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Se conoce como Masacre de Margarita Belén a la
tortura y fusilamiento de 22 presos políticos, en su mayoría militantes de la
Juventud Peronista, ultimados en un operativo conjunto del Ejército Argentino y
la Policía del Chaco durante la noche del 12 al 13 de diciembre de 1976, en un
lugar cercano a la localidad de Margarita Belén, provincia del Chaco. El fusilamiento se disfrazó, como era común en la práctica genocida de la época, de un tiroteo fortuito acaecido durante un intento de huida de los prisioneros. El caso fue uno de los más de setecientos tomados en cuenta en el Juicio a las Juntas, en 1985, y por eso se condenó a los ex dictadores Jorge Videla, Emilio Massera y Orlando Agosti, que más tarde, en 1990, serían indultados por el entonces presidente Carlos Menem. |
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Liliana Herrero - Margarita Belén |
La
memoria como un látigo
Por Patricia Da Luz
(06/12/2002
La Revista - Diario Primera Edición. Posadas, Misiones, Argentina) Una y otra
vez el recuerdo invade los espacios frágiles de la memoria colectiva. El tiempo
y el silencio sólo pueden mitigar el dolor, aunque éste permanezca clavado como
un sino en el corazón de quienes templaron el espíritu a fuerza de desgarros.
Un plan que se orquestó entre noviembre y diciembre de 1976 en base al "comando
estratégico" de operaciones antisubversivas, por instrucción del Ministerio del
Interior. El objetivo es claro: "planificar un hecho ejemplarizador a fin de
crear un clima de terror en la población civil buscando el efecto aislamiento de
los distintos militantes de organizaciones de delincuentes terroristas".
El comandante de la Séptima Brigada de Infantería con asiento en Corrientes, el
general Cristino Nicolaides, es quien encarga al jefe de Destacamento de
Inteligencia 124, Teniente Coronel Hornos, "la planificación, coordinación,
dirección y ejecución del plan de eliminación física de 21 subversivos (cuatro
mujeres y 17 varones), alojados en la Unidad Penitenciaria número 7, Alcaidía
Provincial de la Dirección de Investigaciones de Resistencia, Chaco.
La estrategia también es clara: promover "un traslado de detenidos" y fraguar un
enfrentamiento con supuestos subversivos que pretendían atacar la columna
militar para liberar a los presidiarios. El resultado: veintidós jóvenes muertos
que la historia pasada en limpio habría de erigirlos como mártires de la masacre
de Margarita Belén. Entre las víctimas, cinco cuerpos no fueron identificados,
dos de ellos de mujeres.
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Una y otra vez. El recuerdo como un látigo repica
los nombres de los "oficiales ejecutores" de la Artillería 7: capitán Bianchi;
capitán Rampulla; teniente primero Pateta; teniente primero Martínez Segón;
subteniente Simoni, del Destacamento de Inteligencia. Azota en la memoria la
participación de los capitanes Toso; Carnero; Bertoli; Romero; Pavón; de los
auxiliares civiles de inteligencia Edgardo Valussi; Edgardo Eugenio Vicente;
Miguel Angel Basail (h); Bertori (alias Booguie el aceitoso); Durmuller (alias
el extrangulador); Juan Carlos Donaires (alias Coqui); Moseli Erut (alias
Turco); del personal policial comisario general Carlos Alcides Thomas; sargentos
Gabino Manader y José María Cardozo; la intervención del juez federal Luis Angel
Córdoba; del fiscal Roberto Domingo Mazzoni; del secretario Flores Leyes y el
prosecretario Domingo Reska, quienes avalaron la masacre dándole "apariencias de
legalidad" al procedimiento.
Una y otra vez. El pedido de Justicia como un grito que asesta su aguijón pudo
reconstruir la ejecución del 13 de diciembre de 1976. El calvario de "los
elegidos" que fueron retirados de sus celdas, sometidos a torturas, las mujeres
violadas; tres varones castrados y trasladados agonizantes al sitio fijado para
el fusilamiento.
La columna marcha hacia Formosa como un cortejo que se detiene junto a un
algarrobal situado en un camino vecinal próximo a la localidad de Margarita
Belén. El operativo cumple su ritual febril con la ubicación de los detenidos en
distintos vehículos, maniatados y debilitados por la tortura.
A las 6:30 el resplandor de un diciembre litoraleño se confunde con las ráfagas
del aparente enfrentamiento y un pacto macabro sella el silencio que no pudo
vencer al tiempo: cada uno de los ejecutores debía efectuar disparos para evitar
arrepentimientos posteriores.
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El plan sigue con los trámites de rigor, los responsables jerárquicos y
funcionarios judiciales asisten al lugar. En una camioneta traen lo necesario
para un asado criollo que habrán de compartir. A pocos metros, amontonados en un
camión, yacen los veintidós ejecutados.
Esa mañana, los medios de comunicación social emitían el parte de la Séptima
Brigada de infantería con asiento en Corrientes: "... Siendo aproximadamente las
4:45 horas del día 13 de diciembre una columna que transportaba detenidos
subversivos hacia Formosa fue atacada por una banda armada en la ruta nacional
número 11, próximo a la localidad chaqueña de Margarita Belén. Tres delincuentes
subversivos fueron abatidos en el enfrentamiento producido, logrando escapar los
restantes aprovechando la confusión y la oscuridad. Dos integrantes de la
custodia resultaron heridos. Fuerzas combinadas de Ejército, Gendarmería
Nacional y Policía Provincial, operan intensamente en la zona para lograr la
detención de los prófugos. Se solicita a la población colabore con las fuerzas
del orden proporcionándole cualquier información que facilite la localización de
los delincuentes subversivos...". Y sólo el recuerdo de quienes pudieron
reconstruir a pesar del dolor fue hilvanando los párrafos de la verdadera
historia que habrá de cubrir los espacios frágiles de nuestra memoria colectiva.
Fuente: www.patriciadaluz.com.ar
13
de diciembre del 1976 - Masacre de Margarita Belén
"Cuando no recordamos lo que nos pasa nos
puede suceder la misma cosa..."
El 24 de marzo de 1976 las Fuerzas Armadas derrocaron al Gobierno constitucional
e instalaron en nuestro país la dictadura militar más sangrienta de la historia
nacional. A lo largo y a lo ancho del país desplegaron su plan de terror, miedo,
violencia. Persecuciones, amenazas, muertes, desapariciones de personas, fueron
una constante a partir del golpe militar.
La Provincia del Chaco no podía permanecer ajena a este régimen macabro. La
intervención militar en la Provincia era ejercida por el General Facundo
Serrano, luego reemplazado por el Coronel José David Ruiz Palacios. La masacre
producida en Margarita Belén fue parte del plan.
El 13 de Diciembre de 1976, en proximidades de la Localidad de Margarita Belén,
a un costado de la Ruta Nac. Nº 11, cerca del kilómetro 1042, fueron asesinados
veintidós (22) presos políticos por los personeros de la Dictadura Militar en el
Chaco. Antes de ser fusilados pasaron por la U 7, la Alcaidía, y la Brigada de
Investigaciones, donde fueron torturados brutalmente, en algunos casos casi
hasta la muerte. Diecisiete (17) de ellos están plenamente identificados y de
los otros cinco (dos mujeres y tres varones) aún hoy no se conocen sus
identidades. Los asesinos armaron la farsa del traslado de presos hacia la
Provincia de Formosa y ataque subversivo. Sus cadáveres nunca fueron entregados
a sus familiares. Los familiares de las victimas siguen buscando sus restos y
pidiendo justicia.
Este hecho ha quedado registrado en la memoria popular como LA MASACRE DE MARGARITA BELÉN.
Sergio Morra/Tony Roselló - Amanda, dolor y
esperanza |
La masacre de Margarita Belén es una causa emblemática, uno de los crímenes
colectivos más horrendos, por su carácter de planificado y decidido en los más
altos niveles de los dictadores militares.
Esta causa formo parte de los casos analizados durante el histórico juicio a los
ex comandantes, realizado en el año 1985.
Algunos de los nombres implicados en los fusilamientos a los jóvenes
militantes: Jorge Alcides Larrateguy, Athos Gustavo Renes, Rafael Carnero
Sabol, Norberto Raúl Tosso, Luís Alberto Pateta, Ernesto Jorge Simoni, Aldo
Héctor Martínez Segon, Horacio Losito, Ricardo Guillermo Reyes, Germán Emilio
Riquelme, Cristino Nicolaides (Comandante de la VII Brigada, con asiento en
Corrientes, habría firmado la orden de "traslado"), Ricardo Brinzoni (Secretario
General de la Intervención), Hornos (al mando del Destacamento de Inteligencia
124 del Ejército), Oscar José Zucconi (Ministro de Gobierno de la Intervención).
Fuente:
www.margaritabelen.chaco.com.ar
Se conoce como Masacre de Margarita Belén a la
tortura y fusilamiento de 22 presos políticos, en su mayoría militantes de la
Juventud Peronista, ultimados en un operativo conjunto del Ejército Argentino
(ilegales desde el golpe de Estado: constitucionalmente eran "bandas armadas") y
la Policía del Chaco durante la noche del 12 al 13 de diciembre de 1976, en un
lugar cercano a la localidad de Margarita Belén, provincia del Chaco.
El fusilamiento se disfrazó, como era común en la práctica de la época, de un
tiroteo fortuito acaecido durante un intento de huida de los prisioneros. El
caso fue uno de los más de setecientos tomados en cuenta en el Juicio a las
Juntas, en 1985, y por eso se condenó a los ex dictadores Jorge Videla, Emilio
Massera y Orlando Agosti, que más tarde, en 1990, serían indultados por el
entonces presidente Carlos Menem.
Se ha supuesto que las medidas, ordenadas por el entonces coronel Cristino
Nicolaides, a la sazón jefe de la Séptima Brigada de Infantería, se tomaron como
represalia del ataque efectuado el 5 de octubre de 1975 por un grupo armado no
identificado contra la sede del Regimiento 29 de Formosa, produciendo un fuerte
golpe a las fuerzas de seguridad.
Un monumento sobre la Ruta Nacional 11, en el sitio donde se produjeron los
hechos, recuerda a los caídos en este trágico suceso.
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Las víctimas Patricio Blas TIERNO - 24 años -
Buenos Aires - La Plata - Juventud Univ. Peronista - Estudiante de
abogacía. |
El domingo 12 de diciembre de
1976, siete militantes de la Juventud
Peronista detenidos legalmente e incomunicados en la Unidad Penitenciaria 7 de
la ciudad de Resistencia fueron retirados de sus celdas, con el pretexto de su
traslado a la cárcel de máxima seguridad de Formosa. Fueron trasladados en
transportes militares a la alcaidía de Resistencia; el ex-diputado de la Unión
Cívica Radical Víctor Marchesini, también preso en la alcaidía, informaría luego
que fueron torturados en el comedor del establecimiento, antes de ser aislados
en celdas individuales. Pocos días antes, otros detenidos habían llegado a la
Brigada de Investigaciones de Resistencia y luego a la alcaidía, trasladados
desde otras cárceles de la provincia de Misiones, a los que se sometió al mismo
tratamiento.
De acuerdo a testimonios presentados ante la CONADEP, los encargados de la
tortura pertenecían al Destacamento de Inteligencia 124 del Ejército al mando
del entonces teniente coronel Armando Hornos; los acompañaban agentes de la
brigada de investigaciones de la policía del Chaco. Durante la noche, se
presentó una comisión militar, que presentó órdenes de traslado para retirar a
los detenidos; éstos fueron entregados, y transportados en dos camiones
militares, custodiados por un patrullero de la policía del Chaco, hasta un
descampado vecino a la localidad de Margarita Belén.
