La violencia de la impunidad

Los principales fondos de inversión son los mayores accionistas de armamentos y medios

Por Mónica Peralta Ramos

Imagen: William Kentridge

El capitalismo global monopólico, maximizando ganancias y poder en todos los aspectos de la vida, ha engendrado fenómenos que no puede controlar y hoy está ante una encrucijada signada por una brutal depredación del clima y del medio ambiente, una posible guerra nuclear y un desarrollo de la inteligencia artificial de consecuencias imprevisibles para la organización social y la vida humana.

El lado oculto de este capitalismo: la existencia de una poderosa industria de guerra y espionaje emerge hoy a la luz del día. Solo un estado de guerra permanente permite maximizar sus ganancias. Esta dinámica de la guerra ha sido invisibilizada por mucho tiempo. Ahora, sin embargo, se huele en una violencia desatada por una estructura de poder global que busca reproducirse a cualquier precio. En el intento, pierde sus ropajes y asoma desnuda a la intemperie. En estas circunstancias, la impunidad de la violencia nos guía hacia ella.

Las finanzas lubrican al estado de guerra permanente. No usan munición de guerra, pero ahorcan a sus víctimas hasta quitarles el ultimo aliento. Así, el endeudamiento ilimitado no es un fin en sí mismo. Junto con las tecnologías de punta constituyen las piezas decisivas de una maquinaria bélica que, en su afán de maximizar ganancias y poder, se desparrama por los territorios, los mares, los cielos, el ciberespacio y la estratosfera.

Hoy vivimos en un mundo dominado por un capitalismo que incluye a todas las fases de su desarrollo previo: comercial, industrial y financiero, y las supera sembrando una crisis que abre las puertas a la aniquilación de la vida y del planeta. En las tinieblas que engendra este derrumbe se atisban destellos de lo viejo que muere y de lo nuevo que puja por ser parido. Sin herramientas conceptuales para analizarlos, podemos sin embargo guiarnos por la pestilencia de la impunidad para encontrar al monstruo que agoniza e incidir sobre acontecimientos que hoy parecen aplastarnos con la fuerza de un destino implacable.

Guerra, finanzas y corporaciones en Estados Unidos

El cambio climático y la posibilidad de destrucción nuclear son fenómenos negados o minimizados por el Presidente de la primera potencia mundial. Trump, sin embargo, con el aval de los dos partidos políticos, ha incrementado los presupuestos militares incluyendo miles de millones de dólares de inversiones crecientes en armamento militar y nuclear, tanto tradicional como de primera generación. En enero de este año y por primera vez desde el fin de la guerra fría, los Estados Unidos desplegaron nuevo armamento nuclear, intensificando así la carrera armamentista y aumentando la posibilidad de una guerra nuclear detonada por incidentes imprevistos y secundarios no solo relacionados con China o Rusia, sino también con otros países (democracynow.org 7 2 2020).

La revolución tecnológica de las últimas décadas fue acompañada por grandes inversiones de capital y el aumento creciente del poder de las entidades financieras sobre las corporaciones que producen para la guerra. La crisis de 2008 ha permitido la emergencia de un puñado de instituciones financieras no bancarias: fondos de inversión que manejan trillones de dólares esparcidos en artefactos financieros que aglutinan múltiples activos financieros. Hoy estos fondos ocupan una posición dominante en el complejo de industrias militares y de alta tecnología, en la producción de gas y petróleo, en los principales medios de comunicación y en prácticamente todas las grandes corporaciones existentes en el país. Así por ejemplo tres fondos de inversión: BlackRock, Vanguard y State Street en conjunto son los mas grandes accionistas en más del 90% de las corporaciones que cotizan en el S&P 500 (theconversation.com 10 5 2017).

Los 10 principales accionistas de las principales fabricas de armamentos son entidades financieras y poseen más del 75% de las acciones de estas corporaciones. Los fondos de inversión BlackRock y Vanguard ocupan el estrato superior con mayor tenencia de acciones. Las tenencias de acciones de las 18 corporaciones que producen armamento nuclear están en muy pocas manos, ocupando BlackRock y Vanguard los estratos con mayor tenencia de acciones (theanalysis.news. 20 1 2020).

