La Poesía Lunfardesca de Carlos de la Púa: de «Packard» a «Farfala Volatrice»

Por Bruno Passarelli

LA CRENCHA ENGRASADA, EL ÚNICO LIBRO DE POEMAS QUE PUBLICÓ, LO DEDICÓ A JORGE LUIS BORGES, RAÚL GONZÁLEZ TUÑÓN Y NICOLÁS OLIVIERI, A QUIENES ELIGIÓ POR SER SUS RIVALES «EN EL INMENSO CARIÑO A BUENOS AIRES

Carlos de la Púa se llamó de otras múltiples maneras: Carlos Raúl Muñoz y Pérez, como fue anotado en el Registro Civil , Carlos Raúl Muñoz del Solar, con la sustitución de su último y banal apellido, el Malevo Muñoz, como empezó a firmar sus artículos periodísticos tras meterse hasta las rodillas en el barro de los suburbios porteños, y simplemente «Malevo». Pero nosotros elegiremos el sobrenombre que le puso Leopoldo Marechal, quien expresó su admiración diciendo que era, sobre todo, un carismático «atrapador de vida». Una definición que me encanta.

Oriundo de La Plata, donde nació el 14 de enero de 1898, pero crecido en el barrio Once, que le dio la patente de bohemio de Buenos Aires, supo aprehender la lunfardía en los cafetines de Barracas, Puente Alsina y el Bajo Belgrano y pintar personajes típicos como el burrero, la engrupida, el cafiolo, el lancero, el ortiba y tantos otros, que volcó en su único libro que publicó en 1928: «LA CRENCHA ENGRASADA«. O en su prosa de la misma época, cuando fue una firma de punta en la redacción del diario «Crítica», donde alternó con Roberto Arlt, Sixto Pondal Ríos, José Gobello, César Tiempo y otros talentos, después de haber sido Correponsal de dicho matutino en Estados Unidos.


Poemas lunfardos de Carlos de la Púa en la voz de Héctor Alterio. Guitarra y canto: Juan Cedrón. Violín: Miguel Praino. Bandoneón: César Stroscio. Disco 1


De él hemos elegido «PACKARD», que en aquella época era el automóvil más lujoso y caro que circulaba por las calles de Buenos Aires, manejados por los choferes de los ricachones. Se fabricaba en Detroit y se importaba para competir con los Cadillac, los Chrysler y los Lincoln hasta que en 1958 desde Estados Unidos fue quitado de la circulación. De la Púa lo eligió para graficar la parábola decadente de una «mina bien», enriquecida por ejercer la prostitución con personajes de alto linaje pero que, durante esa profesión, quedó prisionera de la morfina, droga que estaba de moda en esos ambientes y cuyo consumo sin control tenía, como le sucedió a ella, efectos devastadores.

Hélo aquí:

Era una mina bien, era un gran coche.
Era un PACKARD placero, era una alhaja,
auto que siempre laburó de noche
llevando siempre la bandera baja.
Pero un día la droga la hizo suya
y en vez de cargar nafta echó morfina
y cerrando el escape por la bulla
se fajaba de bute en cada esquina.
Ayer la vi pasar, iba dopada
y me sentí yo, curda, un santo asís,
al ver que de su pinta abacanada,
pinta que fuera de auto de parada,
sólo quedan cuál restos de chocada
los cuatro fierritos del chasis.

Parecida parábola decadente emerge del poema «FARFALA VOLATRICHE» que en idioma italiano significa «Mariposa Voladora». En el lunfardo, el uso de términos de dicha lengua es harto frecuente, como una exteriorización más del aluvión inmigratorio que, proveniente de distintas regiones de Italia, había invadido usos, costumbres y expresiones argentinas, utilizadas en la cotidianeidad.

Este poema no figura en su libro «LA CRENCHA ENGRASADA» sino que fue publicado el 8 de mayo de 1975 en un Suplemento del diario «Clarín» titulado «Cultura y Nación» que pertenece a la colección personal del autor de este artículo y que es un documento histórico. El tema es una recurrencia a un personaje frecuente en la poesía lunfarda, no sólo en la de De la Púa, o sea el de la mujer que, presa de la melancolía, evoca en su pasado los tiempos en los que había sido una jovencita rica y ganadora a quien los grandes bacanes, para obtener sus favores sexuales, pagaban cifras estratosféricas.

Dice:

No te queda ni un pucho de tu pasao florido
que alumbró la alegría de tu pinta shusheta.
Hoy por la vida vas a puro pido y pido
y sos una tarasca coleadora… pebeta.
¡Ya no tiran la daga por vos los mosqueteros
ni los grandes bacanes te pagan los caprichos!
Hoy sos una farfala de rantes entreveros

y los giles te aguantan… solo los gastos chicos.

Del cotorro bacán
que te amuebló Nordiska
ya no queda ni diome,
ya no queda ni pizca.
Fue toda una ilusión,
un momento feliz
que duró como la permanente de Mussión

y el copetín de la París.

Lentas… como en un bondi tus paradas
de niña bien y de Marlen Dietriche
se fueron gambeteando hacia la nada.
¡Y sonaste, FARFALA VOLATRICHE!
Hoy en cana tal vez con tu destino,
con el que nunca te ponés de acuerdo,
vivís sacando punta a los recuerdos
frente a la realidad (frappé!!!) de un capuchino.


Poemas lunfardos de Carlos de la Púa en la voz de Héctor Alterio. Guitarra: Juan Cedrón. Disco 2


Se imponen algunas aclaraciones sobre términos en lunfardo que De la Púa utiliza y que son poco conocidos:

1) Tarasca Coleadora: barrilete o cometa improvisado de papel que no levanta vuelo.
2) Nordiska: galería de la ciudad de Gotteburgo (Suecia), famosa por fabricar y vender en todo el mundo muebles superlujosos.
3) Diome: «medio» al revés.
4) Mussion: peluquería de fama en Buenos Aires, a la que acudían las damas adineradas.
5) Confitería París: la más paqueta y elegante de la capital argentina en la primera mitad del siglo pasado.
6) Marlen Dietríche: pseudónimo lunfardizado de Marie Magdalene Dietrich, famosa cantante y actriz alemana que en los años 30 tomó la ciudadanía norteamericana como rebeldía contra el régimen nazi imperante en su país natal.
7) Frappé: francesismo que llama así a una bebida refrescante que se prepara con hielo picado y jugo de frutas, café u otra bebida.

Fuente: Fútbol, fierros y tango