oportunidad de pensar y repensar la educación en los momentos en que el tiempo se detuvo para la administración pública pero los niños siguieron viviendo, comiendo apenas, desaprendiendo, cayéndose del sistema, en la marginalidad del olvido.

Mientras tanto, en las sombras. Mientras la política y la justicia se disputan el poder, mientras el Ministerio Público acusa escandalosamente en la cadena nacional de la oposición. Y la acusada responde escandalosamente en la cadena nacional del oficialismo y bastante más allá.

Mientras los medios, acuciados por intereses empresariales y políticos, determinan la centralidad de la discusión y de los personajes fiscal y acusada.

Mientras tanto, en las sombras, el ministro con alarde presidencial recortaba el 5% en el presupuesto nacional del Ministerio de Educación.

Y además:

El 35% en el presupuesto vigente de Conectar Igualdad.

El 34% en el fortalecimiento edilicio de jardines infantiles.

El 18% en Infraestructura y equipamiento.

El pequeñísimo país dominante, mediático y monopolizador del discurso litiga sobre la justicia. La de unos pocos. No las de los muchos que son el enorme país dominado, periférico, que pisa todos los días en terreno inseguro, que no los escucha, cuya vida no depende del éxito del fiscal ni de la sentencia a la acusada.

Los pibes y las pibas esperan otra justicia. La que no se discute en los medios. La suburbial, la que camina por las esquinas de la birra y el faso. La que rescata a los que resbalaron por el tobogán del sistema y nadie les dibujó una soga.

La que alguna vez llegará. Con la primavera de estos tiempos o con el invierno de los otros.

Agencia de Noticias Pelota de Trapo