La versión oficial de los hechos indicó que la columna que trasladaba a los
detenidos había sido atacada en la ruta nacional 11, y que en el combate
subsiguiente tres de los presos fueron muertos, mientras que los restantes
huyeron. Sin embargo, la nvestigación realizada por la CONADEP demostró, en base
a informes proporcionados por un miembro de la policía chaqueña, Eduardo Ruiz
Villasuso, que los presos no estaban en condiciones de huir; uno de ellos,
Carlos Zamudio, había recibido días antes la visita de su esposa, que confirmó
en declaraciones que no podía caminar siquiera por las torturas recibidas, mucho
menos huir. De acuerdo a los escritos de Ruiz Villasuso, las mujeres fueron
violadas, tres de los presos varones fueron castrados, y todos ellos torturados
en el camino. Al llegar a Margarita Belén, fueron colocados en varios vehículos
y fusilados. Los cadáveres de diez de los muertos fueron llevados al cementerio
de Resistencia, y allí enterrados en tumbas cuya apertura se había ordenado el
día anterior.
El episodio se incluyó como caso 678 en la causa 13 abierta contra la junta militar. La Cámara Federal de Buenos Aires halló responsable de homicidio agravado por alevosía a Jorge Rafael Videla, y sentenció que la versión oficial carecía de verosimilitud, indicando que los detenidos "fueron muertos por las fuerzas encargadas de su traslado y no por elementos subversivos como oficialmente se anunciara". Las Cámaras Federales de Rosario y Paraná habían citado a declarar por la misma causa a Nicolaides, a Leopoldo Fortunato Galtieri y al jefe de la policía santafesina, Wenceslao Ceniquel, todos ellos hallados culpables. [Fuente Wikipedia]
En la madrugada del 13 de diciembre de 1976 un grupo de detenidos políticos fueron extraídos de la Unidad Penitenciaria 7 de Resistencia, y trasladados a la cárcel de máxima peligrosidad de Formosa, por orden del jefe de la Brigada de Infantería 7 y la Subzona 23, el entonces Coronel Cristino Nicolaides. Algunos de ellos habían sido detenidos luego del ataque de Montoneros al Regimiento 29 de Infantería de Monte de Misiones, a fines de 1975. Distintos testimonios de otros presos que sobrevivieron y de sus familiares que habían podido visitarlos coinciden en que todos ellos fueron torturados. El día en que se decidió el traslado primero se ordenó cavar fosas en el cementerio de Resistencia. El ex diputado radical Víctor Marchesini, que estuvo preso junto con ellos, declaró que a uno lo crucificaron durante 48 horas. Según Marchesini los colocaron en la alcaidía entre una doble fila de policías que los apalearon hasta dejarlos sin sentido. Luego los subieron a los vehículos para ser rematados. Según el testimonio de un ex oficial ante la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, intervinieron en el bárbaro procedimiento un grupo de militares del Destacamento de Inteligencia 124 del Ejército al mando de su jefe, el entonces teniente coronel Hornos, y agentes de investigaciones de la policía chaqueña. En dos camiones militares a los que acompañaba un patrullero de la policía del Chaco fueron conducidos hasta un descampado en el que se los ejecutó alegando un intento de fuga durante el traslado.
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QUIEN QUIERA OIR QUE OIGA |
La esposa de Carlos Zamudio lo había visitado pocos días antes. Por el castigo
recibido, el presunto fugado no podía caminar sin arrastrar los pies. A su
familia le transmitieron sucesivamente tres versiones distintas sobre la fecha y
lugar de su muerte. Un comunicado firmado por el coronel Aurelio Baguear sostuvo
que había ocurrido el 13 de diciembre en Margarita Belén; la partida de
defunción menciona el 17 de diciembre en Misiones; y un nuevo comunicado emitido
en 1977 afirma que el enfrentamiento ocurrió el 16 de diciembre en Campo Grande,
Misiones. La familia recibió un cajón cerrado, con prohibición de abrirlo, pero
la autopsia del médico Guillermo Mendoza revela que no murió de bala sino de
politraumatismo. Mirta Clara de Salas, que también estaba detenida, supo que su
esposo había sido herido de un bayonetazo durante un interrogatorio.
Nicolaides emitió un comunicado alegando que la columna que trasladaba a los
presos había sido atacada en la ruta 11, cerca de Margarita Belén, y que se
generalizó un combate en el que tres "Delincuentes Subversivos" fueron abatidos
y los restantes huyeron. Varios fueron ubicados y muertos después, añadía. Sin
embargo, cuando se presentó a reclamar la esposa de Fernando Piérola, que era
uno de los presuntos prófugos, un oficial del Ejército firmó un certificado de
viaje en el que anotó "viuda de Pierola". Luego explicó que se había tratado de
"un error de máquina". El horrendo episodio constituyó el caso 678 en la causa
13, por el que la Cámara Federal de la Capital declaró responsable de homicidio
agravado por alevosía al ex dictador Jorge Videla y lo condenó a prisión
perpetua, de la que el presidente Carlos Menem lo rescató con el indulto. La
Cámara dijo que la versión oficial no era verosímil y que los detenidos "fueron
muertos por las fuerzas encargadas de su traslado y no por elementos subversivos
como oficialmente se anunciara". Pese al supuesto traslado, el director de la
cárcel a la que debían presuntamente llegar los detenidos declaró que nunca se
habían recibido instrucciones tendientes a prepararles alojamiento. La justicia
estableció que fueron ejecutados por personal militar durante el simulacro de
fuga los detenidos Piérola, Zamudio, Manuel Parodi Ocampo, José Luis Barco,
Alberto Duarte, Julio Pereyra, Reynaldo Soñaz, Omar Fransen, Roberto Yedro,
Mario Cuevas, Patricio Tierno, Luis Alberto Díaz y Néstor Salas. Por el mismo
caso, las Cámaras Federales de Rosario y Paraná habían citado a prestar
declaración indagatoria a Nicolaides, al ex Comandante del Cuerpo de Ejército
II, Leopoldo Fortunato Galtieri y al jefe de policía de Santa Fe, comisario
general Wenceslao Ceniquel. Todos ellos también fueron indultados por Menem en
1989.
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La confesión
Durante la audiencia del 5 de agosto de 1985 del juicio a los ex Comandantes, el
ex miembro de la Conadep Edwin Tissembaum transmitió a los jueces los detalles
de la confesión brindada en su lecho de muerte por el parapolicial Eduardo Pío
Ruiz Villasuso, quien había sido herido por un oficial de la policía del Chaco.
Tissembaum grabó su testimonio en la sala de terapia intensiva, ante un médico y
un escribano que certificaron su lucidez. Antes de convertirse en colaborador
policial y contrabandista, Ruiz Villasuso había sido militante peronista,
detenido y procesado por asociación ilícita luego del golpe militar de 1955.
Según su relato los muertos a golpes fueron diecisiete hombres y cuatro mujeres.
Entre los participantes en la masacre mencionó a los entonces capitanes Bianchi
y Rampulla, tenientes primeros Pateta y Chancaca Martínez Segón, subteniente
Simoni y auxiliares de Inteligencia Valussi y Edgardo Eugenio Vicente, todos del
Destacamento de Inteligencia 124, que estaba a cargo del coronel Hornos, al
comisario general Carlos Alcides Thomas y a los sargentos Gabino Manader y
Cardozo. Ruiz Villasuso también nombró entre los responsables al ex interventor
militar en El Chaco, general Facundo Serrano. La hija del ex interventor, María
Inés Serrano, es la esposa del actual jefe del Ejército, teniente general Martín
Antonio Balza.
La masacre de Margarita Belén fue uno de los primeros homicidios colectivos que
se conocieron al concluir la dictadura militar. Todavía en 1983 se realizó una
caravana hacia esa localidad para conmemorar los fusilamientos, organizada por
la Federación de Estudiantes de la Universidad Nacional del Nordeste. Los
estudiantes también impulsaron la instalación de un mural recordatorio en el
aula magna de la Universidad, que fue pintado por Amanda Mayor de Pierola, la
madre de uno de los estudiantes de esa casa asesinados. Pero como en el mural
asiste a la sesión de tortura un sacerdote, el juez federal de Resistencia
Norberto Giménez ordenó borrarlo. El Consejo Superior aceptó la resolución, pese
a que previamente había aprobado el boceto de la obra, pero no consiguió ningún
artista dispuesto a la mutilación, que finalmente se hizo con brocha gorda. El
juez intervino a raíz de un recurso de amparo presentado por los entonces
obispos de Corrientes y Resistencia, Antonio Rossi y Juan José Iriarte. La
Iglesia sostuvo que no hubo ningun sacerdote vinculado con la masacre de
Margarita Belén ni asistente a sesión alguna de tortura. La artista lo admitió y
ofreció aclararlo al pie del mural, que consideraba simbólico de una situación
nacional y no descriptivo de un hecho en particular. Por eso se tituló
"Argentina, dolor y esperanza" e incluía otras representaciones ajenas a
Margarita Belén, como la pirámide y las madres de Plaza de Mayo. El secretario
del juzgado que ordenó borrar al sacerdote del mural, Carlos Flores Leyes, ya
ocupaba ese cargo durante la dictadura mi Durante el juicio a los ex
Comandantes, las testigos María Graciela de la Rosa y Mirta Clara de Salas lo
acusaron de haber protegido a los militares y policías que las torturaron en
Resistencia. En 1994 Menem lo designó juez federal de Resistencia. Los esposos
de las dos mujeres, Patricio Tierno y Néstor Carlos Salas, estuvieron entre los
asesinados en Margarita Belén.
Fuente:
Página/12
Margarita
Belén, 13 de diciembre de 2005
Hace varios años que los familiares y compañeros de lucha, de los caídos en
Margarita Belén vienen realizando actos para recordar la matanza, pero nunca
antes tuvo el acompañamiento de ayer.
Primero, por el gesto del Gobierno, que declaró al 13 de diciembre Día
Provincial de la Memoria. Segundo, por el acompañamiento de distintos sectores
de la sociedad que aunque no están directamente relacionados a esta lucha,
participaron del 29º aniversario. Tercero y sobre todo, porque es el primer año
que los principales responsables del caso están procesados y existen
posibilidades ciertas de que sean juzgados a mediados del año próximo.
El museo
En ese marco, el día de ayer ya comenzó distinto. Como siempre, los jóvenes de
la agrupación HIJOS se reunieron frente al edificio que ocupa la Administración
Provincial del Agua, donde antiguamente funcionaba el centro de detención y
tortura que era la Unidad de Investigaciones. Tradicionalmente una cuadrilla de
policías cuidaba la fachada de esta casa mientras los hijos de los desaparecidos
tiraron huevos y pegaron carteles reclamando que el lugar sea destinado al Museo
de la Memoria. Ayer, sin embargo, en lugar de los uniformados estuvo el director
del APA, Jorge Pilar, quien abrió las puertas para que los chicos puedan
recorrerla. Todo un gesto.
El escrache
Luego, a las 15, los manifestantes se reunieron en la esquina de la avenida 25
de Mayo y Belgrano y marcharon hasta la casa del doctor Héctor Orlando Grillo,
médico de la Policía durante la dictadura militar. La columna, con tambores y
pancartas despertó a los vecinos de la calle Salta al 500, que apenas se
asomaron con las persianas entreabiertas para espiar el escrache.
Las ventanas del chalet de Grillo también permanecieron cerradas mientras sus
paredes blancas soportaban una lluvia de bombas de pintura roja. Entre los
manifestantes estuvieron gente del movimiento Barrios de Pié y del grupo de
Familiares de Víctima de la Inseguridad, con la mamá de Tatiana Alegre, a la
cabeza. "A Tatiana la mato un policía que a 20 años de la vuelta de la
democracia, sigue gozando de los beneficios que dejo la dictadura", declaró la
mujer.
