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| Se conoce como Masacre de Margarita Belén a la tortura y fusilamiento de 22 presos políticos, en su mayoría militantes de la Juventud Peronista, ultimados en un operativo conjunto del Ejército Argentino y la Policía del Chaco durante la noche del 12 al 13 de diciembre de 1976, en un lugar cercano a la localidad de Margarita Belén, provincia del Chaco. El fusilamiento se disfrazó, como era común en la práctica genocida de la época, de un tiroteo fortuito acaecido durante un intento de fuga de los prisioneros. El caso fue uno de los más de setecientos tomados en cuenta en el Juicio a las Juntas, en 1985, por lo que se condenó a los ex dictadores Jorge Videla, Emilio Massera y Orlando Agosti, que más tarde, en 1990, serían indultados por el entonces presidente Carlos Menem. Derogados los indultos y las leyes de impunidad los genocidas responsables de la masacre fueron juzgados y condenados en 2010. |

El Mural "Argentina, dolor y esperanza",
terminado en 1986, fue realizado por Amanda Mayor de Piérola, otros
artistas plásticos de Entre Ríos y el Chaco.
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31
años de impunidad - 1976-2007
Por Alvaro, Gustavo, María Luz y Cristela Piérola, hermanos de Fernando Gabriel Piérola, fusilado en Margarita Belén.
Hace exactamente 31 años,
a esta misma hora, allí nomás, del otro lado de la ruta, debajo de un
algarrobo, junto a la casa de Omar Lopez, el puestero del campo de un
Sr. Alcalá.
Hace 31 años exactamente, a esta hora, en este lugar, todavía estaban
calientes las brasas de lo que fue un asado.
Horas antes del medio día, de un medio día muy caliente, típico de estas
hermosas tierras Chaqueñas, un costillar a la estaca se doraba lentamente
mientras los invitados de honor brindaban fervorosamente.
Horas antes, cuando el sol, ni nadie podían ser testigo de una obra
macabra, estos invitados de honor, trajeron a este escenario, donde
hoy estamos, a más de 30 compañeros militantes, a 30 hermanos y hermanas
de lo mejor que en toda su historia, ha tenido esta querida y castigada
patria.
Horas antes, estas hermanas y hermanos, fueron salvajemente torturados,
algunos en Santa Catalina, otros en el Regimiento 9, otros en La Liguria,
otros en la Alcaidía, en la Brigada y quien sabe todavía, donde más.
Y los trajeron sangrando,
atados con alambres, castrados, violados, antes de asesinarlos cobardemente,
creyendo inútilmente que de esa manera les romperían el corazón y la
conciencia, lo que por supuesto, no pudieron lograr, semejantes corazones
y tan altas conciencias no se rompen ni se quiebran fácilmente.
Y allí nomás, estos soldados
de papel, estos soldados de la muerte, brindaron y rieron. Levantaron
bien alto los vasos de vino, como quienes han logrado un merecido triunfo
en un frente de batalla, como quienes han llegado con éxito a su objetivo,
después de un largo esfuerzo.
Y levantaron bien alto su brindis de sangre, mientras muy junto, pegado
a su insania, junto a su asquerosa fiesta de cobardes infames, se enfriaban
lentamente los cuerpos masacrados, mutilados, de una generación enorme,
de una grandiosa generación que ofreció lo máximo que puede dar un ser
humano, por su país y por su pueblo, de una generación que soñó y proyectó
un país grande, nuestro, justo y definitivamente libre.
Pegado a toda esa bajeza humana, se evaporaba lentamente la sangre de
nuestros hermanos y hermanas, hermanos y hermanas de una militancia
y una entrega jamás vista en nuestra patria. Junto a estos gloriosos
guerreros del ejército de San Martín y Belgrano, se consumía lentamente
el cuerpo del Flaco Sala y empezaba a tomar vuelo el espíritu de su
inmensa lucha “ LIBRES O MUERTOS, JAMÁS ESCLAVOS” fueron sus últimas
palabras de aliento a los compañeros cuando los dejaba en la cárcel,
palabras que fueron, son y serán fuente de energía para cualquier militante
revolucionario y para el pueblo en su conjunto.
Junto al brindis, disfrutando su gula sangrienta y enferma, estaban los cuerpos de Barquitos, de Fernando, del Carau, del Gringo, de Delicia y de Ema, del Bocha y de Carlitos Caire, del Colorado, de Manuel, de Marito y de Lucho, del Pato, de Carlitos Zamudio, del Beto y de Zapata Zoñez y quien sabe de cuantos otros que todavía no hemos podido identificar y siguieron brindando, mientras lentamente se secaba en nuestras hermanas el inmundo semen de su soberbia.
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Gustavo Piérola en Atrapados en libertad, AM 530, La Voz de las Madres, 12 de diciembre de 2009. |
Brindaron Generales, Coroneles, Mayores,
Capitanes, Tenientes, Suboficiales.
Brindaron aquellos Policías, dueños de la casa del terror en el
corazón de Resistencia.
Brindaron los Sres. de saco y corbata que ayudaron a armar la impunidad
que hasta hoy perdura.
Brindaron los médicos que pusieron su sello a la muerte.
Y brindó la Iglesia, la de Tortolo,
Pío Laghi, Von Wernich y aquel cura en el Mural.
Y brindaron a escondidas, los dueños de la paga a estos mercenarios,
los propietarios de nuestra patria.
Pero esta fiesta aún no ha terminado, esta escena perversa continúa,
los mismos autores, hoy siguen brindando. A lo largo de estos 31
años, cada vez que han encendido un fuego, en sus casas, en la de
sus familias y amigos, han sonreído satisfechos recordando aquel
asado debajo del algarrobo.
Durante estos 31 años, desde que aquellas brasas se fueron apagando,
el sistema político y judicial de nuestro país, les ha servido la
mesa y el vino.
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Durante estos largos 31 años, estos
mercenarios del poder y la riqueza, estos señores de uniformes planchados,
que nunca, en los últimos casi 200 años han tirado un solo tiro
para defender los intereses del pueblo argentino y sí, los intereses
de las castas oligárquicas y burguesas nacionales, y sí, de los
intereses de imperios extranjeros. Solamente salieron a la aventura
de Las Malvinas, poniendo nuevamente al pueblo como escudo, antes
de volver a sus cuarteles.
Estos cobardes asesinos a sueldo, sueldos y beneficios que surgen
de la explotación el pueblo, estos patrioteros siguen gozando de
la impunidad del sistema. Porque aunque derogadas, las leyes que
los ocultaron durante años, todavía están cubiertos por esta Justicia
y este Sistema Político que salvo raras excepciones, sigue aportando
a esa impunidad.
Inclusive aquellos que hoy están
“presos” (entre comillas) en La Liguria, brindan día a día en el
Casino de Oficiales, tratados, por supuesto, como héroes por sus
pares, presos con televisores, videos, teléfonos, computadoras,
libros y periódicos del día, con piletas de natación y heladeras
llenas.
Con la mejor alimentación, mientras nuestro pueblo muere de hambre
en nuestra cara.
Con la mejor atención médica, mientras
el pueblo se abarrota en las filas de los hospitales.
Con una privilegiada situación económica, mientras el pueblo mendiga
Planes Trabajar.
Estos ocho “detenidos” de lujo, comen asados y brindan con sus familias,
esposas e hijos y sus nietos corretean en los parques de La Liguria,
corretean inocentemente junto a los calabozos donde estaban los
secuestrados, junto al lavadero donde los torturaban salvajemente.
Esos ocho “detenidos” seguramente recuerdan con placer aquel domingo
12 de diciembre de 1976 cuando en ese mismo lugar, ultimaron los
detalles de la farsa sangrienta. Otro de ellos, el que está “prófugo”
(entre comillas) seguramente está disfrutando con su familia en
los campos entrerrianos.
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Y esta realidad no es para nada casual, por un lado nos refriegan con discursos sobre la defensa de los derechos humanos, gastan horas y horas hablando de lo que fue la dictadura más sanguinaria y perversa de la historia, de esa maquinaria de destrucción que apuntó sus armas a lo más combativo, sano y progresista que jamás haya existido en el pueblo argentino, y por el otro observamos con dolor, angustia e impotencia, como estos asesinos y estos ladrones del pueblo, se van yendo de este mundo con una inmensa sonrisa en los labios.
Cuando esta realidad se modifique, cuando desde el Estado cambien las políticas, les podemos asegurar que serán bienvenidas. No se puede negar, que en éstos últimos tiempos han habido cambios que realmente nos motivan, pero en Margarita Belén, como en muchos Margarita Belén desparramados por el suelo argentino, falta mucho por hacer y resolver.
Hoy por hoy, estos caballeros de espadas ensangrentadas, estos señores
de saco y corbata, estos mercaderes de las riquezas del pueblo,
se van muriendo sin haber pagado por sus crímenes. Hoy siguen brindando
alegremente los Schenone, los Juarez, los Valuzzi, los Vicente,
los Donaires, los Grillo, los Saenz, los Massoni, los Flores Leyes,
los Gomez, los Medina, y muchos, a quienes la Justicia y el Sistema
Político han permitido el anonimato.
Hace unos días el pueblo Judío le pedía al mundo y en especial a
Latinoamérica un último esfuerzo para ubicar y juzgar a los últimos
Nazis que quedarían vivos por estas tierras. Nosotros, como sociedad,
vemos con indiferencia, caminar a nuestros asesinos por las calles,
los que persiguieron, los que mataron, secuestraron, robaron, se
apoderaron de nuestros hijos, los que hoy dirigen las fuerzas armadas,
los que están sentados en los parlamentos, los que administran nuestras
riquezas y nuestras vidas y hasta nos dan misa los domingos. Estos
“señores” siguen gozando jubilaciones y beneficios de privilegio
y del producto de lo robado en aquella época.
Como sociedad, seguimos sin reaccionar, ciegos, sordos y mudos,
de esta manera estamos avalando a la peor dictadura de la historia
argentina. El NUNCA MÁS, solo se hará efectivo cuando la justicia
y la verdad sean reales y completas, solo de esta manera, las
nuevas generaciones podrán transitar caminos más claros y seguros,
caminos de esperanza y dignidad.
Hoy, como todos los años, estamos aquí homenajeando a los grandes
luchadores que aquí fueron fusilados. Pero es muy triste decirlo,
no los podemos nombrar a todos. Ahí tenemos las fotos de algunos
de ellos, pero sabemos que fueron más de 30 compañeros y compañeras.
Fueron traídos, mejor dicho arrastrados, de diferentes Cárceles
y Campos de Concentración y aquí fueron masacrados. En este
momento, hay cerca de 20 familias que buscan sus seres queridos
y ni siquiera saben que murieron en Margarita Belén.
Hace unos meses estuvo aquí el Sr. Presidente de la Nación,
la actual Presidenta, el Sr. Secretario de Derechos Humanos
de la Nación, , el Gobernador de la Provincia del Chaco y otras
autoridades, en un acto en homenaje a estos militantes. Fue
muy importante la presencia de las máximas autoridades, por
un lado nos motiva para seguir luchando, buscando a nuestros
hermanos, buscando la verdad, la justicia y muy especialmente
levantando sus banderas de lucha, pero yo les preguntaría:
A
quienes se estaba homenajeando.?
Sabrán ellos que aquí hay 20 mártires anónimos.?
Sabrán ellos que aquí fueron más de 50 los asesinos que mancharon
con sangre este suelo chaqueño.?
Sabrán ellos cómo armaron este escenario de muerte.?
Sabrán ellos que la mayoría de estos criminales están tranquilos
en sus casas.?
Sabrán ellos que los huesos de nuestros hermanos se están pudriendo
en una fosa común.?
Sabrán ellos que Margarita Belén es una profunda herida que
aún continúa sangrando.?
Como familiares y argentinos, valoramos el avance de estos últimos
tiempos en lo que hace a las libertades, pero nos gustaría que
dejemos de lado los escenarios y los discursos fáciles.
Como familiares quisiéramos hechos concretos, es indispensable
que tanto desde la nación como desde la provincia se asuma a
Margarita Belén como un compromiso propio como una herida que
es su obligación cerrar.
Desde el año 2004 existen dos leyes en la Provincia que disponen
la investigación y esclarecimiento de toda la represión en la
Provincia del Chaco en aquel período infame. Son las Leyes 5.400
y 5.687. Leyes que quedaron ahí, escondidas, acompañando el
discurso político. Le pedimos al nuevo Gobierno provincial la
urgente aplicación de ambas Leyes y la consecuente formación
de un equipo de investigación que trabaje seria y profundamente
en la búsqueda de la verdad histórica de todo lo ocurrido en
el suelo chaqueño.
Como familiares y amigos, que venimos años tras año, buscando
y buscando la verdad, la justicia y los cuerpos de nuestros
hermanos, debemos recordar a Amanda que ya antes de la masacre
comenzó su incansable lucha, golpeando cuarteles, ministerios
e iglesias y no paró hasta que su corazón dijo basta. Momentos
antes de morir, nos señaló con el dedo, “ME LO TRAEN AL FLACO,
Y HASTA QUE NO ENCUENTREN AL ÚLTIMO HIJO, NO PAREN”. No te preocupes
vieja, que mientras estemos vivos, no pararemos y por vos y
todas las madres, reconstruiremos esta historia. No hay dudas,
que el ejemplo y la constancia de Amanda nos han servido y nos
servirán de guía y de energía para seguir luchando. Pero es
lamentable decirlo, todavía, a pesar de tanto tiempo, nos sentimos
solos, absolutamente solos y defraudados.
De todas maneras, contra viento y marea, poco a poco, la verdad
va surgiendo, paso a paso vamos avanzando, pero sabemos que
falta mucho. Como dicen las Abuelas “Tenemos mucho amor pero
poco tiempo”.
Por otra línea de investigación y dentro de la misma realidad
represiva, vemos con alegría el avance de la Causa Caballero,
Causa que está íntimamente ligada a Margarita Belén ya que por
la Brigada pasaron varios de los compañeros aquí fusilados,
Brigada ésta que dependía directamente de los mandos militares
de La Liguria y Santa Catalina.
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Margarita Belén Este paraje Es el Universo. Tierra de Napalpí. Montes de Rincón Bomba. Chaco gualamba. Tierra Sin Mal. Presente para siempre arraiga la Vida, que anima la Vida. Una pantalla de palma la airea, mansamente. Y el viento norte sostiene la llama que brilla sin quemar. Puentes de tiempo nos traerán siempre hasta Aquí. Hacia antes... Desde después... Hasta el momento justo en que las fuerzas den para ayudarnos unos a otros a levantarnos. Milagro Palacios, 13/12/95 Milagro Palacios era militante de Montoneros, con una fuerte formación religiosa. Estuvo con el flaco, nuestro amado hermano Fernando Piérola, en Misiones, en los útimos momentos de la militancia. Compartió con él las últimas angustias de saber que nos estaban matando, desapareciendo, y no podíamos hacer nada para protegernos. Compartió, sin embargo, la risa y la alegría del estar juntos en estas terribles situaciones. Y también cayó, a fines de octubre, y la torturaron mucho y la quemaron con agua caliente. Pero el Obispo Devoto la salvó cuando se enteró que estaba casi muerta en las garras cebadas de estos bestias, en algún lugar de Misiones. Y la rehabilitaron, y la legalizaron, y no fue trasladada a Margarita Belén. Sobrevivió para poder contar la historia, como tantos compañeros nos salvamos. María Luz Piérola |
Margarita Belén (Documental Completo)
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La
memoria como un látigo
Por Patricia Da Luz
(06/12/2002 La Revista - Diario Primera Edición. Posadas, Misiones,
Argentina) Una y otra vez el recuerdo invade los espacios frágiles
de la memoria colectiva. El tiempo y el silencio sólo pueden
mitigar el dolor, aunque éste permanezca clavado como un sino
en el corazón de quienes templaron el espíritu a fuerza de desgarros.
Un plan que se orquestó entre noviembre y diciembre de 1976
en base al "comando estratégico" de operaciones antisubversivas,
por instrucción del Ministerio del Interior. El objetivo es
claro: "planificar un hecho ejemplarizador a fin de crear un
clima de terror en la población civil buscando el efecto aislamiento
de los distintos militantes de organizaciones de delincuentes
terroristas".
El comandante de la Séptima Brigada de Infantería con asiento
en Corrientes, el general Cristino Nicolaides, es quien encarga
al jefe de Destacamento de Inteligencia 124, Teniente Coronel
Hornos, "la planificación, coordinación, dirección y ejecución
del plan de eliminación física de 21 subversivos (cuatro mujeres
y 17 varones), alojados en la Unidad Penitenciaria número 7,
Alcaidía Provincial de la Dirección de Investigaciones de Resistencia,
Chaco.
La estrategia también es clara: promover "un traslado de detenidos"
y fraguar un enfrentamiento con supuestos subversivos que pretendían
atacar la columna militar para liberar a los presidiarios. El
resultado: veintidós jóvenes muertos que la historia pasada
en limpio habría de erigirlos como mártires de la masacre de
Margarita Belén. Entre las víctimas, cinco cuerpos no fueron
identificados, dos de ellos de mujeres.
Una y otra vez.
El recuerdo como un látigo repica los nombres de los "oficiales
ejecutores" de la Artillería 7: capitán Bianchi; capitán Rampulla;
teniente primero Pateta; teniente primero Martínez Segón; subteniente
Simoni, del Destacamento de Inteligencia. Azota en la memoria
la participación de los capitanes Toso; Carnero; Bertoli; Romero;
Pavón; de los auxiliares civiles de inteligencia Edgardo Valussi;
Edgardo Eugenio Vicente; Miguel Angel Basail (h); Bertori (alias
Booguie el aceitoso); Durmuller (alias el extrangulador); Juan
Carlos Donaires (alias Coqui); Moseli Erut (alias Turco); del
personal policial comisario general Carlos Alcides Thomas; sargentos
Gabino Manader y José María Cardozo; la intervención del juez
federal Luis Angel Córdoba; del fiscal Roberto Domingo Mazzoni;
del secretario Flores Leyes y el prosecretario Domingo Reska,
quienes avalaron la masacre dándole "apariencias de legalidad"
al procedimiento.
Una y otra vez. El pedido de Justicia como un grito que asesta
su aguijón pudo reconstruir la ejecución del 13 de diciembre
de 1976. El calvario de "los elegidos" que fueron retirados
de sus celdas, sometidos a torturas, las mujeres violadas; tres
varones castrados y trasladados agonizantes al sitio fijado
para el fusilamiento.
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La columna marcha
hacia Formosa como un cortejo que se detiene junto a un algarrobal
situado en un camino vecinal próximo a la localidad de Margarita
Belén. El operativo cumple su ritual febril con la ubicación
de los detenidos en distintos vehículos, maniatados y debilitados
por la tortura.
A las 6:30 el resplandor de un diciembre litoraleño se confunde
con las ráfagas del aparente enfrentamiento y un pacto macabro
sella el silencio que no pudo vencer al tiempo: cada uno de
los ejecutores debía efectuar disparos para evitar arrepentimientos
posteriores.
El plan sigue con
los trámites de rigor, los responsables jerárquicos y funcionarios
judiciales asisten al lugar. En una camioneta traen lo necesario
para un asado criollo que habrán de compartir. A pocos metros,
amontonados en un camión, yacen los veintidós ejecutados.
Esa mañana, los medios de comunicación social emitían el parte
de la Séptima Brigada de infantería con asiento en Corrientes:
"... Siendo aproximadamente las 4:45 horas del día 13 de diciembre
una columna que transportaba detenidos subversivos hacia Formosa
fue atacada por una banda armada en la ruta nacional número
11, próximo a la localidad chaqueña de Margarita Belén. Tres
delincuentes subversivos fueron abatidos en el enfrentamiento
producido, logrando escapar los restantes aprovechando la confusión
y la oscuridad. Dos integrantes de la custodia resultaron heridos.
Fuerzas combinadas de Ejército, Gendarmería Nacional y Policía
Provincial, operan intensamente en la zona para lograr la detención
de los prófugos. Se solicita a la población colabore con las
fuerzas del orden proporcionándole cualquier información que
facilite la localización de los delincuentes subversivos...".
Y sólo el recuerdo de quienes pudieron reconstruir a pesar del
dolor fue hilvanando los párrafos de la verdadera historia que
habrá de cubrir los espacios frágiles de nuestra memoria colectiva.
Fuente: www.patriciadaluz.com.ar
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13
de diciembre del 1976 - Masacre de Margarita Belén
"Cuando no recordamos
lo que nos pasa nos puede suceder la misma cosa..."
El 24 de marzo de 1976 las Fuerzas Armadas derrocaron al Gobierno
constitucional e instalaron en nuestro país la dictadura militar
más sangrienta de la historia nacional. A lo largo y a lo ancho
del país desplegaron su plan de terror, miedo, violencia. Persecuciones,
amenazas, muertes, desapariciones de personas, fueron una constante
a partir del golpe militar.
La Provincia del Chaco no podía permanecer ajena a este régimen
macabro. La intervención militar en la Provincia era ejercida
por el General Facundo Serrano, luego reemplazado por el Coronel
José David Ruiz Palacios. La masacre producida en Margarita
Belén fue parte del plan.
El 13 de Diciembre de 1976, en proximidades de la Localidad
de Margarita Belén, a un costado de la Ruta Nac. Nº 11, cerca
del kilómetro 1042, fueron asesinados veintidós (22) presos
políticos por los personeros de la Dictadura Militar en el Chaco.
Antes de ser fusilados pasaron por la U 7, la Alcaidía, y la
Brigada de Investigaciones, donde fueron torturados brutalmente,
en algunos casos casi hasta la muerte. Diecisiete (17) de ellos
están plenamente identificados y de los otros cinco (dos mujeres
y tres varones) aún hoy no se conocen sus identidades. Los asesinos
armaron la farsa del traslado de presos hacia la Provincia de
Formosa y ataque subversivo. Sus cadáveres nunca fueron entregados
a sus familiares. Los familiares de las victimas siguen buscando
sus restos y pidiendo justicia.
Este hecho ha quedado registrado en la memoria popular como LA MASACRE DE MARGARITA BELÉN.
La masacre de Margarita
Belén es una causa emblemática, uno de los crímenes colectivos
más horrendos, por su carácter de planificado y decidido en
los más altos niveles de los dictadores militares.
Esta causa formo parte de los casos analizados durante el histórico
juicio a los ex comandantes, realizado en el año 1985.
Algunos de los nombres implicados en los fusilamientos a
los jóvenes militantes: Jorge Alcides Larrateguy, Athos
Gustavo Renes, Rafael Carnero Sabol, Norberto Raúl Tosso, Luís
Alberto Pateta, Ernesto Jorge Simoni, Aldo Héctor Martínez Segon,
Horacio Losito, Ricardo Guillermo Reyes, Germán Emilio Riquelme,
Cristino Nicolaides (Comandante de la VII Brigada, con asiento
en Corrientes, habría firmado la orden de "traslado"), Ricardo
Brinzoni (Secretario General de la Intervención), Hornos (al
mando del Destacamento de Inteligencia 124 del Ejército), Oscar
José Zucconi (Ministro de Gobierno de la Intervención).
Fuente: www.margaritabelen.chaco.com.ar

