¿Lemas, chascarrillos, refranes, proverbios que más veces te hayas escuchado divulgar?

ZONA LITERARIA | EL TEXTO DE LA SEMANA

COMPILADO: 31 escritores argentinos responden la pregunta 5 del ‘En cuestión: un cuestionario’ de Rolando Revagliatti.

Entre diciembre de 2018 y diciembre de 2020, treinta y un escritores argentinos fueron respondiendo las treinta y cinco preguntas que conforman el ‘En cuestión: un cuestionario’ de Rolando Revagliatti. Estas entrevistas-cuestionarios fueron difundiéndose en la Zona Literaria de El Ortiba. Con el formato de Compilados cada una de las preguntas y respuestas se publican periódicamente en el orden establecido por el entrevistador.


5: ¿LEMAS, CHASCARRILLOS, REFRANES, PROVERBIOS QUE MÁS VECES TE HAYAS ESCUCHADO DIVULGAR?


RODOLFO A. ÁLVAREZ: «Niente diente paladar caliente»

FERNANDO DELGADO: La «cura tutti» era una aspirina. Sí, claro, mis hijos me lo refrescaban siempre, cuando ellos manifestaban algún dolor, molestia o cansancio, yo les recomendaba: por qué no se toman una…, y ellos me decían sí pá, «la cura tutti» para vos sirve para todo. Y se reían.
Otra expresión que estaba muy presente en mis hijos era cuando les decía: «reaccioná, reaccioná, por favor». Ya de adolescentes-adultos me miraban como recordándolo, «reaccioná, reaccioná ¿te acordás, viejo?»
Y algo más actual es con Lucila, hija de mi pareja. Una señorita que habla tanto, pero tanto que ya institucionalicé una frase y suelo proferirla por las mañanas: «Por favor, habla hasta lavándose los dientes».

JOSÉ MUCHNIK: Proverbios que mi madre decía en ruso. «Medí siete veces y cortá sólo una vez», «Siglo vivís, siglo aprendés», «Cántale a tu pueblo y serás universal» (León Tolstói).
También me gustan los proverbios chinos: «Ten confianza, pero controla»; «La experiencia es como un farol colgado en la espalda, ilumina sólo el camino recorrido».
Algunos proverbios del mayo francés (1968): «Bajo los adoquines la playa»; «Si no nos dejan soñar, no los dejaremos dormir».

BIBI ALBERT: «Y esto… también pasará.» «Que nada nunca te desvíe de tu objetivo.» «Let it be.» «Pasé más de la mitad de mi vida preocupándome por cosas que jamás iban a ocurrir.» (Winston Churchill)

CLAUDIA SCHVARTZ: Una frase del Viejo Bribón que me gusta repetir: «Adelante con los faroles.»
Creo que no tengo otra. O están tan incorporadas que no las registro. También, «Tengamos la fiesta en calma», que da cuenta un poco, del tenor violento que conozco.

JORGE CASTAÑEDA: En uno de mis cuadernos los anoto y tengo cientos. Además, los utilizo en mis textos, pero con cierta mesura: «No vaya a ser que por gorda no camine y por flaca se nos caiga».

JORGE LUIS LÓPEZ AGUILAR: «De cobardes no hay historia». Y otros, que decía mi vieja ante circunstancias muy distintas: «Así sabe ser» y «Lo rico es poco». Y de Alberto Luis Ponzo: «No tiene que temblar la mano para tachar».

LUISA PELUFFO: Ni idea; si tengo alguna muletilla (debo tener seguramente) no soy consciente.

RITA KRATSMAN: No uso generalmente refranes ni proverbios; me parecen lugares comunes incorporados en un diálogo para no desarrollar un argumento. La interlocución, por el contrario, bien se puede enriquecer no sólo por los temas en común sino por el uso tan rico del lenguaje o bien del ingenio mismo. Lo cual se aplica incluso al intercambio con personas que hablan otra lengua en el caso de presentarse esa coyuntura. De cualquier manera y a pesar de mi prejuicio con respecto a ellos, caigo en el uso de algunos, como ser «una de cal y otra de arena», aunque siempre me pregunté por cuál sería la mala y cuál la buena, hasta que llegué a la conclusión de que ambas son imprescindibles a pesar de las diferencias, o tal vez me atraiga precisamente por esa duda que presenta. Para el caso no puedo dejar de citar como ejemplo, una frase de Don Quijote dirigiéndose a Sancho Panza: «Paréceme, Sancho, que no hay refrán que no sea verdadero, porque todas son sentencias sacadas de la mesma experiencia, madre de las ciencias todas.»

LAURA CALVO: Que hay que seguir tirando el carro y que de a dos es más fácil.