El monumento
Finalmente, a las 18, una caravana partió desde la plaza 25 de Mayo hacia el
Monumento ubicado sobre la Ruta 11, en el lugar del fusilamiento. Camiones,
colectivos, camionetas y alguna moto transportaron un heterogéneo grupo que
incluía a gremialistas, artistas, periodistas, trabajadores sociales, docentes,
profesionales varios y militantes peronistas de la primera hora, y de la última.
Incluso algunos legisladores, aunque esto no alcanzó para una de las chicas de
HIJOS que se quejó del "careteo" de los funcionarios de gobierno, que se
acuerdan del tema en sus discursos, pero ninguno se hace presente.
De hecho, el acto escapó a todo formalismo y como siempre sucede estuvo marcado
por la espontaneidad. Para empezar, un problema eléctrico impidió el uso del
micrófono y el Himno Nacional se cantó a capela, por no decir a grito pelado.
Después siguieron los discursos, de los nietos de Amanda Piérola, de un ex
detenido formoseño, de un hermano del desaparecido Alberto Duarte, de uno de los
integrantes de la Red Nacional de HIJOS, de uno de los representantes de HIJOS
Chaco. Todos, megáfono en mano, para hacer frente a las adversidades, para hacer
su descargo, para mezclar política y sentimientos, para decir "presente" en
nombre de los que no están.
¡Presente!
El homenaje a los caídos en Margarita Belén ya no es cosa de unos pocos. Ni
siquiera de un sector político. Más bien se podría decir que es una cuestión de
sensibilidad. Ayer durante el acto, se leyeron adhesiones de la CTA, de
Utre-Ctera, del Centro de Estudios Legales y Sociales, del Movimiento Socialista
de Trabajadores, del Ministerio de Educación. Escondidos entre los presentes
estaban los diputados Daniel San Cristóbal, Juan Chaquires y María Inés Pilatti
Vergara. Estaban también funcionarios de Rentas, representantes del Centro
Nelson Mandela, del Sindicato de Prensa y los bombos de Barrios de Pié. Además
de los músicos, actores y bailarines, que sin segundas intenciones participaron
de las actividades artísticas que se realizaron durante la vigilia.
Martes 13 para Grillo
Hace cinco años que los militantes de la agrupación HIJOS vienen escarchando a
quienes participaron directa o indirectamente de la represión militar. Ayer le
tocó al doctor Héctor Orlando Grillo, quien durante la dictadura perteneció al
grupo GA7, miembro del cuerpo profesional escalafón sanidad de la Policía del
Chaco, en dependencia de los cuarteles de La Liguria.
Según denuncian, el médico fue el encargado de firmar las actas de defunción de
los fusilados y muertos durante las sesiones de tortura. Entre estas actas se
encontrarían la de Manuel Parodi, Luis Francem, Luis Barco, Mario Cuevas, Tierno
Patricio, Néstor Salas, Luis Días, Carlos Duarte y un NN masculino asesinado en
Margarita Belén.
Para los jóvenes de HIJOS Grillo llegó a participar como "asistente de tortura",
asesorando a los verdugos hasta donde podía resistir el cuerpo humano.
Fuente: Diario Norte
Masacre
de Margarita Belén: ahora la lucha es por el museo
Diciembre 2005
Al cumplirse 29 años de la Masacre de Margarita
Belén, se desarrollaron durante la jornada del martes diversas actividades en
homenaje a los 22 militantes de la vida, que fueron asesinados por el ismo de
Estado el 13 de diciembre de 1976. Durante el acto realizado en el monumento a
los mártires, los principales oradores reafirmaron su decisión de luchar por el
Museo de la Memoria. Como siempre, el pedido fue de juicio y castigo a los
genocidas.
El acto en el monumento a los mártires de la Masacre de Margarita Belén se hizo
este año a megáfono, porque no había energía eléctrica; igual, fue tan emotivo
como el primero, realizado hace 22 años, cuando volvía la democracia.
Como todos los años, el momento que se vivió más a flor de piel fue cuando se
leyó la lista de los 22 fusilados: Patricio Tierno, Néstor Salas, Carlos
Zamudio, Luis Barco, Roberto Yedro, Delicia González, Luis Díaz, Fernando
Piérola, Carlos Cairé, Julio Pereyra, Carlos Duarte, Carlos Tereschuk, Manuel
Parodi Ocampo, Luis Fransen, Ema Cabral, Reinaldo Zapata Soñez y Mario Cuevas, y
tras cada nombre se escuchó un solo grito: "¡Presente!".
Abrió la lista de oradores un representante de la Red Nacional de H.I.J.O.S.
(Hijos por la Identidad y la Justicia, contra el Olvido y el Silencio), después
vino el turno de Álvaro Piérola, que leyó un escrito póstumo de su abuela Amanda
Mayor, que, como es habitual, sintetizó todas las voces.
Bosquín Ortega, Juan Carlos Amarilla, Mirta Baravalle, Madre Línea Fundadora,
Juan Leszka, Ramón Duerta y Emilio Goya, por H.I.J.O.S. Chaco, dejaron en claro
por qué estaban ahí y anticiparon cuál será la nueva lucha: lograr que el Museo
de la Memoria sea de los organismos de derechos humanos y no "un armado ligth en
manos del Gobierno".
El Diario de la Región / Chaco Día por Día, 12/12/ 2005
A
29 años de la masacre de Margarita Belén
SANGRE, DINERO Y DIGNIDAD
Por Carlos del Frade*
El fusilamiento y la desaparición de por lo menos veintidós militantes
revolucionarios de los años setenta en cercanías de la localidad chaqueña de
Margarita Belén sirvió para "consolidar el poder mafioso del entonces coronel
Cristino Nicolaides, piedra basal del contrabando y narcotráfico en la región
del litoral", expresó una de las sobrevivientes del brutal centro clandestino
que funcionaba en la Brigada de Investigaciones de Resistencia, enfrente de la
plaza 25 de Mayo. Decenas de militantes sociales y políticos protagonizaron dos
jornadas de memoria activa que sirvieron para dejar de lado el contrato con una
empresa de vigilancia privada, conducida por un torturador que se encargaba de
custodiar el sombrío edificio de la citada brigada; producir un escrache a un
médico policial que sigue ganando dinero a partir de la sangre derramada;
activar las causas sobre la matanza de Margarita Belén y presentar denuncias
contra los actores del terrorismo de estado en Goya, ante la justicia federal de
la capital correntina. También hubo un homenaje en la legislatura chaqueña del
que participó el secretario de Derechos Humanos de la provincia de Santa Fe,
Domingo Pochettino. A casi treinta años de los hechos de Margarita Belén,
comienzan a aparecer las razones de una cacería humana que explica gran parte
del presente que soportan las mayorías de las seis provincias sobre las cuales
se imponía la fuerza del Comando del Segundo Cuerpo de Ejército, con asiento en
la ciudad de Rosario.
Recuerdos de la vida
A casi nueve meses del golpe, los presos políticos de la Brigada de
Investigaciones de Resistencia ya sabían que no había traslados los fines de
semana. Sin embargo, a media tarde del domingo 12 de diciembre de 1976,
integrantes de distintas fuerzas de seguridad y del ejército, ingresaron para
llevarse –por lo menos- dos decenas de compañeros desde los distintos
pabellones.
También trajeron militantes de otros lugares. A todos los tuvieron, durante
largas y dramáticas horas, sometidos a sesiones de implacables palizas cuyos
golpes eran más fuertes que los habituales, recuerdan los sobrevivientes.
Cuando llegaron las primeras sombras de la madrugada del lunes 13, se impuso un
silencio de muerte. Partieron los camiones del ejército y llegaron hasta un
paraje cercano a Margarita Belén, a menos de cuarenta kilómetros de Resistencia.
Varios de los militantes llegaron muertos, dicen sus compañeros, producto de las
palizas demenciales de aquella tarde noche.
Patricio Tierno, Néstor Salas, Carlos Zamudio, Luis Barco, Roberto Yedro,
Delicia González, Luis Díaz, Fernando Piérola, Carlos Cairé, Julio Pereyra,
Carlos Duarte, Carlos Tereschuk, Manuel Parodi Ocampo, Luis Fransen, Ema Cabral,
Reinaldo Zapata Soñez y Mario Cuevas, son los nombres de los veintidós fusilados
que todos los años se recuerdan en Margarita Belén.
Pero sus nombres esconden historias comprometidas con la urgencia de la
revolución que por aquel entonces conmovía la existencia de miles de argentinos.
Ellos venían de diferentes lugares del país, especialmente de la región del
litoral y aunque los diarios de estos días se empeñan en relacionarlos con el
intento de copamiento del cuartel del Regimiento de Formosa, realizado por
Montoneros en octubre de 1975, no hay datos que confirmen la teoría.
Entre los veintidós había militantes vinculados a hechos anteriores, como la
muerte del general Cáceres Moiné, en Entre Ríos; dirigentes activos de las Ligas
Agrarias; y activistas de la zona del impenetrable chaqueño.
La matanza tuvo otros intereses y motivos. No parece ser una venganza por los
hechos del pasado, sino una señal para aquel presente y el entonces futuro
inmediato. Un mensaje doble, hacia el interior de las fuerzas armadas y hacia la
sociedad en su conjunto.
La masacre tuvo como protagonistas a jóvenes oficiales del Ejército Argentino
bajo las órdenes del entonces coronel Nicolaides. Todos, sin embargo, reportaban
a las decisiones de Leopoldo Galtieri, por entonces jefe del Comando del Segundo
Cuerpo de Ejército, patrón de la vida en las provincias de Formosa, Chaco, Santa
Fe, Misiones, Corrientes y Entre Ríos.
Para una de las sobrevivientes de la Brigada de Investigaciones, Mirta Clara,
"la masacre de Margaria Belén sirvió para consolidar el poder mafioso de
Nicolaides, piedra basal del contrabando y narcotráfico en la región del
litoral".
La militante expresó su convencimiento sobre "el carácter de pacto de sangre que
quedó instituido a partir de entonces. Era el bautismo para todos los que
después se quedaron con las riquezas que eran del pueblo de la región".
Mirta sostiene que "Nicolaides marcó la cancha con aquel hecho y sirvió para
hacerse fuerte en la interna del poder militar y también envió una fuerte señal
a los que seguían en la resistencia".
El escrache
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Antes del acto ante el monumento que recuerda los mártires de Margarita Belén,
se produjo un escrache contra el médico policial, Héctor Orlando Grillo, frente
a su domicilio en calle Salta 545, en la capital chaqueña.
Grillo pertenecía al grupo GA 7 y era "miembro del cuerpo profesional del
escalafón sanidad de la policía de la provincia del Chaco en dependencia de los
cuarteles de la Liguria", informaba un tríptico entregado por los militantes de
la Red Nacional de HIJOS.
Firmó las actas como "muertes naturales" de algunos de los fusilados en
Margarita Belén, como Manuel Parodi, Luis Francen, Luis Barco, Mario Cuevas,
Patricio Tierno, Néstor Sala, Luis Díaz y Carlos Duarte, entre otros.
En el informe final de la Cámara de Diputados del Chaco se lo menciona como el
encargado de revisar a los detenidos: "…el declarante muestra al médico oficial,
el doctor Grillo, la marca de los golpes en las manos y otras partes del cuerpo
a los que el médico oficial presta caso omiso desvirtuando la situación
dictaminando que las heridas se debían a enfermedades de la piel". También fue
denunciado como asistente de tortura al señalar cuántos voltios podía resistir
un militante y cuánto tiempo debía esperarse para repetir el vejamen.
Grillo creció patrimonialmente: lo demuestra su casa, sus varios automóviles y
la propiedad de un sanatorio privado. Negocios que vinieron de la mano de la
sangre derramada.