Estos fondos de inversión también están entre los tres principales inversores institucionales de la mayoría de los medios de comunicación —a excepción del Washington Post y de Bloomberg— y son los tres mayores inversores institucionales de las principales corporaciones tecnológicas: Amazon, Google/Alphabet, Facebook, Microsoft y Netflix (investopedia.com 2020).

Así las finanzas, y en especial unos pocos y poderosos fondos de inversión, tienen presencia preponderante en el mundo corporativo y en los principales sectores de la economía. Esta posición explica el rol asignado a BlackRock en la gestión de los programas especiales de la Reserva Federal destinados a capear la crisis financiera iniciada en marzo de este año.

El amplio espectro de conflictos de interés abiertos con esta intervención directa de BlackRock en la gestión del salvataje financiero de las grandes corporaciones y la impunidad del ejercicio del poder desde las mas altas esferas de la administración pública, desnuda aspectos cruciales de la estructura de poder de la primera potencia mundial. La dinámica de un mundo corporativo donde las finanzas están estrechamente ligadas a los medios de comunicación, al complejo industrial militar y a las grandes corporaciones tecnológicas vinculadas a la Big Data y al espionaje global, revelan la importancia de la guerra para la maximización de ganancias de la economía norteamericana.

Política exterior: fake news y macartismo

Desde el final de la guerra fría los gobiernos han cambiado de signo político en los Estados Unidos sin que cambie una política exterior que tuvo como uno de sus ejes principales la invasión militar y las guerras interminables en varios países y regiones del mundo con grandes reservas de gas y petróleo. Estas guerras fueron acompañadas de operaciones simultáneas de “cambio de régimen” (regime change) que dieron como resultado la multiplicación de países inviables.

En dicho periodo se conformó una élite de funcionarios y profesionales, que alternaron su participación en cargos administrativos durante distintos gobiernos y cuando salieron de la administración pública rotaron hacia una participación alternada en los medios de comunicación, en las corporaciones y las finanzas, en los think tanks y centros de investigación (Janine Wedel, Shadow Elite: how the world’s new power brokers undermine democracy, governments, and the free market. Basic Books, December 1 2009).

Esta élite con funciones múltiples que reafirman los vasos comunicantes entre la guerra, las corporaciones que producen armamentos y tecnología para el espionaje, la formación de opinión publica y la política exterior, constituye un elemento central en la constitución del Estado en las Sombras que se conforma durante el periodo. La formación de esta élite, con un poder creciente en la formulación de políticas, fue acompañada por la progresiva aproximación política de la máxima dirigencia del partido demócrata al grupo mas extremo, desacreditado y militarista de los neoconservadores (neocons) que tuvieron participación activa durante las guerras del periodo (Glenn Greenwald, theintercept.com 17 7 2017). Esto homogeneizó la política exterior y generó una creciente beligerancia contra Rusia por parte de todos los gobiernos norteamericanos desde la desintegración de la Unión Soviética.

La llegada de Trump al gobierno aceleró esta asociación entre dirigentes demócratas y neoconservadores, y cristalizó en la conformación de la Alliance for Securing Democracy, un think tank liderado en forma conjunta por conocidos dirigentes de los dos sectores políticos. Con amplio apoyo financiero, la misión de este grupo fue “desarrollar estrategias contra Rusia y otros países que traten de minar la democracia norteamericana” (securingdemocracy.org). Este grupo fue funcional al intento de enjuiciamiento político de Trump en el Congreso (Russiagate) y a la posterior emergencia de dos grupos: The Lincoln Project y el Republican Voters Against Trump, que con una agresiva verborragia bélica atacan ahora a Trump y a conocidos senadores y diputados republicanos acusándolos de corrupción y connivencia con Rusia (zerohedge.com 12 7 2020). Paradójicamente se conoció hace poco que uno de los fundadores neocons de estos grupos recibió en el pasado financiación del gobierno ruso para realizar unos trabajos (zerohedge.com 15 7 2020). Por otra parte, se sabe que los Clinton han recibido financiación de empresarios rusos para su fundación, e incluso han realizado negocios muy cuestionables vinculados a la venta de uranio a Rusia (Forbes.com 13 12 2018, npr.org. 6 11 2017, nytimes.com 23 4 2015).

