Macri y los dueños de la tierra

Por Sergio Wischñevsky *

En la Sociedad Rural el presidente Mauricio Macri ayer jugó otra vez de local. Porque su familia materna es parte del establishment, porque su ministro de Agricultura -además de evasor y off shore– es ex presidente de la SRA y porque en tiempos de crisis privilegia a los grandes terratenientes y productores concentrados con beneficios impositivos, mientras los pequeños y medianos productores atraviesan una crisis que crece. La hisotria de la SRA, que es la historia de la clase dominante argentina, desde Roca a Macri.

Foto: Presidencia

En la primera exposición Rural en la que Mauricio Macri le tocó participar como Presidente de la Nación, en julio de 2016, se preocupó por dejar bien claro que él era uno de ellos: “Muchas gracias por este recibimiento tan caluroso, tan cariñoso, este desborde de energía positiva”; claro que estaba marcando el contraste con doce años de ausencias presidenciales en la tribuna agraria. Doce años de kirchnerismo, años de un gobierno hostil a lo que ellos llaman “el campo”, que no incluía a los peones rurales, un eufemismo para decir patronales agropecuarias.

Por si no quedaba claro, el Presidente cito en su definición del campo a Alfredo de Angeli, el máximo símbolo de la revuelta patronal del 2008 contra las retenciones a las exportaciones agropecuarias: “El campo es la familia, son los abuelos, son los hijos”. Y como remate, mentó con nostalgia a su abuelo materno, Jorge Blanco Villegas, al que ponderó como un humilde productor rural. El mensaje era pristino: soy uno de ustedes, soy el emergente del bloque social y político que nació en las jornadas de lucha del 2008 contra el populismo.

Tal vez por eso, en el marco de un ajuste brutal e impiadoso, cuando se repite hasta el cansancio que las cuentas no cierran, que “gastamos más de lo que recaudamos”, el gobierno sigue firme en su intención de seguir bajando mes a mes las retenciones a la soja, aún contradiciendo una sugerencia en contrario del propio FMI. “Las retenciones no son un impuesto inteligente”, definió Macri ayer en su nueva visita a La Rural, como si los impuestos pensaran en lugar de impactar regresivamente (como el IVA) o pregresivamente (como las retenciones) según el nivel económico.

El gobierno de Macri es el gobierno de los dueños de la tierra. Decidió poner al frente del ministerio de Agricultura y Ganadería al presidente de la Sociedad Rural, Luis Miguel Etchevehere, quien acompañó ayer en su visita “exprés” al presidente junto al actual titular de la SRA, Daniel Pelegrina. Pero sobre todo es un gobierno de los dueños de la tierra porque Mauricio Macri Blanco Villegas ha puesto esos intereses por encima de todos los demás.

Ese discurso en julio de 2016 no fue una fecha cualquiera, se estaban cumpliendo 150 años de la fundación de la Sociedad Rural Argentina. Fue en 1866, los 50 años de la Independencia, exactamente un 10 de julio durante la presidencia de Bartolomé Mitre, cuando notables hacendados como Eduardo Olivera y Jose Toribio Martinez de Hoz, quien fue el primer presidente de la entidad, y muchos otros decidieron organizarse para defender sus intereses y presionar al poder político.

La primera Exposición Rural se hizo el 11 de abril de 1875, y pronto se convirtió en la muestra agropecuaria más tradicional de Argentina, de la región, y una de las más importantes del mundo. Pero además se convirtió en tribuna sectorial. Lugar a donde los Presidentes debían ir, sede anual de un poder constitutivo del capitalismo argentino.

Financistas de la masacre

Fue justamente la Sociedad Rural la que financió la expedición de Julio A. Roca contra los pueblos que habitaban la Patagonia, a la que le pusieron el nombre de fantasía: Campaña del Desierto. Las ventajas fueron impresionantes y no registran muchos antecedentes a nivel mundial. Un selecto grupo de 538 propietarios obtuvieron 18.668.000 hectáreas. Siendo los principales beneficiados varios miembros de la Sociedad Rural, entre ellos las familias: Anchorena, Álzaga, Alvear, Azcuénaga, Lynch, Miguens, Obarrio, Otamendi. El presidente de ese momento de la SRA, José Martínez de Hoz, recibió 2,5 millones de hectáreas. Los Anchorena y los Amadeo recibieron 300 mil y 500 mil hectáreas respectivamente. Muchas de estas tierras se subastaron en el negocio de los Bullrich, que hoy es el Shoping Patio Bulrich.