La vigilancia de la Brigada
Una de las novedades que produjo la insistencia de los organismos de derechos
humanos y la tozudez de diferentes militantes políticos fue la suspensión de los
contratos de parte del gobierno provincial del Chaco con la empresa de seguridad
privada de Gabino Manader y Caballero.
Estos muchachos cuidaban las dependencias de la actual Administración Provincial
del Agua que funciona en el edificio en el que trabajaba la tristemente célebre
Brigada de Investigaciones de la policía chaqueña, en pleno centro de la ciudad
capital.
Manader fue denunciado como torturador por HIJOS hace ya varios años. Recién
ahora hubo un pequeño gesto de justicia.
En forma paralela se informó que la ex Brigada de Investigaciones será
convertida en Museo de la Memoria.
La dignidad
Los recuerdos de la vida, tal como se llamaba la exhibición de paneles con las
fotografías de los revolucionarios masacrados en Margarita Belén, daban la
prueba clara del origen de la decisión de transformar la realidad que tuvo la
generación de los años setenta.
Mujeres y hombres no mayores de veinticinco años que se jugaron la vida para no
naturalizar las humillaciones que sufría el pueblo del noreste argentino.
Chicos esclavos en las grandes haciendas correntinas, mensúes misioneros
condenados a sangrar sus manos durante años y curarse sin asistencia médica
enfermedades como el paludismo, recolectores del algodón, la caña de azúcar, el
tabaco y el té que jamás tenían para comprar ropa o mandar a sus chicos a las
escuelas en el Chaco, trabajadores silenciados en Entre Ríos, Formosa y Santa
Fe; fueron las postales existenciales que generaron indignación, rebeldía y
militancia.
A casi tres décadas de los hechos, las consecuencias de la masacre de Margarita
Belén, en particular, y del terrorismo de estado, en general, están presentes en
las urgencias que devastan la niñez y la adolescencia de miles.
De allí la necesidad de entender el por qué de tanta entrega a favor de un país
distinto y diferenciar con claridad a los asesinos que se comportaron como una
banda de mafiosos que luego se enriqueció a partir de la desarticulación del
estado y la conciencia política de la población.
Sin embargo, los avances que se logran en la justicia es, en realidad,
consecuencia de aquella dignidad que primero se establece en lo político y
después llega a los tribunales.
De eso se trató la notable doble jornada que se vivió tanto en Corrientes como
en el Chaco al cumplirse los veintinueve años de los fusilamientos de Margarita
Belén.
Del avance de la dignidad a través de la memoria de los sueños colectivos
inconclusos en busca de justicia y contra las pesadillas impuestas desde
entonces.
*Carlos del Frade nació en Rosario el 5 de
febrero de 1963. Es periodista y escritor. Conferencista y docente sobre
historia regional, nacional e investigación periodística.
Ha publicado, entre otros trabajos: "Ecología y reconversión industrial en el
Gran Rosario"; "Postales del ex cordón industrial del Gran Rosario"; "La iglesia
y la construcción de la impunidad"; "Desaparecidos, desocupados"; "Impunidades y
esperanzas"; "El Rosario de Galtieri y Feced"; "Artigas y San Martín, el
proyecto para el siglo XXI"; "Somisa y Ponce de León, dos desaparecidos";
"Ciudad blanca, crónica negra. Historia del narcotráfico en Santa Fue"; "De
Cavallo a Belgrano"; "De Saavedra a Duhalde"; "La Santa Fe de la revolución";
"¿Quién mato a Constantino Razzetti?"; "Orgullo portuario"; "Pibes. La historia
en carne viva"; "Sante Fue. Una provincia robada"; "Matar para robar. Lucha para
vivir"; "Escuelas esperanzas", en colaboración con Marta Fehrman; "La deuda
interna santafesina. A cien años del informe Bialet Massé"; "Maestros. El
porfiado sueño de todos los días"; "Historia futbolera del futuro"; "Nosotros,
los trabajadores" y "Central, Ñuls: la ciudad goleada. Fútbol, lavado de dinero
y poder", mayo de 2005.
Logró, entre otros, los premios "Discépolo del pueblo al solidario con la
cicatriz ajena", reconocido a nivel nacional por la Cámara de Diputados de la
Nación, entregado el 28 de junio de 2002 en el teatro parque España, por el
actor Emilio Lenski, de Rosario.
"Martín Fierro", 1999, al Mejor Programa Periodístico del Interior del pais, por
"Apuntes", que se emitía por LT8. Premio Martín Fierro a su programa "Columnas
de Madianoche", por LT8 Radio Rosario, al mejor periodístico del interior del
país en el año 1994. Premio Nacional Prensario, por su video "Inundaciones, la
revelación del agua", 1993. Premio Memorial de la Paz, 1993, por su trabajo
periodístico en favor de los derechos humanos y la historia social, entregado
por el Premio Nóbel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel. Premio Nacional "Coraje",
entregado por la fundación tierra alerta, filial argentina de Greenpeace, año
1988, por su investigación sobre la contaminación ambiental y la agresión a los
trabajadores a las empresas del Gran Rosario. Actual director y conductor
periodístico de los programas "Otros Mundos", que se emite por LT8 Rosario, los
domingos de 21 a 22; y "Sobre la hora", FM Red TL, de lunes a viernes de 8 a 10;
"La Voz del Grillo", por Televisión Regional de San Lorenzo, los miércoles de 21
a 22; y de "Radiohistorias" por radio Universidad de Rosario desde 2002, de
lunes a viernes de 23 a 24.
Actual director de "Postales del Sur. El primer sitio de investigación
periodística de la región", sitio de internet www.postalesdelsur.net, desde
octubre de 2001. Actual redactor del mensuario "El Eslabón" "Postales" y "El
vecino", y del portal de noticias sobre pibes, "pelota de Trapo.
su mail: delfradec@ciudad.com.ar]
Fuente:
www.postalesdelsur.net
A
casi 29 años
Procesan a ocho militares y dos ex policías por la Masacre de Margarita Belén
Se los acusa de ser los autores o partícipes de la muerte de 22 presos políticos
en 1976. La dictadura dijo entonces que los detenidos intentaron fugarse.
Eduardo López. CHACO. CORRESPONSAL
chaco@clarin.com
A poco más de 24 horas de que se confirmara su competencia en la causa de la
masacre de Margarita Belén, el juez federal de Resistencia,Carlos Skidelsky,
ordenó el sábado la inmediata detención de los diez militares implicados en los
hechos, que fueron liberados en 2003 por una discutida disposición de la Cámara
Federal de Resistencia.
Jorge Alcides Larrateguy, Athos Gustavo Renes, Rafael Carnero Sabol, Norberto
Raul Tozzo, Luis Alberto Pateta, Ernesto Jorge Simoni, Aldo Héctor Martínez
Segon, Horacio Losito, Ricardo Guillermo Reyes y Germán Emilio Riquelme, deberán
ser detenidos y trasladados a Resistencia. Losito ya se encontraba arrestado,
por otra causa, en la Base de Apoyo Logístico de Resistencia.
La orden de Skidelsky se produjo a un año y nueve meses de la liberación de los
sospechosos e implica el reinicio de las investigaciones, ahora abonadas además
por el aporte de nuevos testigos y datos suministrados por familiares y ex
detenidos.
De estos se podrán determinar otras detenciones, además de relevamientos de
nuevas pruebas. Entre las detenciones vinculadas a la masacre, nuevos
testimonios incorporados a la causa podrán derivar en la detención de ex altos
jefes de la Policía chaqueña y de otros militares de alto rango.
En materia de nuevas pruebas, se espera ahora la investigación de un equipo de
forenses que excavarán una posible fosa común detectada en un campo de las
inmediaciones de la masacre. Este hallazgo adelanta la intención de confirmar el
paradero de los cuerpos, determinar con exactitud el lugar del fusilamiento, la
cantidad de víctimas y la verdadera cantidad de operativos que se habrían
realizado para ocultarlos luego en un supuesto "intento de fuga", tal cual la
versión oficial de lo que pasó en plena dictadura el 13 de diciembre de 1976 en
Margarita Belén.
Los militares que ahora volverán a prisión están imputados por los delitos de
homicidio agravados por alevosía y por haber sido cometidos por el concurso
premeditado de dos o más personas, con desaparición forzada de personas. Fueron
detenidos por primera vez el 17 de junio de 2003 y puestos en libertad el 22 de
julio de 2003, por los jueces de la Cámara Federal de Apelaciones de
Resistencia, que negaron a Skideslky competencia en la causa.
Ahora, la Cámara, integrada por conjueces, confirmó la competencia del juez
federal de Resistencia, y de modo inmediato las partes querellantes, CELS,
H.I.J.O.S., familiares de las Víctimas y la Secretaría de Derechos Humanos de la
Nación, pidieron las detenciones.
Fuente: Clarín,
08/12/05
La
Justicia chaqueña ordenó la detención de diez militares
Procesan a ocho militares y dos ex policías por la Masacre de Margarita Belén
Se los acusa de ser los autores o partícipes de la muerte de 22 presos políticos
el 13 de diciembre de 1976. La dictadura dijo entonces que los detenidos
intentaron fugarse.
Con información de Sergio Schneider, corresponsal en Chaco
chaco@clarin.com, 02/05/05
El 13 de diciembre próximo se cumplirán 29 años de la masacre de Margarita
Belén. Aquella noche, a veinte kilómetros de la capital chaqueña, 22 presos
políticos fueron fusilados cuando eran trasladados desde el penal de
Resistencia. Ahora, el juez federal de esa provincia, Carlos Skidelsky, dictó el
procesamiento y la prisión preventiva para los ocho militares y los dos ex
policías detenidos en mayo pasado en el marco de la causa.
La decisión judicial fue informada por el magistrado a los acusados, cuando
faltan tres días para que se cumplan casi 30 años de aquel crimen. El juez
Skidelsky consideró a los militares como autores del hecho y los ex policías
como partícipes secundarios.
Se trata de los militares, detenidos en la Base de Apoyo Logístico del Ejército
en Resistencia, Horacio Losito, Jorge Rafael Carnero Sabol, Athos Gustavo Renes,
Ricardo Guillermo Reyes, Aldo Martínez Segón, Germán Emilio Riquelme, Ernesto
Jorge Simoni y Luis Alberto Pateta.
Todos están acusados de "homicidio doblemente agravado por el número de
participes y alevosía reiterada en once hechos y desaparición forzada de
personas reiterada en cuatro hechos, todos en concurso real en calidad de
autores", según el dictamen.
Los ex oficiales de Policía procesados son Carlos Marcelo Carballo y Alfredo
Luis Chas, detenidos en el Cuerpo de Bomberos y sobre ellos pesa la misma
acusación que a los militares, pero en calidad de "participes secundarios".
Sobre los implicados el juez trabó un embargo de 50.000 pesos y decidió que
permanezcan detenidos con "prisión preventiva" a la espera del juicio oral que
podría realizarse a mediados de 2006.
Pese a que el juez consideró que se acreditaron once homicidios y cuatro
desapariciones, se da por seguro que las víctimas de la matanza del 76 llegaron
a ser veintidós.
Aquella madrugada del 13 de diciembre, los presos políticos -hombres y mujeres-
fueron acribillados en las cercanías de Margarita Belén. La dictadura militar
dijo entonces que se trató de un enfrentamiento armado por el intento de fuga de
los detenidos.
Recién con el retorno de la democracia se pudieron investigar los hechos. Cada
13 de diciembre la masacre es recordada con diferentes actos y actividades
conmemorativas. El episodio se convirtió en un emblema de la represión ilegal en
la provincia durante la dictadura.
El dictamen judicial señala que "es aberrante el crimen aquí juzgado porque este
grupo de seres humanos fue muerto por sus captores cuando se encontraba a su
total merced, sin posibilidad de oponerse a sus victimarios en medio de la noche
y en una ruta desierta".