Los
hechos
Se conoce como Masacre de Margarita Belén a la tortura y fusilamiento de 22 presos políticos, en su mayoría militantes de la Juventud Peronista, ultimados en un operativo conjunto del Ejército Argentino (ilegales desde el golpe de Estado: constitucionalmente eran "bandas armadas") y la Policía del Chaco durante la noche del 12 al 13 de diciembre de 1976, en un lugar cercano a la localidad de Margarita Belén, provincia del Chaco.
El fusilamiento se disfrazó, como era común en la práctica de la época, de un tiroteo fortuito acaecido durante un intento de huida de los prisioneros. El caso fue uno de los más de setecientos tomados en cuenta en el Juicio a las Juntas, en 1985, y por eso se condenó a los ex dictadores Jorge Videla, Emilio Massera y Orlando Agosti, que más tarde, en 1990, serían indultados por el entonces presidente Carlos Menem.
Se ha supuesto que las medidas, ordenadas por el entonces coronel Cristino Nicolaides, a la sazón jefe de la Séptima Brigada de Infantería, se tomaron como represalia del ataque efectuado el 5 de octubre de 1975 por un grupo armado no identificado contra la sede del Regimiento 29 de Formosa, produciendo un fuerte golpe a las fuerzas de seguridad.
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Patricio
Blas TIERNO - 24 años - Buenos Aires - La Plata
- Juventud Univ. Peronista - Estudiante de abogacía.
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Un monumento sobre la Ruta Nacional 11, en el sitio donde se produjeron los hechos, recuerda a los caídos en este trágico suceso.
El domingo 12 de
diciembre de 1976, siete militantes de la Juventud Peronista
detenidos legalmente e incomunicados en la Unidad Penitenciaria
7 de la ciudad de Resistencia fueron retirados de sus celdas,
con el pretexto de su traslado a la cárcel de máxima seguridad
de Formosa. Fueron trasladados en transportes militares a la
alcaidía de Resistencia; el ex-diputado de la Unión Cívica Radical
Víctor Marchesini, también preso en la alcaidía, informaría
luego que fueron torturados en el comedor del establecimiento,
antes de ser aislados en celdas individuales. Pocos días antes,
otros detenidos habían llegado a la Brigada de Investigaciones
de Resistencia y luego a la alcaidía, trasladados desde otras
cárceles de la provincia de Misiones, a los que se sometió al
mismo tratamiento.
De acuerdo a testimonios presentados ante la CONADEP, los encargados
de la tortura pertenecían al Destacamento de Inteligencia 124
del Ejército al mando del entonces teniente coronel Armando
Hornos; los acompañaban agentes de la brigada de investigaciones
de la policía del Chaco. Durante la noche, se presentó una comisión
militar, que presentó órdenes de traslado para retirar a los
detenidos; éstos fueron entregados, y transportados en dos camiones
militares, custodiados por un patrullero de la policía del Chaco,
hasta un descampado vecino a la localidad de Margarita Belén.
La versión oficial de los hechos indicó que la columna que trasladaba
a los detenidos había sido atacada en la ruta nacional 11, y
que en el combate subsiguiente tres de los presos fueron muertos,
mientras que los restantes huyeron. Sin embargo, la nvestigación
realizada por la CONADEP demostró, en base a informes proporcionados
por un miembro de la policía chaqueña, Eduardo Ruiz Villasuso,
que los presos no estaban en condiciones de huir; uno de ellos,
Carlos Zamudio, había recibido días antes la visita de su esposa,
que confirmó en declaraciones que no podía caminar siquiera
por las torturas recibidas, mucho menos huir. De acuerdo a los
escritos de Ruiz Villasuso, las mujeres fueron violadas, tres
de los presos varones fueron castrados, y todos ellos torturados
en el camino. Al llegar a Margarita Belén, fueron colocados
en varios vehículos y fusilados. Los cadáveres de diez de los
muertos fueron llevados al cementerio de Resistencia, y allí
enterrados en tumbas cuya apertura se había ordenado el día
anterior.
El episodio se incluyó como caso 678 en la causa 13 abierta contra la junta militar. La Cámara Federal de Buenos Aires halló responsable de homicidio agravado por alevosía a Jorge Rafael Videla, y sentenció que la versión oficial carecía de verosimilitud, indicando que los detenidos "fueron muertos por las fuerzas encargadas de su traslado y no por elementos subversivos como oficialmente se anunciara". Las Cámaras Federales de Rosario y Paraná habían citado a declarar por la misma causa a Nicolaides, a Leopoldo Fortunato Galtieri y al jefe de la policía santafesina, Wenceslao Ceniquel, todos ellos hallados culpables. [Fuente Wikipedia]
En la madrugada del 13 de diciembre de 1976 un grupo de detenidos políticos fueron extraídos de la Unidad Penitenciaria 7 de Resistencia, y trasladados a la cárcel de máxima peligrosidad de Formosa, por orden del jefe de la Brigada de Infantería 7 y la Subzona 23, el entonces Coronel Cristino Nicolaides. Algunos de ellos habían sido detenidos luego del ataque de Montoneros al Regimiento 29 de Infantería de Monte de Misiones, a fines de 1975. Distintos testimonios de otros presos que sobrevivieron y de sus familiares que habían podido visitarlos coinciden en que todos ellos fueron torturados. El día en que se decidió el traslado primero se ordenó cavar fosas en el cementerio de Resistencia. El ex diputado radical Víctor Marchesini, que estuvo preso junto con ellos, declaró que a uno lo crucificaron durante 48 horas. Según Marchesini los colocaron en la alcaidía entre una doble fila de policías que los apalearon hasta dejarlos sin sentido. Luego los subieron a los vehículos para ser rematados. Según el testimonio de un ex oficial ante la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, intervinieron en el bárbaro procedimiento un grupo de militares del Destacamento de Inteligencia 124 del Ejército al mando de su jefe, el entonces teniente coronel Hornos, y agentes de investigaciones de la policía chaqueña. En dos camiones militares a los que acompañaba un patrullero de la policía del Chaco fueron conducidos hasta un descampado en el que se los ejecutó alegando un intento de fuga durante el traslado.
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La esposa de Carlos Zamudio lo había visitado pocos días antes. Por el castigo recibido, el presunto fugado no podía caminar sin arrastrar los pies. A su familia le transmitieron sucesivamente tres versiones distintas sobre la fecha y lugar de su muerte. Un comunicado firmado por el coronel Aurelio Baguear sostuvo que había ocurrido el 13 de diciembre en Margarita Belén; la partida de defunción menciona el 17 de diciembre en Misiones; y un nuevo comunicado emitido en 1977 afirma que el enfrentamiento ocurrió el 16 de diciembre en Campo Grande, Misiones. La familia recibió un cajón cerrado, con prohibición de abrirlo, pero la autopsia del médico Guillermo Mendoza revela que no murió de bala sino de politraumatismo. Mirta Clara de Salas, que también estaba detenida, supo que su esposo había sido herido de un bayonetazo durante un interrogatorio.
Nicolaides emitió un comunicado alegando que la columna que trasladaba a los presos había sido atacada en la ruta 11, cerca de Margarita Belén, y que se generalizó un combate en el que tres "Delincuentes Subversivos" fueron abatidos y los restantes huyeron. Varios fueron ubicados y muertos después, añadía. Sin embargo, cuando se presentó a reclamar la esposa de Fernando Piérola, que era uno de los presuntos prófugos, un oficial del Ejército firmó un certificado de viaje en el que anotó "viuda de Pierola". Luego explicó que se había tratado de "un error de máquina". El horrendo episodio constituyó el caso 678 en la causa 13, por el que la Cámara Federal de la Capital declaró responsable de homicidio agravado por alevosía al ex dictador Jorge Videla y lo condenó a prisión perpetua, de la que el presidente Carlos Menem lo rescató con el indulto. La Cámara dijo que la versión oficial no era verosímil y que los detenidos "fueron muertos por las fuerzas encargadas de su traslado y no por elementos subversivos como oficialmente se anunciara". Pese al supuesto traslado, el director de la cárcel a la que debían presuntamente llegar los detenidos declaró que nunca se habían recibido instrucciones tendientes a prepararles alojamiento. La justicia estableció que fueron ejecutados por personal militar durante el simulacro de fuga los detenidos Piérola, Zamudio, Manuel Parodi Ocampo, José Luis Barco, Alberto Duarte, Julio Pereyra, Reynaldo Soñaz, Omar Fransen, Roberto Yedro, Mario Cuevas, Patricio Tierno, Luis Alberto Díaz y Néstor Salas. Por el mismo caso, las Cámaras Federales de Rosario y Paraná habían citado a prestar declaración indagatoria a Nicolaides, al ex Comandante del Cuerpo de Ejército II, Leopoldo Fortunato Galtieri y al jefe de policía de Santa Fe, comisario general Wenceslao Ceniquel. Todos ellos también fueron indultados por Menem en 1989.
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La confesión
Durante la audiencia
del 5 de agosto de 1985 del juicio a los ex Comandantes, el
ex miembro de la Conadep Edwin Tissembaum transmitió a los jueces
los detalles de la confesión brindada en su lecho de muerte
por el parapolicial Eduardo Pío Ruiz Villasuso, quien había
sido herido por un oficial de la policía del Chaco. Tissembaum
grabó su testimonio en la sala de terapia intensiva, ante un
médico y un escribano que certificaron su lucidez. Antes de
convertirse en colaborador policial y contrabandista, Ruiz Villasuso
había sido militante peronista, detenido y procesado por asociación
ilícita luego del golpe militar de 1955. Según su relato los
muertos a golpes fueron diecisiete hombres y cuatro mujeres.
Entre los participantes en la masacre mencionó a los entonces
capitanes Bianchi y Rampulla, tenientes primeros Pateta y Chancaca
Martínez Segón, subteniente Simoni y auxiliares de Inteligencia
Valussi y Edgardo Eugenio Vicente, todos del Destacamento de
Inteligencia 124, que estaba a cargo del coronel Hornos, al
comisario general Carlos Alcides Thomas y a los sargentos Gabino
Manader y Cardozo. Ruiz Villasuso también nombró entre los responsables
al ex interventor militar en El Chaco, general Facundo Serrano.
La hija del ex interventor, María Inés Serrano, es la esposa
del actual jefe del Ejército, teniente general Martín Antonio
Balza.
La masacre de Margarita Belén fue uno de los primeros homicidios
colectivos que se conocieron al concluir la dictadura militar.
Todavía en 1983 se realizó una caravana hacia esa localidad
para conmemorar los fusilamientos, organizada por la Federación
de Estudiantes de la Universidad Nacional del Nordeste. Los
estudiantes también impulsaron la instalación de un mural recordatorio
en el aula magna de la Universidad, que fue pintado por Amanda
Mayor de Pierola, la madre de uno de los estudiantes de esa
casa asesinados. Pero como en el mural asiste a la sesión de
tortura un sacerdote, el juez federal de Resistencia Norberto
Giménez ordenó borrarlo. El Consejo Superior aceptó la resolución,
pese a que previamente había aprobado el boceto de la obra,
pero no consiguió ningún artista dispuesto a la mutilación,
que finalmente se hizo con brocha gorda. El juez intervino a
raíz de un recurso de amparo presentado por los entonces obispos
de Corrientes y Resistencia, Antonio Rossi y Juan José Iriarte.
La Iglesia sostuvo que no hubo ningun sacerdote vinculado con
la masacre de Margarita Belén ni asistente a sesión alguna de
tortura. La artista lo admitió y ofreció aclararlo al pie del
mural, que consideraba simbólico de una situación nacional y
no descriptivo de un hecho en particular. Por eso se tituló
"Argentina, dolor y esperanza" e incluía otras representaciones
ajenas a Margarita Belén, como la pirámide y las madres de Plaza
de Mayo. El secretario del juzgado que ordenó borrar al sacerdote
del mural, Carlos Flores Leyes, ya ocupaba ese cargo durante
la dictadura mi Durante el juicio a los ex Comandantes, las
testigos María Graciela de la Rosa y Mirta Clara de Salas lo
acusaron de haber protegido a los militares y policías que las
torturaron en Resistencia. En 1994 Menem lo designó juez federal
de Resistencia. Los esposos de las dos mujeres, Patricio Tierno
y Néstor Carlos Salas, estuvieron entre los asesinados en Margarita
Belén.
Fuente: Página/12

Margarita
Belén, 13 de diciembre de 2005
Hace varios años que los familiares y compañeros de lucha, de
los caídos en Margarita Belén vienen realizando actos para recordar
la matanza, pero nunca antes tuvo el acompañamiento de ayer.
Primero, por el gesto del Gobierno, que declaró al 13 de diciembre
Día Provincial de la Memoria. Segundo, por el acompañamiento
de distintos sectores de la sociedad que aunque no están directamente
relacionados a esta lucha, participaron del 29º aniversario.
Tercero y sobre todo, porque es el primer año que los principales
responsables del caso están procesados y existen posibilidades
ciertas de que sean juzgados a mediados del año próximo.
El museo
En ese marco, el día
de ayer ya comenzó distinto. Como siempre, los jóvenes de la
agrupación HIJOS se reunieron frente al edificio que ocupa la
Administración Provincial del Agua, donde antiguamente funcionaba
el centro de detención y tortura que era la Unidad de Investigaciones.
Tradicionalmente una cuadrilla de policías cuidaba la fachada
de esta casa mientras los hijos de los desaparecidos tiraron
huevos y pegaron carteles reclamando que el lugar sea destinado
al Museo de la Memoria. Ayer, sin embargo, en lugar de los uniformados
estuvo el director del APA, Jorge Pilar, quien abrió las puertas
para que los chicos puedan recorrerla. Todo un gesto.
El escrache
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Luego, a las 15, los manifestantes se reunieron en la esquina
de la avenida 25 de Mayo y Belgrano y marcharon hasta la casa
del doctor Héctor Orlando Grillo, médico de la Policía durante
la dictadura militar. La columna, con tambores y pancartas despertó
a los vecinos de la calle Salta al 500, que apenas se asomaron
con las persianas entreabiertas para espiar el escrache.
Las ventanas del chalet de Grillo también permanecieron cerradas
mientras sus paredes blancas soportaban una lluvia de bombas
de pintura roja. Entre los manifestantes estuvieron gente del
movimiento Barrios de Pié y del grupo de Familiares de Víctima
de la Inseguridad, con la mamá de Tatiana Alegre, a la cabeza.
"A Tatiana la mato un policía que a 20 años de la vuelta de
la democracia, sigue gozando de los beneficios que dejo la dictadura",
declaró la mujer.
El monumento
Finalmente, a las
18, una caravana partió desde la plaza 25 de Mayo hacia el Monumento
ubicado sobre la Ruta 11, en el lugar del fusilamiento. Camiones,
colectivos, camionetas y alguna moto transportaron un heterogéneo
grupo que incluía a gremialistas, artistas, periodistas, trabajadores
sociales, docentes, profesionales varios y militantes peronistas
de la primera hora, y de la última. Incluso algunos legisladores,
aunque esto no alcanzó para una de las chicas de HIJOS que se
quejó del "careteo" de los funcionarios de gobierno, que se
acuerdan del tema en sus discursos, pero ninguno se hace presente.
De hecho, el acto escapó a todo formalismo y como siempre sucede
estuvo marcado por la espontaneidad. Para empezar, un problema
eléctrico impidió el uso del micrófono y el Himno Nacional se
cantó a capela, por no decir a grito pelado. Después siguieron
los discursos, de los nietos de Amanda Piérola, de un ex detenido
formoseño, de un hermano del desaparecido Alberto Duarte, de
uno de los integrantes de la Red Nacional de HIJOS, de uno de
los representantes de HIJOS Chaco. Todos, megáfono en mano,
para hacer frente a las adversidades, para hacer su descargo,
para mezclar política y sentimientos, para decir "presente"
en nombre de los que no están.
¡Presente!
El homenaje a los caídos en Margarita Belén ya no es cosa de
unos pocos. Ni siquiera de un sector político. Más bien se podría
decir que es una cuestión de sensibilidad. Ayer durante el acto,
se leyeron adhesiones de la CTA, de Utre-Ctera, del Centro de
Estudios Legales y Sociales, del Movimiento Socialista de Trabajadores,
del Ministerio de Educación. Escondidos entre los presentes
estaban los diputados Daniel San Cristóbal, Juan Chaquires y
María Inés Pilatti Vergara. Estaban también funcionarios de
Rentas, representantes del Centro Nelson Mandela, del Sindicato
de Prensa y los bombos de Barrios de Pié. Además de los músicos,
actores y bailarines, que sin segundas intenciones participaron
de las actividades artísticas que se realizaron durante la vigilia.
Martes 13 para Grillo
Hace cinco años que los militantes de la agrupación HIJOS vienen
escarchando a quienes participaron directa o indirectamente
de la represión militar. Ayer le tocó al doctor Héctor Orlando
Grillo, quien durante la dictadura perteneció al grupo GA7,
miembro del cuerpo profesional escalafón sanidad de la Policía
del Chaco, en dependencia de los cuarteles de La Liguria.
Según denuncian, el médico fue el encargado de firmar las actas
de defunción de los fusilados y muertos durante las sesiones
de tortura. Entre estas actas se encontrarían la de Manuel Parodi,
Luis Francem, Luis Barco, Mario Cuevas, Tierno Patricio, Néstor
Salas, Luis Días, Carlos Duarte y un NN masculino asesinado
en Margarita Belén.
Para los jóvenes de HIJOS Grillo llegó a participar como "asistente
de tortura", asesorando a los verdugos hasta donde podía resistir
el cuerpo humano.
Fuente: Diario Norte

Masacre
de Margarita Belén: ahora la lucha es por el museo
Diciembre 2005
Al cumplirse 29
años de la Masacre de Margarita Belén, se desarrollaron durante
la jornada del martes diversas actividades en homenaje a los
22 militantes de la vida, que fueron asesinados por el ismo
de Estado el 13 de diciembre de 1976. Durante el acto realizado
en el monumento a los mártires, los principales oradores reafirmaron
su decisión de luchar por el Museo de la Memoria. Como siempre,
el pedido fue de juicio y castigo a los genocidas.
El acto en el monumento a los mártires de la Masacre de Margarita
Belén se hizo este año a megáfono, porque no había energía eléctrica;
igual, fue tan emotivo como el primero, realizado hace 22 años,
cuando volvía la democracia.
Como todos los años, el momento que se vivió más a flor de piel
fue cuando se leyó la lista de los 22 fusilados: Patricio Tierno,
Néstor Salas, Carlos Zamudio, Luis Barco, Roberto Yedro, Delicia
González, Luis Díaz, Fernando Piérola, Carlos Cairé, Julio Pereyra,
Carlos Duarte, Carlos Tereschuk, Manuel Parodi Ocampo, Luis
Fransen, Ema Cabral, Reinaldo Zapata Soñez y Mario Cuevas, y
tras cada nombre se escuchó un solo grito: "¡Presente!".
Abrió la lista de oradores un representante de la Red Nacional
de H.I.J.O.S. (Hijos por la Identidad y la Justicia, contra
el Olvido y el Silencio), después vino el turno de Álvaro Piérola,
que leyó un escrito póstumo de su abuela Amanda Mayor, que,
como es habitual, sintetizó todas las voces.
Bosquín Ortega, Juan Carlos Amarilla, Mirta Baravalle, Madre
Línea Fundadora, Juan Leszka, Ramón Duerta y Emilio Goya, por
H.I.J.O.S. Chaco, dejaron en claro por qué estaban ahí y anticiparon
cuál será la nueva lucha: lograr que el Museo de la Memoria
sea de los organismos de derechos humanos y no "un armado ligth
en manos del Gobierno".
El Diario de la Región / Chaco Día por Día, 12/12/ 2005

