Las contorsiones de la desesperación

Las promesas de Macri levitan y se esfuman en la pegajosa telaraña de un futuro sin vida

Por Mónica Peralta Ramos

El sábado pasado, un Macri enfervorizado dio el puntapié inicial a su campaña electoral. Dirigiéndose a “la clase media, que son los que han puesto el hombro”, dijo: “Los escuché, tomé nota, los entendí… Ahora viene algo nuevo: crecimiento, trabajo y mejora del salario” (ámbito.com 28 9 2019). Así, de un plumazo transformó su promesa inicial de pobreza cero en un mensaje que invisibiliza a vastos sectores de la población empobrecida y los sustituye por los sectores medios que lo llevaron a la presidencia en 2015 y luego lo castigaron en las PASO. A ellos les promete diariamente alguna medida que supuestamente mejorará sus ingresos. Sin embargo, como ha ocurrido tantas veces en la intrincada vida política del Presidente, sus promesas levitan y se esfuman en la pegajosa telaraña de un futuro sin vida.

Mentir no es algo nuevo para este Presidente. Lo nuevo es la desesperación que emana de sus mensajes, gestos y contorsiones cada vez mas deshilachados de la realidad inmediata. Una desesperación que también brota de la impunidad con que usa al gobierno y a sus recursos con fines partidarios. La imagen del responsable del Sistema de Medios Públicos, saltando como un resorte oxidado y arengando a los manifestantes al grito pelado de “¡Se da vuelta! ¡Mauricio la da vuelta!” (pagina12.com 2 10 2019), sintetiza la índole autoritaria y excluyente de un gobierno convencido de que “esto lo resolvemos nosotros o no lo resuelve nadie. ¡Así avanza el país!” (ámbito 28 9 2019) Para Macri y sus funcionarios, avanzar es generalizar el caos social, económico y político. Este caos no es casual. Es el resultado de una guerra que, si bien viene de lejos, se ha agudizado en la era de Macri.

Esta guerra es una lucha despiadada por la apropiación de una tajada mayor del excedente, los ingresos y la riqueza acumulada en el país por parte de los pocos que tienen mucho y en detrimento de la mayoría de la población que tiene poco o nada. Pero también es una guerra entre los que más tienen. Esta lucha tiene por norte aumentar desmedidamente su respectiva cuota del excedente, la riqueza y los ingresos de la población. Así, la incapacidad de llegar a un acuerdo que concilie sus distintos intereses y la falta de conciliación entre estos intereses y los del conjunto de la población, caracteriza desde tiempo atrás el accionar económico y político de las fracciones empresarias mas poderosas del país. Esta guerra ha derivado en una crisis de legitimidad política endémica, expresada en tiempos de democracia por la inestabilidad de los gobiernos que han intentado reconocer los derechos de la población a una distribución mas equitativa de la riqueza.

Fuga y pobreza

Esta lucha sin cuartel se expresa en dos fenómenos intrínsecamente ligados: la fuga de capitales y la pobreza estructural. El primero pone en cuestión la integridad económica del país y la soberanía nacional. Más allá de las diversas mediciones que se puedan hacer de este fenómeno, como la de Guillermo Wierzba, ningún país puede subsistir por mucho tiempo al ritmo de este saqueo experimentado por la Argentina en las últimas décadas. El segundo fenómeno: la pobreza estructural asuela a vastos sectores de la población que no pueden ser absorbidos por el mercado de trabajo y persisten en el desempleo crónico o en trabajos cada vez más precarizados. Generaciones enteras caen así en situaciones de total exclusión. Esta situación pone en cuestión la integración social y la convivencia pacífica. Ninguna sociedad se puede reproducir excluyendo económica y socialmente a porciones cada vez mas amplias de su población. Esto conduce al callejón sin salida de un conflicto social explosivo.

Estos fenómenos son la consecuencia de décadas de acumulación del capital en condiciones de dependencia tecnológica. Esto ha engendrado una matriz productiva caracterizada por el control monopólico de un puñado de grandes empresas nacionales y extranjeras sobre sectores estratégicos de la economía. Esta matriz productiva explica que todo crecimiento industrial termine desembocando en el fenómeno de la restricción externa, al generar una demanda creciente de importaciones de tecnología incorporada en bienes intermedios y de capital que no puede ser satisfecha con las divisas procedentes de las exportaciones, mayormente agropecuarias.

Resistencia a la redistribución

Durante el periodo democrático iniciado con la caída del Terrorismo de Estado, esta matriz productiva ha permanecido inalterada: ningún gobierno intentó desactivarla. Las políticas de redistribución de ingresos desarrolladas a lo largo del periodo no pusieron fin a la fuga de capitales ni a la pobreza estructural. Al mismo tiempo, los intentos de redistribución de ingresos fueron resistidos violentamente por las fracciones más poderosas de los empresarios. La inflación, la corrida cambiaria, la fuga de capitales y el endeudamiento externo fueron las armas letales que socavaron la estabilidad política en tiempos de democracia.