El magistrado destacó que los detenidos se debieron haber dado cuenta de la
suerte que correrían, lo que prolongó "la intensidad del sufrimiento psíquico
que se produce en cualquier ser humano al percibir el fin de su existencia, lo
que constituye de por si un trato cruel e inhumano".
La decisión del juez Skidelsky completa un año crucial para el expediente. Al
magistrado se le reconoció en 2005 su competencia en la causa, luego de que los
jueces de la Cámara Federal de Apelaciones de Resistencia lo desacreditaran para
intervenir.
Esos mismos jueces fueron los que liberaron el 22 de julio de 2003 a los diez
oficiales que habían sido detenidos por primera vez e el 17 de junio de ese año.
En mayo pasado, la Cámara, integrada por conjueces, confirmó la competencia del
juez federal de Resistencia, y de modo inmediato las partes querellantes, CELS,
H.I.J.O.S., familiares de las Víctimas y la Secretaría de Derechos Humanos de la
Nación, pidieron las detenciones que fueron ordenadas por Skildesky y
concretadas ese mismo mes.
Fuente: Télam, 02/05/05
Dos
jueces del Chaco quedaron cerca del juicio político
Por favorecer a diez represores
Por Irina Hauser (octubre 2005)
La Comisión de Acusación del Consejo de la Magistratura pidió la suspensión y el
juicio político de dos camaristas federales de Resistencia por haber liberado a
diez represores que estaban presos como responsables de la masacre de Margarita
Belén, ocurrida durante la última dictadura. Uno de los jueces cuestionados,
Tomás Inda, integra el grupo de conjueces de la Corte Suprema que defendió a
Antonio Boggiano y ordenó reponerlo en el cargo. María Beatriz Fernández es la
otra camarista que quedó en la cuerda floja. El dictamen de los consejeros los
acusa de haber paralizado intencionalmente la causa sobre los fusilamientos,
favorecer la fuga de los militares con una decisión ilegal, prejuzgar y
perseguir a un fiscal.
Ahora el plenario del Consejo es el que debe resolver si inicia el proceso de
remoción contra los camaristas chaqueños acusados de "mal desempeño". Podría
hacerlo mañana mismo: el tema figura en el orden del día y, además, desde la
semana pasada los consejeros tienen en su poder los antecedentes del caso. Si
votan la suspensión, Boggiano ya no contará con uno de los cinco conjueces que
se pusieron de su lado. Tendrían que nombrar a un nuevo conjuez para resolver el
recurso extraordinario que anunció que presentará para cuestionar su
destitución.
El dictamen que aprobó ayer la comisión acusadora fue elaborado por la diputada
Marcela Rodríguez (ARI) y el abogado Beinusz Szmukler a partir de una denuncia
presentada por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y la agrupación
HIJOS del Chaco. Lo votaron también los peronistas Jorge Yoma y Lelia Chaya y el
radical Juan Minguez. La propuesta en disidencia fue del abogado Luis Pereyra
Duarte. El duhaldista Jorge Casanovas faltó a la reunión.
En marzo de 2003 el juez federal del Chaco, Carlos Skidelsky, declaró la
inconstitucionalidad de las leyes de punto final y obediencia debida en la causa
sobre la masacre de Margarita Belén. Como consecuencia de esa decisión ordenó la
detención de los represores involucrados en el traslado de 22 presos políticos,
con supuesto destino a la Unidad 10 de Formosa, que terminaron fusilados en la
Ruta 11 luego de ser torturados durante un día, el 13 de diciembre de 1976. Los
militares apresados presentaron un hábeas corpus a través del defensor oficial
Carlos Pujol. La Cámara chaqueña les dio la razón. Pero según el análisis de los
consejeros fue una decisión forzada, contra derecho, con la intención de
favorecerlos.
La principal imputación contra Inda y Fernández es haber liberado a los
militares al declarar incompetente al juez original, Skidelsky, a través de un
hábeas corpus que, además, daba por anuladas sus decisiones. También había
firmado el fallo el juez Diómedes Rojas, quien falleció el 14 de febrero de este
año.
"Al hacer lugar al hábeas corpus se configuró el mal desempeño de los
camaristas", según advierte la resolución de los consejeros. Los jueces "prejuzgaron", subraya. La cuestión sobre a qué juez le correspondía intervenir,
añade el documento, debía discutirse por un carril aparte y "la querella debía
ser escuchada", pero nada de esto sucedió. Aun así, consideran, una declaración
de incompetencia no invalida las medidas judiciales previas. Por ende, los
detenidos por los asesinatos debían seguir en esa condición a disposición del
nuevo tribunal.
Otro punto del dictamen señala que al concederles "la libertad sin caución
alguna" la Cámara "permitió que los imputados se profugaran". "Ese es el caso
–puntualizan– del militar Norberto Raúl Tosso, quien se dio a la fuga" y ahora
tiene pedido de captura internacional. "Los camaristas paralizaron la causa",
enfatiza el texto.
A entender de los consejeros, los camaristas montaron una persecución contra el
fiscal federal Jorge Auat al hacer un "ejercicio abusivo del poder" para
entorpecer su tarea. Auat había insistido con las detenciones. Pero, además, fue
el autor –junto con el fiscal Javier de Luca– de un informe de 2003 que acusaba
a la Cámara de incurrir en prevaricato (fallar a propósito contra derecho) y
manipulación de citas de derecho procesal.Advertía incluso que el tribunal había
copiado el dictamen de la ex fiscal subrogante Ana María Torres, exonerada días
atrás por este tema por decisión del procurador general, Esteban Righi.
El dictamen de Acusación reservó un punto especial para el camarista Inda. Dice
que debió haberse apartado en el caso de Margarita Belén ya que cuando actuó
como juez en una dos causas referidas a Néstor Sala, una de las víctimas de la
masacre, nunca ordenó investigar su muerte ni la del resto de los que, igual que
él, estaban detenidos a disposición del Poder Judicial. Incluso recuerda que por
esa "omisión" la Cámara Federal le llamó la atención en el Juicio a las Juntas.
Inda presentó al renuncia en febrero, pero el Gobierno nunca se la aceptó.
Fuente:
Página/12, 12/10/05
La
investigación de la masacre
Por Victoria Ginzberg
Brinzoni fue citado por la Justicia El juez Carlos
Skidelsky lo interrogará como testigo, pero no se descarta que su situación
cambie. Brinzoni era funcionario de la intervención de Chaco cuando se llevó a
cabo la matanza. El ex jefe del Ejército Ricardo Brinzoni fue convocado por el
juez chaqueño Carlos Skidelsky.
El ex jefe del Ejército Ricardo Brinzoni fue citado por la Justicia para que
contara todo lo que sabe sobre la Masacre de Margarita Belén. La matanza, en la
que fueron asesinados 22 presos políticos, se realizó en el Chaco en diciembre
de 1976, mientras Brinzoni era secretario general de la intervención de esa
provincia.
La citación del ex jefe del Ejército había sido pedida por el Centro de Estudios
Legales y Sociales (CELS) y la agrupación HIJOS (Hijos por la Identidad y la
Justicia contra el Olvido y el Silencio) del Chaco, impulsores de la causa.
Los organismos de derechos humanos habían reclamado que Brinzoni fuera convocado
como acusado. El juez Carlos Skidelsky, en cambio, lo citó como testigo, aunque
un funcionario vinculado con el caso no descartó que la situación del ex jefe
del Ejército cambie durante el transcurso de la investigación.
En la noche del 12 de diciembre de 1976, 22 presos fueron sacados de sus celdas
de Resistencia. Los guardias les dijeron que se prepararan para un traslado.
Fueron torturados y subidos a autos, pero a las cuatro de la madrugada, en un
camino lateral de la ruta 11, fueron ejecutados. Estaban maniatados y
debilitados a raíz de la tortura. La versión oficial fue que los presos habían
querido fugarse y se produjo un "enfrentamiento".
Hace cuatro años, cuando HIJOS y el CELS reactivaron la causa, Brinzoni, en ese
entonces jefe del Ejército, admitió que la masacre "no fue un enfrentamiento,
fue un fusilamiento encubierto de detenidos que estaban en la cárcel U-7". Al
explicar esa declaración, el militar aseguró que el día del asesinato de los 22
detenidos el ministro de Gobierno de Chaco, Oscar José Zucconi, le comunicó los
hechos y él creyó su explicación pero que, posteriormente, investigando el caso
en forma personal, se dio cuenta de que había sido un "fusilamiento". Brinzoni
deberá concurrir a declarar al tribunal chaqueño el 28 de junio y al día
siguiente deberá hacerlo Zucconi.
Para demostrar la participación de la gobernación en los crímenes del terrorismo
de Estado, el CELS e HIJOS citaron al propio interventor, el general Antonio
Facundo Serrano. "El enemigo calificado como delincuente subversivo es enemigo
del ser argentino, del pueblo chaqueño y naturalmente del gobierno chaqueño.
Nuestro gobierno no descansará hasta terminar con ese enmigo", dijo en mayo de
1976.
La causa por la Masacre de Margarita Belén estuvo dos años paralizada porque la
Cámara Federal de Resistencia hizo lugar a un pedido de hábeas corpus de la
defensa y ordenó la libertad de diez militares que estaban detenidos.
Hace unas semanas, Skidelsky volvió a reclamar el arresto de los represores que
participaron de los asesinatos, pero en el ínterin, uno de ellos, el coronel
Norberto Raúl Tozzo, se escapó. En cambio, regresaron a prisión los militares
Horacio Losito, Ricardo Guillermo Reyes, Germán Emilio Riquelme, Jorge Alcides
Larrateguy, Athos Gustavo Renes, Aldo Martínez Segon, Rafael Carnero Sabol, Luis
Alberto Pateta y Ernesto Jorge Simoni. Todos ellos están acusados de haber
integrado el convoy que fusiló a los presos.
Fuente:
Pagina/12 - 23/05/05
A
28 años de la Masacre de Margarita Belén los asesinos siguen sueltos
Por Causa Popular.- Ya se han cumplido 28 años de uno de los crímenes masivos
más aberrantes de la última dictadura militar y a pesar de la veracidad de las
pruebas sobre los fusilamientos, los permanentes esfuerzos de las organizaciones
de derechos humanos y los familiares de las víctimas, los 10 militares
implicados en la Masacre de la localidad chaqueña de Margarita Belén, del 13 de
diciembre de 1976 siguen libres. Allí, 22 presos políticos fueron ejecutados en
forma sumarísima y desaparecidos. Durante este aniversario, los integrantes de
HIJOS Chaco marcharon frente al juzgado en Resistencia y delante de la sede
judicial se pelaron por completo, llenaron un sobre con sus pelos y se lo
mandaron al juez Carlos Skidelsky diciendo: "La justicia nos toma el pelo,
entonces venimos a entregarle los pelos al poder judicial".
También escarcharon al fiscal de cámara, Domingo Mazzoni, que según señaló una
sobreviviente a Causa Popular: "presenciaba los tormentos y delante de los
torturados llamaba para preguntarle a la Brigada de Investigaciones si tenía que
preguntar algo mas."
Tres días antes del nuevo aniversario y justo el mismo día que el Presidente
Néstor Kirchner afirmaba que la Justicia "está llegando sin venganza", al
conmemorar en un acto el Día Internacional de los Derechos Humanos y entregar
los premios Azucena Villaflor en la Casa Rosada, los familiares de los caídos en
la Masacre llevaron una carta para el Jefe del Estado, donde hicieron hincapié
en la parálisis que afecta a la causa judicial y denominaron ese hecho como "la
organización de la impunidad" para los militares sindicados como autores de la
matanza, que en 2003 pasaron sólo unas semanas detenidos.
