Los Montes de la Loca

ZONA LITERARIA | EL TEXTO DE LA SEMANA

Por Marisa Wagner

[Marisa Wagner fue estudiante, militante, madre, amante, loca, poeta y docente. Escribió una autobiografía en versos desgarradores que describen su paso por el manicomio donde vivió muchos años. “Más para protegerme del desamparo y de la pobreza que de la locura”, decía. Esos versos, le abrieron las puertas a “este lado de la realidad”: ganó un concurso literario, editó su libro con gran éxito, y fue llevado al teatro en dos oportunidades. Era docente de la Escuela de Psicología Social de Alfredo Moffat, miembro del Frente de Artistas Externados del Hospital Borda y participaba del grupo Bipolar Latinoamerican, que brinda apoyo a las personas afectadas por el Síndrome Afectivo Bipolar, enfermedad que ella padecía. Falleció el 16 de agosto de 2012]

 

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Selección de Los montes de la loca

 

SILBANDO BAJITO ANDO

Silbando bajito ando.
Me construyo un girasol
-es decir me lo dibujo-
Y lo pego en la pared desnuda y grisácea del hospicio.
Después le pongo yerba al mate
y me voy a pasear por mis recuerdos.
Había una mamá, allá en mi infancia,
que trenzaba mi rubia cabellera,
que me ponía moños primorosos
y vestiditos con puntillas.
-Mamá no vino a verme nunca
ahora que estoy en el hospicio-
¡Cómo me gustaría que me trenzara el pelo!
Estoy aburrida de ser grande y estar sola.
A veces, hasta me aburro de estar loca
Y juego a la lucidez, por algún rato.
Mientras me cebo otro amargo
que aseguro -ayuda- a soportar la realidad,
los abandonos,
los etcéteras.
Me construyo otro girasol
-es decir me lo dibujo-
y lo pego en las paredes del hospicio.
(Ya casi tengo un girasolar completo)

31 de agosto de 1997

 

LITIO

Se habla de la bipolaridad de mi locura.
De la necesidad del litio de por vida.
Hace diez años:
Litio en desayuno.
Litio en el almuerzo.
Litio en cena.
Y cada tres meses una litemia.
(Valor de litio en sangre)
Una ecuación psiquiátricamente perfecta.
Sin embargo, yo siento
que mi locura
tiene mucho más que dos polos.
Muchos más matices.
Muchos recovecos.
¿Será , tal vez, multipolar y multifácetica?
Me pregunto si puede el litio con todo esto.
¿No estarán podridas mis neuronas de tanto
Ceglutión en cuotas?
Maníaca. Depresiva. Psicótica.
Caractericemos.
Encuadremos.
Traguemos la pastilla.
Que pobre mi locura bipolar
que se queda quietita con el litio.
Que retrocede asustadiza.
Y yo vuelvo a esta lucidez de morondanga.
Prolijita, Mustia. Gris.
Casi calladita.
Es que si río demasiado tiemblo.
(Me estoy euforizando, temo)
Si lloro, también tiemblo.
(Me estaré deprimiendo, pienso).

 

JUEGO DE ESPEJOS

Cuando se toca fondo
y se mastica el polvo,
te das cuenta, aprendés,
que aún no lo has perdido todo,
que hay más para perder,
que en el fondo, en realidad, no tiene fondo,
que aún se puede descender
y descender.
Se piensa que ya no se puede estar más solo
Y sin embargo, sí se puede…
hay más soledad, te lo aseguro.
Pero un día…
Un día cualquiera, se te da por mirarte en el espejo
(no abundan los espejos en el manicomio ,
por razones obvias, se me ha dicho).
No importa, el espejo del que hablo, está en otro lado, adentro.
Y te das cuenta, por ejemplo,
que tenés dos piernas,
te las mirás, las sometés a prueba,
y te vas a dar una vuelta por el parque del hospicio.
Y te cruzas entonces, con otro espejo que deambula,
más valioso y fidedigno…
¡Y acaece la revelación!
¡Qué voy a estar sola… si somos
mil setenta locos acá dentro!
Y cuando nos juntamos los espejos
Uno le dá coraje a otro y resistimos.
La subestimación.
La discriminación.
Los abandonos.
Pero, bueno, estas ya no son cosas de locos.