El gobierno de Macri inaugura un periodo único en la historia reciente: por primera vez los sectores económicos mas poderosos del país articularon una alianza política con sectores medios de la población y llegaron al control del Estado a través del voto popular. Con la suma del poder político, este gobierno utilizo su legitimidad de origen para imponer una brutal transferencia de ingresos desde los más pobres hacia los más ricos y desde el país hacia el capital financiero internacional. Paralelamente intentó imponer al conjunto de los empresarios locales los intereses de un puñado de corporaciones (entre las cuales se encuentran las empresas del Presidente y sus amigos) vinculadas a la energía, las finanzas, la gran producción agropecuaria y el comercio exterior e interior. Poderosos intereses industriales lograron adaptarse a las circunstancias y resistir a través del control monopólico de sus precios y de la especulación financiera. El resultado ha sido inflación sin control, corridas cambiarias y un endeudamiento a un ritmo y velocidad inéditos en la historia del país. Por otra parte, la voracidad de poder del partido gobernante ha dado lugar a una ruptura de la legitimidad institucional y del estado de derecho, a niveles desconocidos en la era democrática. Hoy Macri está acorralado por una credibilidad en picada y el país se encamina hacia circunstancias cada vez más parecidas a las que conformaron la crisis del 2001.

Pérdida de reservas e hiperinflación

La crisis financiera desencadenada con la corrida cambiaria posterior a las PASO sigue su curso incontenible. Las reservas del BCRA, fugadas en cerca de un 30% en los últimos meses (bae.com 2 10 2019), no cesan de caer: en los dos primeros días de esta semana acumularon una caída de 452 millones de dólares. Desde el 27 de septiembre, el gobierno ha usado más de 1.900 millones de dólares prestados por el FMI para fortalecer las reservas, para cubrir en cambio los pagos de vencimientos de deuda (ámbito.com 3 10 2019). La salida de los depósitos en dólares: un goteo permanente, cercano a los 100 millones de dólares diarios, acumula mas de 11.000 millones desde las PASO. La intervención del BCRA y de los bancos públicos en el mercado cambiario para contener la suba del dólar no logra poner fin a la demanda alentada por la posibilidad de especulación cambiaria y la incertidumbre política. El dólar superó esta semana los $ 60 y continúa la brecha cambiaria entre el oficial y el contado con liqui (o dólar fuga) que incita a la especulación.

El lunes pasado, el presidente del BCRA se vio obligado a asegurar que existen dólares suficientes para llegar al mes de diciembre (ámbito.com 30 9 2019). Sin embargo estas declaraciones no lograron neutralizar la percepción de insolvencia del Estado argentino predominante en el mercado financiero internacional (ámbito.com 30 9 2019). Tal insolvencia ha motivado al FMI a pedirle al candidato presidencial Alberto Fernández una negociación acelerada e integral que incluya tanto la discusión de la deuda con acreedores privados como la deuda con el propio FMI (ámbito.com 3 10 2019). Así, aprovechando las urgencias financieras del momento que tan bien conoce, el FMI reclama el control sobre las discusiones de la Argentina con los acreedores privados. Frente a la índole insostenible de la deuda, el FMI busca asegurar que será el primero en cobrar y que tendrá las mejores condiciones de pago.

Por estos días el vaciamiento y desfinanciamiento del Estado y sus organismos también sale a la luz. El Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES perdió el 70% de su valor en dólares en la era de Macri (ámbito.com 3 10 2019). Según el DNU 688 emitido esta semana, este organismo —conjuntamente con todos los demás organismos del Estado— está ahora obligado a comprar deuda reperfilada para que el Estado se haga de caja y llegue a diciembre sin sobresaltos de financiamiento (bae.com 30 9 2019). Esta medida afecta a la totalidad de las empresas, entidades y fondos del Estado. Solo quedan exceptuados los bancos públicos, el Poder Judicial y el Legislativo.

Esto ocurre al mismo tiempo que se vislumbra un creciente desequilibrio monetario provocado por el creciente canje de las LELIQs a 7 días por Pases a 24 horas. Esto puede ser el síntoma de una hiperinflación en ciernes (cronista.com 19 9 2019) Temiendo que el gobierno decida canjear compulsivamente las LELIQs por bonos de largo plazo, los bancos se apresuran a canjearlas por Pases con vencimiento a las 24 horas y con tasa de interés, que, si bien son algo inferiores a las de las LELIQs, aseguran una operación muy rentable y al mismo tiempo menos riesgosa. Entre agosto y septiembre, el monto de Pases trepó de $5.000 a $224.000 millones. El gobierno ha intentado frenar este desarrollo, pero no lo ha logrado (pagina12.com 3.10 2019).