A pesar de detallar muchas veces en 28 años las atrocidades sufridas en
Margarita Belén, los familiares tuvieron que recurrir a una carta para
explicarle al Presidente que en la causa que investiga el fusilamiento y
desaparición de 22 presos políticos en 1976, no pasa nada.
El 10 de diciembre, en una nueva conmemoración del retorno democrático de 1983,
la misiva fue entregada en mesa de entradas de la Casa Rosada. Los familiares
reconocieron que "el Gobierno Nacional se haya presentado como querellante, a
través de la Secretaría de Derechos Humanos en la causa" pero observaron que
"para desarmar la organización de la impunidad es necesario que se instrumenten
algunas medidas".
Entre otras iniciativas reclamaron que, a través de un jury promovido por la
Procuración General de la Nación, "destituyan definitivamente a los fiscales de
primera y segunda instancia, Carlos Flores Leyes y Domingo Mazzoni, así como a
sus secretarios doctores Sanserri y Torres, respectivamente". También pidieron
que "se avale el Juicio Político y destitución de los camaristas federales de
Chaco, Tomás Inda, Diomedes Rojas y Beatriz Fernández" los cuáles, según ellos,
"conspiraron para dejar en libertad en 2003 a los diez primeros militares
detenidos por su responsabilización en la Masacre".
Además solicitaron que "se le de la baja a los militares en actividad que siguen
estando en funciones claves: en Inteligencia en el Segundo Cuerpo de Ejército,
como Germán Riquelme; al Subdirector del Hospital Militar Central Ricardo Reyes;
y a Horacio Losito, detenido en la causa llevada adelante por el Poder Judicial
de Corrientes".
Todos ellos, según los familiares, "están acusados de haber participado en el
traslado, tormentos, fusilamiento y desaparición de los detenidos indefensos",
por lo que pidieron que "Losito y otros delincuentes estén en una prisión común,
no en la Base de Apoyo Logístico de Resistencia, que fue uno de los escenarios"
de la matanza. La carta estuvo firmada por Mirta Clara, viuda del asesinado
Néstor Sala, y los integrantes de la organización H.I.J.O.S. Chaco; Familiares,
Compañeros y Amigos de los militantes fusilados y desaparecidos en Margarita
Belén.
La Masacre de Margarita Belén ocurrió en la noche del 12 al 13 de diciembre de
1976, cuando 22 presos políticos fueron arrancados por la noche de las cárceles
en Resistencia, torturados y trasladados hasta ese paraje, donde terminaron
siendo ejecutados en forma sumarísima.
Pese a que han transcurrido casi tres décadas, aún muchos cadáveres no han sido
entregados a sus deudos -salvo los de diez víctimas- como en el caso de la
mayoría de las personas secuestradas durante la dictadura, según los familiares.
Sólo se identificaron los cuerpos de 17 hombres y dos mujeres.
La "Masacre de Margarita Belén" fue uno de los más de setecientos casos que tomó
en cuenta el Juicio a las Juntas, en 1985, y por eso se condenó a los ex
dictadores Jorge Videla, Emilio Massera y Orlando Agosti, que más tarde, en
1990, serían indultados por Carlos Menem.
Un nuevo aniversario, pero el mismo reclamo contra la impunidad
Cada año, los reclamos se concentran en Resistencia y en Margarita Belén, bajo
un sol inclemente en vísperas del duro verano del Bosque Chaqueño y a pesar de
la indiferencia del radicalismo local que viene administrando la provincia desde
hace años y cuya política quizás sea más inclemente aún que el propio verano.
Tres días después de la presentación de la carta, de la cual aún no se conoce
respuesta alguna, la Comisión de Homenaje a los Mártires de la Matanza de
Margarita Belén, Familiares de Detenidos y Desaparecidos, Compañeros Familiares
y Amigos de los caídos en Margarita Belén, H.I.J.O.S Regional Chaco, UTRE-CTERA,
CTA y Juventud por una mejor Democracia participaron de diversos actos
realizados en conmemoración de los 28 años de la Masacre.
La primera ceremonia se realizó en el recinto de la Cámara de Diputados
provincial donde Amanda Piérola, madre de uno de los jóvenes muertos en aquel
episodio, fue declarada ciudadana ilustre de la provincia. Entre las
organizaciones que participaron de los actos estuvieron.
"Por fin se comienza a hacer justicia" expresó Amanda Mayor de Pierola durante
el homenaje en el que recibió la declaración de "Ciudadana Ilustre" de la
provincia del Chaco, por parte de la Legislatura chaqueña. Amanda, durante la
vigilia realizada desde la tarde del domingo junto a las organizaciones
participantes, finalizó la restauración del mural "Margarita Belén" -de su
autoría-, al reponer la figura de un sacerdote censurada hace 18 años.
La madre de Pablo Piérola, uno de los 22 detenidos que fueron ultimados por
fuerzas militares en 1976, pintó el mural entre julio y agosto de 1986, pero a
los pocos días el sacerdote que aparecía en la obra fue borrado. "Recién ayer
pudimos inaugurar por completo el mural porque el cura que pinté desapareció al
poco tiempo", recordó la artista plástica en declaraciones a la prensa.
La pintura que ocupa por completo una de las paredes del Aula Magna de la
Facultad de Arquitectura de Resistencia, padeció la mutilación debido al fuerte
reclamo que hizo el entonces arzobispo local, Juan José Iriarte. La orden de
eliminar la figura religiosa, que aparecía observando una sesión de tortura en
la que un joven desnudo es sometido a la picana eléctrica, fue emitida luego por
la Justicia Federal, dando lugar una vez más a los menesteres inquisitoriales de
la Iglesia, que no comenzaron ni con León Ferrari, ni con sus sistemáticos
intentos por impedir que se imparta educación sexual en las escuelas.
Piérola
hizo varios intentos de repintar al cura, pero recién lo consiguió el domingo 12
gracias al fallo del juez federal de Resistencia, Carlos Skidelsky, quien
consideró inconstitucional el procedimiento judicial por el que se tapó en su
momento con un fondo azul-celeste al integrante más polémico del cuadro.
Como la artista había inscripto el cuadro en el Registro de la Propiedad
Intelectual, el juez pudo apoyarse en normas que protegen las expresiones
artísticas "oficializadas" para ordenar la restauración. Skidelsky es el mismo
juez que entre junio y julio de 2003 detuvo a los 10 militares implicados en la
masacre y que luego fueron liberados por "artilugios legales" planteados en el
mismo seno de la justicia federal chaqueña, tal como informó Causa Popular en
una nota del 16 de Octubre.
Los actos continuaron con manifestaciones frente al Juzgado Federal y en
cercanías del ex Regimiento de Artillería 7, situado en el barrio "La Ligura" de
esta capital, donde militantes de derechos humanos reclamaron la detención de
los 10 militares imputados.
Los implicados son Jorge Alcides Larrateguy, Athos Gustavo Renés, Norberto Raúl
Tozzo, Aldo Martínez Segon, Rafael Carnero Sabol, Luís Alberto Pateta, Ernesto
Jorge Simoni, Horacio Losito, Ricardo Guillermo Reyes y Germán Emilio Riquelme.
La jornada de conmemoraciones concluyó a la tarde, con un acto en el que se
recordó a las víctimas en el lugar donde se llevó a cabo el fusilamiento,
distante 30 kilómetros al norte de esta capital.
Según está probado en la causa, la masacre se concretó después de que los
detenidos fueran sometidos a torturas en un centro clandestino desde donde
fueron llevados hacia Formosa por la ruta nacional 11 desde la Unidad Penal 7 de
Resistencia.
Pero lo que parecía ser un operativo de traslado se interrumpió a la altura del
acceso a la localidad de Margarita Belén, donde las víctimas fueron bajadas de
los camiones y acribilladas por orden del entonces ministro del interior, Albano
Harguindeguy, y que luego la dictadura quiso presentar como un fusilamiento.
Sólo siete cadáveres fueron entregados a sus familiares, ya que los demás
habrían sido enterrados en fosas comunes, y los investigadores que desde 1983
tomaron el caso jamás pudieron completar la identificación de las víctimas, al
punto que cuatro de ellas siguen siendo NN.
El listado actualizado de muertos y desaparecidos en la Masacre de Margarita
Belén por el Equipo Argentino de Antropología Forense, es el siguiente:
Tierno, Patricio Blas. Muerto. • Sala, Néstor Carlos. Muerto.
Zamudio, Carlos. Muerto (exhumación en tramite p/confirmar).
Barco, Luís Ángel. Muerto (exhumación en tramite p/confirmar).
Yedro, Roberto H. Desaparecido.
González, Delicia. Desaparecida.
Díaz, Luís. Muerto.
Pierola, Fernando G. Desaparecido.
Cairé, Carlos María. Desaparecido.
Pereyra, Julio. Desaparecido.
Duarte, Carlos Alberto. Muerto.
Tereszecuk, Carlos. Desaparecido.
Parodi Ocampo, Manuel. Muerto.
Fransen, Luís Arturo. Muerto.
Cabral, Ema Beatriz. Desaparecido.
Zapata, Sonéz Reinaldo. Desaparecido.
Cuevas, Mario. Muerto.
Imágenes: Carlos Tereszcuk, 24 años (arriba); Carlos Zamudio, 28 años (centro) y Nestor Salas,
33 años (abajo).
Fuente:
www.causapopular.com.ar, sábado 18 diciembre 2004
A veintiocho años
de la Masacre de Margarita Belén
A veintiocho años de la
Masacre de Margarita Belén, seguimos buscando y señalando a los asesinos y sus
cómplices, a todos los genocidas. Lo hacemos encontrándonos con todos los que
tratan de impedir de una vez por todas que la cobardía, la vergüenza, la
mentira, la traición, que reproduce la impunidad, sigan intentando matar
nuestros sueños.
A veintiocho años de las
torturas, las violaciones, los secuestros, los robos, la desaparición de hombres
mujeres y niños. A veintiocho años de la muerte respondemos con la forma más
genuina de percibir y reafirmar la vida, a veintiséis años respondemos con la
lucha.
Esa lucha que nunca podrán
vencer, esa lucha que nace y vive en el corazón de cada hombre digno, justo y
solidario. Esa lucha que cree en la otra justicia, la que nace de la igualdad
entre los hombres.
A veintiocho años reafirmamos
hoy, mas que nunca, que todos somos hijos de la misma historia.
Todos somos hijos de ese país
arrasado por el miedo, el silencio, por el prejuicio, el egoísmo, el olvido, la
mentira y la cobardía de los poderosos.
Pero también todos somos hijos
del otro país, el país de los que recuerdan, de los que no se callan ante las
injusticias, de los que ven en el otro a su hermano, el país de los humildes, el
de la solidaridad, el país valiente, el país de la verdad, el verdadero país.
Hace veintiocho años, ese país
en el Chaco, Corrientes, Misiones, Formosa, Santa Fe y Entre Ríos, fueron las
Ligas Agrarias, los movimientos vecinales, las reivindicaciones sindicales, el
cooperativismo, la educación popular, los movimientos eclesiásticos de base, los
curas del tercer mundo, los movimientos estudiantiles.
Hace veintiocho años
intentaban matar ese país, matando a los hombres y mujeres que lo hacían con sus
vidas. Hace veintiocho años intentaban matar a los veintidós compañeros
fusilados cobardemente en Margarita Belén.
Hoy las balas siguen siendo
inútiles, hoy esos compañeros siguen viviendo en las ideas, en las voces y en
las manos, en el caminar y la alegría de los que siguen haciendo ese país.
