Las elecciones sin Lula son un fraude

Por Adriano Diogo*

El Partido de los Trabajadores prometió una política de desobediencia civil lisa y llana.

Los brasileños tienen una enorme dificultad para recuperar en la memoria algunos períodos históricos, principalmente aquellos con una gran carga de sufrimiento y persecución. La esclavitud fue el peor de todos, casi 400 años de tráfico de seres humanos, tortura y barbarie.

El genocidio de los pueblos originarios ni se menciona, pocos documentos han quedado. Fueron el blanco de una quema de archivos, principalmente los registros sobre la matanza de indígenas durante la dictadura militar, cuando la Amazonía fue ocupada por militares y empresarios. En este período algunas tribus fueron diezmadas por entero con bombas de Napalm.

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Lo ocurrido en el régimen militar con el presidente Juscelino Kubitschek se asemeja a lo que ocurre en los días actuales con Lula, víctima de una persecución implacable del régimen asesino.

El Alzheimer nacional tiene como objetivo el período de la dictadura militar, que duró 21 años y, hasta hoy, a más de 50 años del golpe de 1964, se recuperó poca información sobre ese periodo y no se ha responsabilizado seriamente a nadie por las torturas, secuestros, desapariciones y asesinatos.

Juscelino fue un presidente virtuoso, que comandó Brasil entre 1956 y 1961. Construyó Brasilia, tendió carreteras que unificaron el territorio nacional en plena democracia. Creó la industria automovilística brasileña y empezamos a vivir un período de glamour, de encanto. Era el período de la empresa aérea Panair do Brasil. Nuestro país ganó la primer Copa del Mundo de Fútbol en 1958, con Pelé y Garrincha. Brasil tuvo su primera Miss Universo, la Bossa Nova. Fue el periodo de la alegría.

En 1964 Juscelino encabezaba todas las encuestas de opinión para la próxima elección a la presidencia de la república. Pero el golpe que se produjo en junio de ese año duró 21 años, no hubo elecciones y Juscelino fue asesinado. El periódico O Estado de São Paulo publicó una nota con el título “Documentos que inculpan a Kubitschek”. La noticia afirmaba que Juscelino tenía un departamento tríplex de 1400m² en un edificio de la Avenida Vieira Souto, uno de los más elegantes de la antigua capital federal. Siguieron doce años de persecución que culminaron con su muerte en un accidente hasta hoy no esclarecido, en la ruta Presidente Dutra.

Lula gobernó el país durante ocho años, uno de los períodos más impresionantes en libertad, crecimiento económico y social, y de democracia. Fue también uno de los personajes de la historia brasileña que más contribuyó para derrotar a la dictadura militar, cuando era Presidente del Sindicato de los Metalúrgicos de São Bernardo do Campo. Encabezó una huelga que unificó a todos los sectores de la sociedad pero lo llevó a prisión. En pleno régimen militar creó el Partido de los Trabajadores (PT) y la Central Única de los Trabajadores (CUT). Dilma Rousseff fue su sucesora, destituida el 31 de agosto de 2016 por el Senado de la República, en un golpe que empezó a organizarse en 2013.

La segunda etapa del golpe terminó el miércoles 24 de enero de 2018, en Porto Alegre, a través del Tribunal Federal de Apelaciones número 4, que condenó a Lula en segunda instancia, tornándolo, de esta forma, inelegible.

Lula hizo un discurso delante de una multitud de alrededor de 100.000 personas en Porto Alegre, el 23 de enero, en la víspera del juicio. El mismo miércoles 24, después de la sentencia habló en São Paulo ante una multitud de 50 mil personas y el jueves 25 en un encuentro histórico del PT, frente a gobernadores, senadores, diputados provinciales y federales, intendentes, concejales y líderes políticos, en la sede de la Central Única de los Trabajadores. Allí reafirmó su candidatura a la presidencia, reiteró que realizará su campaña y hará caravanas por todo el país, destacó la importancia de que nadie baje la cabeza, que nadie salga triste del encuentro y comentó que viajaría esa madrugada a Etiopía, donde participaría de un encuentro mundial que debate alternativas para la erradicación del hambre. Exactamente en el instante en que escribo esta nota, leo en los diarios que le prohíben el viaje y le revocan el pasaporte para que no pueda ir.

Lula dijo también que el golpe empezaba contra él pero que seguiría en dirección al PT, buscando revocar la personería jurídica, y que luego iría por el pueblo brasileño, quitándole derechos con las reformas laboral y previsional.

Así como lo hicieron con Juscelino Kubitschek, a Lula lo acusan de haber recibido un tríplex en la ciudad balnearia de Guarujá, próxima a Santos. Un departamento de 297m² que nunca tuvo, ni usó, ni está a su nombre, pero que, según la justicia, se lo habrían donado a través de una constructora en cambio de favores y beneficios, cuando Lula todavía era Presidente de la República. Los propios jueces reconocieron que no había pruebas sino apenas indicios, y estos eran la delación del empresario constructor que a cambio de ello el mismo día de la condena obtuvo una reducción de su pena.

El Partido de los Trabajadores repudió cualquier tipo de naturalización del golpe. El PT y Lula anunciaron una verdadera desobediencia civil, desconociendo toda orientación de los medios de comunicación convencionales que dicen que Lula ya no puede ser candidato a presidente de la República. Lula enfrentó la orientación de los medios de comunicación y dijo: “Respeto a la justicia de mi país, pero la decisión de este grupo de señores fue política. No aceptemos el golpe, no naturalicemos el golpe, enfrentémoslo de forma pacífica. Seré candidato a la presidencia de la república y, de ser electo, voy a pacificar a este país”. Sigamos adelante, compañeros. Elecciones sin Lula significan golpe y fraude.

* El geólogo Adriano Diogo es Secretario de Derechos Humanos del PT. Preso político durante la dictadura, fue diputado y Secretario de Medio Ambiente de la ciudad de São Paulo.

El Cohete a la Luna

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