A las actividades macartistas de estos grupos se suma la amplia difusión en los medios liberales que se esmeran desde tiempo atrás en la propagación de fake news relacionadas a la supuesta relación entre Trump y Putin. Recientemente el New York Times lanzó la noticia de que Rusia habría sobornado a soldados talibanes para que maten a soldados americanos en Afganistán, sin que Trump hiciese algo para evitarlo y a pesar de haber sido notificado por los organismos de inteligencia (nytimes.com 26 6 2020).

La noticia fue posteriormente desmentida por los organismos de inteligencia respectivos, y el New York Times tuvo que emparchar confusamente lo anteriormente publicado (zerohedge.com 8 7 2020). Sin embargo, su fake news fue funcional para la aprobación en tiempo récord en el Congreso de una enmienda a la ley de Defensa (National Defense Authorization Act) propuesta por la neocon Liz Cheney y con apoyo de demócratas y republicanos. La enmienda introduce severos obstáculos a la repatriación de tropas presentes en Afganistán y Alemania propuesta por Trump. La razón que justifica a la enmienda es justamente la fake news filtrada por el New York Times sobre el soborno ruso a soldados talibanes para que maten a tropas norteamericanas (Glenn Greenwald theintercept.com 2 7 2020, zerhedge.com 6 7 2020). Así, detrás de esta histeria anti rusa se vislumbran poderosos intereses vinculados a la producción para la guerra que buscan prolongar las operaciones militares en el exterior.

Esta histeria contra Rusia tiene en espejo la detonada por Trump contra China, acusándola de haber ocultado la existencia del “virus chino” y de haber stockeado el material médico para perjudicar a los Estados Unidos. Ocurre que Trump, muy golpeado en su rating electoral por su mal manejo de la pandemia y de la protesta social, intensifica ahora la retórica racista y el macartismo contra China para movilizar a sus votantes en el poco tiempo que queda antes de las elecciones. Así ha anunciado represalias económicas unilaterales que van desde la aplicación de sanciones financieras y económicas a corporaciones chinas y funcionarios a la amenaza de sanciones financieras a Hong Kong que, si se adoptan efectivamente, abrirían una verdadera caja de Pandora (zerohedge.com 7, 15/ 7 2020). La retórica bélica ha sido acompañada por ejercicios militares con varios portaaviones en la región del mar del Sur de la China sobre la cual este país reclama soberanía. Esto ha aumentando la tensión militar en un punto extremadamente sensible. (zerohedge.com 4 , 14 /7 2020).

Así, tanto el macartismo de la oposición como el del propio Trump y las fake news muestran la impunidad con que los partidos políticos promueven un creciente militarismo de la política exterior sin tener en cuenta las consecuencias políticas que puede tener en un mundo armado hasta los dientes y con conflictos geopolíticos cada vez mas intensos. Esta impunidad bélica muestra los hilos de una poderosa maquinaria corporativa que produce armamento para la guerra y el espionaje, y cuyas ganancias están estrechamente vinculadas a la guerra y a la prolongación de la ocupación militar

¿Y por casa cómo andamos?

