La protesta social no para de crecer

Por Alejandra Dandan

Foto: La ciudad vacía, Buenos Aires, 25-06-18

El contundente paro del lunes 25 es el tercer paro de la CGT contra el gobierno de Mauricio Macri. El número 42 desde 1983. Si el promedio hasta ahora era uno cada diez meses, este acortó la brecha a seis meses: se produjo luego del paro del 18 de diciembre de 2017 en medio de la represión por la reforma previsional. La CGT no movilizó pero hubo algunos cortes de rutas y bloqueos en los accesos a los centros urbanos. Y aunque la Ciudad de Buenos Aires luzca vacía, uno de los datos centrales es que los números también muestran que este paro se produce por mandato de la calle.

De acuerdo a los datos de la consultora Diagnóstico Político (DP), discípula de Rosendo Fraga, los cortes y piquetes en contexto de protestas sociales en la Ciudad de Buenos Aires durante los primeros cinco meses de 2018 fueron 448, casi el doble de los 252 realizados en el mismo período de 2015. De los 448, hubo más de 100 cortes cada mes durante los últimos tres meses: el número más alto de los últimos diez años y sólo uno de los indicadores posibles para leer un estado de movilización que es el único dato de aliento en el país.

“Yo no tengo los números, pero nosotros hemos salido a la calle un promedio de una vez a la semana”, dice Alejandro “Coco” Garfagnini, coordinador Nacional de la Tupac.

El 18 de diciembre se trasformó en un punto de inflexión para mirar la evolución de las protestas y la reacción del gobierno. El vallado del Congreso y el establecimiento de las fuerzas de seguridad en los accesos, con desplazamiento de uniformes y territorio tomado como zona de exclusión, fue disputado por quienes permanecieron en la calle dispuestos a enfrentar balas, corridas y gases. Los dirigentes con más años en la calle y los investigadores sociales, vieron ahí ciertos parentescos con diciembre de 2001. Laburantes y ciudadanos de a pie dispuestos a poner el pecho a pesar de las balas, o tirar piedras.

Pero los gases, las balas, heridos o detenidos no pararon la calle. En enero tuvo de todo: manifestaciones por despidos del Hospital Posadas, el INTI, Televisión Pública y el Canal de la Ciudad. ATE-CTA concentró dos veces ante el Ministerio de Modernización con el lema: “Ni un despido más, ni un trabajador menos”. Un informe de DP también recuerda marcha y corte frente a la estatua del General Roca por Rafael Nahuel, a dos meses del asesinato; protestas de vecinos de la Villa 31, corte de manteros en la General Paz, organismos de derechos humanos y organizaciones de izquierda en repudio a las detenciones del 14 y 18 de diciembre y marchas por la domiciliaria de Etchecolatz. Luego llegó el 21 F desde el escenario de Hugo Moyano y la convocatoria al paro de Mujeres del 8 M. Allí hubo un retiro de la policía de las calles.

Un elemento útil para darle dimensión estadística a la calle son los números de cortes de DP. Según esos datos, en enero hubo un total de 347 cortes en todo el país, lo que representó un aumento “explosivo” de 75 por ciento respecto de enero de 2017, un mes que históricamente solía ser el menos conflictivo del año. Los números luego siguieron en ascenso de esta manera: enero 347; febrero 369; marzo 517; abril 551 y mayo 556. Más de 550 bloqueos por segundo mes consecutivo en el año “dan la pauta de un nivel de conflictividad social muy elevado”. Cuando comparan mayo 2018 contra mayo de 2017, los cortes muestran un aumento de 19 por ciento, lo que consolida, explican, uno de los inicios de año más conflictivos de 2009 a la fecha.

En cuanto a actores en juego, mayo mostró en primer puesto a los trabajadores estatales, que desplazaron a las organizaciones sociales a un segundo lugar. En tercer lugar quedaron los partidos políticos, luego trabajadores de empresas privadas, grupos de vecinos autoconvocados, desocupados o cesanteados. Pese a persistir, la era MM al parecer desplazó de la calle a los “vecinos” y en su lugar creció el número de organizados.

¿Qué está diciendo esto sobre lo que viene? Para Patricio Giusto de DP, “este año vamos a empeorar la conflictividad. Macri arranca el 2016 con la promesa de bajar los piquetes, lanza el protocolo de febrero del que yo mismo anticipé el fracaso, y los piquetes fueron más altos que 2015. Logró una baja a comienzos de 2017, allí hubo un momento de más calma que lo encamina a ganar las elecciones. Y después se descontrola todo de nuevo. A fines de 2017 comienza a deteriorarse la situación económica y social fuertemente, se estanca la recuperación. Y en este 2018 tenemos el principio de año más conflictivo. Si se observan los indicadores de la Ciudad de Buenos Aires, lo que se ve es eso: tuvo el peor inicio del año de la última década en piquetes. Había existido un pico de cortes en marzo el año pasado en la Ciudad con alrededor de 120 piquetes, después se normalizaron relativamente, pero este año en CABA tenés: 64 en enero, 61 en febrero, 101 en marzo, 106 en abril y 116 en mayo. Es decir, más de 100 piquetes cada mes, cosa que nunca había pasado desde que yo sigo los datos en 2009. Es el promedio mas alto de la Ciudad desde que lo seguimos, y la tendencia de junio señala que estará de vuelta arriba de los 100 cortes, probablemente por cuarto mes consecutivo”.