Siguen viviendo en cada militante de los movimientos de trabajadores
desocupados, en cada integrante de los sindicatos que no se dejan vencer por el
soborno y las promesas, en los pequeños productores rurales que luchan por la
tierra, en los compañeros aborígenes que día a día nos muestran el verdadero
sentido de la dignidad, en los maestros que siguen creyendo en su tarea, en los
militantes vecinales, en los trabajadores de la salud y en todos aquellos
hombres que hoy, en el nordeste argentino, siguen haciendo con su lucha ese
país.
A veintiocho años, los
cobardes, los torturadores, los violadores, ladrones y asesinos de ayer siguen
intentando esconderse junto a los traidores y a los represores de hoy. Hoy
siguen intentando inútilmente matar las ideas que los desenmascaran, hoy son los
mismos, y son otros, son esos diputados, ministros, gobernadores y dirigentes
partidarios, que reproducen el orden político que permite la exclusión y el
hambre, hoy son los jerarcas de las fuerzas de seguridad y sus cuadros, que
siguen siendo el palo obediente del poder que golpea y mata a los humildes, hoy
son esos jueces y fiscales que se apropian de la justicia para impedirla, los
que siguen intentando reproducir la impunidad. Todos ellos siguen siendo sucios
obsecuentes del egoísmo, el autoritarismo, la violencia y la ceguera de la
hegemonía de los poderosos que se apropian de la riqueza que producen los
trabajadores.
Desde la muerte que
representan, desde la cobardía que mantienen, desde la mentira con que callan no
podrán ver ni escuchar nunca que a veintiséis años ese pueblo al que inútilmente
siguen intentado engañar esta gritando que ya nunca mas podrán encubrirse con la
mentira, que ya nunca podrán burlarse de la vida, que son y serán la vergüenza
de este país.
Ese pueblo esta gritando que
ya es el tiempo, que esta de pie y en las calles, desafiando al miedo, gritando
que la vergüenza solo se termina con justicia.
A veintiocho años de la
Masacre de Margarita Belén reafirmamos que no olvidamos, no reconciliamos y no
perdonamos, que pedimos juicio y castigo a los culpables y a los cómplices del
genocidio de ayer y de hoy.
A veintiocho años reafirmamos el país de la vida en nuestra
lucha por la Identidad y la justicia contra el olvido y el silencio.
H.I.J.O.S.
Hijos por la Identidad y la
Justicia contra el olvido y el silencio.
REGIONAL CHACO
EN LA RED NACIONAL
28
años sin ellos, 28 años sin justicia
Por Mario Burgos, 2004
Agencia de comunicación Rodolfo Walsh
Integrante del Foro De Medios Alternativos y de la Red Nacional de Medios
Alternativos
El domingo 12 de diciembre de 1976, en la U7, Cárcel de Villa Libertad,
Resitencia, Chaco, llaman para traslado a 7 militantes detenidos: Sala, Parodi
Ocampo, Fransen, Duarte, Cuevas, Tierno y Barco.
En todos los pabellones comienza la discusión acerca de qué hacer. Es domingo,
llevamos varios meses de aislamiento, sin visitas ni otro contacto con el
exterior, corren rumores sobre asesinatos contra otros compañeros detenidos.
Todo confluye a pensar que la vida de los compañeros llamados a traslado está en
peligro. También su identidad: algunos tienen la máxima responsabilidad en la
conducción de Montoneros en la cárcel, varios están acusados del intento de
copamiento del Regimiento 29 de Formosa, producido más de un año antes.
En nuestro pabellón convivíamos con Duarte y Fransen. Nos reunimos con Kunkel y
un compañero del PRT para hablar sobre las alternativas que teníamos. Nadie
quería que los compañeros salgan y la mayoría estaba dispuesta a resistir, al
menos hasta el lunes, de modo de obtener alguna repercusión en Resistencia y
-con la afluencia de familiares- lograr alguna cobertura para los compañeros. La
idea era evitar que fueran trasladados en el mayor de los secretos y los milicos
tuvieran todas las facilidades para torturarlos o asesinarlos. Mientras, del
otro lado de la reja, la presión aumentaba.
Algún oficial se acercó a avisar que si "el movimiento" no lo hacían ellos
entraba la gendarmería a sangre y fuego. Un yuga pasa y comenta que "hay
ejército en los patios de afuera" y que se ve a los milicos hostiles hasta
contra ellos. Nunca pude saber el tiempo que nos llevaron estas deliberaciones y
cada vez que se menciona a Margarita Belén vuelvo a vivir esa desazón
insoportable de tener la vida de varios compañeros en nuestras manos. Cualquiera
que se hubiera cortado por la libre podia desatar una situación sin retorno.
Pero todos aguantamos en la espera. Estábamos convencidos que iban a
asesinarlos. Militantes con los que nada quedó sin compertir, hasta su suerte, a
pesar de estanr en organizaciones diferentes. También estábamos convencidos que
si decidíamos resistir, poníamos en juego la vida de los cientos de compañeros
más que había en la cárcel. Sin embargo, todo nos empujaba a decidir que Fransen
y el "carao" Duarte no salieran.
Al fin, comunicada nuestra indefinición a los delegados de otros pabellones,
llegó un mensaje del pabellón en que Montoneros decidía (el "2", donde estaban
Salas y Tierno, entre otros): "los compañeros salen". Y el Carao y Fransen
comenzaron a abrazarnos a uno por uno sin vacilaciones, sin darnos tiempo casi a
volver a discutir nada. Lo demás, igual que siempre: la reja que se abre, dos
compañeros que salen con sus pequeños bultos y los rumores de otras rejas y
otros saludos que se cuelan por el pasillo. Y una vigilia que durará no más de
un día. Ya el martes a la mañana, los mismos yugas nos van tirando trozos de lo
sucedido según su versión: "dicen que se quisieron escapar, pero están todos con
tiros en la nuca", "también había gente de Uds., de la alcaidía", "dicen que
había mujeres". "nosotros con todo eso, nada que ver: los trasladaba el
ejército". Con el paso de los días íbamos a saber que los llevaron a la alcaidía
y los torturó el ejército. Que de allí los sacaron y al llegar al paraje de
Margarita Belén los bajaron de los camiones y los asesinaron. Que los 7 se
habían convertido en 22 o más. Durante mucho tiempo convivimos con estos datos,
que alimentaron por años la duda sobre lo que pudo pasar si no hubieran salido
de nuestro pabellones.
Después, porque nuestro pueblo siempre construye un después, aunque se tarde,
familares, amigos, compañeros, HIJOS, el Equipo de Antropología Forense,
ayudaron a que sepamos los nombres de 17 de los compañeros, pero hay 5
compañeros de los que aún no conocemos su identidad. Transcribo sus nombres, sus
edades y me abruma comprobar su juventud y en la mía. Yo, con 26 años, me sentía
joven en aquel tiempo y era más viejo que la mayoría de estos compañeros, llenos
de vida, capaces de cualquier logro con sólo proponérselo. Me alcanza con
recordar el asombro de los yugas al vernos, antes del aislamiento, jugar al
fútbol al rayo del sol en la insoportable siesta de una Resistencia con viento
norte y más de cuarenta grados.
Pero su alegría, su inteligencia y la vida en sus cuerpos fueron alcanzados por
un genocidio racional y determinado a eliminar todo vestigio de memoria y
dirigencia, para que todo nos cueste más a los que nos queda el privilegio y la
responsabilidad de estar vivos.
BARCO, Luis Angel, 26 años - JUP - Saenz Peña, Chaco
CABRAL, Ema Beatriz, 28 años - JP - Santa Fé
CAIRE, Carlos Maria, 24 años - JP - Concordia, Entre Ríos
CUEVAS, Mario, 25 años - JP - Reconquista, Santa Fé
DIAZ, Luis Alberto, 25 años - JTP - Mercedes, Corrientes
DUARTE, Carlos Alberto, 24 años - JUP - Pto. Esperanza, Misiones
FRANSEN, Luis Arturo, 22 años - JP - Posadas, Misiones
GONZALEZ, Delicia, 23 años - Ligas Agrarias - Goya, Corrientes
PARODI OCAMPO, Manuel, 26 años - JP - Posadas - Misiones
PEREYRA, Julio Andrés, 24 años - JP - Formosa
PIEROLA, Fernando Gabriel, 25 años - JP - Parana, Entre Ríos
SALAS, Nestor Carlos, 32 años - Partido Auténtico - Quilmes
TEREZECUK,Carlos, 23 años - JUP - Posadas, Misiones
TIERNO, Patricio Blas, 24 años - JUP - La Plata
YEDRO, Roberto Horacio,28 años - JP - Corrientes
ZAMUDIO, Carlos Alberto, 28 años - JP - Resistencia
ZAPATA SONEZ, Reynaldo, 36 años - JP - Santa Fe
NN?
NN?
NN?
NN?
NN?
Con el paso de los años y el devenir de los reclamos, pudimos compartir la
bronca contra la justicia sumisa de la postdictadura, que dejó libres a varios
responsables comprobados: los oficiales Athos Renes, Rafael Sabol, Norberto
Tozzo, Luis Alberto Pateta, Ernesto Simoni, Aldo Martínez Segón, Horacio Losito,
Guillermo Reyes y Germán Riquelme y Jorge Alcides Larrategui. Dos ex miembros de
la patota de la Brigada de Investigaciones, Carlos Thomas y Wenceslao Ceniquel,
quienes fueron vistos en el lugar del asesinato junto a los cuerpos apilados de
los compañeros, recién asesinados. Y Brinzoni, Nicolaides, Serrano, Zucconi y
otros jefes y ejecutores que se siguen escudando en las leyes de Alfonsín y el
innombrable. Me asquea un poco incluir estos nombres junto al recuerdo de los
compañeros. Pero habrá algo de esta mezcla obscena mientras que la memoria y la
justicia no se impongan.
Lo demás es seguir militando, cada día, como ellos supieron hacerlo.
[2004]
A
27 años de la masacre chaqueña nace un relato en primera persona
Por Diego Martínez
Un 12 de diciembre DE 1976 veintiun presos fueron sacados de la cárcel para ser asesinados en
el paraje de Margarita Belén. Dos visiones personales
Un día como hoy, hace 27 años, Néstor Sala supo que lo llamaban para fusilarlo,
se montó a una silla de brazos en la Unidad 7 de Resistencia y dijo algo así:
"Es mentira que es un traslado. Y si lo es, es un traslado a la muerte. Pero
quiero que sepan que moriré de pie, peleando como pueda, a los mordiscones si
estoy atado. Todos los que hoy nos sacan de la cárcel, los que están aquí
adentro y los que esperan afuera son culpables ante la historia, culpables de la
miseria del pueblo y culpables de nuestras muertes. Sólo quiero pedirles que
cuenten de esta matanza a mis hijos cuando ellos tengan edad de entender qué
pasó en la Argentina de estos años y a mi compañera cuando puedan verla. También
les digo, compañeros, que de nada vale este sacrificio nuestro si ustedes no
siguen peleando por mantener viva la memoria popular; por eso, cuéntenle a
nuestro pueblo por qué nos asesinan y por qué decidimos morir de pie. Chau,
compañeros, cuídense. ¡Libres o Muertos, Jamás Esclavos!". Levantó los dedos en
ve y se alejó con una sonrisa. Esa noche, ya moribundo por las torturas, fue
fusilado junto con otros 21 hombres y mujeres en el paraje de la ruta 11
conocido como Margarita Belén.
El relato acaba de ser publicado por uno de sus compañeros de cautiverio, Jorge
Giles, preso político durante ocho años y ex diputado nacional. El libro se
titula Allí va la vida. La masacre de Margarita Belén, lo editó Colihue y se
presentará hoy en Resistencia y mañana en Corrientes, en el marco de los actos
previstos por la Comisión de Homenaje en un nuevo aniversario de la masacre.
Allí va la vida es al mismo tiempo testimonio histórico, homenaje, denuncia,
exigencia de justicia y acto de militancia. "Cada uno se para ante la vida de
una manera única y ve lo que ve, y como esta historia es una tragedia griega
renacida en nuestras pampas y llanos, es preciso que cada uno cuente la
historia; como le salga, pero que la cuente", escribe el autor. Le sale un
relato conmovedor, una crónica protagonizada por "militantes populares, ni
ángeles ni demonios", que arranca con las detenciones de los campesinos de las
Ligas Agrarias chaqueñas a mediados de 1975 y termina con los asesinos comiendo
un asado con magistrados amigos al borde del camino ensangrentado, pero que
también incluye a su viejo renegando porque al tatarabuelo, un tal Gauchito Gil,
"el primer peronista", quieren convertirlo de bandolero en "proyecto de santito
milagrero".
Fiel a la época que retrata, el relato combina dosis abundantes de horror y de
humanidad. Mientras un oficial les explica a sus víctimas que está destinado a
sacarles al diablo de adentro, los presos a escondidas actúan un novelón
melodramático. Mientras un compañero es exhibido como trofeo de guerra en el
Regimiento de Formosa, un guardia arriesga el pellejo para hacerles llegar la
lista de futuros masacrados elaborada por el Ejército. Es que "ni en los
calabozos de aislamiento dejaba de latir la vida", explica.
También detalla los momentos previos a la masacre: desde la certeza de saber
"que vendrían a buscarnos para matarnos", pasando por la reunión para decidir
cómo enfrentar la muerte, hasta la despedida de Manuel Parodi Ocampo anunciando
que "también voy a morir dignamente". Por último, las evidencias de que los
asesinos del Chaco, encabezados por el general Facundo Serrano y su secretario,
el entonces capitán Ricardo Brinzoni, "dejaron sus huellas para demostrar el
poder que tenían y porque creían al fin y al cabo que dominarían estas pampas
por los siglos de los siglos".
Las huellas son demoledoras: vuelos en helicóptero para reconocer la zona de la
masacre, las fosas del cementerio esperando los cuerpos y hasta un pedido de
presupuesto de cajones baratos.
Fuente:
Pagina/12, 13/12/03
Por Horacio Verbitsky
Hicieron falta 25 años y la denuncia del CELS
para que el Ejército reconociera el alevoso fusilamiento de detenidos en
Margarita Belén. Brinzoni lo estableció con una investigación privada, cuyas
conclusiones se reserva desde hace once años.
Hicieron falta veinticinco años para que el Ejército reconociera que en
Margarita Belén sus tropas produjeron un alevoso fusilamiento de detenidos
políticos. Lo hizo a través de su Jefe de Estado Mayor, Ricardo Brinzoni, en un
reportaje publicado en el diario Norte de Resistencia, la capital del Chaco.
Brinzoni también admitió la responsabilidad del Ejército en el terrorismo de
Estado que rigió a partir del golpe militar de 1976. "Aquel hecho de Margarita
Belén es uno de los muchos episodios penosos y lamentables frente a los cuales
la institución va a asumir la responsabilidad que le compete", dijo.
Una lectura rápida podría adscribir su confesión a la línea iniciada por su
antecesor Martín Balza. La diferencia es que Balza nunca fue imputado por ningún
acto de la guerra sucia. Brinzoni, en cambio, era secretario general de la
gobernación del Chaco cuando ocurrió lo que ahora define como "un fusilamiento
encubierto" y el Centro de Estudios Legales y Sociales ha anunciado que prepara
una denuncia que presentará ante la justicia federal de Resistencia.
Brinzoni dijo que durante años creyó en la versión oficial, hasta que en 1980
escuchó "comentarios sobre lo realmente ocurrido", inició una investigación
privada y descubrió que "aquello fue un fusilamiento encubierto de detenidos que
estaban en la U.7, los que fueron disimuladamente trasladados y eliminados
durante el viaje". Por cierto se abstuvo de comunicar en qué consistió esa
indagación personal, quiénes fueron los responsables que identificó y qué
actitud siguió una vez establecida la verdad.
Esto es así porque más que conducir al Ejército, Brinzoni se dedica a preparar
su defensa personal. Numerosos testimonios de funcionarios y empleados del
gobierno chaqueño indican que el mismo día de la masacre ni los ministros
civiles ni los militares de la guarnición ignoraban lo que Brinzoni dice haber
descubierto mucho después. Su notable reportaje equivale a una confesión de que
acompañó al coronel Oscar José Zucconi, que comandaba el Grupo de Artillería 7,
en el preciso momento en que se elaboró el engaño a la sociedad. Brinzoni dijo
que si la Justicia lo cita va a concurrir"para aportar todos los datos que
tenga". Cada vez que habla, complica más su situación. Como mínimo es la de un
encubridor que sabía y calló pero tal vez también sea la de un partícipe, en
grado que la Justicia deberá determinar. Cuando el día llegue, tendrá que buscar
mejor asesoramiento.
Sobre sus funciones de entonces dijo que habían sido "netamente administrativas
y estrictamente pasivas" y "al margen de las responsabilidades militares", por
lo cual no fue mencionado en las investigaciones legislativas y judiciales. Las
pruebas que el CELS ha recogido y aportará a la causa demostrarán la
inconsistencia de esta pretensión. Además, ya como Jefe de Estado Mayor, y según
su propia aritmética diez años después de haber conocido la verdad, Brinzoni
insistió ante el Senado para que aprobara el ascenso del teniente coronel Aldo
Héctor Martínez Segón, alias Chancaca, quien fue procesado por su intervención
en la masacre y quedó en libertad sólo gracias a la ley de obediencia debida. Le
otorgó así la protección del cómplice.
Según Brinzoni, las denuncias del CELS, que atribuye a inquina de su presidente,
obedecen a que "aquel discreto capitán de 1976 hoy es el jefe del Ejército
Argentino. Me atacan solamente por la posición que ocupo hoy y no por otra
causa". Brinzoni sabe mejor que nadie que eso no es cierto, porque el CELS se lo
dijo en la respuesta al recurso de hábeas data. El facsímil que se reproduce en
esta página corresponde a una publicación del diario «La Razón» del 28 de
diciembre de 1984. En ella el presidente fundador del CELS, Emilio Mignone dice
que los tenientes coroneles Oscar Angel Bianchi y Athos Gustavo Renes y el mayor
Ricardo Guillermo Brinzoni«participaron directamente en la masacre, ya que
formaban parte del grupo que trasladó a los detenidos desde la cárcel de
Resistencia para llevarlos, supuestamente a la Unidad 7 de Formosa, pero como se
sabe nunca llegaron». Brinzoni era entonces un ilustre desconocido, lo cual
descalifica su interpretación, que le hizo repetir al ministro de Defensa,
cuando Horacio Jaunarena aún no conocía este antecedente. Es improbable que el
ministro le agradezca ese innecesario paso en falso.
Pese a sus protestas de acatamiento a la Justicia, Brinzoni no se privó de
cuestionar una vez más la nulidad de las leyes de punto final y de obediencia
debida dispuesta por el juez federal Gabriel Cavallo. "Hay quienes
desafortunadamente quieren seguir viviendo anclados en el pasado. ¿Por qué
seguir insistiendo en cargar con mochilas del pasado?Cargar con culpas del
pasado nos tira hacia atrás, nos lleva permanentemente a mirar hacia aquellos
años tan lamentablemente vividos y nos quita fuerzas para encarar el futuro. Hay
otra cosa: de ese pasado todos somos de alguna manera responsables y
copartícipes".
El Jefe de Estado Mayor no ha advertido que él es la insoportable mochila que
pesa en la espalda de los jóvenes oficiales del Ejército, que no fueron ni
responsables ni copartícipes de aquellos hechos horrendos que él protagonizó. Es
Brinzoni quien no tiene fuerza para mirar el futuro, porque sus pies están
hundidos en aquel fangal. En sus ansiosos movimientos por impedir que lo trague
intenta arrastrar a todos los oficiales detrás de sí. Por eso volvió a insistir
con la creación de un foro o un espacio de diálogo "donde todo aquel que tenga
algo que decir sobre el tema de los desaparecidos y violaciones a los derechos
humanos lo diga con tranquilidad, sin temores, sin pasiones y con objetividad".
Para ello haría falta que no hubiera condena social ni castigo penal, agregó. Es
otra falacia: desde el indulto de 1990, la posibilidad de persecución penal
estuvo cerrada y, sin embargo, nadie del Ejército aportó un solo dato útil, ni
siquiera cuando Balza les prometió en 1995 que podrían hacerlo en forma
confidencial. Y cuando el juez Adolfo Bagnasco y el fiscal Miguel Osorio
allanaron el Estado Mayor y de acuerdo con el plano que les entregué llegaron a
la cintoteca de inteligencia, el Ejército se rehusó a facilitar los códigos que
hubieran permitido leer la información sobre los desaparecidos que contenía.
Rechazada por los organismos de derechos humanos y sin el respaldo del gobierno
nacional, que no desea involucrarse en esta jugada privada de Brinzoni, la mesa
de diálogo con la que el jefe del Ejército intenta sustituir la acción de la
Justicia sólo cuenta con un guiño de aprobación de algunos legisladores
justicialistas, como Miguel Toma, Alicia Pierini y Mario Cafiero, y de los
restos de la desprestigiada conducción montonera que por esa vía aspiran a una
nueva edición de los quince minutos de fama de la metáfora de Andy Warhol.
El molde hipócrita y santurrón que produjo al ex dictador Jorge Videla sigue en
uso. Si el discreto y pasivo Brinzoni, con sus buenos modales y su tono de
violencia apenas contenida quisiera entablar en serio alguna forma de diálogo
con la sociedad, podría empezar por decir de qué modo el apoderado del partido
nazi Nuevo Triunfo, Juan Enrique Torres Bande, llegó a ser su abogado de
confianza, quiénes son los oficiales que lo introdujeron en el Ejército y qué
sanciones se les aplicaron. Para seguir debería explicar por qué promovió al
puesto más alto del escalafón profesional de Sanidad al general Félix Juan
Domínguez, quien tuvo a su cargo a partir de 1978 el sector de Epidemiología del
Hospital Militar de Campo de Mayo, donde las mujeres detenidas-desaparecidas
esperaban maniatadas y encapuchadas el momento de parir hijos que serían
entregados a familias militares según una lista de espera, mientras ellas eran
asesinadas. Ya no importa demasiado lo que el Jefe de Estado Mayor diga sobre
estos hechos porque será la Justicia la que se encargue deDomínguez, y de él
mismo, por más que Brinzoni dialogue con las mesas, que es lo único que va
quedando de su plan.
Fuente:
Pagina/12, 2001
Preguntas
para el genberal Brinzoni
Antes del silencio
Jaunarena ordenó a Brinzoni asumir la conducción del Ejército de hoy y guardar
silencio sobre la guerra sucia de ayer. Pero diputados exigen que antes cuente
todo lo que sabe sobre la masacre de Margarita Belén. Testimonios de los
sobrevivientes corroboran que Brinzoni no desconocía lo que se preparaba. Sus
explicaciones sobre el abogado neonazi Torres Bande son falsas. No era un
letrado idóneo ni llegó al Ejército a través de la defensa del coronel De la
Vega. Por el contrario, acumula causas en el Tribunal de Disciplina profesional,
en las que el modus operandi es la falsificación y el robo de documentos. Fue el
general Alfonso quien lo eligió para defender a De la Vega en la causa de las
armas.
Por Horacio Verbitsky
El ministro de Defensa Horacio Jaunarena ordenó al general Ricardo Brinzoni asumir la conducción del Ejército de hoy y guardar silencio sobre la guerra sucia militar de ayer contra la sociedad argentina. Pero una decena de diputados nacionales presentaron un proyecto de resolució