La primera vez que un gobierno fue fuertemente repudiado por los severos terratenientes en la Rural fue el 31 de agosto de 1930, durante la tradicional Exposición en Palermo. El ministro de Agricultura del Presidente Hipólito Yrigoyen, Juan B. Fleitas, fue abucheado e insultado, se vio obligado a retirarse. El diario La Nación publicó una editorial en la que decía abiertamente que ese acto “se interpreta como un preanuncio de la revolución” contra Yrigoyen. El Golpe de Estado en Argentina de 1930 sucedió apenas 6 días después.

Otra joyita discursiva de los ruralistas y su espíritu de clase alumbró el 8 de octubre de 1944, cuando el gobierno de facto, de Edelmiro Farrell, por iniciativa de los sindicatos y del Secretario de Trabajo, Juan Domingo Perón, sancionó el Estatuto del Peón Rural, que por primera vez le otorgó derechos a los trabajadores del campo. Los paisanos propietarios se hicieron oír en los diarios: “el germen del desorden social” y que las relaciones laborales en “el campo” no debían regirse por el derecho laboral, sino por normas similares a las que tiene “un padre con sus hijos”. En esa misma línea de mentalidad en diciembre de 1945 la Sociedad Rural Argentina, junto a otras organizaciones patronales declaró el primer lockout general para oponerse a la sanción del aguinaldo o sueldo anual complementario.

Por eso es que participaron, en forma entusiasta y militante, en el golpe de Estado que en 1955 derribó al peronismo del poder. No muy convencidos de las bondades de la democracia cuando amenaza sus superganancias, no se sintió muy a gusto con el regreso del peronismo en 1973 y solo dos años después, la SRA y otras organizaciones rurales patronales, frente a la difícil situación política y económica por la que atravesaba el país, decretaron un durísimo paro agrario nacional contra el gobierno de María Estela Martínez de Perón durante once días. El paro produjo una reducción considerable del área sembrada y desabastecimiento de varios productos en las góndolas.​ Dos meses antes, formaron parte como miembros fundadores de la Asamblea Permanente de Entidades Gremiales Empresarias, que en febrero de 1976 declaró un lockout general que ha sido considerado como uno de los antecedentes directos del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976.

Al cumplirse un año exacto del golpe, en todos los diarios nacionales apareció una solicitada de la SRA encolumnándose con el gobierno militar: “La Sociedad Rural Argentina reitera frente a los productores y la ciudadanía en general su apoyo a toda acción que signifique completar el proceso iniciado el 24 de Marzo de 1976, para poder lograr así los fines propuestos, que en definitiva son los grandes objetivos nacionales”.

El momento más bochornoso dentro del predio fue en 1988, cuando el entonces presidente Raúl Alfonsín fue abucheado estruendosamente, el año anterior había impuesto retenciones a las exportaciones agropecuarias y el presidente de la SRA, Guillermo Alchouron, acusó a la Casa Rosada de “confiscar el ingreso de la producción agropecuaria para cubrir el déficit de la ineficiencia estatal”. En una actitud de una gran entereza les contestó jugando de visitante y sin esconderse: “No creo que sean productores agropecuarios los que tienen este comportamiento” y luego, envalentonado agregó “Son los que muertos de miedo se han quedado en silencio cuando han venido a hablar acá en representación de la dictadura”.

Sin duda el momento más tenso entre la Sociedad Rural y un gobierno fue en 2008 durante el conflicto encabezado por la Mesa de Enlace que unificó a las cuatro organizaciones rurales. Fue un verdadero parte aguas histórico. Generó el nacimiento del kirchnerismo como fuerza política definida, en el transcurso de esos dos meses se cortaron rutas, se creó desabastecimiento, se pidió el juicio político de la Presidenta, se multiplicaron cacerolazos y movilizaciones opositoras. Una consecuencia inesperada para un gobierno que acababa de asumir fue que abandonaron al oficialismo: ministros, diputados, senadores, gobernadores, intendentes, y el vicepresidente. La derecha argentina más tradicional descubrió que podía tener apoyo social y hasta soñó con que asumiera la presidencia Julio Cobos, para generar un fin del kirchnerismo por una vía constitucional.

El gobierno de Cambiemos es hijo directo de aquellas jornadas, si en la desesperación por conseguir dólares recurriera al expediente de aumentar las retenciones, sabe perfectamente que estaría renunciando a su principal base de apoyo. En la Argentina de Macri todo es ajustable, pero el campo no se toca.

* Historiador, periodista y docente de la UBA. Columnista en Radio del Plata en el programa Siempre es hoy. en Radio Nacional en el programa Gente de a Pie y en La Liga de la Ciencia.

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