Ciudad y Provincia de Buenos Aires concentran 40 por ciento de los cortes y protestas de todo el país. Pero la Ciudad es sobre todo un termómetro político, caja de resonancia de la protesta social . Según señala el mismo Giusto, sus números marcan una referencia para el país. Es decir, con ese número suponen que las 2.340 protestas registradas hasta ahora en el territorio crezcan hasta superar las 5.221 de 2017.

Evolución de los cortes
2016: 6.491.
2017: 5.221.
2018: 2.340 de enero a mayo.

Ahora bien, ¿qué están diciendo estos números sobre la historia más larga de protestas? El Centro de Estudios para la Nueva Mayoría monitoreó evolución de cortes entre 1997 y 31 de diciembre de 2015, de Cultral-Co y Tartagal hasta el final de Cristina Kirchner. Más allá de opiniones y miradas en línea con la obstaculización del espacio, hay un dato interesante para mirar este momento. El año 2008.

Hay que aclarar que los datos no pueden compararse con los cuadros de DP: se hicieron con otros parámetros. De acuerdo a un informe de Nueva Mayoría, entre 2008 y 2015 hubo 22.139 cortes de rutas y de calles como expresión de protesta social, un promedio anual de 1.165,2 cortes, lo que implicó algo más de tres por día, dice Rosendo Fraga. Ese fenómeno alcanzó un número histórico en 2008: 5.608 cortes en el país.

Como muestra el gráfico, de uno a otro extremo los números variaron. En 1998, hubo 51 cortes. En 1999, último año de Carlos Menem alcanzaron los 252. En 2000 y 2001 aumentaron en número y extensión de territorio: 514 en 2000 y 1.383 en 2001. En 2002, hubo un pico de 2.336 previo a la asunción de Néstor Kirchner. Y a partir de entonces, bajan. Bajan hasta llegar al mínimo de 608 en 2007 con Kirchner. Suben en 2008 al récord de los 19 años. Y luego vuelven a bajar.

Se sabe, 2008 fue el año del conflicto con las patronales del campo. Los números están diciendo que ese año se multiplicó por cuatro el promedio de cortes. Hoy ese conflicto es leído como bisagra en la historia de las protestas sociales: como la primera confrontación que involucró al conjunto de la sociedad después de 2001, punto central del ascenso electoral de la derecha. María Celia Cotarelo es profesora de Historia de Filosofía y Letras, doctora en Ciencias Sociales de la UBA y miembro fundadora e investigadora del PIMSA. Publicó Argentina 1993-2010. El proceso de formación de una Fuerza Social. Allí muestra que el enfrentamiento social de 2008, llamado conflicto del campo, puso de manifiesto dos alianzas en lucha que parecían expresar intereses contradictorios. A partir del rechazo a la resolución 125, ese bloque se dispuso a pasar a la ofensiva movilizando su base social. Cese de comercialización de productos agrarios y piquetes en las rutas, amenaza de desabastecimiento de las ciudades, tractorazos, marchas en la zona sojera, escraches a dirigentes políticos, misas, cacerolazos y concentraciones masivas en los grandes centros urbanos, fueron las formas que asumió. La convocatoria corrió por cuenta de las cuatro principales organizaciones gremiales empresarias de propietarios rurales: Sociedad Rural, Confederaciones Rurales Argentinas (CRA); Federación Agraria y Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro), al tiempo que una parte de los manifestantes lo hicieron en tanto ‘autoconvocados’. Bisagra porque en ese momento se entiende que comienza a rearmarse una fuerza oligárquica y conservadora. Y todos los hechos lo muestran así. Por eso es tomado por quienes estudian la protesta. Esa “declaración de guerra” encontró una respuesta de otra parte de la sociedad, que se movilizó en contra de los propietarios rurales, respaldando la posición del gobierno nacional. A unas dos semanas de iniciada la protesta, trabajadores afiliados al Sindicato de Choferes de Camiones se concentraron en algunas rutas para impedir los piquetes de los propietarios rurales y en junio tanto choferes como propietarios de camiones hicieron “contrapiquetes”. Es conocida la forma en que se resolvió el conflicto: con el voto no positivo de Cobos, celebrado por propietarios rurales y la oposición. El enfrentamiento continuó luego en el terreno electoral. La oposición aumentó cantidad de bancas en 2009, ganó mayor presencia institucional. Pero en noviembre de 2008, recuerda, Cristina entró al Congreso el proyecto de estatización de las AFJP.

No hay datos para saber si el número de cortes es comparable con ese momento récord. Tampoco está claro que sea necesario buscar esa comparación. Uno de aquellos dos universos escaló hasta acceder a la presidencia. ¿Cuántos y quienes de aquella otra sociedad ahora están en las calles? ¿Y qué significan la presencia cada vez más masiva de miles y miles en las últimas acciones, movilizaciones y protestas? Giusto dice que no tiene números. No cuentan el número de movilizados. Pero eso puede cambiar. Explica que la marcha del 25 de mayo contra el FMI también a ellos les llamó la atención por impacto. Pero misteriosamente también dice que es un elemento que recién ahora comienzan a tener en cuenta para entender si la gente volvió a la calle. Sic.

El Cohete a la Luna

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