 

EN DEFENSA DE LA IDENTIDAD Y DE LA BELLEZA (MECANISMOS)

A mí me gustan los caballos blancos,
Los girasoles.
Los cigarrillos rubios y los negros.
El café muy fuerte.
El mate amargo.
También me gustan los pepinos
-como los prepara Nomi-
los langostinos, las rabas, los locos, los erizos…
-en fin, todos los mariscos-
Las canciones de Serrat,
José Larralde,
Spinetta, Manal, Charly Garcia,
Violeta Parra.
El tango, Piazzola. El Polaco y La Tana.
Algunos versos de Neruda.
Todo Vallejo.
Los libros de Cortázar.
Los hombres con el rostro aindiado y otros hombres.
El mar.
Los Redonditos de Ricota.
El teatro contemporáneo y algo del teatro clásico.
La voz de Janis Joplin.
Los cuadros de Dalí.
Las mujeres de Modiglianni.
El Guernica de Picasso.
El Jardín de las Delicias, de H. Bosch.
Boca Juniors.
El asado y las ensaladas.
La provoletta a la parrilla.
El piano de Villegas.
Los cuadros de Mauricio Stem.
La cerveza bién helada.
El color amarillo.
El humor de Eduardo Arce.
Leer Artaud de vez en cuando,
Y también a García Márquez.
Las caricias.
El dulce de leche.
Levantarme en medio de la noche
E irme a pasear por Buenos Aires.
Los hombres y las mujeres que luchan
Por un mundo más habitable.
Los pies chiquitos de Malena.
Algún cuento de Borges.
Dos poemas de Benedetti y cuatro de Gelman.
Los besos de Malena.
La poesía de Sergio Darlin.
Las canciones de la nueva trova.
Dibujar.
Hacer el amor cada cuatro días.
Escribir boludeces…
Pero en realidad, ahora que lo pienso,
yo me fabrico estas listas
porque aquí en el hospicio
me son muy necesarias.
Así uno no se olvida
De quien es, al menos…
Y de paso se acuerda que existen cosas lindas.

 

CONSEJOS PARA VISITANTES

Si Ud. hace caso omiso
De nuestra sonrisa desdentada,
De las contracturas,
De las babas,
Encontrará, le juro, un ser humano.
Si mira más profundo todavía,
Verá una historia interrumpida,
Que hasta por ahí, es parecida…
Si no puede avanzar,
si acaso le dan náuseas o mareos…
no se vaya…
antes, por lo menos,
deje los cigarrillos.

 

SIN EUFEMISMOS

A esto
Me gusta llamarlo
-sencillamente-
hospicio o manicomio.
Siempre rechacé los eufemismos.
Es como que viene mejor
llamar las cosas por su nombre
al pan, pan
y al vino, vino.
Y a las pastillas
chaleco químico.
Y aquello tan viejo y tan cierto,
que uno está loco
pero no come vidrio.
Tal vez tenga el mundo
una visión,
un tanto escatológica,
un tanto descarnada,
un tanto, tal vez, parcializada ,
pero bueno…
por algo estoy en el hospicio

 

HACE DIEZ AÑOS QUE ESTÁ AHÍ, AGAZAPADA

Hace diez años que está ahí, agazapada…
que todo lo que construyo
lo destroza.
Mi locura es pertinaz y rencorosa.
Juega conmigo a la escondida
y cuando me ve
un poco distraida
grita victoriosa ¡piedra libre!
Y todo se hace trizas…
el mundo estalla…
los amores se espantan…
Y solo queda el manicomio,
es decir,
me quedo sola en el manicomio.

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