A
29 años de la masacre de Margarita Belén
SANGRE, DINERO Y DIGNIDAD
Por Carlos del Frade*
El fusilamiento y
la desaparición de por lo menos veintidós militantes revolucionarios
de los años setenta en cercanías de la localidad chaqueña de
Margarita Belén sirvió para "consolidar el poder mafioso del
entonces coronel Cristino Nicolaides, piedra basal del contrabando
y narcotráfico en la región del litoral", expresó una de las
sobrevivientes del brutal centro clandestino que funcionaba
en la Brigada de Investigaciones de Resistencia, enfrente de
la plaza 25 de Mayo. Decenas de militantes sociales y políticos
protagonizaron dos jornadas de memoria activa que sirvieron
para dejar de lado el contrato con una empresa de vigilancia
privada, conducida por un torturador que se encargaba de custodiar
el sombrío edificio de la citada brigada; producir un escrache
a un médico policial que sigue ganando dinero a partir de la
sangre derramada; activar las causas sobre la matanza de Margarita
Belén y presentar denuncias contra los actores del terrorismo
de estado en Goya, ante la justicia federal de la capital correntina.
También hubo un homenaje en la legislatura chaqueña del que
participó el secretario de Derechos Humanos de la provincia
de Santa Fe, Domingo Pochettino. A casi treinta años de los
hechos de Margarita Belén, comienzan a aparecer las razones
de una cacería humana que explica gran parte del presente que
soportan las mayorías de las seis provincias sobre las cuales
se imponía la fuerza del Comando del Segundo Cuerpo de Ejército,
con asiento en la ciudad de Rosario.
Recuerdos de la vida
A
casi nueve meses del golpe, los presos políticos de la Brigada
de Investigaciones de Resistencia ya sabían que no había traslados
los fines de semana. Sin embargo, a media tarde del domingo
12 de diciembre de 1976, integrantes de distintas fuerzas de
seguridad y del ejército, ingresaron para llevarse –por lo menos-
dos decenas de compañeros desde los distintos pabellones.
También trajeron militantes de otros lugares. A todos los tuvieron,
durante largas y dramáticas horas, sometidos a sesiones de implacables
palizas cuyos golpes eran más fuertes que los habituales, recuerdan
los sobrevivientes.
Cuando llegaron las primeras sombras de la madrugada del lunes
13, se impuso un silencio de muerte. Partieron los camiones
del ejército y llegaron hasta un paraje cercano a Margarita
Belén, a menos de cuarenta kilómetros de Resistencia.
Varios de los militantes llegaron muertos, dicen sus compañeros,
producto de las palizas demenciales de aquella tarde noche.
Patricio Tierno, Néstor Salas, Carlos Zamudio, Luis Barco, Roberto
Yedro, Delicia González, Luis Díaz, Fernando Piérola, Carlos
Cairé, Julio Pereyra, Carlos Duarte, Carlos Tereschuk, Manuel
Parodi Ocampo, Luis Fransen, Ema Cabral, Reinaldo Zapata Soñez
y Mario Cuevas, son los nombres de los veintidós fusilados que
todos los años se recuerdan en Margarita Belén.
Pero sus nombres esconden historias comprometidas con la urgencia
de la revolución que por aquel entonces conmovía la existencia
de miles de argentinos.
Ellos venían de diferentes lugares del país, especialmente de
la región del litoral y aunque los diarios de estos días se
empeñan en relacionarlos con el intento de copamiento del
cuartel del Regimiento de Formosa,
realizado por Montoneros en octubre de 1975, no hay datos que
confirmen la teoría.
Entre los veintidós había militantes vinculados a hechos anteriores,
como la muerte del general Cáceres Moiné, en Entre Ríos; dirigentes
activos de las Ligas Agrarias; y activistas de la zona del impenetrable
chaqueño.
La
matanza tuvo otros intereses y motivos. No parece ser una venganza
por los hechos del pasado, sino una señal para aquel presente
y el entonces futuro inmediato. Un mensaje doble, hacia el interior
de las fuerzas armadas y hacia la sociedad en su conjunto.
La masacre tuvo como protagonistas a jóvenes oficiales del Ejército
Argentino bajo las órdenes del entonces coronel Nicolaides.
Todos, sin embargo, reportaban a las decisiones de Leopoldo
Galtieri, por entonces jefe del Comando del Segundo Cuerpo de
Ejército, patrón de la vida en las provincias de Formosa, Chaco,
Santa Fe, Misiones, Corrientes y Entre Ríos.
Para una de las sobrevivientes de la Brigada de Investigaciones,
Mirta Clara, "la masacre de Margaria Belén sirvió para consolidar
el poder mafioso de Nicolaides, piedra basal del contrabando
y narcotráfico en la región del litoral".
La militante expresó su convencimiento sobre "el carácter de
pacto de sangre que quedó instituido a partir de entonces. Era
el bautismo para todos los que después se quedaron con las riquezas
que eran del pueblo de la región".
Mirta sostiene que "Nicolaides marcó la cancha con aquel hecho
y sirvió para hacerse fuerte en la interna del poder militar
y también envió una fuerte señal a los que seguían en la resistencia".
El escrache
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Antes del acto ante
el monumento que recuerda los mártires de Margarita Belén, se
produjo un escrache contra el médico policial, Héctor Orlando
Grillo, frente a su domicilio en calle Salta 545, en la capital
chaqueña.
Grillo pertenecía al grupo GA 7 y era "miembro del cuerpo profesional
del escalafón sanidad de la policía de la provincia del Chaco
en dependencia de los cuarteles de la Liguria", informaba un
tríptico entregado por los militantes de la Red Nacional de
HIJOS.
Firmó las actas como "muertes naturales" de algunos de los fusilados
en Margarita Belén, como Manuel Parodi, Luis Francen, Luis Barco,
Mario Cuevas, Patricio Tierno, Néstor Sala, Luis Díaz y Carlos
Duarte, entre otros.
En el informe final de la Cámara de Diputados del Chaco se lo
menciona como el encargado de revisar a los detenidos: "…el
declarante muestra al médico oficial, el doctor Grillo, la marca
de los golpes en las manos y otras partes del cuerpo a los que
el médico oficial presta caso omiso desvirtuando la situación
dictaminando que las heridas se debían a enfermedades de la
piel". También fue denunciado como asistente de tortura al señalar
cuántos voltios podía resistir un militante y cuánto tiempo
debía esperarse para repetir el vejamen.
Grillo creció patrimonialmente: lo demuestra su casa, sus varios
automóviles y la propiedad de un sanatorio privado. Negocios
que vinieron de la mano de la sangre derramada.
La vigilancia de la Brigada
Una de las novedades que produjo la insistencia de los organismos
de derechos humanos y la tozudez de diferentes militantes políticos
fue la suspensión de los contratos de parte del gobierno provincial
del Chaco con la empresa de seguridad privada de Gabino Manader
y Caballero.
Estos muchachos cuidaban las dependencias de la actual Administración
Provincial del Agua que funciona en el edificio en el que trabajaba
la tristemente célebre Brigada de Investigaciones de la policía
chaqueña, en pleno centro de la ciudad capital.
Manader fue denunciado como torturador por HIJOS hace ya varios
años. Recién ahora hubo un pequeño gesto de justicia.
En forma paralela se informó que la ex Brigada de Investigaciones
será convertida en Museo de la Memoria.
La dignidad
Los recuerdos de la vida, tal como se llamaba la exhibición
de paneles con las fotografías de los revolucionarios masacrados
en Margarita Belén, daban la prueba clara del origen de la decisión
de transformar la realidad que tuvo la generación de los años
setenta.
Mujeres y hombres no mayores de veinticinco años que se jugaron
la vida para no naturalizar las humillaciones que sufría el
pueblo del noreste argentino.
Chicos esclavos en las grandes haciendas correntinas, mensúes
misioneros condenados a sangrar sus manos durante años y curarse
sin asistencia médica enfermedades como el paludismo, recolectores
del algodón, la caña de azúcar, el tabaco y el té que jamás
tenían para comprar ropa o mandar a sus chicos a las escuelas
en el Chaco, trabajadores silenciados en Entre Ríos, Formosa
y Santa Fe; fueron las postales existenciales que generaron
indignación, rebeldía y militancia.
A casi tres décadas de los hechos, las consecuencias de la masacre
de Margarita Belén, en particular, y del terrorismo de estado,
en general, están presentes en las urgencias que devastan la
niñez y la adolescencia de miles.
De allí la necesidad de entender el por qué de tanta entrega
a favor de un país distinto y diferenciar con claridad a los
asesinos que se comportaron como una banda de mafiosos que luego
se enriqueció a partir de la desarticulación del estado y la
conciencia política de la población.
Sin embargo, los avances que se logran en la justicia es, en
realidad, consecuencia de aquella dignidad que primero se establece
en lo político y después llega a los tribunales.
De eso se trató la notable doble jornada que se vivió tanto
en Corrientes como en el Chaco al cumplirse los veintinueve
años de los fusilamientos de Margarita Belén.
Del avance de la dignidad a través de la memoria de los sueños
colectivos inconclusos en busca de justicia y contra las pesadillas
impuestas desde entonces.
*Carlos del Frade
nació en Rosario el 5 de febrero de 1963. Es periodista y escritor.
Conferencista y docente sobre historia regional, nacional e
investigación periodística.
Ha publicado, entre otros trabajos: "Ecología y reconversión
industrial en el Gran Rosario"; "Postales del ex cordón industrial
del Gran Rosario"; "La iglesia y la construcción de la impunidad";
"Desaparecidos, desocupados"; "Impunidades y esperanzas"; "El
Rosario de Galtieri y Feced"; "Artigas y San Martín, el proyecto
para el siglo XXI"; "Somisa y Ponce de León, dos desaparecidos";
"Ciudad blanca, crónica negra. Historia del narcotráfico en
Santa Fue"; "De Cavallo a Belgrano"; "De Saavedra a Duhalde";
"La Santa Fe de la revolución"; "¿Quién mato a Constantino Razzetti?";
"Orgullo portuario"; "Pibes. La historia en carne viva"; "Sante
Fue. Una provincia robada"; "Matar para robar. Lucha para vivir";
"Escuelas esperanzas", en colaboración con Marta Fehrman; "La
deuda interna santafesina. A cien años del informe Bialet Massé";
"Maestros. El porfiado sueño de todos los días"; "Historia futbolera
del futuro"; "Nosotros, los trabajadores" y "Central, Ñuls:
la ciudad goleada. Fútbol, lavado de dinero y poder", mayo de
2005.
Logró, entre otros, los premios "Discépolo del pueblo al solidario
con la cicatriz ajena", reconocido a nivel nacional por la Cámara
de Diputados de la Nación, entregado el 28 de junio de 2002
en el teatro parque España, por el actor Emilio Lenski, de Rosario.
"Martín Fierro", 1999, al Mejor Programa Periodístico del Interior
del pais, por "Apuntes", que se emitía por LT8. Premio Martín
Fierro a su programa "Columnas de Madianoche", por LT8 Radio
Rosario, al mejor periodístico del interior del país en el año
1994. Premio Nacional Prensario, por su video "Inundaciones,
la revelación del agua", 1993. Premio Memorial de la Paz, 1993,
por su trabajo periodístico en favor de los derechos humanos
y la historia social, entregado por el Premio Nóbel de la Paz,
Adolfo Pérez Esquivel. Premio Nacional "Coraje", entregado por
la fundación tierra alerta, filial argentina de Greenpeace,
año 1988, por su investigación sobre la contaminación ambiental
y la agresión a los trabajadores a las empresas del Gran Rosario.
Actual director y conductor periodístico de los programas "Otros
Mundos", que se emite por LT8 Rosario, los domingos de 21 a
22; y "Sobre la hora", FM Red TL, de lunes a viernes de 8 a
10; "La Voz del Grillo", por Televisión Regional de San Lorenzo,
los miércoles de 21 a 22; y de "Radiohistorias" por radio Universidad
de Rosario desde 2002, de lunes a viernes de 23 a 24.
Actual director de "Postales del Sur. El primer sitio de investigación
periodística de la región", sitio de internet www.postalesdelsur.net,
desde octubre de 2001. Actual redactor del mensuario "El Eslabón"
"Postales" y "El vecino", y del portal de noticias sobre pibes,
"pelota de Trapo.
su mail: delfradec@ciudad.com.ar]
Fuente: www.postalesdelsur.net

A
casi 29 años
Procesan a ocho militares y dos ex policías por la Masacre de
Margarita Belén
Se los acusa de ser los autores o partícipes de la muerte de
22 presos políticos en 1976. La dictadura dijo entonces que
los detenidos intentaron fugarse.
Eduardo López. CHACO.
CORRESPONSAL
chaco@clarin.com
A poco más de 24 horas de que se confirmara su competencia en
la causa de la masacre de Margarita Belén, el juez federal de
Resistencia,Carlos Skidelsky, ordenó el sábado la inmediata
detención de los diez militares implicados en los hechos, que
fueron liberados en 2003 por una discutida disposición de la
Cámara Federal de Resistencia.
Jorge Alcides Larrateguy, Athos Gustavo Renes, Rafael Carnero
Sabol, Norberto Raul Tozzo, Luis Alberto Pateta, Ernesto Jorge
Simoni, Aldo Héctor Martínez Segon, Horacio Losito, Ricardo
Guillermo Reyes y Germán Emilio Riquelme, deberán ser detenidos
y trasladados a Resistencia. Losito ya se encontraba arrestado,
por otra causa, en la Base de Apoyo Logístico de Resistencia.
La orden de Skidelsky se produjo a un año y nueve meses de la
liberación de los sospechosos e implica el reinicio de las investigaciones,
ahora abonadas además por el aporte de nuevos testigos y datos
suministrados por familiares y ex detenidos.
De estos se podrán determinar otras detenciones, además de relevamientos
de nuevas pruebas. Entre las detenciones vinculadas a la masacre,
nuevos testimonios incorporados a la causa podrán derivar en
la detención de ex altos jefes de la Policía chaqueña y de otros
militares de alto rango.
En materia de nuevas pruebas, se espera ahora la investigación
de un equipo de forenses que excavarán una posible fosa común
detectada en un campo de las inmediaciones de la masacre. Este
hallazgo adelanta la intención de confirmar el paradero de los
cuerpos, determinar con exactitud el lugar del fusilamiento,
la cantidad de víctimas y la verdadera cantidad de operativos
que se habrían realizado para ocultarlos luego en un supuesto
"intento de fuga", tal cual la versión oficial de lo que pasó
en plena dictadura el 13 de diciembre de 1976 en Margarita Belén.
Los militares que ahora volverán a prisión están imputados por
los delitos de homicidio agravados por alevosía y por haber
sido cometidos por el concurso premeditado de dos o más personas,
con desaparición forzada de personas. Fueron detenidos por primera
vez el 17 de junio de 2003 y puestos en libertad el 22 de julio
de 2003, por los jueces de la Cámara Federal de Apelaciones
de Resistencia, que negaron a Skideslky competencia en la causa.
Ahora, la Cámara, integrada por conjueces, confirmó la competencia
del juez federal de Resistencia, y de modo inmediato las partes
querellantes, CELS, H.I.J.O.S., familiares de las Víctimas y
la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, pidieron las
detenciones.
Fuente: Clarín, 08/12/05

La
Justicia chaqueña ordenó la detención de diez militares
Procesan a ocho militares y dos ex policías por la Masacre de
Margarita Belén
Se los acusa de ser los autores o partícipes de la muerte de
22 presos políticos el 13 de diciembre de 1976. La dictadura
dijo entonces que los detenidos intentaron fugarse.
Con información de Sergio Schneider, corresponsal en Chaco
chaco@clarin.com, 02/05/05
El 13 de diciembre próximo se cumplirán 29 años de la masacre
de Margarita Belén. Aquella noche, a veinte kilómetros de la
capital chaqueña, 22 presos políticos fueron fusilados cuando
eran trasladados desde el penal de Resistencia. Ahora, el juez
federal de esa provincia, Carlos Skidelsky, dictó el procesamiento
y la prisión preventiva para los ocho militares y los dos ex
policías detenidos en mayo pasado en el marco de la causa.
La decisión judicial fue informada por el magistrado a los acusados,
cuando faltan tres días para que se cumplan casi 30 años de
aquel crimen. El juez Skidelsky consideró a los militares como
autores del hecho y los ex policías como partícipes secundarios.
Se trata de los militares, detenidos en la Base de Apoyo Logístico
del Ejército en Resistencia, Horacio Losito, Jorge Rafael Carnero
Sabol, Athos Gustavo Renes, Ricardo Guillermo Reyes, Aldo Martínez
Segón, Germán Emilio Riquelme, Ernesto Jorge Simoni y Luis Alberto
Pateta.
Todos están acusados de "homicidio doblemente agravado por el
número de participes y alevosía reiterada en once hechos y desaparición
forzada de personas reiterada en cuatro hechos, todos en concurso
real en calidad de autores", según el dictamen.
Los ex oficiales de Policía procesados son Carlos Marcelo Carballo
y Alfredo Luis Chas, detenidos en el Cuerpo de Bomberos y sobre
ellos pesa la misma acusación que a los militares, pero en calidad
de "participes secundarios".
Sobre los implicados el juez trabó un embargo de 50.000 pesos
y decidió que permanezcan detenidos con "prisión preventiva"
a la espera del juicio oral que podría realizarse a mediados
de 2006.
Pese
a que el juez consideró que se acreditaron once homicidios y
cuatro desapariciones, se da por seguro que las víctimas de
la matanza del 76 llegaron a ser veintidós.
Aquella madrugada del 13 de diciembre, los presos políticos
-hombres y mujeres- fueron acribillados en las cercanías de
Margarita Belén. La dictadura militar dijo entonces que se trató
de un enfrentamiento armado por el intento de fuga de los detenidos.
Recién con el retorno de la democracia se pudieron investigar
los hechos. Cada 13 de diciembre la masacre es recordada con
diferentes actos y actividades conmemorativas. El episodio se
convirtió en un emblema de la represión ilegal en la provincia
durante la dictadura.
El dictamen judicial señala que "es aberrante el crimen aquí
juzgado porque este grupo de seres humanos fue muerto por sus
captores cuando se encontraba a su total merced, sin posibilidad
de oponerse a sus victimarios en medio de la noche y en una
ruta desierta".
El magistrado destacó que los detenidos se debieron haber dado
cuenta de la suerte que correrían, lo que prolongó "la intensidad
del sufrimiento psíquico que se produce en cualquier ser humano
al percibir el fin de su existencia, lo que constituye de por
si un trato cruel e inhumano".
La decisión del juez Skidelsky completa un año crucial para
el expediente. Al magistrado se le reconoció en 2005 su competencia
en la causa, luego de que los jueces de la Cámara Federal de
Apelaciones de Resistencia lo desacreditaran para intervenir.
Esos mismos jueces fueron los que liberaron el 22 de julio de
2003 a los diez oficiales que habían sido detenidos por primera
vez e el 17 de junio de ese año.
En mayo pasado, la Cámara, integrada por conjueces, confirmó
la competencia del juez federal de Resistencia, y de modo inmediato
las partes querellantes, CELS, H.I.J.O.S., familiares de las
Víctimas y la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, pidieron
las detenciones que fueron ordenadas por Skildesky y concretadas
ese mismo mes.
Fuente: Télam, 02/05/05

