Menos ricos y menos pobres

Por Javier Parbst*

Cuando el Gral. Perón decía: “Una sola clase de hombres, los que trabajan” o “cada uno tiene que producir por lo menos lo que consume” se refería a los ricos, a los privilegiados de siempre, a la oligarquía. Él estaba acusando de no trabajar a los que realmente se criaron en el ocio y en el privilegio de haber tenido siempre todo servido en bandeja de plata; hoy, el ejemplo llegado a presidente, es Mauricio Macri. Perón se refería a esta clase parasitaria que siempre drenó las riquezas producidas por los argentinos; es la oligarquía terrateniente usurpadora de tierras de ayer, y es la patria contratista cómplice de las dictaduras gobernando hoy.

El enemigo del Pueblo, el imperio y la oligarquía, logró instalar en estas décadas de neoliberalismo y culturización mediática constante, que los que viven de los que trabajan, que los que no producen, son los pobres. Paradojal pero si, en un perverso revertir de ideas lograron que trabajadores contra trabajadores crean que el problema son los trabajadores. Porque ocupados o desocupados según las épocas, el problema de los países y sus economías atrasadas nunca son los trabajadores, ¡el problema son los capitalistas! Una vez más, repitamos: CAPITALISTAS. Lograron también, en otro triunfo de la falacia y el ocultamiento, eliminar la palabra capitalista de los diálogos, pero sobre todo de las ideas. El problema de los Pueblos, no son los pobres, ni los que cobran “un plan”, el problema de los Pueblos son los banqueros internacionales, los capitalistas y sus multinacionales monopólicas. El problema de los Pueblos es esa “colonización cultural” que tan bien manejan las oligarquías apátridas en nuestra Patria Grande, representadas por los llamados “periodistas” que no son más que tipos a sueldo de los ricos que nos contaminan, nos mienten y trabajan para nuestra disgregación como sociedad y como Nación.

“Los países los funden los ricos, no los pobres” dijo hace un par de años Rafael Correa, dignificador de Ecuador y sus humildes, perseguido hoy por la derecha de su país como todos los líderes latinoamericanos que se enfrentaron a los poderosos. Lo decimos siempre para los que no nos creen, para los escépticos, para los incautos, lo decimos por Cristina, pero estamos convencidos que podemos decirlo por Lula, por Correa, por Chávez, por Lugo y podríamos seguir: errores, cosas que faltaron, seguro, lo discutimos; pero los llamados “líderes populistas” se peleaban todos los días con los empresarios, con las multinacionales, con las corporaciones, estos gobiernos de derecha que hoy retornan a la región se pelean con los laburantes, con los trabajadores, con los humildes y desprotegidos. Esa es la verdad irrefutable, y ya no pueden ocultarla los mercenarios comunicacionales. Ceden soberanía a diario y siempre a favor del imperio del Norte. Eso se ve, se palpa en la calle. Nosotros, “los populistas”, pensamos y desarrollamos un incipiente proyecto de Patria Grande con Unasur y Celac y el imperio eso no lo tolera, y los vendepatrias nativos que viven de las monedas que les deja el imperio ante la entrega, tampoco.

Aquí estamos una vez más en la disyuntiva de 500 años y más…

Liberación o Dependencia.

Descalabremos de una vez por todas las mentiras y falacias expuestas por este liberalismo económico que solo sirve a los países sajones del norte y a unos pocos ricos dueños de los dólares y cómplices de la devaluación escandalosa, de la importación desmesurada, de la entrega económica.

La epopeya nacional, histórica, libertaria necesita del esclarecimiento de nuestro Pueblo en la inmediatez que demanda la hora; y eso no lo lograremos con actos para entendidos o describiendo el horror y la penumbra que vendrá si gana nuevamente la derecha, porque eso lo hacemos hace 4 años y simplemente no rinde. El esclarecimiento de nuestro Pueblo lo multiplicamos invitándolo a ser parte, participe y protagonista de la epopeya nacional, histórica y libertaria que no es más que volver a la Argentina industrial, con ferrocarriles argentinos que atraviesen la Patria, con barcos nacionales que comercialicen nuestras riquezas, con servicios públicos en manos del Pueblo y para el Pueblo, con los minerales en potestad de la nación y no en manos foráneas. Con el comercio exterior y la banca al servicio de la economía nacional argentina y no del imperialismo yankee. Con proteccionismo, industria y mercado interno.

Volvamos a soñarnos grandes, capaces, prósperos. Y sobre todo latinoamericanos; los Pueblos a los que ayudamos a liberar con altruismo son nuestros socios naturales, y el bien de todos es el bien común. ¡Ya no más mirar a Europa y Norteamerica! ¿Cómo podemos comerciar, confiar y hasta querer imitar, a quienes durante siglos y siglos fueron y son los culpables de la miseria, el atraso y la frustración de cada intento soberano sobre nuestros suelos?

Creamos en nosotros, en nuestros hermanos, en nuestra historia de lucha en toda la región, y seamos libres de una vez y para siempre.

* PERONISMO 26 DE JULIO TIGRE



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