ROGELIO RAMOS SIGNES: Por lo general me agrada deconstruir los refranes y clichés de la lengua cotidiana, quitarles su componente metafórico a ciertas frases hasta dejar las palabras desnudas, a expensas del absurdo que genera la lógica en estado puro. De hecho, mi libro de microrrelatos «Todo dicho que camina» es exactamente eso: situaciones lógicas y absurdas que cambian el sentido de frases hechas.
Ahora bien, en la charla cotidiana uno de mis clichés más usados es: «De algo hay que morir», cuando una conversación entre amigos se convierte en un insoportable compendio de enfermedades. Es mi manera de cortar por lo sano. ¡Detesto hablar de esas cosas! También suelo usar, por oposición a mi edad, cuando ya sé que nunca haré tal o cual cosa: «Ya sabemos que tengo la vida por delante». La mayoría lo toma como una frase de esperanza y buena onda. Muy pocos se animan a retrucar con alguna humorada afín. Pero siempre hay alguno que lo hace. ¡Esos son mis amigos más queridos!

LUIS BENÍTEZ: «El buey solo bien se lame», ese es mi favorito.

LILIANA AGUILAR: Los aprendíamos en la escuela primaria; lo aplicábamos en la secundaria; los olvidábamos en la juventud y con el primer hijo o hija, volvían a nuestra memoria de un modo sorprendente. Después de los sesenta nos damos cuenta de que todo nuestro sistema ético y de creencias se soportan en aquellos primeros postulados.
«No hagas a tu prójimo lo que no quieres que te hagan a ti», por ejemplo: ¿te imaginás un mundo en donde cada uno de nosotros siguiera este lema a rajatabla? Y sigo. «No hay mal que por bien no venga»; «Más vale malo conocido que bueno por conocer»; «La peor batalla es aquella que no se pelea»; «Haz el bien y no mires a quien» … y muchísimos más. Lo curioso es ver cómo se contradicen unos con otros, aunque todos aciertan en el momento justo.

GUILLERMO FERNANDEZ: «Ladran Sancho, señal que cabalgamos.» Para mí es el más significativo. La vida es acción constante. La única forma que poseemos para hacernos «ver» es desplazarnos en el ejercicio, en la práctica. La escritura es un deslizamiento del sonido sobre renglones. Siempre que se escribe se convoca a alguien.

MÓNICA ANGELINO: «También se enoja el chancho y se come», «La envidia es peor que el hambre», «Ni la tierra guarda secretos».

DAVID ANTONIO SORBILLE: Suelo reiterar dos: «El que no tiene cabeza para prever, debe tener espaldas para aguantar» (Juan Domingo Perón) y «La resignación requiere carácter» (Goethe).

CARLOS NORBERTO CARBONE: Mi madre recitaba de «La vuelta de Martin Fierro», de nuestro José Hernández, eso de que «Los hermanos sean unidos/ porque esa es la ley primera;/ tengan unión verdadera/ en cualquier tiempo que sea,/ porque si entre ellos pelean/ los devoran los de ajuera.»: me agrada repetirlo; y un refrán no carente de optimismo: «No hay mal que dure cien años».

LEONOR MAUVECIN: Lo que siempre repito, o repite mi esposo, quien memoriza ajustadamente algunos versos que recitaba su suegro:
«Nunca hieras, el hombre cuando hiere, tortuoso intento de matar delata.» (de «Melpómene», de Arturo Capdevila)

«Lágrima blanca honor del ser humano/ que se desborda de nuestra alma llena»
«La sangre roja mana del presente/ Y es sólo corporal; la sangre blanca/
De allá del fondo de la vida arranca,/ Y el fondo de la vida es inmortal.» (de «El temulento», de Joaquín Castellanos)

RUBÉN SACCHI: «Más vale cámara en mano, que cien volando» (de cuando estudiaba cine).

HORACIO PÉREZ DEL CERRO: «Al que nace barrigón es al ñudo que lo fajen», «El que nace para pito nunca llega a corneta», «Tantas veces va el cántaro a la fuente que al fin se rompe», «Más vale pájaro en mano que mil volando»; el que ya te referí anteriormente, «No por mucho madrugar se amanece más temprano», y su casi contrapuesto «Al que madruga dios lo ayuda»; «Dios dice: ayúdate que te ayudaré», «Vísteme despacio que tengo que salir apurado», «Una imagen vale más que mil palabras», «Mil hombres juntos es igual a la milésima parte de un hombre», «El perro es el mejor amigo del hombre», «En boca del mentiroso lo cierto se hace dudoso»; uno muy terrible: «La letra con sangre entra»; «Serás lo que debas ser o no serás nada», «Todo depende del color del cristal con que se mire»… Muchos de ellos me los enseñó mi abuela materna.

