Las verdades de Vidal

Por Sebastian Soler

La gobernadora de Buenos Aires mintió, generando un riesgo cierto.

El domingo 27, durante una entrevista que le concedió a Luis Majul en el programa La Cornisa, la gobernadora María Eugenia Vidal explicó que ella siempre nos habló con la verdad pero el presidente Macri, al comienzo de su gestión y por nuestro propio bien, no tuvo más remedio que mentir:

“Mi posición y la del presidente en ese momento eran distintas. Yo era la gobernadora de la provincia de Buenos Aires y podía decir que la provincia estaba quebrada. El presidente estaba en este camino de que el mundo volviera a creer en nosotros y tenía que salir a pedir financiamiento… Nadie sale a pedirle dinero al otro y dice estoy fundido”.

El alarde de sinceridad de Vidal encubre una omisión, pregona un mentira y engendra un riesgo.

La omisión

Vidal calla que la provincia de Buenos Aires también salió “a pedir financiamiento” en 2016, tres meses después de que ella asumiera la gobernación y un mes antes de que la República Argentina volviera a endeudarse, por decisión de Macri, para pagarle a los fondos buitre.

El 16 de marzo de 2016, la provincia gobernada por Vidal colocó en los mercados internacionales de deuda U$S 1.250 millones en bonos denominados en dólares, regidos por las leyes del estado de Nueva York, con vencimiento final en 2024 y una tasa de interés de 9,125%. Buenos Aires fue la primera provincia que eligió contraer deuda en moneda extranjera con inversores del exterior después de los triunfos de Macri y Vidal en las elecciones de 2015. Desde entonces, doce provincias más han seguido su ejemplo.

Al igual que sucedió con los títulos de la República emitidos un mes después, los bonos de Buenos Aires no fueron ofrecidos públicamente en los Estados Unidos a los inversores en general, sino vendidos privadamente a “inversores institucionales calificados” bajo la Regla 144A de las leyes de valores de ese país. Acotar la colocación inicial a un grupo más reducido de inversores considerados sofisticados le evitó a la provincia la exigencia de registrar la emisión de los títulos con la autoridad regulatoria de los mercados de valores estadounidenses (la Securities and Exchange Commission), pero no eludir la obligación de proporcionar a los potenciales inversores toda la información relevante sobre la situación económica de la provincia y el estado de sus finanzas.

La mentira

Además de callar, Vidal miente. La provincia de Buenos Aires tenía dificultades pero no estaba “quebrada” al comienzo de su gobernación, y ella no dijo que lo estuviera en los documentos oficiales que suscribieron los funcionarios de su equipo económico para pedir prestados 1.250 millones de dólares en marzo de 2016.

Según se lee en el prospecto que la provincia distribuyó para promover la suscripción de los bonos —técnicamente un “memorandum de oferta”, por tratarse de una colocación privada—, “toda la información y las afirmaciones acerca de la Provincia” incluidas en el prospecto fueron “declaraciones públicas oficiales realizadas conforme la autoridad de la Provincia”.

Oficialmente, entonces, ésto es lo que declararon sobre las finanzas de la provincia de Buenos Aires sus autoridades en 2016 (las frases entrecomilladas son citas textuales extraídas del prospecto):

El producto bruto de la provincia de Buenos Aires creció todos los años entre 2003 y 2015 (salvo por el año 2009) a un promedio anual de más del 7%:

“El producto bruto provincial aumentó en promedio 9,9% por año durante el período 2003-2008”, y si bien en 2009 experimentó una caída de 3,3% “como resultado del impacto provocado por la recesión económica internacional” agravada por una “sequía severa”, el producto bruto provincial de nuevo “creció, en términos reales, 13,8% en 2010 y 10,1% en 2011,” y siguió creciendo 3,5% en 2013 y 3,2% en 2014 a pesar de “un contexto de profundización de la retracción económica en la región” y un “crecimiento más lento de las principales economías del mundo”, y 1,9% y 3,9% en los dos primeros trimestres de 2015, que son los últimos datos registrados en el prospecto. (Memorándum de Oferta, página 27)

La provincia de Buenos Aires generó superavit fiscal primario en 2013 y 2014 (el último año con datos completos disponibles para todo el ejercicio):

“El resultado [fiscal] primario creció de un déficit de $ 5.313 millones en 2012 a un superávit de $ 3.319 millones en 2013” y “en 2014, el superávit primario aumentó 126,6%… llegando a un superávit de $ 7.521 millones”. Si bien el prospecto incluye una estimación deficitaria para los primeros nueve meses de 2015, equivalente a sólo 2,5% del total de los gastos del mismo período, el dato no parece preocupar por demás a las nuevas autoridades provinciales, que en el prospecto avisan que proyectan empeorar dicho déficit un 63% durante el primer año de su gestión. (Memorándum de Oferta, páginas 60-65)

Tampoco se detecta el ahogo fiscal confesado por Vidal en la descripción incluida en el prospecto sobre el destino que la gobernadora promete darle a los fondos recaudados, gracias a la venta de los bonos: “… fondear proyectos de inversión pública en materia social, infraestructura y otros rubros, actualmente en curso o que se proyectan realizar durante 2016, así como mejorar el perfil de los vencimientos de la deuda de la Provincia y pagar servicios de deuda”. (Memorándum de Oferta, página 22)

El riesgo

Como alertó la ex ministra de economía de la provincia Silvina Batakis en su cuenta de Twitter (@sbatakis), no puede descartarse el riesgo de que la imprudente declaración para consumo interno de Vidal exponga a la Argentina o a la provincia a reclamos de inversores afectados por una caída abrupta y severa del precio de sus bonos o, en el peor de los casos, un eventual default.

Bajo las leyes de valores de los Estados Unidos, aún los emisores soberanos y sub-soberanos de títulos de deuda vendidos en colocaciones privadas deben proporcionar toda la información que sería considerada relevante por un inversor para decidir si le conviene adquirir los títulos. Por ejemplo, la sección 12 del Securities Act de 1933 obliga al emisor a indemnizar a quien le compró un título valor si el prospecto incluyó una falsedad sobre un hecho significativo u omitió revelar un hecho significativo sin el cual el resto de la información resultaba engañosa.

Afortunadamente para Vidal, si el día de mañana este riesgo teórico diera lugar a una demanda concreta, la congruencia entre la realidad y su descripción en el prospecto de los bonos le ofrecerían una salida incómoda pero una defensa eficaz: decir la verdad, y admitir que en 2016 la documentación oficial de la provincia no mintió, pero en 2018 ella sí.

El Cohete a la Luna

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