Una salida esperada

Por Boyanovsky Bazán – @hachebbazan

La Cancillería anunció el retiro de la Argentina del Grupo de Lima, ese espacio autoconvocado de algo más de una decena de naciones con el único fin de sacar a Nicolás Maduro del poder en Venezuela. Acaso más tarde de lo esperado, el gobierno de Alberto Fernández formalizó la salida al considerar que las acciones que ha venido impulsando el Grupo en el plano internacional, buscando aislar al Gobierno de Venezuela y a sus representantes, no han conducido a nada, según el comunicado del ministerio de Relaciones Exteriores

Más allá del término, el Grupo de Lima nunca fue un espacio formal. Nació de una reunión en agosto de 2017 en la capital peruana, entonces de 14 Estados en su mayoría latinoamericanos junto a Canadá; al amparo de las políticas de Donald Trump dirigidas contra Maduro, y aprovechando la gravitación e influencia que detentaba su virtual delegado en la OEA, su secretario General Luis Almagro.

El GL fue el signo de aquellos años, acompañando la ola de gobiernos conservadores en la región y alineados sin reparos con la política exterior del Norte. Algunos surgidos de elecciones legítimas, como el de Mauricio Macri, en la Argentina; posteriormente Sebastián Piñera en Chile; y otros de golpes institucionales como en Brasil y Paraguay.

No se puede desconocer la jugada previa de Argentina, Brasil y Paraguay para impedir el Ejercicio de la presidencia de Venezuela en el MERCOSUR, primero, y suspenderla como socio después, inhabilitando además a Bolivia como participante del debate. El GL vino funcionando como uno de los arietes del Departamento de Estado de EEUU. Sus países han sido satélite e instrumento de varias acciones contra el gobierno chavista, algunos de manera descarada como Colombia, bajo la gestión de su actual presidente, Iván Duque.

Entre estas acciones, la mayoría sin resultados salvo la implementación de durísimas sanciones económicas que sufre más el pueblo venezolano que el gobierno, cuentan el recurrente asedio del Comando Sur y la también fracasada entronización del exdiputado Juan Guaidó como auto nominado presidente encargado.

A diferencia del Mercosur, de la disuelta Unasur (también por los mismos intereses conservadores), de la Celac y otros organismos multilaterales, el Grupo de Lima persiste sólo por la oposición al chavismo que cohesiona a sus miembros. Independientemente de la suerte de Venezuela, sea necesaria o no una apertura del gobierno o un cambio en algunas políticas, la promoción de las medidas más drásticas contra Venezuela empezaron a pasar factura.

La salida de Argentina es una decisión esperada. Cómo también lo es la dura y crítica velada de naciones dominantes, hastiadas quizá por los anuncios de medidas grandilocuentes que no produjeron nada. El GL no sólo no sirvió para ayudar a la oposición al chavismo a ganar una elección, sino que bombardeó el diálogo posible con el gobierno. Hoy, sin acciones concretas, devaluado en su propósito y cada vez con menos integrantes, parece ir camino a su disolución, al menos por mera inactividad.

La vuelta de gobiernos de corte popular a la región y la reconstitución de otros organismos cuyo fundamento es la integración y el bien común más allá de la diversidad, podría terminar por sepultarla.

Tiempo Argentino


La República Argentina se retira del Grupo de Lima

Comunicado de prensa oficial de la Cancilleria

Miércoles 24 de marzo de 2021

En el día de la fecha, la República Argentina formalizó su retiro del denominado Grupo de Lima, al considerar que las acciones que ha venido impulsando el Grupo en el plano internacional, buscando aislar al Gobierno de Venezuela y a sus representantes, no han conducido a nada. Por otro lado, la participación de un sector de la oposición venezolana como un integrante más del Grupo de Lima ha llevado a que se adoptaran posiciones que nuestro Gobierno no ha podido ni puede acompañar.

Una vez más, reiteramos que la mejor manera de ayudar a los venezolanos es facilitando que haya un diálogo inclusivo que no favorezca a ningún sector en particular, pero si a lograr elecciones aceptadas por la mayoría con control internacional. Es claro que no pueden las autoridades venezolanas desconocer, sin embargo, que producir las condiciones para un diálogo que resulte productivo es primordialmente su responsabilidad. Un diálogo del que deben formar parte, pero del que no puede apartar a la oposición en su conjunto. Un diálogo que sin duda se vería enriquecido con voces provenientes de los principales actores sociales del país, como la Iglesia, el sector empresario y las organizaciones no gubernamentales, sin exclusiones.

En un contexto en el que la pandemia ha hecho estragos en la región, las sanciones y bloqueos impuestos a Venezuela y a sus autoridades, así como los intentos de desestabilización ocurridos en 2020, no han hecho más que agravar la situación de su población y, en particular, la de sus sectores más vulnerables. Es importante señalar que las sanciones han afectado el goce de los derechos humanos de la población venezolana, de acuerdo a lo que se constata en el informe de la Relatora Especial sobre las repercusiones negativas de las medidas coercitivas unilaterales en el disfrute de los derechos humanos.

Con este espíritu, la Argentina continuará sosteniendo su compromiso con la estabilidad en la región, y buscará encaminar soluciones pacíficas, democráticas y respetuosas de la soberanía y de los asuntos internos de cada Estado.

https://www.cancilleria.gob.ar/es/actualidad/noticias/la-republica-argentina-se-retira-del-grupo-de-lima