MARÍA AMELIA DÍAZ: «Al mal tiempo, buena cara», «No hay mal que cien años dure», «El que se fue a Sevilla, perdió su silla», «No hagas a otros aquello que no te gustaría que te hicieran a ti, ni te hagas a ti lo que no le harías a los demás» (Confucio). «Dejar el mundo mejor de como lo encontramos» (Robert Baden Powell). «Siempre que llovió, paró».

CRISTINA MENDIRY: «Si peleas con monstruos demasiado tiempo, corres el riesgo de convertirte en uno de ellos.»

SANTIAGO SYLVESTER: No soy muy de refranes, tal vez porque siempre me han parecido un poco sabiduría de viejos, aun siendo un lector asiduo de Don Quijote: un libro pródigo en refranes. En cuanto a armar frases, es consecuencia de la relación con las palabras. El otro día me salió una frase en una carta, que te la hago llegar: «Había un tiempo en que para escribir poesía había que saber escribir poesía».

ROBERTO D. MALATESTA: No me gustan los lugares comunes de la lengua, rehúyo al refranero popular, me aburren los que viven citando frases de uso colectivo. Aunque por allí…: «La poesía sopla donde quiere».

GLORIA ARCUSCHIN: «Quién ama la col, ama las hojitas de alrededor», «Si las cosas se hacen bien, salen bien», «El que llega tarde, llega más tarde», «No hay peor sordo que el que no quiere oír».

RAFAEL FELIPE OTERIÑO: Me encantan los refranes por esa cualidad que los hace surgir de los labios en el momento preciso en que la ocasión lo requiere. «No hay mal que por bien no venga» (la aceptación de lo irremediable); «En casa de herrero, cuchillo de palo» (la condición insustituible de la experiencia); «No por mucho madrugar se amanece más temprano» (el valor del azar y lo imponderable); «Al mal tiempo buena cara» (la voluntad como conducta); «A caballo regalado no se le miran los dientes» (la gratitud); «Cada loco con su tema…» (vivir y dejar vivir); «Cuando el río suena, piedras lleva» (el valor de lo secreto); «Donde hubo fuego cenizas quedan» (el tesoro de lo vivido); «Genio y figura hasta la sepultura» (la huella de la estirpe); «Lo cortés no quita lo valiente» (la sociabilidad ); «Ojos que no ven corazón que no siente» (la lección de que no todo puede ser dicho ni es bueno oírlo todo). Y podría seguir.

ALEJANDRO MÉNDEZ CASARIEGO: Nada. Quien me conoce sabe que rechazo todo tipo de frases. Por lo general, las frases encierran un aspecto de la cosa, y nunca la cosa entera, y son, por lo tanto y casi siempre, parcialmente falsas e ineficaces. Si debiera elegir una, sería aquel «Sólo sé que no se nada» que se le atribuye a Sócrates.

LILIANA DÍAZ MINDURRY: «La poesía no se vende porque la poesía no se vende.» Pero no me gustan los refranes: se me suele escapar ése y cuando me doy cuenta me arrepiento por la vulgaridad.

CARMEN IRIONDO: No soy muy amiga de repetir «enseñanzas o sentencias». No me gustan las certezas porque hay detrás una aseveración de verdad única que siempre me espantó. El lema, sin embargo, me resuena más amplio y abierto, implica una decisión, encubre un deseo: «mi lema en la vida es…».
El chascarrillo sería como una «boutade» popular. Momentos de humor espontáneo que, si suceden, me agradan. De hecho, yo soy contadora de historias por las que, en general, cosecho risas y alegría. En algún momento de mi vida, fui alguien que trasformaba reuniones depresivas en fiestas. Ya no más.
Los proverbios me suenan a religión, con un sesgo oriental. Cuando se dice «proverbio chino», parece menos estricto que uno católico.
De refranes sí estoy hasta la coronilla, son como las propagandas que se pegan para siempre, «El que quiere celeste… que le cueste», «Al que madruga, Dios lo ayuda», «Todo va mejor con Coca Cola». Tengo muchos en la memoria, pero jamás ando divulgando estas frases hechas. Creo, además, que son parte de un pasado en donde se charlaba en la mesa diaria, y de vez en cuando alguien desprogramado acudía a una sentencia mansa.

LUCAS MARGARIT: Es raro, pero ninguno.

CARLOS DARIEL: Me atraen mucho los proverbios y muy frecuentemente los he invocado, ya sea en alguna conversación, en algún intercambio epistolar o en mis momentos de recogimiento o solaz interior.

Octubre 2021