Dos
jueces del Chaco quedaron cerca del juicio político
Por favorecer a diez represores
Por Irina Hauser (octubre 2005)
La Comisión de Acusación del Consejo de la Magistratura pidió
la suspensión y el juicio político de dos camaristas federales
de Resistencia por haber liberado a diez represores que estaban
presos como responsables de la masacre de Margarita Belén, ocurrida
durante la última dictadura. Uno de los jueces cuestionados,
Tomás Inda, integra el grupo de conjueces de la Corte Suprema
que defendió a Antonio Boggiano y ordenó reponerlo en el cargo.
María Beatriz Fernández es la otra camarista que quedó en la
cuerda floja. El dictamen de los consejeros los acusa de haber
paralizado intencionalmente la causa sobre los fusilamientos,
favorecer la fuga de los militares con una decisión ilegal,
prejuzgar y perseguir a un fiscal.
Ahora el plenario del Consejo es el que debe resolver si inicia
el proceso de remoción contra los camaristas chaqueños acusados
de "mal desempeño". Podría hacerlo mañana mismo: el tema figura
en el orden del día y, además, desde la semana pasada los consejeros
tienen en su poder los antecedentes del caso. Si votan la suspensión,
Boggiano ya no contará con uno de los cinco conjueces que se
pusieron de su lado. Tendrían que nombrar a un nuevo conjuez
para resolver el recurso extraordinario que anunció que presentará
para cuestionar su destitución.
El dictamen que aprobó ayer la comisión acusadora fue elaborado
por la diputada Marcela Rodríguez (ARI) y el abogado Beinusz
Szmukler a partir de una denuncia presentada por el Centro de
Estudios Legales y Sociales (CELS) y la agrupación HIJOS del
Chaco. Lo votaron también los peronistas Jorge Yoma y Lelia
Chaya y el radical Juan Minguez. La propuesta en disidencia
fue del abogado Luis Pereyra Duarte. El duhaldista Jorge Casanovas
faltó a la reunión.
En marzo de 2003 el juez federal del Chaco, Carlos Skidelsky,
declaró la inconstitucionalidad de las leyes de punto final
y obediencia debida en la causa sobre la masacre de Margarita
Belén. Como consecuencia de esa decisión ordenó la detención
de los represores involucrados en el traslado de 22 presos políticos,
con supuesto destino a la Unidad 10 de Formosa, que terminaron
fusilados en la Ruta 11 luego de ser torturados durante un día,
el 13 de diciembre de 1976. Los militares apresados presentaron
un hábeas corpus a través del defensor oficial Carlos Pujol.
La Cámara chaqueña les dio la razón. Pero según el análisis
de los consejeros fue una decisión forzada, contra derecho,
con la intención de favorecerlos.
La principal imputación contra Inda y Fernández es haber liberado
a los militares al declarar incompetente al juez original, Skidelsky,
a través de un hábeas corpus que, además, daba por anuladas
sus decisiones. También había firmado el fallo el juez Diómedes
Rojas, quien falleció el 14 de febrero de este año.
"Al hacer lugar al hábeas corpus se configuró el mal desempeño
de los camaristas", según advierte la resolución de los consejeros.
Los jueces "prejuzgaron", subraya. La cuestión sobre a qué juez
le correspondía intervenir, añade el documento, debía discutirse
por un carril aparte y "la querella debía ser escuchada", pero
nada de esto sucedió. Aun así, consideran, una declaración de
incompetencia no invalida las medidas judiciales previas. Por
ende, los detenidos por los asesinatos debían seguir en esa
condición a disposición del nuevo tribunal.
Otro punto del dictamen señala que al concederles "la libertad
sin caución alguna" la Cámara "permitió que los imputados se
profugaran". "Ese es el caso –puntualizan– del militar Norberto
Raúl Tosso, quien se dio a la fuga" y ahora tiene pedido de
captura internacional. "Los camaristas paralizaron la causa",
enfatiza el texto.
A entender de los consejeros, los camaristas montaron una persecución
contra el fiscal federal Jorge Auat al hacer un "ejercicio abusivo
del poder" para entorpecer su tarea. Auat había insistido con
las detenciones. Pero, además, fue el autor –junto con el fiscal
Javier de Luca– de un informe de 2003 que acusaba a la Cámara
de incurrir en prevaricato (fallar a propósito contra derecho)
y manipulación de citas de derecho procesal.Advertía incluso
que el tribunal había copiado el dictamen de la ex fiscal subrogante
Ana María Torres, exonerada días atrás por este tema por decisión
del procurador general, Esteban Righi.
El dictamen de Acusación reservó un punto especial para el camarista
Inda. Dice que debió haberse apartado en el caso de Margarita
Belén ya que cuando actuó como juez en una dos causas referidas
a Néstor Sala, una de las víctimas de la masacre, nunca ordenó
investigar su muerte ni la del resto de los que, igual que él,
estaban detenidos a disposición del Poder Judicial. Incluso
recuerda que por esa "omisión" la Cámara Federal le llamó la
atención en el Juicio a las Juntas. Inda presentó al renuncia
en febrero, pero el Gobierno nunca se la aceptó.
Fuente: Página/12, 12/10/05

La
investigación de la masacre
Por Victoria Ginzberg
Brinzoni fue citado por la Justicia El juez Carlos Skidelsky
lo interrogará como testigo, pero no se descarta que su situación
cambie. Brinzoni era funcionario de la intervención de Chaco
cuando se llevó a cabo la matanza. El ex jefe del Ejército Ricardo
Brinzoni fue convocado por el juez chaqueño Carlos Skidelsky.
El ex jefe del Ejército Ricardo Brinzoni fue citado por la Justicia
para que contara todo lo que sabe sobre la Masacre de Margarita
Belén. La matanza, en la que fueron asesinados 22 presos políticos,
se realizó en el Chaco en diciembre de 1976, mientras Brinzoni
era secretario general de la intervención de esa provincia.
La citación del ex jefe del Ejército había sido pedida por el
Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y la agrupación
HIJOS (Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido
y el Silencio) del Chaco, impulsores de la causa.
Los organismos de derechos humanos habían reclamado que Brinzoni
fuera convocado como acusado. El juez Carlos Skidelsky, en cambio,
lo citó como testigo, aunque un funcionario vinculado con el
caso no descartó que la situación del ex jefe del Ejército cambie
durante el transcurso de la investigación.
En la noche del 12 de diciembre de 1976, 22 presos fueron sacados
de sus celdas de Resistencia. Los guardias les dijeron que se
prepararan para un traslado. Fueron torturados y subidos a autos,
pero a las cuatro de la madrugada, en un camino lateral de la
ruta 11, fueron ejecutados. Estaban maniatados y debilitados
a raíz de la tortura. La versión oficial fue que los presos
habían querido fugarse y se produjo un "enfrentamiento".
Hace cuatro años, cuando HIJOS y el CELS reactivaron la causa,
Brinzoni, en ese entonces jefe del Ejército, admitió que la
masacre "no fue un enfrentamiento, fue un fusilamiento encubierto
de detenidos que estaban en la cárcel U-7". Al explicar esa
declaración, el militar aseguró que el día del asesinato de
los 22 detenidos el ministro de Gobierno de Chaco, Oscar José
Zucconi, le comunicó los hechos y él creyó su explicación pero
que, posteriormente, investigando el caso en forma personal,
se dio cuenta de que había sido un "fusilamiento". Brinzoni
deberá concurrir a declarar al tribunal chaqueño el 28 de junio
y al día siguiente deberá hacerlo Zucconi.
Para demostrar la participación de la gobernación en los crímenes
del terrorismo de Estado, el CELS e HIJOS citaron al propio
interventor, el general Antonio Facundo Serrano. "El enemigo
calificado como delincuente subversivo es enemigo del ser argentino,
del pueblo chaqueño y naturalmente del gobierno chaqueño. Nuestro
gobierno no descansará hasta terminar con ese enmigo", dijo
en mayo de 1976.
La causa por la Masacre de Margarita Belén estuvo dos años paralizada
porque la Cámara Federal de Resistencia hizo lugar a un pedido
de hábeas corpus de la defensa y ordenó la libertad de diez
militares que estaban detenidos.
Hace unas semanas, Skidelsky volvió a reclamar el arresto de
los represores que participaron de los asesinatos, pero en el
ínterin, uno de ellos, el coronel Norberto Raúl Tozzo, se escapó.
En cambio, regresaron a prisión los militares Horacio Losito,
Ricardo Guillermo Reyes, Germán Emilio Riquelme, Jorge Alcides
Larrateguy, Athos Gustavo Renes, Aldo Martínez Segon, Rafael
Carnero Sabol, Luis Alberto Pateta y Ernesto Jorge Simoni. Todos
ellos están acusados de haber integrado el convoy que fusiló
a los presos.
Fuente: Pagina/12 - 23/05/05

A
28 años de la Masacre de Margarita Belén los asesinos siguen
sueltos
Por Causa Popular.- Ya se han cumplido 28 años de uno de los
crímenes masivos más aberrantes de la última dictadura militar
y a pesar de la veracidad de las pruebas sobre los fusilamientos,
los permanentes esfuerzos de las organizaciones de derechos
humanos y los familiares de las víctimas, los 10 militares implicados
en la Masacre de la localidad chaqueña de Margarita Belén, del
13 de diciembre de 1976 siguen libres. Allí, 22 presos políticos
fueron ejecutados en forma sumarísima y desaparecidos. Durante
este aniversario, los integrantes de HIJOS Chaco marcharon frente
al juzgado en Resistencia y delante de la sede judicial se pelaron
por completo, llenaron un sobre con sus pelos y se lo mandaron
al juez Carlos Skidelsky diciendo: "La justicia nos toma el
pelo, entonces venimos a entregarle los pelos al poder judicial".
También escarcharon
al fiscal de cámara, Domingo Mazzoni, que según señaló una sobreviviente
a Causa Popular: "presenciaba los tormentos y delante de los
torturados llamaba para preguntarle a la Brigada de Investigaciones
si tenía que preguntar algo mas."
Tres días antes del nuevo aniversario y justo el mismo día que
el Presidente Néstor Kirchner afirmaba que la Justicia "está
llegando sin venganza", al conmemorar en un acto el Día Internacional
de los Derechos Humanos y entregar los premios Azucena Villaflor
en la Casa Rosada, los familiares de los caídos en la Masacre
llevaron una carta para el Jefe del Estado, donde hicieron hincapié
en la parálisis que afecta a la causa judicial y denominaron
ese hecho como "la organización de la impunidad" para los militares
sindicados como autores de la matanza, que en 2003 pasaron sólo
unas semanas detenidos.
A pesar de detallar muchas veces en 28 años las atrocidades
sufridas en Margarita Belén, los familiares tuvieron que recurrir
a una carta para explicarle al Presidente que en la causa que
investiga el fusilamiento y desaparición de 22 presos políticos
en 1976, no pasa nada.
El 10 de diciembre, en una nueva conmemoración del retorno democrático
de 1983, la misiva fue entregada en mesa de entradas de la Casa
Rosada. Los familiares reconocieron que "el Gobierno Nacional
se haya presentado como querellante, a través de la Secretaría
de Derechos Humanos en la causa" pero observaron que "para desarmar
la organización de la impunidad es necesario que se instrumenten
algunas medidas".
Entre otras iniciativas
reclamaron que, a través de un jury promovido por la Procuración
General de la Nación, "destituyan definitivamente a los fiscales
de primera y segunda instancia, Carlos Flores Leyes y Domingo
Mazzoni, así como a sus secretarios doctores Sanserri y Torres,
respectivamente". También pidieron que "se avale el Juicio Político
y destitución de los camaristas federales de Chaco, Tomás Inda,
Diomedes Rojas y Beatriz Fernández" los cuáles, según ellos,
"conspiraron para dejar en libertad en 2003 a los diez primeros
militares detenidos por su responsabilización en la Masacre".
Además solicitaron que "se le de la baja a los militares en
actividad que siguen estando en funciones claves: en Inteligencia
en el Segundo Cuerpo de Ejército, como Germán Riquelme; al Subdirector
del Hospital Militar Central Ricardo Reyes; y a Horacio Losito,
detenido en la causa llevada adelante por el Poder Judicial
de Corrientes".
Todos ellos, según los familiares, "están acusados de haber
participado en el traslado, tormentos, fusilamiento y desaparición
de los detenidos indefensos", por lo que pidieron que "Losito
y otros delincuentes estén en una prisión común, no en la Base
de Apoyo Logístico de Resistencia, que fue uno de los escenarios"
de la matanza. La carta estuvo firmada por Mirta Clara, viuda
del asesinado Néstor Sala, y los integrantes de la organización
H.I.J.O.S. Chaco; Familiares, Compañeros y Amigos de los militantes
fusilados y desaparecidos en Margarita Belén.
La Masacre de Margarita Belén ocurrió en la noche del 12 al
13 de diciembre de 1976, cuando 22 presos políticos fueron arrancados
por la noche de las cárceles en Resistencia, torturados y trasladados
hasta ese paraje, donde terminaron siendo ejecutados en forma
sumarísima.
Pese a que han transcurrido casi tres décadas, aún muchos cadáveres
no han sido entregados a sus deudos -salvo los de diez víctimas-
como en el caso de la mayoría de las personas secuestradas durante
la dictadura, según los familiares. Sólo se identificaron los
cuerpos de 17 hombres y dos mujeres.
La "Masacre de Margarita Belén" fue uno de los más de setecientos
casos que tomó en cuenta el Juicio a las Juntas, en 1985, y
por eso se condenó a los ex dictadores Jorge Videla, Emilio
Massera y Orlando Agosti, que más tarde, en 1990, serían indultados
por Carlos Menem.
Un nuevo aniversario, pero el mismo reclamo contra la impunidad
Cada año, los reclamos se concentran en Resistencia y en Margarita
Belén, bajo un sol inclemente en vísperas del duro verano del
Bosque Chaqueño y a pesar de la indiferencia del radicalismo
local que viene administrando la provincia desde hace años y
cuya política quizás sea más inclemente aún que el propio verano.
Tres días después de la presentación de la carta, de la cual
aún no se conoce respuesta alguna, la Comisión de Homenaje a
los Mártires de la Matanza de Margarita Belén, Familiares de
Detenidos y Desaparecidos, Compañeros Familiares y Amigos de
los caídos en Margarita Belén, H.I.J.O.S Regional Chaco, UTRE-CTERA,
CTA y Juventud por una mejor Democracia participaron de diversos
actos realizados en conmemoración de los 28 años de la Masacre.
La primera ceremonia se realizó en el recinto de la Cámara de
Diputados provincial donde Amanda Piérola, madre de uno de los
jóvenes muertos en aquel episodio, fue declarada ciudadana ilustre
de la provincia. Entre las organizaciones que participaron de
los actos estuvieron.
"Por fin se comienza a hacer justicia" expresó Amanda Mayor
de Pierola durante el homenaje en el que recibió la declaración
de "Ciudadana Ilustre" de la provincia del Chaco, por parte
de la Legislatura chaqueña. Amanda, durante la vigilia realizada
desde la tarde del domingo junto a las organizaciones participantes,
finalizó la restauración del mural "Margarita Belén" -de su
autoría-, al reponer la figura de un sacerdote censurada hace
18 años.
La madre de Pablo Piérola, uno de los 22 detenidos que fueron
ultimados por fuerzas militares en 1976, pintó el mural entre
julio y agosto de 1986, pero a los pocos días el sacerdote que
aparecía en la obra fue borrado. "Recién ayer pudimos inaugurar
por completo el mural porque el cura que pinté desapareció al
poco tiempo", recordó la artista plástica en declaraciones a
la prensa.
La pintura que ocupa por completo una de las paredes del Aula
Magna de la Facultad de Arquitectura de Resistencia, padeció
la mutilación debido al fuerte reclamo que hizo el entonces
arzobispo local, Juan José Iriarte. La orden de eliminar la
figura religiosa, que aparecía observando una sesión de tortura
en la que un joven desnudo es sometido a la picana eléctrica,
fue emitida luego por la Justicia Federal, dando lugar una vez
más a los menesteres inquisitoriales de la Iglesia, que no comenzaron
ni con León Ferrari, ni con sus sistemáticos intentos por impedir
que se imparta educación sexual en las escuelas.
Piérola hizo varios
intentos de repintar al cura, pero recién lo consiguió el domingo
12 gracias al fallo del juez federal de Resistencia, Carlos
Skidelsky, quien consideró inconstitucional el procedimiento
judicial por el que se tapó en su momento con un fondo azul-celeste
al integrante más polémico del cuadro.
Como
la artista había inscripto el cuadro en el Registro de la Propiedad
Intelectual, el juez pudo apoyarse en normas que protegen las
expresiones artísticas "oficializadas" para ordenar la restauración.
Skidelsky es el mismo juez que entre junio y julio de 2003 detuvo
a los 10 militares implicados en la masacre y que luego fueron
liberados por "artilugios legales" planteados en el mismo seno
de la justicia federal chaqueña, tal como informó Causa Popular
en una nota del 16 de Octubre.
Los actos continuaron con manifestaciones frente al Juzgado
Federal y en cercanías del ex Regimiento de Artillería 7, situado
en el barrio "La Ligura" de esta capital, donde militantes de
derechos humanos reclamaron la detención de los 10 militares
imputados.
Los implicados son Jorge Alcides Larrateguy, Athos Gustavo Renés,
Norberto Raúl Tozzo, Aldo Martínez Segon, Rafael Carnero Sabol,
Luís Alberto Pateta, Ernesto Jorge Simoni, Horacio Losito, Ricardo
Guillermo Reyes y Germán Emilio Riquelme.
La jornada de conmemoraciones concluyó a la tarde, con un acto
en el que se recordó a las víctimas en el lugar donde se llevó
a cabo el fusilamiento, distante 30 kilómetros al norte de esta
capital.
Según está probado en la causa, la masacre se concretó después
de que los detenidos fueran sometidos a torturas en un centro
clandestino desde donde fueron llevados hacia Formosa por la
ruta nacional 11 desde la Unidad Penal 7 de Resistencia.
Pero lo que parecía ser un operativo de traslado se interrumpió
a la altura del acceso a la localidad de Margarita Belén, donde
las víctimas fueron bajadas de los camiones y acribilladas por
orden del entonces ministro del interior, Albano Harguindeguy,
y que luego la dictadura quiso presentar como un fusilamiento.
Sólo siete cadáveres fueron entregados a sus familiares, ya
que los demás habrían sido enterrados en fosas comunes, y los
investigadores que desde 1983 tomaron el caso jamás pudieron
completar la identificación de las víctimas, al punto que cuatro
de ellas siguen siendo NN.
El listado actualizado de muertos y desaparecidos en la Masacre
de Margarita Belén por el Equipo Argentino de Antropología Forense,
es el siguiente:
Tierno, Patricio Blas. Muerto. • Sala, Néstor Carlos. Muerto.
Zamudio, Carlos. Muerto (exhumación en tramite p/confirmar).
Barco, Luís Ángel. Muerto (exhumación en tramite p/confirmar).
Yedro, Roberto H. Desaparecido.
González, Delicia. Desaparecida.
Díaz, Luís. Muerto.
Pierola, Fernando G. Desaparecido.
Cairé, Carlos María. Desaparecido.
Pereyra, Julio. Desaparecido.
Duarte, Carlos Alberto. Muerto.
Tereszecuk, Carlos. Desaparecido.
Parodi Ocampo, Manuel. Muerto.
Fransen, Luís Arturo. Muerto.
Cabral, Ema Beatriz. Desaparecido.
Zapata, Sonéz Reinaldo. Desaparecido.
Cuevas, Mario. Muerto.
Imágenes: Carlos Tereszcuk, 24 años (arriba); Carlos Zamudio,
28 años (centro) y Nestor Salas, 33 años (abajo).
Fuente: www.causapopular.com.ar, sábado 18 diciembre 2004

A
veintiocho años de la Masacre de Margarita Belén
A veintiocho años de la Masacre
de Margarita Belén, seguimos buscando y señalando a los asesinos
y sus cómplices, a todos los genocidas. Lo hacemos encontrándonos
con todos los que tratan de impedir de una vez por todas que
la cobardía, la vergüenza, la mentira, la traición, que reproduce
la impunidad, sigan intentando matar nuestros sueños.
A veintiocho años de las torturas,
las violaciones, los secuestros, los robos, la desaparición
de hombres mujeres y niños. A veintiocho años de la muerte respondemos
con la forma más genuina de percibir y reafirmar la vida, a
veintiséis años respondemos con la lucha.
Esa lucha que nunca podrán vencer,
esa lucha que nace y vive en el corazón de cada hombre digno,
justo y solidario. Esa lucha que cree en la otra justicia, la
que nace de la igualdad entre los hombres.
A veintiocho años reafirmamos hoy,
mas que nunca, que todos somos hijos de la misma historia.
Todos somos hijos de ese país arrasado
por el miedo, el silencio, por el prejuicio, el egoísmo, el
olvido, la mentira y la cobardía de los poderosos.
Pero también todos somos hijos del
otro país, el país de los que recuerdan, de los que no se callan
ante las injusticias, de los que ven en el otro a su hermano,
el país de los humildes, el de la solidaridad, el país valiente,
el país de la verdad, el verdadero país.
Hace veintiocho años, ese país en
el Chaco, Corrientes, Misiones, Formosa, Santa Fe y Entre Ríos,
fueron las Ligas Agrarias, los movimientos vecinales, las reivindicaciones
sindicales, el cooperativismo, la educación popular, los movimientos
eclesiásticos de base, los curas del tercer mundo, los movimientos
estudiantiles.
Hace veintiocho años intentaban
matar ese país, matando a los hombres y mujeres que lo hacían
con sus vidas. Hace veintiocho años intentaban matar a los veintidós
compañeros fusilados cobardemente en Margarita Belén.
Hoy las balas siguen siendo inútiles,
hoy esos compañeros siguen viviendo en las ideas, en las voces
y en las manos, en el caminar y la alegría de los que siguen
haciendo ese país. Siguen viviendo en cada militante de los
movimientos de trabajadores desocupados, en cada integrante
de los sindicatos que no se dejan vencer por el soborno y las
promesas, en los pequeños productores rurales que luchan por
la tierra, en los compañeros aborígenes que día a día nos muestran
el verdadero sentido de la dignidad, en los maestros que siguen
creyendo en su tarea, en los militantes vecinales, en los trabajadores
de la salud y en todos aquellos hombres que hoy, en el nordeste
argentino, siguen haciendo con su lucha ese país.
A veintiocho años, los cobardes,
los torturadores, los violadores, ladrones y asesinos de ayer
siguen intentando esconderse junto a los traidores y a los represores
de hoy. Hoy siguen intentando inútilmente matar las ideas que
los desenmascaran, hoy son los mismos, y son otros, son esos
diputados, ministros, gobernadores y dirigentes partidarios,
que reproducen el orden político que permite la exclusión y
el hambre, hoy son los jerarcas de las fuerzas de seguridad
y sus cuadros, que siguen siendo el palo obediente del poder
que golpea y mata a los humildes, hoy son esos jueces y fiscales
que se apropian de la justicia para impedirla, los que siguen
intentando reproducir la impunidad. Todos ellos siguen siendo
sucios obsecuentes del egoísmo, el autoritarismo, la violencia
y la ceguera de la hegemonía de los poderosos que se apropian
de la riqueza que producen los trabajadores.
Desde la muerte que representan,
desde la cobardía que mantienen, desde la mentira con que callan
no podrán ver ni escuchar nunca que a veintiséis años ese pueblo
al que inútilmente siguen intentado engañar esta gritando que
ya nunca mas podrán encubrirse con la mentira, que ya nunca
podrán burlarse de la vida, que son y serán la vergüenza de
este país.
Ese pueblo esta gritando que ya
es el tiempo, que esta de pie y en las calles, desafiando al
miedo, gritando que la vergüenza solo se termina con justicia.
A veintiocho años de la Masacre
de Margarita Belén reafirmamos que no olvidamos, no reconciliamos
y no perdonamos, que pedimos juicio y castigo a los culpables
y a los cómplices del genocidio de ayer y de hoy.
A veintiocho años reafirmamos el país de la vida
en nuestra lucha por la Identidad y la justicia contra el olvido
y el silencio.
H.I.J.O.S.
Hijos por la Identidad y la Justicia
contra el olvido y el silencio.
REGIONAL CHACO EN LA RED NACIONAL