Mientras los bancos especulan con las tasas de interés más altas del mundo, la economía del país continúa sumergida en una profunda recesión. La industria opera a la mitad de la capacidad instalada mientras la inflación continúa sin pausa. El Rem/BCRA estimó esta semana una inflación en septiembre del 5,8%, en octubre 4,4% y en noviembre otro 4%. Durante la era de Macri, 16 millones de personas se hundieron bajo el nivel de la pobreza. En el último año, la pobreza que Macri pretende invisibilizar creció un 8% y llegó al 35,4% de la población en el primer semestre del 2019. Se calcula que hacia diciembre entre un 38 y un 40 % de la población será pobre. La incidencia de la pobreza en los niños es aun mayor: 52% de los menores de 14 años y 42,3% de los jóvenes entre 15 y 29 años son pobres. Asimismo, 13,1% de los niños y 7,7% de los adultos pobres son indigentes, es decir pasan hambre (bae.com 30 9 2019). Estos son los perdedores del ajuste. Otro sector abrumado por el embate del ajuste y la recesión, las tasas de interés usurarias, y la destrucción del mercado interno está constituido por mas 22.000 pymes cerradas en tiempos de Macri.

El Presidente y sus amigos

Mientras tanto, un pequeño núcleo de corporaciones, entre las que se encuentran las del Presidente y sus amigos, han hecho fabulosas ganancias. Hay además otros sectores empresarios industriales que tienen capacidad de formar precios en sus mercados, y realizan ingentes ganancias aunque el contexto general sea recesivo. Un ejemplo de esto reside en la industria alimenticia. Esta opera a la mitad de su capacidad instalada y en condiciones de severa caída del consumo interno. Sin embargo, el crecimiento del precio de los alimentos supera al de la inflación.

Estos sectores altamente concentrados tienen representación hegemónica dentro de la Unión Industrial Argentina. Tanto esta entidad como las cámaras que representan a los sectores más poderosos de la economía han sido convocadas por el Frente de Todos a integrar, junto con otros sectores de la sociedad, una mesa destinada a consensuar un Acuerdo que permita salir de la crisis actual. De ahí la necesidad de definir claramente los términos del Acuerdo y lo que cada sector tiene que conceder. Esto no es algo menor: la legitimidad de la dirigencia involucrada en la búsqueda del Acuerdo está en juego. Si esa legitimidad se pierde, se habrá contribuido a propagar el incendio que tanto Macri como el FMI pugnan por desatar en el país.

Las definiciones de Alberto Fernández en el Congreso de la CTA del jueves pasado empiezan a definir los limites que la oposición va a imponer a los sectores más poderosos. Reivindicando a las sociedades que distribuyen derechos, Fernández sostuvo que para concretarlos va “a sacar la plata de la usura que les pagan a los bancos con las LELIQs. Voy a dejar de pagarle a los usureros para que los docentes tengan un salario digno, los jubilados puedan tener sus remedios todos los meses y los trabajadores puedan tener sus paritarias, año a año” (infobae.com 3 10 2019). Implícitas en estas definiciones está la necesidad de desarticular los mecanismos del saqueo y de usura que reproducen la actual estructura de poder en la Argentina. Esto augura meses de futura confrontación, que más allá de las vicisitudes de la mesa del Acuerdo, seguramente darán lugar a una arremetida inflacionaria de resultados imprevisibles.

La deuda en la coyuntura financiera internacional

La deuda externa argentina es caracterizada hoy como uno de los factores que contribuyen a la precariedad del sistema financiero internacional. Para los analistas financieros del Bank of América, la severidad de la crisis financiera argentina, conjuntamente con la crisis de liquidez ocurrida la semana pasada en el mercado interbancario de repos de los Estados Unidos, constituyen aspectos de una crisis de liquidez financiera global que, junto con otros factores, pueden afectar seriamente el “milagro” financiero de Wall Street (zerohedge.com 29 9 2019).

Asimismo, Nouriel Roubini —prestigioso profesor de economía— señaló que la economía mundial esta al borde del precipicio amenazada por la disputa de Estados Unidos con China e Irán, la suerte del Brexit inglés y una eventual crisis financiera en la Argentina. Considera, además, que si el próximo gobierno argentino no logra un acuerdo con el FMI se podría repetir la crisis cambiaria y el default ocurridos aquí en 2001. Esto, a su vez, puede detonar la fuga de capitales de las economías emergentes altamente endeudadas como Turquía, Venezuela, Pakistán y Líbano. También podría desencadenar complicaciones en la India, Sudáfrica, China, Brasil, México y Ecuador. Roubini sostiene además que el futuro gobierno argentino tendrá considerable capacidad de maniobra en las negociaciones con el FMI debido a que este último tiene la mayor parte de su capital invertido en la deuda argentina. Si la Argentina entra en default las funciones de asistencia financiera del FMI quedarían anuladas. Sin embargo, Roubini no descarta la posibilidad de una confrontación y el desencadenamiento de una crisis financiera con serias repercusiones mundiales (Project–syndicate.org 24 9 2019).

Paradójicamente, las turbulencias de la economía y las finanzas mundiales y el enorme peso de la deuda contraída por el gobierno de Macri brindarán al nuevo gobierno argentino capacidad de maniobra para resistir las presiones del FMI y de los acreedores privados y para buscar alternativas de financiación internacional independientes de la injerencia del gobierno norteamericano y del propio FMI.

El Cohete a la Luna

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *