Mauricio Macri, desencajado, solo gritó

El Presidente en el Congreso

Por Martín Granovsky

En el país de la señora Teresa el Presidente pidió “no aflojar”.

La señora Teresa es la que retrató Bernardino Avila de Página/12 mientras recogía las berenjenas con la policía detrás.

En el país donde Peugeot suspendió a los mil trabajadores que fabrican el 308, Mauricio Macri llamó a “no tirar la toalla”.

En el país que le quiebra la voluntad a una chiquita de 11 años y, bajo tormento, le niega el aborto legal, el Presidente informó que las provincias “volvieron a cargar los trenes”.

En la apertura de sesiones de 2018 Macri dijo que “lo peor ya pasó”. Había apuestas sobre si repetiría la frase. Y la citó. Pero explicó que las cosas no resultaron maravillosas porque, “cuando empezábamos a salir”, se produjo la salida de capitales de los mercados emergentes, “la peor sequía en los últimos 50 años” y la causa de los cuadernos.

En 2018 el Presidente pronosticó que la inflación sería menor que el 25 por ciento de 2017. Terminó en el 47 por ciento. Casi el doble.

El mensaje de Macri, un mensaje de campaña, podría ser traducido de este modo: “Estamos mal pero somos una maravilla. Los cimientos son sanos. Ya que se sacrificaron, estírense y denme un crédito de cuatro años más”.

Fiel a sus dos principales consejeros, Nicolás Dujovne y Jaime Durán Barba, Macri se aferró al cuco que debería darle la victoria: Venezuela. El Gobierno quiere instalar que con CFK la Argentina iba camino de serlo y que, si llegase a ganar un frente encabezado por el peronismo, la Argentina terminará por ser Venezuela. Más allá de la opinión que cada uno tenga de Nicolás Maduro, no existe ningún elemento que permita comparar un país y otro. Macri usa la palabra “Venezuela” como construcción macartista. No por el zurdo Paul sino por Joseph McCarthy, el famoso senador que en los años ’50 se dedicó al invento de fantasmas y acusó de comunista incluso a Charles Chaplin.

Dante, el obrero de la construcción que lo interpeló esta semana, le dijo al Presidente: “¡Hagan algo!”.

En la asamblea legislativa, desencajado, Macri solo gritó.

martin.granovsky@pagina12.com.ar

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