28
años sin ellos, 28 años sin justicia
Por Mario Burgos, 2004
Agencia de comunicación Rodolfo Walsh
Integrante del Foro De Medios Alternativos y de la Red Nacional
de Medios Alternativos
El domingo 12 de diciembre de 1976, en la U7, Cárcel de Villa
Libertad, Resitencia, Chaco, llaman para traslado a 7 militantes
detenidos: Sala, Parodi Ocampo, Fransen, Duarte, Cuevas, Tierno
y Barco.
En todos los pabellones comienza la discusión acerca de qué
hacer. Es domingo, llevamos varios meses de aislamiento, sin
visitas ni otro contacto con el exterior, corren rumores sobre
asesinatos contra otros compañeros detenidos. Todo confluye
a pensar que la vida de los compañeros llamados a traslado está
en peligro. También su identidad: algunos tienen la máxima responsabilidad
en la conducción de Montoneros en la cárcel, varios están acusados
del intento de copamiento del Regimiento
29 de Formosa, producido más de un año antes.
En nuestro pabellón convivíamos con Duarte y Fransen. Nos reunimos
con Kunkel y un compañero del PRT para hablar sobre las alternativas
que teníamos. Nadie quería que los compañeros salgan y la mayoría
estaba dispuesta a resistir, al menos hasta el lunes, de modo
de obtener alguna repercusión en Resistencia y -con la afluencia
de familiares- lograr alguna cobertura para los compañeros.
La idea era evitar que fueran trasladados en el mayor de los
secretos y los milicos tuvieran todas las facilidades para torturarlos
o asesinarlos. Mientras, del otro lado de la reja, la presión
aumentaba.
|
QUIEN QUIERA OIR QUE OIGA |
Algún oficial se
acercó a avisar que si "el movimiento" no lo hacían ellos entraba
la gendarmería a sangre y fuego. Un yuga pasa y comenta que
"hay ejército en los patios de afuera" y que se ve a los milicos
hostiles hasta contra ellos. Nunca pude saber el tiempo que
nos llevaron estas deliberaciones y cada vez que se menciona
a Margarita Belén vuelvo a vivir esa desazón insoportable de
tener la vida de varios compañeros en nuestras manos. Cualquiera
que se hubiera cortado por la libre podia desatar una situación
sin retorno. Pero todos aguantamos en la espera. Estábamos convencidos
que iban a asesinarlos. Militantes con los que nada quedó sin
compertir, hasta su suerte, a pesar de estanr en organizaciones
diferentes. También estábamos convencidos que si decidíamos
resistir, poníamos en juego la vida de los cientos de compañeros
más que había en la cárcel. Sin embargo, todo nos empujaba a
decidir que Fransen y el "carao" Duarte no salieran.
Al fin, comunicada nuestra indefinición a los delegados de otros
pabellones, llegó un mensaje del pabellón en que Montoneros
decidía (el "2", donde estaban Salas y Tierno, entre otros):
"los compañeros salen". Y el Carao y Fransen comenzaron a abrazarnos
a uno por uno sin vacilaciones, sin darnos tiempo casi a volver
a discutir nada. Lo demás, igual que siempre: la reja que se
abre, dos compañeros que salen con sus pequeños bultos y los
rumores de otras rejas y otros saludos que se cuelan por el
pasillo. Y una vigilia que durará no más de un día. Ya el martes
a la mañana, los mismos yugas nos van tirando trozos de lo sucedido
según su versión: "dicen que se quisieron escapar, pero están
todos con tiros en la nuca", "también había gente de Uds., de
la alcaidía", "dicen que había mujeres". "nosotros con todo
eso, nada que ver: los trasladaba el ejército". Con el paso
de los días íbamos a saber que los llevaron a la alcaidía y
los torturó el ejército. Que de allí los sacaron y al llegar
al paraje de Margarita Belén los bajaron de los camiones y los
asesinaron. Que los 7 se habían convertido en 22 o más. Durante
mucho tiempo convivimos con estos datos, que alimentaron por
años la duda sobre lo que pudo pasar si no hubieran salido de
nuestro pabellones.
Después, porque nuestro pueblo siempre construye un después,
aunque se tarde, familares, amigos, compañeros, HIJOS, el Equipo
de Antropología Forense, ayudaron a que sepamos los nombres
de 17 de los compañeros, pero hay 5 compañeros de los que aún
no conocemos su identidad. Transcribo sus nombres, sus edades
y me abruma comprobar su juventud y en la mía. Yo, con 26 años,
me sentía joven en aquel tiempo y era más viejo que la mayoría
de estos compañeros, llenos de vida, capaces de cualquier logro
con sólo proponérselo. Me alcanza con recordar el asombro de
los yugas al vernos, antes del aislamiento, jugar al fútbol
al rayo del sol en la insoportable siesta de una Resistencia
con viento norte y más de cuarenta grados.
Pero su alegría, su inteligencia y la vida en sus cuerpos fueron
alcanzados por un genocidio racional y determinado a eliminar
todo vestigio de memoria y dirigencia, para que todo nos cueste
más a los que nos queda el privilegio y la responsabilidad de
estar vivos.
BARCO, Luis Angel,
26 años - JUP - Saenz Peña, Chaco
CABRAL, Ema Beatriz, 28 años - JP - Santa Fé
CAIRE, Carlos Maria, 24 años - JP - Concordia, Entre Ríos
CUEVAS, Mario, 25 años - JP - Reconquista, Santa Fé
DIAZ, Luis Alberto, 25 años - JTP - Mercedes, Corrientes
DUARTE, Carlos Alberto, 24 años - JUP - Pto. Esperanza, Misiones
FRANSEN, Luis Arturo, 22 años - JP - Posadas, Misiones
GONZALEZ, Delicia, 23 años - Ligas Agrarias - Goya, Corrientes
PARODI OCAMPO, Manuel, 26 años - JP - Posadas - Misiones
PEREYRA, Julio Andrés, 24 años - JP - Formosa
PIEROLA, Fernando Gabriel, 25 años - JP - Parana, Entre
Ríos
SALAS, Nestor Carlos, 32 años - Partido Auténtico - Quilmes
TEREZECUK,Carlos, 23 años - JUP - Posadas, Misiones
TIERNO, Patricio Blas, 24 años - JUP - La Plata
YEDRO, Roberto Horacio,28 años - JP - Corrientes
ZAMUDIO, Carlos Alberto, 28 años - JP - Resistencia
ZAPATA SONEZ, Reynaldo, 36 años - JP - Santa Fe
NN?
NN?
NN?
NN?
NN?
Con el paso de los años y el devenir de los reclamos, pudimos
compartir la bronca contra la justicia sumisa de la postdictadura,
que dejó libres a varios responsables comprobados: los oficiales
Athos Renes, Rafael Sabol, Norberto Tozzo, Luis Alberto Pateta,
Ernesto Simoni, Aldo Martínez Segón, Horacio Losito, Guillermo
Reyes y Germán Riquelme y Jorge Alcides Larrategui. Dos ex miembros
de la patota de la Brigada de Investigaciones, Carlos Thomas
y Wenceslao Ceniquel, quienes fueron vistos en el lugar del
asesinato junto a los cuerpos apilados de los compañeros, recién
asesinados. Y Brinzoni, Nicolaides, Serrano, Zucconi y otros
jefes y ejecutores que se siguen escudando en las leyes de Alfonsín
y el innombrable. Me asquea un poco incluir estos nombres junto
al recuerdo de los compañeros. Pero habrá algo de esta mezcla
obscena mientras que la memoria y la justicia no se impongan.
Lo demás es seguir militando, cada día, como ellos supieron
hacerlo.
[2004]

A
27 años de la masacre chaqueña nace un relato en primera persona
Por Diego Martínez
Un 12 de diciembre DE 1976 veintiun presos fueron sacados de
la cárcel para ser asesinados en el paraje de Margarita Belén.
Dos visiones personales
Un día como hoy, hace 27 años, Néstor Sala supo que lo llamaban
para fusilarlo, se montó a una silla de brazos en la Unidad
7 de Resistencia y dijo algo así: "Es mentira que es un traslado.
Y si lo es, es un traslado a la muerte. Pero quiero que sepan
que moriré de pie, peleando como pueda, a los mordiscones si
estoy atado. Todos los que hoy nos sacan de la cárcel, los que
están aquí adentro y los que esperan afuera son culpables ante
la historia, culpables de la miseria del pueblo y culpables
de nuestras muertes. Sólo quiero pedirles que cuenten de esta
matanza a mis hijos cuando ellos tengan edad de entender qué
pasó en la Argentina de estos años y a mi compañera cuando puedan
verla. También les digo, compañeros, que de nada vale este sacrificio
nuestro si ustedes no siguen peleando por mantener viva la memoria
popular; por eso, cuéntenle a nuestro pueblo por qué nos asesinan
y por qué decidimos morir de pie. Chau, compañeros, cuídense.
¡Libres o Muertos, Jamás Esclavos!". Levantó los dedos en ve
y se alejó con una sonrisa. Esa noche, ya moribundo por las
torturas, fue fusilado junto con otros 21 hombres y mujeres
en el paraje de la ruta 11 conocido como Margarita Belén.
El relato acaba de ser publicado por uno de sus compañeros de
cautiverio, Jorge Giles, preso político durante ocho años y
ex diputado nacional. El libro se titula Allí va la vida. La
masacre de Margarita Belén, lo editó Colihue y se presentará
hoy en Resistencia y mañana en Corrientes, en el marco de los
actos previstos por la Comisión de Homenaje en un nuevo aniversario
de la masacre.
Allí va la vida es al mismo tiempo testimonio histórico, homenaje,
denuncia, exigencia de justicia y acto de militancia. "Cada
uno se para ante la vida de una manera única y ve lo que ve,
y como esta historia es una tragedia griega renacida en nuestras
pampas y llanos, es preciso que cada uno cuente la historia;
como le salga, pero que la cuente", escribe el autor. Le sale
un relato conmovedor, una crónica protagonizada por "militantes
populares, ni ángeles ni demonios", que arranca con las detenciones
de los campesinos de las Ligas Agrarias chaqueñas a mediados
de 1975 y termina con los asesinos comiendo un asado con magistrados
amigos al borde del camino ensangrentado, pero que también incluye
a su viejo renegando porque al tatarabuelo, un tal Gauchito
Gil, "el primer peronista", quieren convertirlo de bandolero
en "proyecto de santito milagrero".
Fiel a la época que retrata, el relato combina dosis abundantes
de horror y de humanidad. Mientras un oficial les explica a
sus víctimas que está destinado a sacarles al diablo de adentro,
los presos a escondidas actúan un novelón melodramático. Mientras
un compañero es exhibido como trofeo de guerra en el Regimiento
de Formosa, un guardia arriesga el pellejo para hacerles llegar
la lista de futuros masacrados elaborada por el Ejército. Es
que "ni en los calabozos de aislamiento dejaba de latir la vida",
explica.
También detalla los momentos previos a la masacre: desde la
certeza de saber "que vendrían a buscarnos para matarnos", pasando
por la reunión para decidir cómo enfrentar la muerte, hasta
la despedida de Manuel Parodi Ocampo anunciando que "también
voy a morir dignamente". Por último, las evidencias de que los
asesinos del Chaco, encabezados por el general Facundo Serrano
y su secretario, el entonces capitán Ricardo Brinzoni, "dejaron
sus huellas para demostrar el poder que tenían y porque creían
al fin y al cabo que dominarían estas pampas por los siglos
de los siglos".
Las huellas son demoledoras: vuelos en helicóptero para reconocer
la zona de la masacre, las fosas del cementerio esperando los
cuerpos y hasta un pedido de presupuesto de cajones baratos.
Fuente: Pagina/12, 13/12/03
Por Horacio Verbitsky
Hicieron falta 25 años y la denuncia del CELS para que el Ejército
reconociera el alevoso fusilamiento de detenidos en Margarita
Belén. Brinzoni lo estableció con una investigación privada,
cuyas conclusiones se reserva desde hace once años.
Hicieron falta veinticinco años para que el Ejército reconociera
que en Margarita Belén sus tropas produjeron un alevoso fusilamiento
de detenidos políticos. Lo hizo a través de su Jefe de Estado
Mayor, Ricardo Brinzoni, en un reportaje publicado en el diario
Norte de Resistencia, la capital del Chaco. Brinzoni también
admitió la responsabilidad del Ejército en el terrorismo de
Estado que rigió a partir del golpe militar de 1976. "Aquel
hecho de Margarita Belén es uno de los muchos episodios penosos
y lamentables frente a los cuales la institución va a asumir
la responsabilidad que le compete", dijo.
Una lectura rápida podría adscribir su confesión a la línea
iniciada por su antecesor Martín Balza. La diferencia es que
Balza nunca fue imputado por ningún acto de la guerra sucia.
Brinzoni, en cambio, era secretario general de la gobernación
del Chaco cuando ocurrió lo que ahora define como "un fusilamiento
encubierto" y el Centro de Estudios Legales y Sociales ha anunciado
que prepara una denuncia que presentará ante la justicia federal
de Resistencia.
Brinzoni dijo que durante años creyó en la versión oficial,
hasta que en 1980 escuchó "comentarios sobre lo realmente ocurrido",
inició una investigación privada y descubrió que "aquello fue
un fusilamiento encubierto de detenidos que estaban en la U.7,
los que fueron disimuladamente trasladados y eliminados durante
el viaje". Por cierto se abstuvo de comunicar en qué consistió
esa indagación personal, quiénes fueron los responsables que
identificó y qué actitud siguió una vez establecida la verdad.
Esto es así porque más que conducir al Ejército, Brinzoni se
dedica a preparar su defensa personal. Numerosos testimonios
de funcionarios y empleados del gobierno chaqueño indican que
el mismo día de la masacre ni los ministros civiles ni los militares
de la guarnición ignoraban lo que Brinzoni dice haber descubierto
mucho después. Su notable reportaje equivale a una confesión
de que acompañó al coronel Oscar José Zucconi, que comandaba
el Grupo de Artillería 7, en el preciso momento en que se elaboró
el engaño a la sociedad. Brinzoni dijo que si la Justicia lo
cita va a concurrir"para aportar todos los datos que tenga".
Cada vez que habla, complica más su situación. Como mínimo es
la de un encubridor que sabía y calló pero tal vez también sea
la de un partícipe, en grado que la Justicia deberá determinar.
Cuando el día llegue, tendrá que buscar mejor asesoramiento.
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Sobre sus funciones
de entonces dijo que habían sido "netamente administrativas
y estrictamente pasivas" y "al margen de las responsabilidades
militares", por lo cual no fue mencionado en las investigaciones
legislativas y judiciales. Las pruebas que el CELS ha recogido
y aportará a la causa demostrarán la inconsistencia de esta
pretensión. Además, ya como Jefe de Estado Mayor, y según su
propia aritmética diez años después de haber conocido la verdad,
Brinzoni insistió ante el Senado para que aprobara el ascenso
del teniente coronel Aldo Héctor Martínez Segón, alias Chancaca,
quien fue procesado por su intervención en la masacre y quedó
en libertad sólo gracias a la ley de obediencia debida. Le otorgó
así la protección del cómplice.
Según Brinzoni, las denuncias del CELS, que atribuye a inquina
de su presidente, obedecen a que "aquel discreto capitán de
1976 hoy es el jefe del Ejército Argentino. Me atacan solamente
por la posición que ocupo hoy y no por otra causa". Brinzoni
sabe mejor que nadie que eso no es cierto, porque el CELS se
lo dijo en la respuesta al recurso de hábeas data. El facsímil
que se reproduce en esta página corresponde a una publicación
del diario «La Razón» del 28 de diciembre de 1984. En ella el
presidente fundador del CELS, Emilio Mignone dice que los tenientes
coroneles Oscar Angel Bianchi y Athos Gustavo Renes y el mayor
Ricardo Guillermo Brinzoni«participaron directamente en la masacre,
ya que formaban parte del grupo que trasladó a los detenidos
desde la cárcel de Resistencia para llevarlos, supuestamente
a la Unidad 7 de Formosa, pero como se sabe nunca llegaron».
Brinzoni era entonces un ilustre desconocido, lo cual descalifica
su interpretación, que le hizo repetir al ministro de Defensa,
cuando Horacio Jaunarena aún no conocía este antecedente. Es
improbable que el ministro le agradezca ese innecesario paso
en falso.
Pese a sus protestas de acatamiento a la Justicia, Brinzoni
no se privó de cuestionar una vez más la nulidad de las leyes
de punto final y de obediencia debida dispuesta por el juez
federal Gabriel Cavallo. "Hay quienes desafortunadamente quieren
seguir viviendo anclados en el pasado. ¿Por qué seguir insistiendo
en cargar con mochilas del pasado?Cargar con culpas del pasado
nos tira hacia atrás, nos lleva permanentemente a mirar hacia
aquellos años tan lamentablemente vividos y nos quita fuerzas
para encarar el futuro. Hay otra cosa: de ese pasado todos somos
de alguna manera responsables y copartícipes".
El Jefe de Estado Mayor no ha advertido que él es la insoportable
mochila que pesa en la espalda de los jóvenes oficiales del
Ejército, que no fueron ni responsables ni copartícipes de aquellos
hechos horrendos que él protagonizó. Es Brinzoni quien no tiene
fuerza para mirar el futuro, porque sus pies están hundidos
en aquel fangal. En sus ansiosos movimientos por impedir que
lo trague intenta arrastrar a todos los oficiales detrás de
sí. Por eso volvió a insistir con la creación de un foro o un
espacio de diálogo "donde todo aquel que tenga algo que decir
sobre el tema de los desaparecidos y violaciones a los derechos
humanos lo diga con tranquilidad, sin temores, sin pasiones
y con objetividad". Para ello haría falta que no hubiera condena
social ni castigo penal, agregó. Es otra falacia: desde el indulto
de 1990, la posibilidad de persecución penal estuvo cerrada
y, sin embargo, nadie del Ejército aportó un solo dato útil,
ni siquiera cuando Balza les prometió en 1995 que podrían hacerlo
en forma confidencial. Y cuando el juez Adolfo Bagnasco y el
fiscal Miguel Osorio allanaron el Estado Mayor y de acuerdo
con el plano que les entregué llegaron a la cintoteca de inteligencia,
el Ejército se rehusó a facilitar los códigos que hubieran permitido
leer la información sobre los desaparecidos que contenía.
Rechazada por los organismos de derechos humanos y sin el respaldo
del gobierno nacional, que no desea involucrarse en esta jugada
privada de Brinzoni, la mesa de diálogo con la que el jefe del
Ejército intenta sustituir la acción de la Justicia sólo cuenta
con un guiño de aprobación de algunos legisladores justicialistas,
como Miguel Toma, Alicia Pierini y Mario Cafiero, y de los restos
de la desprestigiada conducción montonera que por esa vía aspiran
a una nueva edición de los quince minutos de fama de la metáfora
de Andy Warhol.
El molde hipócrita y santurrón que produjo al ex dictador Jorge
Videla sigue en uso. Si el discreto y pasivo Brinzoni, con sus
buenos modales y su tono de violencia apenas contenida quisiera
entablar en serio alguna forma de diálogo con la sociedad, podría
empezar por decir de qué modo el apoderado del partido nazi
Nuevo Triunfo, Juan Enrique Torres Bande, llegó a ser su abogado
de confianza, quiénes son los oficiales que lo introdujeron
en el Ejército y qué sanciones se les aplicaron. Para seguir
debería explicar por qué promovió al puesto más alto del escalafón
profesional de Sanidad al general Félix Juan Domínguez, quien
tuvo a su cargo a partir de 1978 el sector de Epidemiología
del Hospital Militar de Campo de Mayo, donde las mujeres detenidas-desaparecidas
esperaban maniatadas y encapuchadas el momento de parir hijos
que serían entregados a familias militares según una lista de
espera, mientras ellas eran asesinadas. Ya no importa demasiado
lo que el Jefe de Estado Mayor diga sobre estos hechos porque
será la Justicia la que se encargue deDomínguez, y de él mismo,
por más que Brinzoni dialogue con las mesas, que es lo único
que va quedando de su plan.
Fuente: Pagina/12, 2001

Preguntas
para el genberal Brinzoni
Antes del silencio
Jaunarena ordenó a Brinzoni asumir la conducción del Ejército
de hoy y guardar silencio sobre la guerra sucia de ayer. Pero
diputados exigen que antes cuente todo lo que sabe sobre la
masacre de Margarita Belén. Testimonios de los sobrevivientes
corroboran que Brinzoni no desconocía lo que se preparaba. Sus
explicaciones sobre el abogado neonazi Torres Bande son falsas.
No era un letrado idóneo ni llegó al Ejército a través de la
defensa del coronel De la Vega. Por el contrario, acumula causas
en el Tribunal de Disciplina profesional, en las que el modus
operandi es la falsificación y el robo de documentos. Fue el
general Alfonso quien lo eligió para defender a De la Vega en
la causa de las armas.
Por Horacio Verbitsky
El ministro de Defensa Horacio Jaunarena ordenó al general Ricardo Brinzoni asumir la conducción del Ejército de hoy y guardar silencio sobre la guerra sucia militar de ayer contra la sociedad argentina. Pero una decena de diputados nacionales presentaron un proyecto de resolución en el que reclaman lo contrario. Jaunarena va en camino de advertir que Brinzoni es incapaz de desprenderse de los fantasmas del pasado y que el único corte razonable es desprenderse de él. Ya lo han entendido así los oficiales de menos de 45 años, enfurecidos con el Jefe de Estado Mayor y su núcleo de colaboradores íntimos. Esos oficiales, que por razones generacionales no tuvieron vinculación con aquel pasado horroroso, se sienten usados por Brinzoni para su defensa personal por la responsabilidad que le cupo en la masacre de Margarita Belén, en el Chaco. En ese paraje a 40 kilómetros de Resistencia, el 13 de diciembre de 1976 fueron asesinados más de veinte presos políticos, entre ellos dos mujeres, mientras Brinzoni era secretario general de la intervención militar de la dictadura en esa provincia. Con la firma de Elsa Quiroz, Jorge Giles, América González y Alfredo Bravo, entre otros, el proyecto de los diputados solicita al Poder Ejecutivo que ordene a Brinzoni informar cuándo y cómo supo y qué pruebas tiene de que Margarita Belén no fue un enfrentamiento, como dijo la versión oficial de entonces, sino "una operación militar para eliminar delincuentes terroristas" o "un fusilamiento", según el reportaje que concedió la semana pasada al diario Norte de Resistencia. También le requiere la nómina completa de los detenidos asesinados, que nunca se dio a conocer, la del personal militar, civil y policial implicado y la autoridad judicial ante la que se presentó para comunicar sus descubrimientos que, según el propio Brinzoni, datarían de 1980.
Quiroz y Giles fueron compañeros de cautiverio de los asesinados en Margarita Belén. Junto con otros dos ex detenidos de entonces, Miguel Bampini y Mirta Clara de Salas, recordaron aquellos días de terror. Sostienen que la masacre fue preparada con antelación y que Brinzoni lo sabía. El padre de Quiroz era suboficial mayor de Gendarmería. El 12 de diciembre, el operador de comunicaciones recibió un parte del Grupo de Artillería de Defensa Antiaérea 7 pidiendo una patrulla de refuerzo para un traslado de presos, al frente de la cual debía ir Albino Quiroz. El jefe de la sección, comandante González, reunió a los treinta hombres a su mando. "Entre todos definen que no lo dejan salir de ahí a mi viejo. Del GADA 7 mandan un oficial que se encerró a discutir con el jefe de la sección. Se oyeron gritos y el militar se fue dando un portazo. Mi viejo quedó guardado dentro de la sección. Sólo salía los fines de semana y con custodia", dice la diputada del Frepaso. Hasta que en julio de 1977, el jefe de la Agrupación Formosa, de la que dependía la sección, le cuenta: "Vos debías ir al frente de la patrulla, caías junto con los demás y te ascendíamos post-mortem. Hasta ahora nos hemos jugado, te salvamos la vida a vos y a tu hija, pero tenés que salir de la zona". Quiroz marchó al sur. Su hija había sido detenida en un cine de Resistencia al mes del golpe militar y torturada en la Brigada de Investigaciones de la policía provincial. "Me dejaron la cola en carne viva, hasta hoy me quedan las marcas. También las quemaduras con cigarrillos en el pecho, que se me infectó, y en los brazos, y las heridas que me causaron las ligaduras en las piernas", dice. Puntos oscuros en sus antebrazos descubiertos lo confirman. Tres semanas antes de la masacre fue trasladada a Villa Devoto.
Homenaje
a los fusilados en Margarita Belén14/12/2007 Reclamo de juicio oral en el 31 aniversario de la Masacre. Emotivo homenaje ante la obra que perpetúa la memoria de las víctimas. El Gobernador y el subsecretario de Derechos Humanos de la Provincia representaron al gobierno en el acto central. Diputados y funcionarios nacionales viajaron para participar del homenaje. Se cumplió el 31 aniversario de la Masacre de Margarita Belén, el fusilamiento de más de una veintena de prisioneros políticos de la dictadura militar cuando, supuestamente, eran trasladados desde lugares de detención en Resistencia hacia una cárcel en Formosa. El Ejército y la Policía habían dicho que el convoy fue atacado por un grupo armado cuando transitaba por la ruta nacional 11 en inmediaciones de la localidad de Margarita Belén, y que los custodios repelieron el ataque. Sin embargo las investigaciones demostraron que se trató de un completo fusilamiento y que las víctimas habían sido torturadas desde el día anterior. Como cada año, se realizó una caravana que terminó en un acto en el monumento a los caídos, en el mismo lugar de la Masacre, precedido por el escrache de la agrupación Hijos a Vicente Valussi, sindicado como integrante de los servicios de inteligencia de la dictadura. El gobernador Jorge Capitanich sólo presenció el acto en el que todos los oradores hicieron hincapié en el histórico reclamo de juicio y castigo a los culpables. Familiares de las víctimas, ex presos de la dictadura y organizaciones de derechos humanos confluyeron en el reclamo del inmediato llamado a juicio oral en la Causa que se tramita en el Juzgado Están acusados de ser los responsables de la masacre los militares Athos Gustavo Renes, Rafael Carnero Sabol, Norberto Raúl Tozzo, Luís Alberto Pateta, Ernesto Jorge Simoni, Aldo Héctor Martínez Segón, Horacio Losito, Ricardo Guillermo Reyes, Germán Emilio Riquelme, a los que hay que sumarle el fallecido Jorge Alcides Larrateguy. Algunos de los detenidos, ahora representados por el defensor oficial Gonzalo Molina, tras la renuncia de Carlos Pujol, prestaron declaración ayer y el miércoles ante el juez federal Carlos Skidelsky. Mirta Clara, ciudadana ilustre Hoy a las 9, en el recinto legislativo, por iniciativa del diputado Daniel San Cristóbal, del Frente Grande, la Legislatura provincial declarará Ciudadana Ilustre a Mirta Clara de Sala, “por su invalorable aporte al rescate y fortalecimiento de la memoria colectiva, su lucha permanente por el Juicio y Castigo a los responsables de la dictadura y su defensa permanente de los derechos humanos”. Mirta Clara, y su compañero Carlos Sala, fueron detenidos en 1975, y torturados por la última dictadura. Ella fue madre en cautiverio y recobró la libertad en noviembre de 1983, pero él fue fusilado en la Masacre de Margarita Belén. Idéntico reconocimiento, también a propuesta de San Cristóbal, le fue otorgado hace tres años a Amanda Mayor, madre de Fernando Piérola, fusilado junto a Sala en la Masacre. La Policía hizo el minuto de silencio Todas las Unidades Policiales de la Provincia dieron cumplimiento a la Ley 5.547 que instruye que se realice en todas las reparticiones públicas de la provincia un minuto de silencio en el mediodía del 13 de diciembre de cada año, “en homenaje a las víctimas que sufrieron las consecuencias de la ruptura del Orden Constitucional y del Terrorismo de Estado”. Esta norma es la que instituye, además de esta fecha, el 24 de marzo como “Día Provincial de la Memoria por la Verdad y Justicia”. A media asta El Gobierno de la Provincia adhirió a la conmemoración del31 aniversario de la Masacre de Margarita Belén y se dispuso que a partir de las 12 se arriara a media asta la bandera nacional del mástil central de Casa de Gobierno. De ese acto participaron la ministra de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología, María Inés Pilatti Vergara; el subsecretario de Derechos Humanos, Carlos Martínez; la presidenta de la Comisión por la Memoria e hija de uno de los fusilados en la masacre, Dafne Zamudio, junto a otros integrantes de ese organismo y de la agrupación Hijos y otras organizaciones de derechos humanos. Kunkel y Donda Los diputados nacionales Carlos Kunkel y Victoria Donda participaron ayer de los actos recordatorios de la masacre de Margarita Belén y el homenaje a los caídos. Kunkel, recordó su cautiverio en tiempos de la dictadura con algunos de los fusilados en Margarita Belén: “Yo particularmente estaba en la U7, cuando después del mediodía fueron sacados algunos compañeros y, como todos saben, los llevaron al comedor de la alcaidía y los juntaron”. Al dar razones de su visita, dijo estar convocado por “la voluntad de hacer un homenaje a todos aquellos que muy jóvenes perdieron la vida por una patria mejor”. Donda, que es una de las últimas nietas recuperadas por las Abuelas de Plaza de Mayo, dijosu objetivo y el de la lucha que invita a librar, es “volver a poner en primer plano a la memoria y la verdad”, que considera “indispensables para construir una patria más justa para todos”. La legisladora pertenece al Movimiento Libres del Sur, que en el Chaco representa Carlos Martínez, el subsecretario de Derechos Humanos de la Provincia. www.diarionorte.com Reclamo a la Justicia por Margarita Belén Con duros cuestionamientos a la justicia y pedidos de mayor compromiso con la causa al gobierno, ayer se recordó el 31 aniversario de la Masacre de Margarita Belén, en un acto realizado ante el monumento que recuerda a las víctimas y del cual participó el mandatario provincial, Jorge Milton Capitanich, quien estuvo acompañado de los diputados nacionales Carlos Kunkel, Victoria Donda (nieta recuperada) y Hugo Peiré, entre otras autoridades. La ceremonia contó con la participación de organizaciones sociales y de defensa de derechos humanos como HIJOS y la Red por la Identidad Chaco, y la presencia de familiares de los caídos en la masacre y agrupaciones peronistas. Alcides Bosch, el último identificado La emoción embargó a todos los que llegaron al monumento ubicado a la vera de la Ruta 11 cuando, apenas iniciado el acto, se recordó a Alcides Bosch, muerto en este hecho y cuyos restos, exhumados en 2006 del Cementerio San Francisco Solano, fueron identificados este año por el Equipo Argentino de Antropología Forense. Por este motivo, familiares de este militante de las Ligas Agrarias oriundo de Villa Ocampo agregaron una placa recordatoria con su foto a la de sus compañeros también asesinados. “Él era un militante de tiempo completo que pagó con su vida la lucha por sus ideales”, dijeron sobre Alcides Bosch al momento de homenajearlo. “Con sus copas de sangre” Luego de la lectura de gran cantidad de adhesiones llegadas de todas las provincias del país, fueron invitados a decir unas palabras los hermanos de Fernando Gabriel Piérola, quienes no pudieron evitar quebrarse en llanto al recordar al “flaco” y a su madre, Amanda Mayor, que antes morir les había pedido como último deseo que “no dejen de luchar hasta traer de vuelta” a Fernando, cuyos restos “hoy están en alguna fosa común junto a los de sus compañeros”. Sin ocultar la bronca acumulada, la familia Piérola recordó aquel “asado a la sombra del roble que los asesinos comieron mientras los cuerpos fusilados se podrían a pocos metros… allí nomás estos soldados de la muerte brindaron con sus copas de sangre, celebrando la masacre de una generación que soñó con un país grande y libre”. Críticas y reclamos a la justicia Como es costumbre, HIJOS Chaco tuvo a su cargo el cierre del homenaje a los “22 compañeros que decidieron jugarse por cambiar la realidad de nuestro pueblo”, durante el cual reiteraron los pedidos de “juicio oral ya, cárcel común, perpetua y efectiva a los represores”. Pero además manifestaron fuertes críticas hacia el juez federal Carlos Skidelsky al expresar que “a más de seis años de reabierta la causa, los avances prometidos no se materializan. Sistemáticamente la Justicia Federal boicotea la búsqueda de verdad y justicia. Los genocidas no son juzgados y los funcionarios partícipes del genocidio y los que garantizaron la impunidad siguen en sus funciones como el caso de los fiscales federales Flores Leyes y Mazzoni”. Declararon ciudadana ilustre del Chaco a Mirta Clara de Sala La Cámara de Diputados llevó adelante un acto en el recinto de sesiones donde se declaró ciudadana ilustre de la provincia del Chaco, a Mirta Clara de Sala a partir de su aporte al rescate y fortalecimiento de la memoria colectiva, su lucha permanente por el juicio y castigo a los responsables de la dictadura cívico militar de 1976-1983 y en defensa permanente de los derechos humanos. Además se la reconoce por su lucha para que se esclarezcan los hechos conocidos como la Masacre de Margarita Belén. Durante el reconocimiento en que se le entregó un diploma honorífico, la homenajeada responsabilizó tanto al radicalismo como al justicialismo por el encubrimiento de los crímenes de lesa humanidad en el país. Cabe recordar que Mirta Clara, fue militante política, detenida y torturada a fines del gobierno de María Estela Martínez de Perón y durante la última dictadura cívica militar instaurada en el país a partir del 24 de marzo de 1976. Mirta fue la compañera de Néstor “Flaco” Sala, uno de los militantes peronistas fusilados en la denominada Masacre de Margarita Belén y estuvo detenida desde 1975 hasta el 9 de noviembre de 1983, legalizada en las cárceles de Chaco, Devoto, Formosa y Ezeiza. Mirta Clara señaló en su homenaje que se hacía presente en nombre de todos los familiares, hijos, compañeros y amigos. “Estoy para recordar una vez más la historia y el presente de nuestra causa. Hablar de los hechos de la Masacre hace rememorar a quienes se pusieron al frente de la misma a investigar rápidamente el genocidio perpetrado”. Recordó que “primero fueron los compañeros de prisión, víctimas que tuvieron que padecer la violenta sustracción de los militantes en la unidad 7 y posteriormente la golpiza torturante hasta la muerte en la Alcaidía. La denuncia internacional que los sobrevivientes lograron sacar detrás de las rejas hizo que Videla y demás cómplices tuvieron que frenar matanzas sucesivas en esa prisión”. En el homenaje estuvieron presentes muy pocos diputados entre ellos Daniel San Cristóbal (impulsor del reconocimiento), Marita Barrios, Marilyn Cristofani y Alicia Mastandrea. Además estuvieron presentes el vocal del Instituto de Vivienda, Fabricio Bolatti, el director del Museo de Medios, Marcos Salomón y el subsecretario de Derechos Humanos, Carlos Martínez, entre familiares y distintas agrupaciones de derechos humanos. Fuente: Diario Primera Línea |
El 11 de diciembre
de 1976, personal de requisa verificó su identidad y la de Nora
Giménez de Valladares. Les tomaron las impresiones digitales
y les hicieron reunir sus pocos enseres, para un traslado. Desde
el mediodía y hasta la madrugada, varias veces les repitieron
la orden de prepararse.
"Pero nunca nos llevaron, sin ninguna explicación". La masacre
se produjo 24 horas después. En su lecho de muerte, el parapolicial
Eduardo Pio Ruiz Villaluso confesó que por un radiograma del
Ejército supo que debían ser fusiladas cuatro mujeres y diecisiete
varones. "Nosotras éramos las otras dos mujeres", concluye Quiroz.
Si los gendarmes salvaron a Quiroz, el jefe de la Alcaldía de
Resistencia, inspector mayor Ramón Francisco Núñez, obligó a
cambiar el lugar previsto para la masacre. "La Alcaidía está
en un páramo. Los iban a fusilar al salir del predio. Pero Núñez
les dijo que no. Permitió la tortura dentro de la Alcaidía,
pero no el fusilamiento ahí mismo", dice Mirta Clara. Por eso
el general Facundo Serrano y los coroneles Oscar José Zucconi
y Alcides Larrateguy, entre otros, sobrevolaron la zona en un
helicóptero, "buscando un lugar apropiado", agrega. Zucconi
y Larrateguy eran los jefes militares del lugar, pero Serrano
era el interventor en el gobierno de la provincia y el jefe
directo de Brinzoni. El helicóptero no pertenecía al Ejército,
sino a la gobernación y su plan de vuelo quedó asentado en la
Casa de Gobierno del Chaco, igual que el nombre del piloto.
Esto desmiente la pretensión de Brinzoni de que lo militar y
lo administrativo constituían compartimentos estancos.
El diputado Jorge
Giles es de Corrientes, e integraba la mesa de la Regional IV
de la JP, pero luego de varios allanamientos se escapó a Villa
Angela, en el Chaco. Allí fue detenido un año antes del golpe,
el 17 de abril de 1975, con todos los dirigentes de las Ligas
Agrarias y recluido en la cárcel de Resistencia, la U7, junto
con Bampini, Néstor Carlos Salas y Manuel Parodi Ocampo. "En
abril de 1976 lo vienen a buscar a Néstor Salas, y se lo llevan
en forma violenta, con una muda y sin explicaciones", dice Giles.
Mirta Clara era la esposa de Salas. "Nos llevaron a los dos
a Formosa. Ese día fue mi parto" dice. En la maternidad se registró
el nacimiento de un bebé a término, cuando en realidad era prematuro,
como consecuencia de la tortura. El Ejército no informó del
parto al registro civil. "El coronel Aurelio Baguear le dijo
a mi suegro que no había ninguna identificación de un bebé.
Cuando mi mamá lo buscó en la guardería del Ministerio de Bienestar
Social en Resistencia, una directora le dijo que tenía ganas
de quedárselo, porque era blanco y rubiecito", agrega. El 21
de junio, Salas fue devuelto a la cárcel de Resistencia, luego
de un periplo siniestro: fue torturado en una pequeña habitación
sobre la ruta 11 y luego conducido a la alcaidía provincial
y al Regimiento de Infantería de Monte 29. Su jefe formó a la
tropa y lo presentó como "uno de los delincuentes subversivos
que habían matado a sus camaradas". Brinzoni repite la misma
terminología 25 años después, aunque ahora le consta que Salas
fue asesinado y nunca sometido a juicio por ese hecho.
Giles descarta la alegación de Brinzoni de ignorancia sobre
los hechos. "Nosotros, desde adentro, nos estábamos preparando",
dice. Tenían una radio escondida por la que se enteraron de
matanzas en otras cárceles. Todos los días los sacaban veinte
minutos al patio. Debían caminar de a dos, sin detenerse. En
una de esas salidas, se acercó un guardiacárcel. Entre dientes
para que nadie lo advirtiera dijo: "Cuando vuelva a pasar le
tiro algo, recójalo y métaselo en la boca". Tiró un papelito
envuelto en un plástico. "Era un hombre de pueblo, ni militante
político ni represor. El papelito tenía una nómina de presos
que había dejado el Ejército en la Alcaidía". La encabezaban
Néstor Salas, que fue asesinado en Margarita Belén, y Jorge
Giles, que vive para contarlo. "Memorizamos los nombres y destruimos
el papel. Discutimos si podía ser cierto, y llegamos a la conclusión
de que sí. Teníamos que decidir qué hacer cuando vinieran a
buscarnos", dice Giles.
No faltaron otros signos ominosos de lo que ocurriría. Miguel
Bampini integraba la coordinadora de gremios de la Capital Federal.
Fue detenido en noviembre de 1975, en uno de los primeros operativos
conjuntos entre la policía y el Ejército. Luego de dos meses
en Devoto fue trasladado a Resistencia. "Antes de Margarita
Belén hubo otro compañero que sacaron con vida del penal, en
el baúl de un auto del Ejército. Se llamaba Sánchez, se les
murió en la tortura y lo entregaron a los familiares", dice
Bampini. Cuando los presos denunciaron las torturas a Salas,
quien había sido herido con una bayoneta, el oficial penitenciario
Casco les dijo que si el Ejército volvía a llevárselo, Salas
no regresaría.
Con todos esos antecedentes, los presos entendían que cualquier
nuevo traslado implicaría la muerte. "Es preferible que nos
maten a nosotros y no a todos", dijeron los mencionados en la
lista. Pero cuando vinieron a buscar a Salas los demás se acercaron
a las rejas, insultaron a los guardias y gritaron que no lo
entregarían. Salas les pidió que cumplieran con lo pactado.
Dos compañeros unieron sus manos para sostenerlo y parado sobre
esa silla humana, les habló a los gritos: "Yo sé que nos sacan
para matarnos. Voy a enfrentar ese momento con dignidad. Aunque
sea voy a tratar de darle un mordiscón a alguno de mis asesinos.
Quiero pedirles que le cuenten a mis hijos, a mi familia y a
mi pueblo que luchamos y morimos por la liberación nacional",
dijo. Mientras Salas se despedía, Casco ordenó un desfile de
la guardia para presionar. "Si no sale ya, nos retiramos y entra
el Ejército. Suban a los ventanales y fíjense si es verdad o
mentira lo que estoy diciendo". Los camiones del Ejército ya
esperaban en la playa de estacionamiento.
Giles dice que "si uno hiciera el ejercicio de generosidad de
creerle a Brinzoni de que no sabía, para cambiar su creencia
en la versión oficial por la certeza del asesinato tuvo que
recibir datos muy concretos. ¿Cuáles fueron, y cómo se enteró?
Queremos conocer de su boca la nómina completa de los compañeros
que fueron masacrados. Un presidente que se supone democrático
y que en un estado de derecho es el comandante en jefe de las
Fuerzas Armadas tiene que dar una respuesta sobre esa tremenda
confesión. No puede permanecer indiferente cuando su subordinado
directo reconoce la masacre. Brinzoni no puede ahora decir tan
graciosamente que se presentará a la justicia. Debió hacerlo
hace más de veinte años, cuando dice que se enteró. Pero prefirió
encubrir".
Mirta Clara insiste en el reclamo de información sobre los cuerpos
de los asesinados. Sólo un par de ellos fueron devueltos de
inmediato a sus familiares. "A los demás los entregaron en cajones
sellados un mes después o están desaparecidos, como el hijo
de Amanda Piérola y las dos mujeres", dice. Ella y el fallecido
fiscal Raúl Tierno (cuyo hijo Patricio fue asesinado en Margarita
Belén), junto con los abogados Edwin Tissembaum, Augusto Conte
y Emilio Mignone "denunciamos a la prensa en 1984 a los militares
que estaban por ascender, entre ellos Brinzoni. Si no insistimos
luego fue porque la justicia impuso un orden jerárquico para
los procesos. Primero procesó a Videla como comandante en jefe,
después siguió con los jefes del Cuerpo II, generales Ramón
Díaz Bessone y Leopoldo Galtieri. Antes de que pudiéramos llegar
a la jerarquía de Brinzoni y los demás ejecutores se sancionó
la ley de obediencia debida". Conte y Mignone fueron presidentes
fundadores del Centro de Estudios Legales y Sociales.
Los abogados del CELS están terminando la presentación que realizarán
ante la justicia federal para que ahora se reanude la investigación
interrumpida que ellos impulsaron. Al gobierno no le queda demasiado
tiempo para una salida elegante.
Un malandrín
Por H. V.
Los generales Ricardo Brinzoni y Eduardo Alfonso dijeron a la
DAIA que conocieron a Juan Enrique Torres Bande, apoderado y
dirigente del partido neonazi Nuevo Triunfo, porque era una
visita cotidiana en el Edificio Libertador, como abogado del
coronel Edberto González de la Vega, "para buscar documentación
para la causa de las armas". El jefe de prensa del Ejército,
coronel Gustavo Gorriz, dijo que Torres Bande no había sido
elegido por su ideología sino por su idoneidad profesional.
Ambas explicaciones son falsas, como se demostrará a continuación.
1. Desde 1992 hasta 1995 De la Vega fue director de coordinación
empresaria de la Dirección de Fabricaciones Militares y tenía
despacho en la sede de esa empresa, en el barrio de Palermo.
2. Fue pasado a retiro en diciembre de 1995 y desde entonces
no pisó la sede del Ejército. El juez federal Jorge Urso lo
procesó el 27 de mayo de 1996 por incumplimiento de los deberes
de funcionario público y falsedad ideológica. En 1999 el juez
en lo penal económico Julio Speroni lo detuvo por contrabando
agravado.
3. Torres Bande consiguió la libertad de González de la Vega
un año después, derivando toda la responsabilidad hacia el Ejército.
Esto desmiente la excusa de Brinzoni, salvo que alguien hubiera
estado alimentando al dirigente neonazi con información dirigida
a socavar la posición del ex Jefe de Estado Mayor, Martín Balza,
y la del propio Brinzoni. Al explicar la contratación de Torres
Bande, Brinzoni dijo a La Nación que había sido "un estúpido".
4. Los hechos se desarrollaron al revés de lo que afirma Brinzoni:
fue el general Alfonso quien designó a Torres Bande para defender
a De la Vega. El ahora íntimo colaborador de Brinzoni llegó
incluso a visitar a De la Vega cuando estaba detenido en Campo
de Mayo para negociar un acuerdo que condujera a su libertad.
Sería una muestra de sagacidad que el Jefe de Estado Mayor se
preguntara quién fue la garganta profunda que entregó a Torres
Bande los informes de inteligencia publicados en la página web
del partido neonazi en abril y mayo de 1999, que incriminan
a Balza, pero también a Brinzoni, por la adquisición de impedimenta
para las fuerzas de paz, por supuesto con empresas de capitales
judíos. Si Brinzoni no es el nazi, sería estúpido no empeñar
el mayor esfuerzo para saber por qué vías se produjo la infiltración.
La idoneidad
Cliente asiduo del tribunal de disciplina del Colegio Público
de Abogados de la Capital, Torres Bande acumula causas por sus
artes de truchimán en el ejercicio profesional. En algunas fue
absuelto. Pero tiene otras dos en trámite. En una de ellas está
en rebeldía.
Expediente 5667: Fue denunciado por su cliente Héctor Buela,
a quien le cobró por adelantado un trabajo que nunca realizó.
En 1995, Buela contrató a Torres Bande para un juicio de adopción
y le pagó 3.200 pesos en cuotas. Pero en 1997 Buela descubrió
que no se había iniciado causa alguna. Cuando le exigió la devolución
del dinero el líder neonazi le prometió que pasaría "el viernes
por su domicilio". Todavía lo está esperando. El segundo de
Alejandro Biondini no fue más cumplido con el Colegio de Abogados.
Nunca contestó el traslado que le hizo el tribunal de ética,
hasta que fue declarado en rebeldía, y el caso pasado a sentencia.
Expediente 13.189: El apoderado del Partido del Nuevo Triunfo
fue denunciado por José Manuel Igal, quien estaba en juicio
con su inquilino, Roberto Mario Barbieri, por la falsificación
de un recibo de alquiler de un departamento, por 6.000 pesos.
Diez minutos antes de que se iniciara la audiencia pública del
juicio el 11 de mayo de 2000, Torres Bande renunció como abogado
de Barbieri, y de ese modo consiguió que se suspendiera el debate.
El día anterior, el denunciado y su cliente pidieron el expediente
y toda la documentación agregada. El recibo falso desapareció.
Una vez lograda la dilación, Barbieri volvió a designar como
defensor a Torres Bande, algo que el artículo 112 del Código
Procesal prohíbe pero el juez Héctor Vecino (un comisario retirado
de la Policía Federal) aceptó. Aunque ese mismo artículo contempla
una prórroga máxima de tres días para la audiencia, hasta hoy
el debate no se realizó, porque Torres Bande aún no respondió
si aceptaba el cargo nuevamente. El debate debe realizarse el
jueves de esta semana en el Tribunal Oral en lo Criminal 22.
A sola firma: El padre de una compañera de curso de Torres Bande
en la Universidad Kennedy, Domingo Manuel Rama, le alquiló un
edificio en Villa Ramallo, en el que funcionaba la Clínica San
Ignacio. Torres Bande formó para ello una SRL con el médico
psiquiatra Eduardo Antonio Morelli. "Alquilaron el 7 de septiembre
de 1994 y jamás nos pagaron. No se ocupaban, vivían en Buenos
Aires y sólo viajaban los fines de semana. Ni les pagaban a
los médicos", dice Susana Rama. El 29 de mayo de 1998 el juez
civil Carlos Felipe Balerdi ordenó la ejecución, que se realizará
sobre un inmueble de Morelli, porque Torres Bande tiene inhibición
general de bienes. Para impedir el avance de la causa, Torres
Bande presentó una denuncia penal contra Susana y Gladys Rama.
Sostuvo que un segundo contrato, de 1995, había dejado sin efecto
el de 1994, pero que no podía presentarlo porque una de las
hermanas lo había robado de la clínica. Ofreció el testimonio
de una enfermera, que al declarar lo negó. Dijo entonces que
una copia del segundo contrato había sido presentada a la Dirección
Provincial de Rentas. El juzgado lo pidió y el peritaje demostró
que las firmas eran falsas. La jueza María Cristina Bertola
sobreseyó a las hermanas Rama y ordenó investigar a Torres Bande,
lo que se demora por chicanas procesales.
Cada episodio de la biografía de Torres Bande desvirtúa su alegada
idoneidad y demuestra que no tenía más gracia que su militancia
neonazi. Esto ratifica la necesidad de una investigación imparcial
que no puede quedar en manos del propio Brinzoni, sino del ministerio
de Defensa.
Fuente: /www.pparg.org

La
masacre de Margarita Belen: la dictadura de la ignorancia
Por Bosquín Ortega, 2000
Movimiento Popular en Defensa de los DD.HH del Chaco
Desde (y antes aún) los fusilamientos en las estepas patagónicas,
el bombardeo a Plaza de Mayo, los sucesos de la Semana Trágica
y el ajusticiamiento en los basurales de José León Juarez, por
citar algunas gangrenas históricas que ignora o mutila la historiografía
oficiosa, la impunidad en todas ellas es un signo emblemático.
Los hermanos Reinafé oscilaron, como péndulos expiatorios, en
los patíbulos federales del crimen de Juan Facundo Quiroga,
pero el verdadero asesino intelectual persiste en las sombras
del manipulado anonimato. La impunidad es la mercenaria actriz
en la tragicomedia política de la nacionalidad: Lavalle se desangra
por las ráfagas de una partida, Moreno se hunde, previa matanza,
en el vasto mar, Peñaloza mira vacío desde la pica en la plaza
de Olta, y sus responsables - encubiertos y protegidos- sobreviven
a sus víctimas. Los victimarios son los inocentes paradojales
a la luz del espejo viscoso de nuestra patética identidad.
Aquí, en la comarca
de Impunia, seudónimo inequívoco del Chaco, el fenómeno homónimo
caracteriza su crónica viviente que apenas trasciende la centuria
fundacional. En esas diez décadas, ínfimo guarismo en la gesta
de un pueblo, sucedieron dos genocidios sucesivos: Napalpí (20
de Julio de 1924) y Margarita Belén (13 de Diciembre de 1976),
denominados con el sustantivo idéntico de "masacre".
El primero, una ejecución (una "limpieza étnica") de 200 nativos
tobas, incluidos mujeres y niños, y criollos solidarios con
su lucha por un salario digno, ametrallados y desollados en
masa; el segundo una ejecución castrense, con procedimiento
nazi, de veintidós militantes, previamente torturados. Uno bajo
el gobierno de Fernando Centeno; el otro, durante la intervención
militar de Antonio Facundo Serrano. Hasta esta edición periodística,
el dueto de sangre no conoce, ni reconoce, condena a los culpables.
Los retratos de ambos lucen en la galería de la casa de Gobierno
aldeana.
Hoy, a 24 años de la "Masacre en Margarita Belén", perpetrada
por fuerzas conjuntas del Ejército y la Policía del Chaco, los
homicidas caminan, comercian, sufragian, evaden, ocultan, sobornan
y simulan, junto a cualquier ciudadano honorable de la provincia.
Gozan de privilegios inmerecidos y se jactan de su bárbara tropelía.
Todos están sueltos: ninguno fue investigado, ni llamado a declarar.
Tácitamente, fueron absueltos.
La legitimación de este auténtico Terrorismo de Estado se consolidó,
en democrática plenitud, por la perversa complicidad de la mayoría
de la clase dirigente y social y la estructura judicial de la
provincia del Chaco, que mantuvo y mantiene relaciones ideológicas
y económicas con los cancerberos de la dictadura setentiana.
Los organismos internacionales y tribunales específicos de Derechos
Humanos han condenado desde una ética ecuménica al gobierno,
funcionarios y ciudadanos argentinos comprometidos, tácita y
fácticamente, con el Proceso de Reorganización Militar.
El asalto armado a las instituciones republicanas fue, en su
ontológica sustancia de veracidad, un Golpe de Estado Económico,
que utilizó a sus Fuerzas Armadas de ocupación como legiones
pretorianas en defensa del estilo de vida y los valores del
orbe occidental. El 24 de Marzo de 1976 se instauró en la historia
de los magnicidios contemporáneos un auténtico régimen subversivo:
La Junta Militar fue la traducción operativa de la única subversión
comprobada en la República Argentina que abolió la Constitución,
los poderes representativos y los derechos y garantías de sus
habitantes. Desde un punto de vista mas lato, se trató de un
operativo delincuencial que se adueñó, ilegitima e ilegalmente,
del patrimonio de la Nación. El latrocinio desolador y la expoliación
obscena de los militares autóctonos emerge, de modo paulatino
e inexorable, como la masa oculta de un inmenso iceberg de miseria,
entrega y deshonra del heroico testamento de las luchas por
su liberación del pueblo anónimo y unánime.
Inscripto en tal perspectiva abominable, la resolución del crimen
fratricida de los jóvenes mártires está sentenciada al premeditado
olvido y al concertado ocultamiento. Entraremos al inminente
milenio con dos asignaturas pendientes en la conciencia - ciencia
del entendimiento- de las generaciones argentinas: la dilucidación
racional y sistémica de las causalidades protohistóricas de
la Guerra del Atlántico Sur y del Proceso de Reorganización
Nacional, respectivamente. Su ausencia provocada de los programas
de estudio en las escuelas secundarias y en las universidades,
en la investigación disciplinar y en la documentación periodística,
configuran la continuidad, bajo otras condiciones objetivas,
de una persistente dictadura de la ignorancia premeditada.
Pero la justicia histórica consuma su victoria, minuciosa e
indetenible, con el testimonio inapelable de la realidad, única
verdad enajenable. La historia, como sostiene Ludovico Vico,
tiene sus cursos y recursos, sus meandros indetenibles por donde
circula la eólica potencia de la dignidad humana. Somos ese
río del tiempo que continúa su cauce madre sobre esplendores
y atrocidades. Debemos ser testigos lúcidos de su paso ante
las orillas de nuestra conciencia y animarnos a entrar en ella
hasta el mar final.
[2000]

Sobre
"Allí va la vida : la masacre de Margarita Belén" / Jorge
Giles, Sanyú, Bs As, Colihue, 2003
El 13 de diciembre
de 1976 la dictadura militar masacró a veintidós jóvenes en
un lugar llamado Margarita Belén en la provincia de Chaco.
El día anterior aquellos militantes fueron arrancados de distintas
cárceles, trasladados al regimiento de Resistencia y a la Alcaidía
local donde fueron torturados antes de ser conducidos a la muerte.
El autor es uno de los protagonistas de aquella historia.
Es el suyo un relato descarnado y tierno a la vez.
Hila retazos de la memoria para mostrar los gestos cotidianos
de los prisioneros en la inmediatez de la muerte, la pequeña
alegría arrancada en medio de aquella oscuridad, la última palabra
-la que lacera la carne y el alma- de quienes se despedían convencidos
de que les esperaba lo peor, la azarosa condición de sobreviviente
y la
deuda que conlleva.
Jorge Giles quiere que su relato, ya en prosa, ya como poema,
dé cuenta de esa deuda, rescate el lugar de la vida. Porque
el testimonio, el suyo y el de muchos, es la prueba de lo infructuoso
del intento de la dictadura por volver no -hombres a quienes
´´desaparecía´´. Porque aun cuando su narración bordea lo intimista,
y no pretende ser neutral ni contar ´´todo´´, o precisamente
por ello, porque narra desde el lado de adentro la experiencia
del límite, tiene el alcance del relato épico.
Es la palabra del sobreviviente que vuelve comunicables las
voces de los asesinados, no como simples víctimas sin voluntad,
sino como revolucionarios que, pese a tanto dolor, humillación
y ofensa recibida, siguen de pie, enteros, para que alguna vez
se cuente otra historia. Para que esa batalla sea alguna vez
retomada por otros.
Allí va la vida conmueve, nos compromete, muestra el poder del
testimonio, siempre necesario y a la vez inacabado, capaz de
sobrevivir al hombre.

ALLI
VA LA VIDA. LA MASACRE DE MARGARITA BELEN
Por Marcel Bertolesi
Acompañando el pensamiento de Julio Cortazar, digo con él
que hay dos tipos de personajes, los famas y los cronopios.
Los primeros son para mi los que se sienten representantes,
creen en el pensamiento de representación y terminan paranoicos,
capturan cuerpos y almas y los organizan en función de modelos
que dicen defender y representar. Los cronopios viven mas simplemente,
se afectan, se implican, se comprometen, sufren y ríen, lloran
y festejan, son emocionales y pensantes. Podríamos decir que
los famas, antes que racionalistas son trascendetalistas y los
cronopios, en cambio, tienen una conciencia inmanente que irrumpe
sobre la escena de la que participan y, mientras los famas trascendentalistas
quieren enseñar, los cronopios inmanentes quieren aprender porque
la memoria les retorna cada vez que empiezan un proyecto. Claro
que todos tenemos un poco de los dos, pero los cronopios mas
cronopios se sienten mas seguros porque confían, especialmente
en otros cronopios, mientras que los famas mas famas hablan
todo el tiempo de la inseguridad.
Si los pensamos como lectores, lo cronopios inmanentes leen
cualquier libro desde donde les viene en ganas, mientras que
los famas tienden a leer página a página, terminando la última
página con el índice que comprenden recién al final. Los cronopios
son entonces hipertextuales, mientras que los famas son mas
enciclopedistas. El sitio mas opuesto de los cronopios es entonces
la cárcel, porque dicen que tiene una sola entrada y ninguna
salida mientras que ellos mismos sienten que a todo le encuentran
líneas de fuga creativa. Los famas, en cambio, en la cárcel
se sienten como si estuvieran en su casa.
Cuando
acepté la propuesta de escribir un prólogo a una nota sobre
la masacre de Margarita Belén me vi asaltado por un deseo cronopio:
primero recordé cuando nos encontrábamos con la compañera del
negro Sala, uno de los asesinados en Margarita Belén, en un
ritual de reconocimiento del pasado de cada uno, todos los Miércoles;
luego recordé la reunión de abogados que llevan adelante causas
contra la impunidad, y que organizó la Asociación de Abogados
de Buenos Aires, donde se relataron las barbaridades judiciales
de la causa que Mirta Clara, el CELS y los H.I.J.O.S. del Chaco
llevan adelante, y que es tan tremendo que de ese tema sólo
se puede escribir un libro. Un momento después recordé que en
la Biblioteca del Servicio Paz y Justicia habíamos comprado
otro libro que a poco de interrumpir su lectura, era el que
en realidad yo quería prologar ahora.
Mas tarde recordé que en el trabajo que estamos haciendo en
la Biblioteca de la Cárcel de Villa Devoto con la Biblioteca
Popular Rivadavia de Escobar, CONABIP y el Ministerio de Justicia,
los detenidos nos pidieron que liberásemos varios libros que
encontraron en los estantes, con el nombre de expresas políticas
inscriptos en las portadas. Recordé luego los textos de múltiples
entradas que Michael Focault escribió cuando analiza el modo
en que el pensamiento clásico, a partir de los dispositivos
carcelarios, hospitalarios y pedagógicos, dio lugar al advenimiento
de la modernidad industrial y disciplinadora. Iba entonces navegando
como un cronopio entre los encuentros hipertextuales de la memoria
cuando me encontré con una señora a la salida de la película
"Trelew", que cuenta la fuga y el asesinato de varios presos
políticos de la cárcel de Rawson, de la que algunos años mas
tarde saldría mi padre caminando, escuchando como el guardia
cárcel le decía "de aquí no salió nadie vivo".
Fue una sacudida emocional cuando comencé a charlar a la salida
del cine con esa señora, ex presa política detenida en Villa
Devoto, a la que le dije primero que recién me daba cuenta que
el mismo René Haidar, que fue uno de los últimos desaparecidos
vistos en la ESMA en 1982-1983, y al que lo estamos por homenajear
como bibliotecario de la Universidad del Litoral en los años
sesenta, fue uno de los tres sobrevivientes de la masacre de
Trelew el 22 de Agosto de 1972, a lo que ella me respondió "Claro
que era bibliotecario, nosotros conocíamos la historia de todos
los compañeros".
Sorprendido por el público reconocimiento de ese trabajador
de la información de los año previos al golpe y que intempestivamente
se arremolinó en la entrada del cine, me decidí entonces a anclar
el navegador del hipertexto de recuerdos y terminar el libro
de Jorge Giles que me había apasionado desde un principio, y
que cuenta la historia de otro asesinato de presos de la cárcel
de Resistencia, Chaco, que también los militares quisieron hacer
aparecer como una fuga, y que venía siguiendo en su lectura
en el momento en que un guardiacárcel le da al preso testigo
y ahora autor del libro, una lista de los que serían asesinados,
envuelta en plástico que le arroja a sus pies que caminan en
silencio por el patio de la cárcel.
El libro de Giles comienza con una frase que se repite de modo
diferente, y que le da a la novela el mismo suspenso que Edgard
Alan Poe imaginó en todos sus cuentos como técnicas para sobrevivir,
cuando dice "nosotros sabíamos que vendrían a buscarnos, no
para dar un paseo, no para trasladarnos de cárcel, sino para
matarnos". Así es como desde el principio del relato de Jorge
Giles parece que no hay héroes, y por lo tanto no hay derrotas,
a veces parece que en los desgarros del autor y compañero de
celda de los asesinados ni siquiera hay sobrevivientes, porque
todo es un presente de afecto vívido, y entonces uno entra al
mundo aparentemente cerrado del libro y se da cuenta que allí
no hay un sujeto ni un objeto, no hay libro-árbol plantado ni
libro-hijo por nacer, hay sí, una inmensa ola de afecto y ternura,
un tsunami de solidaridad, que emerge y deja tras de sí como
una cabeza de playa desmilitarizada y literaria, de una resistencia
esperanzada, cuando asegura que "todos, pero todos, tenemos
una parte de la historia, que sólo es necesario armonizar las
voces para tener un buen coro, un coro con voces diferentes,
con altos y con petisos, con flacos y con gordos", por eso,
sigue, "es preciso que cada uno cuente la historia; como le
salga, pero que la cuente".
El Tsunami de afecto de Jorge Giles no tiene fronteras, no sólo
porque su peronismo es mundial, sino porque el hace de las islas
esperanzas, territorios habitables en comunidad. Tampoco tiene
UNA religión cuando describe el momento en que se reúnen en
asamblea militantes y campesinos de las ligas agrarias para
decidir si aceptan ir a la capilla donde recientemente fue nombrado
un cura, que comienza el día de las confesiones llorando con
las historias de golpes y torturas que les cuentan los presos
políticos, y termina su paso por la cárcel cuando hace desde
el pulpito una denuncia del asesinato del obispo Angelelli,
que los militares quisieron hacer aparecer como un accidente,
que el mismo sabe que "eso no fue un accidente fue un asesinato".
Como "la consigna era resistir y resistir, y si no alcanzaba,
ayudar a preservar la vida de la mayor cantidad de compañeros",
resulta difícil olvidarse las palabras con las que el compañero
de Mirta Clara, Nestor Sala, se retira para un supuesto traslado
diciendo "compañeros, se que nos sacan para matarnos. Es mentira
que es un traslado. Y si lo es, es un traslado a la muerte.
Pero quiero que sepan que moriré de pie peleando como pueda,
a los mordiscones si estoy atado (...) cuéntenle a nuestro pueblo
por que nos asesinan y por que decidimos morir de pie". Y se
fueron. Para siempre.
Como si este dramatismo fuera poco, se describe luego el momento
posterior a la masacre de los 22 presos que son ametrallados,
algunos de los cuales son castrados y violadas las mujeres,
culminando los militares una reunión inmediatamente después
del asesinato y en el mismo lugar del hecho con el juez Luis
Ángel Córdoba y el fiscal Roberto Domingo Mazzoni para comer
un asado, mientras les chorrea fresca la sangre a las víctimas
que están tirados a escasos metros del crudo almuerzo. "Allí
van los muertos" dijo entonces el coronel que comandó la masacre
ante el paso del camión que cargaba los cuerpos.
Del otro lado de la masacre está la resistencia de los detenidos.
Allí todo comienza de otra manera, uno podría decir entonces
que sin intensidad no hay encuentro, y si no hay encuentro no
hay pensamientos nuevos. La intensidad afectiva, militante,
les permite a los presos políticos agruparse frente al encierro
tabicado de la cárcel. Recién entonces pueden formularse nuevos
marcos teóricos políticos y renovadas estrategias de acción,
inventar nueva ciencia, aunque sus cuerpos fueran usados como
ratas de laboratorio. Gramsci fue uno de esos pensadores intensos,
tan intensos eran sus pensamientos cronopios que él mismo se
encontraba con todos aunque su cuerpo estuviera aparentemente
solo, sólidamente aislado, entre lisas paredes rectas. Como
en Gramsci, la ética del apasionado Jorge Giles, en "Allí va
la vida : la masacre de Margarita Belén", denota, más acá de
la tortura, una intensa lealtad. Allí el bien es la fidelidad
a la causa. Aquí, la causa judicial es la fidelidad a la vida.
Fuente: http://www.bnjm.cu/librinsula

Un
recuerdo sobre los días que anticiparon la Masacre de Margarita
Belén
Testimonios del horror. Margarita Belén, a 30 años.
Nota relacionada: Testimonios de la
militancia en Pájaros sin luz, por Rossana Nofal (pdf)
Relato de Mirta Sala (mujer de Néstor Sala) del libro
"Pájaros sin Luz. Testimonios
de mujeres de desaparecidos", de Noemí Ciolaro, Editorial
Planeta, 1999
Nos detuvo la Brigada de Investigaciones del Chaco del Gobierno
de Bittel. Fue el único que al llegar el triunfo de 1973 no
modificó el aparato policial siniestro aliado con la dictadura
militar anterior en la provincia. Permanecimos detenidos-desaparecidos
hasta noviembre de ese año estando permanentemente interrogados
por distintos sujetos, entre ellos los militares de Corrientes.
Estaba embarazada de un mes y medio. El Flaco se los recordaba
permanentemente para que no me torturaran. Para ellos no era
un obstáculo. Nos atormentaron con que tenían a Mariana, era
la mayor interrogación de ellos dónde estaba ella. Hacían simulacros
de fusilamientos, me querían hacer optar entre seguir con la
tortura o violarme. Estaba en un camastro, desnuda y por la
venda alcanzaba a ver a uno que se desplazaba cebando mate a
los otros.
Picaneaban, dirigían la tortura y uno les cebaba mate!!! El
Flaco me comentó después que cuando se dio cuenta que se bancaba
la tortura, no le importó más. Lo único que quería era beber
agua, comer, pues tenía muchos días sin que le permitieran probar
bocado y quería apoliyar.
Los milicos quedaron
"fascinados" con Néstor por cómo resistió la tortura prolongada
y sofisticada. Supe tiempo después que el ex general Cristino
Nicolaides entrevistó a una ex detenida política, Nora Jiménez,
y le dijo: "Nosotros tenemos dos cuadros políticos que no han
cantado en la tortura. Uno de ellos es Sala y usted". Le añadía
que él estaba de acuerdo con lo que afirmaba la revista Evita
montonera –agosto - setiembre de 1976- en su edición última,
alrededor de que la política económica de Martínez de Hoz favorecía
el levantamiento y la resistencia del pueblo. Que a la larga
íbamos a ganar. Pero en ese momento nosotros éramos sus rehenes
¡! Alguna duda le daba vueltas...
Mi interpretación es que El Flaco se comportó como tantos, como
correspondía, como era nuestro grado de coherencia con lo que
queríamos desarrollar y ser como personas y ellos lo hicieron
"Jefe". Armaron una conferencia de prensa a nivel nacional para
anunciar que había sido detenido el responsable de la operación
del copamiento del Regimiento 29 de Monte
de Formosa y que yo era quién sabe quién... la bella guerrillera
con cabello largo negro, vestido rojo y botas negras que comentaron
los pasajeros del avión secuestrado en su peregrinaje desde
Capital Federal hasta Corrientes –uno de los lugares de operaciones-.
No lo pudieron sostener pero ya después fue tarde.
La última vez que lo ví fue en el locutorio de visita en la
Alcaidía de Resistencia. Era el 31 de diciembre de 1975. Las
seis de la tarde. Habíamos insistido tanto al jefe del Penal
con que nos permitiera ver, que cedió. El Flaco apareció empilchado
por los otros compañeros. Le habían lustrado los zapatos para
que estuviera presentable. Todos los muchachos y muchachas vivieron
ese instante de encuentro amoroso con gran pasión. Éramos la
parejita del penal. Tenía un vestido rosa, con florcitas, fresco
y precioso que me había enviado Cristina García. Lo lucía orgullosa
con la panza de tres meses que El Flaco se afanó en acariciar.
Nos besábamos y él abrazaba a su hijo en esa dimensión de piel
inconmensurable. Siempre me decía que "tener hijos con una mujer
era una cuestión de piel".
Mientras, El Pato Tierno que estaba en la zona sin que lo supiéramos,
decidió que llevaría a Mariana a reencontrarse con mi familia
desde Resistencia a Buenos Aires. En el viaje se le sienta una
joven bonita con la cual empiezan a hablar. La conversación
iba tomando color como para levantársela pero él tenía a la
nena que hasta ese momento había estado con la familia de Elsa
Quirós entre sus brazos. La joven le pregunta si es la hija.
Él responde que no. La joven entra en sospechas de que él le
esté mintiendo y El Pato no sabía qué contestarle pues se le
arruinaba el fato. Así fue como llegó a La Plata. Mariana fue
cuidada en casa de sus padres e Irma, su mamá, arma un bolsito
beige con ropita nueva y perfumada para el encuentro con los
míos. Mariana aún conserva el amoroso bolso.
En resumidas cuentas y como veo lo que pasó, a título particular:
El Programa Frentista del 11 de marzo de 1973 que rescataba
el patrimonio histórico y resortes fundamentales para el avance
democrático popular... no se desarrolló. La juventud afrontó
elecciones inéditas, promesas que no se realizaron, papeles
escritos de campaña versus el ejercicio de la política en el
gobierno real por primera vez. La dirigencia Política y Sindical
fue incapaz de resolver la acumulación de poder en manos de
la Alianza Cívico-Militar, política-económica–militar y jurídica
que se fue gestando lenta y progresivamente tras el Gobierno,
en las figuras más puestas en escena como Martínez de Hoz y
Videla. A la par, los Caballos de Troya, Triple A, se fueron
adueñando del Gobierno, lo aparatizaron y militarizaron a través
del terrorismo con que frenarían todo proyecto, desde los más
diversos, de democratización del poder.
La juventud -las generaciones nacidas entre las décadas del
40 y del 50- fue sacrificada por aquellos objetivos mancomunados
del proyecto de sectores de poder dominante –fuera y dentro
del Gobierno- y por nuestros propios yerros. "Los errores que
tuvimos fueron propios de nuestra edad "- decía una pintada
-. La concepción de poder, de acumulación política subestimaba
las modificaciones que se estaban produciendo en la realidad
Internacional e Interna. Lo que creíamos representar, el pueblo
y sus niveles de conciencia y organización a través de la historia
fueron sobreestimados. Lo que conducíamos como fuerza estructurada
fue sobrevaluada. El Infantilismo Revolucionario atravesó desde
los orígenes el enunciado político, el desarrollo y la política
involucionó definitivamente a partir de considerarse la conducción
nacional una vanguardia de las masas en los comienzos de 1975.
Recuerdo que en una reunión estuvo un compañero de la conducción
nacional. Nos comunicó la evaluación de que éramos "la vanguardia
de la clase trabajadora y del pueblo". Le contesté espontáneamente
que lo mismo debía estar diciéndose en alguna reunión del PRT-ERP.
Fuente: www.analisisdigital.com.ar

Comisión
Interamericana de Derechos Humanos - Resolución No. 26/83
(1983)
CASO 5671
ARGENTINA
4 de octubre de 1983
ANTECEDENTES:
1. Durante la Observación in-loco que la Comisión Interamericana
de Derechos Humanos realizó en el mes de septiembre de 1979
en la República de Argentina recibió la siguiente denuncia:
PATRICIO BLAS TIERNO, estudiante de Derecho de la Universidad
Nacional de la Plata, fue detenido por el ejército el 15 de
mayo de 1976. Estuvo alojado en la cárcel de Resistencia sin
que se hubiese formulado cargos en su contra.
Estando preso fue asesinado en la localidad de Margarita Belén,
Resistencia Chaco, en la madrugada del 13 de diciembre de 1976.
El hecho se disfrazó como un enfrentamiento. Así salió en los
diarios y se habría producido al ser trasladado por razones
de seguridad de la cárcel de Resistencia a la de Formosa. Un
verdadero absurdo porque la cárcel de Resistencia es una de
las más seguras del país y la de Formosa no ofrece ninguna garantía.
No salió el nombre de ninguno de los muertos pero luego se supo
que los únicos muertos fueron todos los detenidos.
Después de su detención se había hecho una gestión ante el Ministerio
del Interior. Ocho días después de que el ejército lo había
asesinado el Ministerio respondió con fecha de 21.12.76 que
él estaba a disposición del PEN por decreto No. 2137 del 22.9.76.
La familia fue enterada de la muerte y ante su enérgico requerimiento
se les entregó el cadáver.
2. La CIDH mediante nota del 25 de febrero de 1980, transmitió
las partes pertinentes al Gobierno de Argentina solicitándole
que suministrase la información correspondiente.
3. Obra en poder
de la CIDH la nota DGAPI "D.E.P.S. 6226", del 21 de diciembre
de 1976, firmada por el Capitán Carlos Rodolfo Doglioli en la
cual consta que el señor PATRICIO BLAS TIERNO se encontraba
a disposición de las autoridades gubernamentales.
4. Obran en poder de la CIDH las informaciones relativas a las
circunstancias de la muerte del señor Tierno especialmente en
las cuales consta que fue muerto en la madrugada del 13 de diciembre
de 1976. Asimismo, como se pudo comprobar por la exhumación
del cadáver, el señor Tierno fue enterrado completamente desnudo
y su cuerpo estaba cubierto de barro.
5. Mediante nota de 18 de enero de 1983, la Comisión reiteró
al Gobierno de Argentina la solicitud de información, señalando
que de no recibir en un plazo razonable, la Comisión entraría
a considerar la posible aplicación del Articulo 39 del Reglamento
de la Comisión. Hasta la fecha el Gobierno argentino no ha respondido
al pedido de la Comisión.
CONSIDERANDO:
1. Que hasta la fecha el Gobierno de Argentina no ha respondido
a la solicitud de información formulada por la Comisión en relación
al presente caso;
2. Que el Artículo 39 del Reglamento de la Comisión establece
lo siguiente:
Artículo 39 (Presunción)
Se presumirán verdaderos los hechos relatados en la petición
y cuyas partes pertinentes hayan sido transmitidas al Gobierno
del Estado aludido si, en el plazo máximo fijado por la Comisión
de conformidad con el Artículo 31, párrafo 5, dicho Gobierno
no suministrare la información correspondiente, siempre y cuando
de otros elementos de convicción no resultare una conclusión
diversa.
3. Que en el momento de su muerte el señor Patricio Blas Tierno
se encontraba a disposición de autoridades argentinas en un
organismo de máxima seguridad.
LA COMISION INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS,
RESUELVE:
1. Presumir verdaderos los hechos denunciados en la comunicación
del mes de septiembre de 1979 relativos a las circunstancias
irregulares en que murió el señor Patricio Blas Tierno.
2. Declarar que el Gobierno de Argentina violó el derecho a
la vida, a la libertad, a la seguridad e integridad de la persona
(Artículo I) de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes
del Hombre.
3. Recomendar al Gobierno de Argentina: a) que investigue los
hechos denunciados; b) que en su caso sancione a los responsables;
y c) que comunique a la Comisión la decisión que adopte sobre
el particular dentro de un plazo máximo de 60 días y en especial
sobre las medidas tomadas para poner en práctica las recomendaciones
consignadas en la presente Resolución.
4. Comunicar esta Resolución al Gobierno de Argentina y a los
denunciantes.
5. Incluir esta Resolución en el Informe Anual a la Asamblea
General de la organización de los Estados Americanos de conformidad
con el Artículo 9 (bis) inciso c) iii del Estatuto de la Comisión,
sin perjuicio de que la Comisión, en su próximo período de sesiones,
a la luz de las medidas adoptadas por el Gobierno pueda reconsiderar
el caso.
Fuente: www.pparg.org
Una
condena que no deja lugar a la fuga
Quince presos, cuatro que continúan desaparecidos, fueron asesinados
en diciembre de 1976 en un operativo conjunto del Ejército y
la policía provincial que simuló una fuga. Emoción de los familiares
de las víctimas por el veredicto del tribunal.
Por Marcos Salomón
Desde Resistencia
Transcurridos treinta y cinco años de los fusilamientos, diez
de la reapertura de la causa judicial, luego de escuchar a más
de 120 testigos, en 60 audiencias orales y públicas, la lectura
de la parte resolutiva de la sentencia llevó menos de 30 minutos
para escuchar la condena a cadena perpetua a ocho militares
y al único policía sentando en el banquillo de los acusados,
por el asesinato de quince víctimas, cuatro de las cuales permanecen
desaparecidas. Pero nada fue tan sencillo, la convocatoria original,
para las 8.30, apenas dio lugar a las “últimas palabras” de
Alfredo Chas, quien en un discurso políticamente correcto hasta
el hartazgo ya se había declarado inocente. El policía consiguió,
en forma inesperada, la absolución.
Después, la decisión del Tribunal Oral Federal de pasar la lectura
de la sentencia para las 17, que enojó a todo el público, al
punto que desencadenó una reacción inesperada: como nunca sucedió
a lo largo del juicio, familiares de víctimas y victimarios
coincidieron en fustigar a los jueces.
Medida inapelable, para las 17, en punto, Gladys Yunes, presidenta
del Tribunal, leyó la condena a cadena perpetua contra Athos
Rennes, Ernesto Simoni, Aldo Martínez Segón, Germán Riquelme,
Jorge Carnero Sabol, Ricardo Reyes, Ricardo Losito (ya había
sido condenado a 25 años en la causa por el ex Regimiento de
Infantería 9, en Corrientes) y José Luis Patetta (también condenado
a 25 años, pero en la causa Caballero que investigó la represión
ilegal en el Departamento de Policía de Chaco). En cambio, fue
absuelto Luis Alfredo Chas, por falta de pruebas.
Todos los militares están condenados como “coautores de homicidio
agravado, por alevosía y el número de víctimas”.
Tensión
Con exclamaciones y lágrimas, familiares de las víctimas escuchaban
las condenas, con Patetta y Losito fueron los momentos de mayor
festejo, entre aplausos y alguna ironía suelta. Pero, en general,
la audiencia fue absolutamente tranquila.
En cambio, toda la calma se rompió cuando el Tribunal absolvió
a Chas. Los familiares del policía rompieron en llanto (aunque
no tenían mucha esperanza, porque, según testigos, adelantaron
el casamiento de una nieta del imputado para evitar que, tras
la sentencia, no pudiera asistir a la boda) y descargaron toda
su tensión contra los familiares de las víctimas.
Chas, de pie, con cara de sorpresa, escuchó su libertad por
falta de pruebas.
Igual, Juan Andrés Sala, hijo de Néstor –una de las víctimas
de la Masacre– y de Mirta Clara –ex presa política– pudo descargar
su bronca contra Patetta: “Vos fuiste el que asesinó a mi papá”,
le gritó.
La contracara, la impotencia de la nueva generación de la Pierolada
(sobrinos de Fernando Piérola, que es una de las víctimas del
13 de diciembre de 1976 que continúa desaparecida): “¿Dónde
están los cuerpos de nuestros compañeros, de nuestra familia?”,
preguntaban a los gritos, mientras la familia Chas era desalojada
de la sala.
En otra parte de la sentencia, el Tribunal hizo lugar al pedido
de falso testimonio presentado contra el ex soldado y escritor
frustrado Alfredo Maidana. En cambio, no hizo lugar al pedido
de la defensa que acusó de falso testimonio a Francisco “Tete”
Romero, ministro de Educación.
Los jueces también hicieron lugar al pedido de falso testimonio
planteado contra el ex médico policial Orlando Grillo, que representa
la complicidad civil chaqueña en el terrorismo de Estado.
En tanto, los fundamentos completos del fallo se conocerán recién
el 12 de julio, según lo anunció la jueza Yunnes. Justo el 12
de julio sería el cumpleaños de Néstor Sala, víctima de la Masacre.
El final
Sobre el final, el abrazo partido entre familiares de las víctimas
contrastaba con la desazón de los familiares de los imputados.
Sólo la esposa de Martínez Segón habló con la prensa, para descalificar
el fallo. Para acallar cualquier rumor y como una manera de
festejar un triunfo contra la impunidad de 35 años, con los
dedos en V o con el puño en alto, los presentes comenzaron a
cantar el Himno Nacional Argentino.
Pero, a diferencia de la sentencia en la causa Caballero, cuando
todos abrazaban a los sobrevivientes que declararon en el juicio,
en la sentencia por la Masacre de Margarita Belén no había sobrevivientes
para abrazar. Por eso, a voz batiente, tomó mucho más fuerza
y sentido el Himno cuando la sala de audiencias bramaba: “Oh
juremos con gloria morir”.
Del dolor a la alegría
“Todavía lo estoy deglutiendo”, dijo, conmovido hasta las lágrimas,
Edwin “Peco” Tissenbaum, abogado de presos políticos en los
’70 y una especie de “padre jurídico” del juicio por la Masacre
de Margarita Belén. Sentado en su silla de ruedas, abrazado
por sus seres queridos, contó: “Fueron 35 años de impunidad,
porque hasta los gobierno democráticos fueron frenando este
juicio”. A Peco le disgustó la absolución del policía Alfredo
Chas, al igual que a Mirta Clara, ex presa política y esposa
de Néstor Sala, una de las víctimas de la masacre. Martín Díaz,
hijo de Luis Díaz, otra víctima de la masacre, dijo: “Siento
dolor, pero también mucha alegría”. Y su madre, Norma Cajal,
señaló: “Desde el sentimiento, era previsible el desborde, después
de que durante la dictadura, incluso en democracia, se nos negara
reiteradamente el reclamo de justicia”. Mario Bosch, abogado
querellante, dijo estar “conforme con las condenas a cadena
perpetua, no así con la absolución de Chas, porque entendemos
que había elementos probatorios suficientes para condenarlo.
Respetamos el fallo del Tribunal, pero lo vamos a apelar en
Casación”, señaló. Y concluyó avisando que ahora esperan otros
dos juicios, las causas Margarita Belén II y Caballero II.
Otras voces
Duhalde. El secretario de Derechos Humanos de la Nación, Eduardo
Luis Duhalde, expresó su satisfacción con el fallo del Tribunal
Oral Federal de Resistencia y remarcó que “este proceso, en
el que se juzgó uno de los hechos emblemáticos del terrorismo
de Estado, tuvo un trámite ejemplar, con los jueces naturales
y la aplicación de la ley penal y procesal vigentes en la Argentina,
y respetando todas las garantías del debido proceso. Durante
el juicio surgieron datos relativos a la participación de otras
personas, incluidos ex funcionarios de la Justicia, que deberán
ser investigados por el Juzgado Federal”.
CELS. “La sentencia marca el fin de la impunidad en un caso
emblemático. Los hechos de Margarita Belén dejaron en evidencia
el pacto de silencio en torno de las gravísimas violaciones
de derechos humanos cometidas durante el terrorismo de Estado.
Mostraron también el poder de varios de los acusados, hoy condenados,
quienes continuaron durante más de tres décadas integrando las
instituciones democráticas. Por eso, el fallo representa un
nuevo paso adelante en el proceso de justicia y reafirma la
vigencia del Estado de derecho”.
Hijos. “Esta sentencia es histórica y puso fin a la impunidad
de uno de los hechos más emblemáticos de la última dictadura
cívico-militar. Era una de esas masacres que se sabían en todo
el pueblo, pero la Justicia no condenaba. Hasta hoy. Este fallo
nos alienta a seguir luchando por más juicio y castigo a los
genocidas. Se está empezando a avanzar también sobre la complicidad
de los civiles en el genocidio, participación absolutamente
necesaria para cometer los crímenes de lesa humanidad. Exigimos
que se avance en este sentido, profundizando la lucha emprendida
por todos nosotros desde hace tantos años.”
17/05/11 Página|12