Esta semana aumentó peligrosamente el número de infectados y muertos por Covid-19 en la región del AMBA, al mismo tiempo que la saturación de las camas hospitalarias disponibles llegaba a un nivel inquietante. A pesar de ello el gobierno, presionado por la oposición, anunció una próxima flexibilización de la cuarentena. En este contexto, un Macri desafiante reapareció en la escena política. Haciendo alarde de su impunidad violó los protocolos de la cuarentena para viajar por el día al Paraguay en el avión de Horacio Cartes, ex Presidente del Paraguay. La explicación en torno a los motivos del viaje varió: desde razones de trabajo alegadas ante las autoridades del Paraguay, a compromisos por su rol en la FIFA según su entorno, hasta su fantástica explicación personal: “Repasar con Cartes una agenda de cómo hay que salir de este momento de preocupación que ha significado esta pandemia”. Para esta charla tan amena e importante llevó un maletín cargado de quién sabe qué información que no podía ser enviada por ningún otro medio ni traída por ninguna otra persona. A este pase de baile, le agregó otro igualmente significativo al apelar las medidas dispuestas en la causa seguida en su contra por presiones ilegales ejercidas a la empresa Indalo y a sus principales ejecutivos, “porque podrían generar ‘perjuicios irreparables’”. Así, Macri pretende que no se intervenga su celular pues esto violaría sus derechos y su privacidad como ex Presidente y “comprometería a la seguridad nacional”. Una vez más dejó en claro que hace lo que quiere con el Poder Judicial y las normas de la República.

Esta impunidad muestra una vez más la interdependencia nefasta entre los “poderes fácticos” y las instituciones de la República y la necesidad de una reforma judicial a fondo. Esto último es imperioso en circunstancias en que el macrismo usa la violencia en la calle para desestabilizar las políticas del gobierno y se da el lujo de preanunciar que va por más. Al decir de Laura Alonso al defender los tumultos del 9 de julio pasado: «No entienden nada… va dato: Mohamed Bouazizi, el vendedor de frutas que se prendió fuego y empezó la Primavera Árabe” (ámbito.com 10 7 2020). Aludía así a los movimientos de protestas alentados por la CIA como parte de su estrategia de “revoluciones de color” producidas en el norte de Africa y de la península arábica que derivaron en guerras civiles y “cambios de regímenes” (regime change) cuyos efectos todavía perduran. Esta propuesta de Laura Alonso es coherente con los delirios pasados y recientes de dirigentes de JxC jugando con la idea de independizar a las provincias donde la oposición ganó en las últimas elecciones. Muestra que esta oposición macrista busca el caos que otros han patentado en manuales de guerra destinados a desestabilizar países con regímenes políticos que no les agradan.

La violencia de la impunidad también apareció esta semana en una inflación del 3,7% de los precios mayoristas en junio y del 2,2% en los minoristas. En este contexto los Precios Cuidados subirán entre un 5 y un 7%. Estos aumentos ocurren en circunstancias en que hay congelamiento de los precios de los servicios, tarifas y combustibles, caída de la demanda de consumo y de la producción, aumento de la desocupación y caída de los salarios. Lo mas inquietante de esta foto es que deja trascender la imagen de un “ajuste controlado” de los ingresos que se aleja del objetivo de privilegiar a los más vulnerables. Esta imagen se refuerza frente a la ausencia de una ley que obligue a los más ricos del país a contribuir para enfrentar los costos de la pandemia y del hambre.

Los empresarios de la cadena agroindustrial se han unificado por primera vez en la historia y han presentado un plan de reactivación de la economía estrictamente basado en las exportaciones del sector, impulsadas a partir de subsidios de todo tipo (prefinanciación de exportaciones, disminución de retenciones a las exportaciones, etc.) (ámbito.com 17 7 2020). Extraña que en un país con mas del 40% de la población viviendo en la pobreza y con millones de ciudadanos sub-alimentados y desnutridos, los actores centrales en la producción de alimentos (tanto industriales como agropecuario) no hayan pensado en un plan para terminar con el hambre de sus compatriotas y en cambio se precipiten para llenarse los bolsillos con los dólares de sus exportaciones. Si los empresarios son incapaces de hacerlo, el gobierno debería tomar la iniciativa de no otorgar subsidios de ningún tipo a este sector a menos que tengan una contrapartida destinada a un Plan Para Erradicar el Hambre lo más rápidamente posible. No hacerlo implica caer en la trampa de privilegiar las exportaciones para cumplir con los compromisos de la deuda externa por encima del cumplimiento de las promesas electorales. Esto sería un regalo inesperado para los desestabilizadores de JxC. El gobierno no puede permitir que la violencia de la impunidad tenga réditos políticos.

El Cohete a la Luna

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